LA FRASE

"¿A QUIÉN SE LE OCURRE ORGANIZAR UN ACTO EN EL CONURBANO UN MIÉRCOLES CUANDO TENEMOS A TODAS LAS FUERZAS CONCENTRADAS EN EL CONGRESO PARA REPRIMIR A LOS JUBILADOS?" (PATRICIA BULLRICH)

domingo, 4 de abril de 2021

LA OLA YA ESTÁ AQUÍ

 

La segunda ola ya está aquí, entre nosotros. Y no precisamente es una fiesta. Los contagios crecen rápidamente, sin que hasta acá se conozcan medidas efectivas y concretas para tratar de contenerlos.

Incluso pareciera que entramos en la fase "Hagamos algo que parezca que estamos haciendo algo cuando en realidad no hacemos nada"; en la que aparecen ideas como sostener el turismo en todo el país por Semana Santa, suponiendo -o queriendo que creamos- que los contagios se van a frenar mandando a los empleados públicos a hacer teletrabajo, los tres días previos al fin de semana largo. 

Y estaba a punto de volver la comedia de enredos de las reuniones con Kicillof y Larreta que el año pasado terminó aburriendo a la platea, cuando nos enteramos que el presidente se contagió, aun estando vacunado. Flaco favor le hace el hecho a las campañas de concientización a la población para vacunarse, y le dejó regalado el criminal titular de ayer a Clarín; poniendo en duda -una vez más- la eficacia de las vacunas, en especial la rusa.

El gobierno podría aprovechar la oportunidad para lanzar una campaña más rigurosa de concientización, disuadiendo la idea -errónea- de que estar vacuna equivale a tener la plena seguridad de que uno no se contagiará. Poco ayuda a esos fines que el propio presidente descuide las prevenciones -como se puede ver en el video de apertura en el juramento de Soria-, como si efectivamente pensara eso: la acción pública de los que gobiernan es, también, una herramienta de comunicación.

En ese aspecto, no vale escudarse en que los medios dominantes critican, porque siempre lo harán: si se traen vacunas, se se traen unas y no otras, si no se traen o demoran, si se vacuna a Juan antes que a Pedro, si no se toman medidas restrictivas, y si se las toma, también. Y nada indica que eso vaya a cambiar en lo inmediato, porque es la principal estrategia de los medios y la oposición, para esmerilar al gobierno y limarle al FDT "voto blando" de cara a las elecciones. 

Con el "método Vicentín" (es decir, reculando ante la primera puteada de los que nos van a putear siempre) no vamos a ir muy lejos, y de hecho es ese método el que hoy le ata las manos al gobierno para tomar medidas más drásticas para restringir la circulación, y en consecuencia los contagios. Por el "método Vicentín" pasamos de suspender las clases presenciales, a lanzarlas de apuro y decir -contra toda evidencia de la franja etárea que más crece en los últimos días- que no contagian.

El contexto que coexiste con la pandemia es por todos conocido: la economía empieza a repuntar tras el macrismo y la pandemia -sin que aun se note en una mejora de los indicadores sociales o en la distribución del ingreso, pero sí en los niveles de actividad-, y estamos en un año electoral. Pero ya se dijo hasta el cansancio que la dicotomía salud o economía es falsa: sin salud, y con un alto porcentaje de la población contagiada y en aislamiento, más temprano que tarde no hay salud, y tampoco economía que funcionen. Y lo que pase en las elecciones, depende de eso.

El affaire Ginés le dio un golpe durísimo a la credibilidad del plan de vacunación, del que el gobierno se repuso acelerando la velocidad en la llegada de más vacunas, y del despliegue para vacunar a más gente. El COVID positivo del presidente impacta de lleno en ese plano, en sentido negativo: habrá que volver a remarla otra vez, en un contexto difícil.

Contexto en el cual la dificultad mayor (incluso que la aceleración de los contagios) es la escasa voluntad que se advierte de tomar medidas complementarias a la vacunación, para contener la nueva ola del virus. Por el contrario, todos parecen más preocupados por salvar su quinta, negando contagios: las clases presenciales no contagian, el turismo no contagia, los deportes no contagian, el uso intensivo del transporte público tampoco. 

