Desde que hace poco más de tres meses Milei tituló su discurso en el Congreso bajo el rótulo "La moral como política de Estado" pasaron cosas. Como por ejemplo que una pericia informática de la Policía Federal (insospechada de kirchnerista) demostró que antes de que él tuiteara el contrato de la criptomoneda Libra éste no existía en las redes, lo que significa que estaba en conocimiento de la maniobra desde el comienzo, mintió descaradamente al decir que lo vio y lo replicó para difundirlo y es partícipe necesario (legalmente coautor) de la estafa.
En el mismo lapso y en el marco de la causa que investigan las coimas en la ANDIS y en las que la justicia del régimen viene haciendo malabares para no inculpar a su hermana, el principal acusado hasta acá, Spagnuolo, pidió una pericia de los audios en los que cuenta como eran las maniobras; para luego negarse a dar su voz a esos fines, y desistir de la prueba que ofreció; porque sabe que lo autoincriminaba. También se conoció que fueron más de 1200 los créditos hipotecarios de favor concedidos a funcionarios del gobierno y militantes de LLA en todo el país, mientras el gobierno sacaba a la venta la empresa AYSSA por el 8 % del valor de su patrimonio, en otro escandaloso regalo de los bienes públicos.
Del mismo modus operandi es la venta de la participación del Estado en Transener (la principal transportista de electricidad en todo el país) a través de una licitación en la que los ganadores ofertaron después de conocer las ofertas de los demás participantes; y la concesión del dragado y balizamiento de la mal llamada hidrovía a la misma empresa que lo viene haciendo desde los tiempos del menemismo, en una licitación armada a su medida, basada en informes falsos y sin ningún estudio de impacto ambiental, avalada por un juez federal que en estos momentos enfrenta un jury en el Consejo de la Magistratura para ser destituido. En ambos negocios participan los hermanos Neuss, amigos del asesor sin cargo Santiago Caputo; y en el caso de la hidrovía la otra empresa que competía era apadrinada por los miembros de la familia Menem con cargos en el gobierno.
Apareció muerto en su departamento el contador y socio de Martín Menem en una empresa de suplementos dietarios que también está denunciada por cobrar sobreprecios en las licitaciones de la ANDIS, y el culebrón de la declaración jurada de Adorni terminó con el cuento chino del pen drive perdido con 800.000 dólares, y el jefe de gabinete y su mujer acogiéndose a la ley de inocencia fiscal, en una clara confesión de que evadieron impuestos y tuvieron ingresos de origen turbio.
La misma ley -que no hubiera sido posible sin la colaboración de la "oposición dialoguista"- a la que se acogieron Sturzenegger, el propio jefe del ARCA, el segundo de Caputo en Economía y periodistas como Feinmann, Gasulla o Novaresio, a los que Milei debe considerar seguramente dentro del 5 % que no están ensobrados. Al mismo tiempo, está al caer el otorgamiento de la concesión del predio de Tecnópolis por un precio irrisorio a una empresa vinculada a la hermana del presidente, en la que participa la mujer del jefe de gabinete; a quien también se investiga por contratos con el Estado.
Mientras todas estas cosas pasaban, y mucho tiempo antes, el gobierno recortó partidas del presupuesto destinadas a las personas con discapacidad, a las pensiones sociales, lo comedores comunitarios, los subsidios a las tarifas de los servicios públicos, las universidades y el sistema de investigación científica; y se embolsó los fondos del impuesto destinado a financiar el mantenimiento de las destrozadas rutas del país, mientras volvía a ponerlas en concesión como en los tiempos del menemato y el macrismo, para que las empresas cobren peajes sin hacer obras. Eso, mientras entregaba los recursos naturales del país en el marco del RIGI, la ley bases, el DNU 70 y el alineamiento incondicional con los Estados Unidos e Israel y quiere eliminar toda restricción para la compra de tierras por extranjeros.
Cada una de esas medidas inicuas de la "motosierra" era justificada siempre en la presunta existencia de "curros" en el Estado financiados con los recursos públicos, mientras la banda de descuidistas que nos gobierna en nombre del poder económico se llenaba los bolsillos. Y esa circunstancia es la que determina precisamente el contexto en el que el problema de la corrupción de éste gobierno debe ser abordado desde el punto de vista analítico y de praxis política: las corruptelas que vemos a diario por parte de una banda de advenedizos que se han visto de golpe ante la oportunidad de sus vidas para forrarse, no nos deberían hacer perder de vista lo nocivo de las políticas que gestionan para el país, y para la mayoría de sus habitantes, que son mucho más graves que cualquier robo hormiga, aunque el gobierno sea un gigantesco hormiguero.
Como tampoco deberíamos perder de vista que es el precio que esos buscas (con Milei a la cabeza) le cobran al poder económico para poner la cara por él y gerenciar el saqueo del país: los que llegaron con la motosierra blandiendo el discurso de terminar con los gerenciadores de la pobreza son en realidad los que gerencian la riqueza de los que siempre fueron ricos, y de paso la suya -más módica y reciente, pero más inexplicable y por eso más ofensiva para algunos- en el proceso.
También es parte del contexto que debe integrarse al análisis del fenómeno el burdo intento del círculo rojo para salvar el modelo, sacrificando a sus circunstanciales ejecutores que son Milei y su banda de forajidos, empezando por su propia hermana y su jefe de gabinete. De allí que no debería sorprender que la misma justicia que hasta aquí los vino protegiendo (justicia en la que acaban de designar una cantidad de jueces como no se veía en años, creyendo que así se cuidan las espaldas a futuro) los lleve mañana al cadalso cuando ya no sean útiles, para demostrarnos que las instituciones funcionan y lo que falla no es el modelo, sino ciertas personas.
Ni más ni menos que eso es lo que acaba de decir Macri en su paso por Santa Fe hace unos días, cuando en presencia del gobernador Pullaro y el intendente Poletti (que no lo desmintieron) señaló que el rumbo del gobierno es el correcto y debe ser mantenido, pero mejorando su implementación. Y con otras palabras, es lo que están diciendo las calificadoras de riesgo cuando en medio del clima de degradación institucional, descomposición democrática (con la principal líder de la oposición presa y proscripta por causas judiciales inventadas, y medio padrón electoral absteniéndose de votar) y podredumbre moral que agobia a los argentinos le mejoran la nota al país, para tentar a su gobierno a volver a tomar deuda en los mercados de capitales.
A ese cinismo, a esos valores impostados y fraudulentos y a esos intereses bien concretos y tan poderosos como dañinos para el país, hay un sector del peronismo que se empeña en hacerle guiños para seducirlos y disipar sus temores respecto a que podría afectarlos, de llegar al gobierno. Eso es mucho más grave aun -en términos políticos- que cualquier trapisonda de Adorni, en definitiva un personaje menor condenado al olvido. Tuits relacionados:
No hay comentarios:
Publicar un comentario