LA FRASE

"¿A QUIÉN SE LE OCURRE ORGANIZAR UN ACTO EN EL CONURBANO UN MIÉRCOLES CUANDO TENEMOS A TODAS LAS FUERZAS CONCENTRADAS EN EL CONGRESO PARA REPRIMIR A LOS JUBILADOS?" (PATRICIA BULLRICH)

sábado, 7 de octubre de 2023

LA DIFÍCIL TAREA DE COMBATIR EL PENSAMIENTO MÁGICO

El video al que pueden acceder en el tuit de apertura se viralizó por estas horas en las redes sociales, y en él un pibe le pregunta a MIlei como se solucionaría el caso de un pueblo pequeño que necesitara que le construyan una ruta para conectarse con una ciudad en la que sus habitantes se proveen de cosas que necesitan; en el caso que esa obra no sea de interés para los privados porque definieron que no es rentable.

La respuesta del tipo es asombrosa, por el nivel de brutalidad: en su pensamiento el mercado ya no es un elemento más (aun el más importante en su visión) entre los ordenadores de la sociedad, sino el único, excluyente y supremo que define todo: que se hace y que no, y es elevado a la categoría de verdad y bien. Si el mercado lo quiere (o sea, si al capital le interesa porque da ganancias) es socialmente útil y relevante, de lo contrario no.

Un nivel tal de brutalidad -en todos los sentidos- no se puede encontrar ni siquiera en los textos de los grandes teóricos del liberalismo económico original, comenzando por Adam Smith: se trataba de tipos que podrían creer firmemente en el mercado como ordenador social, pero no desvariaban sobre el modo real de funcionamiento de una sociedad en su tiempo. Esta gente por el contrario atrasa, y pretende retrotraernos a discusiones saldadas hace 200 o 300 años.

De ese desvarío mental surgen disparates como los vouchers para financiar la educación, creer que se puede resolver el problema de la inseguridad autorizando la libre portación de armas, la compra y venta de órganos, la ausencia de leyes laborales como remedio mágico para el desempleo o los bajos salarios, o la eliminación de los impuestos y la obra pública para que cada uno haga lo que quiera con su dinero, o sea el mercado el que ordene y regule todo.

Esa idea de que lo que no es rentable el Estado no lo debe sostener se opone incluso a las premisas del Estado gendarme que teorizaron Adam Smith y otras grandes figuras del pensamiento liberal clásico: ni la educación ni la salud, pero tampoco la defensa o la seguridad son -en términos estrictamente económicos, o para ser más precisos, contables- rentables: no se sostienen con sus propios recursos, y demandan la inversión del Estado. Y el Estado -hasta que no se invente otra cosa- se financia con los impuestos que recauda.

Como puede advertirse, no es menester un esfuerzo intelectual mayúsculo para demostrar que Milei dice disparates sin sentido. y que ninguna sociedad ni ningún Estado -en ningún lugar ni tiempo presente o pasado- funciona o funcionó como él propone que funcione la Argentina.

Pero eso no hace menos complejo enfrentar ese "sentido común de la idiotez" instalado, que trabaja sobre el terreno fértil de las insatisfacciones que dejaron estos 40 años de democracia, y múltiples y profundas decepciones y frustraciones individuales y colectivas.

Que esas presuntas soluciones (que solo son el germen de muchos problemas más graves aun que los que ya tenemos) tengan aceptación social en especial entre los jóvenes, tienen más que ver con el pensamiento mágico que con la reflexión política, y allí está precisamente la dificultad a vencer: una fractura de la profundidad de un abismo en la memoria social y colectiva, que hace que nos precipitemos hacia las crisis una y otra vez -pero cada vez más profunda- sin el registro de las crisis anteriores.

