LA FRASE

"EL DOMINGO QUE VIENE ME VOY MÁS AFILADO, EN CUANTO ME QUIERAN CORTAR PORQUE ME PASÉ DEL TIEMPO LO CAGO DE UN BALAZO AL MODERADOR, Y LISTO." (JUAN JOSÉ GÓMEZ CENTURIÓN)

sábado, 30 de junio de 2018

CONFIRMADO: CRISTINA LEE NESTORNAUTAS


Más información, acá

LAS FRASES DEL MES


1. "Cuando me pidieron que fuera a despedir a los jugadores de la selección no lo dudé ni un minuto: despedir gente es una de las cosas que más disfruto." (Mauricio Macri)

2. "Tenemos que atacar con decisión el déficit fiscal Nisman." (Nicolás Dujovne)

3. "Me conmovió tanto la historia del helicóptero con la comitiva presidencial que voy a filmar una película para contarla; se llamará "Vuelven, no como otros, que no vuelven más." (Juan José Campanella)

4. "Ya le pedimos a Nicolás Caputo que nos haga un presupuesto para arreglar los canteros  y reponer los plantines de la Plaza de Mayo tras la marcha del viernes." (Horacio Rodríguez Larreta

5. "Para reducir el gasto en horas extras hemos decidido que la AFI no mande más infiltrados a las marchas; sobre todo cuando son los fines de semana, porque hay que pagarlas doble." (Andrés Ibarra

6. "¿Cómo que se suspendió el partido con Israel? Odio a la gente que mezcla el fútbol con la política." (Mauricio Macri

7. "Quiero pensar que la AFA no suspendió la visita de la selección por miedo a que yo le reclamara a Sampaoli que no lleva a ninguno de San Lorenzo al mundial." (Papa Francisco)

8. "La liberación del comisario Tognoli es un gran alivio para nosotros, porque ante el rechazo a la reforma constitucional y el traspié que tuvimos con Contiggiani y su voto contra el aborto, ahora tenemos candidato para la provincia el año que viene." (Miguel Lifschitz)

9. "Con el préstamo del FMI hemos creado una línea de defensa financiera contra las crisis, a la que llamaremos "Líneaa Maginot" en homenaje a Christine Lagarde." (Nicolás Dujovne)

10. "Lo de canjear las LEBAC'S por un bono del Tesoro era una joda que yo hice en el programa de Del Moro, no era para que lo tomaran en serio y lo terminaran haciendo." (Javier Milei)  

11. "Estamos muy contentos porque el censo de asentamientos irregulares ya está dando resultados: nos permitió encontrar la mansión del ministro Dujovne." (Carolina Stanley

12. "Yo me hice desde abajo y nunca renegué de mis orígenes: todavía sigo viviendo en el mismo baldío de siempre." (Nicolás Dujovne)

13. "No conozco en detalle el caso del intendente de Paraná, pero la ley de derribo era para las avionetas narco, no para los camiones recolectores de la basura." (Patricia Bullrich)

14. "Vamos a reunirnos con el presidente para pedirle que el ajuste que pide el FMI se pueda hacer en cuotas, con intereses." (Alfredo Cornejo)

15. "Cerrado el nuevo blindaje con el FMI, se venía el Megacanje de las LEBAC's y por eso me rajé: yo no vuelvo a desfilar años por los tribunales, alambrando para zafar por prescripción de la causa. (Federico Sturzenegger)

16. "Voté a favor del aborto porque no voy a aceptar que digan que los que nos martubamos somos genocidas de espermatozoides." (Martín Lousteau)

17. "Que el presidente me haya pedido la renuncia para mí fue un alivio, por un momento pensé que me llamaba para pedirme que trajera la plata al país." (Juan José Aranguren)

18. "A Sturzenegger se le pidió la renuncia porque no quería bajarles el sueldo a los choferes del Banco Central." (Marcos Peña)  

19. "Espero que cuando el Jefe de Gabinete dice que hay algunos que ahora hablan y cuando estuvieron en el gobierno hicieron desastres, no se esté refiriendo a la UCR." (Ricardo Alfonsín)

20. "No hay que criticar a la gente que saca préstamos hipotecarios indexados por UVAS, yo también lo hubiera hecho." (Patricia Bullrich)

21. "Se ve que el requisito para que te declaren "emergente" es sumergirte en el Fondo." (Aníbal Fernández)

22. "En el primer tiempo veníamos bien, pero después pasaron cosas." (Jorge Sampaoli)

23. "No van a comparar los negros senegaleses con los de Nigeria, esos son distintos, la cosa sana, no venden relojes ni chucherías por la calle." (Horacio Rodríguez Larreta)

24. "Me tengo mucha fe para el Ministerio de Energía, no hay forma de que un pozo petrolero quede tan angosto que no puedan pasar trenes." (Javier Iguacel)

25. "Desaparecida la industria, pasamos el área de Minería al Ministerio de Agroindustria para que todo lo que contamina esté en un solo lugar." (Marcos Peña)

26. "Lo de llegar al trabajo después de la una del mediodía es una vieja costumbre de la empresa: al pedo, pero tarde." (Mauricio Macri

27. "Es verdad que el segundo gol lo metió un Rojo, pero no olvidemos que el centro fue de un Mercado." (Javier Milei)

28. "Es increíble ver lo que han hecho en Bangladesh 70 años de peronismo." (Fernando Iglesias)

29"Como dijo la SIP en su momento, en el país impera en éste momento la más absoluta libertad de expresión: cualquiera puede elogiar al gobierno todo lo que quiera, desde cualquier medio." (Hernán Lombardi

30. "A mí el dólar a 26 me gustaba, pero si lo pusieron a 30 lo acepto, todos tenemos que poner el hombro para colaborar con el gobierno." (Cristiano Ratazzi) 

NI EL TIRO DEL FINAL


Con el dólar a $ 25,50 fueron al FMI para firmar un acuerdo pidiendo un stand by en tramos, por 50.000 palos verdes. Claro, en el combo venía la "libre flotación" cambiaria. Con el dólar a $ 28,85 eyectaron del Banco Central a Sturzenegger, llegó "Toto" Caputo, el Messi de las finanzas, que jugaba en la Champions League de Walkl Street.

