LA FRASE

"LAMENTO QUE ME HAYAN DADO EL ALTA DEL SANATORIO TARDE PARA IR AL VELORIO DE CHICHE GELBLUNG." (MIRTHA LEGRAND)

miércoles, 2 de mayo de 2012

LA TUPACAMARIZACIÓN DEL RADICALISMO


El domingo pasado reflexionábamos acá acerca del sentido del voto de los senadores radicales sobre el proyecto de expropiación del 51 % de YPF, apoyando en general pero votando en contra en particular todos los artículos, menos el 1º que declaraba de interés público la exploración, explotación, producción, transporte, distribución y comercialización de hidrocarburos. 

Con el paso de los días y conforme se acerca el momento de la discusión en Diputados, el debate interno en la UCR lejos está de saldarse; es público y notorio que el cordobés Aguad encabeza la resistencia a la decisión del Comité Nacional, y amenaza con votar en contra (arrastrando a un grupo de diputados), o retirarse del recinto en el momento de la votación.

Tal como lo señala Clarín, algunos "históricos" (más bien, viejos) como Terragno, Lapeña o Roulet, se suman a la postura contraria a acompañar el proyecto del gobierno; y aun muchos de los que lo hacen se ocupan por todos los medios posibles de aclarar que es a disgusto, como si les hicieran probar una cucharada de aceite de ricino; como el inefable diputado Alvarez, que representa a nuestra provincia en el Congreso:   


Y qué decir de otro coterráneo famoso, nada menos que el actual presidente del Comité Nacional (aunque dentro del propio radicalismo, nadie lo tome demasiado en serio en ése rol), que insiste con las metáforas estrellatorias que lo hicieran famoso en éste blog:


Tanto esmero por desmarcarse a priori de lo que será una votación contundente en lo general en Diputados (probablemente orillando los 200 votos positivos según espera el "Chivo" Rossi), incluyendo el voto mayoritario de los propios diputados radicales, no se explica por el proyecto de YPF en sí (de hecho algunos argumentos, como el de la "caja" ya aburren por lo repetidos e insustanciales), sino por el debate y las tensiones internas que atraviesan a la UCR; y dónde el proyecto enviado por Cristina no ha hecho más que echar sal en las heridas.

Paréntesis: lo único que falta es que los radicales (acostumbrados desde hace 122 años a las peleas internas y divisiones, y a creer que por ahí pasa la historia del país) terminen diciendo que Cristina expropia YPF nada más que para joderlos.

Debate interno que incluye un replanteo a futuro del radicalismo, y en el que se les va su propia subsistencia como fuerza política: tras la implosión del 2001 y la huída de De La Rúa en el fatídico helicóptero, acumularon unos tras otros desastres electorales (o perfomances mediocres), y estrategias políticas fallidas; claro que éstas terminaron causando aquéllos.

Candidato propio en el 2003 con el 2 % de los votos (marca propia de las fuerzas de la izquierda), candidato peronista-ex kirchnerista alquilado en el 2007 (para orillar un 15 % y un tercer puesto, eclipsados por la estrella entonces en ascenso de Carrió), candidato propio con vice extra partidario y alianza prágmática con el menemismo residual en el 2011, para bajar aun más a un escuálido 11 % y otro tercer puesto, esta vez tras la cooperativa de pymes progres de Binner.

En ése contexto, están tironeados por un lado por los medios hegemónicos, que luego de reprocharles su inutilidad absoluta en todos los tonos posibles (andanada soportada estoicamente, confirmando lo que decía Víctor Hugo: hay políticos menestorosos de apoyo mediático), hoy les reprochan su acompañamiento al gobierno en la votación en general del proyecto sobre YPF, y logran hacer mella: desde la semana pasada en Diputados, los dirigentes de la UCR hacen gira por canales, diarios y radios pidiendo disculpas por el desliz.

Tironeados por otro lado por su propia historia remota (la que habla de lo que representan YPF y el petróleo en la historia radical) tanto como la próxima (no pueden volver a repetir fiascos como los de las AFJP, Aerolíneas o la ley de medios); y por la capacidad de iniciativa política para imponer agenda del kirchnerismo, que los fuerza a definirse de un modo y un tiempo incompatibles con el despelote interno que hay dentro del radicalismo.

