LA FRASE

"EL DOMINGO QUE VIENE ME VOY MÁS AFILADO, EN CUANTO ME QUIERAN CORTAR PORQUE ME PASÉ DEL TIEMPO LO CAGO DE UN BALAZO AL MODERADOR, Y LISTO." (JUAN JOSÉ GÓMEZ CENTURIÓN)

sábado, 31 de agosto de 2019

IRREEMPLAZABLE



Cristina es, hoy por hoy, el hecho irreemplazable de la política argentina. Puede sonar extraño decirlo justo ahora, cuando ella misma decidió correrse del centro de la escena para generar la candidatura de Alberto Fernández; y cuando ella misma también está apelando -como ayer en La Plata- a las nuevas generaciones que vienen a tomar la posta, pero es así.

Es irreemplazable primero que nada y antes que todo, por ese vínculo mágico e irrepetible que genera en la multitud, con la gente común y sencilla, sin necesidad de mediaciones de aparatos partidarios,; vínculo personal, directo e intransferible. Ese vínculo por el cual para muchos argentinos encarnó el nombre de la esperanza en estos años difíciles, y por el cual muchos de ellos depositaron en las urnas el 11 de agosto la boleta del "Frente de Todos", y no un sobre vacío, o con una feta de salame adentro.

Si esta crisis no decantó hasta ahora en una implosión como la del 2001 es porque la gente angustiada y desesperada vio una salida política, y a la construcción de esa salida Cristina, sin ser la única que lo hizo, contribuyó como nadie podría haber contribuido; por su enorme gravitación política y peso específico propio. Ella está ahí como garante de que había salida, y era entre todos, y con todos; pero no olvidemos que para millones de argentinos, era con ella, o no era.

Porque aunque a alguno les pueda doler que lo recordemos hoy, a Cristina la quisieron jubilar, silenciar, mandarla a cuidar los nietos, y no solo de afuera: también de adentro. Sobre todo de adentro, para ser más precisos. Pero el tiempo pone las cosas en su lugar, y ella está ahí, en el lugar que se ganó: en el centro del corazón de millones de argentinos.

Y está allí y es irreemplazable también por su capacidad de comprensión histórica, porque fue como si Messi hubiera entendido que en la selección el tenía que resignar lucimiento personal para arrastra marcas, y permitir que sus compañeros quedaran libres para meter los goles. Si ganaba o no igual siendo candidata ella, o si la diferencia hubiera sido mayor o menor, no lo sabremos y cada uno puede tener su propia intuición al respecto. Lo que importa es que Cristina hizo lo que nadie esperaba, sin que la obligaran, y nos trajo hasta acá.

Por eso es irreemplazable, tanto como porque además representa un modo de entender y hacer la política que nos dijeron que estaba condenado al pasado, a los libros de historia y a la derrota electoral inexorable porque tenía "techo bajo" y otras bobadas: la política de la autonomía de la política frente al seguidismo de los reclamos corporativos, del discurso estructurado en torno a ideas claras frente al compendio de frases huecas de sobrecitos de azúcar, de la representación concreta y decidida de intereses frente al surfeo sobre la ola de encuestas para detectar "que piensa la gente" en una coyuntura determinada, la de asumir los conflictos sin falsas neutralidades frente a los que creen que se puede "gobernar para todos", que es el modo más seguro de terminar gobernando para pocos.

Cristina representa también la política que reivindica a la militancia, el preciso registro histórico de lo que cada uno hizo o dejó de hacer en cada coyuntura histórica, diciendo verdades aunque sean incómodas y duelan o parezcan "pianta votos" según la cátedra de los monos sabios que nunca pegan una; y seríamos injustos con ella si dijéramos que es irreemplazable porque la comparamos con el enanismo político de Macri y los funcionarios de su gobierno, que en todo caso no hicieron más que agigantarla en la perspectiva histórica.

Nada de esto implica desconocer el rol de Alberto Fernández, que es el candidato, el que va a ganar, y el que tendrá la enorme responsabilidad de presidir los destinos de este país, con todo lo que implica ser presidente en nuestra tradición política. El primer que lo sabe es él, y lo ha dicho: sin Cristina no estaría en el lugar en el que está, tan sencillo como eso.