Empezaron a llegar los dólares del Fondo, que no iban a alimentar la fuga de capitales, sino (Dujovne) dixit) "atender las demandas del mercado para atenuar la volatilidad cambiaria". Morgan Stanley dio luz verde para calificarnos como "mercado emergente" a condición de que el gobierno mantuviera la libertad irrestricta para los flujos de capitales, y el acceso a las divisas.

Ayer el dólar pisó los 30, y todo lo que pudo salir mal, salió peor: sube el riesgo país a niveles kirchneristas, se hunden las acciones de las empresas argentinas acá y en Nueva York, igual que los de los bonos de la deuda (el "bono a 100 años" perdió más de un 30 % de su valor en su primer añito de vida). Eso, solo considerando los parámetros financieros y macroeconómicos con los que ellos mismos se evaluarían para medir como les fue.

Es decir, ni hablemos del acelerado empeoramiento de los indicadores económicos y sociales: crece el desempleo, la inflación para éste año se proyecta al nivel del 35 %, la suba de precios impacta en mayor medida en los alimentos y en consecuencia afecta más a los sectores más humildes, empeora la distribución del ingreso y la desigualdad, y el salario volverá a perder frente a la inflación; además de licuarse en dólares al mismo tiempo que las jubilaciones y la AUH.

El gobierno evalúa dar marcha atrás con la dolarización de las tarifas para ralentizar los aumentos, y con la liberación de los precios de los combustibles, después de que Macri pagar el costo político de vetar la ley que frenaba los aumentos; y espera una ayuda caritativa del campo aceptando suspender la baja de retenciones, o trayendo al país las divisas que ellos mismos les eximieron de traer. Suerte con el intento, muchachos.

Como viene diciendo Artemio López, Macri ya no gobierno sino gobierna el ajuste, y los mercados así lo entienden: no creen que el gobierno pueda cumplir con los compromisos pactados con el FMI, no creen (más bien, dan por sentado que no) y en consecuencia si no hay ajuste, no hay gobierno.

Tampoco creen que Macri pueda ser reelecto o siquiera que la marca "Cambiemos" tenga chances con otro candidato/a, y temen el retorno del "populismo" en la peor versión (para ellos), que es Cristina. Hasta el propio Fondo debe estar pensando si metiéndose no empeoró las cosas, como suele suceder cada vez que lo hace.

A esta altura de los acontecimientos poco importa si las reacciones de los mercados se tratan de análisis racionales de la realidad, o de simple cobardía del capital: lo cierto es que esos entes incorpóreos (pero con intereses bien concretos) en los que el gobierno depositó toda su confianza desde el principio, sin plan "B", le han picado el boleto a Macri; y no sería descabellado suponer que dudan aun de que pueda terminar su mandato.

Por eso ponen dólares en polvorosa, se devoran con gula los billetes verdes del FMI que subasta a diario Caputo (que va subiendo el volumen de las subastas para que se puedan cubrir todos los amigos antes de que todo se termine de ir a la mierda) y se los llevan, buscando mejores horizontes. Y el gobierno se apresta a negociar con el FMI la primera enmienda al acuerdo, para que le permitan seguir rifando las reservas en financiar la fuga de capitales; cuando lo que el Fondo vino a hacer es garantizar el pago de los servicios de la deuda: la tensión entre dos que pujan por dólares cada vez más escasos (acreedores y fugadores) solo augura más disparada del dólar en lo inmediato.

El gobierno se cocinó en su propia salsa, y nada indica que yava a cambiar el rumbo: con un déficit de cuenta corriente colosal, con una fuga de velocidad impactante, con un dólar pisando los 30, déficit fiscal y una inflación acelerada por el "pass trough" de la corrida (que aun no terminó, como vaticinaron los medios hace días), negarse a reponer los controles al flujo de capitales, las restricciones al acceso a las divisas, la obligación de los exportadores de liquidar las divisas en el país y las retenciones al menos al nivel en el que estaban en diciembre del 2015 no es morir con las botas puestas: es no tener ganas de terminar el mandato en paz, cumpliéndolo en su totalidad.

Todos los indicadores económicos dan cuenta de que el gobierno gastó la bala de plata sin resultados, o en todo caso empeorando los existentes, y que el nuevo experimento neoliberal inaugurado en la Argentina hace 31 meses acelera su final, siendo ya ostensible su fracaso; bajo sus propios y estrictos términos: a no venir después con el que cuento de que lo que falló no fue el modelo, sino sus ejecutores.

Ni los paros de la CGT, ni los reclamos de todo el sindicalismo en su conjunto, ni los piquetes y cortes de calle, ni la oposición en el Congreso, ni los pocos periodistas que se atrevieron a denunciar la corrupción del gobierno, ni ninguna de las funambulescas hipótesis conspirativas y paranoides de Carrió: el gobierno de Macri tambalea por fuego amigo, son aquellos de los que esperaba banca los que le están sacudiendo la alfombra. Liberaron fuerzas que claramente no controlan. 

Sin embargo, es ahora cuando este gobierno se torna más peligroso, porque por un lado acelera la velocidad de saqueo para manotear lo que se pueda antes de rajarse (de allí la obsesión por liquidar el fondo de ANSES), y porque su respuesta natural ante la aceleración de la crisis y el conflicto social, es siempre la represión. No hay allí nueva derecha, ni moderna ni democrática: es la misma asesina y hambreadora de siempre.

Y por el otro porque los que realmente mandan han descubierto que Macri ya no les sirve, al menos en la medidad necesaria para garantizar el ajuste que prometió, o acometer tareas pendientes como la flexibilización de la fuerza de trabajo. En lo que sí está cumpliendo es en licuar aceleradamente el valor de los salarios, medidos en moneda dura: todo no se puede en la vida, pero lo que han conseguido es bastante.

