LA FRASE

"TAMPOCO HAY QUE ECHARLE LA CULPA DE TODO A CRISTINA; EN EL HOLOCAUSTO, POR EJEMPLO, NO TUVO NADA QUE VER." (MARGARITA STOLBIZER)

martes, 20 de noviembre de 2018

EL MIEDO NO ES ZONZO


¿Notaron como el discurso político oficial fue cambiando, al compás de la crisis, y pasó del "No vuelven más" al "Si vuelven será terrible, hay que impedirlo como sea"?

Hay, por supuesto, patrullas perdidas de la comunicación oficial como Majul, que siguen repitiendo que todo sigue igual: la candidatura de Cristina es la que más le conviene al gobierno, porque tiene el techo bajo (posición con la que coinciden algunos "peronólogos") y un alto nivel de rechazo, el votante de "Cambiemos" vota contra la corrupción y coso. Como si en estos tres años no hubiera pasado nada, y en el año que resta hasta las elecciones, no fuera a pasar nada tampoco. 

Tanta certeza al respecto no sería consistente con algunos movimientos burdos como mandar a espiarla en su casa de Buenos Aires, o promover una sesión especial para pedir su desafuero; a menos que en éste último caso lo que en realidad busque el oficialismo en el Senado es tumbar la sesión que pidieron algunos senadores para derogar el DNU que eliminó el fondo sojero.

Tampoco hay que pecar de excesivamente triunfalistas y creer que el gobierno ya está derrotado, a partir de algunos hechos como la votación para elegir los representantes del Congreso en el Consejo de la Magistratura: bien señala acá Gabriel Morini en Ambito que eso no significa que el gobierno haya perdido su capacidad de influir en la justicia, ni mucho menos; sobre todo cuando Macri ha batido el récord de cobertura de juzgados vacantes en tiempos democráticos, con la anuencia del pichettismo. 

Lo que sí es cierto es que de un tiempo a ésta parte viene habiendo signos consistentes con el hecho de que, conforme se fortalece un polo electoral opositor en torno a la figura de Cristina, hay dudas en el oficialismo respecto a cual sea la mejor estrategia a seguir; y si no es un error polarizar con ella: que nada menos que en la "tribuna de doctrina" se diga que Vidal explora adelantar las elecciones bonaerenses y despegarlas de las nacionales, marca a las claras que ya no hay una fe ciega en un nuevo triunfo de "Cambiemos", como mínimo.  Si se quiere ir más allá, estaría desmintiendo en los hechos la idea de que Vidal es incombustible, y la caída estrepitosa de Macri en imagen e intención de voto, no la afecta.

Pero además de la señales que surgen del interior del sistema político, y del dispositivo comunicacional del oficialismo, hay otros actores que juegan: el titular de un importante fondo de inversión (ver imagen de apertura) advierte que si Cristina ganara, se produciría una aceleración del proceso de fuga de capitales, en virtual estampida ante el peligro del advenimiento del populismo. Más allá del terrorismo financiero al que suelen apelar estos tipos para asustar y lograr así que los gobiernos sostengan determinadas regulaciones a su favor, el miedo tiene bases reales: un eventual gobierno kirchnerista repondría los controles de capitales; como lo haría (o lo hace) cualquier gobierno sensato del mundo.

En idéntico sentido y tal como se señala en ésta nota de El Cronista, la incertidumbre política (léase: la perspectiva de un triunfo de Cristina) está castigando el precio de los bonos argentinos en los mercados. Claro que no se nos escapa que la muletilla del "riesgo político" (inherente al sistema democrático, por lo demás) no es más que la excusa a la que se apela para empezar a sacar los pies del plato de un modelo que ellos saben bien que es insustentable, pero al que apostaron y apostarán  mientras les asegure jugosos dividendos, sin poner en riesgo sus inversiones.

Con mucha más crudeza y sin ataduras derivadas de intereses concretos en los negocios de la timba financiera, lo expone acá Julián Zicari en El Cohete a la Luna: el default del pago de los servicios de la deuda externa no es un evento imposible, ni lejano, ni poco probable, ni mucho menos. Por el contrario, si el gobierno no corrige el rumbo es más que probable, y en eso poco tiene que ver un eventual triunfo electoral de Cristina: sería consecuencia directa e inmediata de la insustentabilidad del propio modelo económico de Macri.

Un modelo que ha logrado algunas semanas de relativa estabilidad cambiaria a cambio de reactivar la bicicleta financiera con la afluencia de capitales especulativos atraídos por las altas tasas de interés, que a su vez profundizan y prolongan la recesión; que ya se está manifestando en la aceleración del proceso de destrucción de empleo. Y que si se fueran como vaticinan algunos "por el riesgo político", volverían a provocar otra corrida del dólar, que asestaría un golpe mortal a la estabilidad del gobierno, y acercaría dramáticamente el riesgo de default.

