LA FRASE

"¿ASÍ QUE LOS DIPUTADOS DE "JUNTOS POR EL CAMBIO" QUIEREN INVESTIGAR A LOS QUE TIENEN CUENTAS OFF SHORE? ERA CIERTO NOMÁS QUE LA OPOSICIÓN BUSCA UN NUEVO LIDERAZGO." (MAURICIO MACRI)

domingo, 27 de septiembre de 2020

"ME QUIERO IR DEL PAÍS"

 

Es posible que al momento de publicar este post no haya nadie leyéndolo desde Argentina, porque todos se fueron del país en busca de mejores destinos. Al menos esa es la idea que uno se podría formar si fuera real lo que los medios nos cuentan a diario.

Plantear el absurdo de que, en medio de una pandemia que afecta al mundo entero y de la que ningún país está exento, migrando de un lado a otro se puede mágicamente mejorar la situación, nos da una idea del grado de banalización a que someten una cosa seria como la emigración, que afecta a millones de personas en todo el planeta. Eso, sin hablar de los exilios en un país con la historia del nuestro, de persecuciones por motivos políticos.  

En todo esto está, por supuesto, la idea de la autodenigración nacional, un sello cultural tan argentino que va del "Manual de Zonceras" de Jauretche a Luis Solari, el personaje de Capusotto: vivimos rodeados de tilingos a los que la expresión "este país de mierda" no se les cae de la boca, o siempre creen que el pasto está más verde en otro jardín; lo que en no pocos casos es fruto de la más completa ignorancia de como se vive realmente en otros lugares, aun en los tiempos de la sociedad de la información. 

También está por supuesto el narcisimo de los que se creen mejor de lo que realmente son, mejores que el resto, o que el país no está a su altura, porque son auténticos diamantes en bruto cuyo brillo no es apreciado acá, pero será advertido de inmediato en otros lugares, por aquello de que "nadie es profeta en su tierra".

Pasa también en estos casos -al menos en la inmensa mayoría- que la amenaza de irse nunca se concreta, sea que se trate del que no se va porque no puede, como del que sí podría, pero amenaza y se queda. Es como si estuvieran esperando un operativo clamor, su propio 17 de octubre para que la gente salga en masa a pedirles que se queden, que son imprescindibles, que sin ellos no podemos vivir: nada que no se cure con terapia.  

Es gente que, yéndose o quedándose, al país le resta, y no es que este país haya tratado o trate bien a los que vivimos en él, y nadie se haya tenido que ir nunca, por motivos valederos. Esto es otra cosa, porque por regla general el que anuncia a los cuatro vientos que está pensando en irse pero no se va, es por regla general y aunque diga lo contrario, alguien que aporta poco y nada. 

Y si se quedan, además de no aportar, ocupan: bancos en las escuelas y universidades públicas gratuitas en las que se forman para que los aprovechen otros si concretaran su deseo de irse; así como los anticuarentena ocupan camas en los en los hospitales, si se contagian del coronavirus. 

También están los que se fueron en algún momento y volvieron, pero nadie se entera o nos enteramos tarde, porque parece que el regreso no merece la misma difusión que la partida. Daría la impresión -nos podemos equivocar- que eso obedece a que volvieron porque afuera les fue peor y no quieren admitirlo, o porque acá estamos mejor que cuando se fueron, y no somos un país tan de mierda como decían. Y eso, para algunos, es más difícil aun de admitir.

Pero más allá de estas reflexiones de sociología barata y zapatos de goma, haqy también estrategias de la derecha política, económica, social y cultural del país en esto de las emigraciones y los exilios: cuando gobiernan ellos nos convocan al sacrificio, a aguantar lo que sea y lo que venga, porque hay un futuro mejor en el horizonte, que nunca alcanzamos porque nos lo van corriendo.

Cuando son oposición la cosa cambia y ellos, que apoyaron a todas las dictaduras reales, empiezan a hablar de dictaduras imaginarias y amenazan con irse del país porque no pueden ir a un bar a tomar un café. O los que nos endeudaron con un bono a 100 años dicen que los jóvenes están pensando masivamente en emigrar, porque no ven futuro en éste país.

Hacen una maniobra de pinzas, en los dos extremos por edad de la pirámide social: a los viejos (donde tienen muchos votos) los enloquecen para que salgan a la calle, y a los jóvenes (donde la cosa está más repartida), los desmoralizan con la idea de que este es una país de mierda que no tiene nada para ofrecerles, o peor aun, les llenan la cabeza de idioteces "libertarias". 

