LA FRASE

"CON MARGARITA BARRIENTOS SOMOS SOLO AMIGOS; CREO QUE SE CONFUNDEN CON LA RELACIÓN ENTRE RAÚL CASTELLS Y NINA PELOSO." (HÉCTOR "TOTY" FLORES)

martes, 20 de febrero de 2018

CLARO, POR SUPUESTO



Claro que los que van a marchar mañana quieren que el gobierno fracase, chocolate por la noticia.

Quieren que el gobierno fracase en su propósito de ponerle un cepo a las paritarias, limitando los aumentos salariales a la “meta de inflación recalibrada” del 15 % en la que ya ni los funcionarios del propio gobierno creen, para usar al salario de los trabajadores como el único ancla contra una inflación desbocada, y consolidar la distribución regresiva del ingreso a la que venimos asistiendo desde diciembre del 2015.

Quieren que el gobierno fracase en su idea de imponer la flexibilización laboral recortándoles derechos a los trabajadores, sea reactivando el proyecto de reforma laboral que enviara al Congreso y que fue frizzado -justamente- por las masivas movilizaciones en contra de la reforma previsional, o tratando de imponerla en cada uno de lo convenios colectivos sectoriales, en el marco de las paritarias.

Quieren que el gobierno fracase en su ofensiva para seguir despidiendo a mansalva en el Estado, y haciendo la vista gorda ante los despidos del sector privado que se valen del ejemplo del propio gobierno como empleador; y conseguir así moderar los reclamos salariales de los trabajadores y sus organizaciones, con la amenaza latente del temor a perder sus puestos de trabajo.

Quieren que el gobierno fracase en su cronograma de tarifazos salvajes que saquean los ingresos de las familias, y asfixian a las pequeñas y medianas empresas subiendo sus costo de producción hasta niveles insostenibles.

Quieren que el gobierno fracase en la profundización de la “reforma previsional” que ya estrenó su nueva fórmula de ajuste de los haberes de los jubilados propinándoles una poda comparada con la ley anterior; y que desista de impulsar la vuelta de las AFJP y la jubilación privada con la excusa de la insustentabilidad del sistema previsional que ellos mismos están contribuyendo a vaciar, rebajando y eliminando aportes patronales.

Quieren que el gobierno fracase en su plan de desguazar el fondo de ANSES, vendiendo por monedas las acciones que tiene en empresas privadas, o embarcándolo en la timba de los negocios finacieros para beneficio de unos pocos vivos.

Quieren que el gobierno fracase en su política de endeudamiento desbocado, que condiciona el futuro económico del país por décadas, simplemente para financiar la bicicleta financiera y la fuga de capitales.

Quieren que el gobierno fracase en su obstinado propósito de firmar -a como de lugar- un acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea, que pondrá en serio riesgo de desaparecer a nuestra industria, con la secuela inevitable de la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Quieren que el gobierno fracase en su escalada de autoritarismo político, persecución a políticos y sindicalistas opositores, validación pública de las ejecuciones policiales y criminalización de la protesta social.

Quieren que el gobierno fracase en su política de vaciamiento del país y asalto del Estado para los negocios de los CEO’s del gabinete y de sus aportantes de campaña; y en su intento de hacernos retroceder en todo intento de desarrollo nacional autónomo e integrado, desmantelando YPF, Aerolíneas, ARSAT y el Conicet.

Quieren también que el gobierno fracase en su intento de profundizar la política de relaciones carnales, involucrando crecientemente al país en conflictos ajenos; y planteando la injerencia de las Fuerzas Armadas en la seguridad interior, como en los tiempos de la doctrina de la seguridad nacional.

Objetivos todos que claramente exceden a Moyano, a la CGT y al sindicalismo en su conjunto; aunque sean ellos los que en esta coyuntura obren como catalizadores de la oposición política y social al gobierno de Macri.

Porque si -por el contrario- “al gobierno le va bien”, ni al país ni a la mayoría de sus habitantes les irá bien; como se pudo comprobar sobradamente en estos 26 meses de mandato de Mauricio Macri.

lunes, 19 de febrero de 2018

CONFIRMADO: FUERON A RASCARSE LOS HUEVOS


LA "LOW COST" FAVORITA DEL SOCIALISMO. Y LO DE "LOW" HASTA POR AHÍ, NOMÁS


¿Podés creer que los tipos llaman otra vez a licitación para contratar los servicios de "taxi aéreo" para el gobernador y sus funcionarios "para el cumplimiento de su agenda protocolar", y no va que se les presenta una sola empresa?

