LA FRASE

"QUIERO ACLARAR QUE NO SOY YO EL POLÍTICO FAMOSO CON EL QUE ESTÁ SALIENDO LUCIANA SALAZAR." (ROBERTO LAVAGNA)

viernes, 23 de agosto de 2019

LA REFORMA PENDIENTE


Se cumplen 25 años de la jura de la Constitución reformada en 1994, como consecuencia del Pacto de Olivos firmado entre Menem y Alfonsín, en un contexto muy particular: no solo se trata de que el presidente radical ya no esté entre nosotros o que su par que gobernara la Argentina en nombre del peronismo durante una década vegete en el Senado, sin gravitar en la política nacional.

Se trata de que la democracia argentina de los 90' que ellos quisieron congelar en una foto (la que plasma el Pacto, y la reforma que fue su producto) quiso ser repuesta en el presente reivindicando políticas y hasta actores que la encarnaron, y el experimento naufragó estrepitosamente, como no podía ser de otro modo; en tanto tutela intereses que excluyen a los de las grandes mayorías nacionales.

Aquella reforma se pensó con aires refundacionales para la posteridad, consagrando en esa perspectiva los límites y repartos de áreas de influencia entre un peronismo travestido en neoliberal que se soñaba protagonizando una larga hegemonía (tal como el macrismo, hoy de salida), y un radicalismo que institucionalizaba su rol de "custodio de las instituciones" y contrapeso "republicano" de ese peronismo; como también hoy -y siempre, inmunes al contexto y sus cambios como son- se piensan a sí mismos muchos radicales.

Pero en el medio pasaron cosas: la implosión del modelo de la convertibilidad cuando la UCR en el poder asumió la obligación de gestionarlo y sostenerlo con respirador artificial, la mega crisis del 2001 cuando las instituciones fueron puestas en máxima tensión, y el advenimiento de los dos hechos novedosos de la política argentina, post crisis: el kirchnerismo primero, y el macrismo después; impactando en ambos casos sobre las dos fuerzas del bipartidismo tradicional que parieron la reforma, y accediendo en ambos casos a la conducción del Estado nacional.

En el caso del peronismo, el modo en el que Néstor Kirchner eligió "salir por arriba" del laberinto de la crisis del 2001 lo cambió de un modo tal que aun hoy persiste, como lo comprueban los últimos resultados electorales: el intento nostalgioso de recrear un peronismo de la naftalina uncido al carro del neoliberalismo (encarnado en la candidatura vicepresidencial de Pichetto) naufragó electoralmente junto con el submarino amarillo macrista, después de haber intentado en vano relanzarse con el peronismo como apoyatura. Y nadie puede pensar hoy en un proyecto  de poder con eje en la fuerza creada por Perón, sin tener en cuenta el liderazgo y la figura de Cristina, y los vastos sectores sociales que en él se referencian, dentro y fuera del peronismo.

Para la UCR, su sociedad con el PRO pactada en Gualeguaychú en el 2015 terminó siendo una rendición incondicional ante la evidencia de que sus votantes ya se habían ido detrás de Macri (como se comprobó en las PASO de "Cambiemos" de ese año); y el resultado de la experiencia está siendo más traumático aun que el de la Alianza que conformara con el FREPASO, para dar lugar al inolvidable des-gobierno de De La Rúa. El Pacto de Olivos y la reforma alumbrada bajo sus cláusulas fue el último acto de la ilusión socialdemócrata en la UCR: de allí para acá todo fue un plano inclinado hacia el más ramplón balbinismo antiperonista, con la conducción real del partido en manos de caudillos conservadores del interior, usufructuarios de la beca del tercer senador por provincia.

De modo que las dos fuerzas (más que sus dos líderes de entonces) que hace 25 años dieron vida a aquella "Moncloa criolla" ya no existen como tales, con los contornos y sobre todo el poder y la influencia que en aquel momento tenían, y aspiraban a conservar en el tiempo a través de la reforma; y su idea recurrente de plantear otro pacto similar choca de frente contra la persistencia social de la "grieta", el clivaje peronismo-antiperonismo; que está más vivo que nunca por una razón muy sencilla: cuando el peronismo tiende a parecerse más a sí mismo (como sucede desde el kirchnerismo para acá), el antiperonismo lo rechaza de un modo visceral, obturando toda posibilidad de acuerdo o entendimiento.

