LA FRASE

"REGLAMENTAMOS EL FAL DE LA REFORMA LABORAL PARA QUE MENOS EN PAGAR INDEMIZACIONES POR DESPIDO SE PUEDAN INVERTIR ESOS RECURSOS EN PRÁCTICAMENTE CUALQUIER COSA." (LUIS CAPUTO)

domingo, 7 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 6 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 5 de diciembre de 2025

MI REINO POR UNA ROTONDA

 

El episodio Jalil y su borocoteada rompiendo el bloque excede con creces al peronismo, aunque sea en su interna donde impacte más; y si no nos creen, ahí está a la mano el fallido intento de "Provincias Unidas" que fue lo mismo, pero hacia el interior de la UCR y el PRO (incluyendo en éste caso a su ramal "cordobesista"): erigir un actor político autónomo de los partidos nacionales, con eje en las provincias, para negociar con el poder nacional. La "Liga de gobernadores" (por ponerle un nombre a la mítica criatura) es el sujeto político en eterna construcción de la Argentina, porque quienes intentan -una y otra vez- erigirlo tienen cada vez menos ánimo de influir, en serio, en la política nacional. 

En rigor, bajo la excusa de una presunta defensa del federalismo o los intereses provinciales, lo que terminan negociando es la benevolencia del ocasional poder nacional dominante, para que no les plante estructuras políticas en sus provincias que puedan amenazar las situaciones creadas (lo que acá Reutemann llamaba la teoría del alambrado): pasó en tiempos del kirchnerismo con la Concertación con los radicales K y la transversalidad, sucedió en tiempos del macrismo y se replica ahora, en forma de donaciones de gobernabilidad.  

La idea del federalismo termina prostituida al usarse como coartada para terminar defendiendo los intereses de las distintas fracciones del capital (sean petroleras, mineras o cerealeras, lo mismo da), y la discusión por los intereses provinciales falseada cuando nunca se explica como se los distingue y protege cuando -como está sucediendo ahora- el país entero se desintegra como tal, y los presuntos gestores de esos intereses contribuyen a que así sea. Las provincias (y no todas ellas) podrán ser preexistentes a la nación en términos históricos o jurídicos, pero no sobrevivirán a su implosión, por más que algunos pretendan que así puede ser, o se excusen en eso para apoyar políticas nocivas. 

Lo mismo vale para la excusa de salir de la "agenda amba-céntrica": no se advierte por qué es legítimo dar apoyo en el Congreso al saqueo de los recursos del país y la entrega de su soberanía a cambio de una rotonda, y está mal oponerse a hacerlo mientras se reclaman fondos para hacer cloacas en el conurbano bonaerense. Conurbano que -por otra parte- es por su propio tamaño un país en sí, que discute sobre empleos, salarios, tejido industrial, pobreza o distribución del ingreso y como las políticas nacionales los impactan; y donde preocupan menos las retenciones, las regalías, el RIGI o la eliminación de las trabas para comprar divisas.

Por no hablar del hecho de que las principales discusiones pendientes después de la reforma constitucional del 94' como la coparticipación federal o la representación de las provincias en la Cámara de Diputados, perjudican ostensiblemente a la provincia de Buenos Aires, y en especial a su conurbano. Es decir, si de discriminaciones se habla, la conservación del status quo en ambas cuestiones favorece a las provincias del interior, y en especial a las más pequeñas o menos pobladas.
 
La "federalización" (en éste contexto, entiéndase) de la política es para el peronismo invertir el orden de su creación histórica que determinó su finalidad y sentido, que siempre fue impulsar un proyecto nacional alternativo a la Argentina colonial; pero la misma crisis atraviesa a todos los partidos nacionales: a lo que estaba pasando en la UCR (reducida a una fuerza solo percibida como capaz de gestionar eficazmente  a nivel provincial o municipal), se suma lo que le ocurre al PRO, donde a medida que construye territorialidad -llegando a gobernar provincias- se diluye el liderazgo de Macri, hasta casi desaparecer.

