LA FRASE

"NO ENTENDÍ ESO QUE DIJO MAURICIO DE QUE "ESPERABA UNA CÁLIDA BIENVENIDA", ¿NO ES INVIERNO EN RUSIA AHORA?" (GABRIELA MICHETTI)

martes, 23 de enero de 2018

CONFIRMADO: MARCOS PEÑA SE AFANÓ EL FONDO SOJERO


Los otros días te contábamos en ésta entrada que el Fondo Federal Solidario (vulgo fondo soja) que giraba la nación a las provincias había "desaparecido" del presupuesto nacional 2018; o al menos eso surgía de la Decisión Administrativa 6/18 del Jefe de Gabinete, publicada el lunes 15 en el Boletín Oficial.

Y decíamos también que la medida se había tomado sin que Macri modificara el Decreto 206/09 de Cristina que lo creó (coparticipando a las provincias el 30 % de las retenciones a la soja), ni el artículo 8 del Decreto 243/09, por el cual estableció que se liquidara y transfiriera a través de "Obligaciones a Cargo del Tesoro".

La imagen de apertura es una captura de pantalla del sitio web de la Oficina Nacional de Presupuesto (ver acá), que al presentar la documentación del presupuesto de éste año sigue mencionando al Fondo dentro de "Obligaciones...", y citando al Decreto 243/09.

En esta otra imagen captada del mismo lugar vemos los programas a cargo de "Obligaciones a Cargo del Tesoro" y los créditos presupuestarios asignados a cada uno, dentro de los cuáles sigue figurando (como Programa 93) el Fondo Federal Solidario:


Aunque esta información está -como dijimos- en el sitio web del organismo responsable de la confección y control del presupuesto nacional (la Oficina Nacional de Presupuesto), bueno es recordar que de acuerdo al artículo 5º del Decreto 659 de 1947, los documentos oficiales publicados en el Boletín Oficial (como la Decisión Administrativa de Peña que se "tragó" el fondo) son tenidos por auténticos, por el solo efecto de su publicación.

El Decreto 207 del año 2016 dispuso lo mismo respecto a los que son publicados en la edición en Internet del Boletín: tiene los mismos efectos de darles autenticidad que la publicación impresa.

Por lo que lo que debe prevalecer entonces es la Decisión Administrativa de Peña que, al distribuir analíticamente las partidas del presupuesto hasta el máximo nivel de detalle y desagregación, no incluye al fondo soja; a lo que hay que sumarle que transcurrida más de una semana desde la publicación, no hubo una "fe de erratas" subsanando un posible error.

Pero si miramos la imagen que ya publicamos de los programas a cargo de "Obligaciones a Cargo del Tesoro" detallados en la Decisión de Peña, veremos que no hay tal error:


¿Ven que justo falta el Programa 93 (Fondo Federal Solidario) entre el 89 (Erogaciones Figurativas a la Auditoría General de la Nación) y el 95 (Otras Asistencias Financieras a Empresas Públicas y Otros Entes)?

Pero no solo eso: si hacen la resta entre el importe asignado a "Obligaciones a Cargo del Tesoro" para este año de acuerdo a la segunda imagen ($ 131.891.979.701), y el asignado por la Decisión Administrativa 6/18 del Jefe de Gabinete  de la imagen de acá arriba ($ 106.274.179.701), la cuenta da exactamente $ 25.617.800.000 de menos: o sea, el importe que según la Oficina Nacional de Presupuesto estaba destinados al Fondo Federal Solidario (FFS).

Es decir que lo "borraron" y readecuaron las partidas a la poda; justo cuando ayer nomás leíamos en Diario Bae que la nación está pensando en disminuir las transferencias a las provincias para ejecutar obras públicas financiadas por el Estado nacional.

Habría que avisarles a los gobernadores que firmaron el pacto fiscal, que ya arrancaron.

lunes, 22 de enero de 2018

DECÍ QUE TE TENEMOS A VOS PARA QUE NOS AVIVES, LUIS


" NO HABRÁ NINGUNA IGUAL, NO HABRÁ NINGUNA..."


Comprar un inmueble para el Estado es igual a cualquier otro tipo de compra o contrato: dependiendo del monto a invertir, será el procedimiento que deberá seguir; más riguroso cuanto más haya que gastar. En Santa Fe ahora pasando los 800.000 pesos, es obligatorio hacer licitación pública.

Y si el Estado desea comprar un inmueble determinado en particular, lo hace yendo a un remate o subasta pública a pujar como cualquiera con un precio máximo a pagar, previamente establecido por decreto del Poder Ejecutivo, o lo expropia.

En éste último caso se dicta una ley calificando de utilidad pública el bien, y se inicia el procedimiento expropiatorio tasándole por la Junta Central de Valuaciones y ofreciendo el monto resultante a los propietarios, en concepto de indemnización. Estos pueden discutir el precio, pero no la calificación de utilidad pública.


Claro que siempre se puede intentar una solución creativa e innovadora, como la que utilizó el Ministerio de Seguridad en el decreto cuyas imágenes ilustran el post, para comprar en forma directa "por falta de sustitutos convenientes" un inmueble en Rosario; y destinarlo a un destacamento policial.

Aunque ese inmueble perteneciera a una empresa (una desarrolladora inmobiliaria) que está en concurso preventivo de acreedores, razón por la cual el pago deberá depositarse a la orden del juzgado del concurso; y para la venta del inmueble se requirió su autorización. 

Cualquiera diría que lo compraron para darle una manito a la empresa, y permitirle levantar el concurso.

De otro modo no se entiende que lo hayan pagado un 36,15 % más caro que la tasación de Catastro de la provincia ($ 1695,05 el metro cuadrado, contra $ 1244,98); lo que representó para ésta desembolsar $ 2.124.156,71 de más.

Pero como dice el tango, "no habrá ninguna igual, no habrá ninguna".


FUJIMACRI YA NO TIENE NADA PARA OFRECER


Apenas cinco días después de que se conociera el mega DNU que modificaba y derogaba un montón de leyes con la excusa de “desburocratizar el Estado”, el jefe de gabinete anunciaba en conferencia de prensa que el gobierno había resuelto no convocar al Congreso a extraordinarias en febrero; difiriendo toda la actividad legislativa al inicio del período ordinario de sesiones el 1º de marzo.

