LA FRASE

LA FRASE: "QUIERO HACERLE LLEGAR MI SOLIDARIDAD A MÁXIMO KIRCHNER; PORQUE SÉ LO QUE SE SUFRE CUANDO TE ACUSAN DE TENER CUENTAS EN EL EXTERIOR." (ALFONSO PRAT GAY)

miércoles, 1 de abril de 2015

GUARDA QUE SI GANA DEL SEL SE VIENE LA DERECHA, Y SEGURO QUE ARMA LA UCEP PARA CAGAR A PALOS A LOS QUE DUERMEN EN LAS PLAZAS. AH, NO, PARÁ....

SE ESTÁN ACHANCHANDO, MUCHACHOS


Si hay un área en la cual hay que reconocer que el socialismo muestra eficiencia, es en la de publicidad y márketing. 

Que lo logren en buena medida gracias a que reparten una torta en publicidad oficial entre los medios (ver acá) no le quita entidad al elogio: lo hacen bien, con rubros en los que alcanzan excelencia, como por ejemplo ocultar que hacen cosas financiadas íntegramente por la nación; y nadie se entera del detalle (ver al respecto acá y acá).

Pero al parecer con el ajetreo de la campaña se les escapan detalles, o se estarán achanchando: vemos acá en el portal del gobierno la crónica del acto de ayer, en el cual Bonfatti entregó 84 ambulancias para el servicio de emergencia 107, con una inversión que estimó del orden de los 58 millones de pesos.

Y no tuvieron mejor idea que elegir para el acto el Cemafe, el elefante blanco inconluso que está en la zona del puerto; y que ahora está envuelto en un problemita de suelos, como contábamos acá. 

¿Supondrán que porque le pusieron los vidrios la gente cree que ya lo terminaron? 

Para colmo entre las fotos del acto que subieron al portal (ver imagen de apertura) tomaron una aérea desde el puente peatonal que cruza la avenida Alem, y se puede ver (círculo amarillo) el estado actual del parque Alberdi, destrozado para hacer el proyecto de cocheras subterráneas de Corral.

¿O será un modo sutil de meterse en la interna, pegándole al intendente? No creemos, los republicanos no son de usar la infraestructura del Estado para esos fines.

Más arriba decíamos que esta gente se especializaba en algunos rubros, como por ejemplo ocultar que la mayor parte de las cosas con las que hacen cáscara, las paga íntegramente la nación; y el caso de las ambulancias no escapa a la regla.

Abajo pueden ver la parte pertinente del decreto que adjudicó el año pasado la licitación para comprar las 84 ambulancias, y si van al artículo 3 (que establece con que fondos se financia el gasto) van a ver que dice "Fuente de Financiamiento 5045"; que es nada más ni nada menos que el Fondo Federal Solidario, o fondo soja:  



Algo que no es la primera vez que pasa cuando de lo que se trata es de comprar ambulancias, como podemos ver acá y también acá. Es más: lo raro sería encontrar alguna ambulancia que haya sido pagada con plata de la provincia.

Lo que nos lleva a recordar lo que dice el Decreto 206/09 de Cristina -que es el que creó el Fondo- en cuanto a para que se pueden usar sus recursos: "con la finalidad de financiar, en Provincias y Municipios, obras que contribuyan a la mejora de la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda o vial en ámbitos urbanos o rurales, con expresa prohibición de utilizar las sumas que lo compongan para el financiamiento de gastos corrientes." (las negritas son nuestras)

MÁXIMO PARO...DE NEURONAS


Pasó el cuarto paro del sindicalismo opositor contra el gobierno de Cristina, repitiendo el mismo reclamo (la eliminación/modificación de Ganancias) y -como los tres anteriores- no aportó demasiadas novedades.

Es más, el asunto parece entrar en un loop indefinido donde todo se repite: el sindicalismo opositor presiona por Ganancias (haciendo foco en un reclamo que afecta a uno de cada 10 trabajadores en blanco), el gobierno rechaza las presiones (el discurso de ayer de Cristina lo dejó claro a futuro), los sindicalistas arman el paro, a la iniciativa de la "burocracia sindical" se suman los troscos tratando de "apropiarse" de la medida, arman los cortes en los accesos a la Capital (fungiendo de infantería del moyano-barrionuevismo), y todos celebran el éxito de un "parazo" (versión trosca) "contundente" (versión Barrionuevo); que hubiera sido un fracaso si no paraban los transportes y -sobre todo en la CABA- si no hubieran existido los piquetes.

En el colmo del delirio (que se repite cada vez), el trosquerío habla de la contundencia del respaldo de la clase trabajadora al reclamo (con lo cual no se entiende que la sigan el día después, lanzando ellos solos la huelga general revolucionaria hasta que caiga el capitalismo), que se reflejará en las urnas en la próxima elección; posibilitándoles duplicar sus votos y pasar así del 2 al 4 %.

