LA FRASE

"DEMORAMOS UN MONTÓN EN FIRMAR EL FALLO PARA QUE LOS JUECES CESEN A LOS 75 AÑOS PORQUE TENÍAMOS MIEDO QUE SE NOS APARECIERA EL FANTASMA DE FAYT PARA HACER QUILOMBO." (RICARDO LORENZETTI)

miércoles, 29 de marzo de 2017

FALLIDO EXTRA LARGE


Flashean golpes y maniobras desestabilizadoras por todos lados, todo el tiempo.

Dicen que hay grupos interesados en que Macri no termine su mandato.

Lanzan/no lanzan una marcha en apoyo al gobierno disfrazada como "en defensa de la democracia".

Y para convocarla largan la remera que muestra la imagen, donde nos piden que nos hagamos cargo nosotros.

Hay como un "...ustedes..." que se impone lógicamente como complemento de la frase estampada en la remera.

Estaría habiendo como un fallido talle XXL, o algo por el estilo.

En todo caso manéjenlo con el analista.

MAJUL SIEMPRE ESTÁ AL CAER


(*)

Pregunta: ¿por qué razón el cristinismo y los partidos de izquierda troskistas sumados (¿Saben los troscos que los estás sumando a nosotros, Luis? porque ellos siguen con “sontodolomismo”) a otros dirigentes tenidos como loquitos sueltos, (Ojo Luis, mirá que Avruj, Lopérfido, Massot y González Fraga son oficialistas) se empeñan en comparar al gobierno de Mauricio Macri con una dictadura, (No tanto como el gobierno se empeña en parecerse a una) le desean lo peor (¿qué trabaje?) y agitan el fantasma del helicóptero? (¿de cuál, el de De La Rúa, o los que fueron a compras “donados” a EEUU?) Respuesta: porque si la economía empieza a crecer, aunque sea en cuentagotas (pinta difícil lo del 3,5 % ¿no?) y Cambiemos gana las próximas elecciones de octubre, (o sea, si mi tía además de tener ruedas y ser una patineta, tuviera bigotes y se convirtiera en mi tío) el peronismo, en cualquiera de sus variantes, (¿incluyendo al “Momo” Venegas, que está en el poder?) podría "no volver" a ser gobierno hasta 2023. (Ah, Macri pasó del helicóptero a la reelección asegurada en un renglón, y solo con hacer crecer la economía “en cuentagotas”, el famoso optimismo de la voluntad) Es decir: en términos de su propia lógica de poder, una eternidad. (Y sí, su fueran radicales les parecería demasiado pronto)
Otra pregunta: ¿por qué los peronistas considerados racionales no salen a cruzar a Hebe de Bonafini, (¿por temor a los que los cague puteaando?) el sindicalista docente de apellido Feo (¿se apellida así el tipo o a vos no te gusta el apellido verdadero?) que gritó que quiere que a Macri le vaya mal (Pasa que no lo escuchó bien, porque cien mil tipos gritaban lo mismo, todos juntos) y los manifestantes que agitaban pequeños helicópteros amarillos como si fueran un gracioso souvenir? (Es que están esperando que los dirigentes radicales y del PRO “racionales” salgan a cruzar a los tipos que llevaban pancartas con Cristina colgando de una horca a los cacerolazos, viste) Respuesta: por dos razones básicas. Una: no desean contribuir a la polarización entre Cambiemos y la ex presidenta. (Claro, sobre todo si quedan pegados con el gobierno, como sería si salen a pegarles a los que vos querés) Y dos: porque quieren ver cómo termina la película; no vaya a ser cosa de que Macri tuviera que irse de verdad y ellos quedaran descolocados para la etapa que sobrevendría. (Resumiendo: porque podrán ser cualquier cosa, menos boludos. Como vos, ponéle, que les pedís que salgan)
Para que se entienda bien: la etapa de empezar a repartir cargos por anticipado en el medio del hipotético naufragio. (Ahora vamos rápido, pero marcha atrás: a Macri no lo reeligieron, se cayó, volvió el peronismo y se reparten los cargos. Y todo por un helicóptero de cartón. Apilando inferencias disparatadas son un campeón, Luis) Para probar que Cristina tuvo desde el mismo momento del traspaso de mando una actitud golpista o destituyente no hace falta escribir un tratado de Ciencias Políticas. (Lo cual te exime siquiera de intentar hacerlo, gracias a Dios) Solo con leer la trascripción de las escuchas que acaba de publicar Infobae.com y agregarlas a las que fueron reveladas en #Majul910 y @lacornisaok cualquiera puede obtener un panorama completo del pensamiento vivo de de la ex jefa de Estado. (No nos animamos Luis, no queremos contribuir a agravar un delito como es pinchar teléfonos al voleo y difundir conversaciones que un juez ordenó destruir pero los servicios filtraron a los medios) Ella piensa de verdad que Macri se va a caer antes de tiempo. (Lo concreto es que más allá de lo que piense ella, el propio gobierno agita los fantasmas del golpe)
Pero, además, Ella, su mayordomo político, Oscar Parrilli y otros, como el dipuespía y dipuñoqui Rodolfo Tailhade (soltá Luis, el tipo lo único que quiere saber es por quéte pagaron un palo por un video de un minuto con la plata de nuestrosimpuestos, no es delito eso ¿O sólo Stolbizer puede denunciar?) y la procuradora general Alejandra Gils Carbó trabajan a tiempo completo (¿en qué quedamos, no eran ñoquis?) para debilitar al presidente y sacarlo de la cancha. (¿le sacan sangre sin que se de cuenta, se colaron en los picaditos de Olivos?) ¿El diagnóstico apocalíptico de Cristina es correcto? No. (¿Y entonces, cuál es el problema con que los ñoquis trabajen a tiempo completo para debilitarlo a Mau?) Ya sabemos que no es una gran analista política. (Obvio, no vas a compararla con vos) Si lo fuera, no hubiera convalidado la candidatura de Aníbal Fernández como gobernador de la provincia de Buenos Aires ni hubiese combatido a Daniel Scioli hasta vaciarlo de contenido (ah, porque venía rebosando) y hacerle perder las elecciones presidenciales. (igual, algo repuntó cuando dijo al despedirse que iba a haber paros por despidos en lugar de Ganancias, y cuando hace meses hablando con Parrilli dijo que Macri era un mafioso sostenido por los medios)
