LA FRASE

"ACÁ HAY GENTE QUE SE QUEDÓ EN EL45', CUANDO LO QUE EL PAÍS RECLAMA ES VOLVER AL INSTANTE PREVIO A LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII." (ADRIÁN RAVIER)

martes, 20 de septiembre de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 19 de septiembre de 2022

DONDE HUBO FUEGO, CENIZAS QUEDAN

 

Con los incendios que llenan de humo a muchas localidades de las provincias ribereñas al Paraná y la protección de los humedales a los que amenazan, sucede lo que suele pasar con tantas otras cosas: que hay tanta gente que dice estar preocupada por el tema, que en definitivas nadie hace nada para remediarlos. Eso sin contar con que todos hablan de las quemas, pero ninguno de los incendiarios: al parecer, el fuego se produciría por combustión espontánea, o por intervención divina, como la zarza ardiente que encontró Moisés en el desierto.

Esta semana se discutió en la Cámara de Diputados de la nación la ley de humedales de la que se viene hablando desde hace tanto tiempo, y el diputado Federico Angelini (del PRO por nuestra provincia) hizo un show mediático llevando al recinto cenizas de las quemas. Pues bien, como señala el tuit de apertura, cuando en noviembre de 2020 se discutió en el Congreso la reforma a la Ley 26815 (Plan Nacional de Manejo del Fuego) impulsada por Máximo Kirchner que luego se transformaría en la Ley 27604, Angelini -como todo su bloque- votó en contra, como pueden ver en el acta respectiva:

La reforma modificó el texto del Artículo 22 Bis de la ley vigente, dándole el siguiente texto: "En caso de incendios, sean estos provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en bosques nativos o implantados, así como en áreas naturales protegidas debidamente reconocidas y humedales, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas, se prohíbe por el término de sesenta (60) años desde su extinción: a) Realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio; b) La división o subdivisión, excepto que resulte de una partición hereditaria; el loteo, fraccionamiento o parcelamiento, sea parcial o total, o cualquier emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento y venta, de tierras particulares; c) La venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento, de tierras fiscales; y d) Cualquier actividad agropecuaria que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio.".

Por la misma norma, el Artículo 22 quáter quedó así redactado: "En caso de incendios, sean estos provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en zonas agropecuarias, praderas, pastizales, matorrales y en áreas donde las estructuras edilicias se entremezclan con la vegetación fuera del ambiente estrictamente urbano o estructural, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas y sin perjuicio de la protección ambiental más extensa o amplia que en beneficio de tales bienes dispongan las leyes locales, se prohíbe por el término de treinta (30) años desde su extinción: a) La realización de emprendimientos inmobiliarios; b) Cualquier actividad agropecuaria que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera previo al momento del incendio; y c) La modificación de uso de una superficie con el fin de desarrollar prácticas agropecuarias intensivas, excepto en los casos que dichas prácticas y modalidades hubiesen antecedido al evento.". A esta altura del raconto cabe aclarar que se trata de un sistema similar al que rige -por ejemplo- en España. 

Y por el Artículo 33 se establecieron las sanciones, que serían "...las que se fijen en cada una de las jurisdicciones conforme al poder de policía que les corresponde. Las jurisdicciones que no cuenten con un régimen de sanciones aplicarán supletoriamente las siguientes sanciones que corresponden a la jurisdicción nacional: a) Apercibimiento; b) Multas de entre un (1) y cincuenta (50) sueldos básicos de la categoría inicial de la Administración Pública Nacional; c) Clausura del establecimiento y d) Pérdida de concesiones, privilegios, regímenes impositivos o crediticios. Estas sanciones serán aplicables previo procedimiento sumario sustanciado en la jurisdicción en donde se realizó la infracción y se regirán por las normas de procedimiento administrativo que corresponda, asegurándose el debido proceso legal, y se graduarán de acuerdo a la naturaleza de la infracción.".

Tratándose entonces del ejercicio del poder de policía ambiental que es concurrente entre la nación y las provincias, corresponde a éstas aplicar las sanciones por vía administrativa, o a la justicia federal o provincial según corresponda; y la propia ley nacional del manejo del fuego remite a las sanciones que cada provincia establezca en su territorio. En el suyo, obviamente: la mayor parte del humo que azota a las ciudades ribereñas del sur santafesino proviene de quemas en campos entrerrianos.

