(*)
El embajador artículo quinto (¿es el que dice que los
presidentes se reservan un cupo de impresentables para nombrarlos embajadores?)
Jorge Asís (ah, el ex candidato a vice de Sobisch, que no llegó al 1 %) lo
diría de la siguiente manera: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
tiene el boleto picado. (considerando que le vio potencial político a
Sobisch yo no tomaría muy en cuenta su opinión, menos cuando dijo lo mismo de
Cristina en el 2011 y del kirchnerismo desde por lo menos el 2008) Se trata
de un recurso semántico para afirmar que no podrá ser otra vez reelecta. (pero
eso lo dice la Constitución, no hacen falta recursos semánticos) Y
significa todavía más: que su poder se le está empezando a diluir de manera
considerable. (¿cómo a Macri, Scioli o Bonfatti entonces?, porque ninguno de
los tres puede ser reelecto tampoco) Y no es tanto la pequeña rebeldía del
gobernador Daniel Scioli (que aplicando la teoría de Sobisch también tendría
el boleto picado) o la campaña de diferenciación del mandatario de Córdoba,
José Manuel de la Sota, (ufff, sí, clausurar las antenas de la TDA te da
millones de votos, te vas para arriba mirá) o la fuente (¿no será
“fuerte”, o es uno que le da información, pero crítica?) crítica del José
Eseverri, (¿cómo “del José”, tenés mucha confianza con el tipo o no podés
usar el corrector de ortografía?) intendente de Olavarría por el Frente para
la Victoria, (un verdadero peso pesado, se te tira en contra y no lo
contrarrestás ni con el apoyo de Obama, mirá) lo que demuestra que cada vez
se le animan más dirigentes. (sin ir más lejos, el otro día Abal Medina no
le atendió el teléfono, porque estaba en el baño)
El gran dato del
verano es que tres artistas populares se atrevieron a decir de la Presidenta
cosas que muchos piensan pero que pocos habían expresado por temor a las
represalias. (si ése es el gran dato del verano, hay Cristina hasta el 2019,
por lo menos, a menos que alguno de ellos sea candidato a presidente, en cuyo
caso habría Cristina hasta el 2023) Es verdad que lo de Miguel Del Sel fue
una barbaridad y merece ser repudiado. (¿hay como un “pero” implícito acá en
el “es verdad” que desnaturaliza el presunto repudio, o parece nomás?) Decir
vieja hija de puta (y chota, no te olvidés, si descalificás el insulto
decílo textual y completo, para que se entienda) a cualquiera es una falta
de respeto imperdonable. Hacerlo con la Presidenta también. (ah, menos mal:
la presidenta es una cualquiera más, pero vale la aclaración porque hay gente
que creer eso, que no se puede putear a nadie, pero "nadie” no incluye también a la presidenta) Es un insulto de una
violencia inusitada. (¿hay otros que son de violencia más habitual digamos,
qué querés decir exactamente, que una puteadita más ligth bastaba?) Y le da
pie no solo a la jefa de Estado sino a todos sus voceros para victimizarse de
una manera justificada. (pasa que Cristina no dijo nada al respecto, los que
están hablando son otros, algunos a favor) Además gatilla réplicas iguales o
peores, contra Del Sel, Macri y toda la dirigencia de PRO. (no debe andar el
gatillo, porque hasta ahora que se sepa nadie le dijo “viejos chotos hijos de
puta” ni a Del Sel ni a Macri)
Dicho esto, el
efecto político que disparó el insulto debe ser analizado con cierta frialdad.
