sábado, 28 de febrero de 2026

LAS FRASES DEL MES


1. "Al final las relaciones carnales de los 90' eran en la isla de Epstein." (Jorge Taiana)

2. "Argentina es el nuevo destino favorito de nuestros diplomáticos: todos se desviven por hacer tu trabajo, y puedes hacer lo que te venga en ganas con tu tiempo libre." (Peter Lamelas

3. "Renuncié al INDEC porque me cansé de que los artistas seamos perseguidos y se cercene nuestra libertad creativa." (Marcos Lavagna)

4. "Me ofrecieron el INDEC pero lo estoy pensando porque nunca dibujé tanto." (Nik)

5. "Cuando estuve en la isla de Epstein me falló en antivirus." (Bill Gates)

6. "La pandemia tronchó los sueños de millones de argentinos: viajar al exterior, poder hacerse un implante de pelo, esas cosas." (Manuel Adorni)

7. "Los kukas son tan nabos que no se dan cuenta que cuanto más dicen que Javier y yo tenemos sexo, más lo levantan a los ojos de Trump." (Karina Milei)

8. "Es mentira que hayamos creado el Ministerio de la Verdad." (Santiago Caputo

9. "Bud Bunny no me llega ni a los tobillos a mí cantando "El rock del gato" con Fátima." (Javier Milei)  

10. "Ahora que voy a tener más tiempo libre para escribir no se me escapa el premio Nobel de Economía." (Demian Reidel)

11. "Tenemos que terminar con esa ideología nefasta del garantismo laboral que defiende el kirchnerismo y tanto daño le hizo al país." (Maximiliano Pullaro)

12. "Para recuperar el peronismo tenemos que empezar todo de cero, por eso voté a favor de la reforma laboral." (Flavia Royón)

13. "¿Cómo que el 2,9 %, si habíamos arreglado el 3? Ya mismo voy a averiguar quien me está cagando." (Karina Milei)

14. "Yo estoy a favor de la reforma laboral, no se le puede llamar esclavismo a cualquier cosa." (Juliana Awada)

15. "El conflicto policial nos insumió una gran cantidad de recursos, sobre todo en pauta publicitaria para que los medios lo ignoraran." (Maximiliano Pullaro)

16. "Tiene que volver la cultura del ahorro en el país, por eso creamos un sistema en el que el trabajador ahorra para pagarse su propio despido." (Federico Sturzenegger)

17. "Nos dimos cuenta que cometimos un error al votar la reforma laboral pero ya lo vamos a corregir: vamos a eliminar las licencias por enfermedad." (Patricia Bullrich)

18. "La reforma laboral es para terminar con los abusos: hay gente que pedía licencia por enfermedad en el trabajo presentando la radiografía de un perro." (Manuel Adorni)

19. "Ya di la instrucción: hoy salimos todos a las redes con la consigna "A Milei no se le para"." (Daniel Parisini) 

20. "El paro de la CGT fue un fracaso total, acá en Estados Unidos todo el mundo fue a trabajar normalmente." (Javier Milei)

21. "La próxima vez en lugar de desconectar los micrófonos lo desconecto de un piñazo a Martín Menem." (Florencia Carignano

22. "El fallo de la Corte Suprema contra los aranceles me enfureció, pero con bombardear algún país se me pasa." (Donald Trump)

23. "Cuando encuentre al turro que hizo aprobar una ley para que los jubilados cobren los aumentos recién a los 60 días de que los cobran los activos se las va a ver conmigo." (Maximiliano Pullaro)

24. "Es impresionante como aumentó la carne, ya ni se puede comprar una colita de cuadril." (Sara Nisman)

25. "Yo casi que le pedí disculpas al rey por habernos independizado y el tipo le estaba tirando los galgos a mí mujer." (Mauricio Macri)

26. "Si realmente hubieran proscripto al peronismo yo no hubiera llegado a la vicepresidencia del Senado." (Carolina Moisés) 

27. "Lo de la policía en el Congreso deteniendo al camarógrafo de nuestro canal es una barbaridad, ni que fuera Pablo Grillo." (Antonio Laje)

28. "Lo que me atrajo del rey Felipe es lo mismo que me sedujo de Mauricio: me fascina la gente que se hizo de abajo, desde la nada, trabajando y por méritos propios." (Juliana Awada)

viernes, 27 de febrero de 2026

UN PAÍS NORMAL

 

Con apenas horas de diferencia, el CEO de YPF y el presidente de la CAME coincidieron en sus declaraciones: los cierres de empresas con su secuela de despidos y pérdida de fuentes de trabajo que se están sucediendo a lo largo y a lo ancho del país son los costos inevitables que hay que pagar para convertirnos en un país normal. Cosa que al parecer antes requiere tocar fondo en todos los planos: algo así como "cuanto peor, mejor".

