Votemos a Cristina, como dice Lula, y listo.
LA FRASE
"REGLAMENTAMOS EL FAL DE LA REFORMA LABORAL PARA QUE MENOS EN PAGAR INDEMIZACIONES POR DESPIDO SE PUEDAN INVERTIR ESOS RECURSOS EN PRÁCTICAMENTE CUALQUIER COSA." (LUIS CAPUTO)
martes, 2 de agosto de 2011
EJEMPLO PRÁCTICO PARA EL 14 DE AGOSTO
Este post de Gerardo Fernández (con enlace a otro del Escriba en Artepolítica) nos hizo pensar como teníamos que cambiar la forma de encarar la campaña de cara a las internas del 14 de agosto, y las generales del 23 de octubre.
Tal como señalan ellos, hasta ahora la cosa vino transcurriendo más o menos así: nosotros defendemos los logros del modelo y en base a eso pedimos el voto para Cristina; mientras ellos bombardean todos los días desde la tapa de los diarios para demoler la idea de que esos logros son frutos de un programa de gobierno y decisiones concretas, e instalar socialmente la teoría del viento de cola.
Y ahí perdemos por varios lados, porque eso exime a los opositores de plantear sus propuestas concretas (todo queda reducido a slogans de un spot de campaña), y de definir claramente en términos concretos a que se oponen del kirchnerismo, más allá de los malos modales.
El mensaje sería algo así como "nosotros haríamos todo lo bueno que se hizo, pero sin crispación y sin robar", muy simplificadamente dicho.
De modo que pareciera que debemos buscar cambiar el eje de la discusión -como plantea acertadamente Gerardo- para obligarlos a decir que harían si fueran gobierno, y como lo harían; y como para explicar la cosa siempre viene bien un ejemplo, tomemos a Binner y el famoso 82 % móvil para los jubilados.
Vimos acá que en sus spots de campaña plantea que él como gobernador lo viene pagando en Santa Fe (lo que le daría una ventaja sobre otros candidatos que no tienen responsabilidad actual de gestión), y que eso demuestra que es posible hacerlo en la nación, si él fuera presidente.
Pero ahora nos interesa detenernos en otro punto: mientras pregona el 82 % móvil con el antecedente de pagarlo en la provincia, uno de los ejes de campaña (exitoso, habrá que decir) de Bonfatti a la gobernación y Binner a la presidencia fue victimizarse frente al gobierno nacional por una presunta discriminación en la distribución de recursos, y en ese marco, ambos ponían como ejemplo que la Nación no cumplía con un convenio por el cual debía financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones de Santa Fe; y desde el gobierno provincial le iniciaron juicio al Estado nacional ante la Corte Suprema por el 15 % de la coparticipación que se destina a financiar a la ANSES.
El convenio también fue analizado en este blog, porque estaba vinculado a la campaña (también exitosa, hay que decirlo) de mails anónimos que circularon durante la campaña provincial.
Pero quedémonos con las dos afirmaciones de Binner, y por un momento démoslas por válidas: yo pago -diría el candidato a presidente del FAP- el 82 % móvil en mi provincia, y mi Caja de Jubilaciones tiene déficit; y vamos a ver algunos números que nos pueden ayudar.
El año pasado la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Santa Fe proyectó en el Presupuesto provincial que necesitaría aportes del Tesoro por $ 202.237.579 para cubrir sus obligaciones (pago de jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares), porque no le alcanzaba con sus recursos propios: aportes personales de los empleados públicos, contribución patronal del Estado empleador y (adivinen: sí, acá también) una parte de la recaudación impositiva que se destina específicamente a la seguridad social; en el caso santafesino parte de la coparticipación del IVA y el impuesto sobre los Bienes Personales.
Pero andando el ejercicio 2010 y con los aumentos a jubilados y pensionados (insistimos: supongamos que para pagar el 82 % como dice Binner que paga), más los nuevos beneficiarios que se fueron sumando, los aportes del Tesoro a la Caja para cubrir su déficit terminaron siendo $ 298.012.575,30, es decir un 47,35 % más de lo previsto en el Presupuesto.
Si se suman esos fondos aportados por el Tesoro a los $ 136.715.004,96 de coparticipación de impuestos destinados a la Caja, tenemos que el año pasado el 13,69 % de su presupuesto fue solventado por otros recursos que no son los específicos de la seguridad social (aportes personales y contribución patronal); el 9,38 % proveniente directamente de aportes de Rentas Generales para tapar el agujero del déficit.
