LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)

lunes, 27 de diciembre de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

domingo, 26 de diciembre de 2021

APOLOGÍA DEL DELITO A CIELO ABIERTO

 

Tal como Daniel Funes de Rioja no es empresario, ni industrial, ni fabrica nada, con Jaime Campos pasa lo mismo. Los dos son, básicamente, lobbistas al servicio de la cúpula de las empresas y grupos económicos más importantes del país, agrupados en la UIA y en la AEA; algunas de ellas en ambos grupos de presión empresarial.

Es decir, cuando cualquier de ellos habla -aunque diga lo contrario- expresa a ese sector, no a las Pymes, ni a los pequeños y medianos comerciantes de barrio, o a los agricultores de la agricultura familiar. En ese rol, Campos vuelve en ésta nota en Clarín sobre uno de los tópicos más trillados del empresariado: la (presuntamente) excesiva presión fiscal, y su oposición frontal a toda forma de aumento de impuestos.

El contexto, por supuesto, son los recientes cambios introducidos en Diputados a Bienes Personales (que por cierto, son los que no están afectados al ciclo productivo), y el casi seguro nuevo pacto fiscal que firmaría el gobierno nacional con la mayoría de las provincias; que revertiría el instrumentado durante el gobierno de Macri y le permitiría a los gobiernos provinciales -entre otras medidas posibles- subir algunas alícuotas de Ingresos Brutos.

Los argumentos que ensaya Campos son siempre los mismos, que también se escucharon cuando se discutió el llamado "impuesto a las grandes fortunas", que tampoco afectaba a las empresas en sí, sino a los patrimonios de sus dueños: que así se desalienta la inversión y la creación de empleo, y -atención a esto- que se alientan la elusión y evasión impositivas.

Sobre lo primero, este mismo gobierno -al que acusan de "haber subido o creado (n) impuestos"- ha sido generoso en concesiones "ofertistas" a las distintas fracciones del capital, precisamente compartiendo esa mirada: para alentar las inversiones y crear empleo, hay que reducir o eliminar impuestos, o eliminar o rebajar contribuciones a la seguridad social. Siguiendo esa línea de razonamiento, si las personas aceptaran trabajar gratis y los empresarios no tuvieran que pagar ningún impuesto, la economía crecería como en ningún lugar del mundo, y desaparecería el desempleo.

Lo llamativo -por el nivel de impunidad discursiva- es lo segundo. La evasión impositiva es un delito, y Campos reconoce abiertamente que, si el Estado decida aumentar los impuestos (lo cual supone una discusión abierta en el Congreso y las legislaturas provinciales, entre los representantes elegidos por el pueblo), los empresarios desconocerían el mandato legal, y no los pagarían; simplemente porque ellos no están de acuerdo. Es decir, se creen por encima del resto de los mortales, que no tenemos más remedio que pagar los tributos que se definen, y por algo se llaman "impuestos".

Y la elusión es, o bien la capacidad de los grupos económicos más concentrados de ejercer lobby sobre los poderes públicos para garantizar que sus actividades no sean alcanzadas por un determinado impuesto o si lo son, gocen de exenciones; o el diseño y puesta en marcha de una compleja arquitectura jurídica, contable y financiera para no pagarlo, o pagar menos: creación de sociedades pantallas, triangulaciones, cuentas en paraísos fiscales: emparentado estrechamente con la evasión, tanto que es casi imposible distinguirlos, como se ve.

En ésta misma semana se conoció un informe del FMI sobre el mega-préstamo otorgado al gobierno de Macri, cuyo capítulo más relevante es aquel en el que reconocen abiertamente que el endeudamiento financió la fuga de capitales, lo cual -agregamos acá- no es ni fue nunca exclusivo de los inversores externos que ingresan capitales al país: antes bien, es una conducta estructural e inveterada de nuestra élite empresaria local, que expresa de ese modo su real compromiso con el desarrollo y la prosperidad del país.