Basta repasar el lenguaje épico que por estas horas asume el núcleo duro del voto a Macri, y que se expresa por ejemplo en los brulotes de Elisa Carrió, para entender que, parafraseándolos a ellos mismos, hay gente que se quedó en el 45', o para ser más precisos, en el 55': la edad dorada en la que el peronismo había sido desalojado del poder, y ni siquiera se le permitía competir en elecciones libres.

El nuevo gobierno que sucederá a Macri tendrá múltiples tareas urgentes que encarar desde el primer día, considerando el desastre económico y social que herederá; y seguramente entre ellas no estará encarar la reforma constitucional, y hasta un punto es lógico que así sea: los problemas del país no son culpa de la Constitución, aunque sí del neoliberalismo y sus ideas, que en buena medida sobreviven en ella.

No olvidemos que hace 25 años y durante la reforma, Cavallo tuvo un rol protagónico como censor externo a la Constiuyente, para garantizar que no se cometieran "desbordes" en la letra del texto, que alteraran el credo económico y social que por entonces presidía el gobierno del país; y que no es ni más ni menos que el núcleo duro de ideas que vertebra el plan de saqueo de la Argentina, que Macri viene ejecutando desde diciembre del 2015.

Hace mucho tiempo, incluso antes de que Macri ganara las elecciones y asumiera el gobierno del país, desgranábamos en esta entrada algunas ideas para una futura reforma constitucional, y a lo dicho entonces nos remitimos: el rol del Estado en la economía, el Banco Central, la deuda pública, los derechos humanos y las políticas de verdad memoria y justicia, la autonomía porteña, el manejo de los recursos naturales estratégicos, el Consejo de la Magistratura, el rol de la Corte Suprema de Justicia y el Poder Judicial, la delegación de facultades del Congreso al Presidente; son solo algunos de los tópicos a revisar.

Hoy podríamos agregar otros: instaurar mecanismos de defensa contra los efectos perjudiciales de la globalización financiera, consagrar el principio de progresividad en la legislación con base en los pactos regionales e internacionales de derechos humanos, institucionalizar el rol de las Fuerzas Armadas manteniéndolas al margen de todo lo que no tenga que ver estrictamente con la defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial del país.

Pero insistimos, cuando las condiciones políticas lo permitan, la reforma de la Constitución Nacional (incluso para dar marcha atrás en muchos aspectos controversiales de la reforma de la que se cumplen 25 años) es uno de los debates políticos pendientes, que nos debemos los argentinos. Para adaptar el traje (la Constitución) a un cuerpo que ha cambiado mucho desde entonces, y para el que ya no se adapta, peor aun si se le hicieron remiendos -como pasó- al texto de 1853; en un contexto político que ya no existe.

jueves, 22 de agosto de 2019

CLARÍN Y LA FALACIA DEL HOMBRE MUERTO


TWEETS POLÉMICOS

MITOS ELECTORALES


* “El techo irrompible de Cristina”: con ella como candidata, el peronismo superó el 45 % de los votos afirmativos, requisito necesario para ganar en primera vuelta, como en el 2007 y el 2011 cuando fue candidata a presidenta. Claro que los votos no son todos de ella ni mucho menos, pero sin ella ni la oposición ni el peronismo pueden siquiera empezar a plantearse ser competitivos.

* “El apoyo decisivo de los gobernadores”: con la posible excepción de Entre Ríos y Córdoba que es un caso aparte que merecería tratamiento por separado, en la mayoría de los distritos los votos de la fórmula del “Frente de Todos” estuvieron en el nivel de los que obtuvieron los gobernadores del PJ que revalidaron títulos o consagraron a sus sucesores, o por encima. Y la fórmula ganó ampliamente en distritos donde los candidatos del peronismo y sus aliados habían perdido las elecciones provinciales, como Chubut, Río Negro, Jujuy o Neuquén. 

