sábado, 3 de junio de 2017

EL ENANO MAJUL NO HACE PIE EN EL OCÉANO DE LA PELOTUDEZ


(*)

Macri empezó la semana con el pie izquierdo. (¿Leyó encuestas de provincia de Buenos Aires, o los números de la economía?) Lo que había imaginado como su primera gran victoria en la batalla para mejorar la calidad del sistema judicial argentino, (¿El decretazo nombrando a dos jueces de la Corte?) terminó con un empate sobre la hora. El camarista Eduardo Freiler, un juez al que el oficialismo siempre consideró corrupto y cooptado por lo peor del kirchnerismo, (Ah, el problema era ése, los otros corruptos que cooptó él en cambio, le chupan un huevo) impresentable por su enriquecimiento personal, su conducta profesional y por el contenido de sus fallos, (O sea, los que no salieron como quería el gobierno. Porque la independencia judicial y coso. Ocurre Luis que de los fallos del tipo no se habló nunca en el jury, justamente porque no se puede blanquear eso) no podrá ser suspendido de inmediato. Y tampoco se le iniciará juicio político. Al menos por ahora.
Macri estaba contrariado. (No es para menos: se afanó dos bancas en el Consejo de la Magistratura, al reverendo pedo) Sus hombres de confianza le habían asegurado que el voto del cristinista Daniel Candis, que iba a definir si la avanzada contra Freiler prosperaba o no, estaba garantizado. (Sería interesante saber en que se basaron ¿No te dio por investigar?) ¿Quién lo había dado por hecho? ¿Pablo Tonelli, titular del Consejo de la Magistratura? ¿El ministro de Justicia, Germán Garavano? ¿El multiasesor Fabián Pepín Rodríguez Simón, o Daniel Angelici, su histórico operador en Comodoro Py? Poco importa ya. (Claro, son todos iguales de inútiles, digamos. Venden humo) Lo que importa es que Macri volvió a tomar conciencia de que su administración no es efectiva en un asunto crucial para la propia superviviencia de su gobierno: el de su vínculo con la Justicia que pesa de verdad. (No tenemos en claro si sos plenamente conciente de lo que acabás de escribir, y las interpretaciones que tiene, que quizás se te escapen: no habría mejor confirmación que estamos gobernados por una banda de facinerosos, que necesitan contactos en la justicia para zafar)
Ya había experimentado esa percepción de batalla perdida. Con la decisión de nombrar por decreto en la Corte a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, que se vio obligado a revisar. (Sí, re perdida la batalla: rosqueó con Pichetto, y se los nombraron igual) Con la información falsa de que los aumentos de tarifas no serían frenados en el escritorio de ningún juez. (Claro, por eso las tarifas están igual que en diciembre del 2015) Con la falta de apoyo de Elisa Carrió a su idea de tumbar a la procuradora Alejandra Gils Carbó por la vía administrativa. (“Vía administrativa”: DNU para rajar a un funcionario al cual la Constitución le da autonomía funcional y la ley inamovilidad en el cargo. Que linda es la república) Con la andanada de imputaciones y procesamientos a él mismo y sus funcionarios de confianza, coronada con la acusación de la fiscal Gabriela Boquin, quien terminó de configurar la idea de que Macri era tan corrupto como todos al convalidar un arreglo espectacular para los dueños del Correo y ruinoso para el Estado. (Otra vez Luis, mandále las columnas a Marquitos antes de publicarlas, no es conveniente que quede por escrito que esas son las verdaderas razones por las que Macri quiere rajar a Gils Carbó: para que no lo investiguen a él ni a ninguno de sus funcionarios, y poder seguir atendiendo tranquilo los negocios familiares desde el Estado)
¿Cuál es el mejor camino para desarmar el combo de impunidad e ineficiencia en que se está transformando una buena parte de Comodoro Py? (Que “Cambiemos” pierda las elecciones, así le dejan de cajonear las causas a Macri y sobreseerlos a él y sus funcionarios en tiempo récord en todas las causas) ¿Por dónde seguir si todavía no pudo ni comenzar? A los principales fiscales y jueces, el Presidente, en diciembre de 2015, les había mandado un mensaje a través de Angelici: esta administración no le piensa pagar a nadie a cambio de protección. (Lo del Correo dejó en claro que si hay algo que los Macri no piensan hacer jamás, es pagar. Es más, por tradición cultural y familiar, están más acostumbrados a cobrar por protección) Pero Carrió pulverizó al presidente de Boca y empezó a "presionar" a fiscales y jueces con métodos públicos y probados. (Apretan a funcionarios de la justicia en público para que hagan lo que ellos quieren. Que hermosa es la Republiquita) Mencionándolos con nombre y apellido. Para apurarlos. Para