LA FRASE

"SI TENEMOS ÉXITO PONIENDO A MILITARES PARA QUE LE ENCUENTREN EL PUNTO A LA CARNE QUE LE GUSTA A JAVIER, VAMOS A PONER A POLICÍAS PARA QUE SE ENCARGUEN DE LA PARTE DE LA PIZZA Y LOS HELADOS, DADA SU EXPERIENCIA EN ESOS RUBROS." (KARINA MILEI)
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viernes, 18 de enero de 2013

EL RODRIGAZO, O EL USO INTERESADO (E INCORRECTO) DE LOS EJEMPLOS HISTÓRICOS


A raíz de las tremendistas declaraciones del titular de la UIA, De Mendiguren, sobre que la puja salarial en las paritarias que se empezarán a discutir, podría desembocar en un nuevo "Rodrigazo", leemos a Artemio:

"La analogía fue duramente criticada por el titular de la consultora Equis, Artemio López, quien la calificó de “poco feliz”. A su juicio, el comportamiento económico que derivó en ese proceso, en la década de 1970, “no tiene nada que ver la situación política y socioeconómica actual”.

El sociólogo, identificado desde hace tiempo con el Gobierno, apuntó contra De Mendiguren por sus palabras: “Es terrorismo verbal, fue muy traumático para los argentinos el ‘Rodrigazo’”.
López dio su punto de vista sobre el temor de los empresarios de que las paritarias empujen los precios. “La inflación tiene que ver con la puja distributiva”, admitió. Sin embargo, señaló que “es la expresión de la maximización de la tasa de ganancia por parte de los empresarios en detrimento de los trabajadores, trasladando a precios lo que debieron absorber en términos de ganancias”.
“Si analizás el comportamiento de los precios, vas a ver que está completamente desvinculado del nivel salarial en Argentina. No se corresponde la hipótesis de que a más salarios hay más aumento de precios. Al contrario, lo que se observa es que en corto y mediano plazo está en una relación inversa a nivel de precios”, dijo a Infobae.
Para este sociólogo, “asociar aumento de salarios con el nivel de precios es desconocer lo que sucedió en la historia reciente de la Argentina”, ya que el componente inflacionario es múltiple. “No solamente hablo de puja distributiva, puede haber un componente monetario”, explicó. " 

"López afirmó que “el vínculo directo entre nivel salarial y precios es una estrategia discursiva de los empresarios para sostener tasas de ganancias inéditas”. “Durante todo este período, lo dijo la Presidente, se la llevaron con pala”, lanzó.
“Los niveles de tasa de ganancias de los empresarios son descomunales, por lo que están en condiciones de absorber aumentos salariales por arriba de la inflación de manera muy armoniosa para con sus propios intereses”, sostuvo. “No tienen un colchón, tienen un sommier para enfrentar aumentos salariales”, agregó.
En ese sentido, atribuyó la posición que denuncia a una “estrategia histórica de los empresarios de no reconocer que la juntan en pala”, y consideró que lo hacen “porque creen que la variable de ajuste debe ser siempre el salario”. "

También puntualizó que el discurso de De Mendiguren parecía más propio de un dirigente opositor, que de un gremialista empresarial (completo, acá). 

Sobre la falsedad del argumento del empresariado verbalizado por De Mendiguren, poco cabe añadir a lo dicho por Artemio; pero sí hay que decir además que la mención al "Rodrigazo" es absolutamente inexacta por descontextualizada, entre aquél y éste momento histórico del país, aunque no es novedosa: hace ya un tiempo la veíamos sugerida en la tribuna de doctrina, como vemos acá:


En éste caso con otro propósito deliberado: asimilar a Cristina con Isabel, como un modo de minimizar sus condiciones de liderazgo político; un absurdo analizado en su momento acá.

Pero volviendo al "Rodrigazo", el ejemplo revoleado por De Mendiguren puede -tal como también lo apunta Artemio- asustar el subconciente de los argentinos que vivieron esos tiempos, de ingrato recuerdo; aunque no sea familiar para los más jóvenes, o los que no han leído la historia.

Cabe entonces recordar que se conoce como tal un plan económico de ajuste (en el mejor estilo neoliberal del término) lanzado en junio de 1975 por el que era Ministro de Economía de Isabel Perón, Celestino Rodrigo; cuya foto encabeza el post.

El plan (ideado por Ricardo Zinn, un tecnócrata ultraliberal que luego sería asesor de Martínez de Hoz durante la dictadura, y consistía en lo que se llamaba "sincerar las variables reprimidas de la economía".

Entre las principales medidas podemos mencionar una absoluta liberación de los precios (eliminando todo tipo de controles estatales), acelerar el ritmo de devaluación del peso en relación al dólar (al asumir produjo una devaluación del 100 %, como si hoy el dólar oficial trepase a casi 10 $), drásticos aumentos de entre el 100 y el 200 % de las tarifas de los servicios públicos, reducción del déficit fiscal, mejoramiento de los precios agropecuarios y congelamiento de la discusión salarial en paritarias: algo que veríamos repetirse en el país con posterioridad varias veces; con los resultados conocidos.

La reacción sindical pidiendo mayores aumentos salariales (algo a lo que ahora se opone De Mendiguren, agitando el fantasma de aquél hecho) fue consecuencia del "Rodrigazo", y no su causa.

Las medidas que constituyeron lo que se dio en llamar el "Rodrigazo" son además algo que está en las antípodas de las principales variables de política económica que ha seguido el kirchnerismo desde el 2003: flotación sucia administrada del tipo de cambio, controles de precios (que sean ineficaces en ciertos rubros cartelizados, es otra cuestión), paritarias regulares sin pisos ni techos (aunque se sanatee todos los años bastante al respecto, como se puntualizó acá y acá), subsidios a las tarifas de servicios públicos, desacople de los precios agropecuarios a través de las retenciones, sostén del gasto público como estrategia para inyectar dinero a la economía y apuntalar el nivel de actividad.

Variables que nada indica que vayan a ser dejadas de lado justo ahora, en un año electoral y con perspectivas de mejoramiento de la actividad económica.

De modo que el infeliz ejemplo del presidente de la UIA (que sí fue protagonista de una remake del "Rodrigazo" en el gobierno de Duhalde, con mega-devaluación, pesificación asimétrica y licuación de pasivos empresarios en dólares transferidos al conjunto social) sólo puede atribuirse (tal como también lo puntualiza Artemio) al intento del empresariado vernáculo de sostener sus tasas de ganancia, que en algunos casos son descomunales; medidas en términos comparativos internacionales.