Significa simplemente asumir en toda su complejidad y riqueza el proceso político de construcción del "Frente de Todos", teniendo en claro exactamente como se formó; porque del mismo modo en que se formó deberá ser su gobierno, si -como todo indica- los argentinos le confían en las urnas esa responsabilidad: reflejando esa complejidad y esa riqueza en políticas públicas que restañen heridas, restauren derechos, alivien dolores. Como hizo Cristina cuando le tocó gobernar, y por eso es lo que es, y es irreemplazable, en más de un sentido.

El contexto será distinto, claro, las dificultades mucho mayores, por supuesto; pero ante cada acechanza, presión, apretada que seguramente vendrán para el futuro gobierno (ya están viniendo, porque Macri ya fue, como dice el hit del momento) habrá que pensar en Cristina, en todo lo que ella tuvo que aguantar en términos personales y políticos, en el poder y en el llano, y como respondió. Y en la gente para la que se volvió irreemplazable -sobre todo- porque nunca aflojó, ni los defraudó, ni les hizo pagar costos que tenían que pagar otros.

Esa gente para la cual Cristina es la garante de los tiempos por venir, aunque haya decidido con generosidad no ser la protagonista principal: no se trata entonces de que el futuro gobierno y el futuro presidente tengan que ser exactamente iguales que ella porque además sería imposible, en tanto cada uno tiene su impronta propia y es lógico que así sea; y una Cristina no nace todos los días. Es necesario sí que entiendan la política y la lleven a la práctica como lo hizo y lo hace ella, y por eso se convirtió en irreemplazable. 

TE FALTA PEDIR RETENCIONES MÓVILES, Y ESTARÍAMOS


LAS FRASES DEL MES


1. "Lo de los peones con los con los veganos me conmovió: emociona ver gente dispuesta a dar todo en defensa de nuestro estilo de vida a cambio de un pantalón usado del patrón." (Hugo Biolcatti)

2. "Tiene razón Silvia Pitta, el kirchnerismo persiguió a los científicos, sin ir más lejos me pasó a mí y por eso me tuve que refugiar en el ministerio hasta que llegara Macri." (Lino Barañao)

3. "Estuve viendo la declaración jurada que presentaste en la Oficina Anticorrupción, Mauricio, ¿necesitás que te preste plata? Mirá que puedo hablar con Lagarde y te consigo un crédito a menos tasa, y sin que tengas que hacer nada que no te guste." (Nicolás Dujovne)

4. "Tengo información de que el trámite de adopción de los gatitos de Kicillof fue ilegal, y se quienes son sus verdaderos padres." (Margarita Stolbizer)

5. "Decir que lo tienen que votar al presidente sin argumentos ni explicaciones es un error de Durán Barba, lo que hay que decir es que lo voten porque Dios así lo quiere." (Elisa Carrió)

6. "Debí sospechar que para votarlo a Macri no hacían falta argumentos ni explicaciones cuando me dieron a firmar una solicitada que escribió Juan Acosta." (Federico Andahazi)

7. "Es falso que nuestra estrategia electoral sea meterles miedo a los votantes, las boletas de gas y de luz que les están llegando a sus casas estaban hechas antes de que empezara la campaña." (Eduardo Amadeo)

8. "A los que desconfían del escrutinio provisorio les digo que la gente de Smartmatic nos asegura que para las ocho de la mañana del domingo, cuando abran las escuelas, ya tendremos una tendencia consolidada e irreversible." (Adrián Pérez)

9. "Les juro que yo no tuve nada que ver con el asunto ese, como ese dice, de los bots." (Gabriela Michetti)

10. "Si yo fuera un pelotudo fosforecente que ilumina en la oscuridad como dice D'Alessio, me habrían dolarizado la pauta, como a Mindlin las tarifas." (Luis Majul)

11. "Lo de Alberto Fernández con las Leliq's es pan para hoy y hambre para mañana: no piensa en los que nos vamos a jubilar como CEO'S de un banco". (Gabriel Martino)

12. "Parafraseando al grupo de empresarios del whatsapp amigos del gobierno ¿para qué hacer las elecciones generales, si van a ser un gastadero de guita al pedo?" (Aníbal Fernández)

13. "Lo que menos entiendo del resultado del domingo es como la gente no se dejó seducir por mi innegable carisma." (Miguel Angel Pichetto)