En este caso en particular, completaron una semana bizarra que incluyó la disertación de Altamira en Harvard, y la quema del muñeco de Hebe de Bonafini: como plan de lucha de la izquierda, suena lisa y llanamente lisérgico.

Y la burocracia sindical -que con los paros le muestra los dientes al gobierno, pero sobre todo a los candidatos, reclamando protagonismo político- sigue el día después del paro encerrada en su propia impotencia sin obtener rédito alguno del paro por su condición de notorios piantavotos; esa misma condición que los excluyó de las listas de esos candidatos a los que quieren apretar, haciendo el paro. 

La oposición -como siempre- aparece escondida detrás del protagonista del quilombo del momento (puede ser un fiscal  muerto o un sindicalista vivo, lo mismo da), pidiéndole al gobierno "que escuche el reclamo de la gente"; lo que por cierto habla bastante sobre su capacidad de conducir a esa misma gente, en un sentido político.

En el caso particular de Ganancias, una y otra vez aparecen -incluso algunos en el campo propio- los que reclaman "una reforma tributaria integral"; sanateando bastante sobre las posibles rentas alternativas a captar por el fisco para reemplazar el agujero de eliminar el impuesto para los salarios (ver al respecto información acá); omitiendo además las implicancias políticas del asunto: imaginemos a un gobierno que transita el último año de su mandato en pleno año electoral, proponiendo cosa semejante.

E imaginemos los apoyos concretos que lograría el gobierno entre los que reclaman esa reforma, cuando los antecedentes indican que cuando se trató de modificar algún impuesto, votaron en contra (ver acá), sin mencionar lo que hicieron cuando se quisieron imponer retenciones móviles; o que todos lo días están proponiendo eliminar un impuesto nuevo si son gobierno, sin indicar como lo reemplazarían para que el Estado no pierda recursos. 

Ni hablemos de la izquierda, porque desde la absoluta e inmodificable irrelevancia electoral (en términos de posibilidades concretas de ser gobierno, alguna vez), se pueden prometer viajes a Saturno, con subsidio estatal para el pasaje: el teorema de Baglini se debe haber inspirado en ellos. 

El gobierno -mientras tanto- sigue por su ruta, y se entetiene en cuestiones nimias, como recuperar para el Estado el manejo de los trenes, o garantizar que cada vez más habitantes del conurbano tengan cloacas: el tibio reformismo populista es así, se conforma con poco.

En medio del paro Clarín -la verdadera conducción de la oposición- se pega un tiro en el dedo gordo del pie, en su desesperado intento por mantener con respirador artificial el caso Nisman, su denuncia y alrededores; implicando a Máximo en una novela bizarra de cuentas secretas, plata iraní y bombas nucleares. 

Lo cual motiva la respuesta del aludido con Víctor Hugo, oscureciendo el "éxito del parazo" y haciendo subir la consideración de Máximo entre el electorado kirchnerista (parte del cual parecía haber comprado la imagen del gordito boludo que jugaba todo el día a la play station), en la msma medida que Clarín y sus periodistas bajan hacia el abismo del papelón; como lo comprueba ésta nota de Santoro, que le reclama al denunciado que haga lo que debería haber hecho él, antes de publicar nada sin chequear la información

Mientras tanto, el diario donde trabaja inventó un nuevo recurso periodístico, al imponer en tapa en lugar destacado, los condicionales que indican que una noticia puede o no ser cierta; o lo que se denuncia puede o no haber ocurrido, pero no lo pueden aseverar a ciencia cierta.

Con entusiasmo digno de mejor causa en su afán de incidir en el humor social y en las elecciones de octubre, persisten en cazar en el zoológico de su propio público cautivo y lobotomizado, que -defraudado una y otra vez como lector, oyente o televidente por un periodismo muy berreta- insiste en leerlos, verlos u oírlos y además, creerles.

Y que no se detiene a leer más allá de los títulos, o a analizar si el contenido de las notas es o no real.

Con lo cual se privan por ejemplo de haber leído acá en Clarín una inesperada nota kirchnerista, en la que nos cuentan que: "Con la plata que le sacan a la Presidenta por el "impuesto a los salarios altos", tal la nomenclatura que propuso el ocurrente Aníbal Fernández, se pagan casi 42 Asignaciones Universales por Hijo. Cada mes.".

Claro, chicos, de eso se trata.

TWEETS POLÉMICOS

martes, 31 de marzo de 2015

¡PERO CHE, DE NUEVO SE LES PASÓ!


Se ve que en el diario del Loco Lindo están muy atareados con la campaña electoral, y se les pasan algunos detalles.