Pasamos del negacionismo del virus y el terraplanismo antivacunas, al negacionismo de los factores obvios y evidentes de contagio. No parece ser el mejor modo de enfrentar una aceleración de la crisis sanitaria que ya está entre nosotros, cuyas consecuencias negativas -se sabe- serán íntegramente facturadas a la cuenta del gobierno. Tuits relacionados:

sábado, 3 de abril de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

DESPIERTEN A MORONI

 

Es muy frecuente ver declaraciones de los empresarios del sector agropecuario como las que refleja el tuit de apertura, tipo "los negros no quieren trabajar porque prefieren cobrar el plan". La respuesta que a uno le surge inmediata en forma de pregunta es ¿Qué salarios les están ofreciendo a esos trabajadores, que representan menos que un plan social? (por cierto: nunca aclaran que cosa entienden por tal).

Porque si representan menos que un plan, también son menos que el ya exigüo Salario Mínimo Vital y Móvil definido por el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo como "...la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión.". Salario que según la misma ley en su artículo 117, se debe pagar a todo trabajador mayor de 18 años, aclaración que en el "campo" deviene imprescindible.

Precisamente la Ley de Contrato de Trabajo fue modificada en el 2008 por la misma Ley 26390 que estableció el régimen de prohibición del trabajo infantil, precisando en el texto del artículo 199 de la LCT que "Por ninguna causa podrán abonarse salarios inferiores a los que se fijen de conformidad al presente capítulo, salvo los que resulten de reducciones para aprendices o para trabajadores que cumplan jornadas de trabajo reducida, no impuesta por la calificación, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 200." (el artículo 200 es el que refiere al trabajo nocturno, aclaramos)

Pero supongamos que alguien diga -no sin razón- que la Ley de Contrato de Trabajo no rige en la actividad agropecuaria. En efecto, así lo establece su artículo 2º inciso c) conforme al texto introducido en el 2011 por la Ley 26727 de trabajo agrario, el nuevo "Estatuto del Peón de Campo" aprobado durante el gobierno de Cristina. Sin embargo, esa misma norma precisa que las disposiciones de la LCT serán aplicables a los trabajadores agrarios, en forma supletoria, en todo lo que resulte compatible y no se oponga a la naturaleza y modalidades propias del Régimen de Trabajo Agrario.

¿Y qué dice respecto a los salarios del sector? Más o menos lo mismo que la LCT. Por ejemplo su artículo 32 dispone que "Las remuneraciones mínimas serán fijadas por la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, las que no podrán ser inferiores al salario mínimo vital y móvil vigente. Su monto se determinará por mes, por día y por hora."; y el artículo 33 permite al empleador "...convenir con el trabajador otra forma de remuneración, respetando la mínima fijada.". 

Para el caso que la remuneración se pacte por rendimiento mínimo del trabajo, el artículo 34 del Régimen de Trabajo Agrario aclara que "La remuneración por rendimiento del trabajo se determinará en la medida del trabajo que se haya efectuado, pero en ningún caso podrá ser inferior, para una jornada de labor y a ritmo normal de trabajo, a la remuneración mínima que la Comisión Nacional de Trabajo Agrario fije para la actividad y para esa unidad de tiempo. En los casos de actividades cuyas remuneraciones no hayan sido fijadas o actualizadas conforme lo previsto en la presente ley, se aplicarán las dispuestas con carácter general. La remuneración mínima sustituirá a la que por aplicación del sistema de rendimiento del trabajo pudiere corresponder cuando el trabajador, estando a disposición del empleador y por razones no imputables al primero, no alcanzare a obtener ese mínimo y aun cuando ello ocurriere a causa de fenómenos meteorológicos que impidieren la realización de las tareas en la forma prevista o habitual.". (las negritas son siempre nuestras)

La nota de Infobraden a la que corresponde el tuit de apertura dice que los empresarios esclavistas del "campo" le piden al gobierno que tome medidas. ¿En qué consistirían, en eliminar los planes sociales, en eliminar el Salario Mínimo?