* "La ancha avenida del medio": entre los dos candidatos más votados sumaron más del 82 % de los votos afirmativos, y el tercero apenas pasó el 8 %. En 2015 el tercero (Massa) tuvo el 21 %, y los dos primeros sumaron en la primera vuelta el 72 %. La dinámica polarizadora dominó la elección.

* "Lavagna": la encarnación final de la idea anterior, cuando todos los demás globos de ensayo se pincharon. Pasó de los algo más de 3 millones de votos obtenidos en el 2007 (cuando aun estaba fresco el recuerdo de su paso por el Ministerio de Economía), a los poco más de dos millones ahora. Si alguien (empezando por él) supuso que hibernando 12 años mantenía intacto su magnetismo, le erró feo.

* "La izquierda crecerá capitalizando la crisis, y superando las divisiones que conspiran contra ese objetivo": el FIT sigue estando en el mismo porcentaje de votos que tenía cuando surgió, en medio de una crisis descomunal, con un gobierno de derecha declarada y con los peores indicadores económicos, sociales y laborales en años. Y el MST no llegó al 1 %: entre los dos frentes, juntaron 3 empanadas para dos, y a Manuela Castañeira en el reparto le tocó una aceituna.

* "El surgimiento del Bolsonaro criollo de la mano de los evángelicos y manoduristas": Biondini siguió en el mismo nivel de intrascendencia de siempre, y Gómez Centurión rozó el 3 %.

* "Espert, el candidato antisistema que atrapa el voto millenial, y le resta votos decisivos a Macri": quien sabe como votaron los millenials, pero sacó la séptima parte de la diferencia que separó a Alberto Fernández de Macri. Y el gobierno gastó toda su artillera judicial para bajarlo.

* "El voto celeste": si se comparan los 642.000 votos y pico que sacó Gómez Centurión, con los casi 288.000 votos que sacó acá en Santa Fe (8 % del padrón) Amalia Granata para diputada provincial, no son nada. De hecho, acá en la provincia GC y Espert (que usó el sello con el cual compitió Granata) juntos no llegaron al 40 % de sus votos: o el aborto no fue tema decisivo en la campaña, o a Granata la votaron más por famosa que por otra cosa.

* "El corte de boleta de los intendentes del PJ a favor de Vidal": Axel Kicillof terminó ganando por más de 18 puntos de diferencia, y obtuvo apenas 46.000 votos menos que la boleta de la fórmula presidencial, en una elección en la que los dos tramos pasaron largamente los 4,6 millones de votos en la PBA.

* "Vidal, la dirigente con mejor imagen del país": terminó perdiendo por más de 1,6 millones de votos, y tuvo una diferencia a favor con Macri de unos 236.000 votos, provenientes en su mayoría de votantes de Lavagna: su candidato a gobernador "Balli" Bucca octuvo 166.000 votos menos. 

* "La astucia de los gobernadores que van con boleta corta": las listas de candidatos a diputados nacionales de Weretilneck (Río Negro), Pasalacqua (Misiones), Arcioni (Chubut), Gutiérrez (Neuquén) y Schiaretti (Córdoba) perdieron a manos del "Frente de Todos", y en la mayoría de los casos terminaron terceros en la elección. Weretilneck se quedó con el senador de la minoría (los dos de la mayoría fueron al FDT), y el MPN se queda sin ningún senador, por primera vez en años. Los únicos que se salvaron de la catástrofe fueron los santiagueños del Frente Cívico.

* "La antinomia peronismo-antiperonismo ya no explica nada en la política argentina": de esta zoncera no hace falta explicar mucho, ¿no?

miércoles, 21 de agosto de 2019

PÓNGANSE DE ACUERDO, MUCHACHOS


TWEETS POLÉMICOS

LOS RIESGOS DE LA TRANSICIÓN



Tal como dijimos acá las PASO (esa "encuesta cara" que el gobierno quería suprimir) terminaron funcionando en la práctica como la primera vuelta de las elecciones, y a sus efectos nos remitimos: el piñazo que el "Frente de Todos" le propinó al oficialismo fue de knock out, y desde entoncess Macri deambula por el ring mirando al rincón para que alguien le tire la toalla; mientras se abraza a los ganadores, para no terminar de caerse al piso.

