viernes, 15 de noviembre de 2019

DIGAMOS TODO


A los pocos días de conocido el triunfo de Omar Perotti en las elecciones provinciales, nos preguntábamos acá que iba a pasar con la licitación convocada por el gobierno de Lifschitz para volver a privatizar las funciones de agente financiero del gobierno provincial, en la que la única oferta presentada era la del Nuevo Banco Santa Fe del grupo Eskenazy, a la que los gobiernos del socialismo ya le habían otorgado el contrato en las mismas condiciones (siendo único oferente) en 2009 (Binner) y en el 2014 (Bonfatti).

Según el cronograma original de la licitación, la adjudicación debía resolverse el 13 de junio, o sea 3 días antes de las elecciones, caprichosamente fijadas por Lifschitz para seis meses antes del vencimiento de su mandato, generando así esta eterna transición. El contrato tiene cinco años de plazo, con opción a cinco más.

Con la derrota del socialismo puesta, la licitación entró en un limbo, y fue parte de las conversaciones con el futuro gobierno, lo cual es lógico: será Perotti y no Lifschitz quien deba convivir con el banco de Eskenazy . Por aquel momento nos preguntábamos: 

La respuesta tardó unos meses, pero llegó: según leíamos ayer en Rosario 12 el gobernador saliente firmó el decreto de adjudicación, a menos de un mes de dejar la Casa Gris, comprometiendo a su sucesor con el vínculo contractual. En la nota el ministro Saglione señala que "Encaramos esta licitación con una mirada integral, que incluye dos proyectos de ley que están en la Legislatura. La creación de un banco público por un lado, y por el otro dos instrumentos financieros que son fundamentales para el desarrollo de la economía provincial: el fondo de garantía Santa Fe y el fideicomiso productivo. Cada uno de estos proyectos tiene lazos de vinculación con el pliego del agente financiero y con el contrato que va a resultar de esta adjudicación... ".

Los dos proyectos de ley de los que habla están muertos en lo cajones de la Legislatura provincial, y jamás fueron siquiera tratados en comisiones: si al socialismo realmente le hubieran interesado los sacaban al toque, como han hecho con el Plan Abre, o los pliegos para la justicia o el MPA.

Eso sin contar que, como decíamos acá, la licitación estuvo otra vez armada a la medida de Eskenazy, tanto que el Banco Nación y el Santander Río evaluaron la posibilidad de participar (uno hasta compró el pliego), pero desistieron de presentar ofertas. Y sin contar tampoco con que lo de crear un banco público o instrumentos financieros en manos del Estado provincial, el socialismo lo prometió en el 2012 por boca de Bonfatti, lo volvió a prometer  en el 2015 (esa vez fue Lifschitz), y de nuevo este año; como hicieron cada cuatro años, cuando había elecciones.

¿Por qué razón entonces, que no sea joderle la vida a Perotti como están haciendo en toda esta transición, adjudicaron la licitación del agente financiero a menos de un mes de irse, si los proyectos a los cuales está vinculado -según dicen ellos- jamás fueron siquiera discutidos en la Legislatura?

La razón es muy sencilla: para devolverle a Eskenazy los inmensos favores que les ha hecho durante este año (y que a su vez se hizo a sí mismo, cobrando los intereses), prestándoles más de 25.000 millones de pesos en concepto de anticipos en descubierto en las cuentas de la provincia en el NBSF; incluso tomando deuda en esas condiciones para pagar a su vez deuda en dólares, como veíamos hace tres días acá. Digamos todo.

Lo loco del caso es que el socialismo hizo campaña con la consigna "Perotti privatizó el Banco Provincial", y el otorgamiento de anticipos en descubierto en sus cuentas del banco a la provincia, fue justamente la causa del quebranto financiero de la entidad, cuando estaba en manos del Estado provincial. 

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