De tal modo desmentía enfáticamente (claro que sin proponérselo) las “circunstancias excepcionales que hacían imposible seguir el trámite ordinario previsto por la Constitución para la sanción de las leyes” que -en teoría y como lo prevé la constitución- forzaron al presidente a emitir el DNU: en cualquier país medianamente serio de esos que habitualmente les fusta tomar como ejemplo el funcionario (responsable constitucional además de presentar los DNU ante el Congreso) era despedido, el presidente sometido a juicio político y el decretazo anulado por la justicia. Para esto último bastaría simplemente usar como prueba el video de la rueda de prensa, con las declaraciones de Peña; o las declaraciones de Tonelli reconociendo que apelaron al decretazo porque había cosas que no pasaban en el Congreso.

Clausurando el Congreso hasta marzo y sin la garantía de que hasta entonces no volverá a emitir decretazos de necesidad y urgencia, Macri ingresó definitivamente en la etapa de fujimorización, bajando un escalón más en la ya de por sí degradada calidad democrática de su gobierno; que suma el apagón legislativo a la subsistencia de presos políticos y la cacería organizada de opositores con el uso de las agencias estatales a tal fin (OA, UIF, AFIP), y la complicidad de buena parte del Poder Judicial.

La leve pátina democrática del gobierno de la “nueva derecha” duró así menos que la pintura de la pileta de Larreta, y Macri empieza a transitar aceleradamente -y no solo por el mero transcurso del almanaque- la parte final de su mandato sin pena ni gloria, porque ya no tiene futuro para ofrecer: el propio jefe de gabinete nos acaba de explicar a los argentinos que debemos acostumbrarnos a los aumentos de la nafta “porque los costos son los costos” (omitiendo que fue el gobierno el que decidió liberar los precios de los combustibles, atándolos a la evolución del dólar y el barril de petróleo), mientras nos pide que como sociedad nos comprometamos con la meta de inflación “recalibrada” del 15 %. O sea, en criollo, que no pidamos más aumento de sueldo que eso: el ministro Frigerio acaba de decir lo mismo, con otras palabras.

El DNU y el cierre del Congreso hasta marzo marca la fujimorización de un gobierno que no puede resistir el más mínimo debate legislativo de sus iniciativas: recordemos el penoso papel del diputado Negri cerrando el debate de la reforma previsional en el recinto sin defenderla; o el más reciente ejemplo de la clausura de la paritaria nacional docente por decreto. 

Y si no nos creen, hagan la prueba de leer los fundamentos del mega DNU, del decreto que clausuró la paritaria docente o de cualquiera de los que recortaron derechos en estos dos años: ninguno pasa el más mínimo test de razonabilidad, ni supera la exposición de peticiones de principios; sin la menor explicación inteligible de las decisiones que se adoptan en cada caso, porque no la tienen o -peor aun- porque son indefendibles en un debate público y abierto.

El gobierno de Macri manda las promesas de regeneración republicana y calidad institucional con las que “Cambiemos” atravesó la campaña electoral del 2015 y llegó al poder, al mismo trasto en el que antes cayeron el diálogo y la búsqueda de consensos, la “pobreza cero”, y las promesas de “mantener lo bueno y corregir lo malo” del kirchnerismo, para que “todos estemos cada día un poquito mejor”.

A partir de la reforma previsional algo cambió, en especial en la relación con parte de su propia base electoral: muchos empezaron a advertir que como cualquier gobierno neoliberal clásico, el paraíso prometido es algo que se aleja cada vez más en el tiempo, mientras los sacrificios que se exigen en tiempo presente para conseguirlo son cada vez mayores y apremiantes.

Los medios y economistas afines al gobierno se apuran a decir que el 2018 estará “atravesado por la maldición de los años pares sin elecciones”, y la economía crecerá poco, si es que crece; mientras advierten que no se repetirá el boom del crédito del año pasado, y los salarios volverán a perder frente a la inflación, provocando que el consumo siga sin repuntar.

Por esa razón cuestiones como el escándalo Triaca pegan y por ese motivo Clarín (sin renunciar ni por un momento a otorgarle un blindaje mediático propio de una dictadura e incompatible con un gobierno democrático) ya empieza a instalar en sus medios la idea del recambio dentro del propio sistema, con Vidal como el rostro amable para oponer al desgaste de Macri; el CEO agriado por las contrariedades de la realidad, y afecto a los despidos rápidos y las vacaciones (propias) largas.  Y por esa razón también hasta Barrionuevo se les para de manos, y pone su firma en un durísimo documento de los sectores más combativos de la CGT contra el gobierno.  

Sin embargo, que el gobierno esté desgastado y lo que algunos auguraban como una larga hegemonía (en términos culturales) del macrismo se disuelva en el aire a pocas semanas de las elecciones no significa que sea débil, ni que renuncie a tratar de imponer su agenda, a como de lugar: precisamente el riesgo para la democracia radica en que seguirá intentando hacerlo, por la razón (poco, casi nada) o por la fuerza (mucho, casi siempre). Y como dijo hace horas Zaffaroni, cuidado porque los muertos siempre los ponemos nosotros.

Y apelará para ello al reducido manual de herramientas con los que se manejan las derechas, en todo tiempo y lugar: para la protesta social, la represión, y para imponer las propias iniciativas, ese “decisionismo cesarista” que le critican a los populismos pero que no dudan en aplicar cuando gobiernan; más la quirúrgica precisión para asaltar al Estado y sus estructuras vaciándolas hasta la última hendija disponible, para rapiñar la mayor cantidad de negocios posible, mientras les quede tiempo. Este último es particularmente perceptible en el articulado del mega DNU de hace unos días.    

No hay en marcha un proyecto refundacional de la Argentina, y no porque los dueños del país no lo deseen, sino porque sus circunstanciales empleados ejecutores (que eso y no mucho más es el gobierno nacional) no están a la altura del desafío, claramente. No hay proyecto de desarrollo alguno, sino un plan de negocios (y rapiña también) que funciona para cuatro o cinco nichos escogidos; así como no hay plan económico sino tomar deuda para fugar capitales, rebajar salarios reales y flexibilizar todo lo que se pueda la fuerza de trabajo. 

Por esto último la reforma laboral (el proyecto que enviaron al Congreso, otro, o su tupacamarización en las paritarias) sigue siendo el objetivo político central del gobierno, la viga maestra del programa económico: mientras no da ninguna señal de controlar ningún precio de la economía (incluyendo al dólar) para alinearlo con las “metas de inflación”, insiste en ponerle cepo a la discusión salarial; y a ese propósito tributa la cacería judicial de sindicalistas. 