Los mismos empresarios a los que -en las provincias del norte, parte importante de las "economías regionales" basadas en la explotación intensiva de la mano de obra- el gobierno acaba de beneficiar con una virtual eliminación de las cargas patronales a la seguridad social; una medida insólitamente presentada como beneficiosa, en un gobierno peronista.

Mientras tanto, el gobierno podría efectivamente "hacer algo". Como despertarlo al ministro Moroni de su larga siesta al frente de la cartera de Trabajo, para fiscalizar que se cumplan las leyes laborales, ponéle.


 

viernes, 2 de abril de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

MALVINAS Y EL RESTO

 


Malvinas interpela e incomoda siempre, no solo porque la guerra de hace casi 40 años haya sido decidida por una dictadura en retirada, o porque como sociedad hayamos olvidado o excluido a nuestros veteranos. Pone en juego conceptos que pretenden que olvidemos, o que nos dicen que fueron superados por la evolución: patria, soberanía, territorio, bandera, colonialismo, heroísmo. Lo cual, por supuesto, es una mentira deliberada: las mismas razones que llevaron al imperio británico a mutilar nuestro territorio en 1833 son las que subsisten hoy, en forma de principios organizadores de un orden mundial injusto, y desequilibrado.

Cosa que se puede ver, con caracteres dramáticos, en la pandemia: no es casual que los mismos países que conquistaban territorios por la fuerza para obtener sus recursos naturales para dominar rutas terrestres o marítimas estratégicas, acaparen hoy un bien escaso como las vacunas, con la misma idea de salvarse ellos, y los demás que se las arreglen.

Las Malvinas siguen siendo hoy -como lo era en 1982- una pieza importante en el tablero de poder mundial y por eso los ingleses han militarizado las islas en forma creciente -incluyendo el despliegue de armas nucleares- pese a que nosotros no representamos una amenaza militar; y ningún gobierno argentino desde entonces ha siquiera insinuado volver a intentar recuperarlas por la fuerza. Y también hoy como en 1982 -con la misma idea que llevó a los militares argentinos a recuperarlas- el fantasma de la guerra suele ser una formidable herramienta para intentar cambiar el eje de atención de las cosas, en momentos de crisis.

La Argentina ha apelado a intentar que se reconozca su soberanía sobre las islas por la vía diplomática, y así debe ser. Pero conseguirlo es consecuencia directa de las relaciones de fuerzas en el contexto internacional, y allí a la fortaleza del enemigo -porque aunque quieran que lo olvidemos, en tanto sigan poseyendo ilegítimamente y por la fuerza lo que es nuestro, los ingleses son nuestro enemigo- hay que sumarle las debilidades propias.

Porque se debilita el reclamo diplomático por soberanía de un país en cuyo territorio, fronteras adentro, hay quienes plantean secesionar o "independizar" provincias como forma de resolver tensiones políticas con el gobierno central; y porque la misma reforma constitucional que en 1994 consagró como un imperativo permanente del gobierno y el pueblo argentino la recuperación de la soberanía sobre las islas, provincializó los recursos naturales incluso los estratégicos, favoreciendo las políticas de balcanización en su explotación; y la introducción de actores externos con peso para imponer sus decisiones y sus intereses, a la nación y a las provincias, que suelen jugar de su lado.

El país que fue capaz de construir y operar satélites puede también producir vacunas en la pandemia, pero debe enviarlas al exterior cuando aquí son escasas, y la Argentina que celebra el Día de la Soberanía Nacional en la fecha de la Vuelta de  Obligado, no tiene control soberano sobre sus vías fluviales, y entrega su manejo al capital extranjero, sobre la base de la idea de que el Estado es mal administrador. 

Mientras reclama en los foros internacionales por la soberanía en Malvinas, Argentina la resigna acatando los planes de ajuste del FMI y resigna jirones jurídicos de esa misma soberanía al continuar aceptando la jurisdicción del CIADI, o prorrogar la jurisdicción en favor de los tribunales del extranjero en cada tratado bilateral de inversiones, o cada emisión de deuda; obviando que la soberanía es una e indivisible, y la conjugación armoniosa de sus distintas facetas es lo que la hace ser, como resultante, más poderosa y digna de reconocimiento.