Y la verdad es que provoca identificación entre los antiK más recalcitrantes y
la sensación de que si Del Sel lo piensa o lo dice, muchos pueden estar
autorizados a pensarlo y a repetirlo también. (esa es la idea pillín, para
eso está pensado, junto con las disculpas posteriores, compráte algún libro de
Durán Barba para familiarizarte con las técnicas) Es decir: que Del Sel
expresa lo que siente una parte del pueblo. (cierto, la que no votó a
Cristina, ni la votaría jamás) Algo parecido sucede con las afirmaciones de
Enrique Pinti al periodista del diario Muy. Pinti puso a la Presidenta del lado
de los malos cuando habló del corralito, de la crisis financiera de 2008, del
cepo cambiario y de la pesificación. (lo que demuestra que de política
entiende poco, y de economía nada, aunque es coherente con lo que dice en sus
espectáculos: para él los políticos son todos la misma mierda) Haberla
calificado de esta loca no fue agradable ni feliz. (pero al parecer no sería
de una “violencia inusitada” porque le faltó agregar “vieja, chota e hija de
puta”) Pero en este caso hay que reconocer que Pinti nunca fue distinto. (es
verdad: hace el mismo espectáculo, con otro nombre, hace como 30 años) Y
que hasta 2007, cuando decidió llamarse a silencio vaya a saber porqué motivo, (¿Pinti
decidió llamarse a silencio?, es como si dijeran que vos dejaste de escribir
boludeces) criticaba con mucha acidez y con su lenguaje habitual tanto a
Néstor Kirchner como a su esposa, sin que nadie hubiera puesto el grito en el
cielo. (a lo mejor es porque hace 20 años que nadie le da bola, un día se le
mueren las viejas chotas hijas de puta -perdón, nos contagiamos de Del Sel- que
son las mismas que lo van a ver siempre al teatro, a hacer siempre el mismo
espectáculo, y tiene que dedicarse a otra cosa)
La pregunta de
Ricardo Darín sobre el crecimiento patrimonial de los Kirchner transita por el
mismo camino. Se la hacen todo el tiempo quienes jamás la votarían de nuevo,
pero también muchos de los que estuvieron entre el 54 por ciento que la
eligieron en octubre de 2011. (¿y no son en parte lo mismo, o sea uno que la
votó en octubre del 2011 y ahora no la volvería a votar, por qué ese “de nuevo”
puesto ahí, tenés amigos y conocidos que confirman la sospecha: que hay gente
que en público putea a Cristina y en privado la vota? ¿en serio creés que la
gente vota pensando en esas cosas?)
El aumento de la
fortuna de la jefa de Estado y su marido nunca fue explicado. Ni en el
expediente que Noberto Oyarbide cerró en tiempo récord ni en ningún otro
organismo pertinente, como la Oficina Anticorrupción. Tampoco fue aclarado de
manera pública. Ni por cadena oficial ni a través de Twitter. (gran
oportunidad para que vos escribas otro libro, de 500 páginas, explicando todo
en detalle, con tu capacidad para el periodismo de investigación)
La preocupación del
gobierno en general y de la Presidenta en particular por la aparición de estas
críticas tienen una lógica implacable. Porque no vienen desde de oposición
política tradicional (tradicionalmente inútil, aunque Del Sel capaz que algo
tenga que ver con el PRO, averiguá) sino desde un lugar donde el
cristinismo era amo y señor: la cultura nacional y popular. (pero cómo ¿no
era que el “relato” no se lo tragaba nadie?, ¿Pinti es popular?) Es verdad
que Del Sel es un hombre de Macri, (no, jodéme, ¿en serio?) quien, según
las encuestas, (¿las que decían en febrero del 2011 que sería presidente?) es
el principal dirigente opositor a este gobierno. Pero también es cierto que el
ex Midachi es más visto como un humorista de alto impacto (¿uno que se lo
puede estrolar contra una pared y no se rompe? ¿cuándo fue la última vez que
metió un éxito, en el 2002?) y lenguaje coloquial, (sí, un tipo al que
cualquier señora de barrio norte invitaría a tomar el té) que como un
futuro diputado nacional o gobernador de la provincia de Santa Fe. (lástima
que no se quedó con el alto impacto, y quiere repetir, y si llega a ser
gobernador acá, ahí sí que habrá “alto impacto”) El nivel de penetración
masiva que tiene la mirada de Pinti no es ninguna novedad. (es verdad: nulo,
tirando a inexistente) Y la admiración y el respeto que genera Darín entre
la mayoría de los argentinos, sean estos no votantes o fans de Cristina también