Si lo hubiera dicho Myriam Bregman o algún otro dirigente de la izquierda los acusarían de golpistas y les armarían alguna causa judicial, pero como lo dicen corifeos de nuestra autopercibida élite empresarial pasa casi desapercibido, o se toma por válido el argumento; como si tal barbaridad ya no se hubiera dicho antes en nuestra historia, y los resultados no fueran los mismos, siempre que se aplicaron estas mismas políticas que hoy padecemos.

Y hablando de argumentos repetidos: desde 1976 para acá se nos dice que los planes económicos de la derecha (en sus diversas encarnaciones) son sólidos, pero es necesario alcanzar ciertos consensos políticos en torno a ellos para que puedan estabilizarse y lograr los frutos esperados (siempre que nos pongamos de acuerdo en cuales son). El "riesgo" no serían entonces las propias políticas económicas insustentables desde todo punto de vista, sino el "ruido político": las elecciones, las protestas sociales, el sindicalismo. La democracia, en definitiva.

Pues bien, desde ese punto de vista podría decirse que Milei disfruta de su propia pax: revalidó apoyo social en las elecciones de medio término, los respaldos de los grandes sellos empresarios a su gestión (como acaba de pasar con el G6) son explícitos (si no lo hicieran serían ingratos: gobierna para ellos), los medios hegemónicos (justo los que para él no son ensobrados) lo aplauden y replican al pie de la letra el discurso oficial, enfrenta al peor sindicalismo de la historia que dejó pasar la reforma laboral casi sin resistencia, la principal dirigente opositora (y presidenta a su vez del principal partido de oposición) está presa, proscripta y vigilada por la justicia en sus movimientos y declaraciones.

El peronismo está desarticulado y dividido y hasta apareció una fracción con peluca que se suma a la amplia coalición pan-oficialista; que controla con comodidad ambas Cámaras del Congreso y excluyó a la principal fuerza opositora de los cargos directivos y las comisiones; mientras ya están gastando a cuenta de que podrán armar una Corte Suprema a su medida. Y el resto del Poder Perjudicial (como pasa siempre) olfatea el clima de época y los ayuda a él, su hermana y sus funcionarios de zafar de las consecuencias de sus descuidismos varios, que perpetran mientras destrozan y entregan el país, o lo que queda de él.

Buena parte de los rectores de las universidades nacionales (los ligados a la UCR) negociaron bajo cuerda con el gobierno una nueva ley de financiamiento mucho más modesta que la que Milei se niega a cumplir aun mediando orden judicial, el Banco Central compra reservas, el dólar permaneció un buen tiempo más o menos estable y pareciera que todo está andando joya y acorde al plan, pero el riesgo país sigue estando por arriba del nivel que dispararía nuevo endeudamiento, las acciones y los bonos se desploman, y los cierres de empresas y despidos se multiplican, aunque ya hemos visto que esto último -según nos dicen- serían daños colaterales inevitables del éxito del modelo.

Pero sin embargo se mueve: lejos de la aparente calma por los reacomodamientos en la superestructura, el Congreso pintado de distintos tonos de violeta se sustenta en el ausentismo electoral de la mitad del padrón (registro récord desde la vuelta a la democracia), el voto de buena parte de los que concurrieron a las urnas ha sido traicionado en su sentido y los conflictos laborales son tan focalizados (por la crisis de la dirigencia sindical incapaz de conducirlos) como extendidos, porque la realidad "real" empieza a golpear donde más duele: bolsillo, empleo, salarios, inflación, despidos, cierres, recesión.

Y los agredidos por las políticas de Milei y su gobierno (simples ejecutores de una cruel venganza clasista) son como los personajes de la obra de Pirandello, que estaban en busca de un autor: no podemos saber hoy cuando se producirá la reacción, ni cuan extendida será ni -sobre todo- quien acertará a canalizarla y conducirla. Pero de algo podemos estar seguros: si no hay canales de expresión política (lo que explica la abstención electoral) ni sindical o a través de los movimientos sociales (otros desaparecidos en democracia) no significa que no la habrá. 

