LA FRASE

"YO NO DIRÍA QUE HAY UN FESTIVAL DE IMPORTACIONES SINO EN TODO CASO UN CUMPLEAÑOS DE 15, UN CASAMIENTO, UN BAUTISMO, ALGO POR EL ESTILO." (MIGUEL PESCE)

miércoles, 29 de junio de 2022

¡ES LA POLÍTICA, ESTÚPIDO!

 

martes, 28 de junio de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 27 de junio de 2022

EL POST KIRCHNERISMO YA ESTÁ AQUÍ

 

Así como el antiperonismo surgió junto al peronismo como la sombra al cuerpo (algunos dicen que incluso nació antes), el "post kirchnerismo" existe desde que existe el kirchnerismo; entendiendo por tal la idea de una "superación dialética" del kirchnerismo al interior del peronismo, que le permitiría a éste retomar su cauce natural tras la "anomalía" inaugurada el 25 de mayo del 2003.

"Postkirchnerismos" y "postkirchneristas" hubo muchos desde entonces, la mayoría quedaron como intentos y algunos ni siquiera están hoy en política activa, como De Narváez o Duhalde; pero el hecho de que -fruto de su propia impotencia electoral y para la construcción política- nunca concretaran lo que prometían, les permitió gozar del beneficio de ser la eterna promesa: podían darse el lujo de señalar las falencias y omisiones del kirchnerismo y especular con que ellos podrían superarlos, porque nunca tenían la oportunidad de hacerlo.

El paso del tiempo y -sobre todo- la llegada al gobierno de Alberto Fernández en diciembre del 2019 se encargaron de demostrar que lo que a muchos de ellos les molestaba del kirchnerismo (y que señalaban con deditos admonitorios en tiempos de la "renovación autocrítica", y de los diversos cismas que encarnaron respecto al kirchnerismo original y sus variantes posteriores), era justamente lo más rescatable de la experiencia kirchnerista: la autonomía de la política respecto a las lógicas corporativas, la decisión de asumir la representación de los que te votan aunque eso entrañe conflictos, el fortalecimiento del poder arbitral del Estado para corregir las asimetrías de una sociedad injusta, o la recomposición de la autoridad presidencial para que el sillón más importante de la Casa Rosada dejara de ser un "puesto menor". 

El postkirchnerismo, esa eterna promesa de un tiempo mejor, ya llegó y está entre nosotros desde hace dos años y medio, hegemonizado la toma de las decisiones al interior del gobierno del "Frente de Todos", más allá del reparto de los roles formales en la estructura del gabinete del Poder Ejecutivo. Y si no veamos unos cuantos ejemplos:

* Los que llamaban a "escribir el segundo tomo" del kirchnerismo profundizando las transformaciones producidas en los gobiernos de Néstor y Cristina y emprendiendo las pendientes, hoy defienden con uñas y dientes los lugares en el gobierno que les permiten seguir usufructuando su rol de gerenciadores de la pobreza, con la eterna promesa de contener un estallido social que está siempre a las puertas, incluso -al parecer- durante los años en los que el kirchnerismo ampliaba derechos, generaba empleos y mejoraba salarios, consumos y niveles de vida. 

* Los que le hicieron cinco paros a Cristina porque "el salario no es ganancia" y perdieron un atril en tiempos de Macri por negarse a ponerle fecha a un paro contra una política económica que buscaba hacer retroceder al país al preperonismo, son oficialistas de éste gobierno como lo fueron de todos los anteriores, salvo -justamente- los de Cristina.

* Las batallas que en tiempos del kirchnerismo y las "renovaciones autocríticas" estaba mal darlas porque "crispaban a la sociedad y consumían capital político" (contra los medios hegemónicos, la corporación judicial, el campo privilegiado o los fondos buitres), no se dieron y nos rendimos incondicionalmente en todos los frentes. Es decir que los que se presentaban como buscadores de consensos, eran en realidad justificadores de impotencias.

* De la autonomía de la política y el fortalecimiento del poder presidencial pasamos al loteo del gabinete entre las diferentes fracciones del capital, de resultas de lo cual así como hubo y hay ministros de la AEA para impulsar un modelo exportador de salarios bajos, hay un ministro de la Mesa de Enlace que se jacta de decir que mientras él esté en el cargo, las retenciones no se tocan; ni siquiera ante un alza extraordinaria del precio internacional de los alimentos. 

* La inflación que en tiempos kirchneristas era alta y "se barría bajo la alfombra toqueteando los números del INDEC" hoy es el doble, pero eso sí: no solo no se la oculta, sino que se la deja que fluya, sin hacer nada, o peor aún, echándole nafta (y aumentos de tarifas) al fuego. 

* Los subsidios al transporte siguen siendo inequitativos en perjuicio del interior del país, pero además son menos en términos reales, y la segmentación de las tarifas -como los Reyes Magos- siguen siendo los padres; o lo que es lo mismo: parece que no es tan sencillo hacer "sintonía fina".