14. "Para que salgamos de la crisis, Alberto Fernández debería dar una PASO al costado." (Mauricio Macri)

15. "Yo le aconsejé al presidente poner retenciones móviles, pero la idea no gustó." (Martín Lousteau)

16. "Quiero desmentir que yo tenga algo que ver con esas pintadas que aparecieron en el conurbano con la leyenda "Luche y vuelve"." (Federico Pinedo)

17. "No nos damos por vencidos ni aun vencidos, y para eso contratamos a Smartmatic." (Patricia Bullrich)

18. "Se reían de mí cuando dije lo de los que estaban esquiando, a ver que dicen ahora que al nuevo ministro de Economía lo fueron a buscar a Villa La Angostura." (Elisa Carrió)

19. "Como dije en mi carta de renuncia, puse todo de mí en la función, pero que me pidieran que trajera mi plata al país como muestra de confianza fue demasiado." (Nicolás Dujovne)

20. "Una poronga la temporada de esquí en Davos, no había nieve en ningún lado, me dijeron que era porque era verano; pero encima me perdí de votarlo a Macri en las PASO." (Susana Giménez)

21. "Me voy yo del FMI y a Macri se le va al carajo la economía y lo echa a Dujovne, no se lo puede dejar solo." (Christine Lagarde)

22. "Cristina debería salir en cadena nacional con un mensaje para calmar a los mercados." (María Laura Santillán)

23. "Quiero aclarar que no soy yo el político famoso con el que está saliendo Luciana Salazar." (Roberto Lavagna)

24. "No entiendo por qué hay tanta gente preocupada con el incendio de Amazon." (Marcos Galperín)

25. "Blaquier rompió el telegrama de la mesa y como es un oligarca nadie dice nada, a mí por unas cuantas urnas quemadas me crucificaron." (Luis Barrionuevo)

26. "Después de la marcha del sábado Macri debería adelantar las elecciones para asegurarse el triunfo: es muy posible que buena parte de su electorado no llegue vivo a octubre." (Joaquín Morales Solá)

27. "Ya me comuniqué con Daniel Santoro  para aclararle que lo de condenar a los periodistas que difundan noticias falsas no lo comprende a él." (Elisa Carrió)

28. "Sería irresponsable que nosotros habláramos de vacío en la Argentina, al precio que está la carne." (Roberto Cardarelli)

29. "Nos preocupa ver que el presidente Macri no parece tener todo el control pleno de la situación en Argentina." (Juan Guaidó)

30. "Me voy yo del gobierno y entraron en defáult, no se los puede descuidar ni un momento." (Nicolás Dujovne)

31. "No estaría mal que vuelva el cepo, por si algún vegano se retoba." (Luis Etchevehere)

EL ESQUEMA MACRI


En los 90' buena parte de la progresía política, intelectual y periodística cayó en el reduccionismo de explicar al menemismo a partir de los hechos más sonados de corrupción protagonizados por funcionarios del gobierno. De ese modo, soslayaban el análisis más provechoso de los aspectos más relevantes del proceso: cuáles eran las clases o fracciones de clases hegemónicas que se beneficiaron con el modelo de acumulación capitalista puesto en marcha entonces, y cuáles eran los cambios estructurales que este introducía en la sociedad, y en el modelo de desarrollo. 

Fruto de esa lectura errónea fue la respuesta política articulada en consecuencia, la Alianza UCR-Frepaso, cuyo programa se reducía a poco más que sostener el modelo con respirador artificial, pero administrado con pulcritud y presunta honestidad. Hoy, cuando el macrismo, la nueva reencarnación del modelo neoliberal de valorización financiera y fuga de capitales se halla en sus estertores finales, pareciera que no se cometió el mismo error, al menos si se juzga la cuestión desde la óptica de la generación de alternativas políticas: el "Frente de Todos" es una construcción política y social con mucho mayor volumen que la Alianza, aunque por supuesta no exenta de sus riesgos.

Sin embargo, que los múltiples episodios de corrupción o rapiña producidos durante un determinado proceso político (como ha pasado también con el macrismo) no lo definan por sí, no implica que también permitan comprenderlo; y que esos modos de rapiña no sean más frecuentes según sea el modelo de acumulación capitalista que se elija poner en marcha: mientras nos entretenía con su cruzada moralizadora contra la presunta "corrupción artesanal" del kirchnerismo (con bóvedas, bolsos y tesoros enterrados), el macrismo y sus principales figuras se forraban los bolsillos; al par que atendían el objetivo prioritario de su clase de bajar brutalmente el costo salarial en dólares, o flexibilizar la fuerza de trabajo.