Aun bajo el eufemismo de la "dolarización de excedentes que se destinan a la formación de activos externos" (que emplea cierta heterodoxia para no decir lisa y llanamente lo que es: fuga de capitales), buena parte de esos excedentes que se dolarizan y fugan, provienen de la evasión y elusión impositivas. es decir, dinero que se le resta al Estado (y por carácter transitivo, a la sociedad, a todos nosotros), que luego falta en obras de infraestructura que se postergan, hospitales que carecen de insumos, escuelas que se caen a pedazos y así podríamos seguir.

Todo eso mientras se exige -por parte de esos mismos sectores- un equilibrio en las cuentas fiscales que, negándole al Estado los recursos con que se financia, solo se puede conseguir por el lado del ajuste de sus gastos, lo que supone mucho más que privatizar activos, rebajar salarios y jubilaciones o despedir empleados públicos: implica, en definitiva, reducir su tamaño, achicar sus funciones y roles y quitarle peso específico, para que esos mismos grupos económicos puedan moverse a sus anchas; más de lo que ya lo hacen.

sábado, 25 de diciembre de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

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viernes, 24 de diciembre de 2021

LA NAVIDAD DE MORONI

 

Para que Funes De Rioja tenga algo para colgar en el arbolito, se publica hoy en el Boletín Oficial el DNU 886 (completo acá), por el cual se prorroga la emergencia ocupacional que vencía el 31 de diciembre, pero solo hasta el 30 de junio de éste año. Y el gobierno ha dejado trascender que esa sería la última prórroga, y a su vencimiento no habrá más.

Y hace más que eso: el propio decreto dispone en su artículo 2 una reducción gradual de la doble indemnización en casos de despidos sin causa, hasta su virtual eliminación, justo cuando venza la prórroga.

Mientras tanto, el artículo 3 de la norma mantiene el "techo" a las indemnizaciones agravadas en 500.000 pesos, que está vigente desde enero de éste año. Lo cual con una inflación que rondará el 50 % supone una baja, en términos reales, de ese monto máximo. Más no pueden pedir la UIA ni la AEA, para levantar las copas ésta noche.

Hace unos días el gobierno anunció una baja del desempleo abierto al 8,2 %, cifra conseguida rigiendo la emergencia ocupacional, la prohibición de despidos (desoída impunemente por muchos grandes grupos económicos) y la doble indemnización. Tal como el kirchnerismo creó cinco millones de puestos de trabajo en sus gobiernos, sin una reforma laboral flexibilizadora.

Reforma que en estos últimos seis años viene ocurriendo si medimos los salarios en moneda dura, o en su poder de compra frente a la inflación. No se trata entonces, de generar un marco normativo que permita crear empleo, como dice el discurso patronal, y replican las medidas del gobierno.

Se trata de otra cosa, que es la misma y única cosa: recular en chancletas frente a las demandas del poder económico, a cambio de nada. O sí: de seguir perdiendo poder y autoridad, y erosionar la propia base electoral, mientras se delira pensando en reelecciones.  

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jueves, 23 de diciembre de 2021

CAMPEONES MORALES

 

El mismo día que la Argentina (no Macri, no Dujovne: la Argentina, o sea, todos nosotros) pagaba al contado rabioso 1900 millones de dólares al FMI por el préstamo acordado al gobierno de "Cambiemos", el Fondo reconocía en un documento lo que todos sabemos: que el préstamo fue un fracaso, que financió la fuga de capitales, que no sirvió para disminuir la inflación ni hacer sustentable la economía, y que tampoco sirvió para mejorar la situación de los argentinos.

Que haya sido un fracaso es relativo, si se considera que la monumental deuda penderá como espada de Damocles sobre todos nosotros por un largo tiempo, y le permitirá al FMI meter su nariz en el diseño de nuestra política económica, para asegurarse la tutela de los intereses permanentes que defiende: allí el éxito fue completo y absoluto. 