Esas decisiones siempre tuvieron un único motor: su enorme ego político y personal. (Bueno Luis, sé comprensivo, apenas llevaba dos elecciones ganadas en primera vuelta sin pestañear y hace 16 meses que se fue del gobierno y todos ustedes siguen todo el tiempo hablando de ella, no todos manejan tan bien el éxito como vos) Y ahora su nuevo diagnóstico tiene otro incentivo personalísimo: su temor real de que no solo ella sino también su hijo Máximo, su hija Florencia y otros, terminen en la cárcel. (ah, esto es novedoso, nunca te lo habíamos escuchado antes) Y no como "presos políticos", sino como integrantes de una asociación ilícita montada para cobrar coimas, robar plata al Estado y hacer ricos a sus empresarios amigos. (¿Así está caratulada la causa? Con razón no avanza, ya los va a agarrar alguna Cámara Federal ordenándoles como a Casanello con los Panamá paper`s que concreten el objeto de investigación) Cristina y sus muchachos y muchachas, incluido Roberto Baradel, (Que lo metemos acá porque...se te canta) están forzando la máquina ahora porque quizá mañana o pasado (nuestra realidad es así de trepidante: en uno o dos días pasamos de la recesión al crecimiento a tasas chinas, si no fijáte como viene declarando Dujovne) no tengan la oportunidad de hacerlo con el más mínimo nivel de éxito. El tiempo los apremia. (claro, no tienen tanto resto como el gobierno para que despegue la economía) Entre la primera y la segunda semana de abril Cristina Fernández y sus dos hijos, su sobrina, Romina Mercado, Lázaro Baéz y tres de sus hijos, Cristóbal López y Fabián de Sousa, el contador de la familia Kircchner Víctor Manzanares, y otros, serán procesados en la causa Los Sauces por el juez Claudio Bonadio. (lo tuyo es tremendo Luis, ni que hubieras hablado con el juez y te fuera anticipando lo que piensa hacer. Igual, un procesamiento de Bonadío a esta altura es como una denuncia de Monner Sans: no se le niega a nadie, a menos que sea funcionario del gobierno)
Cristina, la dueña de Los Sauces S.A., con un 45% de las acciones, (o sea la dueña de menos de la mitad) está sospechada de ser la jefa de una organización criminal. (¿cómo Al Qaeda o el ISIS decís vos?) Entre otros delitos, se la acusa de retirar anticipos de dividendos de manera irregular (uy, si van por ese lado avísale a Mau y al gabinete porque no queda uno sin causa penal) y de haber declarado fechas y montos incorrectos sobre la compra de la casa donde vive en Río Gallegos. (lo mal que se va a poner el escribano Arribas cuando se entere que pasan ese tipo de cosas) Máximo Kirchner, dueño del 35% de las acciones, es el administrador de la Sociedad Anónima y apoderado de la sucesión. Además es quien firmó todos los papeles. Y lo hizo porque su padre, en su momento, y su madre, lo dispusieron así. Solo un milagro podría evitar su procesamiento. (ya empezamos a abrir el paraguas, no sea cosa que pase como con Parrilli y el encubrimiento) Florencia Kirchner, a quien ya le incautaron casi $ 6000 millones de una caja de seguridad, (¿6000 palos? Ha visto que se habían robado un PBI. Igual, con ese tamaño de caja no se entiende como Lanata no la encontró) figura como gerente y posee el 22.5% de las acciones de Los Sauces. (y claro, si sumás a los tres te da el 102,5 %, ahí ya se nota que todo es trucho, no se te escapa nada Luis. Igual ¿está enterado Mau que la mano en la justicia viene de investigar empresas familiares donde hijos y padres figuran en el directorio? Tratemos de evitarle sorpresas desagradables) Su situación es mejor que la de su madre y su hermano pero no tan buena como para evitar el procesamiento. Lázaro, sus hijos Martín Luciana y Leandro Báez, Cristóbal, De Sousa, Romina Mercado, Manzanares y otros aparecen como responsables de pagar cifras de alquileres por encima de los valores de mercado (determinados por...Adrián Mercado, su asesor en temas inmobiliarios, consultas al 155...) y de registrar y administrar los pagos de lo que sería considerado cohecho. (¿vos decís que les encontraron un cuadernito con los recibos de las coimas?)