No porque los impresentables elegidos como ejemplos no merezcan estar presos, ni tampoco para aleccionar a los demás dirigentes gremiales, pues es muy probable que los que más tengan que tener al respecto porque tienen muertos en el placard, sean los más proclives a transar con el gobierno traicionando los intereses de sus bases.

Lo que se busca es generar el descrédito social de los sindicatos y sus dirigentes, para quitarle bases de sustentación a cualquier protesta que ensayen para defender los salarios, los derechos y los puestos de trabajo amenazados por las políticas del gobierno de Macri. Las respuestas del gobierno al documento de Mar del Plata de algunos sectores de la CGT es clara al respecto: apelar al argumento ad homnimen y poner el foco en quienes lo firmaron (colocando en primer lugar a Barrionuevo, hasta ayer nomás socio), y no en lo que dice.

Mientras tanto, sigue pendiente la construcción de la alternativa opositora capaz de capitalizar lo que ya es un indisimulable declive del proyecto gobernante, que todo indica no podrá ser revertido, de seguir en su propia lógica; porque las inconsistencias groseras del plan económico se reconducirán en tensiones sociales, que tendrán que tener su correspondiente vía de expresión política.

domingo, 21 de enero de 2018

NO LA VIMOS VENIR


PLAN PATAGONIA

¿TAN DIFÍCIL ES...


...decir “la verdad, me equivoqué, voté como un pelotudo y acá están las consecuencias, me tengo que hacer cargo de la parte que me toca”?

Parece que sí, y que es más fácil culpar “al país que maltrata”, como si no fuera en ese mismo país -claro que con otro gobierno- el que por fin hizo cumplir la Ley 23.329 (esta que te enorgullece tanto “porque fue sancionada por el gobierno de Alfonsín”) de 1986, que dispuso la creación del Ballet Nacional.

No es cuestión de hacer leña del ballet caído y caerle encima a Iñaki Urlezaga porque en el 2015 -en plena campaña electoral- sostenía que “si la gente no deja de votar con el bolsillo, el difícil que el país salga adelante”; pero tampoco se lo puede dejar pasar; porque es exacamente al revés, amigo Urlezaga: si en el 2015 la mayoría de la gente hubiera votado con el bolsillo hoy tendríamos otro gobierno, y vos todavía dirigirías un Ballet Nacional, sostenido por el Estado.

Y te lo cepillaron de un plumazo porque son así, no porque pensaran en reorientar los gastos del Estado a otros fines más prioritarios: sin ir más lejos, Carolina Stanley (el Ballet dependía de Desarrollo Social antes de ser traspasado a Cultura) no tuvo tiempo de atenderte para explicarte los motivos del tijeretazo, porque estaba ocupada podando pensiones no contributivas para discapacitados, enfermos y ex combatientes de Malvinas. Mirá si se van a detener a salvar a un grupo de bailarines cuando no les tembló el pulso para eso.

Hay en la perplejidad de Urlezaga mucho del despiste habitual en cierta gente de la cultura que se señalaba acá cuando se produjeron los recortes a los subsidios del INCAA al cine (enlace); que se traduce en el ombliguisimo de creer que su problema es “el mundo” (vean sino a los que andan cantando alabanzas del mega DNU “desburocratizador” porque podrán exportar más fácilmente obras de arte, o en renegar de los subsidios o pedir “que ajusten a otros, los que no trabajan”.

Pero también se suma en éste caso mucho de la idea de que “lo que tengo me lo gané yo por mis propios méritos, y lo que me ocurre de malo es culpa de la sociedad, el país o el gobierno”; aun cuando en éste caso esto última sea estrictamente cierto, pero no como él lo ve: el macrismo (o sea, “este gobierno”, en concreto) destrozó todo lo que Urlezaga había construido en la formación del Ballet Nacional, gracias al apoyo de “otro gobierno”, el de Cristina.

Precisamente en esa idea simple (y por tanto, boba) que pone los méritos, logros y aciertos en lo individual, y los fracasos y frustraciones en el contexto (es decir, por extensión, en lo colectivo) descansa el corpus ideológico principal del macrismo: ¿qué es el PRO sino la construcción de una alternativa electoral competitiva a partir  de la sumatoria de “electores sueltos” que se sienten -cada uno de ellos- capaces de todo, pero “desaprovechados” u “obstaculizados” por “un país que los maltrata”?

Nadie discute las condiciones personales de Urlezaga para lo suyo, y de hecho por eso en su momento se lo apoyó para que pusiera su talento al servicio de la empresa de construir el Ballet Nacional.

Pero los Urlezaga de la vida deberán aprender que -contrariamente a lo que sostiene el evangelio meritocrático- por más bueno que uno sea en lo suyo, nunca podrá desarrollarlo en plenitud si no hay un contexto (país, economía, sociedad, gobierno) que acompaña: que lo digan si no los miles de brillantes científicos y hombres de ciencia argentinos que tuvieron que emigrar porque acá se los mandaba a lavar los platos.

No se trata de pedirle a Iñaki que se arroje ceniza sobre la cabeza y se flagele con el cilicio por haber confiado en el macrismo y haberlo votado; cosa que por otra parte hicieron muchos argentinos, tantos como para que hoy sea gobierno. Y muchos por razones muy atendibles, como la gente del campo o los grandes empresarios que -fijáte, Iñaki- votaron estrictamente con el bolsillo.

Se trata simplemente de pedirles a los que como él hoy se sorprenden de que la derecha en el poder haga lo que siempre hizo cada vez que lo tuvo, y lo que se dijo en la “campaña del miedo” que iba a hacer (y nos quedamos cortos), que hagan un mínimo examen de conciencia para que la experiencia sirva, y no volver a meter la pata de nuevo la próxima vez que entren a un cuarto oscuro. Sin estridencias ni actos públicos de contrición

Y en el caso de los que son conocidos porque tienen fama y prestigio bien ganados como Urlezaga, que lo hagan en público no para humillarlos, sino para que sirva de ejemplo; porque muchas veces opinan sobre cuestiones políticas y sociales (como ciudadanos que son, tienen todo el derecho de hacerlo), sin reparar en que no son cualquiera, y que mucha gente amplifica sus opiniones y las tiene preponderantemente en cuenta, precisamente porque son famosos.

