LA FRASE

"ESTAMOS ANALIZANDO TODAS LAS HIPÓTESIS SOBRE LO QUE PUDIERON HABER HECHO CON EL DINERO DE LA CORRUPCIÓN; PERO MIRAR TODAS LAS SERIES DE NETFLIX ES UN PROCESO QUE LLEVA SU TIEMPO." (PATRICIA BULLRICH)

viernes, 21 de septiembre de 2018

LAS PELEAS DEL KIRCHNERISMO


Se ha dicho muchas veces que el kirchnerismo se metió en conflictos “innecesarios” desde el punto de vista político, o que estando ya en ellos por fuerza de las circunstancias, no supo como salir a tiempo o sencillamente no quiso, redoblando la apuesta en todos los casos. Y que de ese modo dilapidó energías y capital político (y por supuesto electoral) que podría haber conservado o ampliado, con otra estrategia política.

Se suele mencionar como ejemplos al conflicto con las patronales agrarias por las retenciones móviles, la pelea con Clarín que llevó a la ley de medios y la investigación de Papel Prensa, la disputa con los fondos buitres que no ingresaron a los canjes de deuda y en los últimos tramos, el enfrentamiento con los sectores medios que querían comprar dólares y protestaban contra el “cepo” cambiario, y con una parte del sindicalismo (y más importante, con los trabajadores representados por ella) por el cobro de Ganancias.

Podríamos decir como acotación preliminar que fueron precisamente esos conflictos los que terminaron de constituir al kirchnerismo como sujeto con identidad política propia, y anclaje social que aun hoy subsiste, pero no es ese el punto de la reflexión, sino determinar hasta que punto esos conflictos fueron -como se dice- “innecesarios”, o por el contrario, en que medida subyacen en el contexto político y social del país; y cualquier gobierno futuro (sea o no kirchnerista) deberá lidiar con ellos.

En particular nos interesan en este análisis aquellas disputas que pusieron al kirchnerismo a confrontar con un sujeto social relevante, más que con determinados actores políticos o corporativos; porque cuando desde la política se dice que una pelea es “innecesaria”, es porque se la mide desde el costo electoral que trae aparejada.

Por poner un ejemplo, la disputa contra los fondos buitres en defensa de los canjes de deuda y la política de desendeudamiento tiene hoy -en tiempos de mega-endeudamiento que nos pone de nuevo a las puertas de otro default- más vigencia conceptual que nunca, pero no puede afirmarse que los hold outs hayan conseguido alinear detrás de su extorsión a una parte importante de la sociedad argentina.

En el caso del conflicto con Clarín y buena parte de los medios del país, se replicaba en el país un fenómeno que es común a todas las democracias en la moderna sociedad de masas, y que se manifiesta con particular crudeza en América Latina; más que una excepcionalidad argentina. Y si bien los medios (acá Clarín y todos los que orbitan en torno suyo) marcan agenda e inciden en la disputa y el debate políticos, lo hacen más decisivamente sobre los actores del sistema institucional a los que les marcan la cancha en defensa de sus intereses, que sobre las audiencias, en las que en todo caso impactan sobre un sistema de creencias preexistente.

El conflicto con Moyano, la CGT y buena parte del sindicalismo por Ganancias se inscribió, a su vez, en un contexto más amplio en un doble sentido: por un lado la discusión sobre un sistema tributario más progresivo que el kirchnerismo soslayó (aunque haya adoptado reformas parciales en esa dirección), y las complejas relaciones del sindicalismo tradicional con un gobierno peronista.

Lo que nos deja entonces a los fines de éste análisis con el conflicto con el campo allá por el 2008, y la pelea con los caceroleros urbanos de clase media que ganaron la calle a partir del 2012, con el “cepo” cambiario como disparador de las protestas.

Si bien es posible afirmar que en ambos casos el sujeto social que acompañaba la protesta (en el caso del conflicto por las retenciones) o la protagonizaba directamente (en los cacerolazos) era a grandes rasgos el mismo, lo que sí tuvieron claramente en común es que los reclamos que en esos casos se dirigían contra el Estado lograron en su momento sumar el apoyo de muchos cuyos intereses objetivos no estaban precisamente del lado en el que se colocaron: personas comunes sin más tierra que una maceta en el balcón de su casa abogando por la derogación de las retenciones móviles, o quienes no tenían capacidad de ahorro para comprar dólares, protestando por las restricciones para hacerlo. Precisamente esa característica es la que le da interés a amos conflictos para el análisis.