La causa Los Sauces se inició en abril de 2016 a partir de una documentada denuncia de la diputada nacional Margarita Stolbizer y con el asesoramiento de Silvina Martínez. (que era funcionaria pública y se llevó documentación reservada para utilizarla cuando la rajaron, haciendo denuncias en venganza, pero bueno, son detalles) Es, según fuentes muy cercanas a la investigación, (Stolbizer y Bonadío, así de cercanas) el expediente contra la ex presidenta que avanza más rápidamente, porque las pruebas están a la vista y los delitos parecen evidentes. (ah, o sea que en los otros que vienen más lentos ni hay pruebas ni hay delitos. A veces conviene no entrar en tantos detalles, Majul) Aunque la estrategia de la principal sospechosa y su estrambótico abogado, Gregorio Dalbón, (era él o Burlando, Luis, imagínate que no cambiaba mucho la cosa, porque Stinfale estaba ocupado con la Timewrap y Pierri con lo de Mangeri) es plantarse en el lugar de víctima, como Milagro Sala, los datos que la condenan son abrumadores. (¿tanto como los que condenan a Milagro, o menos?) Y, como si esto fuera poco, Cristina Fernández acumulará su tercer procesamiento. El primero es el del expediente "dólar futuro", causa que se acaba de elevar a juicio oral. (ajá, algo que ella pidió hace meses y Bonadío le negó, y donde ofreció como testigos a los funcionarios del gobierno que devaluaron luego de haber comprado contratos de dólar futuro) El segundo es el que investigan Gerardo Pollicita y Julián Ercolini. Allí a pesar de que el fiscal, en su impecable dictamen, (ni un mancha de mate cocido tiene, vea señora) la colocó como presunta jefa de una asociación ilícita, el juez cambió el concepto de jefa por el de miembro, ya que consideró que el presunto "jefe original", Néstor Kirchner, ya no está entre nosotros. (no es que “consideró”, Luis, lamentablemente y como es público y notorio, ya no está entre nosotros) De cualquier manera, la dinámica de la lógica procesal pondría a los fiscales y los jueces entre la espada y la pared, y ante la duda cierta de dictarle la prisión preventiva. (ah, la “dinámica de la lógica procesal”, claro, no los tiempos políticos, los aprietes de los medios y las necesidades electorales del gobierno. Contános más Luis)
Los que aman a Cristina de manera incondicional (¿como vos a Mauricio, Luis, o menos?) se anticiparán con el argumento clásico de que ella siempre estuvo a derecho y nunca intentó fugarse. (es tan clásico que lo contemplan todos los códigos de procedimiento, desde hace más de un siglo) Pero los que leen con detenimiento el código penal y no la quieren también podrán explicar que no es necesaria la sospecha del intento de fuga para interrumpir la libertad ambulatoria de un procesado. (van a necesitar leerlo con mucho detenimiento Luis, porque la prisión preventiva está en el Código Procesal, no en el Penal. Sos igual de burro que Massa, lo cual ya es mucho decir) Que con la acumulación de tres procesamientos y la capacidad objetiva de la ex presidenta de interrumpir la investigación, la prisión preventiva y efectiva estaría plenamente justificada. (lo cual comprobaría que la acumulación de procesamiento y el encuadre en la “asociación ilícita” tiene que ver exclusivamente con meterla presa, y no con lo que pase en cada una de las causas. La idea era que no se notara, Luis) En la mesa chica de Cambiemos, la posibilidad de una foto de Cristina esposada, con un casco como el que tuvieron puesto Lázaro Báez y José López (los humedece) sería considerada la peor de las noticias. (sí, claro, por supuesto ¿quién podría dudarlo?) Prefieren que la viuda de Néstor compita sin ninguna limitación, (salvo que le pinten los dedos, la armen causas todo el tiempo y la procesen por cualquier cosa, por lo demás puede hacer campaña sin problemas) se defienda como pueda de las acusaciones de ladrona y coimera y pierda frente a la módica propuesta del oficialismo. (¿vos decís entonces que no podemos esperar que el gobierno repunte y por eso apuestan todo al descrédito de Cristina? Que feo Luis, que poca confianza en la muñeca del “mejor equipo de los últimos 50 años”) Es decir: somos lo menos peor. (mirá vos en que vino a terminar la “revolución de la alegría”: en “es esto, o vuelve el horror”. Parecen Pinky Lavié)
Confían en que la batería de anuncios como el Plan Procrear, (anunciado por el kirchnerismo...en 2012) los créditos para viviendas de los bancos públicos, (ah, debe ser por eso que lo rajaron a Melconián) el aumento del consumo, (de sustancias peligrosas, como lo comprobaría ésta nota) el módico crecimiento de empleo y la leve baja del próximo índice de la pobreza; (el crecimiento del empleo será “módico”, la baja de la pobreza será “leve” y la economía “podría empezar a crecer en cuenta gotas”, y aun así esperan ganar. Después se enojan con Mirtha Legrand cuando les dice que no ven la realidad) la liquidación de los dólares por la venta de la soja y otros productos del campo (¿no te avisaron Luis? no están liquidando nada porque les dieron 10 años para que liquiden los jeños éstos. Te están tirando al medio) y el incremento de la plata en el bolsillo que van a tener los jubilados y los sectores de menores recursos (claro, por la “emergencia social” que viene como piña. Ah, no, pará...) llenen a los diarios de buenas noticias (ojo, La Nación de los domingos ya arrancó hacer rato, eh. ¿No te suscribiste y no te llega?) y se opere un cambio de clima alentador. Dicen que ya no hay manera de evitar el recrudecimiento de la grieta. Que el clima de campaña preelectoral se instaló, y no bajará su intensidad hasta que se conozca el resultado de los comicios. (o sea que piensan hacer campaña con la grieta y profundizándola, porque la economía seguirá andando como el orto. A veces terminás siendo más sincero de lo que vos mismo te das cuenta, Luis)
(*) Las negritas son nuestras, el original acá. 