De lo contrario el país seguirá condenado a recaer cíclicamente en retrocesos, pero no porque “la gente vota con el bolsillo”, sino porque algunos no son capaces de asumir su infantilismo político.

sábado, 20 de enero de 2018

¿ESTAMOS ANTE UN CASO GRAVE DE BIPOLARIDAD? PARA PENSAR, ARGENTINOS



EL CHE PIBE STURZENEGGER: SI LO MANDAN LOS BANCOS VA CONTENTO



Cuando desde algún sector del gobierno empezaron a presionarlo a Sturzenegger para que se tragara su dogma monetarista y bajar la tasa de las LEBAC´s y lo hizo solo por 75 puntos básicos, hubo quienes "celebraron" una muestra de la "autonomía e independencia del Banco Central": nada más alejado de la realidad, ni el BCRA ni Sturzenegger manejan esa variable, sino los bancos.

Que solo consintieron una baja mayor de las tasas (con la amenaza latente de correrse al dólar, ya que les han eliminado todas las restricciones para tener activos y posiciones en divisas), cuando el propio Sturzenegger le dio luz verde a un negocio que seguramente inventaron ellos mismos: las "LELIQ`s", o LEBAC´s a 7 días, que solo pueden suscribir... los bancos, y que solo pueden negociar en el mercado secundario...los bancos; con un rendimiento que a los 30 días (es decir, si las renuevan a su vencimiento semanal durante un mes) promedia el 30 %. Lo que se dice un negocio redondo, para pocos.

Pero la baja de las tasas de referencia del Central no fue en vano: les dio a los bancos la excusa perfecta para bajar las tasas de los plazos fijos con las que retribuyen a los ahorristas, en hasta 150 puntos básicos para los minoristas (colocaciones menores a 100.000 pesos).  

Sin embargo, como lo muestra la imagen de apertura y se cuenta en ésta nota de La Nación de ayer, por ahora "no tienen pensado" bajar las tasas que cobran por los préstamos, lo que supone que aumentarán sus ya abultadas ganancias (77.800 millones de pesos el año pasado), por la diferencia entre las tasa activas y las pasivas; es decir por recibir depósitos y prestar dinero, el corazón del negocio bancario.

Pero no es esa la única forma que tienen de ganar plata: ayer también nos contaban que subirán los cargos y comisiones que cobran a sus clientes por sus servicios (en algunos casos, inventados), hasta en un 60 %; o sea cuatro veces la "meta de inflación recalibrada" planteada por el gobierno para éste año.

Claro que nada de eso sería posible sin la política de desregulación del mercado financiero que viene llevando desde hace 25 meses Federico Sturzenegger, su hombre al frente del Banco Central: es sabido que la famosa "independencia" del organismo consiste (desde que fuera creado en la Década Infame, y salvo en los gobiernos de Perón, Néstor y Cristina) en que lo manejen los bancos, sin ser molestados por el gobierno.

En efecto, una de las primeras medidas que tomó Sturzenegger al llegar a la presidencia del Central fue eliminar el "piso" establecido por Vanoli para los tasas a pagar por los plazos fijos, y el "techo" a cobrar por los créditos; fijados en ambos casos -justamente- en referencia a las tasas de las LEBAC´s que fijaba el BCRA.

Y otra fue liberar por completo los cargos, comisiones y aranceles que perciben de los clientes por sus servicios, con el argumento de que de ese modo "se promovería la competencia entre las entidades, en beneficio de los usuarios". A las pruebas nos remitimos sobre los resultados de tan brillante plan.

No hace falta ser Nostradamus para darse cuenta que los balances de los bancos al final de este año reflejarán un incremento en sus ya abultadas ganancias, por lo que creemos que deberían darle un bono a Sturzenegger (como el de la Rural a Etchevehere), en agradecimiento por los servicios prestados.

HAY QUE SER GUAPO PARA PUBLICAR UNA NOTA EN LA NACIÓN ELOGIANDO A MITRE, EH; NO ES PARA CUALQUIERA


(*)