Hace poco acá se olvidaron de decir que el "Metrofe" y la remodelación de avenida Blas Parera serán licitados, contratados y pagados íntegramente por el gobierno nacional. 

Y ahora en ésta nota sobre los aportes que entregó Bonfatti a las escuelas técnicas, se olvidaron de poner que los 13 millones de pesos que repartió el gobernador llegaron desde la nación; como parte de los $ 500.381.000 de fondos nacionales que vendrán éste a Santa Fe con destino a diferentes programas del Ministerio de Educación de la provincia. 

EL SOCIALISMO, EN DEFENSA DEL PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO


Siempre atento a preservar en lo posible los intereses de los trabajadores -tales sus principios fundacionales- el socialismo no ceja en su afán de defenderles el bolsillo, jaqueado por la híper inflación en ciernes. 

Hace un tiempo ya te contábamos acá lo que eran los "gastos de manutención propios de la responsabilidad jerárquica", un sobresueldo "en negro" (es decir sin aportes jubilatorios) que cobran desde el 2008 y por decisión de Binner (sostenida por Bonfatti) los funcionarios políticos del gobierno provincial, incluyendo el llamado "Personal de Gabinete" (los asesores).

Es una suma diaria en pesos que se multiplica por 20 días hábiles al mes, y se suma a lo que perciben por sueldo y viáticos.

De acuerdo con el decreto al cual corresponde la imagen de apertura, los montos que perciben por ese rubro tendrán un aumento del 31,2 %; lo que supone por ejemplo que -sólo por este rubro- un funcionario político del gobierno de Bonfatti se llevará a su casa $ 9.080 desde este mes, y $ 9.840 mensuales desde julio.

Reiteramos: eso sin contar los viáticos, y el sueldo propiamente dicho; que tuvo además el mismo porcentaje de aumento (un 31 %), de acuerdo con el particular sistema de "engancharse" los funcionarios al aumento que obtienen los empleados públicos en paritarias.

Así lo dispone el artículo pertinente del Decreto 780, que homologa el último acuerdo logrado en paritaria por el gobierno provincial, con los gremios estatales:


Y no son pocos los beneficiarios: exactamente 1036, como resultado de sumar 496 Autoridades Superiores (funcionarios) y 540 Personal de Gabinete (asesores); cifa que representaban al menos hasta el 18.de marzo (puede variar).

¿Se habrán sumado al paro de hoy reclamando por los descuentos de Ganancias? 

SOCIOLOGÍA BARATA Y ZAPATOS DE GOMA


El sábado pasado leíamos a Fidanza en la tribuna de doctrina: "La visión polarizada de los Kirchner no es, sin embargo, aleatoria. Se ordena, claramente, según coordenadas socioeconómicas. Los sectores populares, de bajo nivel relativo de ingresos y educación, tienden a reivindicarlos, mientras la clase media y media alta a rechazarlos. En rigor, esta distribución del amor y el desamor corresponde a un clásico corte de la sociología política nacional, generado por el peronismo y ya advertido, con cierto prejuicio, por Gino Germani, padre fundador de la sociología académica argentina, hace 60 años.

El efecto electoral de esta ideología empieza a revelarse y se parece al que provocó el primer peronismo. La Argentina marcha a una fractura que tiende a dividir a los votantes antes por la estructura social que por los programas y el perfil de los candidatos. En ese marco, el ánimo general es más conservador que innovador, porque la mayoría no quiere resignar condiciones vigentes, como el trabajo, el ingreso y el consumo. Sin embargo, los que ya optaron por el oficialismo pertenecen en abrumadora proporción a capas populares y de clase media baja, mientras que los inclinados por la oposición son, en su mayoría, de sectores medios y altos. El resto se debate en la indecisión y decidirá el resultado.

Como bien dice Fidanza, la sociología política nacional vivió (y vive aun, en buena medida) bajo el influjo del cariz gorila (aun cuando entonces no existía el término) con el cual Germani explicaba el advenimiento del primer peronismo, en su célebre "Política y sociedad en una época de transición"; lamentándose porque las masas no hicieron su pasaje de la oscuridad más absoluta al protagonismo político "por el método democrático", es decir expresándose a través de los partidos tradicionales que -nucleados en la Unión Democrática- adversaron al coronel y su fuerza naciente.

Se sorprendía tanto como pudo sorprenderse alguien por un rayo en un día soleado, porque esas masas estuvieran allí, comportándose de ese modo, ganando las calles aquél 17 de octubre, en un país que ya por entonces en los 40' pasaba por ser de los mas cohesionados socialmente de América Latina; cosa que bien sabemos era una visión como mínimo parcial de la realidad argentina.