Como hemos dicho otras veces, "desregulaban regulando" en beneficio propio, colonizaron al Estado con precisión quirúrgica haciendo como si no existieran los "conflictos de intereses" y -sobre todo- eliminaron prolija y concienzudamente todas las mínimas regulaciones del sistema financiero y del control del flujo de capitales, que existen incluso en muchos de los países que nos ponen como modelo. En esas condiciones, las posibilidades de obtener pingües ganancias en poco tiempo sin arriesgar invirtiendo capital en infraestructura productiva o desarrollo científico y tecnológico estaban disponibles para muchos, entre ellos los integrantes del elenco gobernante. Y no la iban a dejar pasar.

En un modelo de valorización financiera con apertura absoluta de la cuenta capital como el ejecutado desde diciembre del 2015, no debería asombrar que haya quienes ganan fortunas en días o semanas sin más trabajo que el de apretar un botón, y puedan fugar impunemente esas fortunas al exterior, no pocas veces a paraísos fiscales. Es la consecuencia lógica del esquema de acumulación, porque para eso fue pensado: en un modelo de desarrollo productivo con regulaciones públicas inteligentes y eficaces, el crédito y el sistema financiero son funciones derivadas de los demás factores de la producción y a ellos deben subordinarse; por ende esas cosas -si pasan- son marginales y no tienen efectos sistémicos.

Si se quisiera extremar la simplificación de la explicación de como funciona el modelo de valorización financiera, bien se podría decir que es como un gigantesco esquema de Ponzi, una suerte de estafa piramidal o "telar de la abundancia" al que son atraídos todos los que están ávidos de ganancias fáciles; aunque no todos manejen el mismo nivel de información ni tengan las mismas espaldas financieras como para poder escapar a tiempo y a salvo, cuanto todo se derrumba como ahora. Daría la impresión que el "esquema Macri" agonizante trata de sobrevivir a como de lugar, para permitir que todos los que tengan que acceder a un bote salvavidas en el Titanic por "privilegios de clase", lo puedan hacer. 

Tampoco debería sorprender que sobresalgan en ese departamento Macri y sus funcionarios, siendo como son cabales exponentes de una clase que construyó su fortuna en base a esas prácticas: de hecho, hemos destacado múltiples casos de regulaciones dictadas estos años por organismos estatales cooptados por el macrismo (la CNV, la Inspección de Justicia, la UIF, el Banco Central, la AFIP), tendientes a promover un proceso de "offshorización" de la Argentina, con la meta de convertirlo a mediano plazo en un paraíso fiscal.

Veamos entonces desde esta óptica lo que está pasando en el país en estos días: el fracaso del modelo neoliberal es estrepitoso incluso bajo sus propios parámetros de éxito (la "confianza de los mercados" y de los inversores), y el gobierno no atina a tomar ninguna medida defensiva mínima como reponer los controles de capitales con encajes bancarios, las restricciones a la compra de divisas, o la obligación de liquidar exportaciones en el país. Y no lo hace ni siquiera cuando está en juego su hegemonía política con elecciones a la vista, y nos dicen desde el discurso que confían en remontar el resultado de las PASO.

A falta de otra explicación plausible para un comportamiento en apariencia irracional, cabe suponer que proceden de ese modo (y quisieron comprometer al candidato ganador de las PASO en el sostenimiento del esquema) porque todavía hay quienes no consiguieron fugar sus dólares del país, valorizando las ganancias que les dio el esquema de la bicicleta financiera. Entre ellos, miembros connotados del propio elenco gobernante, o sectores empresariales que apostaron fuerte por este gobierno, a los que les pidieron que "aguantaran" el raje porque era una señal de confianza, en pleno proceso electoral; y ahora los come el león: la misma maquinaria que los hizo ganar fortunas de la nada, se las está devorando, hora tras hora; destruyendo el valor de sus inversiones y sus empresas.