Encima hay que remar contra la prédica de los comunicadores de la verdadera casta (como Fantino y otros especímenes) que abonan la idea aun más idiota de habilitar por la vía electoral democrática un experimento de reingeniería social "a ver que pasa, porque peor no podemos estar", como si los argentinos no tuviéramos ya experiencia nefasta en ciertos caminos; o como si lo que propone Milei fuera novedoso o el núcleo duro de sus ideas (despojadas de los desvaríos distractivos) no vinieran sirviendo desde hace mucho a los intereses concretos de los dueños de la Argentina, con los resultados conocidos y padecidos por las mayorías.      

viernes, 6 de octubre de 2023

TWEETS POLÉMICOS

 

jueves, 5 de octubre de 2023

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 4 de octubre de 2023

UNA MATRIOSHKA DEL HORROR

 

No hacía falta el debate del domingo para advertir que Javier Milei encarna una propuesta política de lo más peligrosa que hay hoy en la oferta electoral, al menos para los derechos e intereses de las mayorías populares. Tampoco es que la versión "sosegada" que ofreció en el debate vaya a disipar los temores que despierta, ni mucho menos.  

Y ya ha se dicho hasta el cansancio que el formato del debate televisivo no es lo que se diga la forma más eficaz de conocer lo que realmente piensan los candidatos, o para conocer  fondo las posibles implicancias de sus propuestas. Aun así, Milei se las arregló para que -pasados unos días del debate- haya más razones para preocuparse si llegara a ganar las elecciones.

Sin estar en la cocina de los hechos, y simplemente viendo como el libertario fue descerrajando sus propuestas, daría la impresión que la estrategia es ametrallarnos de barbaridades, para dejarnos sin capacidad de reacción ni respuesta frente a las amenazas serias y graves que supone su proyecto político, económico y social, en múltiples sentidos.

Desde el domingo para acá muchos se han detenido -y con justificada razón- en sus exabruptos sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. Aunque quizás hablar de "exabruptos" sería condescendiente con lo que fue -lisa y llanamente- una justificación de los crímenes de los genocidas, en absoluta sintonía con las líneas exculpatorias que estos mismos ensayaron cuando debieron rendir cuentas en la justicia: no se trata entonces simplemente de afirmaciones al pasar, o de las meras opiniones de su candidata a vice.

Hay una orgullosa reivindicación de la obra macabra del Proceso, que comienza por allí -el despliegue del aparato represivo y persecutorio- con la finalidad de sostener una propuesta económica que guarda profunda semejanza con el plan de la dictadura, y que como tal supone privaciones y recortes de derechos para las mayorías, y su correlato necesario: represión si protestan, o se defienden.

En el mismo contexto, el tipo abogó por un ajuste fiscal salvaje (que Massa tradujo entre otras cosas en la vuelta de las AFJP, sin ser desmentido), la privatización de las empresas públicas (sin excluir a ninguna, empezando por YPF), el negacionismo de la brecha salarial de género, una propuesta jamás explicitada en sus condiciones de posibilidad (la dolarización) pero que se puede colegir muy fácilmente cuales serían sus resultados (la licuación de los salarios), y el llamado explícito a flexibilizar la legislación laboral, bajo el eufemismo de su "modernización".

Un combo terrorífico que -hay que decirlo- los libertarios comparten en lo esencial con "Juntos por el Cambio", a punto tal que tomaron del macrismo la idea de que los derechos humanos son un curro. La diferencia es que -si ha de estarse a lo que marcan las encuestas- estos orates pueden ganar, y en consecuencia tener la oportunidad real de desplegarlo.         

martes, 3 de octubre de 2023

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 2 de octubre de 2023

RESPONDIENDO AL LIBRETO

 


Lo dijimos una vez y lo reiteramos ahora, porque no vemos motivos para cambiar de opinión: los debates televisivos entre candidatos, por las limitaciones propias del formato, no tienen la capacidad de incidir en las opciones electorales de los votantes y si la tuvieran, es mínima. No tenemos pruebas de que así sea, pero tampoco dudas.