Por eso ya hay quienes son parte principal del dispositivo de poder que sustenta al gobierno que también empiezan a sacarle el último provecho que pueden a un gobierno políticamente agotado, para finalmente terminar soltándole la mano, como si jamás lo hubiesen apoyado: ahí anda el Grupo Clarín consiguiendo (en medio de la corrida cambiaria) que Defensa de la Competencia apruebe la fusión de Cablevisión y Telecom; y acaso logre también (como lo ha hecho a lo largo de toda su historia, entre los escombros del país) hacerse con el 25 % de las acciones de la telefónica que están en manos del FGS de ANSES,a precio de remate, con el Merval en picada.

Otra señal más del fin de un ciclo, y otra bala de plata que el gobierno gasta, en lugar de guardarse ese as en la manga para negociar con el hólding: una vez aprobada la fusión, Macri pasará a la categoría de estorbo para Magnetto. Y ya sabemos lo que ocurre cuando eso sucede: Bonelli denuncia que gastan 200 millones en sostener el call center, ponéle, para empezar.

viernes, 29 de junio de 2018

EL MENSAJE QUE ESTABA HACIENDO FALTA...


...en estos difíciles momentos: un spot inspirado en el helipuerto de la Casa Rosada.

DESCUBRIMIENTOS


¿Vos decís que "la liga de los gobernadores" no está conformada por los jeñales estrategas del carajo que nos vendieron, ni los maestros de la "realpolitik" que rosquean con Macri a cambio de jugosos beneficios? 

¿Y ahora están re preocupados porque en el presupuesto 2019 los van a volver a cagar, como viene siendo hace tres años, transfiriéndoles a ellos el peso del ajuste que Macri pactó con el FMI?

¿O sea que no le van a dar un mango para obras en pleno año electoral, mientras les cortan el chorro de las transferencias de partidas de programas nacionales de salud, educación y acción social, con lo que tendrán que hacerse cargo ellos de las mayores demandas que genera la crisis?

¿Y encima Macri hace anuncios de rebajas de impuestos para las Pymes de zonas de frontera, pero con la guita de las provincias?

Dolor Maquiavello.


No te puedo creer: ¿vos decís que si las paritarias se pactan por debajo de la inflación como quiere el gobierno, los salarios pierden poder adquisitivo?

¿No era entonces que son los salarios los que generan la inflación, nos mintieron descaradamente para vendernos la meta de inflación del 15 %?

¿Hubo que esperar a que lo rajaran a Sturzenegger para que nos contaran que la inflación al final es un fenómeno derivado de la puja distributiva?

Dolor Friedman.


Acá nos perdimos: si antes nos decían que la suba de salarios generaba inflación, y que la economía crecía por la inversión, para lo cual había que consumir menos: ¿ahora nos vienen con que es al revés, que los salarios son los que empujan el consumo?

¿Y si ahora está bien reabrir las paritarias para escapar a la recesión, por qué antes las querían mantener encapsuladas en el techo del 15 % de aumento, o por qué hasta hace dos días seguían negándose a homologar la paritaria de Camioneros?

¿No se estarán volviendo kirchneristas ustedes, no?

Avisen si ya llegamos a ser Venezuela.

DESCONFIEMOS



El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES estuvo en la mira del gobierno de Macri incluso antes de asumir su mandato: baste recordar que el PRO se opuso en el 2008 a la recuperación de los activos que estaban en manos de las AFJP, y que ya en el 2015 también votó en contra la Ley 27.181 impulsada por Cristina, que exigía una autorización especial del Congreso con mayoría agravada para que el Fondo se desprendiera de sus acciones en empresas privadas.

Una vez en el poder, Macri impulsó la derogación de esa norma en el marco de la ley que aprobó el blanqueo de capitales y la “reparación histórica” a los jubilados, la que en teoría debía financiarse con el producido de ambos: el blanqueo y la venta de activos del Fondo. El mismo compromiso acaba de asumir el gobierno en el acuerdo stand by con el FMI .

En el medio, colocó al frente del FGS primero a un Blaquier (en abierta situación de incompatibilidad, porque el Fondo tiene acciones de Ledesma) y luego a un ex CEO de las operaciones de Met Life en el país; ex AFJP que hoy litiga contra la Argentina en el CIADI por el traspaso de los activos: ver acá más detalles al respecto.

Hubo en estos dos años y medio de “Cambiemos” ventas de acciones del FGS en empresas privadas en condiciones sospechosas: las de Petrobras Argentina a favor de Pampa Energía (el holding de Marcelo Mindlin, empresario favorito de Macri, quizás su testaferro) y las de Solvay Indupa a la brasileña Carboclor, que es propiedad del grupo Odebrecht. Sí, la del soterramiento del Sarmiento y las denuncias de corrupción, la misma.

Como si fuera poco, también estuvo el fallido memorándum de entendimiento con Qatar por el cual los recursos del Fondo o parte de ellos iban a ser depositados en ese paráiso fiscal del exterior, luego de que precisamente la ley que aprobó el blanqueo de capitales eliminara la prohibición que había establecido en el 2008 el kirchnerismo en la Ley 26.425 al liquidar el sistema de las AFJP, para que los activos del Fondo se invirtieran fuera del país. 

Y no está de más recordar que el FGS operó (y en gran cantidad) con las LEBAC’s emitidas durante la gestión de Federico Sturzeneggeral frente del Banco Central no en forma directa (lo que perfectamente podría hacer) sino a través de Axis, el fondo de inversión de “Toto” Caputo, pagándole una comisión que bien pudo haberse ahorrado.

Pero además en enero de éste año y a través del mega DNU “desburocratizador” (analizado en su momento acá) Macri modificó las reglamentaciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad en dos aspectos: primero excluyéndolo de la aplicación del régimen de contrataciones del Estado aprobado por el Decreto 1023/01 (artículo 153 del DNU); y segundo autorizando a la ANSES a “...constituir y/o estructurar fideicomisos, financieros o no, alquilar o prestar títulos y acciones y, en general, a realizar toda otra operación propia de los mercados financieros y bursátiles permitidas por las autoridades regulatorias, con observancia de los límites de los artículos 74 y 76 y las prohibiciones del artículo 75 de la Ley N° 24.241 y sus modificatorias.” (artículo 154 del DNU). Sobre el alquiler o préstamo de títulos y acciones, ver acá.

