LA FRASE

"NO ES POR CUESTIONAR A GABRIELA MICHETTI, PERO SI SE TRATABA DE CATAR TENDRÍA QUE HABER IDO YA A NEGOCIAR EN LUGAR DE ELLA." (PATRICIA BULLRICH)

viernes, 9 de diciembre de 2016

¿SE TERMINÓ LA LUNA DE MIEL DE MAJUL CON MACRI?


(*)

En un alarde de autoindulgencia, para calificar el primer año de su gobierno, el Presidente Mauricio Macri se puso 8 sobre un total de 10. (Es verdad, estaba para un 7,50 cuando mucho, ¿no?) Para Cristina Fernández, Luis D’Elía, Fernando Esteche y sus muchachos destituyentes, el presidente de la derecha, el hambre y la dictadura ya debería ir preparando el mismo helicóptero con que se tuvo que ir de la Casa Rosada Fernando De la Rúa. (este párrafo no se entiende muy bien que tiene que ver, pero hay que meterla a Cristina, si no no sale la columna. Aparte no te olvidés que ahora pusieron una huerta arriba de la Rosada, donde estaba el helipuerto)
Desde el optimismo científico, (¿el qué? hasta el socialismo científico llegamos, a éste no lo teníamos) Jaime Durán Barba escribió en Perfil que la gestión de Macri tiene una aceptación de más del 60% y que la imagen positiva del jefe de Estado asciende al 63%. (y vos le pegás a Mau por la “autoindulgencia”, imagínate el ladri éste como defiende el quiosquito) Más alta, incluso, que cuando asumió, en diciembre del año pasado. (cosa que cualquiera puede palpar, en la cola de la verdulería, ponéle) Sin embargo, Diego Reynoso, de IPSOS, afirmó que, según sus estudios, el apoyo al gobierno cayó, desde que empezó hasta ahora, de un 78 a un 51%. (¿78 % de apoyo? faaa loco, ni Perón llegó a tanto) Y los consultores de Management & Fit sostienen que son más los que desaprueban que los que aprueban la forma en que Macri está llevando las riendas del gobierno. (o sea que el optimismo de Durán Chanta no sería muy científico que digamos)
¿Se está empezando a terminar la luna de miel de la mayoría de la sociedad con el gobierno? Lo correcto es afirmar que a millones de argentinos que antes no se atrevían a decir ni mu se les está empezando a colmar la paciencia. (¿y por qué antes no se atrevían , Luis, no era que ahora se respira “un aire de libertad” como dice Mau, y que “no vamos a perseguir a nadie por pensar distinto”, qué pasó, se dieron cuenta que le revisaban el Twitrer?) ¿Y cuáles y cuántas serían las razones? En las encuestas cualitativas aparecen decenas, (entonces son cuantitativas, no cualitativas che) pero las que más se repiten son tres. Una: la desmesurada expectativa que generó el propio discurso de Macri y el gobierno. (ah, aquello de la “pobreza cero”, “sí se puede” y “la revolución de la alegría”. O sea todas las creaciones de Durán Chanta, el “optimista científico”. Es cierto que luego mejorarn y se pusieron más realistas, como con lo de la “lluvia de inversiones” y el “segundo semestre”. Ah, no, pará...) Dos: la falta de contundencia inicial para revelar la verdadera magnitud de la herencia recibida. (ah, claro, porque como dijo Peña en tu programa, “si algo no hicieron, fue hablar mal del gobierno anterior”. Eso de Venezuela, las bombas de tiempo y la crisis que evitaron son todos inventos de los medios, viste como son) Y tres: el incumplimiento de las promesas de campaña, como el anuncio de alcanzar pobreza cero y la eliminación completa del impuesto a las ganancias. (raro, en la enumeración de razones -dado que vos mismo dijiste que son decenas- no figura que la gestión sea desastrosa, ni que hayan hecho mierda la economía y no hay un puto indicador que les de mejor que como el culo)
Macri afirma ahora que ya había avisado que no era David Copperfield. (claro, la hechicera era Juliana) La verdad es que tanto él como sus asesores más importantes se la pasaron sugiriendo, en público y en privado, que era tan grande el desastre que había dejado el gobierno anterior, (pero cómo ¿no era que se equivocaron en no describir la magnitud del desastre heredado, Luis? te llama el párrafo anterior, quiere que tengan una charla para ponerse de acuerdo entre ustedes) que la mera expectativa de cambio iba a generar una enorme ola de inversiones, y producir un crecimiento económico casi instantáneo. (o sea, algo mágico, onda Copperfield, digamos)
Macri ahora habla de un cambio paulatino y de bajar los niveles de ansiedad, (es que te nota muy ansioso Luis, te quiere y te quiere cuidar) pero la verdad es que los anuncios de la casi inmediata baja de inflación seguidos por las supuestas buenas noticias del segundo semestre salieron de las usinas de comunicación del mismo gobierno. Es más: fue el propio Presidente el gran abanderado del optimismo a ultranza. (bueno, pero por lo menos era científico, el optimismo)