Y este año el Presupuesto provincial enviado por Binner y aprobado por la Legislatura contempla aportes del Tesoro a la Caja para cubrir su déficit por $ 336.141.000, o sea un 66,21 % más de lo previsto para el año anterior, y un 12,79 % más de lo finalmente ejecutado. En este caso los recursos que hay que sumar para tapar el agujero (los del Tesoro más los de la coparticipación afectada a la seguridad social) sumarían este año el 15,15 % del total del presupuesto de la Caja, y sólo los fondos del Tesoro, el 10,16 %, sin considerar los aumentos.
Esto quiere decir que el sistema jubilatorio santafesino tal cual está (el que Binner dice que paga el 82 % móvil) genera un déficit de la Caja cada vez mayor, año tras año; y el agujero se cierra con recursos que vienen de otro lado, y Binner como gobernador le echa la culpa al gobierno nacional, que no le quiere financiar ese déficit.
Recordemos ahora que el 82 % móvil votado por la oposición en el Congreso fue vetado por Cristina porque no establecía ninguna fuente concreta de financiamiento, y reparemos en que los jubilados y pensionados nacionales son 5,7 millones más o menos (más las pensiones no contributivas), o sea unos cuantos más que los pasivos estatales provinciales, y con un empleo en negro del orden del 35 % más o menos.
Pensemos que pagarles a todos ellos el 82 % móvil (como Binner dice que puede hacer) significaría un esfuerzo financiero mucho más grande entonces que hacerlo con los pasivos provinciales santafesinos (repetimos: siempre suponiendo que sea verdad lo que Binner dice que hace, aunque no lo sea).
Lo que tendríamos que hacer entonces es obligar a Binner candidato a presidente (y a quienes conocemos que estén dispuestos a votarlo) es preguntarle como se hace para pagarles el 82 % móvil a todos los jubilados y pensionados nacionales, sin generar en las cuentas del ANSES un agujero mayor año tras año (como el que se viene produciendo en la Caja de Jubilaciones de la provincia) que termine como sabemos (emergencia previsional, descuento del 13 % de los haberes), y mientras le devolvemos a las provincias el 15 % de la coparticipación que va justamente a la ANSES para pagar los actuales niveles de jubilaciones y pensiones, como él mismo y su gobierno han reclamado ante la Corte.
Todo eso con diálogo y consenso, y mientras se le bajan al campo las retenciones (algo que el mismo Binner también plantea), y por ende se le sacan más recursos al Estado nacional. Y sin echarle la culpa a las Naciones Unidas, la Unasur, el FMI o alguna otra instancia superior, porque no le financia el déficit.
Si puede explicar eso de un modo claro y concreto, con cifras y números, la verdad que se merece ser presidente. Mientras tanto, seguirá siendo otro chanta más.
MISMOS PROBLEMAS, DIFERENTES SOLUCIONES
Hoy es el "Día D" para determinar si los Estados Unidos entran o no en default de su deuda, y en las últimas horas se conocieron los acuerdos contra reloj realizados en el Congreso entre republicanos y demócratas para salir del paso.
Acuerdos que involucran la asunción total por parte de Obama del programa económico de los republicanos: ajuste fiscal, extensivo a programas sociales como el seguro social y el Medicare (programa de cobertura pública de salud) y mantener las exenciones impositivas a los más ricos.
Y no es que el morocho se hubiese propuesto instaurar la revolución socialista ni nada parecido, todo lo contrario: desde que estalló la crisis financiera viene produciendo uno tras otro programas de rescate del sector financiero, inyectándoles a los bancos ingentes cantidades de plata en la creencia que -de ese modo- estos volverían a facilitar créditos, y la rueda de la economía se pondría en marcha de nuevo.
Aquí nada menos que en La Nación Paul Krugmann analiza con crudeza las decisiones tomadas por Obama y sus efectos futuros sobre la economía norteamericana, con una pintura que nos recuerda a nuestra propia experiencia con el derrumbe de la Convertibilidad y la crisis del 2001.
El Premio Nobel de Economía explica en lo que es su metier profesional los efectos nefastos del ajuste que votará el Congreso norteamericano, pero se detiene en un punto: la capitulación política de Obama frente a las demandas y la presión de los halcones republicanos del Tea Party, el ala más recalcitrante de la derecha conservadora yanqui.
Y donde lo deja Krugmann al tema, lo queremos retomar nosotros, para reflexionar sobre lo que pasó en la Argentina cuando la crisis internacional comenzó a golpear.
