LA FRASE

"DESEMPATAR LA VOTACIÓN DE LA LEY DE TIERRAS VOTANDO EN CONTRA DEL GOBIERNO LE HUBIERA DADO A LA CARRERA POLÍTICA DE LA VICEPRESIDENTA VILLARRUEL EL MISMO IMPULSO QUE LE DIO A LA MÍA EL VOTO NO POSITIVO DE LAS RETENCIONES." (JULIO COBOS)
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domingo, 8 de septiembre de 2013

LAS VUELTAS DE LA VIDA


Más o menos para esta fecha pero hace 34 años -en plena dictadura- visitaba la Argentina una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, para interiorizarse sobre lo que estaba pasando en el país, y que era objeto de denuncias en todos los foros internacionales. 

Por entonces Clarín (flamante propietario de Papel Prensa en sociedad con La Nación, Clarín y La Razón) titulaba como vemos; señalando que lo visitantes venían simplemente "a investigar distintos aspectos de la realidad nacional".

Un eufemismo cómplice para ocultar la verdad: la CIDH venía a constatar en el terreno las gravísimas denuncias por violaciones a los derechos humanos que cometía la dictadura, y que todos conocemos.

Durante toda su estadía en el país, Clarín y los principales diarios y medios fueron haciendo la cobertura conforme a las directivas que recibían de la Junta y los funcionarios del gobierno; que pretendían transmitir la idea de un país que funcionaba con normalidad, y en el que las denuncias contra el régimen eran parte de una campaña orquestada desde el exterior: eran los tiempos del famoso eslogan "Los argentinos somos derechos y humanos", que se pegaba en calcomanías para la luneta trasera del auto.

Hace poco, cuando fue la audiencia en la Corte por la ley de medios, los abogados del Grupo advirtieron que no acatarán una eventual sentencia desfavorable a sus intereses; lo que supone que intentarán revertirla (si ése fuere el caso) en los tribunales del exterior.

Como ya pasó cuando la regulación de Papel Prensa, han invocado el Pacto de San José de Costa Rica y las presuntas lesiones que la ley de medios ocasionaría a la libertad de expresión que -entre otros derechos- esa norma reconoce.

Por supuesto y al igual que entonces, llevando agua para su molino: si algo protege el Pacto, es que no existan formas de vulnerar la libertad de expresión; como por ejemplo monopolizando la producción y venta del papel para diarios; conforme se dijo acá.  

Sin embargo ante un eventual fallo desfavorable de la Corte Suprema, el Grupo Clarín no podría acudir directamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (el otro órgano creado por el Pacto de San José de Costa Rica), porque ante ella sólo pueden llevar casos los Estados parte, o la CIDH (artículo 61 inciso 1.).

Si podría, en cambio, presentar ante la CIDH una queja contra el Estado argentino, y la Comisión evaluar si se configura o no un caso de vulneración de derechos protegidos por el Pacto (artículo 44 del mismo).

Con lo cual se daría la paradoja de que deberían acudir -en tiempos de democracia, y por ende, de plena vigencia de los derechos humanos- ante el mismo organismo cuya misión intentaron desnaturalizar hace años, en complicidad con una dictadura que violaba sistemáticamente los mismos.

Sin embargo hay un hilo conductor entre el pasado y el presente; y tantro con las mentiras de ayer, como con las sentidas alegaciones por presuntas violaciones a derechos humanos de hoy, persiguen el mismo fin: defender sus negocios.  

miércoles, 20 de junio de 2012

LA NACIÓN, LOS DERECHOS HUMANOS Y LA CIDH


Vemos en ésta nota de La Nación de ayer como  a la tribuna de doctrina le preocupa la avanzada de lo que caracteriza como los gobiernos autoritarios de la región (el eje del mal, o sea Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua), contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Incluso reclama del gobierno argentino una condena explícita a esos gobiernos, como cuando los medios hegemónicos plantean que no se condene a Cuba en los foros internacionales por violaciones a los derechos humanos.

Claro que el problema principal que dispara la preocupación de La Nación son los presuntos atentados "contra la libertad de expresión" que se cometerían en esos países (como por ejemplo pretender regular los medios audiovisuales); de los que tradicionalmente se hace eco la SIP, una pionera y experta en utilizar las violaciones a los derechos humanos en determinados países para ejercer un cuestionamiento a sus modelos políticos y económicos.

Salvo claro, que se trate de verdaderas dictaduras como las que tantas veces tuvimos en la historia de América Latina, porque entonces la conducta de éstos mismos medios -por ejemplo La Nación- fue bien distinta, como podemos ver en la imagen de abajo, que corresponde a la editorial del diario de los Mitre del 6 de septiembre de 1979, cuando una delegación de la CIDH visitaba la Argentina y José María Muñoz invitaba a ir a manifestarse frente al lugar donde recibían a los familiares de las víctimas de la represión de la dictadura, para demostrarle que los argentinos éramos "derechos y humanos":