Desde el 11 de agosto para acá y en ese estado de conmoción, el presidente pasó por todas las fases: la ira destemplada contra el electorado por haber votado mayoritariamente a la oposición (a la que le echó la culpa de la agudización de la crisis), el pedido de disculpas coacheado, las medidas incoherentes tomadas a las apuradas, las reuniones de autoayuda en el CCK, la conversación con Alberto Fernández, la salida de Dujovne y la llegada de Lacunza, y el traspaso del mando formal de la campaña de Marcos Peña, a Elisa Carrió.

Las medidas que tomó Macri desde que las urnas lo trompearon fueron restringiendo aun más sus bases materiales de apoyo: redujo IVA y Ganancias sin consultar con los gobernadores de las provincias que desfinanciaba, congeló los precios de los combustibles sin consenso con las petroleras y así iba, hasta que la intentonta de subir las retenciones chocó contra la oposición cerrada de la Mesa de Enlace de las entidades agropecuarias, y quedó para otra oportunidad. 

Por otro lado y siguiendo con las metáforas boxísticas, los "mercados" le sacaron el banquito y lo dejaron solo: los bancos que le habían prestado un REPO de 2600 millones de dólares gatillaron la cláusula de pago anticipado por la caída vertical del precio de los bonos caucionados en garantía, y otro grupo de bancos está por hacer lo mismo, por otros 3000 palos verdes más. Los muchachos se apuran a cobrar su parte, antes de que no quede nada con que hacerlo.

En ese marco, el nuevo ministro Lacunza se estrenó con una convocatoria a los referentes económicos de los candidatos opositores cuya finalidad no está del todo clara, pero que tiene toda la pinta de ser un intento por comprometerlos con las medidas (desesperadas) que un gobierno de salida intentará tomar a las apuradas, para salvar el agonizante acuerdo con el FMI, y asegurarse el desembolso pendiente de 5400 millones de dólares, que debería llegar en septiembre. 

Es decir, a esa misma oposición (sobre todo al "Frente de Todos") a la que culpabilizan por la crisis, las están convocando para que preste apoyo político al plan que nos ha llevado al desastre actual, porque de los anuncios de Lacunza y Sandleris no se puede inferir ningún cambio de rumbo, sino todo lo contrario: seguirán apostando a subir las tasas, e intervenir en el mercado vendiendo las reservas del Banco Central para frenar el dólar, con una estrategia poco clara.

El llamado a cogobernar, disfrazado de pedido de "sostener la institucionalidad", llega luego de haber hecho campaña planteando la elección como un dilema en el que estaba en riesgo la democracia, si ganaba la oposición. Es decir, el macrismo repite la misma estrategia extorsiva con la que ellos y sus socios en "Cambiemos" comprometieron a sectores del peronismo como "dadores voluntarios de gobernabilidad, en el comienzo de su gestión; agitando el fantasma de que ningún gobierno que no sea peronista logra concluir su mandato desde 1928, cosa que -por supuesto- sería culpa del peronismo, y no de su propia incapacidad.

Pero hete aquí que mientas tanto el presidente juega al fútbol despreocupado, y las reuniones entre sus funcionarios se dilatan, hasta acomodarse a horarios más convenientes y sobre todo, menos madrugadores, como si nada hubiera pasado; y Carrió -lo dijimos, en los hechos la jefa de campaña del oficialismo de cara a octubre- sigue repitiendo en cuanto micrófono le ponen enfrente el mismo discurso acusatorio de Macri del lunes posterior a la elección, con argumentos bizarros e inverosímiles que nadie en la Casa Rosada se preocupa por desmentir.

 A favor de esta burda intentona del gobierno y como si fuera una maniobra de pinzas pero en defensa de sus propios intereses, los "mercados" (bancos y fondos de inversión) están presionando a Alberto Fernández para obligarlo de mínima a mostrar las cartas (su equipo económico, sus eventuales medidas), y de máxima a comprometerse públicamente a dar ciertas garantías de que no hará determinadas cosas, y por el contrario, "hará lo que hay que hacer": es el "Plan Calvo" por otros medios, es decir el intento de que el nuevo gobierno de continuidad a las políticas de Macri, pero con espaldas políticas más anchas para poder aplicarlas. 