Nuestra historia es pródiga en ejemplos al respecto -en otros tiempos- de lo que era un país normal; que no es uno donde la mitad no vota, solo el 10 % vive más o menos bien, y se despliega un modelo económico que no tiene respuestas -ni empleo, ni progreso, ni perspectivas de futuro, ni inclusión- para las dos terceras partes de sus habitantes, como mínimo. Tuits relacionados:

jueves, 26 de febrero de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

NADA NUEVO BAJO EL SOL

 

"Cuando Perón murió hace 43 años, el peronismo era ya un territorio en disputa, y vaya si lo era, y como se intentaba dirimir esa disputa. No importa hoy y acá hacer revisionismo histórico para intentar situarnos en aquel entonces para desentrañar como fueron las cosas, tanto como señalar que esa condición de territorio en disputa del peronismo, es tan vieja como su propia existencia histórica. Como todo movimiento nacional amplio y policlasista, tuvo desde siempre la capacidad de contener en sus límites diferentes tradiciones políticas y asumir la representación de distintos sectores sociales, partiendo de una columna vertebral que fueron los trabajadores. Y tuvo también lugar -como no- para el arribismo, los logreros y los "entrismos" varios, desde sus mismos orígenes; y durante todo su derrotero histórico.".

"Con Perón vivo (y en el exilio, con grandes dificultades impuestas por la distancia) su liderazgo casi indisputado (subrayamos el "casi" porque no faltaron los intentos de construir "el peronismo sin Perón" en vida del propio Perón) podía sintetizarlas, y cuando ya no pudo hacerlo más, las cosas fueron como fueron. Eran otros tiempos, y otro contexto: la guerra fría, la división del mundo en bloques, la esperanza/fantasma del socialismo, o el irremediable final del capitalismo que se prometía/vaticinaba.".

"Sin embargo a la hora de conducir las disidencias y las disputas, entre los apresurados y los retardatarios, entre "los que tiran desde la izquierda y los que tiran desde la derecha", Perón no dudó nunca en una cosa: el rumbo, la dirección; con la proa del barco siempre puesta hacia la construcción de un país más justo, que contuviera a todos sus habitantes reconociéndoles dignidad y derechos, que fuera a su vez autónomo y digno de respeto en el mundo, que se integrara a los pueblos hermanos del continente, que controlar los resortes claves de su estructura económica. Que fuera en suma, una nación, y no una granja colonial. Aquéllos que vio en los lejanos 40' lo seguía sosteniendo cuando se fue de este mundo planteando su "Modelo Argentino para el Proyecto Nacional", y sigue teniendo vigencia hoy como meta y justificación histórica de la existencia del peronismo; y aquello en lo que finca la identificación de millones de argentinos con el movimiento político que Perón creara, hace más de 70 años.".

"Luego de muerto Perón, vinieron otras acechanzas: el horror de la represión indiscriminada (que ya se vislumbraba en las cacerías de la Triple A), la destrucción de la industria, el empleo y la movilidad social; y ya restaurada la democracia, la tentación del vaciamiento ideológico y la asimilación al régimen (es decir, del vaciamiento del sentido histórico del peronismo); otra vez dominante en clave neoliberal, el nuevo nombre de la misma ignominia de siempre. Tentación en la que muchos dirigentes del peronismo con Menem a la cabeza cayeron, en nombre del pragmatismo político y del deseo de "ganar como sea", porque el peronismo es un partido de poder", olvidándose para que se tiene el poder; al menos si uno se dice peronista.".

"Y en nombre de ese pragmatismo vaciado de sentido (pero no inocuo en términos políticos) desde el peronismo y en su nombre se corporizó el mayor ensayo intentado hasta hoy -hasta esta restauración oligárquica que nos gobierna- de demoler concienzudamente la Argentina peronista; con tanta eficacia como las peores dictaduras pergeñadas desde el gorilismo más o menos explícito, o incluso más. La astucia del régimen -que nunca renunció al imperativo de hacer desaparecer al peronismo, ni lo hará- le permitió comprender que lo que no pudo quebrar era más útil si se lo intentaba asimilar. Lo que denota la trascendencia política que tiene hacia el conjunto de la sociedad argentina la disputa al interior del peronismo, y allí que siempre sea este movimiento el campo de ensayo de todos los intentos de seducción, cooptación y divisionismo; muchas veces facilitados desde adentro.".

