LA FRASE

"LA ENTREVISTA DE JAVIER CON MAJUL ME CONFUNDIÓ UN POCO: NO SÉ SI GOBERNAMOS NOSOTROS O LOS KUKAS." (KARINA MILEI)

miércoles, 26 de agosto de 2020

TWEETS POLÉMICOS

EL ENANO GOLPISTA


Duhalde podrás estar senil y ser un cadáver político, pero no habla por boca de ganso, aunque diga gansadas: ninguna aparición suya en público es casual, mucho menos sus declaraciones. La última vez había sido cuando salió a cruzar el impuesto a las grandes fortunas, y no es casualidad: cuando él habla, por él hablan los principales grupos económicos de la Argentina, tal como lo hace Lavagna, con otro registro.

Por eso habló ahora de golpe justo, pero justo vea, cuando se conoció el DNU presidencial que se mete con el corazón de los negocios del grupo Clarín. Pobres los cacerolos que se movilizaron el lunes 17 pidiendo libertades y repúblicas, y ahora les dicen que no creen que haya elecciones, y se prepara un golpe de Estado.

Bah, nada de pobres: algún día habrá que aprender que cuando cierta gente habla de república e instituciones, empieza negando la democracia en su aspecto más básico y esencial: desconocer la legitimidad de un gobierno elegido por el pueblo, simplemente porque no es el que les gusta, o no es el que ellos votaron. Por lo general eso suele ir acompañado de una crítica a la capacidad de raciocinio de los que votaron a ese gobierno, otro rasgo característico de los antidemocráticos: de desconocerle legitimidad a un gobierno electo, a desear el final anticipado de su mandato o aun provocarlo, suele haber un pasito, como bien sabemos por experiencia histórica.

En ese sentido, es fácil detectar el hilo conductor golpista entre los exabruptos de Duhalde, las horcas de la marcha del lunes 17, los intentos opositores por vaciar el Congreso y la perplejidad de los mellizos de Papel Prensa porque el gobierno, pese a todo, sigue pensando en organizar las elecciones del año que viene. Papel Prensa, la empresa que se ganaron a fuerza de tapas que hablaban de la "total normalidad" que se vivía en el país después del 24 de marzo del 76', o de las ediciones en las que se fraguaban noticias sobre "muertes en enfrentamientos": no son nuevos en esto del golpismo, algunos. A lo que les cuesta un poco más adaptarse es a la democracia.

Al igual que ellos, Duhalde es una criatura de la excepcionalidad, la necesita y la reclama: candidato derrotado en las urnas, fue presidente por un atajo institucional en medio de la implosión de la convertibilidad, y desde allí, vehiculizó el enésimo aprovechamiento integral de una crisis institucional, por parte de los principales grupos económicos del país: la pesificación asimétrica de las deudas y la ley de bienes culturales le ganaron el título de "piloto de tormentas", y el sueño de estadista que lo envuelve desde entonces. 

En un país "normal", en el que los gobiernos se eligen votando, Duhalde jamás podría ser presidente, y pelearía el fondo de la tabla con otras expresiones marginales de la política. Y se nota a las claras que jamás pudo metabolizarlo, y cumplir su promesa de pasar a retiro, llamándose a silencio.   

Clarín y La Nación -en tanto expresión mediática del aparato ideológico del establishment local- también son criaturas de la excepcionalidad: representan a grupos que necesitan de grandes crisis para medrar y prosperar, para obtener beneficios que en circunstancias normales serían más cuestionables aun, y que en esos casos un poder político fuerte podría negarles: el registro de nuestras peores crisis, es el mismo que el de sus más grandes negocios, y no es casual. De allí que trabajen a tiempo completo para socavar las instituciones y debilitar a los gobiernos, para poder luego imponerles sus exigencias.

Claro que hablar de golpe de Estado en la Argentina, con nuestra historia, y en América Latina, en estos momentos, no es algo que pueda tomarse en sorna y a la ligera, aunque lo diga un señor mayor que prometió retirarse de la política en el 2002, y como no cumplió, lo retiraron a urnazos dos veces; a su esposa en el 2005, y a él mismo en el 2011, Cristina y el kirchnerismo, las dos veces. Porque hay que recordar que Duhalde, el enano golpista que muchos llevan dentro, es también y antes que nada, un liliputiense electoral, que habla desde la insignificancia y el despecho.

Decíamos más arriba que nos ponen a discutir de la república, mientras socavan la democracia, y esto no importa admitir que exista la posibilidad cierta de un golpe de Estado en la Argentina: el rol que cumple Duhalde es el de agitar el fantasma, para debilitar al gobierno. Para mostrarlo necesitado de apoyos, que casualmente son los de sus reales valedores y esponsors, dispuesto siempre a una Moncloa criolla, en tanto ese pacto sacralice sus privilegios: cualquier parecido con una extorsión común, es porque de eso exactamente se trata.