Como mucho mas interés les da lo que estaba en juego en cada caso: la disputa por la captación de la renta agraria diferencial, y por la administración de la restricción externa; dos rasgos estructurales de nuestra estructura productiva, que en el presente económico del país y en su futuro, tienen más influencia que nunca

Si se señala que en ambos casos, el transcurso del tiempo y los hechos sucedidos desde que cada conflicto ocurrió terminaron validando -en nuestra opinión- las posturas del kirchnerismo, no debe entenderse como una lectura acrítica del modo en que condujo ambos conflictos, ni siquiera de la validez de los instrumentos específicos que utilizó para hacerlo, fueren las retenciones móviles o el “cepo” cambiario.

Se trata de reivindicar conceptualmente (a la luz de los acontecimientos actuales) la necesidad imprescindible de la intervención del Estado para captar parte de la renta agraria diferencial y desacoplar los precios internos de los internacionales en el caso de los artículos de consumo masivo de primera necesidad de la canasta familiar (“garantizar la mesa de los argentinos”), en un caso, y su potestad de administrar la escasez de divisas en función de las prioridades del país, y de un modelo de desarrollo productivo integrado, en el otro.

Este señalamiento nos parece imprescindible en momentos en que resulta obvio que el poder real del país comienza a percibir que el ciclo de Macri está agotado, y ensaya una salida de la crisis a través de una alternativa no traumática para sus intereses con la reaparición de Massa, y el armado de un “peronismo racional” a su medida; sustentados conceptualmente sobre la falsa idea de “gobernar para todos”, evitando “conflictos innecesarios”.

El futuro gobierno, sea del signo que sea, deberá lidiar con ambos problemas (la renta agraria diferencial y la restricción externa), drásticamente agravados por las políticas de Macri, y deberá tomar medidas que -inevitablemente- lesionarán intereses, y esos intereses reaccionarán, presionando con todo su peso específico. Creer lo contrario es ser iluso, o algo peor: cómplice de esos mismos intereses; aunque se lo quiera ocultar diciendo que se tratará de gobernar “evitando conflictos innecesarios”.

jueves, 20 de septiembre de 2018

LA SOJA Y EL INGENIO POPULAR


En ésta nota de Ambito Financiero se refleja la caída del precio de la  tonelada de soja por debajo de los 300 dólares, el precio más bajo en una década.

Fuera de quienes intentarán explicar la caída del precio internacional atribuyéndolo a ciertas facultades pétreas del Presidente Macri, lo cierto es que ésto era absolutamente previsible desde hace por lo menos un año, en la medida que crecía la espiral de enfrentamiento económico entre China y  Estados Unidos.

Era previsible para cualquiera. Simplemente recorriendo las páginas de economía internacional o mirando los mercados de futuros. Sin embargo, el gobierno de Macri, que destruye la industria nacional, que se abre a las importaciones en un mundo cada vez más cerrado, y que persigue una economía argentina primarizada solo basada en la exportación de cosechas, fundamentalmente de soja, no lo pudo ver.

Menos ingresos previsibles que no pudieron ver. Mientras tanto, acentuaban la primarización de la economía que corría hacia un mercado internacional con precios en caída y eliminaban la obligación de liquidar en el país lo obtenido por las exportaciones.  La ignorancia y la impericia del mejor equipo de los últimos 50 años es proverbial.

Más allá de la avidez con que utilizan el Estado para sus negocios personales, el desconocimento que muestran de las variables económicas y del mercado local e internacional es difícil de comprender, arrastrando al país a la debacle económica. Han hecho para eso todo lo posible.

La ignorancia del gobierno de Macri y de sus aliados sojeros, se reflejan en algunos comentarios en la nota de Ambito :

Publicado por HugoSerrano el 18/09/2018 a las 18:38 ...en 2008 con retenciones al 35% cobraban 400 dólares x tn. y paralizaron el país xq "perdían plata". hoy con los insumos dolarizados (200% + caros), van a tener q vender las Hailux, suspender el pago del arrendamiento, y rescatar la mesa de enlace q comandaría el exministro echevere y ojo,cortar rutas no sirve, el transporte de carga no circula, mejor será cortar el metrobus,

Publicado por taraservis el 18/09/2018 a las 15:59 O se puede ser piloto de drones o te pones un rapipollo en la vereda de tu casa...

Publicado por juantel el 18/09/2018 a las 15:56 Los comentaristas anteriores me dieron una excelente idea: cerveza de soja.