El gobierno venía de la derrota en el conflicto con las patronales del campo, y reaccionó yendo por mas: se sancionó la ley de movilidad de los haberes jubilatorios, se estatizaron los fondos de jubilación y pensión, se mantuvieron los programas sociales y la inversión pública en obras de infraestructura y no se suspendieron las paritarias.
Cuando el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas de junio del 2009 quedó en minoría en ambas Cámaras del Congreso (como hoy le sucede a Obama en la Cámara de Representantes), y el hoy extinto Grupo A tomó por asalto las comisiones y pretendió instaurar un gobierno parlamentario e imponer su propio programa económico; como ahora hacen los republicanos del Tea Party: reemplacen exenciones impositivas para los ricos en EEUU, por eliminación de las retenciones acá; y verán el paralelismo entre ambas situaciones.
Donde el paralelismo se rompe es en las respuestas de Cristina y de Obama para lidiar con los problemas: lejos de capitular ante las presiones, la presidenta impuso la Asignación Universal y envió al Congreso la ley de medios, y comenzó a utilizar todos los recursos públicos disponibles para apuntalar políticas contracíclicas que permitieran mantener el empleo y los salarios de los argentinos.
Cuando estatizó las AFJP se opusieron, cuando utilizó los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para otorgar créditos a las empresas (como acá en Santa Fe a General Motors) para que mantuvieran puestos de trabajo se opusieron, cuando decidió utilizar las reservas del Banco Central (que su gobierno y el de Néstor Kirchner acumularon durante años, con políticas a las que también se opusieron en su momento) para cancelar vencimientos de la deuda externa, se opusieron.
Querían que la deuda se pagase con los recursos del Presupuesto, provocando un ajuste fiscal que se iba a sentir en los programas sociales y en la inversión pública, que ha sido desde el 2003 uno de los pilares del crecimiento.
Al revés que Obama, Cristina no cedió nunca a las presiones, y los resultados están a la vista: el país capeó el temporal casi sin sentirlo, y retomó rápidamente la senda del crecimiento a tasas chinas.
Cuando se acercan las elecciones del 14 de agosto, y vuelven a la palestra tristes personajes como Duhalde que sacan chapa de estadistas y pilotos de tormentas, lo que está pasando en la primera potencia del mundo es una lección clarísima para ayudarnos a entender -junto a un millón de razones más- porque hay que votar a Cristina.
MEDIA NOTICIA
Esta noticia de El Litoral hay que leerla junto con éste post de Nestornautas; si no no se entiende nada.
Invertir seis millones, las tarlipes: lo que te dan por un lado, te lo quitaron antes por el otro.
EL TRASFONDO DE LA POLÍTICA FESTILINDO
Si alguno tuvo estómago para quedarse a ver el domingo los festejos del PRO por el triunfo de Macri, habrá tomado nota de que -al igual que en la primera vuelta y en toda la campaña- sonaba como fondo musical casi permanente el tema "Arde la ciudad", de la mancha de Rolando.
Vemos acá que el propio autor del tema, cantante y líder del grupo (Manuel Quieto) intimó a la fuerza de Mauricio Macri para que cese en su utilización, porque induce a confusión al suponer una identificación del músico y de la banda, con un proyecto político que rechazan de plano.
Como dice la nota, Quieto es nieto de Roberto Quieto, uno de los principales dirigentes de Montoneros en los 70'; y el tema refiere a las torturas y asesinatos en la ESMA durante el Mundial 78: a ese extremo llega el PRO en busca de transformar a la política en una especie de fiesta de egresados permanente.
Pero Macri no es el único que apela a ese tipo de recursos: aquí en Santa Fe el candidato radical a la intendencia y hoy intendente electo, José Corral, hizo lo propio en su campaña electoral, utilizando el mismo tema, con el inescrupoloso oportunismo de hacerlo tras el triunfo de Macri en la primera vuelta de las elecciones porteñas; como en su momento contó Barricada.
Ayer en La Pulpo el "Turco" Claudio Cherep y todo su equipo entrevistaron a Quieto, acá pueden acceder al audio; y el músico anticipa que también demandará a Corral porque además al usar su canción, le cambió la letra.
Así accionar la "nueva" política, poco importa si en un caso es el PRO y en el otro los radicales: lo importante no es el contenido sino la estética, la utilización de todos los recursos disponibles para hacer política, sin hablar nunca de política. De hecho, la gestión Barletta en Santa Fe ha replicado toda la parafernalia del PRO utilizando hasta los mismos colores en la cartelería y folletería oficial.
