LA FRASE

"SACAMOS A 15 MILLONES DE ARGENTINOS DE LA POBREZA PERO ELLOS, COMO ADORNI, ELIGIERON SEGUIR VIVIENDO COMO POBRES, Y ESA ES UNA DECISIÓN LIBRE QUE HAY QUE RESPETAR." (JAVIER MILEI)

martes, 26 de julio de 2016

¿NO ERA QUE FALTABA GAS, JEÑOS?


Más información, acá. 

Y el decreto completo, acá en el Boletín Oficial.

Con párrafos como éste: "Que en tales casos se permitiría alcanzar un incremento de la oferta de gas natural al mercado interno de la República Argentina, permitiendo el desarrollo de producción local que se ve imposibilitada de acceder al mercado argentino por insuficiencia en la capacidad de transporte local, y que por tanto dado el carácter transitorio y excepcional, las autorizaciones correspondientes no requieren de un análisis de impacto en los niveles de reservas de gas natural ni en el horizonte de reservas.". (las negritas son nuestras)

Capaz que es otro negocio para las petroleras, eh. Habría que verlo.

SIMPLEMENTE EVITA

LA TRANQUILIDAD Y LA TORMENTA


Se percibe en el país una profunda asincronía entre los tiempos de la economía y los de la política, que por momentos parecen corresponden –cada uno- a dos países distintos: mientras la economía no le aporta al gobierno de Macri casi ningún indicador tranquilizador, el presidente termina una ronda de entrevistas en las que se lo ve tranquilo, canchero, sobrador y desafiante.

La recesión se profundiza día a día junto con la caída del salario ante una inflación que -contra el relato oficial- está muy lejos de ceder. Muy por el contrario, todo parece indicar que sobrevendrá un nueva ola de aumentos en artículos esenciales del consumo familiar; que ya se está verificando en algunos casos como el del aceite.

Las fichas que el gobierno pone en el blanqueo parecen más obedecer a la ventana de oportunidad que brinda a los amigos del poder político (y a sus ocupantes actuales) para poner los papeles más o menos en orden, que a su incidencia concreta en la economía real. Con la excusa de la preocupación por la apreciación del peso, desde el mismo gobierno se desalienta la opción de que los blanqueadores traigan la plata al país, sin ir más lejos.

El espontáneo y extendido movimiento social que frenó el tarifazo del gas dio paso a los tiempos del aparato judicial, donde el gobierno está a punto de controlar el Consejo de la Magistratura y todo parece indicar que terminará teniendo algún tipo de guiño de la Corte Suprema para convalidar al menos la versión “small” que eleva las tarifas entre un 400 y 500 %.

La defensa pública y enfática de Aranguren que hizo Macri en los medios no deja dudas sobre la autoría intelectual y política del mega-tarifazo (es suya, le pertenece y no lo oculta), tanto como supone una apretada pública a los cortesanos para que lo ratifiquen, por si dudaran de hacerlo. Puesto a defender el tarifazo, Macri deslizó que no sería el último, arrimando leña a la hoguera.

Los editores de los diarios oficialistas piden paciencia a sus lectores porque la luz al final del túnel sigue sin aparecer, y Morales Solá establece como una meta casi heroica del gobierno de Macri superar el estigma de De La Rúa y concluir su mandato; mientras por otro lado el propio presidente coquetea ante Lanata con la idea de la re-elección. Hay algo ahí que no cierra en el relato, o de los periodistas, o del presidente.

Mientras la economía ya preocupa hasta a los economistas “del palo”,  un Macri que trata de parecer cada vez más seguro (por lo menos en las apariencias) se hace el poronga en los reportajes, y reparte palazos para todos, desde Tinelli al peronismo, pasando por la CGT y el sindicalismo. Y así como respaldó a Aranguren con el tarifazo, les hizo un guiño a los trolls que atacan en las redes sociales a los que cuestionan a su gobierno, mientras de la boca para afuera despegaba al gobierno de cualquier vínculo formal con ellos.

En su entrevista con Lanata, Macri se dio el lujo de criticar a la justicia laboral por fallar -en teoría- siempre a favor de los trabajadores y en contra de los empresarios, mientras el jefe de gabinete tuvo que desmentir que estén pensando en aumentar la edad jubilatoria, pero se cocina una reforma al régimen de ART pro-empresas, y se intenta instalar mediáticamente la idea de la flexibilidad laboral.