Publicado por masmentiras el 18/09/2018 a las 15:39 TRUMP GRAVA LO QUE IMPORTA,  MACRI LO LIBERA  Y DESPUES VA Y LE PIDE PLATA A TRUMP  Y  DESPUES VAMOS LOS JUBILADOS  Y LE PAGAMOS  A TRUMP Y A  MACRI.

COMBATIENDO AL CAPITAL


EFECTO GRABOIS



La detención de Juan Grabois y otros dirigentes de la CTEP este martes a la noche mientras intentaban defender a un grupo de manteros senegaleses detenidos por la policía de Rodríguez Larreta desató la inmediata reacción de un amplio arco de dirigentes opositores, que fueron al lugar de los hechos a reclamar su liberación.

Desde Myriam Bregman o Alejandro Bodart, pasando por Juan Carlos Schimd del triunvirato de la CGT, dirigentes del kirchnerismo como el “Cuervo” Larroque o Luis D’Elíoa, pasando por Emilio Pérsico del Movimiento Evita, o Felipe Solá, hasta dirigentes de la CTA como Roberto Baradel, y muchos otros más.

La reacción espontánea no tuvo tanto que ver con que la figura en sí de Grabois (con quien muchos de ellos sostienen diferencias, pero las dejaron de lado), como en la necesidad de marcar que con su detención el macrismo cruzaba un límite que es intolerable cruzar en democracia, y precisamente allí radica lo valioso del hecho: demostrarle al gobierno que no puede hacer lo que se le venga en gana, sin que genere algún tipo de reacción.

Sería saludable que la misma respuesta se sostenga por ejemplo en relación con la situación de Milagro Sala, Julio De Vido, Fernando Esteche, Amado Boudou y todos los demás presos políticos del régimen macrista, o contra la descarnada persecución judicial de la que es objeto Cristina por el grupo de tareas de Comodoro Py, respondiendo a las necesidades políticas del gobierno.

Al fin y al cabo, la situación es exactamente la misma: groseras violaciones a los derechos humanos elementales y a las garantías individuales consagradas por la Constitución, cometidas por agencias estatales convertidas en fuerzas de choque de la coalición oficialista gobernante, en perjuicio de opositores políticos o sociales; un hecho de suficiente gravedad como para dejar de lado cualquier diferencia política circunstancial que se pueda tener. Algo de eso hizo ayer Schmid, de la CGT, al reconocer que el proceso judicial contra Cristina está viciado desde el principio, y encubre una persecución política por motivos ideológicos.

En ese marco, poco importa si la detención de Grabois estuvo directamente vinculada a sus recientes acercamientos con Cristina (a la que acompañó cuando fue a declarar al juzgado de Bonadío), porque lo que debe juzgarse en el caso son -por su gravedad- los hecho, más allá de sus motivaciones: lo que se busca en todos los casos es escarmentar a los díscolos, aplastar cualquier atisbo de reacción social o política contra un proyecto de exclusión, que supone a la represión de los que protestan como la consecuencia lógica y natural de ese proyecto excluyente.

De allí que el razonamiento de los que fueron a pedir su libertad haya sido el correcto, y la actitud tomada en su consecuencia, la que las circunstancias exigían. Las mismas circunstancias que están imponiendo replicar las mismas actitudes en relación con las políticas económicas y sociales del gobierno de Macri, para cuya ejecución como se dijo, se despliega el aparato represivo intimidador. Algo como lo que se vio cuando se discutía en el Congreso la reforma previsional, sin ir más lejos.

En breve ese mismo Congreso empezará a discutir el presupuesto nacional para el año que viene, que vuelca en su contenido el ajuste convenido por el gobierno de Macri con el FMI; y cada recorte o cercenamiento de derechos, cada retiro del Estado de sus funciones básicas e indelegables que allí se contemplan, tienen su correlato en la previsible protesta de los afectados, y la más previsible aun respuesta represiva del gobierno.

De allí que no haya forma de disociar ambos aspectos, pues como tantas veces se ha dicho y hay que repetir hoy, con más razón que nunca, el neoliberalismo es incompatible con la democracia, y los modelos que intenta imponer a las sociedades no cierran sin represión; y así como no puede haber matices ni contemplaciones en la defensa del estado de derechos y las libertades y garantías consagradas por la Constitución (no hay en ese plano violaciones tolerables y otras que no), tampoco puede haberlas en la oposición firme a un programa económico que no se torna sustentable o socialmente inclusivo porque se le hagan un par de retoques al presupuesto, “para mejorarlo”.

