lunes, 18 de noviembre de 2019

¿Y SI LOS RAJAMOS DE UNA VEZ, Y LISTO?


Leíamos en Diario Bae que Transportadora de Gas del Norte (TGN), una de las distribuidoras de gas del país, presentó ante el ENARGAS un pedido para posponer inversiones exigibles para la prestación del servicio, porque el gobierno de Macri antes pospuso la incidencia de los tarifazos para después de las elecciones.

Según la nota, la empresa de la que hasta hace poco era parte Niky Caputo, el “amigo de la vida” de Macri, señala que “Este diferimiento (el decidido por el gobierno, aclaramos nosotros) será recuperado a partir de las facturas a emitirse desde el 1° de diciembre y por cinco períodos mensuales, iguales y consecutivos", (y que) "el costo financiero del diferimiento será asumido por el Estado nacional en carácter de subsidio, mediante el pago de intereses a distribuidoras, subdistribuidoras, transportistas y productores...".

Queda así expuesto con total impudicia el modelo macrista de prestación de los servicios públicos por empresas privadas, que no es otro que el montó el menemismo en los 90’: nos dicen que es necesario aumentar las tarifas (y aun más, dolarizarlas) para garantizar las inversiones mínimas necesarias para poder prestar correctamente los servicios, pero a la primera de cambio en que les difieren unas semanas una parte de los brutales tarifazos que nos dispensaron estos cuatro años, ya suspenden las inversiones.

Y nadie les exigirá nada, no solo porque el macrismo ya está en retirada, sino porque es parte del mismo esquema de negocios en el que el Estado es el socio bobo que paga subsidios y aumenta tarifas, para que los privados aumenten las ganancias que embolsan: cuando se habilitó el primer tramo de los tarifazos en la gestión Aranguren, se dijo en todos los idiomas que en ningún lado se les exigía a cambio a las prestadoras que hicieran inversiones, con lo cual el gobierno hizo la vista gorda para que se generaran un enorme colchón de utilidades, sin contraprestación a cambio.

Ahora, no solo hacen eso, sino que a partir de diciembre cobrarán el nuevo tramo del tarifazo, más los intereses de inversiones que no hicieron, más subsidios del Estado: la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos, todo antes de la posible pesificación de las tarifas por el gobierno de Alberto Fernández, razón por la cual “Niky” Caputo se habría (recalquemos el potencial) desprendido de sus acciones en TGN, porque el negocio ya no sería tan rentable.

Y encima, algunas (como Techint) están de los dos lados del mostrador, porque a través de sus petroleras cobrarán los subsidios del gobierno por la disparada del dólar, que afecta los precios del gas en boca de pozo.

A la vista de estos comportamientos depredatorios que hasta acá han sido avalados por el Estado en la fase macrista, cabe preguntarse si no ha llegado el momento de ir más allá de congelar o desdolarizar tarifas, y recuperar directamente para el Estado la gestión de los servicios públicos esenciales, sin chantas que lo único que les interesa es meterle la mano en el bolsillo a la gente, sin invertir un carajo.

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