Por ahí anda Claudio Belocoppit (de Swiss Medical y América TV) llorando sangre porque lo empernaron con las letras del Tesoro "reperfiladas", por ejemplo; o Clarín, que consiguió del gobierno la anhelada fusión entre Cablevisión y Telecom, pero al costo de contraer una abultadísima deuda en dólares ¿que buscará en el futuro próximo pesificar o estatizar, y de allí los acercamientos con Alberto Fernández?

Sin perjuicio de reiterar que las visiones reduccionistas o conspirativas de los procesos históricos aportan poco para su comprensión profunda, este es un aspecto al cual el futuro gobierno deberá prestarle atención, porque hace a la ampliación de sus bases de sustentación política: dejando de lado la discusión sobre la oportunidad de instaurar o no un "ministerio de la venganza", habrá que reconstruir ciertos movimientos de capitales -en especial de estos últimos meses, mientras la crisis se llevaba puestos salarios, empresas y empleos-, quienes los hicieron, quienes de ellos contaban con información privilegiada para hacerlos a tiempo y ponerse a resguardo.

Y con esa información poner todo en manos de la justicia para que los que delinquieron (porque sin dudas se han cometido y están cometiendo muchos delitos, en estas mismas horas) vayan presos; porque si salen impunes lo volverán a hacer, poniendo otra vez en riesgo al conjunto de la economía, y con ella a la sociedad argentina toda. Tuits relacionados: 

viernes, 30 de agosto de 2019

EL JUEGO DEL MOMENTO


TWEETS POLÉMICOS

ESTA PELÍCULA YA LA VIMOS


Parece difícil de creer, y cuando en unos años lo contemos, muchos van a pensar que estamos fabulando, pero está pasando de nuevo: como en esos videos que terminan y vuelven a empezar, otro gobierno radical (antiperonista, si quieren) incendió el país, y cuando se duda de que pueda concluir su mandato, le echa la culpa a la oposición; es decir, al peronismo.

Alguna reflexión sobre este destino aparentemente ineludible tenemos que extraer los argentinos, para tratar de que nunca más nos vuelva a pasar. Porque no se trata simplemente de no votarlos más, y listo; cosa que además está visto, no sucede: hay amplios sectores de nuestra sociedad con una irrefrenable pulsión por el suicidio político, social y económico.  

Porque acá no se trata simplemente del comportamiento caprichoso de un heredero vago y consentido que aplica a su gobierno el modelo del "niño yo no fui" que mamó desde chico, para eludir sus responsabilidades: la fuga de las responsabilidades propias, la falta de la más mínima capacidad de autocrítica (esa que nos piden siempre a nosotros) y el desplazamiento de las culpas en los demás es el modus operandi compartido de todos los que terminaron confluyendo en "Cambiemos". 

De hecho, los radicales pueden dar cátedra sobre el tema, y de su origen en la UCR lo mamó Carrió, o sea que en esto no hay fisuras al interior del oficialismo: todos se respaldan, hombro con hombro, en el discurso alienado del "nosotros hicimos todo bien, el infierno son los otros, que no nos quieren porque somos puros, honestos, decentes y combatimos las mafias".

Pero lo peor, es que cuentan en la cruzada con el apoyo de (números más, números menos) un tercio de la sociedad argentina, que vive recluida en cavernas mentales a las que no llegan ni la luz, ni el sol, ni el aire: son impenetrables a la realidad. Y estarán los próximos ¿10, 20? años, historiando esta época como una oportunidad perdida para "construir un país decente para nuestros hijos", o paparruchadas por el estilo.

Macri llegó al gobierno en el 2015 por el voto popular (largo anhelo de nuestra derecha vernácula, por fin concretado y con uno de los suyos), al frente de una amplia coalición que iba más allá de los límites formales de "Cambiemos": el mundo de las finanzas nacionales e internacionales, los grandes grupos económicos, los medios de comunicación hegemónicos, las  agencias punitivas y represivas del Estado, el aparato judicial y de inteligencia, el apoyo de los Estados Unidos a cambio del alineamiento con sus objetivos estratégicos para la región, y cuando la crisis detonó, un colosal salvataje financiero del FMI: se les alinearon todos los planetas, e igual terminaron chocando la calesita.

Por si todo eso fuera poco, durante buena parte de su gestión contaron con el apoyo decisivo de amplios sectores del peronismo (incluidos casi todos los gobernadores, a los que ahora acusan de extorsionarlos), y con la pasividad de la peor conducción de la CGT de la historia. Con todo eso a favor, resulta que ahora se derrumban por un comunicado de prensa de Alberto Fernández o (peor aun) por el silencio de Cristina.