El 19 de enero de 1906 moría Bartolomé Mitre y, según los biógrafos, sus últimas palabras fueron "no me embalsamen". (Claro, tenía miedo que lo metan detrás de un cristal como a Lenín) No me constan los motivos prácticos o teóricos de ese pedido, (¿Y si te constaran en qué cambiaría la cosa?) pero en términos históricos y políticos Mitre no está embalsamado. El hombre que hizo de la historia y la política la razón decisiva de su existencia (“Las” razones, son dos: la historia y la política. A menos que vos compartas la idea de Jauretche, que decía que el mitrismo era una “política de la historia”) no podría permitirse la licencia (Claro, no era como Macri) de renunciar a seguir gravitando con sus ideas. (¿Ves? A Mauricio cuando excepcionalmente se le cae una idea, es de escasísima gravitación) Como Sarmiento, como Alberdi, con quienes sostuvo tantas coincidencias y tantas disidencias, Mitre mantiene una rigurosa actualidad. (Y un riguroso diario de actualidad, digamos todo) Sus ideas, sus proyectos, incluso sus esperanzas, están presentes en nuestros debates públicos, en nuestras diferencias, en nuestros dilemas. (Y sus disparates y sus crímenes, ni te cuento) La nación, el Estado, la ley, las libertades, son temas en los que Mitre siempre tiene algo para decirnos. (De la guerra del Paraguay o los degolladores uruguayos en cambio, prefiere no hablar)
Primera lección. Creyó en este país y nos enseñó a creer en él. (¿Cómo no creer en un país donde semejante mediocre llegó a presidente primero, y a prócer en vida después?) Imposible pensar la política, ayer y hoy, sin esa fe laica que Mitre tuvo en la Argentina y en los argentinos. (Bueno) Esa convicción provenía de su mirada histórica, de esa lucidez para transformar la historia en conciencia histórica, (Y en herramienta política de adoctrinamiento, más que nada) como escribió José Luis Romero. La nación forjada en la crisis y pensada como el alma misma de la política. Y la historia nacional como un fragmento de la historia universal. (Esta última una idea original de él, seguro. A nadie se le había ocurrido antes) Segunda lección. La condición necesaria para hacer posible este destino es la sabiduría política, esa combinación virtuosa de teoría y práctica, inspiración y raciocinio. (Y un poco de Rémingtons, obuses, milicos y empréstitos ingleses, también ayudan. Digamos todo) Fue exigente consigo mismo y con sus contemporáneos, pero en el vértigo de una crisis profunda escribió este consejo que hoy merecería estar presente en la memoria de todo político: "Debemos tomar a la Argentina tal cual la han hecho Dios y los hombres, para que los hombres con la ayuda de Dios la vayamos mejorando". (Una soberana idiotez, hueca y vacía de contenido, como todas las que solía decir. Pero celebrándola te garantizás seguir escribiendo en este diario para siempre)
Tercera lección. Nunca se dejó subyugar por las utopías, (Salvo cuando nos mandó a la guerra del Paraguay en nombre “de los apóstoles del libre comercio”) pero nunca renunció a las esperanzas. (Que Cohelo estás hoy, Rogelio) Pensó la política con los pies plantados en la realidad y con los ojos mirando hacia las cumbres. (Se habrá cagado golpeando contra las puertas y las paredes, por no mirar al frente) Aceptó los rigores de lo posible, pero jamás perdió de vista que sin reformas materiales y culturales no hay reformas políticas perdurables. (Dios mío, cuanto todo de nada) "Un pueblo pobre no puede ser libre; un pueblo sin instituciones no puede tener idea de sus derechos y deberes; un pueblo con malos códigos no puede tener una buena constitución; (El tema es que los Códigos vinieron después de la Constitución, y si la cagaban los codificadores ¿qué culpa tenían los constituyentes?) un pueblo con un mal sistema de hacienda no puede tener un buen sistema político; (Y un pueblo sin tetas, más que pueblo es un amigo) un pueblo que no goce de bienestar es en vano que tenga escrito en un papel sus liberutades". (Fue un protoperonista, digamos) ¿Se entiende por qué es nuestro contemporáneo? (No se entiende nada, pero metéle) Cuarta lección. En tiempos de faccionalismos, refriegas y turbulencias, (¿Vos decís que entonces había grieta también?) apostó al acuerdo, al entendimiento y a la educación. (Claro, como el entendimiento con el Paraguay y el acuerdo con el “Chacho” Peñaloza para que se dejara degollar) No desconocía el conflicto y lo asumió con coraje, (Siempre mandando a pelear a otros) pero su talento se desplegaba forjando los grandes acuerdos (Ah, por eso desde que dejó de ser presidente protagonizó tres revoluciones armadas contra los gobiernos elegidos) porque "de estos males todos somos responsables y solidarios". Creía en los estadistas, (Más bien se creía un estadista) pero rechazaba la noción del líder providencial. (Claro, para eso estaba él) Detestaba la demagogia en todas sus manifestaciones: (Por eso no se tomó el trabajo de llegar al gobierno por el voto, sino por la fuerza primero, y el fraude después) "Nunca he gobernado con los gritos de la calle -advirtió-, pero he consultado los movimientos de opinión". (Era como Durán Barba: hacía focus group) Estaba convencido de que la educación contribuía de manera decisiva a la perfección moral e intelectual de los pueblos. "El número de analfabetos debería estar escrito en las paredes del Congreso para quitar el sueño de los legisladores", (Que feo eso de andar ensuciando las paredes de los edificios públicos, parece trosco o de los capuchitas de la SIDE) escribió. Hoy podría exigirse algo parecido. (Lo que pasa es que si pintás paredes te meten en cana ahora)
Quinta lección. Fue, como le gustaba decir, un hombre de principios, (Pero si no te gustaban, tenía otros, como Groucho Marx) es decir, de ideas y convicciones, pero esos principios nunca fueron dogmas. (Salvo el del libre comercio y la relación privilegiada con Inglaterra, ninguno) Fue un liberal de medios (Claro, como el corte de cabezas o el apuñalamiento de adversarios políticos, como en Cañada de Gómez y Villamayor) y de fines. Su liberalismo se confundía con la moderación, pero también con la curiosidad y el asombro. (¿?) Siempre fue un político que en los momentos de crisis dijo lo que pensaba y siempre creyó que la política no podía reducirse a consignas esterilizantes. (¿Estaba en contra del doctor Albino?) El liberalismo de Mitre se sostenía en la certeza de que la realidad siempre es más rica, más estimulante que las ideologías. (Nada más falso: si hubo en la Argentina un ideólogo abstraído por completo de la realidad, fue Mitre. Que por eso admiraba a Rivadavia -un extraviado como él- al punto de proclamarlo “el más hombre civil de la tierra de los argentinos”) Como dirigente definía lo fundamental, pero luego dejaba abiertas zonas amplias de ambigüedades para que la vida se encargara de dibujar los últimos trazos. (Y sobre todo para lavarse las manos de las cagadas y los crímenes, como en sus cartas a Sarmiento pidiéndole que “haga guerra de policía” en el interior contra los caudillos federales) Sus convicciones moderadas le ganaron enemigos históricos. (Claro, como el “extremista” Felipe Varela, o el “subversivo” Alberdi, ponéle) Los fascistas y los católicos integristas no le perdonan la república liberal; (¿Cuál, la que solo pudo garantizar una elección sin fraude 10 años después de que él muriera, la de las intervenciones federales, la de la ley residencia, ésa?)  los izquierdistas no le perdonan la república burguesa. (Pero son todos mitristas, a la hora de estudiar la historia argentina) En ambos casos, lo que no le disculpan es su condición de liberal en el sentido más noble de la palabra. (Acá correspondería citar a Alberdi, y lo que opinaba respecto al “liberalismo” de Mitre y los liberales argentinos)
Sexta lección. El historiador Hugh Trevor-Roper escribió que "los mejores políticos son aquellos que han estudiado la historia, y los mejores historiadores son los que han participado en política". (Una idiotez que andá a chequearla a la Academia Nacional de la Historia) Pensamiento ajustado estrictamente para Mitre. Fue un historiador exigente (Salvo los mitristas, nadie piensa eso, justamente se le critica su absoluto desapego por escribir historia sin base documental) y un político eficaz que percibió las señales del pasado, captó las luces del futuro y supo de las decisiones cotidianas que se deben tomar todos los días, decisiones que exigían ese "golpe de vista" que permite comprender en la confusa y vertiginosa complejidad de lo real aquello que corresponde hacer en cada instante. (Que chupada de culo monumental, sin mencionar un solo ejemplo de su obra de gobierno que demuestre lo que estás diciendo) Esa inspiración provenía de su sensibilidad, de su experiencia en el trato con los hombres, pero se apoyaba en una reflexión rigurosa acerca de las tareas a realizar para constituir un sistema de poder. (Dále que ya estás terminando, tiráte un ejemplo, debe haber) Mitre pudo equivocarse, (Una o dos veces, ponéle. Como cuando calculó el cronograma de lo que iba a durar la guerra del Paraguay y le erró por cinco años) pero en todas las circunstancias siempre supo dónde estaba parado y, sobre todo, siempre supo lo que deseaba para la Argentina. Ese sentido histórico de lo real, esa certeza acerca de lo que se debe hacer en cada momento, ese talento para establecer diagnósticos adecuados y soluciones posibles, es lo que distingue al político de todos los tiempos.
Séptima lección. Su vida propiamente dicha. Ese trajinar cotidiano entre las borrascas de la política, los rigores de la investigación (Bueno, tampoco era Herodoto precisamente) y los imponderables íntimos de la existencia. (Los dolores de próstata, o no encontrar la chata de noche y a oscuras, ponéle) También en estos planos Mitre tiene algo que decirnos. Tradujo la Divina Comedia; (Bastante como el culo, por cierto) fue el primer historiador argentino (Lo cual supone que Vicente Fidel López no existió); escribió poemas, novelas y ensayos. (Horribles la mayoría, tanto que ni en este diario los publican) Sus artículos en los diarios fueron un modelo de reflexión y criterio. (Para terminar dándole una columna a Majul, mirá a lo que llegamos) José Hernández le dedicó La vuelta de Martín Fierro. (Y bien dedicado que estaba: "La vuelta" describe al gaucho derrotado e integrado al sistema triunfante en Caseros y Pavón, que desistió de caudillos, revoluciones y montoneras. A menos que fuera una ironía) Fue austero por temperamento y por convicción. El lujo, la riqueza y la ostentación le eran indiferentes. (Pero vivía en una casa comprada “por suscripción popular”, digamos todo) Era serio y formal, comprensivo y tolerante. (Pregúntale a Saldías) Prefería la soledad a las multitudes, el estudio a la disipación. La victoria o la derrota no alteraban su estado de ánimo. (Sobre todo porque nunca ganó nada: en Pavón Urquiza abandonó, y en la guerra del Paraguay los brasileños le pidieron que se volviera para poder ganarla, porque decían que era “un hombre que todo podrá ser, menos general) Era valiente, pero no se ufanaba de su coraje; asumía los riesgos como si no le importaran las consecuencias. (Sobre todo porque no los asumía, y por eso no le importaban las consecuencias) Como los héroes de Hemingway, cultivaba la elegancia en el sufrimiento y, como los personajes de Borges, crecía en la derrota. (Se la pasó creciendo toda su vida entonces) En su prolongada vida política conoció las victorias y las derrotas; los arrullos del poder y sus ingratitudes. (Sigue la nada, ¿lo vio Escribano a esto antes de que lo publiquen? Hasta para él es empalagoso) En todas las circunstancias, nunca dejó de ser Mitre: algo taciturno y melancólico, valiente sin fanfarronería, inteligente sin ostentación. (Joya, nunca taxi) Octavio Amadeo lo recuerda en sus últimos años, "con su barba rala y el chambergo, parecía un viejo pescador escandinavo escapado de la tempestad". (Escandinavo, claro, no podía ser correntino o entrerriano) De esas tempestades Mitre sabía mucho.
(*) Las negritas son nuestras, el original acá. 