Despelote interno que se evidencia en el otro tironeo al que está sometida la UCR, entre los que la quieren llevarla sea a una alianza por derecha con el PRO (Aguad), dándole la plataforma territorial a la eternamente anunciada y nunca concretada candidatura de Macri, sea a radicalizar su discurso anti gobierno para capitalizar ellos el voto contrera (ahora que Carrió volvió de su autoimpuesto exilio porque cree posible remontar allí su 1,82 % de octubre); y los que (como Ricardo Alfonsín) todavía sueñan con sumarse a la alianza "progresista" con Binner, claro que conduciéndola, algo que parece -hoy por hoy- lejano y poco probable.

En todas esas direcciones se debate y se tensiona la UCR, porque lo que está discutiendo no es la expropiación de YPF, sino su propio futuro.

EMPEZÓ LA CAMPAÑA


No se puede decir que sorprenda: la recuperación de YPF es una decisión verdaderamente estructural del gobierno de Cristina, de las más importantes de todo el ciclo kirchnerista, y como tal, genera repercusiones, alineamientos y operaciones de todo tipo; tan complejos e intrincados como importantes son los intereses que esa decisión afecta.

Porque además tiene efectos que van mucho más allá del problema energético o de lograr el autoabastecimiento de combustibles: es una señal muy fuerte hacia el poder económico, marcando los límites que el gobierno no está dispuesto a tolerar que sean traspasados en el afán de tener rentabilidad, y las herramientas y mecanismos a los que está dispuesto a acudir si esa búsqueda no sólo diverge del interés general, sino que lo compromete, poniendo en riesgo el equilibrio macroeconómico general.

Es también una señal trascendente al interior del sistema político, rompiendo con su peso el binarismo oficialismo-oposición como única clave posible de lectura de la realidad política, interpela a las demás fuerzas y les ofrece una nueva plataforma para desplegar una estrategia discursiva y de práctica política autónoma, para despegarse del seguidismo de la agenda de las corporaciones editorializada por los grandes medios.

Como es todo eso (y más) lo que se juega en el avance del Estado sobre YPF, es crucial que la decisión tomada por Cristina cuaje en resultados concretos, objetivos y palpables para el ciudadano común: es un gigantesco desafío para la capacidad de gestión del gobierno, en un marco de intensa politización social, no traducido en una correlativa re legitimación del rol del Estado, más allá de la genérica percepción de que es éste quien tiene que regular, dirigir y arbitrar los conflictos en el seno de la sociedad.

Parte de esa complejo entramado de intereses afectados por la expropiación de YPF (menor, pero no menos importante) está dado por el hecho de que la empresa (la de mayor facturación de la Argentina, la más grande en volumen) es una de las principales avisadores en los medios hegemónicos, lo que genera una obvia comunidad de intereses.

Desacreditar la expropiación se convierte entonces para los medios en asunto de primer interés político y económico: están retribuyendo favores del pasado, y construyendo un espacio para resistir a futuro avances más profundos del Estado y de la política sobre sus propios intereses empresariales: los casos de Clarín con la ley de medios, y del mismo diario de Magnetto y La Nación con Papel Prensa son bastante ilustrativos al respecto.

Pero como la recuperación del control estatal de YPF goza de una importantísima adhesión en la población en general (es quizás la privatización más repudiada de todas las concretadas en los 90'), es menester para esos mismos medios refinar la estrategia, que en los primeros días pasó por una burda y frontal defensa de los intereses de una multinacional extranjera depredadora.

Aparecen entonces las apelaciones a cuestiones más asequibles al hombre común de la calle, en la búsqueda de un sujeto social que se pliegue a la ofensiva anti estatizadora en general, tomando como ejemplo el caso YPF: en ese tren, machacar desde el pensamiento mágico con cuestiones cotidianas como la falta de nafta en las estaciones de servicio (algo que seguramente no se resolverá de un día para otro), o especular con una baja del precio de los combustibles, puede resultarles una herramienta útil en tanto no se la sepa contrarrestar de nuestra parte,  explicando que en estos temas (como en toda política pública trascendente), no todo es cuestión de soplar y hacer botellas.
 

Hablábamos antes del desafío que implica expropiar YPF para la capacidad estatal de gestión, y como eso se traduce en apoyatura o malestar social con el gobierno y con la política: sobre esa brecha cabalgó el discurso noventista, hasta hacerse carne en el hombre común de la calle y ponerlo del lado de los desguazadores del patrimonio público. 