En lugar de fuerzas políticas nacionales organizadas se pasa a un esquema de sultanatos más o menos exitosos (según les toque en suerte ser favorecidos con algún recurso natural estratégica, o alguna actividad económica prevalente en el contexto del modelo productivo en curso), que son la puerta abierta para cualquier tipo de arreglo o componenda; como pudimos comprobar en Santa Fe con la coexistencia de distintas alianzas en el orden provincial (sucesivas Uniones Democráticas para vencer al peronismo) o nacional, donde los socios del socialismo le otorgaban un recreo para jugar al progresismo en el Congreso nacional, sin resignar sus posiciones en la situación provincial. 

Como resultado de este proceso creciente de fragmentación política se distorsiona la oferta política, se desprestigia a las instituciones y se vacía de sentido al voto popular; que es justo lo que el poder económico precisa, para asegurarse de que sus privilegios no serán amenazados. Por eso la cuestionan a Cristina, y no porque insista en la agenda "amba-céntrica" o en su propia situación judicial: porque les recuerda que existe otra forma de asumir el desafío de la representación política. 

Néstor y ella partieron desde una provincia periférica asumiendo la defensa de la provincialización de los recursos naturales estratégicos en la reforma del 94' (un grave error, visto en perspectiva), para volver a colocar al peronismo en la senda de sus mejores tradiciones históricas, que es la de construir un proyecto alternativo de país, capaz de contener a las grandes mayorías nacionales. Y por eso también muchos gobernadores se olvidan hoy de Julio De Vido, que hizo por ellos y por sus provincias bastante más que una rotonda. 

El provincialismo -sin distinción de banderías políticas- se ha empequeñecido tanto como propuesta que ni siquiera intenta ya (sobre todo en el peronismo) erigir liderazgos alternativos, y se limita a romper bloques legislativos no tanto plantear discusiones al interior de los partidos, como para permitirle al gobierno (como acaba de hacer Jalil) controlar las comisiones del Congreso, obstruir la agenda opositora e imponer la suya propia. 

De hecho eluden toda discusión de fondo sobre los grandes problemas del país sea porque en realidad piensan lo mismo que Milei y prefieren dejarlo (como hicieron algunos con Macri) que sea el que haga el trabajo sucio y pague el costo; o directamente eligieron dejar de pensar en visiones alternativas, que puedan poner en tensión las situaciones creadas: no en vano no hubo nunca una resolución 125 provincial, que enfrentara a algún gobernador con los poderes fácticos. 

En ese marco no sería extraño que muchos de ellos terminen acompañando en el Congreso la reforma no tanto convencidos de su utilidad para generar empleo (aunque por conveniencia repliquen en público el discurso oficial), como de su inutilidad a esos fines, que no es lo mismo que inocuidad. Suponen que haciéndolo, le quitarán a Milei una excusa para que no les llegue su rotonda, o se les abra el grifo del Tesoro nacional para sus urgencias. Tuits relacionados: 

jueves, 4 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

ESTABAN FLOJOS DE PAPELES NOMÁS

 

Tres meses atrás contábamos nosotros en ésta entrada que el gobierno provincial había ideado un mecanismo para subsidiarles a las empresas contratistas de obra pública los intereses de los préstamos bancarios que contrajeran en el sistema financiero; usando como garantía los certificados de obra pendientes de pago.

La operatoria se instrumentó primero a través del Nuevo Banco de Santa Fe S.A. (agente financiero del Estado provincial según contrato concedido por los gobiernos del Frente Progresista desde 2009), y se amplió después al Banco Municipal de Rosario, en lo que constituye un doble ayudín con recursos de todos los santafesinos: a las empresas contratistas, y al banco manejado por Javkin, y antes y por años por el socialismo.

Rubro en el que éste gobierno (que restableció el fideicomiso para la explotación de la autopista que Perotti había cancelado para que la administrara Vialidad provincial) no ha inventado nada, ni mucho menos: desde la tarjeta alimentaria al fideicomiso del Laboratorio Productor de Fármacos Medicinales y los depósitos judiciales de Rosario pasando por otros curritos menores, los salvavidas provinciales a la entidad financiera municipal son múltiples. 