Como si les sobrara resto político y sindical para avanzar en ese sentido, y hay que decir que si uno mira detenidamente las cosas, casi se siente tentado de darles la razón: el sindicalismo hegemónico está mudo e inactivo, a la espera -en teoría- del proceso de reunificación de las CGT. O del cumplimiento de las promesas oficiales de girar parte de los fondos retenidos de las obras sociales, vaya uno a saber que pesa más en definitiva.

Las tres vertientes de la CGT no pudieron consensuar no ya un paro general o algo parecido, sino al menos un comunicado formal en el que dejaran planteadas por escrito sus objeciones a la política económica del gobierno; lo que lleva a preguntarse si en algún momento lo harán; obsesionadas como están en “meter a todos adentro”, incluyendo a quintacolumnistas del macrismo como Barrionuevo o el “Momo” Venegas.

Por el lado del peronismo (amablemente “invitado” por Macri a sentar cabeza y aportar más aun “a la gobernabilidad” de lo que ya lo ha hecho) el silencio y la inacción caracterizan a la conducción de Gioja (en virtual estado de hibernación) tanto como a Pichetto, Bossio y Urtubey. ¿Será acaso la resignada aceptación del rol que les toca en la pax macrista el vínculo unificador de “los peronismos”?

Desde el gobierno ni siquiera parecen tomar nota de las quejas de los radicales por sus roscas con los gobernadores o los intentos de pescar intendentes sueltos del PJ, y lo bien que hacen: el triunfo de “Cambiemos” no alcanzó para disimular el escasísimo peso específico de la UCR, que no está en condiciones de ingerir en las políticas del gobierno, ni aunque estuviera en desacuerdo con alguna de ellas.

La pelea con el socialismo es -para decirlo en términos deportivos- de tanto volumen como la Copa Santa Fe, y solo puede ocupar espacio en los medios provinciales. Adviértase que la estrategia del socialismo (corporizada en Bonfatti, presidente del partido en el orden nacional) es sostener la alianza con Stolbizer (de hecho, parte del dispositivo oficialista), tanto como salir a pescar kirchneristas “sueltos” o “desencantados” (en la práctica los que tienen acuerdos con ellos desde los tiempos del municipio rosarino), para compensar una eventual fractura del Frente Progresista santafesino por la decantación final de la UCR local hacia “Cambiemos”.

Massa sigue de viaje de pesca por los EEUU, tratando de conseguir visiblidad internacional y apoyos (políticos y financieros) para consolidar su posición como pieza de repuesto del esquema de gobierno, bajo un disfraz de opositor. Lo ayuda el receso del Congreso, en tanto le evitar tener que volver a darle número a Macri para sancionar los proyectos que le interesan, pero si los hubiera, a la hora de los bifes, desde la Casa Rosada pueden volver a contar con él. Al menos, así ha sido hasta ahora; y nada indica que vaya a cambiar en lo inmediato.

Un panorama desolador (halagüeño para Macri) que no es sino la consecuencia de lo queseñalábamos acá cuando se aprobó el blanqueo: se está instalando aceleradamente en el país un generalizado consenso (explícito o implícito) del sistema político sobre que el gobierno “está haciendo lo único que se puede hacer, dadas las circunstancias”; una idea que -por supuesto- es lo más funcional que puede haber para la consolidación del proyecto político, económico y social que encarna “Cambiemos”.

De ese consenso -decíamos nosotros- está explícitamente excluido (y autoexcluido) el kirchnerismo, y por eso no fue casual que este fin de semana con su reportaje ante agencias y medios internacionales, Cristina quedará parada en espejo con Macri, como si no la única, la principal referencia opositora al gobierno; mal que les pese a muchos.

Se podrá objetar el acierto de la estrategia comunicacional elegida, o la frecuencia con la que Cristina aparece en la escena  pública, pero lo real es que cuando y como aparece, habla de lo que los demás no hablan, desde la situación de Milagro Sala hasta la nueva inserción del país en el mundo, pasando por la inflación y como golpea a los sectores populares, la crisis de las economías regionales, la apertura de las importaciones que amenaza tejido industrial y puestos de trabajo, o el tarifazo.