Pero tanto se habla de la necesidad de una ley de humedales, que se omite decir que Santa Fe tiene una (Ley 13932), sancionada en noviembre del 2019, cuando faltaban menos de dos semanas para que Omar Perotti asumiera como gobernador, y luego de 12 años de gestión del Frente Progresista, y tres mandatos de gobernadores del socialismo.

Es una ley muy particular, comenzando porque parece ser un vulgar "copy paste" de proyectos presentados en la nación, como se puede comprobar muy fácilmente con leer por ejemplo su Artículo 2, que define a los humedales como "...las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis (6) metros, así como también sus zonas ribereñas o costeras adyacentes, y las islas o extensiones de agua marina de una profundidad superior a los seis (6) metros en marea baja, cuando se encuentren dentro del humedal, y especialmente cuando tengan importancia como hábitat de aves acuáticas." (Las negritas son nuestras, y tienen que ver con que el punto más cercano de la provincia de Santa Fe con el mar debe estar a no menos de 500 kilómetros, en línea recta) 

Pues bien, la ley provincial de humedales aprobada por el socialismo cuando estaba dejando el gobierno de Santa Fe no es prohibicionista sino más bien todo lo contrario: en su Artículo 6 establece taxativamente que "Podrán realizarse en los humedales todos aquellos aprovechamientos tradicionales que no afecten su funcionamiento y sean compatibles con los objetivos de la presente ley.". Y bien sabemos cuan tradicional es quemar campos para -por ejemplo- preparar pasturas para el ganado. 

Más aun, la ley no tiene régimen de sanciones: su Artículo 7 señala que "Ante cualquier hecho o acto de alteración o degradación que afecte directa o indirectamente al humedal, se procederá al accionar inmediato por parte de las autoridades correspondientes, impidiendo cualquier tipo de avances en tal sentido, conforme la normativa vigente y aplicando, en caso de corresponder, lo dispuesto por la Ley Nacional Nº 25675.".

O sea, remite a la Ley General del Ambiente de la nación (ni siquiera al régimen de sanciones de la Ley 11717 de medio ambiente de la provincia), que establece en sus artículos 28 y 29 la obligación de reparar el daño ambiental por el que lo causare, pero cuando así lo determine la justicia. Y ese es precisamente el punto en el que estamos ahora: en la absoluta inacción de la justicia frente a las quemas, que parecen no tener responsables que se puedan determinar. 

Tuits relacionados:   

domingo, 18 de septiembre de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 17 de septiembre de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 16 de septiembre de 2022

EL AMIGO AMERICANO

 

Un par de días atrás, decíamos en ésta entrada: "Tampoco es materia de debate -no al menos con profundidad, y por parte de actores políticos relevantes- que el modelo productivo de inserción apendicular del país en el mundo como proveedores de alimentos y energía sea el único posible, o el alineamiento internacional con los dictados de la política exterior yanqui: así como Dujovne y Macri nos quisieron convencer que estábamos ante un "nuevo y bueno FMI" (algo en lo que en su momento reincidió Guzmán, con los resultados conocidos), hoy parece que debemos celebrar que estamos ante el Claver Carone bueno, que en 2019 admitió ser parte de la operación ante el FMI para financiar el fallido intento de reelección de Macri que deberemos pagar todos, y hoy aporta financiamiento del BID -después de haberlo negado semanas antes- porque "tenemos una política económica consistente".".

Todos tenemos en claro que ya no estamos en 1945, en los tiempos de "Braden o Perón", más que nada porque no está Perón, y el peronismo se vuelve por momentos irreconocible. Pero Braden (o aspirantes a serlo) sobran, desde Claver Carone hasta el embajador Stanley; que tiene un protagonismo actual en la política interna de la Argentina que ni Terence Todman alcanzó en su momento: en el oficialismo y la oposición todos -quien más, quien menos- tienen su foto con él, Cristina incluida. Claro que en ése eso y por obvias razones de peso político y cargo institucional, el embajador jugó de visitante yendo al Senado.   

Que los dirigentes políticos y funcionarios de un país tengan contactos y reuniones con el embajador de un país con el cual mantienen relaciones diplomáticas es la cosa más normal del mundo es tan cierto, como que, cuando ese embajador es el de los Estados Unidos, esos contactos tiene otra connotación. Ni hablar si ese país es la Argentina, a la vista de los antecedentes históricos citados, y lo que ha sido tradicionalmente la relación entre ambos países.