Es verdad que probablemente hoy el clima social y político haya cambiado (algún día deberíamos precisar cuanto, y en que medida estuvo y está influido por los indicadores macro y micro económicos que la gente puede percibir en su vida cotidiana), tanto como que la volubilidad es el signo de las sociedades contemporáneas, atravesadas por la lógica y el discurso de los medios de masas: el conflicto con las patronales del campo nos provee un ejemplo cercano y contundente al efecto.

Y en este sentido, leemos en Clarín de hoy  otro probable eje discursivo sobre el que seguramente se montará la estrategia tendiente a esmerilar todo lo que se puede la decisión de retomar el control de YPF, sabedores de su importancia simbólica y material: 


Aquí el eje cambia: cuando no se puede plantear la discusión en términos de "Estado sí-Estado no", el asunto es volver al Estado contra sí mismo, y plantear (sobre ejes falsos) la discusión de las prioridades, de un modo que conecte con los problemas del hombre común.

Partiendo de hechos reales (la tragedia de Once, las deficiencias del servicio ferroviario) el asunto es sembrar la duda en aquél que apoya en teoría la recuperación de YPF, con el argumento de que existen otras prioridades urgentes a las que el Estado no presta la debida atención, y que tienen tanto o más que ver con su vida cotidiana: aquí el destinatario final del mensaje es el laburante común que se trepa todas las mañanas a un tren para ir a trabajar, tratando de que piense que para él, el vagón roto está mucho más cerca de su realidad que un pozo de petróleo en algún paraje perdido de la Patagonia.

Como ven, el argumento es seductor, y difícil de rebatir; por lo que exige de nosotros -como militantes que bancamos al gobierno nacional, y en particular la decisión de recuperar YPF- imaginación para contrarrestarlo.

Y además, como tampoco se trata de descuidar a la clientela tradicional de esos mismos medios (la amplitud del apoyo social a la expropiación de YPF está diciendo que también allí los hay), agitan fantasmas un poco más inasibles para el hombre común, como el "clima de negocios", o la retracción de las inversiones: porque expropiamos YPF (sería el razonamiento) las empresas empezarán a despedir gente:   


El desafío entonces para nosotros (más allá del valor emocional que tiene todo lo que rodea a YPF desde siempre)es estar atentos, informados y formados, y ser inteligentes para sostener la medida con convicción, pero también con inteligencia, porque estos tiros cruzados los vamos a ver venir todos los días, de ahora en más y por mucho tiempo.

SI HAY AUSTERIDAD, QUE NO SE NOTE


Hace unos días contábamos acá que era mula que a los funcionarios políticos provinciales les hubiesen suprimido los viáticos como parte del anunciado -y nunca precisado ni concretado- plan de contención del gasto del gobierno de Bonfatti.

Por el contrario, demostrábamos que les habían aumentado el valor del viático diario, ya que están enganchados con el del fijado para los empleados provinciales; y al aumentarles a éstos (como se hizo con el último decreto de política salarial), automáticamente aumenta el viático de los funcionarios políticos (Autoridades Superiores y Personal de Gabinete).

El decreto que ilustra el post demuestra que el famoso plan de contención del gasto está lejos de concretarse: les reconoce a los funcionarios del plantel político de Bonfatti (que como dijimos acá, suman 748 al 17 de abril) los gastos de alojamiento en que incurran cuando deben trasladarse por sus funciones a otro lado, sea en la provincia o en otro lugar del país (cuando es en el extranjero también, pero por otro decreto); si no se les pagan viáticos. 

O sea que no sólo no les eliminaron los viáticos sino que se los aumentaron, y si por algún motivo no se los pagan (observen que el decreto no dice que fueron eliminados, y no podría porque no lo fueron), les reconocen los gastos de alojamiento a donde vayan.

Pero eso sí: con limitaciones en cuanto a la categoría de los lugares de alojamiento; porque ahora es en hotel tres estrellas, y antes era en cuatro.

Un ajuste griego, que le dicen.

martes, 1 de mayo de 2012

Y DESPUÉS SE OFENDEN SI LES DICEN QUE SON UNAS TORTUGAS


Parece que, de acuerdo a la nota que leemos en la pagina de la Universidad ,  el Ministerio de Educación de la provincia recurrirá a las Universidades Nacionales de Rosario y Santa Fe para consultas sobre ciertas reformas que considera necesarias realizar.