En ese marco, los que en tiempos de Cristina criticaban que se le hablaba a los propios con las cadenas nacionales y los patios militantes en lugar de "escuchar el mensaje de la sociedad" que se expresaba en los cacerolazos contra el "cepo" a la compra de dólares, hoy han decidido -en primer lugar- no hablarles a sus propios votantes, ni tomar en cuenta sus intereses y deseos, a la hora de diseñar y ejecutar las políticas públicas. 

Después de años de escuchar que nos explicaran y prometieran como podía ser el "postkirchnerismo" (en muchos casos, una simple variante del antikirchnerismo pero al interior de la coalición oficialista), hoy está entre nosotros y podemos saber como es, como funciona. Resta por verse -en medio de sueños de reelección presidencial- si se puede revalidar en las urnas, aunque las elecciones del año pasado ya nos dieron una pista.

domingo, 26 de junio de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 25 de junio de 2022

EL METRO CUADRADO

 


Exceptuados el precio de los alimentos y medicamentos, debe haber pocos temas más urticantes y grave para millones de argentinos como la vivienda propia, y en ese capítulo, los alquileres. Y debe haber también pocos temas en los que las lógicas del mercado y de las demandas y necesidades sociales sean más divergentes como la vivienda y los alquileres.

Porque no tiene casa propia quien quiere sino quien puede, y los que pueden tenerla en su mayoría no la necesitan o ya la tienen, y utilizan sus excedentes en construir casas para que las compren o alquilen otros. Esta circunstancia a su vez es la que determina que el mercado inmobiliario sea el más dolarizado de todos, con sus consecuencias en los precios de las propiedades y como reflejo, de los alquileres.

En una cuestión tan grave y acuciante y de tanta magnitud como ésta, toda política pública que se ensaye siempre será insuficiente, aun aquellas virtuosas como la que en su momento representó el Procrear, en su versión original lanzada durante el segundo mandato de Cristina: los alquileres seguirán siendo, por muchos años, la única opción que les quede a muchos argentinos para tener un lugar donde vivir.

De allí la importancia de que el Estado se haga cargo del problema y regule en una materia en la que, como se dijo, el mercado impone sus propias reglas, que obviamente son en perjuicio de los inquilinos, que son la parte débil de la relación. Y en éste sentido la reforma de la ley de alquileres aprobada durante el gobierno de Macri y que hoy rige solucionó algunos problemas, pero gravó otros, especialmente en contextos de alta inflación como el actual.

Por supuesto que la inflación y los problemas económicos no se resuelven con una nueva ley de alquileres, pero una regulación pública eficaz e inteligente en esa materia atempera los efectos de una realidad económica adversa para los sectores de ingresos fijos. Vistas las cosas desde ese ángulo, al gobierno del FDT le pasó con los alquileres lo mismo que con el precio de los alimentos: pecó por defecto, morosidad y lentitud en encontrar soluciones (le preocupó más la situación de los deudores de préstamos UVA que la de los inquilinos), y sobre esas vacilaciones se montó la derecha para instalar su propia agenda.

Derecha que en su expresión casi unánime en el Congreso y más específicamente en Diputados (Juntos por el Cambio y los "liberotarios") está impulsando una nueva ley de alquileres que, en palabras de los inquilinos y las organizaciones que los nuclean, parece escrita por los propietarios y -sobre todo- por ls inmobiliarias: reajustes trimestrales de precios "libremente fijados entre las partes" (como si estas fueran perfectamente iguales entre sí, con idéntico poder de negociación), exenciones o rebajas de impuestos a los propietarios para que ofrezcan viviendas en alquiler, y cosas por el estilo.

Lo cual implica un claro mensaje político que exhorbita a la cuestión puntual de los alquileres y la vivienda propia: la derecha que algunos nos quisieron vender como "nueva, moderna y democrática" está no solo lejos de las preocupaciones cotidianas más acuciantes del hombre común (tal la crítica que ellos suelen hacerle a las fuerzas populares), sino en contra de sus intereses. 

Pensemos que antes de esto zambulleron al Congreso en un absolutamente prescindible debate sobre la boleta única, y que en los tiempos de gloria de Durán Barba el PRO se presentaba como la fuerza política que se hacía cargo de los problemas "del metro cuadrado de la gente", alejándose de las disputas políticas que planteaba el kirchnerismo, para enfocarse en "los temas concretos que les preocupan a las personas comunes".

Asumen de modo explícito la defensa de los menos (en cantidad) que son la parte poderosa de las relaciones sociales, pero que son -ciertamente- el núcleo duro de su base electoral; sin tapujos ni vergüenzas ni complejos. Quizás en éste último aspecto deberíamos aprender, e imitarlos.

viernes, 24 de junio de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

jueves, 23 de junio de 2022

NOS OBLIGAN A REPETIRNOS