Y encima la única empresa que se presenta es la misma que ganó por contratación directa en el 2012 (Decreto 1524), y después volvió a ganar -ya por licitación- en el mismo 2012 (Decreto 2778, ambos de Bonfatti).

La misma que ganó nuevamente en el 2014 (Decreto 3488, también de Bonfatti) y en el 2016 (Decreto 1539 de Lifschitz).

Y la misma que ahora vuelve a ganar "en virtud de ser la única oferta" (ganó por abandono, digamos), como si con esos antecedentes, se fuera a presentar otra.

Ojo: los tipos hicieron una rebaja, porque en junio del 2016 cotizaron 5,10 dólares por kilómetro de vuelo, y ahora ofertaron 4,60.

¿Cómo dicen, que en junio del 2016 el dólar estaba a $ 15,20, y ahora lo calcularon a $ 22,00 en el decreto, y que entonces antes cotizaban el kilómetro de vuelo a $ 77,52, y ahora serían $ 101,20?

Al final a ustedes no hay quien los conforme.

Y eso que no se enteraron que el dueño de la empresa es Sergio Mastropietro; actual presidente de Avian, la "subsidiaria" de Avianca que reemplazó a Mac Air, la línea aérea de la familia Macri, y explota múltiples rutas como "low cost" en todo el país, con frecuencias otorgadas por el actual gobierno nacional.

Más información al respecto, acá.  

INFLACIÓN Y CRÉDITOS HIPOTECARIOS INDEXADOS


Por A.C.

En el sistema de créditos hipotecarios ideado por el gobierno macrista, los créditos son indexados por UVA (Indice de Valor Adquisitivo), es decir que la deuda que se toma queda atada a un índice que fluctúa de acuerdo al índice de precios, es decir a la inflación.

Este gobierno, que sostenía en la campaña electoral que la inflación era un problema muy fácil de resolver, generó en el año 2016 una inflación del 41,3% (la más alta de los últimos 25 años), y en el  año 2017, un 24,8%. En este marco de inflación tan elevada, y con una perspectiva no muy alentadora para el año 2018, donde ya se vieron desbordes serios del tipo de cambio y en consecuencia, un incremento de precios sistemático, sumado a la exponencial suba de tarifas, el sistema UVA ideado por el gobierno se torna insostenible.

Para graficar, una persona que hubiera solicitado en Enero de 2017, un crédito hipotecario de $ 1.000.000 indexado por UVA , a Diciembre de 2017 aplicandole el incremento de 24,8%, tiene una deuda incrementada entonces en $248.000 (24,8% sobre $ 1.000.000.) Es decir que la deuda original de $1.000.000, al cabo de solo un año se incrementó por indexación a $1.248.000. Solo en doce meses. Y en el marco de créditos que son otorgados minimamente a 20 años.

A la indexación del crédito, hay agregarle los intereses pactados, que en el lanzamiento de los créditos UVA se promocionaban en 4,5% de interés anual. Es decir que a la deuda de $ 1.248.00 a Diciembre de 2017, hay que agregarle $ 45.000 en concepto de intereses sobre el capital originario (4,5% de $ 1.000.000) .

Por lo tanto, a Diciembre de 2017, el crédito tomado en el mes de Enero de ese año, se compone por una deuda original de $ 1.000.000, incrementada en $ 248.000 por el índice UVA, más $ 45.000 de intereses, lo que hace un total del nuevo saldo de deuda de $ 1.293.000.

Si la persona abonó una cuota mensual de $5.000 por el crédito, entre Enero y Diciembre de 2017, pagó 12 cuotas,  es decir un total de pagos de $ 60.000. Si al nuevo saldo de deuda ($ 1.293.000), se le deduce lo abonado durante el año (12 cuotas de $ 5.000, es decir $ 60.000), luego de un año de estar pagando el crédito, la deuda asciende a $ 1.233.000. Sobre ese nuevo saldo, se aplicarán en lo sucesivo, los intereses pactados y la indexación por índice UVA.