DOS FALLOS A PEDIR DEL GOBIERNO


Cada vez que tuvimos que analizar acá un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dijimos que se trataba de actos de natuealeza profundamente política: sin desconocer que al dicta una sentencia se trata de intepretar y aplicar normas jurídicas, la Corte es el tribunal político por excelencia (como cabeza que es de uno de los poderes del Estado), y sus decisiones son de ese tenor.

Porque además los supremos (desde los principios del funcionamiento de la Corte) se ocupan de ponderar con criterio político que causas fallan y cuáles no, cuando lo hacen y que mensaje envían a la sociedad y a los poderes políticos electivos con sus fallos. Y en ese sentido el fallo conocido ayer que se aparta de la doctrina sentada por la propia Corte en la causa "Fayt" (verlo completo acá) sobre la cláusula constitucional introducida en la reforma de 1994 sobre el cese de la inamovilidad de los jueces a los 75 años, no escapa a esa descripción, sino más bien todo lo contrario.

Comenzando desde el momento en el que fallaron sobre el tema (después de la muerte de Fayt, con el reclamo interpuesto por Highton de Nolasco para permanecer en su cargo después de cumplir en diciembre la edad tope), para seguir por el caso elegido: la acción declarativa de certeza promovida por Leopoldo Schiffrin, el camarista federal de La Plata cuyo meduloso voto destrozó con los mejores argumentos (recogidos luego solo en parte por la Corte en su propio fallo sobre la cuestión) el tarifazo del gas pergeñado por Aranguren, suspendiéndolo en todo el país.