El problema no está en la consulta porque debemos reconocer que el ámbito universitario es el que podría dar respuestas a determinados interrogantes sobre cuestiones temáticas o académicas a resolver. De ningún modo consideramos inoportuna la consulta.
Lo que vemos con gran preocupación es que hace dos meses que se inició el ciclo lectivo y la nueva gestión provincial arrancó en el mes de diciembre. Nos preguntamos si no podrían haberse realizado las consultas en un periodo anterior al  inicio de clases. 

De este modo toda la situación que se generó por los cambios realizados en la escuela media, en particular con determinadas asignaturas como el caso de historia para alumnos que inician ese nivel, podrían haberse discutido con una participación más ampliada y con perspectivas, vinculadas a las ciencias puestas en discusión.
Pero no hay caso: estos reformistas no aprenden o no les importa llevar a cabo políticas públicas que generen una mayor calidad en la educación santafesina. Por lo contrario esta iniciativa que en principio parece interesante, a destiempo pero interesante al fin, se enturbia cuando leemos  que el Gobernador Bonfatti  alienta a  “… romper estructuras y hacer honor a los preceptos de la Ley 1420 y de la Reforma Universitaria. Debemos seguir pegando un giro por los niños y jóvenes...”.
¿Un giro hacia dónde? ¿Se vendrá la bajada de línea MNR-FM?
Dicen los funcionarios firmantes que desean articular ambos niveles para lograr calidad en la educación. Tarde nuevamente.
Los niveles de permanencia y desgranamiento (dos caras de una misma moneda) de la Universidad local son cada vez más preocupantes. Aún los números de alumnos ingresantes bajo la condición de regularidad no es posible obtenerlos dado que no ha finalizado el año académico, pero si observamos los datos relacionados con la cantidad de ingresantes que no aprobaron los cursos de articulación y es un problema alarmante.
Estos cursos forman parte del Programa de Ingreso a la UNL y su finalidad es favorecer la incorporación del estudiante a la vida universitaria. Brindan conocimientos sobre la problemática universitaria y la actividad científica y profundizan contenidos en diferentes áreas básicas. La aprobación de los Cursos de Articulación es una condición necesaria para cursar la totalidad de las materias de primer año de cada carrera
Comprenden dos áreas de articulación: General y Disciplinar. Los Cursos de Articulación General tratan temáticas vinculadas a la vida y el pensamiento propio de la Universidad (Reforma Universitaria de 1918)  y son comunes a todos los ingresantes de la UNL, cualquiera sea la carrera elegida para estudiar.
Los Cursos de Articulación Disciplinar abordan áreas específicas en las que se profundizan algunos contenidos básicos para el cursado de las materias de primer año y, de acuerdo a la carrera elegida, se cursan dos módulos disciplinares, esto es de acuerdo al material publicado por la misma casa de estudios. En esta área específica de evaluación un alto porcentaje de ingresantes no logran pasar la instancia evaluativa. 
Este dato se da con mayor frecuencia en las carreras vinculadas a las Ciencias duras en particular con materias tales como  Matemática  Básica, Química Gral. e Inorgánica, pero también se da en las Ciencias Sociales, con las asignaturas Historia Social, Lectura y Escritura de Texto Académicos y Práctica de la Comunicación Oral y Escrita:  no hacen lectura comprensiva de textos académicos y como consecuencia, no aprueban Historia .
Para concluir decimos que tarde y mal intentan llevar a cabo un programa de mejoramiento de la educación santafesina. 

Con la reforma de los planes de la Escuela Media, no fueron capaces de entablar el dialogo con los principales actores de la comunidad educativa: docentes provinciales, docentes universitarios.  Esto a la vez trae algunas consecuencias ya presentes en el nivel universitario: la inaccesibilidad al nivel por falta de preparación en la escuela media, por citar uno de los problemas.
De este modo seguimos observando que poco y nada se hace en relación a una real incorporación de jóvenes al mundo universitario  y mucho menos a los  provenientes  de los sectores sociales más vulnerables.
Si de los reformistas depende, la Universidad no llegará nunca a ser ni nacional ni popular.

ESTUVIMOS AHÍ

Llegaron las fotos del acto del viernes en Vélez, enviadas por la compañera Sandra, la cronista de sociales de Nestornautas, destacada por la Corriente como corresponsal para cubrir el evento:




Y para el final la más impactante de todas, la prueba contundente de que el kirchnerismo va por todo; tanto que no vacila en entregar a los niños (¡las criaturas!) en manos del revanchismo montonero setentista:


Una barbaridad, y nadie hace nada, y los pibes cagándose de la risa sin tomar conciencia del peligro que estaban corriendo, habráse visto, donde iremos a parar, sssun escándalo, una barbaridad y se nos terminan los epìtetos, vean.