es indiscutible. Por eso le hace a la jefa de Estado tanto daño político. (ah,
como entre toda la gente que fue a ver las películas de Darín y después la votó
a Cristina: ése era “El secreto de sus votos”) Porque aparecieron fuera del
registro y del escenario de batalla en que Ella siempre llevó las de ganar. (¿no
era que la cultura nacional y popular era justamente ese escenario donde el
kirchnerismo era “amo y señor”?, ponéte de acuerdo) La desproporcionada y
agresiva respuesta a Darín fue muy inapropiada, (es verdad: ni daba para
gastar una carta en un cuatro de copas) pero tuvo un objetivo político urgente:
impedir que críticas o miradas idénticas al protagonista de Nueve Reinas se
multipliquen y se transformen en cotidianas y naturales. (ah, algo así como
impedir la rebelión de los teatros, que sería de un potencial revolucionario
devastador) Tiene el mismo sentido la investigación que quiere iniciar el
INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) (¿por qué aclarás la
sigla, porque sabés que tenés lectores infradotados?) para que el exabrupto
de Del Sel no se convierta en moneda corriente entre los artistas y humoristas
que piensan como el cómico que nació en la provincia de Santa Fe. (uyy sí,
porque el INADI es una maquinaria represiva con un poder de daño que ni te
cuento: te puede hacer pelota, del aburrimiento)
El gran temor de
Cristina Fernández y los que alientan la re-re no es solo el nuevo terreno
donde la invitan a jugar Scioli o el intendente de Tigre, Sergio Massa. (¿los
partiditos de fútbol en La Ñata, o al tenis con Federer en el Tigre?) Es,
también, la decisión de Marcelo Tinelli de hacer humor político, con la
imitación de la Presidente como condimento fundamental. (algo nunca ensayado
antes hasta acá, capaz que la convoca a Fátima Florez y todo, que no se entere
Lanata, que estaba barajando una idea similar) ¿La harán simpática, tolerante
y conciliadora, como apareció antes de las últimas elecciones presidenciales o
la presentarán agresiva, amenazante y descalificadora, como se presentó en las
últimas cadenas nacionales? (convengamos que a la gente le chupó un huevo
como hablaba en los actos a la hora de votar: al 54,11 % nada, y al resto no la
votarían ni aunque contara chiste verdes, capaz que lo que hace gobernando algo
tenga que ver con los apoyos y rechazos, evaluálo)
Los cerebros
mediáticos del gobierno (ah. te volviste un poco oficialista: reconocés que,
por lo menos en un área, hay cerebros en el gobierno) creen que Carlos
Menem y Fernando De la Rúa empezaron a ser despreciados cuando el humor popular
se animó a ponerlos en ridículo y la sociedad los empezó a ver casi como una caricatura.
(¿no habrá sido al revés, que el “humor popular” empezó a ponerlos en
ridículo cuando la gente se dio cuenta que eran ridículos, sobre todo De La
Rúa?) No tienen muy en claro si fueron los expresidentes, con sus
decisiones, los que se ganaron el desprecio popular, (¿y si no tienen en
claro algo tan claro como es que son cerebros, así como vos ponés que sos
periodista?) o las pantomimas que se hicieron sobre ellos los que le
quitaron buena imagen y millones de votos. (claro, en el caso de De La Rúa
no fue el corralito ni nada de eso, y Menem ganó dos elecciones consecutivas y
sólo perdió las legislativas del 97’, con la Alianza que luego llevaría a...De
La Rúa, otra víctima del humor popular)
Pero no están
dispuestos a entregar a Cristina así nomás. (lo cual es completamente
lógico: para la mayoría, sus puestos en el gobierno dependen de que ella siga) Por
eso están más atentos a cualquier adjetivo que venga de cualquier artista
popular que de la crítica por el manejo de la economía, el salto del dólar
paralelo o el memorándum de entendimiento con Irán por el atentado contra la
AMIA. (¿y cuál sería la conclusión?: el gobierno reemplazaría “6 7 8” por
“Intrusos” o algo por el estilo, pondrá a Rial al frente de la SIDE para que le
informe que artistas saldrán a putear a la presidenta?)
(*) Las negritas son nuestras, el original acá.
Como ser cada día un poco más pelotudo. Y eso no tiene fondo.
ResponderEliminarJajajajajajaja Majul, pobre, ejemplo de "Argentina país generoso". Saludos, Florencia.
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