Para demostrar que uno es democrático, no alcanza con ganar elecciones, y antes bien, se deja claro cuan democrático se es, cuando se pierden; y en esa materia la oposición mayoritaria al actual gobierno nacional -fiel a su tradición histórica- viene muy pero muy flojita de papeles, aunque grite cada diez minutos que el país vive oprimido bajo un régimen dictatorial que cercena libertades a sus ciudadanos.

martes, 25 de agosto de 2020

TWEETS POLÉMICOS

EL DNU SUMA APOYOS OPOSITORES



El ex senador y presidente por un día Fede Pinedo nos dice que el que controla Internet, controla tu vida. O sea, como decimos siempre desde ésta lado de la grieta: el Grupo Clarín, a través de Fibertel, controla nuestras vidas, o pretende hacerlo.

Razón de más para que el Estado se meta a regular allí, tratando de evitar abusos, monopolios, concentraciones o posiciones dominantes, y sus consecuencias en materia de precios y condiciones de acceso a los servicios. Gracias, Fede, muy valioso tu aporte.

¿Posiciones dominantes, dijimos?

En un gesto que la enaltece, Pato Bullrich, ex ministra de Seguridad de Macri y actual presidenta del PRO, nos dice que: 1) el Grupo Clarín tiene posición mayoritaria en el servicio de tv por cable e internet, 2) que además de eso (o sea, sin desprenderse de esa posición, en esos dos mercados) ahora opera con celulares a través de la fusión (sic) "con Personal": en rigor se está refiriendo a la fusión entre Cablevisión (la principal operadora de TV por cable del mercado) y Telecom, una de las licenciatarias del servicio básico teléfono, y dueña a su vez de Personal, prestadora de servicios de telefonía celular móvil.

Dice más Pato: que el dominio de Clarín es tan amplio, que para "meterse con ellos", el gobierno "encontró una ventana": alguien podría pensar que si se trata de encontrar negocios donde Clarín tiene intereses, cualquiera podría hacerlo, con los ojos cerrados y en la oscuridad.

Como sea, valorables gestos de apoyo al DNU presidencial, de dos opositores políticos al gobierno nacional. Porque no van a venir ahora con que, habiendo dicho lo que dijeron, se van a oponer al decreto, y van a apoyar a un grupo con posición mayoritaria en el mercado, que integra distintos rubros de negocios para fortalecerla, y desde allí controlar nuestras vidas.

¿Qué clase de liberales serían si admitiesen semejante injerencia en nuestras libertades, y semejante posición dominante en el mercado, en lugar de promover la competencia?

Posiblemente liberales argentinos, de los que siendo oposición al kirchnerismo en 2009 votaron en contra la ley de medios, que tendía a desconcentrar la propiedad de los medios audiovisuales, y obligaba a grupos como Clarín a desprenderse de licencias; como pasa en los países del mundo que ellos llamarían "serios", y suelen poner como ejemplos.

O que, siempre siendo oposición al kirchnerismo, votaron en el 2014 en contra la ley de "Argentina Digital", y luego, siendo gobierno, la mutilaron con el DNU 267/15; que también desguazó las cláusulas antimonopólicas de la ley de medios.

Esos raros liberales que rehabilitaron la licencia de internet de Fibertel (del Grupo Clarín) que el kirchnerismo había caducado, para que pudieran controlar nuestras vidas, en palabras de Pinedo.

O que autorizaron la fusión de Cablevisión y Telecom, para que el Grupo Clarín (en palabras de Pato Bullrich) afianzara su posición dominante en los mercados de la TV por cable, internet y la telefonía celular.

Como sea, bienvenidos ambos al "Frente de Todos". ¿O van a organizar una marcha en defensa de las posiciones dominantes en el mercado, y del derecho de Clarín a cobrar las tarifas que quiera por los servicios que prestan sus empresas?   

lunes, 24 de agosto de 2020

TWEETS POLÉMICOS

LA VÍSCERA MÁS SENSIBLE


El DNU 690 (completo acá en el Boletín Oficial) por el cual el gobierno declarar "servicio público" a la telefonía celular, los servicios de internet y la televisión paga, es mucho más que un simple congelamiento de tarifas hasta fin de año; en términos de lo estrictamente regulatorio, y por su significado político.

Conceptuar una determinada actividad como servicio público supone someterla a una regulación estatal más intensa, dejando librado menos espacio al mercado: por eso el DNU define que las tarifas por esos servicios deberán ser autorizadas por el ENACOM, y que debe establecerse un servicio básico común del que ningún usuario puede ser privado. Hay por supuesto muchas otras consecuencias posibles derivadas de una regulación más intensa, como los planes de inversiones para mejorar los servicios, o la misma propiedad de las empresas prestatarias (por ejemplo las transferencias accionarias de ellas).