"De ese marasmo neoliberal que lo dejó reducido a un conjunto de tolderías políticas comarcales (haciéndole perder su sentido nacional, y aun continental), condenadas a la esterilidad política y  sin capacidad de incidir decisivamente en el rumbo del país, lo rescataron los gobiernos de Néstor y Cristina. Con los errores y las limitaciones propias de toda experiencia política en tanto experiencia humana, el kirchnerismo volvió a colocar al peronismo en el rumbo de sus mejores tradiciones históricas, aquéllas que remiten a sus propósitos fundacionales y a su justificación ante la historia: no hubo en ese sentido después de los del propio Perón en la concreta experiencia histórica argentina, gobiernos más peronistas que los de Néstor y Cristina. Algo que por supuesto y por obvias razones eligen cuidadosamente olvidar -o peor aun, discutir-  los que hablan de "la renovación del peronismo", y se ofrecen a construir el "post kirchnerismo"; o a "erradicar" del peronismo el "virus kirchnerista", para que supuestamente vuelva a ser "el peronismo de Perón". Un esfuerzo en el que la línea entre lo que pueden ser genuinos ensayos de "autocrítica" y revisión de los errores que se cometieron (la mayoría de las veces, los que cometieron otros) y los intentos más o menos desembozados de volver a uncir al peronismo como buey del carro neoliberal, es cada día más delgada. Tanto que ya casi no se la puede distinguir.".

"De modo que el peronismo hoy, a 43 años de la partida física de Perón, sigue siendo el territorio en disputa por excelencia de la política argentina, y el que por su peso gravitacional en las tradiciones políticas de millones de argentinos -aunque nada garantiza que siempre será así- suele determinar hacia donde se inclina el fiel de la balanza; por acción deliberada o por omisión culpable. La disyuntiva entonces es muy clara, tan claro como Perón tuvo siempre el rumbo de su movimiento: o vamos hacia un peronismo que se proponga como alternativa política de ruptura y salida del nuevo experimento oligárquico en acelerada construcción, o marchamos otra vez a un peronismo que aporte todo su peso político y simbólico a la consolidación del régimen; y busque su lugar al sol dentro de él.".

"Y en ese marco es, entonces, donde nuestro mayor homenaje a Perón en un nuevo aniversario del día en el que se asomó definitivamente al balcón de la historia, es comprometer todos nuestros esfuerzos para que el rumbo del movimiento que él creara sea el mismo que siempre debió tener; el que él se empeño en mantener hasta el último día de su vida; ese que quedó plasmado en la sencillez contundente de aquellas tres banderas históricas y fundacionales: construir una Argentina socialmente justa, económicamente independiente y políticamente soberana.".

Las citas entrecomilladas que encabezan el post corresponden a éste otro que escribimos en 2017, y que nos parece de candente actualidad hoy. Tanto que lo transcribimos íntegro, sin agregarle ni quitarle una sola coma, porque entendemos que lo dicho entonces, aplica perfectamente a los tiempos que estamos viviendo. Las líneas fueron escritas cuando Macri -como Milei hoy- soñaba con encarnar una prolongada e indisputada hegemonía política de derecha en el país, y terminar para siempre con la Argentina peronista, y muchos autopercibidos peronistas coincidían en la interpretación del "clima de época": su destino posterior debería precaver a muchos -dentro y fuera del peronismo- de ensayar estrategias políticas basados en las mismas presunciones.

Lo único novedoso desde entonces -o lo más relevante- es que el candidato presidencial del peronismo que había sido vencido por Macri hoy es funcionario del gobierno de Milei y parte de su claque de aplaudidores, intentaron asesinar a Cristina frente a las cámaras de la televisión primero y la condenaron a prisión y la proscribieron después,  y los dos últimos candidatos presidenciales que el peronismo eligió como ofrendas de paz al régimen fracasaron, uno ganando las elecciones, y el otro perdiéndolas con Milei.