Sabido es que el DNU aterrizó en el Congreso y hubo tironeos para modificarlo o derogarlo, contando el gobierno con el invalorable aporte de la “oposición racional” (massismo y peronismo de Bossio y los gobernadores) para “mejorarlo” en lugar de rechazarlo de plano. Así es que surgieron tres leyes que aprobaron algunos aspectos del decreto, y dejaron sin efecto otros; entre ellos los que referían al FGS: el 18 de junio pasado apareció publicada en el Boletín Oficial la Ley 27.446, que en su artículo 14 derogó los artículos 153 y 154 del DNU que más arriba se comentaron.     

Sin embargo, hubo cinco meses (de enero a junio) en los que el decretazo de Macri rigió, y conforme al mismo la ANSES bien pudo haber integrado fideicomisos financieros o haber ingresado activos del Fondo de Garantía en todo tipo de enjuagues de ese tipo.

El DNU fundamentó la necesidad de este tipo de operatorias en que “...asimismo, la evolución de los productos financieros y las diferentes clases de operaciones, su constante perfeccionamiento, la celeridad con que se negocian, las oportunidades de inversión que le son propias y las necesidades de rotación inmediata de los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), obligan a proceder en consecuencia.”; y trataba de remover el “obstáculo” que suponen la Ley 25.152 y sus modificatorias, que disponen que todo fideicomiso con recursos públicos debe ser autorizado por una ley del Congreso. Textualmente señaló que “...dicha limitación atenta contra la operatoria natural que debería poder realizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), sin que aquella signifique una mejora en términos de eficiencia, rentabilidad y calidad de la gestión de dichos activos.”.

Y agregó este sugestivo párrafo: “Que, en orden a ello, el impulso aportado a la microeconomía y el mejoramiento progresivo de las personas en situación de vulnerabilidad logrado a partir de los créditos Argenta, conlleva la necesidad de procurar instrumentos y estructuras de financiamiento que permitan su potenciación.”. La posibilidad de integrar fideicomisos financieros con la masa de recursos provenientes de los préstamos Argenta (las cuotas que se les descuentan de sus haberes a los jubilados que los obtuvieron) estaba planteada también en la reforma a la ley de los mercados de capitales que aprobó hace poco el Congreso, a instancias de Macri y -otra vez- con el apoyo de la “oposición responsable”.

El miércoles de ésta semana pasó por el Senado el Jefe de Gabinete Marcos Peña para dar su informe periódico, y le preguntaron si durante el tiempo que rigió el DNU, la ANSES había conformado fideicomisos financieros con los recursos o activos del Fondo de Garantía, y respondió por escrito que no; al mismo tiempo que trascendió que operó 46 millones de pesos con SBS, el fondo inversor del nuevo vicepresidente del Banco Central Gustavo Cañonero, el “trader” de la city porteña que se asoció al fondo buitre Templeton antes de eso, para comprar los “BOTES” emitidos por Caputo. 

Considerando los antecedentes de esta gente en lo relativo a la administración hasta acá de “la plata de los jubilados” desde que son gobierno, y considerando también lo quecontestó por escrito el propio Peña cuando en el Congreso le preguntaron si elgobierno iba a impulsar una reforma laboral, nosotros desconfiaríamos. Y es muy posible que estemos más cerca de aceptar, que de equivocarnos.

jueves, 28 de junio de 2018

PONÉLE QUE TENGAN RAZÓN

ASÍ PAGA MACRI


En el año 2016 el socialismo acompañó con el voto de sus diputados en el Congreso la sanción de la Ley 27.260, que aprobó el blanqueo de capitales y la "reparación histórica" a los jubilados, con el argumento de que a cambio la nación le financiaría a Santa Fe el déficit de su Caja de Jubilaciones y Pensiones.

Aunque eso no ocurrió, en noviembre del año pasado apeló exactamente al mismo argumento (sumándole el compromiso de pagar la deuda de la nación por el fallo de la Corte de 2015 sobre los descuentos de la coparticipación que iban a la ANSES) para firmar el pacto fiscal que Macri acordó con los gobernadores, y que dio origen a la reforma previsional que modificó la fórmula de ajuste de los haberes de jubilados y pensionados.

El financiamiento nacional para la Caja provincial siguió sin llegar, tanto es así que al elaborar el presupuesto provincial para este año que luego aprobaría la Legislatura, el gobierno de Lifschitz contempló un déficit para el organismo previsional de $ 4.052.365.000 para todo el 2018, que se financiaría con $ 2.990.365.000 de aportes del Tesoro provincial (el 73,79 % del déficit total) y 1062 millones que transferiría el gobierno nacional a través de la ANSES (el 26,21 % restante).

Pero ni siquiera ese aporte (es decir, algo más de la cuarta parte del déficit previsional total) viene cumpliendo hasta ahora el gobierno de Macri; el pasado 18 de junio Lifschitz dictó el Decreto 1590 (ver imagen de apertura), por el cual transcurrida casi la mitad del año incorporó al presupuesto provincial $ 494.664.096 que llegaron de la ANSES, es decir el 46,58 % de lo presupuestado por Santa Fe a recibir en todo el año de la nación, para el déficit de la Caja de Jubilaciones.

Si tomamos en cuenta que la Caja de Jubilaciones de la provincia acumulaba al 30 de abril pasado (último dato disponible) un déficit de $ 1.607.168.249,11, de mantenerse la tendencia la proyección anual (incluyendo los aguinaldos que deben pagarse a jubilados y pensionados sería de $ 5.223.296.809,61, un 28,89 % más de lo previsto en el presupuesto.

Y si proyectamos también anualmente los recursos transferidos por la nación hasta este mes, la cifra arrojaría unos $  1.071.772.208 para todo el 2018, casi en línea con lo presupuestado por la provincia; pero de ese modo financiaría solo el 20,52 % del déficit total de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Santa Fe.

Así paga Macri los favores.

