LA FRASE

"ESPEREMOS QUE EL CHAVISMO NO DESPILFARRE EL MILLÓN DE DÓLARES QUE LE DONAMOS DESDE LA FUNDACIÓN FIFA A VENEZUELA PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS DAÑOS CAUSADOS POR EL TERREMOTO." (MAURICIO MACRI)

miércoles, 15 de julio de 2026

DESIGUALDAD PLANIFICADA

 

Hablando de la gestión municipal de Poletti, decíamos hace pocos días en esta entrada: "...el modelo de gestión municipal y el modelo de ciudad en Santa Fe hace rato ya que no lo definen ni la política, ni los partidos, ni los ciudadanos en las elecciones ni quien circunstancialmente ocupe el rol de intendente: viene armado de fábrica por el círculo rojo local, y lo único que cambia son los circunstanciales ejecutores, rol que en esta etapa le toca cumplir (como simple mascarón de proa) a Poletti; que cumple religiosamente con el marketing de la "presencialidad" dejando en claro cuáles son sus principales (si no únicas) preocupaciones: los espacios verdes en las zonas de la ciudad mostrables al turismo, los eventos (y el turismo de ellos), y no mucho más. Sin que a nadie parezcan hacerle demasiado ruido sus silencios y omisiones: la crisis del transporte público, la problemática de la basura y la recolección de los residuos, o la paralización de las obras de ampliación de la planta potabilizadora de agua de la ciudad; por mencionar algunos.".

"La regulación del uso del suelo urbano, el crecimiento urbanístico, la inversión de los recursos públicos, los servicios críticos y su accesibilidad, todo lo definen (por acción u omisión) el mercado y las "fuerzas vivas" y no la política y las instituciones; aunque para disimularlo se cree una pantomima estética de participación ciudadana para decidir el destino de una plaza (siempre que no sea en los barrios del oeste), con el experimento de la autonomía como entretenimiento colectivo: la han consagrado con rango constitucional sin decir nada sobre su contenido concreto, y justo cuando el municipio (Santa Fe y todos, en especial en las grandes ciudades), es menos autónomo que nunca de los que verdaderamente mandan y deciden.".

"Tanto que la infraestructura básica que depende de decisiones públicas como el asfalto, las cloacas, los desagües, la iluminación, el agua potable, el transporte o la recolección de los residuos, solo ocupan la agenda pública o se mueven en algún sentido si hay un negocio a la vista; como fue el caso del alumbrado público o el estacionamiento medido; en los que el PRO local (como hizo el nacional con Milei) le intervino la gestión a Poletti para replicar el modelo porteño, que consiste básicamente en una piñata de negocios con empresas amigas, o aportantes de campaña.".

Esta semana nos encontramos en el diario de Nahuel con ésta nota, (a la que corresponde la imagen de apertura), en la que dando cuenta de un informe de la Fundación Tejido Urbano se dice: "El trabajo sostiene que Santa Fe constituye un caso singular dentro del país porque combina distintas modalidades de crecimiento urbano que reducen la expansión horizontal. En lugar de avanzar sobre nuevos terrenos, el desarrollo se concentra en la construcción en altura, la ocupación de vacíos urbanos y la consolidación de sectores que ya contaban con infraestructura y servicios. Uno de los factores centrales que explica este comportamiento es el fuerte desarrollo inmobiliario en el núcleo urbano de la capital provincial. Según el informe, entre 2010 y 2024 el municipio otorgó permisos para construir un promedio de 150.670 metros cuadrados anuales. Cerca del 73% de esa superficie correspondió a edificios destinados a viviendas colectivas y el 75% de toda la construcción se concentró en el área central de la ciudad, donde predominan los departamentos y el mercado de alquileres." (las comillas son cita textual y las negritas nuestras, en todos los casos)

"Este fenómeno coincide con la política urbanística impulsada por el municipio durante los últimos años. La actualización del Reglamento de Ordenamiento Urbano amplió la capacidad constructiva de numerosas parcelas e incorporó nuevos mecanismos de captación de plusvalías para financiar obras públicas, con el objetivo explícito de promover una ciudad más compacta, con mayor mezcla de usos y mejor aprovechamiento de la infraestructura existente. Los autores remarcan que este crecimiento no necesariamente responde a un aumento de la población residente, sino también a la inversión inmobiliaria y a la creciente demanda de viviendas en alquiler, especialmente en las zonas cercanas a universidades, oficinas públicas y centros administrativos.".

"El informe destaca la coordinación metropolitana entre municipios, las ordenanzas de regulación del suelo, las herramientas de captura de plusvalías, los programas de hábitat y vivienda y proyectos urbanos como la futura Costanera del Salado, que busca, entre otros objetivos, reubicar asentamientos asentados sobre reservorios y sectores inundables. También menciona la evolución institucional desde el antiguo Instituto Municipal de la Vivienda hacia la Agencia Santa Fe Hábitat, con un enfoque integral sobre suelo, infraestructura, servicios y planificación urbana. En sus conclusiones, la Fundación Tejido Urbano sostiene que Santa Fe representa uno de los pocos ejemplos del país donde el crecimiento urbano reciente estuvo acompañado por una mayor densificación y no por una expansión indiscriminada sobre nuevas tierras. Esa combinación, afirman los investigadores, permite un uso más eficiente de la infraestructura existente, reduce los costos de prestación de servicios y limita el impacto ambiental asociado al crecimiento horizontal de las ciudades.".