De modo que de nuevo nada, y estamos de nuevo en el mismo punto: ellos no nos quieren (no al menos vivos, con plenitud de derechos políticos y posibilidad de llegar al gobierno), y nosotros (o algunos de los "nuestros") insisten en querer tender puentes, o subirse al carro de los vencedores, para cuidar sus quintitas. En esencia siguen presentes los mismos dilemas al interior del peronismo y de la política argentina también que se podían ver no ya en 2017, sino desde 1945.

En todo caso lo que cabe analizar o discutir es sobre la base de que alianza sociales (no estricta ni exclusivamente políticas, ni de dirigentes) se constituirá la plataforma para impulsar -aggiornado a los tiempos que corren en los instrumentos, no así en las metas- el programa histórico que alumbró al peronismo, porque se trataba (y aún se trata) de banderas que estaban esperando (como lo están hoy) que alguien se decidiera a levantarlas. Tuits relacionados: 

martes, 24 de febrero de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 23 de febrero de 2026

DISPENSADORES DE CULPAS

 

"La federación gremial del comercio e industria de Mendoza ha pedido al presidente de la Nación la reglamentación del derecho de huelga. In cauda veneno. Entre tanto se reglamenta, pide que se prohíba su ejercicio. Lisa y llanamente, la supresión del único derecho que tienen los trabajadores para defender su salario y condiciones de trabajo. Y el pretexto no puede ser más pueril: mientras dure la situación de caída del poder adquisitivo de los salarios que provocan la situación. Es decir, mientras las condiciones sociales hacen necesario su ejercicio porque no es en la prosperidad, en la plena ocupación y en el alza del nivel de vida que los trabajadores necesitan apelar a ese recurso extremo.".

"Esta manifestación no tendría importancia si no expresara el sentir de todos los vagos de nuestra tilinguería demoliberal. Si no fuera el estado de conciencia de cuanto inútil bien vestido pasea su improductividad por el barrio Norte de Buenos Aires, de Mendoza o de Rosario, hablando de la improductividad de los trabajadores. Pregunte ahora usted quién produce lo que se produce, poco o mucho, y fatalmente llegará usted a la conclusión que los únicos productores son precisamente los obreros, los industriales de verdad, los comerciantes de verdad, en una palabra, todos los que están ajustados a una disciplina diaria y normal de trabajo y que, por lo mismo no tienen tiempo para asistir a esa reuniones donde los vagos pontifican sobre los que si trabajan son o no trabajadores.".

"Pero volvamos ahora al industrial -y estoy hablando ahora de los que producen en alguna manera y no de los que hablan de productividad sin producir nada. Preguntémosle si es cierto o no que gran número de ellos han evadido de su actividad específica las utilidades que debieron estar destinadas al perfeccionamiento industrial, hacia la adquisición de propiedades rurales, cuando no hacia el mercado negro en la adquisición de monedas extranjeras o bienes de lujo, destinados a ocultar el monto de sus utilidades. El que esté libre de pecados que arroje la primera piedra. ¿Puede decir honradamente ese comerciante o ese industrial o ese productor agrario que ha hecho lo posible por el aumento de la producción? Confiese que no. Y sea entonces más comprensivo para el que está ajustado a un horario, una disciplina de tarea, un mínimum de producción que es el caso del trabajador, cuando vaya a juzgarlo porque no pone el máximo empeño en la producción.".

"¿Tiene siquiera ese trabajador la seguridad de que ese aumento de producción que se le recaba traerá sobre el mercado las ventajas que se dice? ¿O tiene derecho, en función de la experiencia pasada, que todos callan para cargar la romana sobre un régimen que viene a ser el chivo emisario de culpas colectivas, a creer que su mayor esfuerzo, con menos salario, sólo se traducirá en nuevas evasiones, en enriquecimientos estériles, en bajas de costos, solo patronalmente útiles, pero sin ninguna incidencia sobre lo social?".   

"Recordemos, pues, que los trabajadores son hombres, como hombres son los que hacen tan estúpidos juicios sobre ellos. Si el espíritu de la vagancia predomina en el país, no ha de estar localizado en un solo sector; si predomina en el trabajo se ha de sentir también en los otros sectores. ¿Están seguros los que pontifican sobre el trabajo de los trabajadores, de haber cubierto ese mínimo, no ya para tener derecho de ser jueces sino para no desalentarlos con su mal ejemplo?. Y principiemos entonces por desenmascarar esta mentira que consiste en hablar de la improductividad del obrero, mientras los vagos, mano sobre mano, no hacen nada o hacen lo mínimo, obedeciendo al principio hedónico, desde luego, humano, de emplear el menor esfuerzo posible en su tarea. Pongamos en su lugar las cosas diciendo: los trabajadores producen menos de lo que podrían producir, pero con todo son los que más producen. ¿Puede decirse que los otros sectores de la sociedad los superan -salvo contadas excepciones- en el esfuerzo diario?". 

