domingo, 17 de noviembre de 2019

LAS COSAS POR SU NOMBRE


"En nuestro encuentro anterior señalé con preocupación el uso arbitrario de la prisión preventiva. Lamentablemente, en los años transcurridos desde entonces, la situación se ha agravado en algunos países y regiones donde el número de detenidos sin condena ya supera ampliamente el cincuenta por ciento de la población carcelaria."

"Este fenómeno contribuye al deterioro de las condiciones de detención y es causa de un uso indebido de destacamentos de policía y militares para esos fines. El encarcelamiento preventivo, cuando es impuesto sin que se verifiquen las circunstancias excepcionales que lo habilitan, o por un período excesivo, vulnera la presunción de inocencia y el principio según el cual todo imputado debe ser tratado como inocente hasta que una condena firme establezca su culpabilidad.".

"Se verifica periódicamente que se ha recurrido a imputaciones falsas contra dirigentes políticos, promovidas concertadamente por medios de comunicación, adversarios y órganos judiciales colonizados. De este modo, con las herramientas propias del lawfare, se instrumentaliza la siempre necesaria lucha contra la corrupción con el único fin de combatir gobiernos que no son del agrado, retacear derechos sociales y promover un sentimiento de antipolítica del que solo se benefician quienes aspiran a ejercer liderazgos autoritarios."

"Es curioso que la utilización de paraísos fiscales, instrumento al que se recurre para encubrir toda clase de delitos, no sea percibida como un hecho de corrupción y de criminalidad organizada". En forma análoga, fenómenos masivos de captación de fondos públicos pasan desapercibidos o son minimizados como si se tratara de meros conflictos de interés.

"El capital financiero global es responsable no solo de graves delitos contra la propiedad sino también de delitos contra las personas y el ambiente. Se trata de una auténtica criminalidad organizada que es responsable, entre otras cosas, del sobreendeudamiento de los estados soberanos y de la depredación de los recursos naturales de nuestro planeta." (Lo entrecomillado y con cursivas son palabras del Papa Francisco a los miembros de la Asociación Internacional de Derecho Penal: ver más información acá).

En Bolivia hubo un golpe de estado, y de él surgió un gobierno de facto que actúa como una dictadura. Esa dictadura ha dado vía libre a las fuerzas armadas para que masacren a su pueblo, sin sufrir ninguna consecuencia legal por ello.

Los atropellos a la democracia traen aparejadas, siempre, como la sombre pegada al cuerpo, graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo la muerte de personas, por razones políticas.

Los organismos multilaterales, que debieran actuar para frenar estos atropellos, los toleran y consienten, o directamente son corresponsables de crear las condiciones políticas para que sucedan, sin hacer nada para detenerlos, o evitar sus consecuencias. Violan así sus mandatos fundacionales y su propia razón de ser, para actuar al servicio de los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

En paralelo, en muchos países de nuestra América Latina se violan las garantías del debido proceso, y existen presos políticos, perseguidos por una estructura institucional (jueces y fiscales) y para-institucional (medios y empresas periodísticas) al servicio de los intereses concentrados; para sojuzgar y someter a los pueblos, privarlos de sus derechos o negarles la posibilidad de reaccionar políticamente, en el marco de la democracia, buscando alternativas para defenderlos.

Mientras la presunta corrupción política es perseguida con tan repudiables métodos, la mega corrupción del capitalismo financiero global y de los grandes grupos económicos es ocultada y naturalizada, del mismo modo que se naturaliza que a los beneficios de ese capital los deban pagar los pueblos, con la carga de pesadas deudas que comprometen su futuro por varias generaciones, y con la depredación de sus recursos naturales.

Esas conclusiones fluyen con claridad meridiana de lo que han dicho el presidente electo de los argentinos, y el Papa, líder espiritual de los católicos y -como olvidarlo- argentino él también. Han llamado a las cosas por su nombre, sin subterfugios ni medias tintas, ni "peros" exculpatorios, de esos que tanto abundan en estos tiempos.

Llamar a las cosas por su nombre es una cualidad que ayuda a que todos nos entendamos claramente,  y por ende contribuye al debate democrático y, más que nada, a entender desde donde cada uno dice lo que dice. Y si el que lo hace ostenta una responsabilidad institucional y su palabra en consecuencia tiene una amplificación mayor que el de las personas comunes, tanto mejor aun: es una de las principales virtudes exigibles en un hombre público.

No es necesario ser peronista ni haber votado a Alberto Fernández, o ser católico y como tal, acatar la autoridad de Francisco, para coincidir con lo que han dicho, y advertir que en sus palabras hay un amplio programa político para encarar, en estos tiempos tan difíciles, en los que el enemigo quiere enredarnos con palabras, mientras nos mata con sus balas.

Está en nosotros tomarlo y llevarlo adelante, para que no puedan avanzar más de lo que ya lo han hecho, y para defender los valores y principios que esas palabras expresan (reiteramos: más allá de quienes circunstancialmente las hayan dicho); y los derechos inalienables que de ella se derivan, por los que vienen sin descanso. No se los permitamos enredándonos en discusiones bizantinas, y tengamos el valor también nosotros, de llamar a las cosas por su nombre, y actuar en consecuencia. Tuits relacionados:

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