Si bien todos los jueces coincidieron en establecer la preeminencia del poder constituyente derivado elegido por el pueblo (la convención reformadora de la Constitución) sobre el control judicial del proceso de reforma de la Constitución (que debe limitarse a controlar que no existan irregularidades en el proceso), difirieron en cuanto a si la cláusula transitoria que los constituyentes del 94' incorporaron en el artículo 99 inciso 4) que habla de las atribuciones del Poder Ejecutivo, se ajustaba o no a los temas habilitados para reformarse por la Ley 24.309; que aprobara el llamado "Núcleo de Coincidencias Básicas" negociado por Alfonsín y Menem en el Pacto de Olivos.

Para Lorenzetti, Rosatti y Maqueda sí (sobre la base de que la ley declarativa de la necesidad de la reforma planteaba "actualizar las atribuciones del presidente y el Congreso"), y para Rosenkrantz no, porque no autorizó a modificar la inamovilidad vitalicia y perpetua de los jueces que establecía el artículo 96 de la Constitución (hoy 110).

Aunque ninguno lo dijera abiertamente, sobrevoló todo el debate la discusión que viene desde tan lejos como 1853, y el texto del artículo 30 de la Constitución que habla de su reforma: la disputa sobre el carácter "soberano" o no de la Convención, en el sentido de si puede incursionar o no en materias no comprendidas en la ley declarativa de la necesidad de la reforma.

Hay sí otro aspecto muy interesante del fallo, y que sorprende por venir de miembros de la corporación judicial: se esfuerzan en distinguir la independencia de los jueces, de su perpetuidad en los cargos, señalando que la "inamovilidad" no es incompatible con un mandato acotado (en éste caso por cumplir 75 años, según la cláusula discutida); a condición que para removerlos de sus cargos se respete el mecanismo establecido por la propia Constitución.

Faltaría que extiendan tan saludable doctrina al pago del impuesto a las Ganancias, diciendo que "intangibilidad de la remuneración" que les garantiza la Constitución no equivale a no pagar impuestos como cualquier hijo de vecino, violando la igualdad ante la ley de rango constitucional; y estaríamos.

Pero una parte fundamental del carácter político de los fallos de la Corte es que no escapa a los que los firman la consecuencia que generan, más aun: cabe suponer que la han ponderado, y por eso fallaron como lo hicieron, en cada caso.

Y en éste caso la consecuencia es muy clara: generar en lo inmediato una gran cantidad de vacantes en el Poder Judicial de la nación, que se suman a las ya existentes; y que deberán ser cubiertas en base al mecanismo establecido por la Constitución: concursos del Consejo de la Magistratura, pliegos propuestos por el Poder Ejecutivo, acuerdo del Senado.

La Corte dispone notificar el fallo al Consejo de la Magistratura,sin especificar por qué: la propia cláusula constitucional que convalidaron con su fallo dispone que al cumplir los jueces los 75 años de edad solo podrán permanecer en sus cargos si media un nuevo pedido de acuerdo del Ejecutivo al Senado, y éste lo presta, por cinco años. Por no mencionar que el Consejo (ese engendro surgido también del Pacto de Olivos y la reforma del 94') se encuentra empantanado por las disputas políticas, luego del manotazo de "Cambiemos" apropiándose de una banca para tener mayoría.

Es tan cierto que el fallo le abre a Macri enormes posibilidades de nombrar nuevos jueces (y desprenderse de algunos que le resulten molestos), como que para hacerlo deberá alcanza acuerdos con la oposición: cuesta creer que no huno un guiño de los cortesanos a Pichetto "y su bandita", que retienen en el Senado muchos pliegos enviados por Macri sin tratar. ¿Se abrirá acaso la temporada de canje de vacantes, para destrabar las designaciones?

El barrido incluiría a la propia Corte, porque Highton de Nolasco debería irse en diciembre, a menos que se aferre al sillón interpretando que su caso es distinto porque su recurso fue resuelto favorablemente en instancias inferiores, y el Estado nacional decidió no apelar, y por eso la causa nunca llegará a la Corte. Por decoro, debería emprender la retirada, del mismo modo que no debió iniciar la demanda dado que sabía perfectamente cuáles eran las reglas de juego cuando aceptó el cargo.

Pero ayer los cortesanos dictaron otro fallo, menos difundido, (completo acá) por el cual ratificaron el criterio sentado en un precedente del 2007 en cuanto a que las acciones civiles derivadas de los daños causados por delitos de lesa humanidad son prescriptibles, a diferencia de las acciones penales que no prescriben en esos casos.

En éste caso la mayoría la formaron Highton de Nolasco (que por razones obvias no intervino en la otra causa), Lorenzetti y Rosenkrantz, contra los votos en disidencia de Maqueda y Rosatti, quienes dijeron -en apretada síntesis- que si las acciones penales derivadas de los delitos de lesa humanidad no prescriben, tampoco deben hacerlo las acciones civiles tendientes a obtener alguna indemnización o reparación por los perjuicios que esos delitos causan.