La prueba de que las cosas son más o menos así, es que ninguna de las medidas mínimas e indispensables que aconseja el sentido común para enderezar el rumbo de la economía está siquiera en estudio por parte del gobierno, o sometida a consulta con la oposición: reponer los controles de capitales, restringir la compra de divisas, obligar a los exportadores a liquidar las divisas en un plazo perentorio, desdolarizar precios de la economía como las tarifas, los combustibles o los alimentos, recomponer ingresos de trabajadores y jubilados. 

Un "acá las elecciones no existieron" más grande que una casa, como si también al programa económico lo manejara Carrió. ¿Qué cosas se pueden acordar en esas condiciones, que no sean compartir los costos de una transición dolorosa con un gobierno derrotado y de salida, pero no dispuesto a cambiar de rumbo?  

En síntesis, una encerrona peligrosa para la principal fuerza opositora, y futuro gobierno del país, en la que no se puede permitir caer, dejando en el camino de acá a diciembre (que está lejísimos) jirones de la legitimidad que consiguió en las urnas en las PASO, y que todo indica va a revalidar y ampliar en las elecciones de un 27 de octubre que también está lejos.

En términos políticos la oposición -dijimos- le dio al proyecto de la continuidad del régimen un golpe de knock out, y tiene que tener la inteligencia necesaria para correrse a un costado, e impedir que un gobierno tambaleante la arrastre en su caída hacia la lona. Tuit relacionado: 

martes, 20 de agosto de 2019

MIRÁLO AL REVÉS


También puede ser que la mitad de las reservas son depósitos a plazo fijo en dólares en los bancos, de los particulares.

Que se computan en el cálculo, pero no se pueden usar para -por ejemplo- pagar los servicios de la deuda de acá a diciembre.

Que son casi 35.000 palos verdes. más que la mitad de las reservas.

Con dudas sobre el desembolso de unos 5000 y pico de millones de dólares pendientes del stand by con el FMI.

Y sin restablecer la obligación de los exportadores de liquidar divisas, ni restringir la compra de dólares.

Qué se yo, por ahí no es una noticia como para andar festejando, y el default está más cerca de lo que se piensa, eh.

Tendrían que manejarlo como una posibilidad.    

PLAN MAESTRO DEL DESPILFARRO


Varias veces nos hemos ocupado acá del aeropuerto de Rosario, para ponerlo como un ejemplo del despilfarro socialista, y de sus cuestionables decisiones a la hora de priorizar en que gastar el presupuesto público.

Dijimos que desde el inicio de la gestión de Macri, el socialismo apoyó sin reservas la "política de cielos abiertos" y el estímulo al despliegue de las aerolíneas "low cost", tanto es así que invirtió cuantiosas sumas de dinero para que pudieran operar en los aeropuertos provinciales, como el de Rosario.  

Veíamos el año pasado acá como el famoso "Plan Maestro" de obras en Fisherton superaba los 1400 millones de pesos de inversión, un equivalente casi a la totalidad de los subsidios al transporte de pasajeros por colectivo que dispone la provincia para morigerar en parte los aumentos del boleto; y una cuantiosa suma de dinero manejada en forma poco clara a través de uno de los tantos "fideicomisos" administrados por el Banco Municipal de Rosario

Adicionalmente a ello, en las reuniones por la transición entre las actuales autoridades de la provincia y las entrantes, se hizo hincapié en no condicionar a la futura administración, por ejemplo licitando obras que no tengan financiamiento adecuado, cosa que es mentira.

No solo porque se ha hecho precisamente eso (licitar obras sin tener asegurado el financiamiento, como veíamos acá con las rutas en el norte provincial), sino porque lo volvieron a hacer, como lo demuestra el decreto cuya imagen abre el post.

Un decreto que lo que está haciendo es transferir 400 millones de pesos del Tesoro (de partidas originariamente asignadas a obras en Seguridad), al Aeropuerto Internacional Rosario, para afrontar el costo de las obras del "Plan Maestro", pese a que el ente autárquico que lo maneja recauda y administra sus propios recursos, provenientes de las tasas aeroportuarias.