EL VERDADERO PROBLEMA


Si decimos que el principal problema estructural de la economía argentina es el abultado déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos, no estamos descubriendo nada nuevo: mucho antes que nosotros, gente más calificada lo ha advertido y a estudiado a fondo el problema.

Que es de una magnitud tal que ya ni siquiera el dispositivo de medios hegemónicos que concuerda con el plan económico del gobierno y le brinda apoyo logístico para imponerlo, lo puede ocultar: en ésta nota de El Cronista dan cuenta del tema, y advierten que ya ha alcanzado proporciones preocupantes, pues es nada menos que del 5,3 % del PBI, o lo que es lo mismo, unos 34.000 millones de dólares.

Según lo informado por el INDEC, subió en el primer cuatrimestre de éste año a 9623 millones de dólares, un aumento inquietante respecto de los 7200 millones de la misma moneda del primer cuatrimestre del año pasado, cifra que ya era elevada. En el primer trimestre el déficit de cuenta corriente fue incluso mayor, del 6,3 % del PBI; generando un factor explosivo de insustentabilidad de la economía en su conjunto. 

Las razones son conocidas: las vías de llegada de dólares genuinos al país por exportaciones e inversión extranjera directa (IED) están obstruidas, sea porque respecto a las primeras (que además están en caída) los exportadores fueron eximidos por el gobierno de liquidar las divisas en el país; o porque respecto a la segunda y pese a los anuncios oficiales, cayó un 24 % interanual en el primer cuatrimestre, siempre según  datos del INDEC.  

Y por otro lado, la gran mayoría de los dólares que ingresan al país lo hacen por vía del endeudamiento externo, y eso considerando que las cifras del primer cuatrimestre no reflejan todavía en toda su magnitud el paráte que se venía registrando en la afluencia de capitales; al menos hasta que se anunció el acuerdo con el FMI y la decisión de Morgan Stanley de calificarnos como “mercado emergente”.

Pero aunque esa tendencia se revirtiera (a lo que hay que sumar el primer desembolso del acuerdo con el Fondo) lo que no se detiene es la salida de dólares de la economía: en pago de importaciones (el déficit comercial es récord), de remisión de utilidades de las multinacionales, por turismo y ahorro, y aceleración de la fuga de capitales por el desarme de posiciones de los inversores externos. 

Ni hablemos del peso cada vez más creciente de los pagos de intereses de la deuda, que ponen más presión a la demanda de divisas, compensado lo que podría ayudar para resolver el déficit de cuenta corriente la devaluación al hacer mermar las importaciones, y la salida de dólares para turismo en el exterior, o para ahorro; todo como consecuencia de la recesión.

Si el acuerdo con el FMI y el dictamen de MSCI no producen los efectos esperados de una nueva “lluvia de inversiones” de portafolio (es decir, dólares que llegan para la especulación financiera de corto plazo) el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos tenderá a agravarse severamente, poniendo en peligro la estabilidad del conjunto de la economía.

Y mal que les pese a los que celebraron la noticia de que llegábamos a "emergentes", ayer todos los indicadores dieron pésimo: suba del riesgo país (llegó a los niveles de septiembre del 2015, cuando estábamos por ser Venezuela), derrumbe del MERVAL (la peor caída en una década), subió el dólar 38 centavos y las acciones de las empresas argentinos y los bonos de la deuda caen en picada. Ni el tiro del final les va a salir, o para ser más precisos: los "mercados" no son boludos, y hacen la lectura correcta, un país con tamaño desequilibrio estructural es inviable, aun bajo un modelo que auspician; o con más razón dentro de él.

En la línea de “La crisis que nadie vio venir”, la nota admite lo que hasta hoy los medios hegemónicos se empeñaban en negar, asumiendo el discurso del gobierno: se fue al acuerdo con el FMI no para resolver el déficit fiscal (es decir el falso dilema que planteó Macri: FMI o ajuste), sino para conseguir los dólares necesarios para seguir alimentando la demanda local de divisas, y la fuga de capitales.

Pero ni en el acuerdo con el Fondo, ni en las “exigencias” de MSCI para calificarnos definitivamente como emergentes hay soluciones para éste problema, antes bien lo que allí se nos impone tiende a agravarlo: nos advierten que ni se no ocurra reimplantar alguna forma de control a la entrada y salida de capitales, o de restricciones al libre acceso a las divisas. Menos que menos, volver a exigirles a los exportadores que liquiden las divisas en el país.  

Mucho menos posible es que ambos factores (FMI y la condición de "mercado emergente") nos ayuden para gestar un modelo de desarrollo productivo que supere el cuello de botella de la restricción externa, mejorando la capacidad exportadora de la economía y sustituyendo importaciones, aumentando así la capacidad genuina de repago de la deuda. 

Se trata en consecuencia de respiradores artificiales para sostener con vida a un modelo agonizante e inviable, pero que en lugar de oxígeno le suministran material tóxico a la economía, que no hace más que acelerar el avance del problema; hasta que termine explotando en forma de crisis de deuda, o del balance de pagos.

Que no digan después que nadie lo vio venir.   

miércoles, 27 de junio de 2018

EL MEJOR ZÓCALO DE LA HISTORIA


ASÍ FUNCIONA


Contábamos los otros días acá que una de las posibles consecuencias de la calificación del país como "economía emergente" era la valorización de las acciones de un puñado de empresas que cotizan en bolsa en los mercados internacionales, entre ellas varias en la que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES tiene acciones; de las que éste se puede desprender desde que se metió un artículo que así lo autoriza en el blanqueo de capitales, además de haberse comprometido el gobierno de Macri a liquidar esos activos, en el acuerdo con el FMI.

Decíamos también entonces que si la venta de las acciones del Fondo en empresas privadas era ya controversial cuando se autorizó, con mayor razón ahora, cuando el Estado se desprendería de ellas justo cuando suben de valor, y en ésta nota de Ambito Financiero de hoy se confirma lo que suponíamos: Cablevisión Hólding (la empresa del Grupo Clarín que es su controlante) lanza una OPA (oferta pública de adquisición) para comprar las acciones Clase B de Telecom Argentina, oferta que obviamente incluye al 25 % que posee la ANSES.

Además del dictamen de MSCI declarando a la Argentina como "emergente" (que puede influir en el valor de las acciones), el hólding que comanda Magnetto se anticipa así a la decisión de Defensa de la Competencia sobre la aprobación definitiva de la fusión entre Cablevisión y Telecom, que ya tiene el visto bueno del hoy disuelto Ministerio de Comunicaciones.

Y llega también antes de que el Senado aprueba la "ley de convergencia" que regulará el mercado de la comunicación audiovisual y los servicios de Internet, donde Clarín logró introducir cambios para retrasar por un año un medio más (hasta julio del año que viene) la entrada de las telcos a ofrecer servicios de TV digital, la única competencia más o menos seria para el cuádruple play (Internet, telefonía, cable y televisión por aire y digital) que podrá ofrecer el Grupo cuando se termine de aprobar la fusión.

Cuando todo eso ocurra, naturalmente, sus acciones (y las de Telecom) volarán: el artículo da cuenta que algunas consultoras proyectan un valor de la acción de la telefónica de 181 pesos por cada una para fin de año; cuando en la OPA que ha lanzado Cablevisión está ofreciendo un precio de $ 110,85: una diferencia en menos del 63,28 % respecto al posible mayor valor futuro.

Con la cantidad de acciones de Telecom que tiene el FGS, la diferencia en plata entre lo que está ofreciendo hoy Cablevisión por las acciones y lo que podrían llegar a valer en el futuro, representa 17.256 millones de pesos menos de los que podría obtener en el futuro, o lo que es lo mismo, el equivalente a 2.131.423 jubilaciones mínimas que podrían pagarse con esa "plata de los jubilados", y que se ahorraría de desembolsar el hólding comandado por Magnetto.

Sin embargo, es posible que un gobierno urgido más que nunca de blindaje mediático acepte a cambio de él las dos cosas que demanda Clarín: aprobar la fusión entre Cablevisión y Telecom, y venderle las acciones al precio que ofrece el Grupo; y muy posiblemente antes lo segundo que lo primero. Porque al menos así ha venido funcionando la cosa hasta ahora , en una sola dirección: la de garantizarle los negocios al Grupo, a cambio de protección mediática para un gobierno impresentable.

Pero eso sí: el presidente, a pedido de la incorruptible Laura Alonso, se excusó por decreto (verlo completo acá) de intervenir en la renegociación del contrato entre el Estado y Autopistas del Sol por la concesión del Acceso Norte a la capital, dejándola en manos de Michetti. 

Ahora nos quedamos tranquilos porque los intereses del Estado (es decir, de todos nosotros) estarán adecuadamente custodiados, y no le darán a la empresa (a propósito: ¿no era que SOCMA y los Macri no tenían ya nada que ver con ella, según anunciaron cuando aumentaron los peajes?) ningún beneficio indebido.

ALGO NO CIERRA



En los casi 31 meses de gobierno que lleva Mauricio Macri y con la sola excepción de un par de ellos a fines del año pasado (justo para la época de las elecciones) el consuno viene cayendo en forma sistemática, un efecto previsible de otra constante del ciclo de “Cambiemos”: la pérdida de poder adquisitivo del salario frente a la inflación, ni hablar si se mide su evolución en dólares.

Por decisión deliberada del gobierno y efecto lógico de sus políticas, está apagado así hace meses el principal motor de la demanda agregada, que podría poner en marcha la economía. Para peor, a fines del año pasado y aun antes de haber ido al FMI, el gobierno -en línea con las recomendaciones que hiciera el Fondo en la revisión del artículo IV de nuestra economía- logró aprobar una reforma previsional que tira a la baja los haberes de los jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH; todos sectores de ingresos fijos con altísima propensión al consumo, que naturalmente debieron retraerlo.

Ya entrado éste año y aun antes -insistimos- del acuerdo con el FMI, el gobierno insistió hasta ayer nomás (al menos, hasta el paro de la CGT) en la inverosímil pauta salarial del 15 % en las paritarias, que estaría muy por debajo (menos de la mitad) de la inflación que hasta el propio gobierno reconoce a regañadientes que podría terminar arrojando este año; pese a los dibujos de Todesca.

También fue sobrepasado por la realidad aquel gesto teatral de “decretar” una ventana del 5 % a negociar entre las partes que ya habían cerrado sus paritarias ajustándose al “cepo” oficial: el propio Macri que estampó su firma en el decreto, en aquel inolvidable monólogo suyo ante Lanata que algunos llamaron entrevista, ubicó a la inflación esperada para éste año en torno al 30 %, previsión que hoy resulta claramente mezquina comparada con la realidad.

Siempre antes de haber anunciado que volvería a pedir financiamiento al Fondo, Dujovne anunció un recorte de más de 30.000 millones de pesos en la obra pública, mientras ya se conocía una merma sustancial del gasto en ese rubro y de las transferencias a las provincias con el mismo objeto, comparada con el año pasado, cuando ese ítem fue uno de los “drivers” utilizados por “Cambiemos” (junto a los préstamos Argenta) para ganar las elecciones.

Cuando el Congreso votó una ley para retrotraer los tarifazos a noviembre del año pasado y adecuarlos –en lo sucesivo- a la variación de los salarios, Macri lo vetó impiadosamente en horas; para sostener la política de dolarización de las tarifas que viene llevando adelante su gobierno, que por un lado alimenta la inflación, y por el otro, resta ingreso disponible para consumir a los ya flacos bolsillos de trabajadores, jubilados y sectores de ingresos más o menos fijos; ni hablemos los de aquellos que subsisten en la informalidad, o precarizados.

Para peor, la necesidad de contener el dólar y desarmar de a poco la bomba de las LEBAC's llevó las tasas a niveles incompatibles con la actividad productiva, y el "mundo" al que volvimos tampoco da señales de comportarse muy amistosamente: sigue sin cerrarse el acuerdo Mercosur-UE (afortunadamente para el país), la guerra comercial entre las grandes potencias está in crescendo y los platos rotos los pagamos los demás, Brasil sigue hundido, nuestra balanza comercial bate récords de déficit y cae el precio de la soja: esperar alguna reactivación por ese lado sería ilusorio.  

Conocidos los términos de los arreglos con el FMI, se advierte -sin sorpresa alguna- que suponen más de lo mismo, de aquellas recetas que siempre recomienda el Fondo, y que cada vez que se intentaron, fracasaron estrepitosamente: recorte más brutal aun del gasto público (apagando otro motor de la demanda agregada), en especial en salarios, jubilaciones, obra pública y subsidios a las tarifas de los servicios públicos.

No se trata acá de decir que esas medidas, de llevarse a la práctica, generarán recesión donde ya hay una alta y persistente inflación (dando como resultado la tan temida estanflación de la que hablaba Cavallo); sino que eso ya está pasando, como dicen los spot publicitarios del gobierno; claro que con otro sentido, y respondiendo a otros tiempos, que no son estos: baste decir que nos muestran un ambicioso plan de obras públicas, que ha quedado archivado para mejor oportunidad.

De allí que resulte sorprendente que, frente al contundente paro de la CGT, el gobierno salga a decir que ratifica el rumbo económico, al mismo tiempo que anuncia medidas para “evitar” la recesión, como si ésta no estuviese ya entre nosotros; o como si fuera resultado (“Macri dixit”) de que “pasaron cosas”, y no consecuencia directa de las políticas oficiales.

Poner ambas cosas juntas es, claramente, un oxímoron: si lo que el gobierno desea es “evitar” una recesión llega tarde, y si quiere superarla rápidamente, lo primero que tiene que hacer es abandonar las políticas que está llevando adelante, no ratificarlas.

Aun dando por bueno que Macri y su desflecado “mejor equipo de los últimos 50 años” saben estas cuestiones en su fuero íntimo, pero entienden que no es de buen tono admitirlas en público (porque de tal modo sembrarían aun más dudas de las que ya existen sobre su aptitud para manejar la “turbulencia”), no por eso el principal problema que afronta el gobierno dejaría de existir: como hacer para conseguir consenso social para un programa económico que excluye a –largamente- el 90 % de los argentinos, en un régimen de democracia abierta y sin represión.

Sea que se considere que el gobierno llegó al acuerdo con el FMI porque se le cerraron los canales de acceso al endeudamiento fácil que abundaron en sus dos primeros años de gestión, o sea que se piense que ése era su plan desde el principio pero la normalidad del recambio institucional (Cristina no se fue en medio de una crisis, como la mayoría de los gobiernos en el pasado) se lo impidió, el dilema que enfrenta Macri está allí enfrente, y radica en eso: para decirlo en palabras de Perón, como desplumar a la gallina sin que grite.

La contundencia del paro de la CGT habla no de la presuntamente recuperada credibilidad de una dirigencia sindical penosa, ni de la eficacia que alcanzó la medida porque adhirieron los gremios del transporte (el placebo al que prefirió aferrarse buena parte del gobierno, antes que intentar comprender lo que realmente pasa), sino del hartazgo social con el reparto de las cargas del ajuste que viene haciendo el gobierno desde que asumió; y con su resistencia a la profundización del mismo que surge implícita del acuerdo con el FMI.

Un acuerdo que -por pedido del Fondo, curado ya de espanto porque bien sabe los efectos que provocan sus recetas, aunque por eso no se prive de repetirlas- contempla futuros desembolsos de dólares, según como progrese el gobierno en el cumplimiento de sus compromisos: esa exigencia escrita, voluntariamente asumida por el propio Macri al ir a pasar la escupidera en Washington, es la expresión formal del dilema: ¿será capaz de imponer un mega ajuste y controlar al mismo tiempo las consecuencias sociales, políticas y electorales de sus resultados?

martes, 26 de junio de 2018

AFIRMAN QUE LA DEMOCRACIA ES UNA DIFICULTAD, Y HAY POLÉMICA


¿LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?


Sobre el tema al cual corresponde la imagen de apertura, leemos en el portal del gobiernoprovincial: “El proyecto prevé la construcción de un centro de interpretación, auditorio y anexos complementarios, con dependencias anexas, que forma parte de una intervención mayor que abarcará de manera integral al complejo social. La inversión conjunta para la ejecución de estos trabajos asciende a $ 60 millones.”.

Varias veces hemos dicho acá que el Túnel Subfluvial no se se caracteriza precisamente por una agresiva política de inversiones en infraestructura, en relación a lo que recauda por peajes; y mirando las últimas Cuentas de Inversión disponibles, se advierte por qué: en el rubro “Gastos de Capital” (Bienes de Uso) se invirtieron en cada año las cantidades que en cada caso se consigna entre paréntesis: 2016 ($ 7.979.687,68), 2015 ($ 3.649.631,77), 2014 ($ 1.900.185,54), 2013 ($ 626.340,59) y 2012 ($ 44.823,64).

Si bien no está disponible la Cuenta del 2017, el presupuesto contemplaba en “Bienes de Uso” $ 8.515.000, discriminados del siguiente modo: $ 40.000 para el complejo turístico en “Maquinaria y Equipos”, $ 4.665.000 en “Maquinaria y Equipos” para el túnel propiamente dicho (para comprar automotores) y otros $ 3.750.000 en “Construcciones”, es decir obras de mantenimiento.

Como se puede ver, lo que están anunciando ahora que van a invertir en el complejo turístico de Túnel equivale a casi el triple de lo gastado en obras allí entre el 2012 y el 2017, ambos años inclusive.

Pero lo raro es que las obras anunciadas (y para las que se hizo el concurso de proyecto) no tienen ningún correlato con lo que dice el presupuesto provincial para éste año, que sobre un total de gastos de $ 124.600.00 para el Túnel Subfluvial (cubierto casi íntegramente con ingresos por peaje por 124 millones), contempla en “Bienes de Uso” $ 19.965.000 en total, pero específicamente en “Administración y Mantenimiento del Complejo Turístico” un total de $ 7.585.000. 

De esos fondos, $ 4.150.000 son para gastos de capital: $ 50.000 en “Maquinaria y Equipo” y el resto en “Construcciones”; mientras en “Obras de refuncionalización y mejoras” en el viaducto propiamente dicho hay $ 5,9 millones; y en ningún caso se contemplan fondos para obras a ejecutarse en los años siguientes.

QUE NO SE CORTE


Tal como se esperaba, el paro convocado por la CGT con la adhesión de las dos CTA, los movimientos sociales e incluso parte del empresariado Pyme tuvo un amplio acatamiento, y se hizo sentir en todo el país.

Y tal como se pensaba tambièn, el gobierno intentó deslegitimarlo y minimizar el impacto que causó: nada nuevo bajo el sol, ningún patrón ha justificado o entendido nunca un paro, no será esta la excepción. Antes bien, el empeño discurso en ignorar la realidad (que está allí aunque uno no quiera verla) fue digno de mejor causa.

Sin embargo, la contundencia del paro no debería hacernos perder de vista (y precisamente por eso, que demuestra que hay un estado de insatisfacción social que el paro canalizó) no puede ser nunca el final de un proceso, sino apenas el principio: la conducción de la CGT llegó a esta instancia siguiendo sus propios tiempos (que marcaban su decisión de dilatar la decisión cuanto tiempo fuera posible), pero también empujada por una serie de masivas protestas anteriores, y por el veloz deterioro de todas las variables económicas y sociales.

Desde diciembre del año pasado para acá, se sucedieron las movilizaciones contra la reforma previsional, el paro de Camioneros del 21 F, la marcha al obelisco el 25 de mayo para rechazar el acuerdo con el FMI, la marcha federal de los movimientos sociales y el paro de las CTA de los días previos al de ayer.

Actores sociales y políticos que -coincidieran o no en marchar juntos- si coinciden en oponerse a las políticas del gobierno, que con brutal insistencia se vienen descargando sobre los sectores populares y los más humildes, aun antes de haber cerrado el acuerdo con el FMI: jubilados, trabajadores informales o registrados, beneficiarios de planes sociales o pensiones no contributivas, pequeños y medianos empresarios y productores, todos a su turno fueron afectados por el modelo de valorización financiera y fuga de "Cambiemos", y todo indica que la tendencia se irá profundizando en el futuro; si la sociedad se lo permite.

El propio FMI lo entiende así, en tanto condiciona los futuros tramos de la asistencia financiera comprometida con el gobierno de Macri, a los avances en el plan de ajuste. Quieren "ver para creer" si "Cambiemos" es capaz de disciplinar a la sociedad, y ha hacer que ajuste mansamente ser despojada de sus derechos, y retroceder en su calidad de vida, para garantizar el pago de la deuda, y la fuga de capitales.

No ha sido el de ayer el primer paro de la actual conducción de la CGT contra el gobierno, y los dos anteriores no marcaron a posteriori un cambio en la orientación de su relación con él: quedó perfectamente claro que llegaban a los paros empujados por la presión de las bases, y en parte los declararon para liberar esa presión. 

Exactamante esto remarcaba el domingo Morales Solá en su columna de La Nación como la lectura que hace el gobierno del paro (de modo insidioso insinuaba que era compartida por el triunvirato y los "gordos"), esperando que se repita la metodologí; de allí la "invitación a dialogar" a la conducción cegetista, para el día después del paro.

Pero del mismo modo que el alcance del paro superó a la propia CGT, las proyecciones del mismo deben ser capitalizadas y establecidas por un conjunto social y político mucho más amplio, que por supuesto incluya a la central obrera.

La gravedad de la situación y la profundidad del ajuste que el gobierno se prepara a lanzar sobre la sociedad argentina como consecuencia de los compromisos que ha tomado con el FMI, exigen una respuesta acorde a las circunstancias de todos los que, de no hacer nada o quedarse en un paro y nada más, serán sus víctimas: organizaciones sociales, sectores del empresariado nacional, el sindicalismo y la oposición política tienen que tener gestos de madurez para confluir en un conjunto de acciones que permitan frenar ya, ahora, la ofensiva ajustadora. Después puede ser demasiado tarde.

Exigir la urgente convocatoria al Consejo del Salario, la reapertura inmediata de todas las paritarias, un aumento de emergencia para los jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH y planes sociales y el rechazo contundente a la reforma laboral, junto con  la suspensión de los despidos y medidas de defensa de la producción y el trabajo nacionales ante la avalancha importadora (como las que toman los propios países que el gobierno considera "serios"), son apenas algunos de los puntos de necesaria convergencia de la oposición social y política.

Al mismo tiempo, hay que desplegar una acción coordinada, eficaz y contundente en todos los ámbitos en los que puede materializarse la oposición al gobierno y su plan de ajuste: la calle, el Congreso o los tribunales; rechazando el veto de Macri a la ley contra los tarifazos (dando la discusión en las cámaras e impulsando su declaración de inconstitucionalidad en la justicia, para lo cual ya hay una acción en trámite), impulsar legislativamente la derogación de la reforma previsional y movilizar para exigirle a la Corte que resuelva la causa promovida por Miguel Fernández Pastor para declararla inconstitucional.

Y como se ha dicho antes acá, rechazar claramente y con todas las letras el acuerdo con el FMI, sus condicionalidades y consecuencias: la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y la liquidación del Fondo de Garantía de ANSES, entre los más perniciosos. Exigir que se traten en el Congreso el mismo acuerdo, y la ruinosa operación de canje de las LEBAC's por un bono del Tesoro de condiciones leoninas, que agravarán aun más el ya pesado endeudamiento contraído por la gestión Macri; advirtiendo de antemano que se desconocerá en el futuro toda deuda contraída en condiciones ilegales, dudosas o ilegítimas.

Eso, para empezar; sin desvelarse por protagonismos ni autorías intelectuales, sin vedettismos que deben guardarse para otro momento, cuando se diriman las alianzas y las candidaturas electorales. Solo en ese contexto el amplio paro de ayer adquirirá toda la contundencia que es necesaria para frenar el ajuste saqueador del macrismo.