Como ambos lo recordaron en sus votos, éste es precisamente el criterio que establece el artículo 2561 del nuevo Código Civil y Comercial (ver al respecto ésta entrada), claro que esa norma no se aplicaba al caso porque el plazo de prescripción se habría cumplido mucho antes de su entrada en vigencia, tomando el criterio de la mayoría. 

La persona que reclamaba además no pudo acceder (por no reunir las condiciones) a ninguna de las leyes de reparación a las víctimas y sus familiares votadas por el Congreso desde 1983: se trata de una mujer cuyo hijo y nuera fueron secuestrados y desaparecidos, y cuyo nieto ya percibió la indemnización por haber sido privado de sus padres.

Pero volviendo al punto del contexto político de los fallos de la Corte, no se puede disociar éste último del "clima de época" donde el gobierno ha reactualizado el brulote electoral de Macri sobre el "curro de los derechos humanos"; con los ya tristemente célebres cartelitos de los diputados de "Cambiemos", las lamentables expresiones del diputado Massot (presidente del bloque del PRO) sobre un "plan sistemático para saquear el Estado con el cuento de los derechos humanos", y la decisión del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de difundir la lista de los beneficiarios de los regímenes de reparación, para estigmatizarlos.

Es como si los cortesanos (la mayoría al menos) hubieran decidido decir también que con ellos "se acabó el curro de los derechos humanos". 

martes, 28 de marzo de 2017

CON RAZÓN EL PLAN BELGRANO NO ARRANCABA...


...no se terminaban de poner de acuerdo donde queda cada provincia, que ciudades y pueblos van adentro de cada unA, cual entraba y cual no.

Y al final terminó prevaleciendo el 71 % que sacó Macri en Córdoba, que se expandió tanto que llega hasta Corrientes, Entre Ríos, Chaco y Misiones.

Eso, o son inconmensurablemente pelotudos.

Imagen capturada de acá (los recuadros son nuestros).

PRIMERO DESFONDAR ¿DESPUÉS PRIVATIZAR?


Sobre el déficit de la ANSES leíamos en El Cronista: “Según Ecolatina, "las cuentas del organismo se tensionaron fuertemente" en 2016, ya que los recursos netos (+32%) crecieron doce puntos por debajo de los gastos (+44%). Los gastos alcanzaron $ 899.613,5 millones ($ 788.796,1 corrientes y de capital y $ 110.817,4 millones de gastos figurativos), según informó Peña. "El Gobierno tomó decisiones que incrementaron más de lo habitual las erogaciones", dijo Ecolatina, al destacar el financiamiento a las cajas provinciales no transferidas, la extensión de la AUH y la Ayuda Escolar Anual para los monotributistas y el Régimen de Trabajo Temporario y permitir el cobro en simultáneo de la AUH y la pensión con otros programas provinciales y locales. También, el bono de fin de año.

En los ingresos de ANSeS impactaron la recesión y los cambios tributarios del año pasado. Los recursos corrientes y de capital alcanzaron $ 801.581,4 millones y las contribuciones figurativas, $ 138.492,9 millones. "La caída del empleo y un menor incremento salarial impactan sobre los recursos que genera ANSeS", dijo Flores, debido a le menor cantidad de empleados activos que aportan y la caída real en los ingresos previsionales por salarios que crecieron debajo de la inflación. En los ingresos tributarios, sintió la caída de la recaudación, especialmente en Ganancias, que se desaceleró al 13,5%. ” (las negritas son nuestras)

La caída de los recursos ordinarios de la ANSES ya se había notado cuando se conoció el aumento a los jubilados (la “formulita” los toma en cuenta como uno de sus componentes), y eso que no prosperó la “enmienda Dujovne”; que se basaba en que el modo de calcular de la fórmula “sobreestima” los recursos tributarios afectados a la seguridad.

Que la financiación de la seguridad social es uno de los asuntos más complejos de resolver para el Estado moderno no es ninguna novedad, así como que en ningún lugar del mundo se la solventa exclusivamente con los aportes de los trabajadores en actividad y la contribución patronal: en todo lados se apela al componente impositivo (aportes del Tesoro general) para completar los recursos que permitan atender el pago regular de los beneficios. 