Lo que en todo caso nos hace poner la lupa en esos contactos y en los que -por ejemplo- sostuvo Sergio Massa en su reciente gira por el país del norte, es el contexto político nacional, regional e internacional, marcado por la pesada herencia que dejó el gobierno de Macri -entre otras cuestiones- por el elevado endeudamiento contraído con el FMI y los mercados de capitales, la tensión internacional creada por el conflicto en Ucrania y sus consecuencias, y los procesos políticos y electorales en curso en la región.

Hablábamos antes de Claver Carone, el ex funcionario de la administración Trump que conduce el BID -primer norteamericano en el cargo, en muchos años- habiéndose impuesto al ex funcionario de Alberto, Gustavo Béliz, en la pelea por el cargo. Como es poco probable suponer que Claver Carone y los Estados Unidos y su gobierno hayan cambiado de opinión, la única conclusión posible es que los que cambiamos fuimos nosotros, y no precisamente para bien.

También anduvo por acá la jefe del Comando Sur del Ejército de los EEUU (que se reunió con Cristina), opinando sobre asuntos de nuestra política interna con la soltura que les da no tanto su fortaleza -que la tienen- como nuestra debilidad. Con la misma soltura con la que el embajador Stanley llamó a nuestra clase política a formar "ya, ahora", sin esperar a las elecciones del año que viene, una coalición. Y no, no le estaba hablando a la oposición, o al menos no solo a ella. Como diría Mirtha: como te ven, te tratan.

Pero ya que estamos citando, recordemos a Jauretche, que decía "Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende". O dicho de otro modo: el problema no es lo que hacen ellos -que al fin y al cabo velan por sus propios intereses-, sino lo que hacemos nosotros, o lo que les dejamos hacer.

Todos estos hechos transcurren -como dijimos- en un contexto internacional en el que suben los precios de la energía y los alimentos, porque la guerra en Ucrania entorpece su abastecimiento, y la Argentina puede proveer ambos. Claro que lo ideal es que lo hiciera bajo sus propias condiciones -y no las impuestas por otros, por razones estratégicas que nos son ajenas-, y para beneficio del conjunto de su sociedad, y no de un pequeño grupo que acumula rentabilidad, mientras nos importa inflación.

Y también en un contexto en el que el país -bajo los auspicios de Rusia y China, potencias en competencia con los Estados Unidos y con creciente peso en la región- peticiona ingresar a los BRIC's; y los propios EEUU le advierten a Bolsonaro que no intente una aventura golpista en caso de perder las elecciones, en un claro gesto dirigido más a Lula -su posible vencedor- que a soltarle la mano al candidato de la derecha brasileña.

Con Boric, con Petro, con el gobierno de Alberto Fernández y con el posible y aun no electo de Lula, la administración Biden pareciera haber dejado de lado por un momento la política del garrote, para ensayar la de la seducción, suponiendo que de ese modo contrarresta la influencia de China y Rusia -en estricto orden de importancia- en la región. Pero otra vez: esa es su estrategia, que puede o no constituir para nosotros una ventana de oportunidad. 

La discusión pendiente es si se la aprovecha, y para qué: no puede ser para terminar el proceso más vulnerables si no menos, con mayores márgenes de autonomía para decidir por nosotros mismos nuestro propio destino, y no para simplemente seguir el que han decidido otros. Ni más ni menos que lo que votamos en 2019, por decir algo. 

jueves, 15 de septiembre de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

GRIETAS Y CONSENSOS

 

Hay una "grieta" política de la que nos hablan los medios todo el tiempo como si fuera algo nuevo en nuestra historia nacional, en un ejercicio deliberado de falsificación de esa historia -sobre todo a la hora de distribuir responsabilidades en su origen-, y de simplificación intelectual de procesos más complejos, muy conveniente para ciertos intereses. Al respecto, hace unos años atrás en ésta entrada hacíamos un breve repaso histórico, a modo de recordatorio de que la "grieta" no la inventamos nosotros, ni nació en el 2003.

En ese contexto, la violencia política en el país fue en ascenso, hasta culminar (en el sentido de la gravedad, no del fin de los episodios violentos) en el intento de asesinato de Cristina, y en nuevas amenazas de muerte contra ella. Eso, mientras la oposición niega de mil y una formas la gravedad de los hechos (intentando cuidar su quinta de votos psiquiátricos), y los medios -con Clarín a la cabeza- siguen alentando la violencia, mientras niegan toda responsabilidad en su generación, y en la proliferación de los discursos de odio.