Pero más importantes que todo eso, son las consecuencias políticas del DNU: aunque el presidente se esfuerce en decir que él no está en guerra con nadie, hay muchos que están en guerra con él y con su gobierno, desde el primer día; como el Grupo Clarín. Y si toma medidas que toquen su víscera más sensible, que es el bolsillo, la guerra tenderá a intensificarse, y tendrá que estar preparado para eso.

Una de las grandes astucias de los conglomerados de medios con intereses de negocios cada vez más diversificados y con pretensiones de ejercer influencia política como Clarín, es utilizar la enorme masa de maniobra de boludos disponibles a embanderarse en defensa de sus intereses, convocados por banderas vaporosas a inasibles como "la defensa de la libertad de expresión", o cosas similares. Con esa astucia maniobraron durante el conflicto del gobierno de Cristina con las patronales del campo por las retenciones móviles, y con la disputa por la ley de medios.

Algo parecido sucedió hace poco con el fallido intento de expropiación de Vicentín: por raro que nos parezca a nosotros, siempre habrá gente dispuesta a ser llevada de las narices para defender a garcas corruptos y evasores, por una aparente buena causa. Cierto es que contribuye a ello la existencia de un porcentaje importante de la sociedad argentina que tributa al antiperonismo visceral y psiquiátrico, y estará siempre dispuesto a embarcarse en cualquier cruzada contra lo que haga o deje de hacer un gobierno peronista.
   
Pero no es menos cierto que, para que esa oposición pueda tener anclaje en la realidad de modo tal de disuadir a un gobierno de avanzar en un sentido determinado, se necesita que las medidas que éste quiere tomar no favorezcan a su vez los intereses objetivos de la mayoría de la sociedad, incluidos algunos de los que las adversan, por motivos ideológicos. De allí que emprender disputas por una "agenda republicana" como la reforma a la justicia está destinado al fracaso social de antemano, porque son cosas que no le mueven el amperímetro a nadie, salvo a los directamente concernidos como operadores del sistema que se desea reformar.

Las reformas o medidas económicas, que impactan en el bolsillo, son muy otra cosa: cuanto más concreta sea la lesión a intereses creados de determinados sectores (regulando allí donde se dejaba imperar libremente a las fuerzas del mercado, por ejemplo), más virulenta será su oposición; pero si al mismo tiempo se tiene la astucia suficiente de comunicar criteriosamente que esas mismas medidas benefician objetivamente a mucha gente, también serán más sólidos los apoyos con los que el gobierno cuente para llevarlas a cabo: hemos dicho otras veces y lo reiteramos ahora que las "correlaciones de fuerzas" no son algo estático e inmodificable, sino que se van construyendo con el tiempo, y con la acción política.

Puede que -como dice el zócalo del tuit de apertura- a los más pobres no les preocupe demasiado tener Internet, y habría que verlo; pero casi con toda certeza sí les preocupe pagar más barato el uso del celular, y que les funciones mejor, porque de ello dependen no solo sus consumos culturales o distracciones, sino hasta sus mismas oportunidades de trabajo. Y está en la habilidad política del gobierno demostrar que si se mete en el tema, es también para que tengan acceso a Internet, que en estos tiempos es tan importante como tener agua, asfalto o cloacas.

Desde esta misma óptica, cajonear iniciativas de sentido progresivo como el impuesto a las grandes fortunas solo puede explicarse porque hay disidencias al interior de la coalición gobernante, y no por la previsible oposición de los pocos que lo deben pagar, frente a la anuencia mayoritaria de los que estarían exentos de hacerlo, incluso siendo opositores al gobierno.

Más concretos seamos en el sentido de las medidas, a más personas beneficien en forma concreta, más fácil nos resultará ampliar los apoyos sociales necesarios para avanzar en ellas; sin dejarnos arrastrar hasta disputas estériles en nombre de consignas abstractas, incomprensibles para el hombre común, o eficaces para proveer justificativos adecuados a los que se oponen a todo, incluso antes de que se anuncie o se concrete. 

Si hasta un desvastado neuronal como Casero comprende, aun en medio de su tiniebla mental, que el DNU de las tarifas y los servicios provocará una réplica implacable del Grupo Clarín, en términos mafiosos, y en defensa de su víscera más sensible. Hay que lograr que nadie se embandere en defensa de eso que, estricta y objetivamente hablando, solo les interesa a los accionistas del hólding de Magnetto: de eso se trata la política, en definitiva.


domingo, 23 de agosto de 2020

TWEETS POLÉMICOS