viernes, 19 de enero de 2018

PARA TODOS LOS GUSTOS


Más información, acá.

ENTRE EL CONGRESO Y LA JEFATURA DE GABINETE SE PERDIÓ EL PUENTE A SANTO TOMÉ


Cuando el año pasado ingresó al Congreso el proyecto de presupuesto nacional para éste año, te contábamos acá que no estaban previstas partidas para la obra del puente entre Santa Fe y Santo Tomé: cero pesos con ese fin.

Había, en cambio, 2 millones de pesos para el puente entre Santa Fe y Paraná (es decir, un valor simbólico), y otros 4,5 millones para obras de mantenimiento de los puentes de la Ruta Nacional 168 que une ambas ciudades, convertida en autovía durante el gobierno de Cristina en el 2010. 

Cuando el presupuesto se discutió en Diputados, Hugo Marcucci y "Niky" Cantard (diputados de la UCR/Cambiemos por Santa Fe) se jactaron de haber hecho gestiones para que finalmente se incluyeran fondos para la obra; como también lo hacía Barletta cuando era diputado.

Sin embargo, mirando la Decisión Administrativa 6/18 del Jefe de Gabinete Marcos Peña publicada este lunes en el Boletín Oficial (que usamos para darnos cuenta que "desapareció" el fondo sojero) que establece la distribución analítica de las partidas, advertimos que no es así: al igual que el año pasado, el puente no cuenta ni con un centavo de fondos asignados en el presupuesto nacional para éste año.

La imagen de apertura y la de acá abajo están sacados de los anexos del presupuesto analítico que corresponden a la Dirección Nacional de Vialidad, que es el organismo que tiene a su cargo licitar y contratar la obra de construcción del puente:


Como se puede ver, figuran los 2 millones de pesos destinados al puente Santa Fe-Paraná, pero nada para el que debería unir Santa Fe con Santo Tomé. El segundo cuadro expone el avance físico de cada obra, en porcentaje y por año, desde su inicio hasta su finalización.

Una disgresión respecto al puente (en realidad conexión vial, una obra más amplia) entre Santa Fe y Paraná: si un millón de pesos es el 16,22 % de una parte del proyecto, y el otro millón de pesos (ver recuadros celestes) es un 12,24 % de otra etapa, se puede calcular que el proyecto tiene un costo total estimado de $ 6.165.228,13 para una parte, y $ 8.169.934,64 para la otra.

O sea, sumando ambas, una obra de $ 14.335.162,77 para unir dos ciudades en un recorrido de más o menos 30 kilómetros. ¿Van a construir un puente Bailey?

Por las dudas estuviera en otro lado seguimos hurgando en el presupuesto de Vialidad Nacional, y encontramos otro programa, destinado a la reparación de puentes ya existentes y la construcción de puentes menores; y agregamos el anexo respectivo al solo efecto de corroborar que el puente Santa Fe-Santo Tomé tampoco estaba allí ni siquiera en versión small, pero sí estaban los arreglos en los puentes de la Ruta Nacional 168 de los que hablábamos antes, y con los fondos indicados (4,5 millones):


Evidentemente en algún tramo del trayecto entre el Congreso (donde Marcucci y Cantard juran que pusieron la obra para que éste año tuviera fondos y comenzara) y la Casa Rosada (donde Peña firmó la distribución analítica de partidas, y no está) el puente entre Santa Fe y Santo Tomé simplemente desapareció del presupuesto nacional para éste año.

Si alguno lo vio de contramano por Avenida de Mayo, favor reportar el dato a Vialidad Nacional.