El domingo pasado, el jefe de gabinete Marcos Peña negó de manera rotunda que la administración hubiera escondido los datos del verdadero desastre de la herencia recibida. (mentira: dijo exactamente lo contrario, que no habían hablado nunca del gobierno anterior. O sea, mintió descaradamente, con tu complicidad porque no le repreguntaste) Citó los datos del informe El estado del Estado. (un papelonazo que ya nadie recuerda) Pero la verdad es que desde el inicio del gobierno todos los ministros recibieron la orden directa de concentrarse en la gestión (y no dieron ni cinco de pelota: fijáte que tuvieron que hacer un “retiro espiritual” un año después, para pedirles lo mismo) y dejar que de las denuncias se ocupara la justicia. (menos Angelicci, Carrió y Stolbizer, que no son ministros) Fue una decisión estratégica consciente. (¿hay decisiones estratégicas inconcientes, Luis, como funciona eso?) Lo hicieron con la intención de no matar el principio de optimismo que había en la sociedad y para conseguir financiamiento externo con tasas de interés relativamente bajas. (ah, iban a los bancos y con solo no decir que venían de Argentina, ese país gobernado los 12 años anteriores por el kirchnerismo, les bajaban las tasas. Maravilloso) Ahora están pagando el costo. (claro, los banqueros –que no son boludos- se dieron cuenta que eran argentos apenas se fueron, y zácate) Porque la oposición, incluido el Frente para la Victoria, pasó a la ofensiva de inmediato, como si muchos de sus dirigentes no hubiesen sido responsables del actual estado de las cosas. (¿y cuál es la idea Majul, que la oposición los deje hacer mierda el país tranquilos, sin molestarlos?)
Alcanzar la eliminación total de la pobreza y quitar de un día para el otro el impuesto a las ganancias en la Argentina es algo que ni Copperfield ni Macri ni nadie están en condiciones de hacer. (una pena que no hicieras esta aclaración en campaña, cuando Mau grababa los videos diciendo exactamente lo contrario. Para entonces estabas de lo más entusiasmado con el cambio ¿vos también eras un “optimista científico”?) Si los estrategas de campaña pecaron de exagerados y así lograron más votos es lógico que ahora el gobierno pague por esa decisión oportunista. (la macana es que por culpa de los pelotudos que les creyeron –o hicieron como que les creían- pagamos el pato todos. Igual, hacéte un poco cargo de la parte que te toca a vos también)
¿Qué fue lo que el gobierno hizo bien?(¿aparte de asumir, decís vos) Salir del cepo sin provocar una hecatombe, como lo prometió. (bueno, si una devaluación de más del 50 %, una caída del PBI cercana al 3 %, un aumento de 3,4 puntos en el desempleo y la pérdida de 10 o 12 puntos de poder adquisitivo del salario y un par de millones de nuevos pobres no califican como “hecatombe”, tenés razón, es para sacarse el sombrero; como dijo “Sanguchito” Bossio) Pagarle a los holdouts, a un costo relativamente más barato que lo que venía soportando el Estado con Cristina Fernández y Axel Kicillof. (raro, porque el problema era justamente que el kirchnerismo no les pagaba nada, y no se entiende como pagarles el 1200 % de ganancia en dólares sobre sus bonos puede ser más barato que “nada”, pero bueno, acá el “optimista científico sos vos) Empezar a hacer efectivo el pago de los juicios a los jubilados, (se pagan todos los años Majul figura en el presupuesto) medida a la que denominó reparación histórica. (decís bien: “se denominó”, porque a la mayoría la “reparación” les alcanza para medio kilo de pulpa) Ampliar la Asignación por Hijo y asignarle a la emergencia social un presupuesto de $ 30 mil millones durante los próximos tres años. (luego de crear varios millones de nuevos pobres, y pagar 7000 millones de dólares en un año de intereses de las LEBACS, y endeudarnos en otros 50.000 palos verdes, pero bueno, nadie es perfecto)
¿Y qué fue lo que hizo decididamente mal? (a veerrrr) Intentar la designación de dos nuevos miembros de la Corte Suprema por decreto, aunque después de corrigió sobre la marcha. (ah, eso, claro: en la carnicería y la farmacia no se habla de otra cosa) Tomar medidas que se pueden interpretar como favorables a los sectores de la economía más concentrados, como el quite de las retenciones a la minería. (“se puede interpretar”, claro) (El Presidente las entiende como una ayuda a las economías regionales de provincias como San Juan y Catamarca, pero sus funcionarios no tuvieron tiempo ni vocación para explicarlo con claridad).(¿y la eliminación del resto de las retenciones a que obedecen Luis, a una ayuda a las “economías regionales” de provincias pobres como Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires?)