Y si algún otro opositor toma parte de esa agenda, parece evidente que no tiene la misma capacidad de generar rebote que tiene ella. Por supuesto que con eso solo no alcanza, porque la magnitud del daño que Macri está causando con sus políticas y las velocidad y decisión con que avanza para imponerlas exigen una convergencia política y social opositora más amplia, organizada, consistente y efectiva.

La realidad marca que en la misma medida en que Macri elimina obstáculos políticos a su despliegue, su gobierno gestiona cada vez peor y los resultados lo demuestran; al menos vista la cuestión desde la óptica de los sectores populares y los intereses de las grandes mayorías. Es decir que su problema no le vienen desde la oposición y su capacidad de “poner palos en la rueda”, sino que provienen en todo caso de la propia naturaleza y conformación de la alianza gobernante, y los intereses primordiales que se ha propuesto garantizar; tarea en la que sí ha alcanzado éxito: deprimir el salario para generar excedentes apropiados por los grandes grupos económicos, endeudar al país para financiar la bicicleta financiera y la fuga de capitales.

Con las elecciones legislativas lejos y sin otro material de análisis que las encuestas que circulan (con todas las prevenciones que generan) no está claro quien podría estar capitalizando el deterioro de la imagen de Macri y su gobierno como consecuencia de los resultados concretos de la gestión. Quizás esa constatación explique la bravuconería presidencial, que de otro modo carece por completo de sentido; o responde a una estrategia de márketing de aparentar como si acá no hubiera pasado nada.

lunes, 25 de julio de 2016

ASESORANDO AL EVASOR

¿EN QUÉ PARTE, MINISTRO?


Pongamos las cosas en contexto: toda la polémica en torno a la famosa "detención policisal por averiguación de antecedentes se generó a partir de un fallo judicial que invalidó detenciones en un operativo hecho en Coronda el año pasado, en el cual la policía salió "a la búsqueda de desconocidos" en los acceso a la ciudad, o andando en vehículos (motos, bah) por ella.

Desde la UCR (que tiene a su cargo el Ministerio de Seguridad de la provincia, así de mucho los quieren los socialistas) la diputada Tejera salió a cuedtionar el fallo, y al Servicio Público de la Defensa, que cuestionó el proceder policial.

Que la Constitución Nacional no dice nada de lo que dice el ministro Pullaro en la imagen de apertura, no quedan dudas. Menos la de la provincia de Santa Fe, que es más nueva (de 1962), y cuyo artículo 9 es muy claro al respecto: “Ningún habitante de la Provincia puede ser privado de su libertad corporal, o sometido a alguna restricción de la misma, sino por disposición de autoridad competente y en los casos y condiciones previstos por la ley. Toda persona que juzgue arbitraria la privación, restricción o amenaza de su libertad corporal, puede concurrir ante cualquier juez letrado, por sí o por intermedio de cualquier otra que no necesita acreditar mandato, para que la haga comparecer ante su presencia y examine sumariamente la legalidad de aquéllas y, en su caso, disponga su inmediata cesación. Ninguna detención puede prolongarse por más de veinticuatro horas sin darse aviso al juez competente y ponerse a su disposición al detenido, ni mantenerse una incomunicación por más de cuarenta y ocho horas, medida que cesa automáticamente al expirar dicho término, salvo prórroga por auto motivo del juez.” (las negritas son nuestras)

Hace unos cuantos años atrás (en 1997) se discutió el mismo tema en la Legislatura porque la Ley 7395 (Orgánica de la Policía) le daba a la fuerza de seguridad la atribución de detener personas "por averiguación de antecedentes", es decir por portación de cara, sin que se sospechase con certeza que pudiera estar vinculada a un delito, o fuera sorprendida "in fraganti" en el momento mismo de cometerlo, o tratando de huir luego de hacerlo.