La Argentina está hace tres años en manos de un gobierno del odio, que ejecuta una revancha social y de clase para hacernos retroceder al estadio anterior al peronismo, y que cohesiona a partir de allí el apoyo de una parte importante de la sociedad; mientras amplía de hecho los bordes de la coalición político formal en la que se sustenta: massistas y “peronistas racionales” son, hoy, de hecho y a los fines prácticos, parte de la misma. En todo caso con pretensiones de sucederla, para administrar el país mas ó menos bajo los mismos parámetros, con diferencias de matices que no cambian el fondo de la cuestión.

Un bloque de poder tal (que suma además a los aparatos represivos del Estado, el Poder Judicial, los medios hegemónicos y los intereses económicos y políticos de Estados Unidos y sus socios globales) no puede ser enfrentado con divisiones secundarias, respecto de la contradicción principal, ni con sectarismo basados simplemente en especulaciones por posicionamientos electorales a futuro.

Lo electoral (las alianzas, las candidaturas, los acuerdos) aparece en este contexto y a 11 meses de las PASO, lejos y abstracto en medio de un país que está en llamas, y de un gobierno que solo arrima nafta al incendio con cada medida que toma. Por eso es que no importa si la confluencia que se dio en la calle en el rechazo a la reforma previsional o a la detención de Grabois se proyecta después a ese plano, o no.

Para defender los derechos humanos y el estado de derecho y para resistir el saqueo y el vaciamiento del país enfeudándolo ante el FMI para financiar con deuda la fuga de capitales, nadie debe dejar de pensar como piensa en todo lo demás, basta simplemente con que acuerde en este punto esencial: el macrismo debe ser detenido ahora, antes de que sea demasiado tarde, y que los daños que cause sean irreversibles.

Y eso exige articular los roles institucionales en el Congreso y los roles sociales en la calle, convirtiendo a las representaciones institucionales en caja de resonancia de las protestas y reclamos sociales; como cuando hace poco los diputados del FPV recibieron al sector sindical de Pablo Moyano que pugna por llegar a la conducción de la CGT, y los dirigentes sociales (incluyendo al sindicalismo, claro está) deben darle volumen a las posiciones parlamentarias opositoras,como acaba de hacer Hugo Moyano en La Plata, yendo a solidarizarse con los trabajadores del astillero Río Santiago, al mismo tiempo que a reunirse con los diputados provinciales del kirchnerismo en la legislatura bonaerense, para comprometer su apoyo en las movilizaciones contra el ajuste que plantea Vidal en el presupuesto provincial en el presupuesto provincial, en espejo con el nacional.    

Del mismo modo y como hicieron con Grabois muchos de ellos, los que tienen responsabilidades institucionales tienen que poner el cuerpo en la calle, acompañando las protestas y los reclamos en defensa de los derechos que el gobierno quiere cercenar. Después habrá tiempo para hablar de elecciones, internas, candidaturas y alianzas, o en todo caso: no hay mejor modo de construirlas que la unidad en la lucha, y en la resistencia a este régimen de ajuste y represión. 

miércoles, 19 de septiembre de 2018

"SEGUIRÉ VIVO EN LOS QUE LUCHAN"


Un día como hace 50 años, con solo 49 años de edad y todavía mucho para dar, nos dejaba el “Bebe” John William Cooke; una de las figuras más trascendentes del peronismo revolucionario, de quien bien se dijo que a largo de su trayectoria política cumplió todos los roles posibles, menos el de burócrata.

Poco es lo que puede decir respecto a su biografía que no sea ya conocido: radical yrigoyenista de extracción forjista, adhirió como muchos al peronismo desde sus orígenes, porque vio allí la representación más genuina del nacionalismo popular, y el protagonismo de los trabajadores. Fue el diputado más joven de su tiempo en el primer mandato de Perón, y uno de los hombres a los que el propio Perón apeló en las horas finales de su gobierno, para intentar revitalizar una estructura política anquilosada por el arribismo, la alcahuetería y la burocratización.

Como muchos peronistas, producido el golpe del 55’ conoció la persecución, la cárcel y el exilio, y tuvo un rol destacadísimo en los primeros años de la resistencia peronista, a punto tal que fue la única persona a la que en vida, Perón designó como su heredero y sucesor político para conducir el movimiento en caso de faltar él. Sus encuentros y desencuentros con Perón son también conocidos, porque han quedado registrados en la famosa “Correspondencia”: Cooke, que expresa acaso una de las más altas cumbres de la reflexión política del movimiento nacional y popular en la Argentina, nunca se privó de expresarle al líder exiliado su opinión con brutal franqueza, aun cuando fuera discrepante. Algo que no abundaba por entonces, y faltó más después.