ONCE DÍAS, MUCHOS PEROS



Tardó pero llegó el hombre: habló por fin del tema YPF.

11 días después del anuncio de Cristina, y hubo que chumbarlo un poco; pero se expidió.

Claro, como diría Pino, estaba leyendo la letra chica, y tardó un poco.

Seguramente en breve el "Toni" Riestra romperá con el bloque del FAP, porque está claramente a la izquierda de Binner y Morandini.

Ojo: Scioli está a la izquierda de Binner y Morandini, eh, pero no deja de ser un mérito.

Sobre el pliego de reclamos de ésta gente (el "sí yo te apoyo, pero nosotros lo hubiéramos hecho mejor"), dos o tres cositas:

Al planteo de que todas las provincias participen de YPF y sus ganancias, nos remitimos a lo dicho acá y acá.


A la idea de que se transforme en una Sociedad Anónima con Participación Estatal mayoritaria, cabe decir que si lo que se expropia es una parte (el 51 %, Riestra propone añadir el 25,46 % de Eskenazi) pero no todas las acciones, no es para transformar el tipo social en la misma ley: en todo caso eso debería resolverlo luego la asamblea de accionistas; a lo que hay que agregar que la SAPEM está regida por la Ley 19.550 igual que la SA, con la sóla diferencia de las incompatibilidades y remuneraciones de los síndicos.


La propuesta de modificación del artículo 10 del proyecto remitido por Cristina merece parecidas consideraciones: está contemplado un pacto de sindicación de acciones entre la Nación y las provincias petroleras por 50 años, para votar siempre del mismo modo en las asambleas sociales y reuniones de directorio, y se contempla que no se puede modificar la mayoría estatal sino por una ley especial votada por las dos terceras partes de los miembros del Congreso.


PARES propondría prohibir a futuro la transferencia de esas acciones: en términos prácticos, es lo mismo, porque ninguna ley del Congreso puede prohibir que se dicte en el futuro otra ley (recordar la famosa ley de intangibilidad de los depósitos), o imponer una mayoría agravada cuando no la impone la Constitución. Es como cuando Stolbizer quería reglamentar los DNU por una ley que dijera que el Poder Ejecutivo no podía vetarla: la Constitución no distingue que leyes puede o no vetar el Presidente.


Y la referencia a la retrocesión de la expropiación contemplada en la Ley 21.499 (entendiendo que se habilitarían reclamos de Repsol por esa vía, para que les devuelvan las acciones) obvia el detalle de que la misma ley (en su artículo 35) fija un plazo de prescripción de dos años para que se ejerzan esas acciones desde que se dispuso la expropiación; es decir que después del 2014 no podría ya reclamar nada Repsol por esa vía. 

A la idea de que no expropiar las acciones de Eskenazi favorezca al grupo, esta columna del Rulo Della Torre en Página 12 del domingo; pero ya que estamos: ¿por qué no le pide el diputado Riestra al gobierno de Bonfatti que rescinda alguno de los contratos que tiene con el mismo Eskenazi?

Bien dicen que la caridad bien entendida, empieza por casa. 

DÍA DEL TRABAJADOR


El video que encabeza el post -extraído de la maravillosa "Perón, sinfonía de un sentimiento" de Leonardo Favio-, corresponde a la proclamación por el propio Perón del Decálogo de los Derechos del Trabajador, incluidos en la Constitución Nacional de 1949 en los tiempos del primer peronismo. 

Elegimos esas imágenes y palabras en éste día, en que se conmemora a los trabajadores en todo el mundo recordando a los mártires de Chicago, porque ha sido el peronismo la singularidad argentina en que se inscribe la historia de nuestras masas trabajadoras.

El peronismo no inventó a los trabajadores, ni éstos empezaron a existir a partir de su emergencia a la historia nacional; pero fue desde entonces -desde aquél 17 de octubre del 45'- que ambos (peronismo y trabajadores) estuvieron indisolublemente unidos; porque la enorme mayoría de los trabajadores argentinos asumieron al peronismo como su identidad política.

Atravesando en el camino todas las circunstancias -felices, adversas- que esa misma historia puso a su paso: dictaduras, persecuciones, divisiones, traiciones y enfrentamientos, pero con una constante histórica: cuanto más se pareció el peronismo a lo mejor de sí mismo, más derechos conquistaron los trabajadores argentinos.