Al analizar el proyecto de presupuesto que envió el mes pasado Pullaro a la Legislatura, decíamos en ésta otra entrada "...el artículo 58 del proyecto autoriza al gobierno de Pullaro a suscribir con entidades bancarias convenios de pago a proveedores y/o contratistas y/o adherir a líneas de financiamiento asociadas a la ejecución de gastos de capital, facultándose a compensar los costos financieros que surjan de la operatoria; lo que significa que el mecanismo por el cual la provincia les subsidia a las empresas contratistas los intereses de los préstamos bancarios que contraigan que describíamos acá, estaba flojito de papeles en términos legales.".

Pues bien, el Decreto 3064 firmado por Pullaro y su ministro Olivares el lunes pasado cuya imagen encabeza el post no hace más que confirmarlo: por él el gobernador está delegando en el ministro de Economía "...la aprobación de los Modelos de Acuerdos a celebrarse con instituciones bancarias para brindar asistencia financiera a contratistas de obra pública del Estado Provincial y su posterior suscripción...".

Pero la firma de esos convenios queda supeditada al momento "...cuando el ordenamiento jurídico vigente haya autorizado al Poder Ejecutivo a formalizar dichos acuerdos." . 

Para el caso en que se interpretase que ese "cuando" ya pasó (y por ende si hay una norma que dice que los convenios los firma el gobernador, por la delegación que dispone el decreto los pasaría a firmar el ministro), la pregunta es cual sería entonces el sentido del artículo 58 de la ley de presupuesto para el 2026 que está por tratar la Legislatura, que propicia que se lo autorice a Pullaro a firmar (ahora, no antes) ese tipo de acuerdos.

El Decreto 3064 dice en sus considerandos que "...a instancia de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y en virtud de los beneficios reportados por la ejecución del Programa en cuestión se decidió sumar una nueva entidad bancaria a fin de continuar con sus lineamientos en iguales condiciones de financiamiento que las ya dispuestas en los acuerdos con el agente financiero provincial;..."  , y que "...siendo éste el segundo año consecutivo de la implementación del “Programa de asistencia financiera a contratistas de obra pública del Estado Provincial” se ha evaluado la posibilidad de incluir nuevas entidades bancarias a los fines de ampliar las líneas de financiación, lo que contribuiría a un mayor y más variado acceso al Programa por parte de los contratistas;...". (las negritas son nuestras)

Además de saber cuantos recursos del Estado provincial (y por ende de todos los santafesinos) se llevan gastados en éste subsidio al endeudamiento privado (porque de eso se trata), aspecto sobre el cual el decreto firmado el lunes por Pullaro y Olivares nada dice, sería muy interesante saber por qué toda la operatoria no debería ser considerada flojísima de papeles desde el punto de vista legal.

Al respecto, no está demás recordar que el artículo 65 de la Ley 12510 de Administración, Eficiencia y Control del Estado establece que "Los avales, fianzas o garantías de cualquier naturaleza, que el Poder Ejecutivo otorgue a personas físicas o jurídicas ajenas a este sector, deben contar con autorización legislativa.". 

martes, 2 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

"ESTA VEZ ES DISTINTO"

 

En 2026 se cumplirán 50 años del último golpe de estado en la Argentina. La mayor parte de ese medio siglo transcurrió bajo la aplicación de las recetas económicas del neoliberalismo que en el país inauguró la dictadura de Videla y Martínez de Hoz. Con la excepción de los primeros tiempos del alfonsinismo y los gobiernos del kirchnerismo, en dictadura y en democracia, con peronismos "aggiornados", variantes prolijas del menemato como la Alianza, "nuevas derechas modernas y democráticas" o libertarios anarcocapitalistas fruto del desencanto democrático.

Y el neoliberalismo (en cualquiera de sus encarnaciones circunstanciales) siempre plantea y hace (o intenta hacer) lo mismo: hay que abrir la economía a la competencia, desregular, desmontar o dejar de proteger industriales "artificiales y no competitivas", liberar por completo los movimientos y flujos de capitales, ir al FMI y coordinar con ellos las reformas estructurales necesarias, que son siempre las mismas: reducir el gasto público para evitar la monetización del déficit fiscal y bajar la inflación, achicar el Estado, vender sus empresas, reducir su peso en la economía y su poder de regulación.