En cualquier caso, saben bien que por esas vías es muy posible terminen decantando en el discurso antipolítica, que por definición es de derecha: una posible compensación biológica del electorado a perder, por avance del almanaque, o por imperio de los contagios en las marchas antiperonistas semanales. Tuit relacionado:    

sábado, 26 de septiembre de 2020

SANTA FE NECESITA UN PLAN DE CONECTIVIDAD

 


Leemos en el diario de Nahuel que en su sesión de ayer la Cámara de Diputados de la provincia aprobó un proyecto de la radical Silvia Ciancio para "...garantizar el derecho a la asistencia y acompañamiento afectivo de las personas que se encuentren institucionalizadas, en cualquiera de sus formas, y en el estadio terminal de su vida, con la finalidad de humanizar su muerte...". Nos cuenta la crónica que "...el proyecto de ley presentado por Ciancio que trata de buscar intervenir desde el Estado para evitar que familiares no puedan ver al paciente internado en las terapias, situación que se agudizó a partir de los casos de Covid 19.... ".

Y agrega que "El proyecto deja en manos del Ministerio de Salud la creación del protocolo para efectores tanto públicos como privados a los efectos de garantizar el derecho de visitas así como proveer las herramientas necesarias para dar continuidad a los lazos afectivos a través de medios remotos y a través de la presencialidad, dando garantías de cuidados a personas externas como internas; a  brindar respuesta a las necesidades personales de acompañamiento en los pacientes durante el período que dure la pandemia; asegurar trato digno al paciente y su familia así como acompañar y ofrecer preparación psicológica para los familiares, afectos cercanos y apoyos que acompañan a aquellos pacientes que evolucionan en forma negativa, preparándolos para despedirse de quien esté cursando el final de su vida, facilitando circuitos de comunicación adecuados de modo que puedan tener procesos de duelo saludables.".  

Una iniciativa loable, pero al completo pedo: el protocolo ya existe, porque fue aprobado por Decreto 984 del gobernador Perotti, dictado el pasado lunes 21, al que pueden acceder acá en la página de la provincia, y acá en el Boletín Oficial. Van imágenes de las partes pertinentes del decreto, que como surge del mismo responde a lo que dispone el Artículo 27 del DNU 754 del presidente de la Nación, publicado el domingo pasado en el Boletín Oficial:  







Hace dos meses atrás contábamos en ésta entrada que Perotti había enviado a la Legislatura un proyecto de ley para crear una empresa estatal que preste,entre otros, los servicios de internet.

Decíamos entonces:  "Tal como surge del mensaje que envió Perotti a la Legislatura, la ampliación del objeto de la sociedad (en la práctica, crear una nueva empresa estatal prestadora de servicios) es parte del Programa Estratégico de Conectividad de Santa Fe aprobado por el Decreto 616 del propio gobernador, norma esta que señala que se buscará "...una ampliación de su objeto para ser esa entidad la que impulse y lidere el avance del proceso de conectividad de la Provincia; previendo que pueda ser la que titularice licencias conforme la Ley Nacional N° 27078;... " ".

A ver si se se ponen las pilas y lo aprueban muchachos, así mejoramos la conectividad de la provincia, y llega Internet a la Legislatura.

ARGUMENTO AD HOMINEM

 

En las reglas de la lógica formal se pone como una de las falacias típicas el argumento ad hominem,es decir dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando como argumento quién la dice, o desacreditar una postura, sobre la base de descalificar a quien la sostiene.".

El principio -válido en general- puede matizarse, creemos, cuando quien sostiene algo no tiene autoridad moral para decir justamente eso, ignorando su propia conducta precedente en sentido contrario. Para que se entienda con un ejemplo: Macri o sus funcionarios dando consejos de buen gobierno.

Hace mucho tiempo en ésta entrada y a propósito de los econochantas que pululan por los medios ofreciendo soluciones para todo -que son siempre las mismas, y fracasan una y otra vez, decíamos que "...los tipos escriben o hablan desde el limbo, desde la nada o desde el parnaso de la ciencia y la teoría económica; como si no tuvieran nada que ver con los diferentes desastres padecidos por la Argentina desde el 76' para acá (por poner una fecha emblemática), o como si sus ideas fueran absolutamente nuevas, o nunca hubieran sido llevadas a la práctica entre nosotros. 