Pusieron en marcha el mismo modelo de valorización financiera y fuga de capitales que ha fracasado en el país cada vez que se ensayó, y lo profundizaron hasta sus últimas consecuencias, no obstante todas las advertencias que se les hicieron al respecto (ya desde el 2015 y la "campaña del miedo"), que eligieron sistemática y deliberadamente desoír. Y ahora que ese modelo colapsó por su propia dinámica, sin la presencia de factores externos, la culpa es de la oposición; que tiene que ayudarlos a sostenerlo a como de lugar y con respirador artificial, hasta el final del mandato de Macri.

Asistimos al fracaso total del proyecto que algunos vieron y nunca fue: el de la "brutal eficacia de la nueva derecha moderna y democrática". Dijimos varias veces acá que el macrismo no era más que el saqueo organizado como modelo de acumulación capitalista, y la estigmatización y persecución policial y judicial de toda forma de resistencia social y política, para forzar a toda la sociedad a aceptar resignada la pérdida de derechos; como único plan político. 

No tuvieron nunca otro plan que ese, y hoy está a la vista más que nunca: no están agitando el fantasma del golpismo opositor porque crean que de ese modo pueden revertir el resultado de las PASO y ganar las elecciones para mantenerse en el poder. Nadie en su sano juicio (lo cual excluye al núcleo duro de sus votantes) puede pensar eso; por la simple y sencilla razón de que cuanto más grandes sean el caos y la incertidumbre en una sociedad, menos piensa ésta en salir de ellos votando a los que lo causaron. Las PASO ya probaron que eso no es así, y si siguen por este camino la derrota será catastrófica, de proporciones históricas.

Es posible que algunos de ellos (Carrió, los radicales) estén construyendo hoy una justificación histórica a futuro de su enésismo fracaso, para poder volver, y hacen bien: si antes les dio resultado, porque la sociedad los indultó y los volvió a votar, ¿por qué no hacerlo de nuevo? Son una parte de los argentinos los que tienen que madurar, no ellos; que ya están de vuelta y en el ocaso.

Sin embargo, tenemos la sospecha de que las razones reales son más prosaicas: como el tero que pega el grito en un lado para ocultar el otro en el que tiene los huevos, lo que está haciendo el macrismo en desbandada denunciando que son víctimas de un golpe opositor, es querer comprometer a la oposición que en breve será gobierno en la continuidad del saqueo; para terminar de fugar lo que aun les falta. De allí la insistencia en comprometerlo explícitamente a Alberto Fernández en la continuidad del acuerdo con el FMI, exigiéndole que reclamo el desembolso de los 5421 millones de dólares pendientes antes del cambio de gobierno.

En la misma estaba (por sus propias razones, vinculadas a la conservación de sus cabezas sobre sus cuellos) la burocracia del propio FMI, cuando con buen criterio el candidato del FDT pegó el portazo y llamó a las cosas por su nombre, con el famoso comunicado al que ahora le atribuyen todos los males. En la huida final de la banda de salteadores nocturnos que nos gobierna, no hay mucho más que eso: quieren asegurarse los restos del botín.

Preferimos creer (solo eso, creer, sin evidencias ni certezas) que no están tirando de la soga más de lo razonable, para generar una reacción que les justifique irse reprimiendo, como en el 2001. Esperamos que al menos nos ahorren ese tramo doloroso de la misma película de siempre; porque hasta el Megacanje intentan repetir. Mientras tanto, la oposición triunfante y su candidato deben cortar de inmediato todo contacto con el gobierno porque resulta tóxico, y seguir buscando establecer vínculos con la sociedad que le confió su voto, y a la que tendrá que gobernar en breve para sacarla del desastre en el que la ha sumido el macrismo. 