Pero además de todo eso, nos dicen que hay que reducir los costos laborales, "modernizar" la legislación del trabajo, recortar derechos porque la población tiene demasiados y son costosos, "hacer sustentable" el sistema previsional, enviar señales de precios al mercado eliminando los "precios políticos" de las tarifas, los combustibles o los alimentos, abrirse a la inversión extranjera otorgándole todo tipo de garantías y beneficios, aprovechar nuestros cuantiosos recursos naturales y nuestras ventajas comparativas porque "tenemos lo que el mundo demanda".

El combo siempre viene con costos añadidos que se nos presentan como necesarios: alineamiento incondicional con la potencia hemisférica dominante como toda política exterior, represión de todas las formas de la protesta social (desde la huelga al piquete), manodurismo punitivista con discurso anti-garantista, suba de las penas (a ciertos delitos, ignorando olímpicamente otros, como los vinculados al tráfico económico), baja de la imputabilidad penal a los menores, restringir el flujo migratorio de países vecinos. 

Y siempre dicen que esta vez es distinto, que ahora si va a resultar, porque hay circunstancias distintas de las que hubo antes (cuando ese mismo set de políticas fracasó estrepitosamente), o porque ahora se aplicaron las ideas del neoliberalismo en serio, sin concesiones ni tergiversaciones. La promesa es -también- siempre la misma: es necesario sufrir hoy (nosotros, no ellos) para que podamos estar mejor mañana. Un mañana que puede ser el segundo semestre, el año que viene o dentro de 35 años: lo importante es que les creamos que hay mañana, y al creerles, no les pidamos nada hoy.

Sin embargo y sin pretender que en este medio  siglo todo haya sido igual cada vez que se implementaron en el país políticas neoliberales, hay consecuencias que se repiten, una y otra vez, como un mantra: la destrucción del tejido industrial y productivo, la pérdida de puestos de trabajo, la erosión del salario, el retiro del Estado de sus funciones y regulaciones, el aumento de la pobreza y la desigualdad, el endeudamiento y la profundización de la situación de dependencia neocolonial del país.

Y en cada uno de esos ciclos, los defensores del corpus de ideas de la ortodoxia económica (que no es más que la coartada ideológica de la defensa de los intereses más concentrados) no son los únicos que proclaman la novedad  de sus ideas de museo, y en nombre de eso prometen que esta vez funcionarán: hay toda una intelectualidad pseudo "progre" que nos llama a aceptar la derrota, aunque parezca que nos está invitando a reflexionar sobre sus causas, para no volver a repetirla.

El llamado viene bajo las seductoras formas de "tratar de entender porque esta vez no es igual, es un fenómeno más complejo", y nos piden reinventarnos, o conectar con el clima de época y cosas así: ya lo estamos viendo en estos días con la discusión de la reforma laboral, o los llamados a "tener un discurso para el mundo de las finanzas", o a aceptar la "invitación al desarrollo" que nos propone Trump. 

Y si bien la sociedad en general -preocupada como está en urgencias más cotidianas y apremiantes- no presta atención a esos divagues, es un discurso que a la larga termina permeando en el sistema político, y que lo único que hace (como ya lo ha hecho) es conducir a nuevas frustraciones, que solo conducen a su vez a reiniciar el ciclo; hasta la próxima vez que nos vuelvan a desplumar, someter y hundir en el fracaso, mientras nos juran que es distinto a otras veces en que hicieron lo mismo. 

Nunca hay que perder de vista -para no ir tras los cantos de sirena- que el peso de los considerables intereses (nacionales y extranjeros) que están detrás del modelo de valorización financiera y fuga de capitales también incide en el campo de la intelectualidad, desde las posibilidades de visibilidad mediática a la industria editorial, pasando por el sistema de reconocimientos y logros académicos.