En el caso del sistema argentino, con ese fin se destinaba el 15 % de la masa “precoparticipable” (o sea los impuestos nacionales coparticipables, antes de su reparto entre la nación y las provincias); pero la cuestión cambió sustancialmente tras el fallo de la Corte Suprema que favoreció a algunas provincias (entre ellas Santa Fe) en sus reclamos contra la nación: en ésta entrada escrita cuando el juicio estaba en trámite advertíamos nosotros sobre el riesgo que entrañaba en esta materia exacerbar el discurso “federalista”.

A eso hay que sumarle -como lo puntualiza la nota- la alta informalidad laboral, y medir el grado de disparate de los reclamos empresarios para bajar aun más las contribuciones patronales, como fórmula mágica para casi todo; desde crear empleo hasta reactivar la economía.

También el mayor agujero de las cuentas de la ANSES permite medir los efectos de la negociación de paritarias a la baja (con pérdida de poder adquisitivo de los salarios) o atadas a “metas de inflación” sobre la financiación genuina de la seguridad social; además de los que produce sobre el consumo, la inversión y el nivel de actividad.

Lo curioso es que el artículo menciona el alza del desempleo (o la suba de los despidos), pero no menciona las suspensiones, que están mucho más generalizadas y achican más aun la masa salarial sujeta a aportes, porque recaen entre los trabajadores que están en blanco, es decir registrados en la seguridad social.

Y representan no solo un retroceso de la participación de los salarios en la distribución del ingreso nacional, sino un retaceo de recursos propios a la seguridad social, aumentando la necesidad de aportes generales del Estado para cerrar la brecha.

No sería de extrañar que estas cifras que arrojan los números de la ANSES intenten ser aprovechadas por el gobierno para volver a la carga con alguna forma de privatización del sistema previsional, aunque sea mixta; pese a que de ese modo solo se agravaría el problema, como se demostró en la funesta experiencia de las AFJP en los 90’, que explicaba por sí misma más de la mitad del déficit fiscal de entonces.

DE ARMAS TOMAR


Intentemos racionalizar tanto como sea posible el análisis de la denuncia que hizo el domingo Roberto Navarro en su programa sobre las gigantescas compras de armamentos (más de 2000 millones de dólares) que el gobierno de Macri gestiona en los Estados Unidos; sin caer en el lugar común de “gastan en eso y no en...” (ponga cada uno lo que le parezca prioritario), aunque en un país con las carencias del nuestro ese enfoque sea perfectamente válido y legítimo.

Nadie (o casi nadie) discute la necesidad de que un país cuente con fuerzas armadas, y de hecho ningún país del mundo (o casi ninguno) prescinde de tenerlas; diríamos sin temor a equivocarnos que ninguno que tenga el tamaño y territorio del nuestro, e incluso bastante menos para defender de agresiones exteriores.

Dicho eso, tampoco nadie (o casi nadie) podría oponerse a que el instrumento militar de la defensa nacional (porque eso son las fuerzas armadas, al menos en la visión que el peronismo impuso desde aquélla célebre conferencia de Perón en la universidad de La Plata en 1944) esté convenientemente equipado; y disponga de los mejores pertrechos posibles, para poder cumplir con eficacia su rol.

Lo que hace ruido en éste caso es que la monumental operación de rearme de nuestras FFAA (la mayor en más de 40 años, mayor incluso que las que la dictadura hizo para la guerra en Malvinas) es el contexto político en el que se produce, y la total falta de precisiones del gobierno de Macri al respecto.

Se apresta a gastar más de 2000 millones de dólares en dos años (algunas compras ya se concretaron) un gobierno que se ha caracterizado hasta acá por torpedear sistemáticamente todos los organismos de integración regional,  alineándose con las acciones de política exterior del Departamento de Estado para sumar creciente tensión (como en el caso de la sobreactuación de su postura respecto a Venezuela); y que al mismo tiempo demostró con sus acciones querer borrar deliberadamente la línea que separa la defensa nacional de la seguridad interior, tan trabajosamente trazada durante más de tres décadas de construcción democrática colectiva.

Porque no está demás recordar que fue éste mismo gobierno el que al comienzo de su gestión comprometió la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna al aprobar por decreto la “ley de derribo”, en el contexto de la “emergencia en seguridad”; que por cierto y como se ha dicho, fue también una formidable excusa para que el Estado compre pertrechos en condiciones de absoluta oscuridad, y exento de todo tipo de controles.