Hay que garantizar que en el país se vote y la gente elija, y que estos tipos lleguen al final de su mandato, incluso aunque no quieran. No les demos la coartada de victimizarse, ni les permitamos que quieran erosionar la legitimidad del próximo gobierno; como hizo Menem al bajarse del balotaje contra Néstor en el 2003, o como están haciendo ellos ahora, al denunciar primero fraude, y luego golpe. Nadie dice que sea fácil, pero no hay otro camino. Tuits relacionados: 

jueves, 29 de agosto de 2019

PIÑAZO DEFINITIVO


Terminó el escrutinio definitivo, y la fórmula del "Frente de Todos" estiró la ventaja: 12.202.770 votos, 4.081.354 votos más que la fórmula de "Juntos por el Cambio": una paliza ejemplar, por más de cuatro millones de votos de diferencia.

En porcentajes calculados sobre los votos válidos afirmativos, la fórmula Fernández-Fernández de Kirchner obtuvo el 49,55 %, contra el 32,94 % de Macri-Pichetto: 16,61 puntos de diferencia.

Fue uno de los escrutinios con menores irregularidades denunciadas desde 1983, y las denuncias de fraude que agitaron irresponsables como Elisa Carrió, no se efectivizaron ante la justicia; como siempre pasa.

Lejos de eso, los apoderados del oficialismo firmaron las actas, de conformidad con el procedimiento y los resultados. Asunto terminado.

Los esperamos en octubre, para concluir el trabajo: a no faltar, porque el que abandona no tiene premio.

TWEETS POLÉMICOS

DEUDA INSTITUCIONAL


El acuerdo con el FMI por el cual Macri endeudó al país por 57.000 millones de dólares jamás pasó por el Congreso, ni se sometieron a discusión legislativa las "condicionalidades" que implicaba, y el gobierno aceptó a libro cerrado. De tal modo se violó el artículo 75 incisos 4) y 7) de la Constitución nacional, normas que establecen que es atribución del Congreso "Contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación" y "Arreglar el pago de la deuda exterior e interior de la Nación"; respectivamente.

El Poder Ejecutivo (con el aval de la justicia cómplice) justificó su proceder en lo dispuesto por el artículo 60 de la Ley 24.156 de Administración Financiera, que establece que "Si las operaciones de crédito público de la administración nacional no estuvieran autorizadas en la ley de presupuesto general del año respectivo, requerirán de una ley que las autorice expresamente....", pero excluye el caso de "las operaciones de crédito público que formalice el Poder Ejecutivo Nacional con los organismos financieros internacionales de los que la Nación forma parte...."; como sería el caso del FMI.

Sin embargo, se trataría de una delegación legislativa del Congreso en el Poder Ejecutivo, en los términos del artículo 76 de la Constitución, pero hecha en 1992, al sancionarse la Ley 24.156, pero antes de la reforma constitucional de 1994 de la que se cumplieron hace poco 25 años; la misma reforma que incorporó al texto constitucional la Cláusula Transitoria Octava, cuyo texto es contundente: "La legislación delegada preexistente que no contenga plazo establecido para su ejercicio caducará a los cinco años de la vigencia de esta disposición excepto aquella que el Congreso de la Nación ratifique expresamente por una nueva ley.".

Esa nueva ley nunca fue dictada, por ende la delegación contenida en el último párrafo del artículo 60 de la Ley 24.156 caducó en 1999, y el acuerdo con el FMI nació flojito de papeles desde el principio, además de violar el artículo VI del Convenio Constitutivo del Fondo; al destinar los recursos prestados a financiar la fuga de capitales, como acaba de recordar esta semana el comunicado del "Frente de Todos". 

El acuerdo tampoco cumplió con el artículo 61 de la misma Ley 24.156, que señala que "En los casos que las operaciones de crédito público originen la constitución de deuda pública externa antes de formalizarse el acto respectivo y cualquiera sea el ente del sector público emisor o contratante, deberá emitir opinión el Banco Central de la República Argentina sobre el impacto de la operación en la balanza de pagos.". Además de la ilegalidad de la operación, hoy estamos viendo las consecuencias económicas.
  
Planteando ahora la intervención del Congreso en la renegociación de una deuda en cuya contratación original no intervino, el gobierno de Macri busca comprometer a la oposición con el plan de financiamiento de la fuga, y evitarse el día de mañana responsabilidades penales, cuando cambie el gobierno y los vientos de la justicia: se trataría nada más que de aplicar las penalidades que contempla la misma Ley 24.156, en su artículo 66: "Las operaciones de crédito público realizadas en contravención a las normas dispuestas en la presente ley son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen. Las obligaciones que se derivan de las mismas no serán oponibles ni a la administración central ni a cualquier otra entidad contratante del sector público nacional.".