En parte, el informe ratifica lo que decíamos: el modelo de crecimiento y desarrollo urbano de Santa Fe lo determina el mercado, pero -y esto no lo dice el informe- esa expansión conducida por el mercado ha capturado a este Estado y sus regulaciones para sus intereses, y los resultados están a la vista. Y no son para enorgullecerse. El informe completo no está disponible aun en la pagina de la Fundación, pero el extracto de él publicado en la nota y sus conclusiones son como mínimo discutibles. Para empezar y pese a que se los menciona un par de veces en la nota, no se puede saber cuáles son los "mecanismos de captación de la plus valía social" que habrían implementado las políticas regulatorias de las gestiones muncipales en Santa Fe en los últimos años, a menos que de lo que se trate en realidad sea del aprovechamiento por los desarrolladores inmobiliarios de la infraestructura urbana básica construida por el Estado con recursos de toda la sociedad (electricidad, agua potable, cloacas, gas natural, pavimento), sin contraprestación a su cargo.

Cuando se elogia -como uno de los resultados de lo que sería una virtuosa política pública de regulación del uso del suelo urbano- que de ese modo se abarata el costo de prestación de los servicios públicos, se omite que estos -sobre todos algunos básicos como el gas, el agua y las cloacas- no son accesibles en condiciones de igualdad para todos los santafesinos y ello supone un grave deterioro de los indicadores del desarrollo humano; lo que debería ser el objetivo primario del accionar político, más allá de los modelos urbanos desarrollados en abstracto y sin consideración a su impacto humano.

La ciudad tiene paralizada -por ejemplo- la obra de ampliación de la planta de captación y tratamiento de agua potable para garantizarle ese insumo básico para la vida cotidiana a una buena porción de sus habitantes que viven en los barrios más alejados del centro; y aun dentro del área servida con agua potable y cloacas -en especial en el macro centro- el correcto funcionamiento de los servicios no pocas veces se ve colapsado a diario como consecuencia del crecimiento desenfrenado de la construcción en propiedad horizontal, que no va acompañada de un crecimiento en paralelo de las redes e infraestructura de soporte. El informe de la Fundación no solo desconoce el problema, sino que parece disfrazar como un encomiable uso eficiente de los recursos disponibles, lo que en realidad es el abandono del ideal de universalidad en el acceso a bienes públicos básicos, inherentes al desarrollo humano integral.

No hablemos ya que desde la escala municipal (o solamente desde ella) se aborden problemáticas más agudas, como la disponibilidad de vivienda para comprar o alquilar en escala compatible con los ingresos de la gran mayoría de la población; o la creación de empleos de calidad que no supongan para la fuerza laboral inevitablemente desplazarse grandes distancias a través del transporte público, absolutamente en crisis y vuelto en sí mismo un gran problema al que las diferentes gestiones municipales no le encuentran solución, ni se la buscan: podría decirse que para el municipio o la parte de la ciudad (y su población) que le interesan, no son un problema, si juzgamos por la atención que le presta.

Lo que hay es no tanto un modelo virtuoso de complementación entre la lógica del mercado y las regulaciones públicas (como parece sugerir el informe de la Fundación), sino un proceso de gentrificación de la ciudad, creando barreras invisibles (o no tanto) entre un macrocentro en crecimiento y con disponibilidad de todos los servicios, y una periferia abandonada, con la excusa de la preservación del uso correcto del suelo en las áreas inundables; concepto que por otro en breve será abandonado por la propia gestión municipal, en su planificación del crecimiento de los distritos costeros de su jurisdicción del borde este, cediendo precisamente a la presión de los intereses del lobby de desarrolladores inmobiliarios.

A lo que debe añadirse que entre el macrocentro pujante cuyo crecimiento "dirigido" ensalza el informe y el borde oeste compuesto por suelo urbano ubicado en zonas con riesgo hídrico (incluidas partes habitables de éste) queda largamente más de la mitad de la ciudad sin una adecuada infraestructura pública y servicios anexos, o directamente carente de algunos de ellos, sin que la presuntamente inteligente planificación del municipio se ocupe de sus problemas.

Pero hay otro costado del asunto que debe ser incorporado al análisis: en éste posteo de 2021 decíamos nosotros: "...el antiperonismo municipal que gobierna la ciudad desde el 2007 con sus diferentes encarnaciones y sellos, ejecuta los presupuestos municipales y desarrolla los planes de inversión y obras de infraestructura con la mirada puesta en la conservación de su mayoría electoral, poniendo recursos y obras allí donde gana las elecciones, para ampliar sus márgenes y poder seguir ganándolas, aun perdiendo en los barrios más pobres y desfavorecidos en el reparto de fondos e inversiones de infraestructura.". En el post se citaban casos concretos relevados en Santa Fe (y replicados con la misma lógica en Rosario) en las elecciones a cargos locales de 2011, 2013, 2019 y 2021.

De modo que lo hay -más que una planificación urbana que brilla por su ausencia, al menos si esperamos una que incorpore todas las variables- es una convergencia entre la lógica del mercado y la lógica electoral del antiperonismo, por conveniencias mutuas; y el fenómeno se reitera hace dos décadas, con éxito para sus respectivos objetivos. Lo que supone una interpelación -hasta acá sin resultados- a la construcción política del peronismo para representar a los sectores sociales y geográficos de la ciudad excluidos del crecimiento y la mejora en sus condiciones básicas de existencia; y a los propios excluidos, para alcanzar formas de organización que les permitan darle visibilidad a sus carencias, y reclamar por lo suyo.

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