LA FRASE

"A MI MAURICIO NO ME ENGAÑA CON ESTO DE LA EXTINCIÓN DE DOMINIO: CON ESE CUENTO ME QUISO HACER PASAR POR LOCO PARA SACARME LAS EMPRESAS." (FRANCO MACRI)

martes, 22 de enero de 2019

CAMPAÑA DEL MIEDO

 

Por más garra que le ponga Navarro en su portal, Duhalde no está “denunciando” posibles ataques internacionales contra un presunto nuevo gobierno de Cristina, sino amenazando con que eso sucedería. Dice textualmente la nota: que “...aseguró que si Cristina accede a un tercer mandato el gobierno, en las elecciones del 2019 “sería atacado de forma internacional”. Duhalde manifestó: "Creo que el tiempo pasado no va a volver y en la situación actual donde la corriente va para otro lado". Y agregó: "Un gobierno de esas características no solo que no va a ser ayudado sino que sería atacado de forma internacional".” (las negritas son nuestras)

Ahí tienen expuesta con claridad la tesis del “peronismo alternativo”, tal cual acá lo venimos señalando hace tiempo: no son tiempos de andar háciéndose los locos con políticas autónomas, hay que remar con la corriente y acomodarse a los tiempos que corren, de lo contrario habrá problemas. Como ven, el “peronismo alternativo” llega por pragmatismo exactamente a las mismas conclusiones a las que el macrismo llega por convicciones ideológicas: hay que “volver a insertarnos en el mundo” y correr para donde ese “mundo” dispara, pues de lo contrario habrá represalias, y “nos convertiremos en Venezuela”: seremos atacados, o quedaremos aislados.

Aun cuando no haya sido esa su intención, Duhalde valida sin quererlo el argumento del “law fare” contra los gobiernos populares, que en el caso del kirchnerismo se remonta a los tiempos en los que gobernaba, y los fondos buitres (con apoyo de sectores internos) lo hostigaban, por haber osado reestructurar la deuda externa, con quitas importantes del capital y diferimiento del pago de los servicios: justo lo mismo que habrá que hacer -inexorablemente- a partir del 2020.

Tampoco difiere mucho el pensamiento de Duhalde del que inspiró a Pichetto, Massa, Urtubey, Bossio y buena parte de los gobernadores del PJ, al avalar el acuerdo de Macri con los fondos buitres; que fue el origen de todos los desastres que vendrían luego, empezando por el festival de endeudamiento que vuelve a pesar como un yugo sobre la economía nacional.

Este “peronismo auténtico” que reclama para sí la progenie del PJ, y le niega la filiación a Cristina y el kirchnerismo, de haber vivido en 1945 seguramente hubiera estado con Braden contra Perón, y en la Unión Democrática; algunos de cuyos dirigentes propiciaban sanciones internacionales contra el gobierno del coronel.

El discurso del "peronismo alternativo" se suma así a la "campaña del miedo" que pretende advertir sobre las pestes bíblicas que se abatirían sobre el país, si volviera Cristina. Ya estaban en eso las "calificadoras de riesgo" y los "fondos de inversión" que calculan a cuanto se dispararía el dólar en ese caso, o los inversores que vienen castigando a los bonos argentinos cuyo vencimiento cae más allá del mandato de Macri. Claro que en esos casos las razones son más prosaicas: se están anticipando a la próxima corrida que acelere la fuga de capitales y destruya el valor de empresas e inversiones, de la que ya le están echando la culpa al kirchnerismo y a Cristina, antes de que ocurra.

A los mismos fines sirve la candidatura de Lavagna, impulsada por los sectores más importantes de la UIA y la AEA (grandes empresas industriales, sobre todo), y recibida con beneplácito por el "peronismo alternativo" (sí, el orden de las cosas es ése, y no al revés), y hasta por algunos sectores del sindicalismo que se acostumbraron a vivir de la benevolencia de los patrones: desencantados por el fracaso de Macri en términos de que destruyó el valor de sus empresas, buscan un sustituto confiable; que les garantice "seriedad": nada de aventuras redistributivas que permitan -ponéle- que los salarios recuperen valor medidos en dólares, desperdiciando así la única ventaja que obtuvieron del ensayo macrista.

Alguien que solo ponga el foco en la recuperación de la economía productiva (básicamente industrial), sin joder demasiado ni con el modelo productivo, ni con el esquema tradicional de distribución social del excedente; y que a su vez sea capaz de concitar un ancho apoyo en la política y el sindicalismo tradicionales, para asegurar la paz social (o sea, morigerar los conflictos que genera la puja distributiva). Alguien a quien además saben respetuosos de los contratos, las reglas de juego y el sector privado de la economía, y poco afecto a acrecentar la participación del Estado en actividades económicas, o tomar medidas drásticas que "afecten la seguridad jurídica".

Así de módico como luce, el programa del "peronismo alternativo" es en realidad, el obstáculo real para la unidad opositora; porque en el fondo está proponiendo cambiar de collar, pero seguir más o menos con el mismo perro; y esa es la trampa que es preciso romper, ampliando la base electoral del verdadero polo opositor. Las diferencias de estos sectores con el kirchnerismo y otros sectores políticos y sindicales de la oposición que han ido confluyendo en torno a la figura de Cristina son, entonces, bastante más que de egos personales: el "peronismo alternativo" se ofrece como la garantía de que una salida impensada de la crisis como la inaugurada por Néstor Kirchner el 25 de mayo del 2003, no se volverá a repetir.

Por fuera de eso, los gobernadores del PJ (otros actores de reparto en la comedia del "peronismo alternativo") están lidiando hoy con sus propias realidades locales, y tal vez en la mayoría de los casos, meditando si tienen escala para jugar en el plano nacional. Casi todos ellos necesitan cerrar en sus provincias esquemas de unidad que contengan al kirchnerismo, bajo el peligro de perder las elecciones locales si así no lo hicieran: es lo que acaba de pasar en San Juan y La Pampa, y lo que todo indica que sucederá en Córdoba y Entre Ríos, entre otras.

Han elegido por el momento "desensillar hasta que aclare" el panorama, las encuestas y ver cuanto puede levantar el globo sonda de Lavagna, para no seguir dando pasos en vano, o saltos al vacío. Tienen preocupaciones más cercanas y mundanas que el "peronismo alternativo" metropolitano, sin responsabilidades de gestión. Tuits relacionados: 

lunes, 21 de enero de 2019

NO DA PARA MÁS


El proyecto de "extinción de dominio" que se discutía en el Congreso nacional es un completo mamarracho jurídico, que viola groseramente la Constitución Nacional: ver al respecto más detalles acá y acá.

El presidente no puede emitir decretos de necesidad y urgencia (DNU) en materia penal, bajo pena de nulidad insanable (Constitución Nacional, artículo 99 inciso 3).

Lo que anunció Macri es -además de completamente inútil- una cortina de humo para la gilada que lo vota, tendiente a contener los daños electorales que le puedan causar marginales como Olmedo o Espert.

Un gobierno que no puede exhibir ningún logro de gestión, y ni siquiera prometerlos porque ya nadie le cree (en especial en materia económica) apela a pases de magia para distraer, y no perder el control de la agenda.

Nada nuevo bajo el sol. Fin del comunicado.Tuits relacionados:

TWEETS POLÉMICOS

SAPOFAGIA


"En política hay que tragarse un sapo todos los días". La frase, se sabe (¿lo sabrán todos los que la repiten?) es de Perón, y su significado es preciso: es un llamado al pragmatismo, a ser capaz de dejar de lado las preferencias y gustos personales, las propias opiniones, en pos del conjunto, de un objetivo mayor y más importante que uno mismo. Traducida hoy, en tiempos de preocupación por la gestación de una opción opositora electoralmente competitiva frente al macrismo, llama a la amplitud, la reconciliación, el olvido de las diferencias o las querellas del paso, en pos del desafío presente y las posibles responsabilidades futuras. 

Sin embargo la frase, acá y ahora, no tiene un sentido abstracto, o destinatarios imprecisos: es bien concreta, los que tenemos que "aprender" a tragar sapos o estar dispuestos a hacerlo somos nosotros, los kirchneristas; que cargamos con el sambenito de ser sectarios, excluyentes, "emocionales", excesivamente rígidos en determinadas cuestiones; que no comprendemos que los ranchos se levantan con barro y bosta, y ese tipo de cosas.

Lo cual es -como mínimo- una simplificación interesada de las cosas: ninguna fuerza política permanece siempre igual e incontaminada, inmutable a través de su decurso, y el kirchnerismo no fue la excepción. Por el contrario, resolvió algunos nudos gordianos de la gestión del Estado que le tocó protagonizar en más de 12 años desde el más puro pragmatismo, y sin apego alguno a esquemas preconcebidos; y no arrancó en el 2003 igual que como terminó en el 2015, ni en su ancho, ni en sus protagonistas, ni en sus apoyos sociales y políticos: algunos fueron quedando en el camino, otros se sumaron, cualquiera puede hacer su propio repaso mental al respecto; fue todo el tiempo prueba y error. 

Pero siempre con un norte, una idea o un conjunto de ideas, por supuesto, como el propio Perón; al que injustamente presentan (aun sin quererlo) del mismo modo que los gorilas: como un pragmático completamente vacío de identidad, contenido y principios, dispuesto a cualquier maniobra o contorsión política con tal de sostenerse en el poder. Si así fuese, no hubiera debido marchar al exilio por 18 años.

En política todos somos -en un punto- el sapo de alguien: lo intragable, un límite difícil de cruzar, o aquello a lo que sólo se llega por necesidad; la cuestión es que significa hoy, en concreto y sin apelaciones abstractas a la "realpolitik", "tragarse un sapo". Está el "progre" para el cual tragarse el sapo es aceptar convivir con el peronismo y al revés (aunque se hable menos de ellos, pese a que se supone que son los expertos en la materia): el peronista que debe "tragarse el sapo" de aceptar a los "progres". Pero el mismo Perón decía que en política había que estar dispuestos a negociar concediendo el 50 % de lo que el otro reclamaba, para obtener el 50 % de lo que uno pretendía, pero teniendo la habilidad de conseguir el 50 % más importante: flexibles, pero no boludos.

Los teóricos de la sapofagia nos pintan (a nosotros, los kirchneristas, los que tenemos que aprender como son las cosas) como no dispuestos a transigir en nada, es decir "a no comernos ningún sapo", pero por mucho que le den vueltas al asunto, nunca nos terminan de explicar las dimensiones o el peso del batracio: ¿significa habilitar la competencia interna para resolver legitimidades hacia el interior del espacio opositor, algo perfectamente razonable, si al fin y al cabo las PASO las impulsamos nosotros? ¿O es acordar una propuesta electoral común en la que no estén presentes todos los puntos que consideramos relevantes, y tengamos que aceptar otros que nos parecen menos importantes, para sumar? ¿Acaso es "amnistiar" a algunos con los que estábamos peleados, disculparnos con ellos, no ha hecho ya bastante de eso Cristina estos últimos meses? Acá también cada uno puede hacer su propio repaso mental al respecto. 

Reinterpretada la metáfora del batracio en el significado concreto que -al menos para nosotros- tiene en la coyuntura, "tragarse el sapo" parece ser exclusivamente aceptar que Cristina no sea candidata, que se corra de la disputa, y si es posible que señale un candidato "que no sea del palo", para que lo votemos los "kirchneristas paladar negro", que sería -dicen- el único modo de ganarle a Macri. De ese modo ella misma daría el ejemplo de que realmente quiere la unidad, tragándose su propio sapo. Así funciona, al parecer.

Porque -dicen- ella pierde, es funcional al gobierno, tiene el techo bajo o -más llana, sencilla y ocultamente- no les gusta a ellos, y no se la bancan, y algunos -para no ser injustos generalizando- no se la bancaron nunca, ni siquiera cuando estaba en el gobierno, y ganaba elecciones. Pero no les quedaba más remedio, porque como tenía poder "se tragaban el sapo". ¿O no usaban la metáfora entonces? 

Como ven, estas cosas nadie (o casi nadie) las discute, pero a Cristina sí, aunque sea -por lejos- la que tiene más votos, y aunque los que la discutan son los que no tienen votos. Sobre todo ellos. ¿Quiénes son, entonces, los pragmáticos, y quiénes los emocionales? Eso sin entrar siquiera a discutir si "tragándose sapos" efectivamente se gana, sin margen alguno de duda, o si lo que se suma por un lado, se resta por el otro; porque la gente (mal que les pese a los Maquiavellos ensamblados en La Salada) vota como le parece y no como le dicen los dirigentes políticos, y está bien, para eso estamos en democracia. 

En estos tres años hubo mil y una foto y "armado" del "peronismo alternativo no K", o como lo quieran llamar: Randazzo, Massa, Urtubey, Solá, Pichetto, Massa de nuevo y ahora Lavagna fueron desfilando por el escaparate de candidaturas, armando una madrioshka del ¿cuánto, 10 % de los votos, algo más? de suma cero: lo que puede crecer uno, se los resta a los otros. ¿O acaso fueron cayendo a su turno por el dedo flamígero de Cristina, porque les puso bolilla negra, o más bien por su propia levedad política? Hasta en algún momento soñaron con rodear a Tinelli. 

Si la unidad, como dicen, se construye "aprendiendo a tragar sapos", ¿quiénes representan los mayores obstáculos a esa unidad, Cristina, o los que como Urtubey, Pichetto o  Massa dicen que el límite es Cristina (y dice más: que a Nisman lo mataron, y que es un verso que hay presos políticos, como Milagro Sala: están en cana por afanar, y listo), o que con ella no pueden compartir un espacio (como dice Urtubey), porque no tienen nada que ver? 

¿Y saben qué?: tiene razón, deberíamos imitarlo, no intentando compartir espacios con los que no tenemos nada que ver y -mucho más importante aun-, con los que dicen a quien los quiere oír que no quieren tener nada que ver con nosotros, porque "no están dispuestos a tragarse el sapo K", al parecer. ¿O al revés no funciona? Tuits relacionados: 

domingo, 20 de enero de 2019

RECLAMAN MEDIDAS CONTRA LOS AUMENTOS EN QUESOS Y FIAMBRES


EL TARIFAZO EN EL BOLSILLO DE LOS SANTAFESINOS


"Pagar la electricidad, el gas natural, el agua potable y el transporte público en Santa Fe y Rosario equivale al 34,9% de un Salario Mínimo, Vital y Móvil. En 2015 representaba el 11,97% del total. Si se lo compara con el salario de un docente, los servicios públicos pasaron de representar el 7,31% del salario en 2015 al 20,93% hoy. El tarifazo y el ajuste de Cambiemos golpean los bolsillos argentinos. Compará el aumento de tu salario con el de los servicios, la inflación y la devaluación. 

¿Cuánto valía tu salario en diciembre de 2015 y cuánto vale tu salario hoy? ¿Cómo afectaron las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri el poder adquisitivo de los y las trabajadoras? La devaluación, la inflación y los tarifazos decididos por la gestión de Cambiemos, y acompañados en gran medida por el gobierno provincial que comanda Miguel Lifschitz,¿de qué manera afectaron tu bolsillo?.

Una mirada simple podría ser comparar la evolución de la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables, medida por el Ministerio de Trabajo de la Nación, con la inflación oficial medida por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Ahí, el salario pierde por goleada: 109,82% contra 160%. Sin embargo, esa comparación no alcanza, ni por asomo, a dimensionar la real destrucción del salario que significó el macrismo, ya que las tarifas de los servicios públicos aumentaron muy por encima de la inflación. 

¿Cuánto representaban para un salario, en Santa Fe, pagar la luz, el gas, el agua y el transporte público en 2015, y cuánto ahora?

Para establecer esas comparaciones se tomaron en cada uno de los ítems abajo mencionado dos ingresos: el Salario Mínimo Vital y Móvil en diciembre de 2015 (5.588 pesos) y diciembre de 2018 (11.300 pesos) y el de un docente en los mismos períodos (9.142 y 18.816 pesos, respectivamente).".