Inquieta pensar que el gobierno de Macri encare tan vasto proyecto de reequipamiento militar sin que los argentinos sepamos cual es la hipótesis de conflicto que se pretende atender con esos medios, descartando desde ya que se trate de disuadir la amenaza que representa la creciente militarización británica en Malvinas: la mega-compra comenzó el año pasado, mientras éste mismo gobierno de “Cambiemos” resignaba progresivamente nuestro secular reclamo a las islas como moneda de cambio del apoyo inglés a la candidatura de la canciller Malcorra a la ONU; y ya en éste año cuando se conocieron los aprestos militares ingleses en las islas (luego del vergonzoso acuerdo firmado entre ambas chancillerías que omite toda referencia a  la cuestión), la respuesta de nuestra diplomacia no pudo ser más decepcionante.

Por otro lado es poco racional suponer que los Estados Unidos accederían a equipar a nuestras FFAA si la principal hipótesis de conflicto de éstas fuera un enfrentamiento con su principal aliado y socio en la OTAN, y su más firme acompañante en cuanta aventura bélica a lo largo del planeta deciden emprender, generalmente invocando el fantasma de “la guerra contra el terrorismo”.

Lo que nos lleva a ensayar nuestra propia hipótesis al respecto: es mucho más racional en cambio -se nos antoja- suponer que la apertura yanqui a proveer a nuestras FFAA tiene que ver con compromisos del gobierno de Macri de adscribirlas a las hipótesis de conflicto que plantea para la región el Comando Sur (el terrorismo, las migraciones, el cambio climático); y eventualmente comprometerlas a participar de las aventuras militares yanquis en el exterior como hiciera Menem con aquéllas fragatas que partieron a la guerra del Golfo; con los tristes resultados conocidos en términos de atentados sufridos en el país.

Cuando las gestiones del embajador Lousteau comenzaron ante el Congreso norteamericano (mencionando explícitamente la lucha contra el terrorismo como destino posible del nuevo armamento) para que se habilitaran las compras, el gobierno de Macri vivía su luna de miel con la administración Obama, y tenía en consecuencia esperanzas de que algunas exportaciones del país (limones, carnes, biodiésel, tubos de acero sin costura) encontraran un lugar en el mercado USA, a partir de flexibilizaciones al sistema general de preferencias aduaneras.

Sería muy sugestivo enterarnos que éstas compras de equipamiento militar están atadas a las promesas que se hicieron al respecto (borradas luego de un plumazo por Trump apenas asumió), justamente por parte de los que vienen manteniendo viva la inverosímil denuncia de Nisman contra Cristina y su gobierno por el memorándum con Irán; a través del cual -dicen- se pactó canjear impunidad para los presuntos autores del atentado a la AMIA y petróleo, por granos y otras exportaciones argentinas.

Como también lo sería enterarnos de que en el medio de todo algún vuelto quedará en algún bolsillo: ¿nos vamos a sorprender por eso, conociendo los bueyes con que se ara?. Para mayor ironía, uno de los rubros más demandados de la lista son los helicópteros.

El equipamiento de las FFAA, sus características y los lugares en los que se lo adquiera son una discusión tributaria de otra más importante, que tiene que ver con su organización, sus hipótesis de conflicto y su doctrina de guerra; y merece debatirse en un ámbito más amplio como por ejemplo el del Congreso nacional, donde están representadas todas las fuerzas políticas.


No a las escondidas, en tratativas secretas y aprovechando el presunto retorno a un profesionalismo políticamente ascéptico de las instituciones armadas (por contraste con las FFAA “identificadas con un proyecto político”, que era una de las principales objeciones a Milani, más allá de sus causas judiciales), para colar la cartita a Papá Noel (en éste caso también dirigida al norte) de los jefes militares; sin ninguna otra consideración política, estratégica o de modelo de desarrollo nacional, en el cual se inserten las fuerzas armadas.


Porque en otro orden de cosas, estaríamos adquiriendo más de 2000 millones de dólares en armamento producido en el exterior, mientras en el país el mismo gobierno impulsa un recorte de los gastos del Ministerio de Defensa y las FFAA de más de un 35 % y se desmantela la industria nacional de la defensa; dejando languidecer a FADEA y Fabricaciones Militares, discontinuando el plan de radarización a cargo del INVAP o suspendiendo los contratos con Tandanor: es difícil no pensar en los casos del misil Cóndor o más atrás en el tiempo, el desguace del proyecto Pulqui que hizo la Fusiladora, para que el gobierno de Frondizi terminara comprando luego los Sabre F86 que le habían quedado de rezago a los yanquis luego de la guerra de Corea.

Por no mencionar que semejante compra de armamento sin transferencia de tecnología supone generar a futuro una clara interferencia de las fuerzas armadas de EEUU en el adiestramiento, la capacitación y la organización operativa de las nuestras.

lunes, 27 de marzo de 2017

DIOS LOS CRÍA Y LAS ESCUCHAS ILEGALES LOS AMONTONAN