Por lo tanto, si se hace una proyección financiera a 20 años, aún cuando la inflación bajara a la mitad del 24,8% medido en el 2017, el ritmo de incremento del capital por indexación, torna imposible la cancelación del crédito según los términos pactados.

Los resultados de la economía macrista, y como la matemática no puede modificarse, produjeron entonces que por indicación del gobierno a los bancos, éstos ofrecieran propuestas de extensión del plazo del crédito (hasta 40 años) o el incremento de la cuota mensual hasta el triple del monto pactado originalmente en el crédito. 

Pero el voluntarismo oficialista se enfrenta en muchos casos a realidades inmodificables, como la edad del tomador del crédito para extender el plazo, o la capacidad de pago de la persona para incrementar el importe de las cuotas. Y los problemas de los créditos UVA no se presentan solo en el desarrollo del crédito, sino también desde el inicio del mismo.

La libertad cambiaria dispuesta por el gobierno actual, produce movimientos del tipo de cambio a los que está inevitablemente expuesto quien toma el crédito, un crédito que es en pesos pero para comprar un inmueble que en la enorme mayoría de los casos tienen fijado un precio en dólares.

Manteniendo para ejemplificar el valor de $ 1.000.000 , quien hubiera solicitado ese importe en el mes de Diciembre de 2017 (a un dólar entonces de $ 17,20) el monto solicitado representaban 58.000 dólares.

Pero el trámite del crédito se extiende por dos o tres meses hasta ser aprobado, y en la poco confiable economía macrista eso es demasiado tiempo. Si al solicitante del crédito pedido en Diciembre de 2017, se lo otorgaron en Febrero de 2018, ese millón de pesos, a un dólar que trepó en pocos días a $ 20, representa solo 50.000 dólares. Es decir tiene 8 mil dólares menos , lo que disminuye el crédito en casi un 15%.  Estas circunstancias solo pueden producirse en el marco de una política económica insustentable como la actual.

Y como -insistimos- la matemática no puede modificarse, otra vez el gobierno insistiendo en su voluntarismo, deja trascender por los medios mágicas soluciones para “cubrirse” del descalce que se produce en el valor del crédito, entre el momento de la solicitud y el día de la entrega del dinero en pesos. Entonces el gobierno, en lugar de modificar su inviable política económica de endeudamiento masivo y bicicleta financiera, envía recetas para cubrirse de la devaluación, las que son levantadas por los medios.

Ya a principios de Enero de éste año, cuando la subida del dólar se tornaba imparable, se publicaba que los créditos hipotecarios eran "una historia de tres monedas". Dólar, peso y Unidad de Valor Adquisitivo (UVA)”, y entonces vemos que quienes sacan un crédito hipotecario, deberían además, hacer contratos de dólar futuro (cada contrato es por 1.000 dólares); para asegurarse "cerrar" una cotización a tal fecha por una determinada cantidad de dólares, y evitar así los perjuicios de la diferencia por las subas de cotización del dólar. Es decir una especie de seguro que fija la tasa de devaluación esperada al momento de salida del préstamo.

Claro que esos contratos de futuro requieren un desembolso inicial en pesos importante, el 10% del monto que se quiere cubrir. Siguiendo entonces el ejemplo de un crédito de $ 1.000.000, habría que comprar alrededor de 50 contratos a $ 2.000 cada uno, es decir desembolsar $ 100.000 más comisiones. 

Hay que ver cuantos de los que están esperando un crédito hipotecario, disponen de una suma suficiente para destinar a una cobertura tan costosa. Pero los medios afines al gobierno siguen un mes después insistiendo en la misma mágica solución ante el descalabro de la economía macrista.

Con créditos indexados en una economía volátil y especulativa, con  un tipo de cambio libre para asegurar grandes rentabilidades a los sectores concentrados, las soluciones que les proponen a los tomadores de préstamos hipotecarios (extensión del plazo, aumento del valor de la cuota, costosas operaciones de cobertura), son una demostración elocuente de lo ruinoso que resulta para la enorme mayoría de la población (que tiene ingresos en pesos)  la  política económica del gobierno de Macri.

domingo, 18 de febrero de 2018

¿EL SOCIALISMO ORGANIZARÁ LA RESISTENCIA?