Los Durán Barba en las sombras imaginan estos recursos aplicados a la política, y a juzgar por los resultados, habrá que decir que no lo hacen mal.
Aunque para eso deban atravesar los umbrales del respeto por un artista y su obra (como hoy le pasa a Quieto), o incluso por encima de sus propias convicciones políticas personales; buscando así asociar el éxito de ese artista (que es cierto que puede obedecer a otros factores, no sabemos cuantos que escuchan o cantan la canción entienden su mensaje y su contexto), con el de un determinado proyecto político.
Transformar un tema que habla del período más oscuro de la historia argentina, y reseña las atrocidades sufridas por muchos en uno de los lugares emblemáticos del genocidio, en el trasfondo musical de un pelotero donde adultos un poco (o bastante) pelotudos actúan una estudiantina permanente (o una ciudad-pelotero, como la que recreó Barletta en una franja de Santa Fe), es sólo una muestra de la oscuridad profunda que hay detrás de los globos y las sonrisas de la "nueva" política.
Política que además no pierde oportunidad de cuestionar el compromiso político de los artistas, o su toma de postura frente a la realidad; cuando ponen el dedo en la llaga y los exponen tal cual son, como le ha pasado hace poco a Fito Páez, de quien -dicho sea de paso- el PRO tampoco se privó de usar una canción en sus festejos.
Pero con la mejor onda, eh: no vayan a creer que con ánimo de revancha porque ellos no hacen eso, no odian, no desean mal; nada de eso es PRO.
BINNER SE SIGUE PONIENDO LA GORRA
Cuando subimos el video del debate de los candidatos a gobernador en las pasadas elecciones en la parte en que hablaban de las políticas de seguridad, contábamos como el gobierno de Binner se pasaba a nado la reforma policial gestada durante el gobierno de Obeid con la creación del Instituto de Seguridad Pública (ISEP) y la nueva ley del personal policial; nunca reglamentada.
A contrapelo de la impronta progresista con que se quiere revestir el socialismo y su candidato a presidente, vienen gestionando la seguridad en la provincia estos cuatro años con una policía atendida por sus propios dueños: las roscas y pases de facturas dentro de la fuerza están a la orden del días, y sin los canas los que no ya ejecutan, sino definen las políticas de seguridad del gobierno del Frente Progresista, con los resultados conocidos.
Y continúa por la misma senda: acaba de designar como Director del Instituto de Seguridad Pública (ISEP), el organismo encargado de la formación y capacitación de los que ingresan a la policía, y de los que aspiran a progresar en la carrera policial (aunque nunca hayan hecho los concursos que marca la Ley 12.521, y sigan digitando todo a través de las Juntas de Calificaciones), a un retirado de la propia Policía: Aniceto Raúl Morán.
El hombre no es nuevo en cargos de importancia dentro del área de Seguridad: fue nada menos que Sub Jefe de Policía de la provincia durante el segundo gobierno de Jorge Obeid, secundando a la gestión del ex Jefe Pallavidini.
Gestión tristemente célebre por su rotundo fracaso al frente de la Policía de la provincia, al punto que tanto Pallavidini como el propio Morán, duraron apenas seis meses en el cargo antes de ser removidos, pese a que el gobierno de Obeid entraba ya en su último año de mandato.
Flojo antecedentes como para responsabilizarlo de la formación y capacitación de los policías, pero hay otro detalle importante: la Ley 12.333 (de creación y organización del ISEP) no dice de ningún modo que inexorablemente su dirección deba recaer en un policía, pudiendo optarse (previo concurso) por un civil, por ejemplo.
Pero al igual que sucede con la Jefatura de Policía (donde la Ley 7395 dice lo mismo), esos son pasos que Binner y su gobierno nunca estuvieron dispuestos a dar.
Prefieren seguir poniéndose la gorra.
EFECTO BINNER
Nosotros lo advertimos acá el 11 de julio, en el partido Bolivia-Colombia; Evo Morales no nos escuchó y así le fue.
Ahora encontramos este decreto, firmado el día antes del partido de Argentina con Uruguay.
Y después hay gente que le echa la culpa a Tévez por errar el penal, o al Checho Batista.
Si este tipo llega a presidente, nos vamos al descenso de la FIFA, si es que hay descenso.
Por suerte eso no va a pasar.
Que llegue Binner a presidente, o sea.
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