Del pensamiento y la acción revolucionaria del “Bebe” Cooke se pueden rescatar esa y muchas otras cosas, como su absoluta falta de mezquindad para defender posiciones personales, aun en desmedro de los objetivos del colectivo político. Pero nosotros elegimos quedarnos con su incesante apelación a una práctica política reflexiva, y anclada en un sistema de ideas que la vertebrara, le diera cohesión y sentido último.

En tiempos de pragmatismo excacerbado y de “realpolitik” convertida en criterio único y final de construcción política, John William Cooke es un recordatorio permanente que hacer política es sostener ideas, para asumir la representación de determinados intereses; y ambos extremos de la proposición deben estar alineados, sin entrar en conflicto entre sí: no basta con decir que se es peronista para serlo, sino que hay que asumir en concreto la defensa de los intereses que, amenazados o pisoteados por el viejo país oligárquico, encontraron en el peronismo su cauce natural de expresión, desde aquel 17 de octubre de 1945.

Desde esa concepción, la palabra de Cooke (y su ejemplo de compromiso militante) nos iluminan aun hoy, en la crítica coyuntura que nos toca atravesar. Por eso transcribimos a continuación algunas reflexiones suyas dichas hace tiempo, pero que parecieran escritas ayer. Decía el “Bebe”, a quien con justicia Perón calificó como “un eminente argentino”:

El peronismo, como agrupación mayoritaria de los sectores oprimidos, tiene ante sí una opción entre dos líneas de conducta. Puede mantener la actual, confiando en que de alguna manera imprevista llegará al poder y se iniciará así el milenio peronista. Concepción típicamente burocrática con sus diversas modalidades reformistas, integracionistas o golpistas. O puede plantear la cuestión a la inversa: comprender que el futuro del Movimiento no está en acertar una tómbola sino en movilizar al pueblo en una política revolucionaria sin la cual no hay acceso al poder. La casualidad que nos regale el gobierno y nos garantice el futuro no se dará. Lo que sí podemos decir -y eso depende exclusivamente de nosotros- es encarar los cambios internos de fondo que nos pongan en condiciones de aspirar al poder. Así nuestra vigencia es segura cualquiera sea la duración de la lucha.”. “Al mismo tiempo, la orgullosa seguridad que el Movimiento ha opuesto a la denigración, el escarnio y las persecuciones, no puede hacernos incurrir en la ilusión de que somos los predestinados poseedores del devenir. Nuestra importancia es también nuestra responsabilidad, y si afirmamos ser uno de los polos de la antítesis político-social contemporánea no lo es a título exclusivo, sino como eje de un frente de la nacionalidad en lucha contra la explotación interna e internacional.”.

Sobre las tendencias burocráticas y conciliadoras con el régimen hacia cel interior del peronismo, señalaba con agudeza: “Por lo tanto, el peronismo es, por su composición social y sus luchas, revolucionario por esencia. Y si existe, en su seno, el peronismo revolucionario, es porque el régimen, mediante el manejo del aparato estatal y cultural, demora la toma de conciencia de las masas con respecto a las razones de la tragedia que sufren y a la política que pueda ponerle fin. Lo que llamamos "burocracia peronista" es, en síntesis, una capa dirigente que opera con los mismos valores del enemigo y es incapaz, por lo tanto, de conducir a las bases a la toma del poder, sin lo cual no hay salida ni para las clases trabajadoras ni para el país, pues ya hemos entrado en una etapa en que no hay nacionalismo burgués sino que revolución social y liberación nacional no son objetivos diferenciabas sino dos aspectos de un mismo proceso indivisible.

Sobre las relaciones entre la política, el Estado y las corporaciones, en tiempos del gobiernos de los CEO’S, ya advirtió Cooke hace años: “Existe también un problema que afecta ya a la soberanía del Estado, porque al lado de las autoridades constituidas de acuerdo con las cartas constitucionales se forma el gobierno de los consorcios financieros, de los hombres de la banca, del comercio y de la industria, que por medio de esta vinculación realizada a espaldas de los intereses populares, llegan a posesionarse del gobierno por los resortes que ponen en juego cuando se trata de la defensa de sus intereses. Se ha llegado a decir por un autor que los grandes consorcios financieros internacionales resuelven situaciones que afectan la suerte de los países en reuniones a puertas cerradas, mientras que los parlamentos deben debatir públicamente todos los problemas de interés general, y desgraciadamente, en los países de economía débil o de Estado débil se llega al resultado de que valen más los convenios realizados en la penumbra de reuniones capitalistas que las decisiones que adopten los representantes del pueblo, aun en el supuesto caso de que hasta ellos no llegue la influencia del poder monopolista”.