BOTÓN DE MUESTRA: LAS PRIORIDADES DE CORRAL


¿Querés mejor ejemplo del desastre que es Corral administrando los dineros públicos y fijando las prioridades en las que se invierten, que el decreto que muestra la imagen de apertura?

Con todas las necesidades que hay en los barrios de la ciudad, está gastando más de 40 millones de pesos en arreglar la peatonal, que la habían arreglados dos veces antes, gastando otra bocha de guita.

Y el despilfarro lo financian con préstamos que tomaron de los bancos comerciales de plaza, pagando altísimas tasas de interés que abultan el ya de por sí abultado endeudamiento municipal.

Que decir de los concejales que aprobaron el endeudamiento con ese fin, votando la Ordenanza 12.424 en octubre del año pasado.

Pensar que Corral quiso volver a privatizar la terminal de ómnibus porque dice que la Municipalidad no tiene los 26 millones de pesos que hay que invertir en obras para mejorarla.

DISIPAR EL HUMO


Plantear una ley que reprima con la cárcel el clientelismo político. Impulsar otra ley para que los sindicalistas presenten la declaración jurada de sus bienes.

Reinstalar el debate por la pena de muerte. Ensalzar públicamente a la policía de gatillo fácil.

Agitar el fantasma del terrorismo y supuestas organizaciones subversivas que amenazan nuestra seguridad.

Revolear denuncias sobre intentos de desestabilización y golpes de Estado. Pedir la renuncia de Zaffaroni, y de paso echarle la culpa de todo.

Sacar un decreto para combatir el nepotismo en el Estado y anunciar una reducción sustancial de los cargos políticos, o el congelamiento salarial para los funcionarios.

Dedicar la mitad del tiempo de una conferencia de prensa presidencial sobre la nada misma a analizar un fallo judicial con argumentos de cola de verdulería, para validar el manodurismo.

Todas bombas de humo que el gobierno vino lanzando sin parar desde las elecciones de octubre del año pasado, para acá.

Cada una de ellas es una mezcla de disparate descomunal, con asuntos de bajísima prioridad en la escala de los problemas más apremiantes del país, y solución chapucera para los que verdaderamente lo son.

Cada una puede ser perfectamente rebatida en debates que -hablando en serio- no deberían insumir más de diez minutos, y en algunos casos menos; como el de la pena de muerte.

Todas, por supuesto, tienen el objetivo central de distraer la atención de la opinión pública sobre los preocupantes indicadores que arroja la economía a diario, y sus consecuencias sociales; y -como no, de paso- sobre los escándalos de corrupción que semanalmente salpican al gobierno.

Y cuando se apuntan estas cuestiones, desde “este lado” se repite como un mantra “son cosas para la gilada que los vota”, “están hablándole a su núcleo duro”, “con los propios les funciona”, sin extraer de esas afirmaciones -que son ciertas- la conclusión política correcta.

Que es ni más ni menos y como se dijo acá que Macri, su gobierno, y “Cambiemos” como proyecto político, han perdido hace rato la capacidad de “enamorar”, y la posibilidad de “vender futuro”, o generar esperanza.

Todas y cada una de esas burradas o idioteces, y todas ellas juntas, son la confesión más perfecta por parte del gobierno que de la economía no se pueden esperar buenas noticias, que no hay segundos semestres, ni brotes verdes, ni luz al final del túnel. 

Por el contrario: por delante solo queda más por sufrir y privarse, y ellos mismos te lo están diciendo, si sabés ver. 

Y es fácil también constatar que todo eso está empezando a hacer mella en el voto propio, como lo reflejan algunas encuestas que registran la caída de imagen de Macri y su gobierno; y comno lo demostró también el rotundo fracaso del papagayazo convocado anoche en torno al obelisco en su apoyo.

Pero esos signos también son un llamado de atención a la oposición, para que no suponga que podrá capitalizar automáticamente esa situación, sino que deberá generar una propuesta que tenga -precisamente- la virtud de recuperar lo que el gobierno ha perdido: la capacidad de ofrecer futuro, de generar entusiasmo, y -sobre todo- esperanza en que podemos estar mejor que con ésta berretada que nos gobierna.

Ese es el gran desafío para recoger electoralmente el desencanto social, antes de que decante en el escepticismo y la anti política, como en el 2001.