Claro: si uno le adjudica una obra a PECAM y sus socias, principales beneficiarias de las obras del "Plan Abre" en Rosario y financistas del socialismo, por más de 906 millones de pesos, no hay plata que alcance, por más tasas que se recauden.

Para que se entienda: el gobierno de Lifschitz en retirada va a gastar lo mismo que en construir un hospital nuevo completamente equipado (de esos que tanto les gusta propagandizar) en el aeropuerto de Rosario, para los vuelos de las "low cost".

Después se sorprenden por qué la provincia acumula un déficit de 10.580 millones de pesos en el primer semestre del año, que incluso puede ser mayor.

LA HORA DE LAS REVELACIONES



No son pocos los que por estas horas se asombran de la velocidad con la que se degrada la experiencia macrista, en todos los planos, tras la contundente derrota en las PASO: periodistas hasta ayer adictos y operadores del régimen que pegan violentos garrochazos o volteretas en el aire, empresarios del grupo de whatsapp coordinado por Marcos Galperín (empezando por el propio CEO de "Mercado Libre") que tocan el timbre de las oficinas de Alberto Fernández, internas en el seno del poder y cuestionamientos al propio Macri que trascienden en público, Jaime Durán Barba huyendo del país como rata por tirante, cambios en el gabinete a las apuradas.

Como telón de fondo de la descomposición del gobierno y como su consecuencia directa, la crisis económica y social que se agudiza, y los interrogantes sobre el futuro institucional del país (despejado ya el horizonte electoral), y la posibilidad de que Macri termine su mandato en tiempo y forma, con una mínima dosis de paz social.

Sin embargo y si se prestaba atención a los elementos estructurales del proceso más allá de las "novedades de la era" (la incidencia de los medios, las nuevas técnicas comunicacionales utilizadas para la estrategia política y electoral), los factores que derivaron en este penoso final estaban presentes ya cuando Macri se impuso a Scioli en el balotaje del 2015; encabezando una despareja coalición de partidos que formalizó el funcionamiento conjunto de hecho de las fuerzas políticas anti-peronistas que la conformaron, como núcleo duro de la oposición al kirchnerismo hasta ese momento, y durante los gobiernos de Néstor y Cristina.

Como el que gana siempre tiene razón, rendidos ante la evidencia del triunfo de Macri muchos prefirieron concentrar su atención más en las razones de su éxito, que en el proyecto político, económico y social al servicio del cual ese éxito se iba a poner. Eligieron intentar entender por qué Macri había ganado (lo que ciertamente era importante), más que poner la lupa en lo que efectivamente iba a hacer, con el triunfo asegurado; de allí que hasta teorizaran y escribieran libros sobre la era de hegemonía macrista que se avecinaba, con una eficacia en el logro de sus objetivos que cumplirían al fin la profecía de Halperín Donghi: la agonía final de la argentina peronista.

Existiera o no una cosa tal como "una nueva derecha moderna y democrática", de lo que nunca existieron dudas (al menos para nosotros) es que Macri venía para gerenciar el mismo proyecto de siempre de las minorías del privilegio; un proyecto en el que tenían cabida ¿el 5, el 10, el 15 %? de los argentinos, y el resto estábamos de más. Y que además era insustentable a mediano plazo por donde se lo mire; como finalmente el tiempo se encargó de demostrar.

Es decir entonces que la "nueva" derecha, arribada ahora al poder por el voto mayoritario,  afrontaba el mismo dilema que la "vieja" que tenía que apelar al fraude y los golpes de Estado: como relegitimarse políticamente para construir una larga hegemonía en el poder institucional, mientras despojaba a las grandes mayorías nacionales de sus derechos, y las hacía retroceder en forma constante en sus niveles de vida, consumo y condiciones materiales de existencia.

Para conseguir eso, se nos dijo todos estos años que bastaba con el aparato de alienación cultural, el blindaje mediático, la apelación al discurso del odio y agitar el miedo al retorno del fantasma populista. Pero lo cierto era entonces y terminó siendo estruendosamente después, que el sesgo de clase de la coalición de gobierno era demasiado ostensible como para poder ocultarlo de la vista de todos, todo el tiempo. Tanto, que los resultados electorales hicieron que el gobierno y sus principales figuras se terminaran refugiando en el discurso en los estrechos límites de su clase; como Carrió apelando al "voto esquí" y aclarando -por si hiciera falta- que no les estaba hablando a los pobres.