Sobre las políticas de endeudamiento, en ocasión de fundamentar en el Congreso siendo diputado, el apoyo a la nacionalización del Banco Central y a la repatriación de la deuda externa por parte del gobierno de Perón: “La deuda externa ha sido fomentada por los países de penetración imperialista en nuestro continente, porque muchos gobiernos endeudados han sido arcilla en manos de los fuertes consorcios internacionales. Los déficits de presupuesto han correspondido, desde hace muchos años, al monto de la deuda pública, y cuando los gobiernos han sido complacientes se ha conseguido aumentar el monto de la deuda a veces con el pretexto de dar a los empréstitos un destino que nunca se ha llegado a cumplir. Hace ciento veinte años que la deuda externa era uno de los capítulos de la opresión de nuestra economía nacional . Pero cuando, por medio de la deuda al exterior, se ha llegado a presionar en la política económica y hasta en la política general de los países, cuando la insolencia del imperialismo llegó hasta el grado de pretender cobrarse directamente de los fondos de la aduana, cuando pretendió inmiscuirse de tal manera en las funciones esenciales de nuestro Estado, ha de comprender la Cámara que nosotros pongamos en esto algo de valor sentimental, sino la satisfacción de haber sacudido un yugo que nos molestaba en nuestras finanzas y nos hería en nuestra dignidad.”

Sobre el rol político de los grandes medios de comunicación, decía esto cuando en 1951 el Congreso argentino discutía la expropiación del diario “La Prensa”, que luego sería entregado a la CGT: “Si fuera exacto que está en juego la libertad de prensa, ninguna voz se levantaría contra este principio fundamental de los derechos humanos; pero esto no es la libertad de prensa, La libertad de prensa es una cosa auténtica, que se está mancillando a través del plan distorsionado que se está siguiendo en este asunto. Nosotros sabemos que, para el imperialismo, el principio de la libertad de comercio, el principio de la libertad de concurrencia, el principio de la libre actividad privada y el principio de la libre empresa son todos fantasmas y mitos que a la larga sirven para acentuar cada vez más la desigualdad que ya existe entre países coloniales y semicoloniales.

Desgraciadamente, a través de los procesos históricos de la humanidad, la libertad de prensa, junto con otras libertades que he mencionado, ha venido a constituir un instrumento más de aherrojamiento, de sometimiento de los pueblos coloniales y semicoloniales. ¡Qué nos vienen a hablar de la libertad de prensa! El propósito es querer embaucarnos con una supuesta igualdad jurídico-formal, que es el punto de arranque de la desigualdad social y económica. Las empresas periodísticas como la que consideramos hoy están en un mundo de trusts, de cartels, de holdings, de toda forma de integración monopolística. La llamada “prensa grande” no ha escapado a este proceso: se han ido integrando, concentrando, y al final han venido todos los órganos de opinión de importancia comercial a quedar en manos de pocos propietarios que siempre están vinculados directamente a las altas finanzas y a los grandes negocios.”.

DESCOMPENSADOS


Hoy se debería haber realizado una sesión especial en Diputados para plantear la derogación del DNU 756 que eliminó el Fondo Federal Solidario (FFS) o fondo sojero, creado por Cristina a través del DNU 206/09; para coparticipar a las provincias y municipalidades y comunas de todo el país el 30 % del producido de las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados.

La movida había sido motorizada por el gobernador de Tucumán Manzur, y se plegaron los bloques del “peronismo racional”, el massismo y el kirchnerismo, pero Macri logró desactivarla con el simple recurso de dictar un decreto creando un “Programa de Asistencia Financiera a Provincias y Municipios”, contenido en el Decreto 836 publicado hoy en el Boletín Oficial (completo acá).

Por el decreto se reparten 4125 millones de pesos, por única vez y en cuatro cuotas a pagarse hasta fin de año, entre todas las provincias que firmaron el pacto fiscal (lo que excluye a San Luis y La Pampa), las que a su vez deberán repartir el 50 % de lo que reciban por esa vía entre sus municipalidades y comunas. Según señala el decreto, es para que puedan finalizar las obras que tienen en marcha, y que contaban con la financiación del fondo sojero.