Los párrafos precedentes no fueron escritos ahora, a propósito de la reforma laboral que está a punto de aprobar el gobierno de Milei o los efectos devastadores de su política económica: pertenecen a Arturo Jauretche, y fueron publicados en la revista "Mayoría" en septiembre de 1959; cuando el gobierno de Frondizi aplicaba un "plan de estabilización" (entonces también les aconsejaban, como a Sturzenegger décadas después, no llamarlo "ajuste") pactado con el FMI, que incluía recortes de salarios reales y cierres de ramales ferroviarios (el plan Larkin), con represión para los que se resistieran: el plan Conintes, y la militarización de las huelgas de los ferroviarios y los trabajadores del frigorífico Lisandro De La Torre que resistían las privatizaciones y recortes.

No son de ahora las reflexiones, pero bien podrían serlo: pocas cosas han cambiado en lo sustancial desde que Jauretche lo escribiera, y sobre todo poco ha cambiado la derecha argentina en sus planes, objetivos e instrumentos de acción, sin importar la encarnadura que asuma: militar, democrática, menemista, macrista, radical o libertaria. Cambió si (y no es menor) el hecho de que buena parte de los trabajadores han perdido conciencia de clase y votan sistemáticamente en contra de sus propios intereses, o apoyan políticas que objetivamente los perjudican; por razones como las que brillantemente describe Mariano Quiroga en ésta nota de "El cohete a la Luna", cuya lectura reflexiva recomendamos.

La brutalidad cada vez más explícita de las políticas de la derecha en todos los planos se sustenta en un arsenal teórico y discursivo tan sencillo, como eficaz: consiste en crear demonios y enemigos sobre los que concentrar el odio y el resentimiento sociales para nublar el entendimiento, manipular las emociones y llevar agua para su propio molino, haciendo que las víctimas reclamen y aplaudan el hacha del verdugo.

Y simplificar los problemas, sus causas y las posibles soluciones: si se trata del delito y la inseguridad (cajón del sastre al que apelan siempre que no quieren que se hable de otros asuntos), la culpa la tienen los menores o los inmigrantes extranjeros, aunque las estadísticas lo desmientan (el prejuicio no necesita de datos, ni los confronta), y la solución es incrementar el arsenal punitivo, aunque la receta se haya ensayado miles de veces, sin éxito.

Si el problema es la inflación o que la economía del país no crece ni genera empleo sino que más bien lo destruye, la respuesta es sencilla: es culpa (la derecha siempre busca culpables para lo que no puede ofrecer soluciones) de los propios trabajadores, sus sindicatos y las leyes laborales, que les conceden demasiados derechos e incrementan el costo argentino con salarios altos. Recordemos a González Fraga en los años macristas diciendo que el problema es que alguien (el peronismo) les había hecho creer a los trabajadores que podían vivir bien, y acceder a determinados consumos.

Por ridículo que parezca el argumento, a fuerza de repetirlo logran -como plantea Quiroga- que muchos trabajadores celebren como una conquista perder derechos o si no los tienen, que los pierda otro, como condición necesaria para poder gozar de un futuro mejor; porque para la derecha (como dice el tango) siempre primero hay que saber sufrir, para después poder gozar. 

No son más que carteristas (un poco más sofisticados, y eso solo a veces) que gritan "Al ladrón" en el tren, el subte o el colectivo para distraer, y poder llevarse alguna billetera. Claro que en esos casos los pasajeros ya están advertidos del truco, y cuando el punga de ocasión lo vuelve a emplear, se llevan las manos al pantalón o aprietan más fuerte la cartera porque saben lo que sucederá. Cuanto cambiarían las cosas en nuestro país si muchos tuvieran la misma perspicacia, nacida de la experiencia, cuando se trata de no comprar buzones políticos, electorales o económicos.

domingo, 22 de febrero de 2026

TWEETS POLÉMICOS