Aumentar las tarifas de luz y de gas que en algunos casos fueron desmesuradas. (bueno, ya lo dijo Aranguren: “estamos aprendiendo sobre la marcha”, tampoco hay que ser tan severos) Hacerlo sin audiencias públicas previas, y en el medio de un escenario de inflación con recesión. (generado por el propio gobierno, entre otras cosas, aumentando las tarifas) Incluir parches a través de decretos de leyes que acaban de ser aprobadas por el Congreso (claro, hubiera esperado un par de meses más, pasa que se le vencían los plazos del blanqueo y Franco le tenía los huevos al plato con que le acomodara el cuadro) y hacerlo en un sentido que acrecienta la fantasía de que Macri gobierna para los ricos, sin explicar con detenimiento cuál es el verdadero sentido de la decisión. (si encontrás un contexto en el que esas barrabasadas pueden ser explicables, denúncialo a la oficina de objetos perdidos)
La inclusión de los parientes directos en el blanqueo impositivo es la última y una de las más inoportunas. (“inoportunas” claro, no ilegal, inconstitucional o delictiva. Es una cuestión de fechas, nada más) Era inevitable que la oposición sospechara que se trata de un decreto con nombre y apellido para favorecer al padre del jefe de Estado, Mauricio Macri. (¿vos decís Luis, se nota mucho, como diría Nieeembra?) Más allá de las consideraciones técnicas, si el gobierno estaba convencido de hacerlo y lo podía explicar, debería haberlo incluido en el proyecto de ley, y no corregirlo a través de un decreto. (es que lo incluyó Majul, junto con la posibilidad de que los propios funcionarios blanqueen, y los periodistas vayan presos por revelar información, pero se lo bocharon en la discusión en el Congreso; que luego les chupó un huevo) Esta serie de errores no forzados es lo que afecta al gobierno y al Presidente, más allá de cualquier encuesta. (es así Luis, al gobierno lo que más lo afecta son esas razones por las que llegó al gobierno: hacer negocios desde y con el Estado) Tiene razón Durán Barba cuando afirma que hacer más política no es designar a un ex ministro del Frente para la Victoria como secretario general del gobierno para mostrar amplitud y robarle dirigentes a la oposición. (exacto, pudiendo robarse el país no se van a detener en chiquitajes. Además, ya se vio con Barañao que así no se hace una gran diferencia) Hacer buena política es, en cambio, evaluar las posibles consecuencias antes de tomar determinaciones que se pueden volver en contra. (a menos que uno sea un “optimista científico”, y crea que cuanta más gente caga un presidente, más popular se vuelve)
¿Hizo bien o mal la justicia de Jujuy en detener a Milagro Sala por el delito de sedición mientras encabezaba una protesta contra el gobernador Gerardo Morales? (a veeerr) Se sospecha que la líder de la Tupac Amaru amenazó, mandó a matar, intimidó y además se quedó con dinero del Estado. (se sospecha, claro, una pena que todavía se sigan exigiendo pruebas para condenar a alguien por un delito. Igual, se tiene la certeza de que vos sos un pelotudazo descomunal, ponéle, y tan mal no te va) Por eso le impidieron salir de la cárcel, (por las sospechas, bien, van bien encaminados para defenderse en los foros internacionales) pero la discusión original sobre si debían privarla de su libertad por el primer supuesto delito hizo que la Organización de Estados Americano exigiera su inmediata liberación. (y por todos los demás burro, ni siquiera la han llamado a declaración indagatoria en causa alguna)
Ahora el Presidente le pidió a la justicia de la provincia y al gobernador Morales que le expliquen a la Argentina y al mundo porqué es justa la detención de Sala (lo cual demuestra que es más burro que vos: lo que tiene que hacer es pedirle que cumplan con las resoluciones de la ONU y la CIDH, y la liberen) y la canciller Susana Malcorra y el ministro de Justicia, Germán Garavano, trabajan contra reloj para evitar que el conflicto se agigante. Eso se llama correr detrás de los acontecimientos. Y en el boletín de política y gestión se merecería un aplazo. (ah, nos es un problema de hijoputez, revanchismo, persecución política o violación flagrante de los derechos humanos, sino “de gestión”)
(*) Las negritas son nuestras, el original acá.