Como consecuencia de la discusión se sancionó la Ley 11.516 que derogó la facultad policial de detener "por averiguación de antecedentes, y se incorporó a la Ley 7395 el artículo 10 Bis que dice: “Salvo los casos previstos por el Código de Procedimiento Penal, la Policía no podrá detener o restringir la libertad corporal de las personas sino por orden de autoridad competente. Sólo cuando hubiere sospecha o indicios ciertos respecto de personas, que pudieran relacionarse con la preparación o comisión de un hecho ilícito, podrán ser demorados en el lugar o en dependencia policial hasta tanto se constate su identidad. En este caso, la demora no podrá exceder las seis (6) horas corridas y en el transcurso de las cuales, los que sean trasladados a dependencia policiales, no podrán ser alojados en lugares destinados a los detenidos por delitos o contravenciones y tendrán derecho a hacer una llamada telefónica tendiente a plantear su situación y a los fines de colaborar en su individualización e identidad personal. En la primera actuación policial se impondrá a la persona demorada de sus derechos y garantías, no será incomunicada y se labrará de inmediato, acta individual o colectiva, en la que constará la causa de la demora, fecha y hora de la medida, debiendo ser firmada por el funcionario actuante, por el demorado y dos (2) testigos que hubieren presenciado el procedimiento si los hubiere, con entrega de las copias respectivas a los interesados.” (las negritas son nuestras)

El nuevo Código Procesal Penal sancionado en 2007 establece en sus artículos 212 y 213 los supuestos de flagrancia (como se dijo, ser sorprendido en el momento mismo de cometer el delito o intentar huir de la acción de la justicia) y en esos casos permite además la requisa personal (artículo 168) y le da a la policía (268 inciso 4) la facultad de aprehender, detener e incomunicar “en los casos previstos por la ley” (o sea, por orden de los fiscales, o en caso de flagrancia).

Ya bastante grave es que el ministro de Seguridad desconozca normas que hacen a su labor cotidiana como la Ley Orgánica de Policía o el Código Procesal Penal, como para que le quiera hacer decir a la Constitución lo que no dice, ni podría decir.

UNA PENA QUE NO HUBIERA CÁMARAS FILMANDO...


...cuando -con el previo aval de Melconián- Cavallo aprobaba los seguros de cambio y la estatización de la deuda privada de los mayores grupos económicos del país durante la dictadura.

....cuando durante el menemismo Cassagne, Dromi y Barra redactaban los pliegos de las privatizaciones con el ojo puesto en las empresas a las que iban a asesorar al día siguiente de adjudicarles los servicios públicos privatizados. 

...cuando durante el gobierno de la Alianza se aprobaban el blindaje y el Megacanje, que significaron aumentar la deuda externa en más de 55.000 millones de dólares, y se elegía a los bancos “amigos” que tendrían a su cargo la operatoria quedándose con jugosas comisiones.

...cuando en el gobierno de Duhalde se aprobaba la pesificación asimétrica que significó licuar la deuda en dólares de los principales grupos económicos del país, y se decidía otorgarles millonarias compensaciones a los bancos.

...cuando Arbizu les explicaba en detalle a Magnetto, Aranda, Pagliaro, Ernestina y otros grandes empresarios como armar cuentas off y sociedades pantalla en paraísos fiscales del exterior para fugar más de 1500 millones de dólares.

...cuando desde el HSBC Argentina Martino armaba la plataforma financiera para que muchos afortunados fugaran plata del país abriendo alguna de las 4040 cuentas ocultas descubiertas en la filial suiza del banco, por las que se fueron del país más de 3500 millones de dólares.

...cuando los abogados de Clarín de Clarín le entregaron redactado hasta la última coma a Aguad el DNU que se cargó la ley de medios.

...cuando decidieron el levantamiento del cepo y la devaluación con un ojo puesto en los contratos de dólar futuro que habían comprado.

...cuando a la hora de elegir los bancos con los que colocar la deuda para pagarles a los fondos buitres, Prat Gay y Caputo seleccionaron al JP Morgan y el Deustche Bank, sus anteriores empleadores durante años.

... cada vez que la familia Macri o cualquier otro grupo económico importante decidía abrir una cuenta en un paraíso fiscal o armar una sociedad off shore en Panamá o cualquier otra guarida similar como las Seychelles o las islas Caimán para fugar capitales del país.

...cuando Aranguren aprobaba los tarifazos que lo iban a beneficiar a él como accionista de Shell, y a los directores del Enargas como ex ejecutivos de concesionarias privadas del sector.

...cuando decidían hasta donde demoraban la promulgación del blanqueo de capitales para que los amigos pudieran acomodar los papeles de las cuentas en el exterior hasta que empezara a regir.