Y el debate de anoche en Santiago del Estero discurrió por esos carriles, de resultas de los cuáles cada candidato queda más o menos plantado en la cosecha que tenía, y cada uno de los electores convencido de su propio voto, o sumergido en sus dudas previas. Sin que ninguno de los grandes problemas del país haya sido esclarecido o se avizoren posibles soluciones para ellos, porque eso sería pedirle al instrumento una finalidad para la que no fue concebido.

Hechas estas aclaraciones, cabe un breve repaso por lo hecho por cada candidato en la tenida, que fue más o menos lo que se esperaba, sin grandes sorpresas. Habrá que ver si la segunda entrega cambia ese panorama, de acuerdo a lo que arrojen las encuestas o los focus group.

Sergio Massa pareció empeñado en ponerse por encima de los ataques que previsiblemente recibiría por ser el candidato oficialista para esbozar propuestas o una idea de futuro, pero también limitado por ese rol: le guste o no es parte del gobierno, y una no menor: ministro de Economía, nada menos. Ese "no lugar" (o principal lugar) es el que lo pone a tiro de la crítica "si tenés todas las soluciones, ¿por qué no las empezás a aplicar ahora?", que el principal ancla a sus posibilidades de crecer de cara a las elecciones.

Javier Milei demostró que el loco de la motosierra y el border siempre a punto del exabrupto es un personaje que construyó porque le garpa, pero que puede abandonar sin inconvenientes cuando le conviene mostrarse serio y confiable. Del mismo modo que tampoco tuvo el menor empacho en hablar vaguedades sin ir a fondo en ninguna de sus propuestas más polémicas, como la dolarización: sabe que si explica esas cosas tiene más para perder, que para ganar.

Lo que sí dejó en claro el debate es que su dependencia (y por dependencia entendamos comunión) ideológica y política de Victoria Villarruel y todo lo que representa es mucho mayor de lo que él mismo está dispuesto a admitir: en un mar de vaguedades, no dejó tópico del discurso negacionista y apologético de la dictadura sin transitar, de un modo que ni siquiera Gómez Centurión (por citar otro referente reciente de la ultraderecha) lo hizo en sus tiempos. El alerta democrático que eso supone debió merecer una respuesta más contundente del resto de los candidatos que, salvo el cierre de Myriam Bregman, no se vio.

Patricia Bullrich fue, lejos y en nuestra opinión, la peor de todos y todas: errática, confusa, queriendo cancherear una situación en la que no estaba cómoda y mentalmente anclada en el 2015, apelando al núcleo duro del voto "cocker". No parece que por ese camino pueda remontar el tercer puesto que le asignan las encuestas y meterse en el balotaje; y en todo el caso el debate no hizo más que explicitr visualmente la deriva de su campaña, que es la de "Juntos por el Cambio" como coalición.  

Myriam Bregman alternó buenas y malas, pero la izquierda parece también anclada en un punto intermedio entre 1917 y la crisis del 2001, sin acertar a interpretar el nuevo cuadro de situación, en el que hay descontento social pero ellos no lo capitalizan, sino la ultraderecha más reaccionaria, en su peor variante. También les cuesta resistir la pulsión de hacer anti kirchnerismo, y cierto honestismo bobo que les hace perder densidad en el tenor de sus propuestas. Por eso están donde están, sin crecer desde hace años, cuando tenían condiciones propicias para hacerlo.

Y finalmente Schiaretti, que dejó en claro cual es su rol, que no es el de un peronismo alternativo o post kirchnerista: es simplemente una colectora instalada en la oferta electoral para drenarle votos al peronismo "oficial" (sea el de Scioli, Alberto y Cristina o Massa, según pasen los años y las elecciones), para hacerlo perder a manos del antiperonismo, en el marco de las reglas de juego instauradas por la reforma constitucional de 1994. El discurso, las propuestas, la estética, la propia figura del candidato -rayano en un meme de irrelevancia real- hacen que se le vean los hilos, cada vez con mayor facilidad.