Peor aun: como si, llevadas a la práctica incluso por ellos mismos como funcionarios o gestores de la cosa pública (o como hombres de consulta de los funcionarios, o lobbistas con acceso privilegiado al poder), hubieran producido resultados espectacularmente buenos para el país y su gente.

Domingo Cavallo es quizás (junto a López Murphy) el caso más extremo de este tipo de ejemplares, pero no el único: Néstor Kirchner los llamaba paracaidistas húngaros, porque decía que opinaban como si recién hubieran llegado a la Argentina desde un lejano país extranjero, caídos del cielo y sin conocimiento previo de lo que acá pasaba; ni mucho menos responsabilidad en eso que pasaba. 

Lo que se nos ocurría a nosotros como idea es que -al menos en la televisión- se establezca la obligatoriedad de incluir un zócalo (cuando el tipejo en cuestión habla o es entrevistado en un programa) en el que se ponga un suscinto currículum del especímen del caso, ... de modo que los argentinos -que solemos ser de memoria corta- sepamos quien es realmente el muñeco que opina, y desde donde lo hace;...". 

En tiempos de post verdad, "fakes news" y blindajes mediáticos, es importante saber que se dice, pero tanto o más importante es saber quien lo dice, y no es que estemos proponiendo censura, una "ley mordaza" o esas cosas que suele hacer el gorilismo con el peronismo, no señor: simplemente refrescar la memoria social sobre que hizo cada quien, y cual es la plataforma política, moral o intelectual desde la que habla. De lo contrario seguiremos validando como sociedad el proceder de aquellos que parecen tener soluciones para todo, que por alguna extraña razón no pueden aplicar cuando les toca gobernar; arte en el cual la UCR, por ejemplo, alcanza niveles inigualables.

Estos "paracaidistas húngaros" de los que hablaba Néstor operan desde la impunidad del blindaje mediático, que tomándose en serio aquello de que "el periodismo es la primera versión de la historia" hace revisionismo histórico en tiempo real y presente, para contribuir a futuro a la amnesia colectiva, enfermedad que suele estar en la base de grandes pifiadas electorales que terminamos pagando todos. 

Con cartas claras, sabiendo cada uno desde donde habla y con que pasado carga en sus alforjas, el debate es más honesto, y después cada uno vota como le parece, pero haciéndose cargo después: no vale decir que "te engañaron"; como hicieron muchos con Menem, De La Rúa y Macri. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

TWEETS POLÉMICOS

 

AFUERA Y ADENTRO

 


La agenda pública del debate político en la Argentina está centrada en lo que hace o deja de hacer el gobierno, pero es manejada por los que están afuera de él: estamos todo el tiempo discutiendo lo que dicen los medios (en su mayoría, francos opositores), analizando lo que hace o dice la oposición y su base social y electoral, y enterándonos de lo que opinan y hacen los que están fuera del gobierno, mayormente en contra de él: jueces, empresarios y grupos económicos poderosos, y hasta algunas embajadas extranjeras.

La Argentina "visible y audible" no es la que se expresó en el voto mayoritario en las urnas del año pasado depositando al peronismo de nuevo en la Casa Rosada, en primera vuelta, tras los cuatro años de macriato. Es, en ese estricto sentido, como si la elección no hubiera ocurrido y no es casual: esa es precisamente la idea que intentan instalar, para condicionar al gobierno y que este no puede desplegar su propio programa, sino el de ellos, los que perdieron.

Claro que a ese fin contribuye no pocas veces el propio gobierno cuando duda, y sopesa toda medida posible en términos de la "correlación de fuerzas", o las oposiciones que podría despertar, que si nos ponemos a ver, son siempre las mismas, y sabidas de antemano: ni la oposición, ni el núcleo duro de sus apoyos electorales y sociales, ni los medios hegemónicos se avendrán a apoyar ninguna medida del gobierno, a menos que sean las que exigen ellos, y a veces, ni siquiera eso. Y de los grandes empresarios y jueces ya sabemos lo que podemos esperar, y lo que no, ahora y siempre.

La pregunta que cabe hacerse es que pasaría si empezáramos a ver las cosas de otro modo, más "hacia adentro", es decir hacia nuestra propia base social, y los sectores que construyeron el "Frente de Todos" y el triunfo electoral de octubre de 2019. Porque lo que se puede ver es al presidente y los funcionarios peléandose con los medios (¿vieron que importan, inciden y juegan y no era una obsesión kirchnerista?), a los legisladores y referentes políticos del FDT cruzándose con los mascarones de la oposición parlamentaria, a nosotros mismos cruzándonos con el gorilaje en las redes sociales, o a  todos atentos a la reacción de algún juez o empresario poderoso, para medir donde estamos parados.