También el gobierno quiere que ahora intervenga el Congreso para avalar el "reperfilamiento" de la deuda con los tenedores institucionales de bonos pagaderos en el país, bajo ley argentina. En esos casos hay numerosas autorizaciones legislativas para que el Ejecutivo lo haga por sí, sin intervención del Poder Legislativo, pero con una condición: que el "reperfilamiento" mejore las condiciones del endeudamiento, por mayores plazos de pago, reducción de intereses, o quitas sobre el capital. 

Incluso la misma Ley 24.156 así lo dice en su artículo 65: "El Poder Ejecutivo Nacional podrá realizar operaciones de crédito público para reestructurar la deuda pública y los avales otorgados en los términos de los artículos 62 y 64 mediante su consolidación, conversión o renegociación, en la medida que ello implique un mejoramiento de los montos, plazos y/o intereses de las operaciones originales.". Si la ley rige para haber excluido al Congreso de la discusión del acuerdo con el FMI, también rige para esto. 

En consecuencia, solo cabe interpretar que el repentino apuro del gobierno por obtener la anuencia en éste caso en el que los "reperfilados" serían -según lo anunciado por el ministro Lacunza- los inversores "institucionales" (bancos y fondos de inversión), obedece estrictamente a que está gestando un nuevo Megacanje como el del 2001, que agravará el peso del endeudamiento, mediante suba de las tasas de interés, u otras condiciones leoninas.

Y queda finalmente por analizar el anuncio (sin mayores precisiones al respecto) de iniciar tratativas con los tenedores de bonos pagaderos en el exterior y regidos por ley extranjera; para arribar a un "reperfilamiento voluntario" que estire los vencimientos, sin quitas de capital ni reducción de intereses.

Eso solo sería posible si al emitir la nueva deuda el gobierno (desde el arreglo con los fondos buitres para acá) incluyó en los prospectos cláusulas de acción colectiva, por las cuáles arribado a un acuerdo de "reperfilamiento" con una mayoría importante de los acreedores (por ejemplo el 75 %), ese acuerdo sea de aceptación obligatoria para todos. De lo contrario solo le queda formalizar el default que ya de hecho existe, y abrir un proceso de canje forzoso, repudiando los bonos emitidos y reemplazándolos por otros.

Las "cláusulas de acción colectiva" están contempladas en los principios para la reestructuración de las deudas soberanas de los Estados aprobadas por la ONU en 2015 a instancias de un proyecto presentado por el gobierno de Cristina ante el G77 + China, y fueron luego recogidas en la Ley 27.207 aprobada por el Congreso argentino en noviembre del 2015, en su apartado 9.: "La reestructuración por mayoría implica que los acuerdos de reestructuración de la deuda soberana que sean aprobados por una mayoría cualificada de los acreedores de un Estado no se verán afectados, perjudicados u obstaculizados de otro modo por otros Estados o por una minoría no representativa de acreedores, que deben respetar las decisiones adoptadas por la mayoría de los acreedores. Debe alentarse a los Estados a que incluyan cláusulas de acción colectiva en sus emisiones de deuda soberana.".

Esos principios fueron declarados de "orden público" del derecho argentino por la citada Ley 27.207, pero el gobierno de Macri los dejó de lado para poder capitular en toda la línea contra los fondos buitres (contra los que fueron diseñados esos principios) en el 2016 como se comprometió en su campaña, que en parte financiaron según se comprobó luego. Si nos ponemos a ver, la deuda externa termina siendo el modo en el que Macri nos transfiere a los argentinos los gastos de sus campañas electorales, entre otras cosas.

Cuando se discutió en el Congreso nacional la Ley 27.207, los diputados del PRO, la UCR y la Coalición Cívica se ausentaron, porque sabían perfectamente lo que iban a hacer si llegaban al gobierno: pagarles a Paul Singer y los demás fondos buitres todo lo que reclamaban y más, sin chistar: de aquellos polvos, estos lodos.

miércoles, 28 de agosto de 2019

LLEGÓ EL HUMO DEL AMAZONAS


Para más información, leer este posteo del 2017.

Y si tienen tiempo, éste otro del año pasado; de rigurosa actualidad. 

TWEETS POLÉMICOS