Por otro lado, también tuvo pleno éxito en financiar -a cargo nuestro- la salida de los capitales especulativos que ingresaron al país en el gobierno macrista para asegurarse ganancias siderales de corto plazo, para poner pies en polvorosa apenas quedó claro que esas ganancias eran insostenibles en el tiempo, y corrían riesgo las inversiones.

Pero el gobierno del FDT lleva y dos largos años de negociaciones con el Fondo cuyos detalles no se conocen públicamente, pero se pueden colegir. De hecho, la pista más relevante al efecto la da la "política fiscal prudente" de Guzmán que fue objetada por la propia Cristina, y que terminará este año con un déficit primario del 2,1 % del PBI, cuando lo presupuestado era el doble. 

Durante esa larga negociación, el país no dejó de cancelar los vencimientos que se fueron produciendo, del mismo modo que se apresuró a cerrar una negociación con los acreedores privados, sin siquiera revisar las condiciones del arreglo de Macri y Prat Gay con los fondos buitres en el 2016. Tampoco se supo que durante todo este tiempo esa negociación con el FMI se tradujera en algún resultado concreto (reprogramación de los vencimientos, eliminación de los sobrecargos, quitas del capital), y mucho menos que alguna de esas contingencias vaya a resultar consecuencia de la "autocrítica" del Fondo que se conoció ayer.

Así las cosas, el episodio ingresa dentro de la ya larga cadena de "triunfos morales" que venimos obteniendo, que no se traducen en resultados concretos. Lo mismo sucede en el frente judicial, en el que -para decirlo de un modo académico- nos pajan la pija por la cara, todos los días.

La maquinaria de impunidad construida por el macrismo durante su paso por el gobierno -incluso antes- funciona con la precisión de un mecanismo de relojería suizo, garantizando la indemnidad de Macri y cualquiera de sus esbirros, por los innumerables latrocinios y estropicios delictivos perpetrados en su gestión. La prédica sensacionalista de los medios "del palo" sobre "inminentes detenciones" de ex funcionarios, o "complicadas situaciones" del ex presidente y sus funcionarios ya no convence a nadie, ni al más fanático de los lectores u oyentes; y cumple más bien una función de distracción, a falta de "realidades efectivas".

Queda para el oficialismo el "triunfo moral" -otro más, y van- de descargar su furia en las redes sociales, y no mucho más: el presidente que planteó la "autodepuración" de la justicia y ya ni habla de una reforma judicial que duerme en el Congreso (y que de aprobarse no resolvería nada), o de las últimas trapisondas de la maquinaria judicial. Un silencio tan sugestivo como el de Sergio Massa, por ejemplo.

En el colmo de la desorientación, el mismo presidente que planteó la "autodepuración" de una justicia que le responde desafiando y horadando a diario su autoridad con sus fallos, se manifiesta sorprendido de que el crecimiento económico (que existe) no haya "permeado hacia abajo" en forma de beneficios concretos en la situación de los sectores populares, en una ¿reversión? en clave nac & pop de la teoría del derrame neoliberal. 

Así las cosas, si el poder es la capacidad de actuar sobre la realidad, transformándola, tal parece que la oposición conserva más poder que el que el gobierno estuvo nunca dispuesto a ejercer, en uso del mandato popular recibido en 2019; y que su núcleo duro (el presidente y sus funcionarios de confianza) está más pendientes de la evolución de la interna oficialista de cara al 2023, que de las reales condiciones de gobernabilidad en la que se transitará el tiempo que resta hasta entonces. 

De hecho, "indultado" en la deuda que contrajo, con los capitales puestos a buen resguardo en el exterior y blindado judicialmente, el macrismo (y sus apoyos empresariales) disfruta de los mismos beneficios que cuando gobernaba, sin los costos de tener que hacerlo. Y la sensación -al menos desde acá esa es la impresión- es que en la base (electoral y social) del "Frente de Todos" hay cierto cansancio de los "triunfos morales", y se reclaman acciones más concretas y efectivas. 

El asunto es ver si hay tiempo y, sobre todo, ganas de llevarlas adelante. Tuits relacionados: