LA FRASE

"ACÁ HAY GENTE QUE SE QUEDÓ EN EL45', CUANDO LO QUE EL PAÍS RECLAMA ES VOLVER AL INSTANTE PREVIO A LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII." (ADRIÁN RAVIER)

lunes, 13 de noviembre de 2023

¿MADURA EL KNOCK OUT?

 

domingo, 12 de noviembre de 2023

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 11 de noviembre de 2023

TU VECINO DE AL LADO...

 

...durante la dictadura eligió ignorar los secuestros, las torturas, las desapariciones, las ejecuciones disfrazadas de "enfrentamientos" y todas las violaciones a los derechos humanos, o se encogía de hombros diciendo "en algo habrán andado, si vos no andás en nada raro no te va a pasar nada".

...creyó que en Malvinas estábamos ganando y fue a la plaza a vivar a Galtieri, para luego olvidarse de los ex combatientes cuando volvieron a casa, o decir que admiraba a Margaret Tatcher.

...nunca se preocupó por las privatizaciones del menemismo, los despidos en el Estado o el "ramal que para, ramal que cierra" porque a él no lo afectaban, se creía que estaba viviendo en el primer mundo porque un peso valía igual que un dólar y lo veía a Menem rubio y de ojos celestes. 

...ignoró sistemáticamente la lucha de las Madres, las Abuelas y los organismos de derechos humanos, o decía que los desaparecidos no eran 30.000, y estaban todos en el exterior viviendo como millonarios. 

...jamás apoyó los paros, los piquetes o la lucha de los docentes de la carpa blanca por una mejor educación, y aplaudía cuando los gaseaban o cagaban a palazos "porque afectaban su derecho a transitar".

...sólo se preocupó por acercarse a ellos cuando le tocaron los ahorros en el "corralito", pero apenas se los devolvieron, archivó el "piquete y cacerola, la lucha es una sola" para mejor oportunidad y volvió a lo mismo de siempre: la solución para la protesta social, es la represión, a menos que sea la protesta de él.

...apoyó los piquetes del campo contra Cristina aunque no tuviera tierra ni en una maceta del balcón, y caceroleó para que lo dejen comprar dólares, porque lo obligaban a quedarse en su casa durante la pandemia o para defender a los fugadores de Vicentín.

...está convencido que el problema del país son los sindicatos, las paritarias, los derechos laborales y "los negros de mierda que no quieren trabajar, y prefieren cobrar un plan".

...votó a Macri dos veces (como antes había votado a Menem y a De La Rúa) y lo justificó diciendo que iba a terminar con la pobreza y la corrupción.

...hasta el día de hoy está convencido que el tipo que más sabe de economía es Cavallo, y que hay que convocarlo para resolver los problemas del país. 

¿Te vas a sorprender de que tu vecino de al lado vote a Milei?  

viernes, 10 de noviembre de 2023

TWEETS POLÉMICOS

 

TWEETS POLÉMICOS

 

jueves, 9 de noviembre de 2023

NO DAR NADA POR SENTADO

En un discurso con muchos puntos altos y destacables, anoche Sergio Massa propuso 10 temas centrales de discusión para alcanzar ciertos consensos en la Argentina, sobre cuestiones estructurales: economía, producción, trabajo, deuda, educación, salud, sistema previsional, cambio climático, seguridad, política exterior.

Planteó definiciones pero también interrogantes abiertos en modo "los argentinos tenemos que discutir que queremos sobre...". Un formato que -entendemos- levanta la puntería de una campaña ramplona, caracterizada por el descenso del debate político a niveles cloacales, porque ese fue el terreno que propuso la derecha que no es nueva, ni moderna ni democrática, y al cual nosotros muchas veces no podemos resistir la tentación de bajar.