Lo real y lo concreto es que en el país hay una situación de malestar social, derivada de la crisis económica, y nadie (ni siquiera el gobierno) apuesta a que esta situación se revierta en los próximos meses: por el contrario, todo indica que se irá agravando; lo que supone que tampoco hay demasiados elementos para pensar que cambien las tendencias políticas del momento: un movimiento de acumulación política opositora en torno a la figura de Cristina, y fuga de votos "no alineados" al núcleo duro, de la coalición oficialista.

A despecho de los que creen siempre que la Argentina es una excepcionalidad permanente, tiene rasgos comunes a cualquier sociedad del mundo: el malestar ciudadano con  su situación (en especial económica) termina teniendo, más tarde o más temprano, expresión política, en clave electoral. 

Y para eso apela a las alternativas disponibles, capaces de producir un cambio; de allí que ciertos miedos no sean para nada zonzos. Y desde ese lugar hay que leer -en nuestra humilde opinión- el discurso de Cristina ayer en Ferro. Tuits relacionados:

lunes, 19 de noviembre de 2018

CRISTINA EN FERRO

A LIFSCHITZ LE LLEGARON LAS FACTURAS


¿Podés creer que al tipo no le avisaron que las reparticiones públicas también tienen que pagar el agua y la luz?

Y que en consecuencia, también les caen encima los aumentos que él mismo autoriza para los dos servicios.

Y que entonces el Estado necesita más plata para pagar los tarifazos que aprueba el propio gobierno.

Y esa plata de más que hace falta (91 millones de pesos, en éste caso), de algún otro lado hay que sacarla.

De partidas de Salud, como en el decreto que muestra la imagen de apertura, ponéle.

Que difícil todo.

No queremos ni pensar cuanto le van a costar los nuevos aumentos de la luz y el agua que ya lanzaron al pobre Miguel.

Bah, a nosotros en realidad.

NI ACERO NI CARAMELOS



Es difícil de creer que Arcor, una de las más grandes empresas argentinas y con presencia en otros países, termine defaulteando su deuda corporativa, o no consiga reestructurarla. Tiene suficientes espaldas financieras como para sortear vencimientos, aunque sea en dólares.

Tampoco un balance en rojo-como el que acaba de presentar- los va a tumbar, aunque sea algo novedoso para ellos: sería la primera vez, en 70 años de trayectoria.

Pero endeudamiento en dólares aparte, lo que está estrechando sus habitualmente abultados números es -aun en un contexto de elevada inflación, en especial en materia de alimentos- un descomunal derrumbe del consumo, como consecuencia de las políticas económicas del gobierno de Macri: un 71 % de sus ingresos por facturación por ventas provienen del consumo de sus productos (en especial la línea de golosinas y galletitas) en el mercado interno.

Y cuando la gente hace malabares para llegar a fin de mes, o para pagar las boletas del gas o la luz, no hace falta ser un premio Nobel en Economía para darse cuenta que empieza a restringir otros gastos, por ejemplo los de las cosas que suele vender la empresa de Pagani. También, por supuesto, los tarifazos de luz y gas y la suba de las tasas de interés (que complica la cadena de pagos aun de las empresas de su tamaño) hicieron lo suyo para que el balance terminara en rojo. 

Todos elementos subyacentes a un modelo económico que apoyaron fervientemente, aunque ahora se quieran despegar; tal como les pasó antes con Cavallo, al que financiaron desde la Fundación Mediterránea.

Acaso al señor Pagani le harían falta menos documentos de la AEA y del Foro de Convergencia Empresarial reclamando por una economía de mercado con menos presencia del Estado, o menos Coloquios de IDEA en los que reclamar reformas laborales flexibilizadoras, y más charlas con el contador de la empresa, o con los quiosqueros y almaceneros que venden lo que fabrica, para averiguar quienes son sus principales clientes, y de qué depende que puedan mejorar las ventas.

El empresario cordobés y su emporio traen una vez más al tapete la discusión sobre la deserción histórica de nuestra famosa "burguesía nacional" (ese unicornio azul del peronismo, desde los tiempos de Miranda y Gelbard) a su compromiso con el país, y a largo plazo, incluso con sus propios intereses de clase. Aun cuando a estos los proteja mejor, diversificando sus inversiones, o simplemente extrayendo excedentes para fugarlos, tal la costumbre habitual del sector.

Que alguien que vende productos alimenticios, que en muchos casos son de primera necesidad pero en otros dependen de que la gente tenga "resto" para darse un gustito, no comprenda que no puede irle bien en sus negocios con políticas económicas que asfixian el mercado interno y destruyen la capacidad de consumo de los sectores populares degradando salarios y jubilaciones, y siga creyendo contra toda evidencia en la necesidad de reducir el gasto público o flexibilizar el mercado del trabajo como únicas soluciones para todo, es ciertamente algo merecedor del diván de un psicoanalista; mínimo.

Una autotitulada "élite" (que lo es por su poderío económico y capacidad de presión e influencia) que no es capaz de mirar más allá de su propio ombligo (aunque en el caso de Pagani la distancia sea un poco mayor hasta allí) para comprender el panorama general, es también un fracaso como país; patentizado hoy con niveles récord de caída de la producción industrial y capacidad instalada ociosa que afecta a todas las ramas de la producción fabril.