Pero al parecer hay zonas de la realidad nacional donde la "grieta" se diluye, como la economía por ejemplo. A menos que (como decíamos en su momento acá) se asuma que la verdadera grieta, la que debería escandalizarnos a todos y movilizarnos para hacer algo para corregirla, es la injusticia y la inequidad en la distribución del ingreso, cosa que no parecería estar sucediendo. 

Porque mientras nos enteramos como las principales empresas del país la levantaron con pala en el primer semestre del año, en ese mismo período los salarios perdieron frente a la inflación y el mes pasado se desplomó el consumo, en especial de alimentos, como consecuencia de que los sueldos pierden poder adquisitivo. Frente a esos hechos contundentes, no se advierten "grietas" significativas, al menos si por tales entendemos importantes sectores políticos o sociales que se estén movilizando y exigiendo cambios en la política económica ya mismo, para ayer, para revertir la situación. 

No los hay en la oposición (compárese el tenor de sus críticas por cuestiones políticas o institucionales, o por intentos de reforma electoral en algunas provincias como Chubut o San Juan), y tampoco en el oficialismo: no se trata de que no haya debate al interior del FDT al respecto, sino de que permanece en sordina, y en público no hay cuestionamientos significativos. Otra vez, compárese con las reacciones -justificadas- por las violencias ejercidas contra Cristina.

Tampoco es parte del debate público -ni en el formato de la "grieta"- la gira de Massa por los EEUU, los compromisos que asumió allí en nombre del gobierno y del país, y sus implicancias a futuro. No cayó en la "grieta" la devaluación a favor del sector exportador más concentrado que representó el "dólar soja", sus efectos concretos que ya se están viendo en la inflación de alimentos, o la descomunal transferencia de ingresos que supone.

Está naturalizado (incluso en el oficialismo, sobre todo en él) que Massa no solo no llegó al gobierno para modificar la política de Guzmán de subordinación de la política económica a las premisas del acuerdo con el FMI, sino a profundizarla: recortes en el gasto público, aceleración del proceso de suba de tarifas y -como se dijo- una devaluación a pedido del sector agroexportador, que actúa en tándem con el Fondo, porque la mayor liquidación de divisas se destina a recomponer las reservas para cumplir las metas pautadas, y habilitar así nuevos desembolsos, previa superación de las revisiones trimestrales.

Tampoco es materia de debate -no al menos con profundidad, y por parte de actores políticos relevantes- que el modelo productivo de inserción apendicular del país en el mundo como proveedores de alimentos y energía sea el único posible, o el alineamiento internacional con los dictados de la política exterior yanqui: así como Dujovne y Macri nos quisieron convencer que estábamos ante un "nuevo y bueno FMI" (algo en lo que en su momento reincidió Guzmán, con los resultados conocidos), hoy parece que debemos celebrar que estamos ante el Claver Carone bueno, que en 2019 admitió ser parte de la operación ante el FMI para financiar el fallido intento de reelección de Macri que deberemos pagar todos, y hoy aporta financiamiento del BID -después de haberlo negado semanas antes- porque "tenemos una política económica consistente".   

Y para concluir estas reflexiones, volvamos al principio: el año próximo tendremos elecciones, en éste contexto de "grieta" política que deviene en distintas formas de violencia creciente, "grieta" económica por la persistencia de elevados niveles de inflación que empeoran la distribución del ingreso (sin soluciones a la vista, al menos con las políticas ensayadas), casi segura recesión autoinflingida, con un gobierno y un presidente comentaristas de la realidad y sin reacción alguna frente a ella.

Sumémosle la falta de alternativas políticas consistentes, como no sea la vituperada -y agredida, y estigmatizada, y amenazada, y casi ultimada- figura de Cristina, con un "Frente de Todos" que, si a su interior tiene estado deliberativo, éste no trasciende en público. Y analicemos como la insatisfacción democrática de la que hablaba Cristina hace un tiempo, incide en la generación de los discursos de odio, el incremento de la violencia política, y el surgimiento de expresiones borderizas con los límites del sistema democrático; o dicho de otro modo: como las distintas "grietas" se terminan conectando entre sí.