Repasando la agenda que ayer delineó Massa -que deja planteados los temas centrales de la Argentina, aun para quienes no coincidan con su enfoque-, la primera reflexión que surge es como puede ser que a esta altura del partido estemos discutiendo ciertas cosas, como la necesidad de una educación pública gratuita y de calidad con financiamiento suficiente, de un sistema de salud integrado entre todos sus actores o de un sistema previsional uiversal y solidario basado en el pacto intergeneracional; por mencionar algunos.

Y en esa perplejidad radica precisamente la complejidad y las dificultades que presenta esta elección: allá por los primeros meses del gobierno de Alberto y cuando el fenómeno Milei no tenía la dimensión que tiene hoy, nos preguntábamos nosotros en ésta entrada "Sin embargo cabe preguntarse ¿es realmente así, podemos quedarnos tranquilos pensando que toda la sociedad argentina ha logrado un consenso, si no unánime, amplio y extendido sobre que la democracia es el mejor sistema político para organizarnos? ¿Podemos decir, sin temor a incurrir en falsedades, que todos los argentinos o una porción abrumadoramente mayoritaria de ellos tienen en claro y aceptan que vivir en democracia supone que gobiernen aquellos que ha elegido la gente, hasta el final de su mandato, aunque no sean los que a nosotros nos gustan, o los que votamos?"

Desde allá para acá incluyendo hitos destacables como el atentado contra Cristina, el crecimiento de una derecha psiquiátrica y la justificación y apología (que ya no simple negacionismo) de los crímenes de la dictadura instaladas como moneda corriente en la discusión pública por dirigentes políticos que ocupan cargos en las instituciones democráticas (y aspiran a ocupar otros aun más importantes, como Victoria Villarruel), debieran hacernos reflexionar sobre un hecho objetivo: el piso mínimo común que los argentinos elegimos para vivir los últimos 40 años (la vigencia de la democracia) no es tan "común", y los consensos amplios son cada vez más mínimos.

Cuando nos dicen que el problema del país son "los 70 años de peronismo" nos están diciendo -y cada vez más claro- que quieren volver al país anterior a Perón, lo que supone que ellos ya saldaron la discusión: no quieren un país en el que los trabajadores tengan dignidad y derechos, salarios justos, consumo y movilidad social, ni donde todo trabajador al final de su vida activa pueda jubilarse, ni donde la educación (en todos sus niveles) sea gratuita, o la salud un derecho universal accesible a todos.

Pero tampoco quieren un país con industria y desarrollo, que apueste a la ciencia y la tecnología para crecer y ser soberano, que tenga una política exterior digna, independiente y acorde con sus propios intereses y no los de otros. Es decir, todas cuestiones que muchas veces suponemos zanjadas y admitidas por todos, en las que simplemente nos tenemos que poner de acuerdo sobre los mejores medios para conseguir esos fines.

En ése contexto, es muy posible que la apelación de Massa a los necesarios diálogos en busca de esos consensos en torno a los temas que planteó ayer caiga en el vacío, sobre todo en buena parte de la dirigencia opositora. El problema no está ahí -al menos no el problema principal-, sino en que buena parte de la sociedad argentina (esa que votó a Milei dos veces, sin ir más lejos) parece estarnos diciendo que ellos no están de acuerdo con nada de todo eso, y prefieren que impere la ley del mercado, que es la de la selva; y en ella todos creen ser el león. 

Allí radica como dijimos la complejidad de ésta campaña y la dificultad objetiva en la que debe desenvolverse la práctica militante, tan similar en todo a aquella campaña del 2015, pero en la que no debemos dar por sentado nada: ni que ciertas cosas son tan ampliamente aceptadas como nosotros suponemos, ni que estamos condenados a que se repita el resultado fatal de aquel entonces, ni que -por el contrario- muchos argentinos hayan hecho (gobierno de Macri mediante) el aprendizaje de lo costos que fue hacer ciertas advertencias. 

Tanto que hoy estamos, 8 años después, teniéndolas que reiterar. Tuit relacionado:    

miércoles, 8 de noviembre de 2023

TWEETS POLÉMICOS