jueves, 8 de diciembre de 2016

OC VIO, BOLAAÁ

¿VIERON QUE NO ERA TAN PESADA LA PESADA HERENCIA?


Sobre el aumento de las prepagas previsto para enero del año que viene, leemos en la tribuna de doctrina: "Luego que el superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino, anunciara un aumento en las prepagas del 6%, la Subsecretaría de Comercio Interior negó hoy que exista algún tipo de autorización para que se aplique ese incremento. 

"Las notificaciones que reciben los usuarios de medicina prepaga no tienen validez y no existe ninguna resolución por la cual se autoricen aumentos en servicios de medicina prepaga a partir del 1° de enero de 2017", sostuvo la dependencia que funciona en la órbita del Ministerio de Producción. En ese marco, la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor advirtió que los usuarios que reciban boletas con incrementos "no deben ser abonados".

¿Dónde era que habíamos leído esto de que los aumentos de las empresas de medicina prepaga debían ser autorizados previamente por el Estado?

Ah, sí, en la Ley 26.682 sancionada en el 2011 con una amplia mayoría en el Congreso y sin votos en contra, pero con la abstención de 30 diputados, entre ellos todos los del PRO, y algunos muy notorios, como pueden ver acá abajo en el acta respectiva:


DESENCAJADO


¿Cuánto pasó desde el “retiro espiritual” en Chapadmalal, horas días? Tal parece que no dio los resultados esperados, o que estos no eran duraderos, ni estaban garantizados.

Porque después de la votación en Diputados por Ganancias se vio a un Macri furioso, chinchudo, enojado con la realidad  y repartiendo palos a diestra y siniestra, sin que salvara nadie: ni los réprobos de siempre (el kirchnerismo), ni los “opositores maduros y colaborativos” (Massa) de la víspera; a los que terminaba de agradecerles su colaboración en el año legislativo que se cerró.

Pudimos ver ayer desde Mendoza a un Macri desencajado, respondiendo en plenitud al estereotipo del niño rico al que lo contradijeron, que no pudo satisfacer algún caprichito o que acaba de descubrir -por las malas- que la política es algo más resbaloso a sus simples deseos que la comisión directiva de Boca, las reuniones de directorio de las empresas familiares o las del consorcio de la torre Le Parc.

Un Macri casi en el mismo registro de la desaforada diputada Lospenatto (estrella en ascenso de las redes sociales), o de su jefe de gabinete Peña; que descubrió ayer a Massa como lo que siempre fue: lo menos confiable del sistema político argentino. Lo que puede una votación ¿no? 

Ya había pasado antes, con el rechazo de los gobernadores al voto electrónico: los que “sintonizaban el mismo mensaje” y tiraban todos juntos para un mismo lado “como parte de un  mismo equipo” pasaron a ser –por arte de una disidencia puntual- señores feudales que defienden un sistema fraudulento; que funciona en base a trampas y clientelismo.

En su frenética furia Macri y el gobierno incursionaron incluso en el revisionismo histórico: le adjudicaron a Graciela Camaño haber sido ministra del kirchnerismo y a Felipe Solá, “el gobernador de Cristina”, cuando el PRO viene pactando alianzas con ellos por lo menos desde el 2009.

Así como descubrió que Massa y Bossio tuvieron cargos en los gobiernos kirchneristas, cosa que hasta acá no le había impedido negociar con ellos el apoyo al arreglo con los buitres, el blanqueo de capitales, la “participación público-privada” y el presupuesto.