Un clasismo -el del gobierno- palpable en su discurso, en sus medidas y en los apoyos que recogió, el de Macri fue antes que todo y primero que nada, un gobierno que ejecutó la revancha de una clase social por los avances de la década larga del kirchnerismo; porque nunca hay que perder de vista que lo que para nosotros pudo ser insuficiente, para ellos es siempre intolerable. Tanto es así que el Macri auténtico, el que no está mediado por el coacheo duranbarbista, en la tarde del lunes posterior a la elección decidió culparnos a nosotros del desmadre final de la economía por votar como votamos, y darnos un castigo aleccionador dejando volar el dólar. 

Recordemos hoy, desde esta perspectiva, cuantas veces nos dijeron que estábamos mal, por haber estado bien; tratando de hacernos sentir culpables de los males del país, por acceder a cosas, derechos, consumos, que no nos estaban permitidos. Y tengámoslo muy presente en los difíciles meses por venir, los de la descomposición final del régimen: aunque parezca que "oyeron la voz de las urnas", lo único que van a hacer es intentar anudar sus últimos negocios antes de irse; mientras la crisis se agudiza al compás del  creciente vacío de poder.

Los desbordes siquiátricos que abundan por estas horas en el oficialismo (de los que Carrió es solo la exponente mayor, lejos de ser la única) no son sino los modos con que esa clase lidia con sus inconvenientes para comprender una realidad que los desborda, y sobre todo, se les resiste. Una vez más, volvemos al principio: si se mira hoy el desagradable espectáculo de la descomposición final de lo que fue "Cambiemos" (tanto, que ni siquiera logró llegar a las elecciones bajo la misma sigla), lo que se ve estaba allí ya en el 2015.

Es decir, y sin que el orden implique mayor o menor importancia, las fragilidades de la coalición política triunfante en el 2015 estaban tan a la vista, como las del modelo de valorización financiera que terminó estallando como se preveía: la UCR como una estructura política vacía, que hace ya 25 años (en el Pacto de Olivos y la reforma constitucional del 94') pactó ser institucionalizada como oposición, renunciando a intentar ejercer el poder; la Coalición Cívica como poco más que una corte de eunucos políticos que festejan los desbordes paranoides de Carrió, y el PRO como una extensión política de SOCMA, una sociedad con un solo socio (Macri); de la que en todo caso algunos (Larreta, Vidal) intentarán ahora no desprenderse de acciones que nunca tuvieron, sino presentar sus currículums en otro lado, para sobrevivir después de la liquidación.

También estaba en el 2015 y seguirá estando (y más aun, pretendiendo influir) una clase empresaria de una espantosa mediocridad cultural y enanismo político, que sigue pensando que el problema central del país son los impuestos, el gasto público y las leyes laborales; sin más perspectiva cierta de desarrollo que apostar a tres o cuatro enclaves de actividades primarias privilegiadas por sus ventajas comparativas, y sin más horizonte futuro que maximizar ganancias vía evasión impositiva o posiciones dominantes en el mercado, para fugarlas del país. Y un golpe de mercado en curso que apunta más a disciplinar al próximo gobierno (como en el 89'), que a arrancarle más concesiones al que está formalmente en el poder, pero no está en condiciones políticas de garantizarles nada.

Desde el otro lado, nosotros, en la victoria, no tenemos que perder de vista estas cuestiones centrales; porque esas fuerzas seguirán alineadas, y la derecha social vivita, coleando y espoleada por el odio y -ahora- la frustración; mientras sus representaciones en las distintas fracciones del capital apuestan en esta instancia (como ya lo hicieron antes, en el menemato) al entrismo y la cooptación del nuevo gobierno; bajo la bandera de la necesidad de "cerrar la grieta". En eso están Galperín, tocando el timbre de las oficinas de Alberto Fernández, o Magnetto, exhibiendo con orgullo que se sentará en la primera fila a escucharlo en las jornadas que todos los años organiza Clarín en el MALBA.