LAS SANDRITAS Y LOS JORGITOS


Las Sandritas forman parte de uno de los colectivos laborales más vulnerables, en el que el 97 % son mujeres, muchas el único sostén de sus hogares, y apenas el 28 % de las que trabajan están registradas en la seguridad social como para poder jubilarse el día de mañana.

Los Jorgitos son esa gente que se niegan a reconocerles su condición de trabajadores, y no solo las tienen en negro, sino que las llaman "la señora que ayuda en casa", como si fuera un voluntariado o una gauchada, que no se cobran.

Para las Sandritas fueron -en buena medida- las leyes de moratoria jubilatoria 25.994 (2004) y 26.970 (2014), que les permitieron jubilarse aunque les faltaran años de aportes, porque las tenían en negro.

Los Jorgitos son los culpables de que no pudieran jubilarse "normalmente", porque no les hacían los aportes; y si llegan a gobernar, lo primero que hacen es no prorrogar las moratorias "para que no se jubile gente que no hizo aportes", mientras para ellos arman un generosísimo blanqueo de capitales, con perdón de impuestos y multas por lo evadido y fugado.

Las Sandritas estuvieron regidas hasta el 2014 por un decreto de la dictadura de Aramburu y Rojas del 56', y recién entonces obtuvieron su régimen laboral propio con la Ley 26.844, con el reconocimiento pleno de la condición de trabajadoras y todos los derechos derivados de ella, incluso el de celebrar paritarias.

A los Jorgitos no les gustan las paritarias, y si pueden las eliminan (como acaban de hacer con la de los docentes), o les quieren poner un techo, o pactar los aumentos en ellas "por productividad" o por "metas de inflación".

Para las Sandritas se dictó también la Ley de Movilidad 26.417, para que dos veces al año, todos los años, tuvieran un aumento de sus jubilaciones igual que los demás jubilados, por encima de la inflación.

Los Jorgitos discriminan a las Sandritas que se jubilaron por las moratorias "porque no hicieron aportes efectivos", y cuando las joden aprobando una fórmula de ajuste de las jubilaciones que da menos aumentos, les pagan un "bono compensatorio" menor; y nos les reconocen el 82 % del salario mínimo vital y móvil como jubilación mínima, como a los demás jubilados. 

Las Sandritas nunca ganaron ni ganarán lo suficiente como para quedar alcanzadas por el impuesto a las Ganancias, quizás por eso muchos sindicalistas nunca se ocuparon de ellas.

Los Jorgitos suelen ser gente afortunada que gana lo bastante como para pagar Ganancias y con seguridad se quejan mucho por eso, pero no blanquearon a las Sandritas ni siquiera con la posibilidad de deducir lo que les pagan, del impuesto.

Para proteger a las Sandritas y conseguir que los Jorgitos las blanqueen y les hagan los aportes, en el año 2014 se sancionó la Ley 26.940, que creó el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL); en el que se inscriben los Jorgitos que son sancionados por tener empleados o empleadas en negro, y mientras figuraran allí no podrían recibir beneficios del Estado como créditos de los bancos oficiales, subsidios, exenciones impositivas o planes de fomento.

Cuando los Jorgitos llegan al gobierno, lo primero que hacen es sacar un DNU por el cual se indultan a sí mismos por no haber registrado a sus empleados o empleadas en la seguridad social, para no figurar más en el REPSAL y poder seguir obteniendo beneficios del Estado, eso sí: sin dejar de despotricar contra las Sandritas, que son todas "negras planeras".

A las Sandritas a veces no les queda más remedio que aceptar trabajar en situación de fraude laboral en un sindicato intervenido por los Jorgitos, para poder cobrar algo por el trabajo que hacen en negro.

Los Jorgitos a veces hasta llegan a ministros de Trabajo y Seguridad Social, y despiden a las Sandritas por audio de whatsapp, con insultos y todo.

Aunque las Sandritas a veces se dejan llevar por los medios y ciertos climas sociales y votan por los Jorgitos, porque suponen que de ese modo serán iguales a ellos, para comprobar luego la mayoría de las veces -amargamente y en cuero propio- que no era así, algunos pensamos en hacer algo por las Sandritas, y otros se portan tan Jorgitos. 

jueves, 18 de enero de 2018

"SI ESTA VEZ LA CAGAMOS, CUANDO VUELVAN NOS HACEN PELO Y BARBA"


¿ES SEGURO ATENDERSE EN LOS NUEVOS HOSPITALES INAUGURADOS POR LA PROVINCIA?


El gobierno provincial viene haciendo cáscara con que el año pasado batieron récords, al inaugurar tres hospitales en un año: el de Ceres (que lo había empezado Obeid y ya lo inauguraron 3 veces, el de Venado Tuerto y el Cemafe.

De éste último (inaugurado el 19 de diciembre pasado) hemos hablado bastante acá, las últimas dos veces para preguntarnos si no lo habían inaugurado vacío (porque todavía faltaba comprarle equipamiento), y sin terminar; porque de acuerdo al propio gobierno faltaban aun obras por más de 41 millones de pesos para éste año.

Ahora vemos en la imagen de apertura que, pese a que las obras comenzaron en el 2010 (lo que supone un proyecto ejecutivo en detalle de como sería el hospital), recién lo "crearon" hace unos días, 10 más tarde de que el propio gobernador que lo "creó" lo inaugurara con gran despliegue publicitario.

Y eso no es todo: por el Decreto 4380 del 29 de diciembre pasado invirtieron otros $  2.348.000 en equipamiento (mesas de anestesia y monitores de sistemas vitales), y por el Decreto 4363 del mismo destinaron otros 14 millones de pesos para una obra que se supone terminada, e inaugurada; pero en la que prevén ejecutar obras por 27,8 millones de pesos más éste año, como pueden ver en esta parte de las planillas anexas al decreto:


Otro tanto pasa con el hospital de Venado Tuerto (cuya tortuosa historia contamos acá), a juzgar por los dos decretos que vemos acá abajo: 



Por si no se entendió: el 3 de octubre del año pasado (en plena campaña electoral)  Lifschitz inauguró un hospital al que todavía le faltaba instalar el resonador, organizar su farmacia y contar con gas licuado, dado que todavía no lo tiene instalado de la red.

En todos esos "detalles" se gastaron casi 16 millones de pesos mas, y el propio Lifschitz que inauguró el hospital en octubre, dijo el 29 de diciembre que todavía faltan 90 días para que todo esté terminado; si es que no aparecen más "pendientes".