Uno puede entender que la pandemia impone restricciones a la acción política como la movilización callejera (impedimento que solo nosotros, desde nuestra racionalidad de hacer prevalecer el bien común, parecemos dispuestos a respetar), y hasta cierto punto al debate o la discusión política. Pero lo cierto es que aun con las limitaciones del "afuera" y con las propias autolimitaciones, cuando el gobierno se propuso avanzar en serio con algo, lo consiguió.

Como pasó con el recorte de la coparticipación a la CABA, o con la revocación de los traslados a dedo de jueces dispuestos por Macri, claro que en ambos casos con la participación decisiva de Cristina y la aceitada maquinita en la que se han convertido el Senado bajo su presidencia, y el disciplinado bloque oficialista. Pero veamos las posibles reacciones adversas en ambos casos: en el recorte de fondos a la CABA la iniciativa cuenta con buenas chances de avanzar en el Congreso, y a Larreta solo le queda el pataleo en la Corte por el recorte ya operado por decreto, con resultados dudosos, considerando los precedentes de Macri.

Y en el caso de los jueces "carapintadas", repetidas instancias del propio Poder Judicial ya les han soltado la mano, y la Corte también está en un atolladero: o falla conforme a sus propios precedentes y le termina dando la razón al gobierno, o para contrariarlo, debe contradecirse a sí misma. En uno y otro caso, al grueso de la sociedad las medidas no le importan, o las apoya: tiene otros asuntos más urgentes de los que preocuparse.

El decreto que declaró servicios públicos esenciales al cable, la telefonía celular e Internet solo obtuvo oposición de los directos afectados, pero de nada sirve si no se lo complementa con regulaciones concretas, que excedan un congelamiento transitorio de las tarifas. La gente común podrá apropiárselo -como pasa con cualquier política pública- en la medida que perciba que va en beneficio de sus intereses concretos; razonamiento que por supuesto excluye al núcleo social que adversa al gobierno y al peronismo en general, por motivos estrictamente ideológicos: otra vez, saber distinguir lo que está "adentro", de lo que está "afuera". 

Vemos que pasa ahora con el llamado "impuesto a las grandes fortunas": el gobierno lo demoró por meses hasta que se decidió a dar luz verde para que aterrice en el Congreso, y está en el exacto punto en el que estaba cuando se anunció por primera vez: con los mismos apoyos, las mismas oposiciones y las mismas chances de prosperar o no. Y si algo cambió al respecto, es que se logró acercar posiciones al interior del propio "Frente de Todos", lo cual nos lleva al mismo punto que planteábamos antes. ¿no será de dejar un poco de estar tan pendientes por lo que pasa "afuera", y empezar a prestarle oídos a lo que sucede "adentro" del bloque social y político que sustenta al gobierno?

Una perspectiva tal abriría un ancho cauce de temas de agenda posible, que conectan con dos cuestiones a nuestro modo de ver relevantes siempre, y más en la coyuntura presente: dar estricto cumplimiento a las promesas de campaña y al programa electoral votado, y atender las cuestiones más urgentes que acucian a la mayoría de los argentinos como el empleo, el salario, los consumos o el nivel de actividad. Las condiciones objetivas y materiales de existencia, se diría en otros tiempos.

Si en esas cuestiones centrales estamos de acuerdo "adentro" tendremos espaldas para aguantar lo que venga "de afuera", porque las relaciones de fuerzas son dinámicas, y se construyen, con acción política. O en todo caso empezar a pensar el "afuera" como parte del paisaje, o de un ruido molesto, que no nos debería distraer de las tareas esenciales que tenemos por delante.

jueves, 24 de septiembre de 2020

TWEETS POLÉMICOS

 

CONFESIÓN DE LA PROPIA TORPEZA

 


El tuit de apertura corresponde a ésta nota en el diario de Nahuel de Ignacio Hintermeister, uno que lo hace quedar a Alaniz más perobinista que el "Bebe" Cooke, y la verdad que no sabés por donde empezar para analizar el repertorio de pavadas y lugares comunes que allí se dicen.