Un pobre paliativo en términos cuantitativos (el fondo soja representaba entre 7 y 10 veces esa cifra, dependiendo del nivel de retenciones y los precios de la soja), pero que además es discrecional, y solo será recibido por única vez, este año: una “mini Banelco” de Macri para conseguir votos que le permitan aprobar el presupuesto del ajuste pactado con el FMI; a diferencia del FFS que les llegaba todos los años y en forma automática, como la coparticipación federal.

Es decir y para ponerlo más claro, una pobre moneda de cambio por la cual se comprometen a aprobar un presupuesto en el que no tendrán ninguno de los dos recursos: ni los que aportaba el fondo sojero, ni los que aporta el “decreto compensador”, porque son por única vez, de acá a fin de año. 

Algo parecido les sucedió con el recorte de las asignaciones familiares en la Patagonia: luego de retroceder con el Decreto 702 que lo disponía ante un amago de los gobernadores de promover una sesión para tumbarlo, el gobierno vuelve sobre sus pasos en el proyecto de presupuesto, rebajando los porcentajes diferenciales de las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares que se pagan en esas provincias.

Pero hay más: de acuerdo con el artículo 2 del decreto, el Ministerio del Interior y Obras Públicas de Rogelio Frigerio podrá transferir directamente a los municipios y comunas los importes que les correspondan por el 50 % que les toca, con lo cual el manejo de los fondos será más discrecional aun que el de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional), que por lo menos deben ser recibidos por las provincias, para luego transferirlos a los municipios.

De tal modo, intendentes de “Cambiemos” como Corral (Santa Fe), Mestre (Córdoba) o Varisco (Paraná) podrán recibir esa plata, incluso antes de que los gobernadores de sus respectivas provincias (que en los papeles son opositores al gobierno nacional) reciban la parte que les corresponde.

La medida, sus alcances, el contexto en el que se la dicta (como lubricante de los votos al presupuesto del ajuste) son reveladores de la crisis terminal que envuelve a una buena parte de la oposición al macrismo, representada por la “liga de gobernadores”; una dirigencia mediocre, de escasa estatura política, que claramente no está a la altura de las circunstancias y que ni siquiera puede exhibir resultados que justifiquen su presunto pragmatismo para alinearse con el gobierno de Macri, y constituirse de hecho en uno de los componentes de la coalición oficialista.

Del mismo modo que el decreto no compensa la pérdida de los recursos que aportaba el fondo sojero, esa dirigencia no compensa con una oposición sólida los desbordes autoritarios y ajustadores del proyecto político que desgobierna el país, y aunque crean que de ese modo (dando señales de previsiblidad política al establishment nacional e internacional) se mantendrán a flote -e incluso aspiran a reciclarse como alternativa a futuro- cuando la crisis final de la administración Macri finalmente estalle, también serán barridos por el vendaval.

AJUSTE POR INFLACIÓN


Para entender como funciona el brutal ajuste que supone el presupuesto nacional para el año que viene que el gobierno acaba de enviar al Congreso para cumplir con la meta del “déficit cero” a que se comprometió con el FMI, hay que tomar en cuenta las pautas macroeconómicas en base a las que está hecho, y como evolucionan los gastos y los recursos.

Según señaló Diujovne en la conferencia de prensa, se tomó en cuenta una inflación del 34,8 % para este año para ajustar las partidas actuales a las que se asignarían el año que viene, y allí está ya la primera trampa: esa cifra es la inflación que ya se lleva acumulada en lo que va del año (incluyendo una proyección del mes de septiembre muy optimista), y resta considerar la inflación que se acumule en los últimos tres meses; que el propio gobierno reconoció hace poco que sería del 42 %, y que bancos y consultoras privadas ya están estimando del orden del 45 al 50 %.

Cuando el ajuste nominal de las partidas es hecho tomando una pauta mucho menor a la inflación real, hay allí ya un ajuste, porque no se compensa en la asignación de los recursos públicos el deterioro del valor real de los fondos, causado por la inflación. Pero la cosa es aun peor, porque en el presupuesto que acaba de ingresar al Congreso los gastos del Estado nacional crecen en promedio un 26,9 %, o sea 7,9 puntos menos que la inflación considerada para elaborarlo, 15,1 puntos menos que la inflación anual estimada por el propio gobierno para este año y entre 18,1 y 23,1 puntos menos que la estimada por los privados.

De modo que toda área del Estado que vea incrementadas sus partidas en menos de cualquiera de las dos bandas de inflación consideradas (la inferior del 34,8 % con la que se hizo el presupuesto, la superior del 50 % de las mayores estimaciones privadas) estará sufriendo un ajuste real, dependiendo su magnitud de cuanto se aleje de ellas.