Les dijo a los gobernadores que no hay forma de compensarles los menores recursos que ingresarían por los cambios en Ganancias, ¿supone eso que el gobierno nacional piensa guardarse en su bolsillo y no coparticipar los ingresos por gravar el juego, las LEBACS, los plazos fijos u el dólar futuro con Ganancias, o que el presidente no sabe muy bien de qué se trata el asunto?

Habló de irresponsabilidad y demagogia porque se reduce la presión fiscal por un impuesto que él mismo en campaña se comprometió a eliminar, lisa y llanamente. ¿Un tardío reconocimiento de que Scioli tenía razón en el debate, y actuaba entonces como un mentiroso e irresponsable demagogo, que recorría el país diciendo lo que la gente esperaba escuchar?

El Ministro de Hacienda y Finanzas de este gobierno que arrancó su gestión eliminando impuestos a lo pavote (a los autos de alta gama, a los consumos suntuarios, las retenciones, Bienes Personales, Ganancia Mínima Presunta) se muestra preocupa porque pueda desfinanciar al Estado un proyecto de ley en el que se crean impuestos para compensar la reducción de otros: otro milagro de un experto en contabilidad creativa,  que ya mostró sus credenciales al calcular el déficit fiscal de la gestión anterior.

Si tuviéramos que apostar, diríamos que Macri y su gobierno están más enojados con gravar con Ganancias la renta financiera en sus diferentes formas, los dividendos empresariales o la distribución de utilidades al exterior de las multinaciones y restituir las retenciones a las mineras, que con los cambios en Ganancias en sí mismos.

Ello en tanto ese cambio de dirección de la presión tributaria sí importa para el gobierno mucho más que la modificación de una hoja del balance de los gastos y recursos del Estado: se trata de una alteración sustancial de su hoja de ruta, y de su reparto de beneficiados y perdedores del modelo en marcha. O por lo menos eso parece, por el tenor de los pucheritos.

Macri ayer (a días del decreto a medida de papá, para que pueda blanquear) volvió a hablar contra la “cultura del atajo y la ventaja”; y convocó al esfuerzo para –acaso cansado él mismo por la convocatoria- irse acto seguido de vacaciones: son torsiones muy fuertes del discurso contra la realidad, como para que pueda salir de ella indemnes, sin dejar jirones de credibilidad en el camino.

Eso aparte, lo que su “desencaje” dejó ver son un presidente y un gobierno que va venía sin brújula ni “Plan B” en lo económico, y que empieza a mostrarse perdido en lo político.

Y eso es peligroso, porque trae malos recuerdos. No sea cosa que -para delinear más las semejanzas con otros tiempos- encima se les ocurra mostrar la Banelco en el Senado, para sortear el veto torciendo el resultado de la votación de Diputados.

Después de todo, con 128 vetos en el lomo como Jefe de Gobierno y uno como presidente con la ley anti-despidos ¿les van a agarrar los remilgos a esta altura del partido?

miércoles, 7 de diciembre de 2016

BINNER DIVORCIADO


Lo que no se sabe es si del socialismo (Alicia Ciciliani y la diputada Troiano votaron a favor), o de la realidad.

(El acta completa de la votación en general del proyecto sobre Ganancias, acá)

Ojo: se abstuvo en general, en la votación artículo por artículo votó a favor (ver acá). (?)

Y por si quedaran dudas de que hay socialismo para todos los gustos:


GANANCIAS Y PÉRDIDAS


Se llegó a la sesión de ayer de Diputados con el telón de fondo de la disputa interna del gobierno por la estrategia política a seguir, que sobrevoló incluso el “retiro espiritual” de Chapadmalal: Emilio Monzó (que anoche tuvo que asistir a la amplia derrota del oficialismo en el Congreso) demostró por las malas que tenía razón, y Macri tiene que rever su sistema de relaciones con el entramado opositor, buscar acuerdos más amplios y ampliar los límites de la coalición de gobierno.

Claro que es muy posible que la realidad le esté marcando que aunque quisiera hacerlo ya no resulte posible, o sencillo: el gobierno está herido, algunos tiburones (como Massa) huelen sangre u olor a cala y nardo, y es posible que hayan decidido que llegaron hasta la puerta del cementerio, el punto desde el que no se suele seguir adelante.

La doctrina Durán Barba de saltear los acuerdos con las estructuras políticas para refugiarse en los apoyos líquidos de “las encuestas de opinión”, “la gente”, las redes sociales y los timbreos sufrió ayer un duro revés; y habrá que ver como sigue la cosa por el lado del gobierno. Los primeros indicadores no son alentadores: se empieza a hablar de las tendencias desestabilizadoras del peronismo contra los gobiernos de signo opuesto, lo que remite a los fantasmas de Alfonsín y De La Rúa.

Hasta acá Macri vino haciendo política siguiendo más o menos el manual del ecuatoriano (con ciertas dosis de rosca que le significaron ir abriendo la billetera a cada paso, como con  la emergencia social), eligiendo a su oposición (Massa), aislando al kirchnerismo como los réprobos inasimilables e invitando al resto a sumarse a la “gobernabilidad” ampliada, pero sin acuerdos globales, sino tema por tema.

Y a los que se mostraban díscolos los corría con esos elementos líquidos de que se hablaba, un juego que Massa (oportunista y camaleón político, si los hay) vino aceptando y sacándole provecho, hasta ayer; en que tuvo que resignarse a pactar con el FPV para consensuar un proyecto por Ganancias para que el tema no se cayera, y tener que compartir así costos con el gobierno, que buscaba lo mismo.

Prueba de que la cosa no terminó como él imaginaba (forzando un proyecto inviable, para incitar al veto y quedar como el defensor del salario de los trabajadores alcanzados por el impuesto) es que dio el ausente en la conferencia de prensa de la oposición en la que se anunció el acuerdo, ausencia que fue mezcla de reconocimiento de que sin ampliar los acuerdos (léase incluir al kirchnerismo) la cosa no salía, y de decepción por no haber podido coronar con una foto que lo tuviera como protagonista central, el éxito de la movida.

Si bien en un acuerdo amplio como el que alcanzó la oposición ayer todos deben ceder algo, baste un ejemplo para entender lo que le pasó a Massa: tuvo que aceptar que se repusiera el impuesto a los dividendos empresariales que había colocado el kirchnerismo en el 2013 (para financiar justamente una suba del mínimo no imponible de Ganancias), y que se suprimió en la ley de blanqueo, con el voto suyo y el de todo el Frente Renovador.

En el tema Ganancias en particular Macri no dejó prácticamente cagada por hacer: pedaleó el tema durante todo el año todo el tiempo que pudo, anunció una y otra vez (por boca de sus funcionarios) su envío al Congreso (que solo concretó cuando lo apuró Massa), abierto el debate legislativo envió a Prat Gay que solo logró encolerizar aun más a los opositores con su soberbia y al no aceptar preguntas, asustó a los gobernadores en una “campaña del miedo” con un “paper” sobre la posible caída de los ingresos coparticipables si prosperaba el proyecto massista (mientras ninguneaba a los demás presentados en el Congreso), sacó el DNU que perjudica a los puertos patagónicos en medio del proceso ganándose la enemistad de varios gobernadores, “retocó” por decreto la ley del blanqueo para que puedan entrar los familiares de los funcionarios (lo que generó la oposición hasta de algunos de sus socios) y finalmente terminó proponiendo un proyecto absolutamente invotable; que implicaba que más trabajadores y no menos, pasaran a pagar Ganancias.

Pensemos además cuanta tiene que ser la tropeza de un gobierno que convoca a extraordinarias y propone en el temario un asunto (Ganancias) donde su proyecto es rechazado por una amplísima mayoría, y la oposición lo toma como punto de partida para imponer (también por amplia mayoría) el propio.

Por si en ese marco no fuera bastante difícil para los legisladores de “Cambiemos” defender la postura del gobierno en el Congreso, no brillaron estos precisamente por su solidez argumental: los radicales llegaron a la sesión con la mochila a cuestas de defender la prisión de Milagro Sala ante los reclamos de los organismos internacionales, y rozaron el ridículo: el comprovinciano Hugo Marcucci tildó de “cínica” la postura del kirchnerismo de gravar con el impuesto las ganancias por el dólar futuro “que ellos mismos crearon"; olvidando que la ganancia para los especuladores la creó su gobierno al devaluar, que los principales beneficiarios son los funcionarios del gobierno que decidieron esa devaluación, y que justamente de lo que se trata es de gravar ganancias.

¿O acaso pretendía imponer un impuesto a las pérdidas y quebrantos, y que lo paguen las Pymes y las industrias afectadas por las importaciones, la suba de las tarifas y la caída en las ventas, por la merma en el salario y los despidos?

El argumento “por qué no lo hicieron antes” dirigido a Kicillof y el kirchnerismo es -políticamente hablando- bastante bobo: se le pueden oponer razones que van desde que “antes” eran gobierno y no oposición (como hicieron ellos con el 82 % móvil en el gobierno de Cristina), hasta considerar que “antes” la carga tributaria por Ganancias alcanzaba a la mitad de los trabajadores que ahora, y se compensaba con paritarias que le empataban o ganaban a la inflación; mientras que “ahora” además de que pierden, se les dice que tienen que aceptar seguir perdiendo, pactando aumentos en base a las “metas de inflación futura esperadas”.

El 82 % móvil dijimos, y es inevitable la comparación: por entonces (2010) Cristina lo vetó sin dudar, y sin pagar costos políticos por eso, tanto que un año después era reelecta con más del 54 % de los votos. Claro que la economía crecía, y su gobierno venía de incorporar al sistema previsional dos millones y medio de nuevos jubilados, y de sancionar la ley de movilidad que con sus dos aumentos anuales le ganaba a la inflación (era la mejor paritaria de todas), hasta éste año.

Aquél proyecto era mucho más dañino incluso en términos fiscales porque dinamitaba el Fondo de Garantía de Anses y el financiamiento del sistema previsional en su conjunto (o sea lo que hoy está produciendo la “reparación histórica” impulsada por Macri y buena parte de la oposición, como Massa y Bossio), sin contemplar fuentes adicionales de financiamiento.

Si Macri -como dice la nota de Clarín a la que corresponde la imagen de apertura- medita la alternativa del veto para el caso que el proyecto pase el filtro del Senado (la amplitud de los números de la derrota de anoche pareciera anticipar que sí), posiblemente los costos políticos para él sean mucho mayores; no solo porque los números de la economía dan mal, sino porque vetando la ley estaría afectando los intereses de buena parte del núcleo duro de sus propios votantes, a los que les prometió en campaña eliminar lisa y llanamente el impuesto.

Ese núcleo duro en el que Durán Barba finca precisamente su teoría de los “apoyos líquidos”, y del presidente que mientras más ajusta o peor gobierna, más popular se vuelve.

Tal como pasó cuando se demoró la sanción del luego aprobado régimen de participación pública-privada, es muy prematuro decir si la foto de la oposición de ayer (incluyendo las ausencias de Massa y Bossio) marca un cambio de tendencia a futuro en la relación con el gobierno, o sólo se trata de una sonora excepción que puede confirmar la regla; porque no hay que olvidar que concomitantemente avanza desde el Senado el proyecto enviado por Macri que introduce cambios  la ley de riesgos del trabajo con venia explícita de la CGT, que previsiblemente se replicará en Diputados a través de sus representantes en los bloques de buena parte de la oposición (más los dipu-empresarios, como De Mendiguren).

Ayer mismo Diputados le dio un amplio respaldo transversal a la “emergencia social” acordada por el gobierno con los movimientos sociales y organizaciones piqueteras (algunas de ellas), con la controvertida acta de “rendición” incluida. Claro que la amplitud de los apoyos no garantiza el éxito de una política pública: veíamos ayer en ésta nota de Página 12 como la devolución del IVA a los jubilados y beneficiarios de la AUH fue otro cañonazo destinado a "promover el consumo", con la pólvora mojada.  

Ni que decir si se amplía la mirada más allá de las cuestiones estrictamente económicas: el massismo que ayer indignó a despechados legisladores, funcionarios y comunicadores del oficialismo por actuar como oposición no vaciló en bancar con todo (de Massa para abajo, casi todos) la prisión de Milagro Sala y el régimen autocrático de Gerardo Morales, del que son copartícipes principales.

Lo que sí marca la votación de anoche son los límites del esquema de toma decisiones con el que realmente funciona la coalición gobernante, y que se funda básicamente en los humores de Macri, con todo lo que eso implica; lo que nos vuelve al principio: a Monzó, sus críticas y el debate interno de “Cambiemos”. Vetar o no el proyecto de Ganancias tiene que ver sobre todo con eso, más que con consideraciones de índole fiscal o económica.

Y más allá de lo que termine haciendo Macri, desde anoche entraron el crisis las percepciones del “círculo rojo” sobre la capacidad de él y su gobierno de conducir el proceso político, imponer la agenda y sostener la gobernabilidad; interrogantes todos que seguramente demoren más aun que las cifras de la economía la postergada “lluvia de inversiones”.

En ese contexto, salir por los medios a mentar los fantasmas del helicóptero en medio de las amenazas de las hordas barbáricas del peronismo podría no ser el recurso discursivo más eficaz.

CAMBIAMOS: UN PECAM POR UN CALCATERRA


Hace poco y a propósito de la visita del secretario de Obras Públicas de la nación Daniel Chaín, nos ocupábamos en ésta entrada de la cuarta etapa de la obra del nuevo hospital Iturraspe, iniciada en el 2009 durante el gobierno de Binner.

Decíamos entonces que sorprendía como se habían inflado los costos de la obra, estimada por el gobierno provincial en el presupuesto de éste año en 100 millones de pesos, pero luego licitada en más de 461 millones; cuando se supo que el gobierno nacional pagaría el 70 % de ese costo "inflado".

El día después de la visita de Chaín (que fue el 27 de septiembre) se conocieron las ofertas presentadas, todas bastante por encima del ya infladísimo presupuesto oficial: 


Como se puede ver, las cotizaciones oscilaron entre un 20,98 % y un 33,34 % por encima del presupuesto oficial, a su vez multiplicado casi por cinco respecto a las previsiones originales.

La oferta ¿más barata? resultó ser la de una UTE integrada por tres archiconocidas de la obra pública provincial y municipal en tiempos del Frente Progresista, entre las que sobresale Pecam S.A., la misma de las obras en la cárcel de Piñero detalladas acá; y la misma también de la concesión de la autopista Santa Fe-Rosario (en trance de rescisión "sin penalidades para las partes"), de las dos etapas anteriores de la obra del Iturraspe, de la segunda etapa del también inconcluso CEMAFE y del fallido Puerto de la Música de Rosario, entre muchas otras. 

Con gran "generosidad", la UTE ofreció un descuento del 5 % sobre su oferta, con lo cual ésta terminó siendo "apenas" un 14,93 % más cara que el ya abultado presupuesto oficial:


Sin embargo, luego de haberle "descontado" a la provincia unos 27 millones y pico de pesos, Pecam y sus socios cobraron en concepto de anticipo financiero (o sea, guita que embolsan antes de empezar la obra, sin mover ni una pala) casi el doble: más de 53 millones. 

Así cualquiera es generoso, si recupera con creces el precio de su "generosidad", y de contado.

Pero recordemos que se dijo que el gobierno nacional financiaría el 70 % de la obra, y así quedó plasmado en el acta aprobada por el mismo decreto que adjudicó la licitación, como podemos ver acá:


Para que se entienda bien: la nación paga el 70 % del presupuesto oficial de la obra (algo más de 461 millones), y el 70 % de la diferencia que pudiera surgir de la licitación (en éste caso unos 69 millones, más o menos), si "justifica el aumento". Si no, lo tiene que pagar la provincia.

Pero lo más interesante es lo que dice la cláusula cuarta: allí las partes (la nación y la provincia) acuerdan aplicar el régimen de "redeterminación de precios" (leáse indexación o ajuste permanente de los costos del contrato), pero no el vigente en la provincia (la Ley 12.046 y su Decreto reglamentario 3599/02); como correspondería por tratarse de una obra licitada, adjudicada y contratada por el Estado provincial.

No señor: Lifchitz acordó aplicar a la obra del Iturraspe el mecanismo de redeterminación de precios aprobado por Macri mediante el DNU (decreto de necesidad y urgencia) 691; explicado en su momento acá, y que aun no ha sido ratificado por el Congreso.  

Un régimen mucho más favorable para las empresas contratistas, porque les permite plantear la actualización de costos de los contratos cuando cualquiera de sus componentes sufra una variación mayor al 5 % (antes era del 10 % como mínimo), sin la obligación de que el resto del contrato permanezca inalterable. 

El mismo día (27 de septiembre) en que Chaín pasó por Santa Fe prometiendo el apoyo financiero del gobierno de Macri a la obra del Iturraspe que terminaron ganando Pecam S.A. y sus asociados en la UTE, estuvo antes en Rosario para la apertura de los sobres de la licitación encarada por la municipalidad socialista para la "puesta en valor" del Monumento a la Bandera; en la cual como contábamos acá, la oferta que viene perfilada para ganar es la de Creaurban S.A., del primo presidencial Angelo Calcaterra.

¿Se tratará de un canje de favores entre "empresarios amigos del poder de turno", o eso corre solo para Lázaro Báez y el kirchnerismo?