Primero lo primero: en realidad el artículo es una publinota del ex ministro de Economía del socialismo Gonzalo Saglione, hoy "consultor privado" y asesor del bloque del FPCyS en la Legislatura, conteste a lo que viene pasando desde que empezó el gobierno de Perotti: la oposición (ex gobierno hasta diciembre) tira letra, y los medios tradicionales (léase gorilas) la levantan; en este caso para que en los comentarios de los lectores le peguen al gobernador por genuflexo del gobierno nacional. Pero sigamos por parte.

La idea central del artículo es que Santa Fe está entre las provincia más perjudicadas en el reparto de los recursos, no de la coparticipación federal de impuestos, sino de las "transferencias especiales" del gobierno central, que el artículo identifica como totalmente "discrecionales". El cálculo se basa por ejemplo en el plan de obras contenido en el presupuesto nacional enviado al Congreso, dividido geográficamente por provincia y por habitante. 

Sentada así la "discriminación", se dirá a renglón seguido que Santa Fe "recibe menos de lo que aporta, por ejemplo en concepto de retenciones", con lo cual se termina asimilando la distribución de los recursos entre las partes de un Estado federal a una especie de régimen de capitalización individual, o más burdamente, a una perinola. Hace unos cuantos años atrás ya desde el socialismo se planteaba tal cuestión, y en su momento nosotros elaboramos un documento (que pueden leer acá) demostrando que la casi totalidad de las transferencias nacionales a las provincias eran automáticas, y las "discrecionales" eran marginales en el conjunto.

La idea que subyace en la nota, por supuesto, no puede ser más absurda: tanto los impuestos como su coparticipación, como el plan de inversión pública en infraestructura no se pueden definir con criterio meramente devolutivo (se recibe en la medida que "se pone"), sino justamente son herramientas esenciales para compensar desequilibrios regionales y déficits históricos de infraestructura en la búsqueda de un desarrollo más integrado y equitativo del país: no es ni más ni menos  que lo establece el artículo 75 inciso 2) de la Constitución Nacional, como base del régimen de coparticipación.  

Por otro lado meter en la discusión lo que una provincia (en éste caso Santa Fe) "pone" en concepto de retenciones es como mínimo curioso, si se considera que los derechos de exportación no son coparticipables de acuerdo al artículo 4 de la propia Constitución, que cuando Cristina coparticipó el 30 % de las retenciones a la soja por el DNU 206/09 el socialismo -que había votado en contra las retenciones móviles de la Resolución 125 en el Congreso- no lo apoyó, pero sí cobró religiosamente la parte que le tocaba a Santa Fe del Fondo Federal Solidario, que así se llamaba.

Fondo luego derogado de un plumazo por Macri, sin que la provincia de Santa Fe -cuando era gobernada por el socialismo- iniciara una demanda contra la nación por eso, como hicieron otras provincias: todo lo contrario, Lifschitz aceptó la poda porque había firmado el pacto fiscal con Macri, del que la misma se desprendía.

Es también muy curiosa la referencia que hace la nota al fallo de la Corte en favor de Santa Fe de noviembre de 2015 por la parte de la masa precoparticipable que iba a la ANSES. Curiosa porque de inmediato cesaron los descuentos de coparticipación por esa vía, con lo cual el gobierno de Lifschitz gozó de recursos que sus antecesores no habían tenido; y curiosa porque la provincia nunca cobró la deuda, ni instó la ejecución del fallo para su cobro, como hizo San Luis.

Y durante el anterior gobierno provincial no lo hicieron porque con la excusa de que de tal modo le iban a pagar a la provincia esa deuda (cuya cuantía debe determinar la Corte, dicho sea de paso), Lifschitz hizo votar a los legisladores socialistas en el Congreso nacional el blanqueo de capitales y la "reparación histórica" con la que se desguazó el Fondo de Garantía de la ANSES, antes el acuerdo con los fondos buitres y después como se dijo, firmó el pacto fiscal por el que -por ejemplo-se eliminaban o reducían los subsidios al transporte.

Pero lo más extraño de la nota (dado que esta se apoya en el informe de Saglione) son dos cosas, a saber:1) que alguien que formó parte de un gobierno "socialista" defienda el criterio de que acada uno hay que darle recursos en la medida que los aporta: imaginemos esa idea aplicada por ejemplo al impuesto a las grandes fortunas, y los servicios que presta el Estado, y 2) que Saglione haga una confesión tan explícita de su propia torpeza, al reconocer que las transferencias "especiales" de la nación a la provincia también cayeron entre 2016 y 2019, o sea durante el gobierno de Lifschitz, del cual él fue ministro de Economía.

¿De qué sirvieron entonces tantas agachadas frente al gobierno de Macri?