En un contexto difícil, donde un eventual gobierno del "Frente de Todos" (que debe apostar a ganar en octubre por un margen más amplio aun, si fuera posible) deberá andar con pies de plomo desde el principio, Alberto Fernández deberá tratar de mantener unida la coalición política y social que lo está llevando al triunfo; y si algo enseña la desastrosa experiencia macrista es que el único modo de conseguirlo, es asumir la representación plena de sus intereses, sin concesiones. Tuits relacionados: 

lunes, 19 de agosto de 2019

¡QUE NADA TE DETENGA, CAMPEÓN!


TWEETS POLÉMICOS

UN FISCAL EN LA SALA


En la última rueda de operaciones del MERVAL previa a las elecciones, hubo un sospechoso "rally alcista" de acciones de determinadas empresas, supuestamente motivada por una encuesta de origen sospechoso, que lo daba ganador a Macri en las PASO, o perdiendo por una diferencia mínima. Los resultados de la movida fueron tapa de los diarios del sábado, como parte de una operación montada en plena veda para influir en los electores, generando la idea de una elección peleada voto a voto.

Con el paso de las horas, se supo que fueron parte de la movida los principales bancos privados que operan en el país (que recompraron sus propias acciones), el Banco Nación y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, que pagó precios altos por acciones que el lunes se desplomaron en su valor, cuando se conocieron los resultados de las elecciones y la aplastante derrota del oficialismo.

Los hechos fueron tapados por la corrida del dólar en los días posteriores a las PASO, y hasta no se supo que la justicia tomara cartas en el asunto; porque la maniobras son más que una avivada electoral del gobierno, o una picardía del mercado: son delitos, y como tal deben ser investigados, y sus culpables condenados.

En efecto, no supimos que -por ejemplo- la recompra de las acciones por las mismas empresas haya ido precedida de una oferta pública, con intervención de la Comisión Nacional de Valores (CNV); y si fue tal como dicen, encuadraría en el delito tipificado por el artículo 309 del Código Penal, que en la parte que nos importa dice lo siguiente: “ARTICULO 309.-1. Será reprimido con prisión de uno (1) a cuatro (4) años, multa equivalente al monto de la operación e inhabilitación de hasta cinco (5) años, el que: a) Realizare transacciones u operaciones que hicieren subir, mantener o bajar el precio de valores negociables u otros instrumentos financieros, valiéndose de noticias falsas, negociaciones fingidas, reunión o coalición entre los principales tenedores de la especie, con el fin de producir la apariencia de mayor liquidez o de negociarla a un determinado precio;

El artículo fue incorporado al Código Penal en el 2011, a través de la Ley 26.733, que introdujo el capítulo de los delitos contra el orden económico y financiero; pero además hay que considerar lo que pasa con la participación de organismos públicos (como el Banco Nación o el FGS de ANSES) en la maniobra.

En ese caso el delito cometido sería el de "administración infiel", una forma de defraudación o estafa contemplada en el artículo 173 inciso 7) del Código Penal, que dice lo siguiente: "Será reprimido con prisión de un mes a seis años...El que, por disposición de la ley, de la autoridad o por un acto jurídico, tuviera a su cargo el manejo, la administración o el cuidado de bienes o intereses pecuniarios ajenos, y con el fin de procurar para sí o para un tercero un lucro indebido o para causar daño, violando sus deberes perjudicare los intereses confiados u obligare abusivamente al titular de éstos;" (las negritas otra vez son nuestras). 

Acá dicen que el kirchnerismo promueve que se investigue la conducta de Gabriel Martino, del HSBC (el banquero favorito de Macri) y de Luciano Cohan, de la consultora Elypsis y ex funcionario del gobierno. También la CNV estaría tomando cartas en el asunto a pedido de la SEC (su equivalente estadounidense). A ver si alguno de esos fiscales tan prestos a intervenir cuando el acusado del delito es un ex funcionario kirchnerista se ponen las pilas, y empiezan a investigar este curro.

domingo, 18 de agosto de 2019

MENOS MAL