elogiarlos. (¿Y cómo te presionaría que alguien te elogie, jeño?) O para denunciarlos sin más. (Sin más...que la denuncia. El método Carrió de siempre, bah) Macri, por un momento, supuso que el dedo levantado de Lilita lo terminaría ayudando a separar la paja del trigo en el fuero federal. (Lo cual confirma lo que sabíamos: que los enojos morales de la gordi están pautados con los pucheritos inmorales del presidente) Pero el ataque de Carrió al presidente de la Corte Suprema de Justicia lo volvió a poner en una situación incómoda y laberíntica: entre la indignación de su aliada y el pedido lógico de Lorenzetti, quien le explicó que es una anomalía institucional que una diputada acuse de ladrón y mafioso, una vez cada 15 días, a la máxima autoridad judicial por los medios sin aportar las pruebas para corroborarlo. (Claro, en cambio cuando hacía lo mismo contra los presidentes de la república los 12 años anteriores estaba perfecto, y cumplía una función indispensable para consolidar las instituciones de la república)
"Si no somos capaces de sacar de la Justicia a un juez como éste, ¿quién nos va a creer capaces de cambiar algo de verdad?", (Nadie, Majul, a esta altura ya ni los que lo votaron. Y no precisamente por el asunto de los jueces. A menos que reemplacemos “cambiar” por “hacer mierda”, en cuyo caso la conclusión es muy distinta) se preguntó Macri, en referencia a Freiler, este fin de semana. Quizá quienes lo asesoraron para esta embestida, y hasta él mismo, subestimaron la situación. Tal vez creyeron que peleaban contra lo más impresentable y lo peor del cristinismo, como el consejero Rodolfo Tailhade (El que descubrió que el año pasado te dieron pauta oficial por 24 palos, como la seguís teniendo adentro, eh) y las otras caras visibles de la defensa pública de Freiler. (¿Quiénes, Luis?) Pero no contaron con el cinismo de Candis, (¿Por qué cinismo, si el tipo dijo que lo bancaba a Freiler y eso hizo?) ni con la enorme capacidad de presión que todavía esgrimen la ex presidenta y sus operadores más oscuros. (Ahí está, volvió el temible aparato de recontraespionaje del kirchnerismo que es inútil porque los mandan a espiar y tocan el timbre, pero menos inútil que los operadores judiciales de Macri. ¿Es así o nos perdimos algo?)
Quizá los hombres del Presidente pensaron que los demás fiscales jueces y camaristas verían con agrado el reemplazo de Freiler por otro colega más honesto. (Seguro, un Ercollini, un Bonadío, un Moldes, un Marijuan, ponéle. O sea, cualquiera de ellos mismos) Pero Comodoro Py, en términos generales, no funciona así. Funciona más parecido al veterano sindicalismo argentino. (Es verdad, de hecho muchos sindicalistas aprendieron a ser mafiosos de los jueces, fijáte. Lo único que les envidian es que no pagan Ganancias) Con esta lógica: si tocan a uno nos tocan a todos. (Justamente en eso se basa que no paguen Ganancias) Durante muchos años, el propio Norberto Oyarbide continuó aferrado a su juzgado gracias a esa lógica corporativa. Conocía como pocos los entresijos del sistema. (Y los de Espartacus, ni te cuento) Una mezcla de lealtades, timing, olfato político y manejo de la técnica de los expedientes judiciales y los códigos penal y procesal que no es para cualquiera. (Depende, Bonadío demostraría lo contrario) Ahora "la corpo" judicial le acaba de mandar al Presidente otro mensaje sin firma: "con nosotros, no". Macri jura a quien quiera escucharlo que esto no va a quedar así. (Y los juramentos de los calabreses son para tener miedo, se sabe) Tiene plan B: rescatar a los mejores e iluminar a los peores. (¡Ja, ja, ja, ja, ja, sos insuperable Majul, no te mueras nunca!) Dice que es una cuestión de tiempo y paciencia. Mucha paciencia. (Sobre todo para filmarlos en un prostíbulos o grabarlos pidiendo una coima, a través de la AFI. Te tenés que comer horas embolantes de seguimientos y escuchas hasta conseguir algo)
(*) Las negritas son nuestras, el original acá.

4 comentarios:

  1. Cuando la Historia juzgue al Régimen Macri, Luis Majul va a ser el testigo estrella.

    O estrellado.

    ResponderEliminar
  2. Bueno, aunque el talento diferencial de luisito sea siempre una evidencia al leer un renglón, esta vez, capaz que sea una ilusión pero ¿no tienen la impresión de que el panqueque empezó a volar para, al final, darse vuelta?. Por ahora, esa sería mi impresión....

    ResponderEliminar
  3. Quien sabe si tanto, pero la nota es claramente autoincriminatoria. Para el gobierno

    ResponderEliminar
  4. Se burlan de majul pero es el único q esta haciendo algo para q no baje el consumo de leche

    ResponderEliminar