Tuits relacionados:

com/lacorrientek/status/1708640138572480808?ref_src=twsrc%5Etfw">October 2, 2023

domingo, 1 de octubre de 2023

EL OCASO DE LOS TIRAPOSTAS

 

* "La ancha avenida del medio de los que están cansados de la grieta": la grieta se agrandó tanto que se terminó tragando a los dos extremos a manos de un combo de apologistas de la dictadura y nostálgicos del menemismo, alimentado con votos de ambos; y las dos ofertas electorales de derecha explícita compiten entre sí para ver cual extermina más kirchneristas, y más rápido; mientras Massa tiene que rogar que lo voten los kirchneristas y los que votaron a Grabois en las PASO, para al menos entrar al balotaje.

* "El resurgimiento del radicalismo": aún ganando en varias provincias importantes las gobernaciones, no pudo poner el candidato a presidente en ninguna de las dos fórmulas que compitieron en la interna de "Juntos por el Cambio", y esa interna la terminó ganando Patricia Bullrich (que es así ahora la candidata oficial de la UCR); una saltimbanqui que pasó por casi todos los partidos en democracia, menos el kirchnerismo, la izquierda...y la UCR. Y la acompaña en la fórmula un radical "outsider" ninguneado por sus correligionarios, a tal punto que no pudo ni siquiera ser candidato en su propia provincia. Eso sin contar con que ya le sienten olor a nardo a la fórmula, y están tirando lazos con Massa para morderle cargos en un eventual "gobierno de unidad nacional". 

* "El auténtico peronismo Perón va a venir al rescate del movimiento, secuestrado por el kirchnerismo": los portadores del peronómetro terminaron confinados a la irrelevancia electoral (como Moreno), perdiendo en provincias donde el peronismo ganaba siempre (San Juan, San Luis) y amontonando en una fórmula única (Schiaretti-Randazzo) las colectoras que se armaban cada dos años para restarle votos al peronismo, y hacerlo perder a menos del gorilismo de turno. 

* "Los modales de Cristina y la crispación de las minorías intensas": por años nos dijeron que la gente estaba harta de los discursos bajando línea, las cadenas nacionales a la hora de la novela y los patios militantes, y que ahí estaba el problema. Terminamos con unas PASO donde salió primero con casi el 30 % de los votos un tarado que prende una motosierra en los actos, insulta y denigra a cualquiera que le plantee la más mínima crítica y dice que habla con su perro muerto para pedirle consejos. Y la que salió segunda propone como casi única idea terminar con el kirchnerismo, de una vez y para siempre. 

* "La nueva derecha moderna y democrática": estamos a nada de que puedan gobernar tipos que está en contra de las vacunas, quieren quemar el Banco Central, proponen hacer tabla rasa con toda la legislación laboral, el sistema jubilatorio, la educación y la salud pública tal como los conocemos, y dicen que no van a sostener relaciones comerciales ni diplomáticas con países comunistas. Otros son más modernos, digamos todo: apenas proponen volver a la Revolución Fusiladora y los 18 años de proscripción del peronismo. 

* "La gente está cansada de las épicas y de que la reten, quiere soluciones concretas a sus problemas cotidianos": el 30 % votó al candidato "de las fuerzas del cielo", y muchos de sus votantes reconocen abiertamente que el tipo no va a hacer efectivamente muchos de los disparates que promete, pero lo votan igual "porque peor de lo que estamos, no podemos estar". Y su candidato a jefe de gobierno porteño se pelea con un dibujito animado, y quiere cerrar Paka Paka.

* "Basta de agenda judicial, a Cristina lo único que le preocupa son sus causas pendientes": la principal oposición (al menos la que tiene mas representación institucional hoy en día) hace campaña girando casi exclusivamente en torno a la presunta corrupción kirchnerista y las causas que tiene Cristina, y los medios que la editorializan y les dan discurso tienen las trapisondas de la corporación judicial en su contra todos los días, todo el tiempo, en primera plana como si no existiera otra cosa de la que hablar.