Porque el macrismo ha logrado (entre otros grandes éxitos) superar aquella célebre dicotomía que planteara uno de los "Chicago Boy's" del equipo de Martínez de Hoz: hoy en la Argentina es tan dificultoso fabricar caramelos, como acero. Tuit relacionado:

domingo, 18 de noviembre de 2018

HAZ LO QUE YO DIGO, PERO NO LO QUE YO HAGO


"“Es un presupuesto de equilibrio, que el país necesita porque no se puede gastar más de lo que entra”, arrancó el mandatario santafesino. En ese sentido, Corral manifestó que “muchos de los problemas económicos de vulnerabilidad, de corridas cambiarias y otros, tienen que ver con ese déficit que tiene más de 70 años y que está camino a resolverse con decisiones difíciles”." (*)

Como vemos, nuestro alcalde campeón ha comprado por bulto cerrado la explicación oficial de que el problema principal de la economía argentina es el déficit fiscal, y la zoncera de que "la economía de un país es como la de una casa": "no se puede gastar más de lo que entra". 

También -por supuesto- la muletilla de "los 70 años...", siendo que los gobiernos peronistas del primer peronismo y el de Néstor y el primero de Cristina hasta 2009, fueron los únicos que tuvieron superávit fiscal. 

El problema es que él, siendo intendente y administrando los recursos de los santafesinos, tuvo siempre déficit en los presupuestos de todos los años desde que nos (des) gobierna, con excepción del primero (2012), en que tuvo un insignificante superávit de menos de 2,5 millones de pesos, en un presupuesto que por entonces rondaba los 796 millones.

Desde el 2013 en adelante, siempre en rojo: los gastos de la Municipalidad de Santa Fe superaron a sus ingresos, año tras año, según este detalle (en números redondos): 52 millones (2013, 59 millones (2014), 188 millones (2015, cuando Corral obtuvo su reelección), 161 millones (2016) y 166 millones (el año pasado). Los datos oficiales los pueden constatar acá

(*) Las negritas son nuestras, el original completo acá

OPINIÓN EXPERTA



LOS JARDINES QUE NO FUERON


A poco de aprobarse el presupuesto nacional para éste año, desde acá proponíamos en esta entrada, hacer un seguimiento de las obras comprometidas por el gobierno de Macri para construir en todo el país los famosos "3000 jardines de infantes" que se iban a financiar con la plata del "Fútbol Para Todos".

Tiempo después, en ésta otra entrada veíamos como el interrogante empezaba a despejarse: al menos en la provincia de Santa Fe, todas las obras en construcción con ese fin fueron paralizadas y abandonas por el gobierno nacional; cosa que los referentes del PRO en Santa Fe (como el diputado Angelini) salieron a desmentir.

Por supuesto, el desmentidor mentía: el viernes nomás contábamos acá como por el DNU 1053 de Macri se podaban distintas partidas del presupuesto nacional, entre ellas, unos 1084 millones de pesos destinados precisamente a la construcción de jardines, o a la remodelación de los existentes.

Justamente en el mismo Boletín Oficial del viernes donde se publicaba el DNU con los sablazos al presupuesto, salía su complemento: la Decisión Administrativa 1819 del Jefe de Gabinete Marcos Peña (completa acá), por la cual se distribuye el ajuste.

En el caso de los jardines de infantes, a partir de la foja 60 del anexo aparece el detalle de los fondos que se le sacaron a la construcciones de estos, en todo el país. En el caso de la provincia de Santa Fe (cualquiera puede ver en el documento los que corresponden a su provincia) son (los montos son los que se les podan en cada caso):

* Jardín N° 236 "Dr Raúl Malatesta" - Villa Gobernador Gálvez, $ 3.806.531

* Jardín N° 326 - Pueblo Esther, $ 9.060.294

* Jardín Nº 325 - Alvear, Santa Fe $ 4.059.960

* Jardín - Funes, $ 5.176.257

* Jardín N° 327 - Granadero Baigorria, $ 5.051.615

* Jardín N° 40 - Firmat, $ 9.544.527

* Jardín a crear en Bella Italia, Bella Italia, $ 8.500.00

* Jardín a crear en Primaria N° 1364, Venado Tuerto $ 8.500.00

* Jardín N°54, Santa Fe, $ 8.000.000

* Jardín N°323, Esperanza, $ 8.500.00

* Jardín N°316, Esperanza $ 8.500.00

* Jardín a crear en San Martín de las Escobas $ 8.500.000

* Jardín N° 331, Pérez $ 8.000.000

* Jardín a crear en Barrio Favaloro, Santa Fe $ 8.000.000

* Jardín N°251, San Gregorio $ 8.500.000

Es decir, solo en la provincia de Santa Fe, 15 jardines que no se harán o se harán más lentamente, y $ 111.698.184 que la nación deja de invertir acá, solo en ese ítem, en medio de la recesión y la pérdida de puestos de trabajo en la construcción.

Pero bueno, todo no se puede: en la vida hay que elegir. Pagar el fútbol, ponéle.