No se trata entonces de que no recuperaremos las islas hasta tanto no hayamos resuelto esas otras cuestiones, o el actual orden mundial sea reemplazado por otro que efectivamente no tolere ya ninguna forma de colonialismo. Se trata de que, si somos capaces de acometer con éxito esos desafíos, habremos alcanzado como país la "densidad nacional" -en palabras de Alfo Ferrer- como para que realmente nos tomen en serio. 

Y en el mientras tanto. y en lo que específicamente tiene que ver con el reclamo por soberanía sobre las islas, el gobierno puede tomar medidas ya, para producir el mismo efecto. Como denunciar los acuerdos de Madrid I y II firmados durante el gobierno de Menem, y el vergonzoso acuerdo Duncan-Foradori concluido durante el de Macri (más información al respecto, acá); que no nos han reportado ningún beneficio y solo han servido para que el invasor colonial fortalezca aun más su posición.

jueves, 1 de abril de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

NO PERDAMOS EL HILO

 


La claridad del planteo de Artemio nos exime de mayores comentarios en torno al cuadro de situación, y a las prioridades que debe atender el gobierno: las implicancias sociales, económicas, y políticas (incluyendo electorales) son más que evidentes.

Sin embargo, si hemos de juzgar por las acciones concretas, parece que no se toma debida nota del asunto, ni se lo traduce en acciones concretas. Sin ir más lejos, ayer se publicó en el Boletín Oficial una resolución de la AFIP (completa acá) por la cual se prorroga el plazo para el pago del denominado "impuesto a las grandes fortunas" ; como si alivianar la carga fiscal de los sectores más favorecidos fuera parte de las prioridades que el gobierno debe atender.

En contraste, el viernes pasado se publicó también en el Boletín Oficial el Decreto 218 (completo acá) por el cual se otorga un subsidio extraordinario en dos pagos de 1500 pesos cada uno para los beneficiarios de jubilaciones y pensiones más bajas, la PUAM  (Pensión Universal para Adultos Mayores) y pensiones no contributivas. Es lo único que se puede vincular a una política de ingresos adicionales para los sectores más golpeados por la crisis.

Horas después, sesionando un sábado, la Cámara de Diputados modificaba la ley del Impuesto a las Ganancias para que dejen de pagarlo 1.267.000 trabajadores de los de más altos ingresos: una medida justa pero que solo alcanza a un número de personas equivalente a un tercio de los perceptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), y a menos de la quinta parte de los jubilados y pensionados, más del 80 % de los cuales percibe la mínima.

El ministro Guzmán regresó de Estados Unidos donde se reunió con los funcionarios del FMI y con los principales fondos de inversión, y se apresta a viajar de nuevo para renegociar la deuda con el Club de París. ¿Qué piensa Guzmán de los temas que plantea Artemio, cuáles son sus ideas para recomponer los ingresos de los sectores más vulnerables?

La respuesta a los interrogantes no puede ser que el programa económico está planteado en el Presupuesto nacional, porque allí se habla de una inflación del 29 % para todo el año, y se está diciendo que la del mes de marzo volverá a superar el 4 %, otra vez empujada por el alza en el precio de los alimentos; rubro en el cual los sectores populares gastan la mayor parte de sus ingresos.

Tampoco se puede explicar todo por la pandemia, que si bien es cierto crea un contexto complejo y desafiante, no hace desaparecer la puja distributiva, e incluso la exacerba: en plena pandemia siguen aumentando los combustibles, los precios de los alimentos y consumos esenciales, y el propio gobierno ha habilitado aumentos en los combustibles; mientras la dinámica de las negociaciones paritarias recién está arrancando, y pareciera que el gobierno quiere que cierre en torno a la pauta inflacionaria del presupuesto, usando el ancla salarial -como está usando la cambiaria- para contener la inflación en un año electoral. No parece un prospecto tentador, con las urnas en la mira.