¿Será seguro atenderse en los nuevos hospitales, o uno terminará trabajando de albañil, o atendido en medio de los escombros?

¿ADIÓS AL FONDO SOJERO?


La imagen de apertura corresponde a una de las planillas anexas al presupuesto nacional del año pasado, en la parte de lo que se conoce como "Obligaciones a Cargo del Tesoro".

Como se puede ver, uno de los programas a cargo del área es el Fondo Federal Solidario (FFS), vulgarmente conocido como "fondo soja"; que tal como allí se dice fuera creado por el Decreto 206/09 de Cristina, tras el conflicto con las patronales del campo por las retenciones móviles.

A través del Fondo, desde entonces el Estado nacional venía coparticipando a las provincias en forma automática y conforme a los índices de la Ley 23.548 de coparticipación federal, del 30 % del producido de la recaudación de los derechos de exportación (retenciones) a la soja y sus derivados, con afectación exclusiva a la ejecución de obras de infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda o vial.

Luego de que el Congreso rechazara la Resolución 125 con el "voto no positivo" de Cobos,  la alícuota de las retenciones a la soja y sus derivados quedó fijada en el 35 %, y los agrogarcas de la Mesa de Enlace, envalentonados por su triunfo, fueron por su eliminación total. Para granjearse el apoyo de las provincias en la pelea para sostenerlas, Cristina creó el Fondo, y el resto de la historia es conocida: tras el experimento de los "agrodiputados" la embestida gauchócrata fue diluyéndose hasta perder viento.

Como lo dice también la imagen de apertura, por otro decreto (el 243 del mismo año 2009, en su artículo 8) Cristina dispuso que las transferencias del FFS se realizaran a través de "Obligaciones a Cargo del Tesoro".

Con Macri en el poder, las cosas comenzaron a cambiar: a la baja en cinco puntos de las retenciones a la soja decretada apenas asumió (Decreto 133 del 15 de diciembre del 2015), le sumó en diciembre del 2016 un cronograma de rebaja de 0,5 % por mes a partir de enero de éste año, y hasta diciembre del 2019 (Decreto 1343); con lo cual la alícuota que era del 35 % al comenzar su mandato, será del 18 % al concluirlo: casi la mitad del aporte del complejo sojero, dejará de entrar a las arcas del Estado nacional.

El importe estimado como recaudación del FFS para el año pasado (esos 30.386 millones de pesos) fue mucho mayor al efectivamente recaudado: 20.549 millones, el 67,62 % de lo previsto; consecuencia directa de la retención de buena parte de la cosecha por los sojeros y las exportadoras, a la espera de la entrada en vigencia el 1º de enero de la rebaja en la alícuota de las retenciones, y de una mayor devaluación del peso frente al dólar.

Pero no fueron esos los únicos cambios, como pueden ver en esta otra imagen, que corresponde a la misma planilla anexa de "Obligaciones a Cargo del Tesoro", pero del presupuesto nacional para éste año; que la sacamos del Anexo 1 de la Decisión Administrativa 6/18 del Jefe de Gabinete que dispone la distribución analítica de las partidas, publicada el lunes 15 en el Boletín Oficial (completa acá):  


Como pueden ver, el Fondo Federal Solidario (FFS) ha desaparecido por completo, y en un presupuesto que crece en términos nominales, esta jurisdicción en particular ("Obligaciones a Cargo del Tesoro") se achica, pasando en números redondos de 144.000 millones de pesos, a algo más de 106.000, pese a tener más cantidad de programas a su cargo.

Buena parte de la diferencia se explica por la ausencia del fondo sojero, que sin que se haya modificado el artículo 8 del Decreto 243/09 (que disponía por donde transferirlo a las provincias), ni el Decreto 206/09 que lo creó ha -simplemente- desaparecido del presupuesto nacional; lo que supone que ya no se les transferirá más a las provincias ese 30 % del producido de las retenciones a la soja, y se lo quedará el Estado nacional.

Hace unos días atrás cuando Macri ratificó la rebaja de retenciones a partir del 1º de enero de éste año mediante otro decreto, decíamos en esta entrada lo siguiente: "A propósito del fondo sojero: algunos gobernadores (entre ellos Lifschitz) y otros dirigentes políticos (como Bonfatti) justificaron la firma del pacto fiscal (que Santa Fe todavía no ratificó por su Legislatura) entre otras razones, en que si no lo firmaban perdían los recursos del fondo, que se irán achicando en la medida en que se sigan reduciendo las retenciones a la soja.

Pero lo real es que el pacto (cuya ley aprobatoria también está publicada hoy en el Boletín Oficial) dice respecto al fondo que el Estado nacional se compromete a "Distribuir los recursos del Fondo Federal Solidario (en la medida que éste exista) entre las jurisdicciones que adhieran y cumplan con este Consenso, sin incluir el Estado Nacional, de acuerdo con la distribución prevista en el régimen general de coparticipación federal,... " (las negritas son nuestras).

Lo cual es curioso porque ese criterio de distribución ya lo estableció el Decreto 206/09 de Cristina que creó el fondo y aun está vigente. Lo novedoso que aporta el pacto fiscal es que la nación no se comprometió a sostener la vigencia del FFS, sino que incluso se reserva la facultad de dejarlo sin efecto; por ejemplo si bajando las retenciones a la soja (como sucederá) cae la recaudación por ese rubro, y en consecuencia manotea de un plumazo ese 30 % que coparticipaba a las provincias, para compensar, y listo. 

Y ninguna podría reclamarle al Estado nacional no solo porque lo  dice el pacto que firmaron, sino porque los derechos de exportación (vulgo retenciones) son recursos exclusivos del Tesoro nacional que no tiene la obligación de compartir con las provincias, conforme a los artículos 4 y 75 inciso 1) de la Constitución Nacional." (las negritas son nuestras)

Todo indica que acertamos en el pronóstico, y el gobierno de Macri "recuperará" los aproximadamente 1039 millones de dólares (unos 19.970 millones de pesos, al tipo de cambio de ayer, y casi lo mismo que lo efectivamente recaudado por el FFS el año pasado) que dejará de pagar en retenciones el complejo sojero, de las partidas que dejará de transferir a las provincias para obras, prácticamente por las vías de hecho; a menos que sostengan el absurdo de que la sola promulgación del presupuesto ha derogado los dos decretos de Cristina, sin decir nada al respecto. Con este gobierno no sería de extrañar.

Una muestra más -por si faltara- de como retribuye este gobierno a los opositores "dadores voluntarios de gobernabilidad".