Pero del mismo modo que a Germani, a Fidanza lo obstruyen los prejuicios (de clase, de formación cultural) para entender todo este asunto de la famosa "grieta" en todas sus implicancias; especialmente las políticas. Y teniendo a la vista los datos, le cuesta ordenarlos para ofrecer una explicación más compleja, que escape de los lugares comunes a los que es afecto su grupo social de pertenencia, y su "target" de lectores o auspiciantes. 

Primero nos deja huérfanos de explicaciones sobre el origen de la "grieta" de cuya existencia toma nota, es decir cuando y por qué surgió, y allí está la primera trampa: no son los "populismos" (tal como sostiene Fidanza y sostenía también Germani) los que la crean o la agitan para dividir a la sociedad, polarizando para obtener réditos políticos; sino que lo que ellos llaman "populismos" son intentos por cerrarla, creando sociedades más integradas e inclusivas, allí donde existen fracturas y desigualdades, que en eso consiste la famosa "grieta"; al menos la más importante en términos económicos y sociales.  

El peronismo fue y es -ante todo- en su primera encarnación y la actual, una formidable fábrica de clases medias, creando condiciones objetivas de movilidad social mediante la mejora de los estándares que el propio Fidanza constata como "vigentes": trabajo, ingreso y consumo; que son la resultante del despliegue de políticas públicas concretas, y no de "la mano invisible del mercado", o las condiciones individuales de cada quien para prosperar -que por supuesto existen-, tal el mito implantado en buena parte de nuestras clases medias por el aporte cultural de las corrientes migratorias. 

A Fidanza le parece que la grieta "reapareció" en estos años, porque la mide en términos de la polarización política de la sociedad -al menos en los núcleos más politizados, de un modo u otro-; sin advertir que así vista, "desaparecía" en tiempos en los que la percepción ciudadana de que la política no incidía en su vida cotidiana estaba más extendida -como en los 90'-, mientras la política (en su vertiente de secundarizarse y admitir un rol instrumental respecto a las fuerzas del mercado) iba creando grietas cada vez mayores en la sociedad; entre los que quedaban adentro y afuera justamente de esas condiciones hoy vigentes: trabajo, ingreso y consumo. 

No es el populismo entonces el que la fogonea la "grieta" como sostiene Fidanza; no al menos exclusivamente ni con mayor intensidad en términos culturales (basta ver el tono de los cacerolazos urbanos, y contrastarlo con el de las movilizaciones en apoyo al gobierno), seguramente que no en términos económicos y sociales; y ciertamente producidos los alineamientos en la sociedad a uno y otro lado de la grieta, el kirchnerismo (en tanto encarnación actual del peronismo) nunca renunció a la pretensión de interpelar e interpretar a las clases medias; a veces incluso en desmedro de su propio núcleo duro de adhesiones que son efectivamente -como lo constata Fidanza- los sectores populares.

Si de grietas hablamos, no la hay mayor en términos políticos que la que produjeron en el siglo pasado las sucesivas interrupciones del orden institucional democrático, con su triste secuela de violación de los más elementales derechos humanos.

Desde el prejuicioso análisis de Fidanza, costará aceptar que esas grietas se produjeron justamente porque los dueños del país se negaban sistemáticamente a aceptar que éste contuviera (con derechos, y mejores condiciones de vida) a la mayoría de sus habitantes, que correspondían a ese ideal votando como votaban; y por eso apelaron a los golpes y la proscripción electoral de las mayorías.

Pero hay un punto en que el análisis de Fidanza se torna ya sospechoso, por complaciente con su propia clientela de auspiciantes y target de lectores; y es aquél en el que pretende ignorar la pura racionalidad instrumental de las decisiones electorales de los sectores populares (tal como la mal explicaba Germani en el primer peronismo), dejando así flotar en el ambiente el socorrido recurso del "clientelismo" como explicación a todo.

Sectores populares que salvo excepciones -como podría ser la reelección de Menem, en una conclusión que debería matizarse en un análisis más detallado y puntual- siempre votan en defensa de sus propios intereses objetivos; al contrario por ejemplo de las clases medias (otra expresión convencionalmente amplia, que ameritaría alguna precisión), más afectas a pegarse tiros en el dedo gordo del pie, en términos electorales.

Eligiendo alternativas políticas que -más tarde o más temprano- instrumentan políticas que destruyen las condiciones en las que crecieron y prosperaron; cuya existencia Fidanza constata sin tomar nota de su origen, porque al parecer trabajo, ingreso y consumo son caídos del cielo; o independientes de los vaivenes políticos, o los resultados electorales. 

Como sea, argumentos conocidos y gastados, para empezar a abrir el paraguas ante la perspectiva de otro sapo electoral a digerirse en octubre por esta gente.