A su vez, el proyecto de presupuesto refleja el nuevo organigrama del Poder ejecutivo y de la Administración Nacional, como consecuencia del DNU que suprimió y fusionó ministerios, con casos arquetípicos por lo controversiales, como los de Salud, Trabajo o Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Y finalmente, al presentar el proyecto Dujovne dijo que el ajuste no afectaría a los sectores más vulnerables, porque se incrementarían las partidas sociales, en términos reales, pero los propios números del proyecto lo desmienten: Y si no veamos:

* El área de Desarrollo Social propiamente dicha (es decir sin considerar que ahora absorbió a la ANSES y Salud, por ejemplo, y ya se había desprendido de lasi pensiones contributivas) pasó de un presupuesto de $ 53.883.779.489 este año, a uno de $ 63.806.135.797 para el año que viene: un aumento del 18,41 %; casi la mitad de la pauta inflacionaria estimada por el gobierno para hacer el presupuesto, y por debajo incluso del promedio general de crecimiento del gasto público.

* El área de Salud pasó de $ 46.414.583.477 este año siendo ministerio, a $ 45.521.012.926 para el año que viene, como “Secretaría de Gobierno” en Desarrollo Social: una caída en términos nominales del 1,93 %, ni hablemos de los efectos reales de la poda, si a eso le añadimos la inflación, en cualquiera de las estimaciones indicadas)

* El área de Trabajo (sin incluir Seguridad Social ni la ANSES, que pasaron a Desarrollo Social) pasó de $ 9.039.646.982 a $ 9.133.703.132: un aumento nominal del 1,01 %, o sea un brutal ajuste, en términos reales.

* Educación (sin Cultura ni Ciencia y Tecnología, que le fueron traspasadas) pasó de $ 163.167.360.587 este año, a $ 197.718.192.103 el año que viene: un aumento nominal del 21,17 %, por debajo de todos los indicadores señalados anteriormente.

Dentro de ella, los fondos destinados a las 57 universidades nacionales pasaron de $ 103.212.020.039 a $ 138.114.123.192, una suba del % 33,81 % casi en línea con la inflación calculada por el gobierno, pero bastante por debajo de la real. Acaso una respuesta (insuficiente, claro está) frente a las tomas de facultades y las protestas de la comunidad universitaria en todo el país. El programa PROGRESAR pasó de $ 9.894.085.000 este año, a $ 9.480.616.767 éste el año que viene: una poda nominal del 4,18 %.

El Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y los programas de compensación salarial para las provincias que no pueden pagar los salarios pactados en la paritaria nacional docente tendrán un incremento del 3,4 %: se ven claramente los efectos del desmantelamiento por el Decreto 52/18 de Macri de la paritaria nacional docente. Recordemos que hasta último momento de las negociaciones la nación trató de traspasar directamente el FONID a las provincias.

* El área de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (absorbida por Educación) pasó de $ 19.010.057.108 a $ 21.463.147.323: una suba nominal del 12,90 %, fiel reflejo de las políticas del gobierno de “Cambiemos” para el sector.

Un aumento del 27,43 % en las partidas destinadas al CONICET (por debajo de toda estimación de inflación) se vio más que compensada con podas brutales en términos nominales en los demás programas del área, incluyendo los aportes a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

* Los subsidios al transporte pasaron de $ 39.197.255.592 este año, a $ 24.000.000.000: una poda nominal del 38, 77 %, a la que hay que sumarle el efecto de la inflación. Está claro que habrá nuevos y drásticos aumentos del boleto de colectivo (urbano y de media y larga distancia), porque además les transfieren la responsabilidad a las provincias.

* Pero no todas son pálidas, ni todos los gastos del Estado sufren podas nominales o reales: los subsidios que se les dan a las petroleras para estimular la producción pasaron de $ 26.310.314.946 en 2018, a $ 47.894.198.056 el año que viene: un crecimiento del 82,03 %; o sea el doble de la pauta inflacionaria prevista por el gobierno para todo el año, y 47,23 puntos por encima de la que usó para elaborar el presupuesto.

Algo parecido pasa con los subsidios que deben transferirse a CAMMESA para las compras de electricidad a las generadoras: como consecuencia de la dolarización de las tarifas, pasarán de $ 64.961.827.403 a $ 104.077.041.407, de un año a otro: un aumento del 60,21 %, todo eso considerando que se cumplan las predicciones oficiales sobre la evolución del dólar; salvedad que también vale para el subsidio a las petroleras.