Y es que para imponer proyectos políticos y económicos contrarios a los intereses de la mayoría del pueblo argentino, siempre fue necesario disciplinar a los trabajadores con el desempleo, la rebaja de salarios, la pèrdida de derechos: las dos caras de una misma moneda.

Porque en estos tiempos en que estamos empeñados en recuperar YPF hay que recordar otra constante histórica de nuestro pasado: cada vez que el país enajenó sus fuentes de riqueza, y el control de los resortes fundamentales de su economía (en las dictaduras, o en las claudicaciones de la democracia, como el menemismo), cada vez que permitió que otro condujeran su destino, los trabajadores argentinos se vieron despojados de sus derechos.

Una constante que es importante recordar en estos días, para señalar que dos triunfos electorales consecutivos del kirchnerismo por amplísima mayoría (en las elecciones presidenciales del 2007 y 2011) no se explican sin el mayoritario apoyo de los trabajadores argentinos; y son la más rotunda demostración de que consideran que la experiencia iniciada el 25 de mayo del 2003 rescata para estos tiempos la mejor tradición histórica del peronismo; entre otras, cosas, la conquista de derechos por parte de esos mismos trabajadores.

Días en que asistimos a la disputa de Hugo Moyano y el sector que lo respalda hasta hoy al frente de la CGT con el gobierno de Cristina, pretendiendo para sí la exclusividad de la representación de los trabajadores argentinos.

La masividad del acto en Vélez del viernes pasado tampoco se explica sin la presencia activa y militante de miles de trabajadores, e incluso de sus organizaciones sindicales; pero no se trata de contraponer un acto con otro, en éste caso con el de Moyano el día antes en Parque Roca.

Se trata entonces -por decirlo de un modo simbólico- de tender puentes para sumar a los que eligieron ir a cualquiera de los dos actos.

Porque además el proceso de reconquista de derechos de los trabajadores vivido en los últimos 9 años (empezando por el más primordial: tener trabajo) no fue acompañado en la misma medida por una revalorización de esos mismos trabajadores, del valor de las organizaciones sindicales: de hecho, aun creciendo, la tasa de sindicalización está muy lejos de las medias histórica de la Argentina, sobre todo entre los jóvenes.

Y eso tiene que ver con el desprestigio de las dirigencias sindicales, del que casi ninguno se salva: ni la CTA, intento de organización alternativa del movimiento obrero sobre otras bases, que terminó en una escandalosa elección interna con acusaciones recíprocas de fraude; ni la CGT, sumida hoy en un conflicto por su conducción entre el propio Moyano y sus aliados (entre los que hay enemigos de los trabajadores, como Gerónimo Venegas), y sus adversarios, entre los que se cuentan los representantes de lo más impresentable del sindicalismo argentino, como Barrionuevo, Lescano, Cavallieri o los "gordos"; actores de la doble entrega en los tiempos del menemismo: la entrega del patrimonio nacional, y la entrega de los derechos de los trabajadores.

Justamente hace un tiempo atrás énumerábamos acá los derechos que los trabajadores argentinos conquistaron o reconquistaron en los tiempos kirchneristas; cuando desde la CGT y el propio Moyano se cuestionaba al gobierno acusándolo de haberse "menemizado", diciendo que la "sintonía fina" recordaba a la flexibilidad laboral.

Por el contrario, partiendo de la realidad indiscutible de que existen múltiples asignaturas pendientes en la dura tarea de consolidar y profundizar el rumbo, incluso en lo que específicamente tiene que ver con la realidad de los trabajadores (disminuir el empleo en negro, mejorar las condiciones de trabajo, discutir los impuestos al trabajo en el contexto de una reforma tributaria más profunda, resideñar el sistema de riesgos del trabajo, seguir atacando toda forma de precarización laboral o -lisa y llanamente- trabajo esclavo), la reflexión apunta a encontrar las mejores herramientas para conseguirlo.

Y -al menos desde nuestra pespectiva- no hay otro rumbo que perseverar en el trazado por Néstor Kirchner desde aquél 25 de mayo del 2003, y eso implica hoy acatar la conducción política de Cristina, que es además en quien confían plenamente la inmensa mayoría de los trabajadores argentinos para mejorar día a día su situación.

Algo que Moyano (que combatió con fuerza en los 90' al menemismo) debería saber mejor que nadie, para comprender dónde ponerse, impuesto a las ganancias más o plata de las obras sociales menos.