El informe completo, acá.

24,5 POR UNO, NO VA A QUEDAR NINGUNO


Con los dos nuevos casos conocidos en Trevelin (Chubut) y en La Plata, ya suman 15 las víctimas fatales del brote de hanta virus que se da en varias provincias del país, en medio de la total desidia y despreocupación en el tema por parte del gobierno nacional que suprimió el Ministerio de Salud.

Un gobierno que por estos días exhibía como un "logro de gestión" haber reducido en un 70 % el gasto de publicidad oficial; pero que no dice que la publicidad no es el único modo de retribuir favores a los medios amigos: también están la derogación por DNU de las disposiciones "molestas" de la ley de medios, la aprobación de la fusión entre Cablevisión y Telecom, la extensión de la licencia de Fibertel y, más recientemente, la derogación de los artículos "molestos" para Clarín y La Nación, de la ley que regula a Papel Prensa. 

Y un gobierno de cuyas responsabilidades los medios no hablan, cuando hablan del hanta virus y de sus víctimas. Acaso la explicación esté en el cuadro de apertura, tomado de los anexos del presupuesto nacional para este año aprobado por el Congreso.

Como ven allí, el gasto del gobierno de Macri en pauta publicitaria distribuir en los medios para este año superará los 3034 millones de pesos, mientras que la inversión de fondos públicos para prevenir y controlar enfermedades transmisibles por vectores y zoonosis en general (como el hanta virus) no llega a alcanzar los 124 millones: una relación de 24,5 a 1, donde uno (1) es cada peso gastado en prevenir o controlar enfermedades como el hanta virus, y veinticuatro y medio (24,5) son los morlacos gastados en engordar los bolsillos de los medios y los periodistas afines.

Eso sin contar -por supuesto- otras "cajas" publicitarias como la ANSES, y solo ateniéndonos a lo que se reparte "por derecha" desde la jefatura de Gabinete. No hablemos de otros grifos que emanan guita a los mismos fines (comprar blindaje mediático), como los fondos reservados de la AFI.

Por esa razón, los que durante años hicieron campaña contra el kirchnerismo con la consigna "La corrupción mata" no dicen hoy "El ajuste mata". Porque además de una clara distorsión en las prioridades del gobierno a la hora de asignar los recursos del Estado, lo que está pasando en la salud es una consecuencia del brutal ajuste pactado con el FMI (y respondiendo además a las convicciones íntimas de Macri y los garcas que nos gobiernan); que incluyó la desaparición del Ministerio creado por Perón y Carrillo, pero no acaba ahí, como pueden ver en este otro cuadro:


Es el mismo cuadro del de apertura (en el que nosotros juntamos los programas de la Jefatura de Gabinete, y los de la hoy Secretaría de Gobierno de Salud) para el año pasado, en éste caso para los programas del ex Ministerio de Salud.

Como pueden ver, los programas de control de enfermedades transmisibles sufrieron una poda considerable en términos nominales (en cantidad de dinero asignado) de un año a otro, no hablemos ya de que tuvieran un aumento que acompañara una inflación galopante, estimada por el INDEC macrista en el 47,6 % para todo el 2018.

En la sumatoria de todos los programas destinados al control y prevención de éste tipo de enfermedades, los fondos disponibles sufrieron una merma interanual del 36,61 % en términos nominales, y si a esos algo más de 345 millones asignados el año pasado les aplicáramos la pauta inflacionaria del 47,6 %, este año deberían haberse convertido en $ 505.954.948. Por el contrario, disminuyeron a $ 219.025.822: una poda en términos reales del 56,71 %, de un año a otro, como resultado del combo inflación + ajuste.

Y lo mismo pasa con lo específicamente vinculado con la prevención y control de las zoonosis y enfermedades transmisibles por vectores como el hanta virus: la poda nominal del 2018 a éste año fue del 15,52 %, y la poda real (contando la incidencia de la inflación) del 42,77 %. 

¿Ven como se puede llegar a disminuir el déficit primario, para poder pagar los intereses de la deuda?. Hay daños colaterales, por supuesto, pero bueno: todo no se puede.