Por A.C.
Cachanosky, un economista extraordinario,
lúcido, de una formación científica tan sólida, no podía haberse equivocado
tanto a lo largo de estos años.
Hay alguien que encarnizadamente, delictualmente, se dedica a
modificar su pensamiento, alterando sus
publicaciones y haciéndole decir lo que en realidad nunca dijo. Su profunda formación científica y su permanente
conexión con los astros, no podían llevarlo a conclusiones tan equivocadas como
las que se vienen publicando desde hace diez años.
¿Pero como se explica tanto desacierto, tanta profecía delirante,
tanta catástrofe económica nunca cumplida? Es que Chantanosky no hizo jamás
esos vaticinios apocalípticos. El nunca dijo lo que publicaban bajo su nombre. Lo hackeaban. “Me tomaron de punto", asegura en diario La Nación. Y cuenta
que está creando una nueva página con códigos más seguros. Por fin. Se terminaron
las falsificaciones de su contundente pensamiento económico, reconocido en
todos los ámbitos de investigación y académicos del mundo.
Cuando en el año 2002, Chantanosky en su
programa de TV por cable, se pronunciaba a favor de la dolarización de la economía,
lo estaban hackeando. Mientras salía al aire su imagen, la voz no era la de él.
El discurso era de otro. Se podía ver su boca moverse en la pantalla, pero el
audio no le pertenecía. Otro hablaba por él.
Y el que hablaba era una persona que ignoraba los más elementales conceptos de la
economía, porque en la realidad del año 2002 y luego del estallido de la
convertibilidad, hablar a favor de la dolarización, era un planteo que
solamente un desequilibrado podía hacer. La recuperación y el crecimiento
económico récord de Argentina a partir del año 2003, mediante la pesificación
de la economía, la generación de millones de puestos de trabajo, el
fortalecimiento del mercado interno, la producción y el consumo, demuestran que
el camino correcto, era el que indicaba Chantanosky, aunque su voz no pudo
escucharse.
En abril de 2004 y en La Nación, se
publicaba que Chantanosky decía que "el riesgo país son los Kirchner",
y cuando se negociaba la quita de la deuda externa, decía que es
posible que el canje de deuda tenga éxito, no por virtudes propias sino
por lo voluble de los "apostadores" financieros que igual apostarán
por Argentina, como quien pone unas fichas en el casino."
En realidad lo que declaraba es que “el
acierto del país son los Kirchner, y es imposible que el canje de la deuda no
tenga éxito, por virtudes propias, no por lo voluble de los apostadores
financieros, que aceptarán la propuesta Argentina, pero no como quien pone una
fichas en el casino ".
Unos meses después, la aceptación de los
acreedores de una quita de la deuda superior al 60% y la ampliación de los
plazos de pago a 30 años, demostraban que Chantanosky no se había equivocado.
Ese mismo año
2004, pero en el mes de octubre , en HACER (Hispanic American Center
Economic Research) se publicaban sus
supuestas declaraciones relativas a la inversión en Argentina: "La incertidumbre política y económica está frenando los procesos de
inversión, que son los únicos que realmente pueden hacer crecer a un país."
Pero en realidad, el había declarado
que "La certidumbre política y económica está acelerando los procesos de
inversión, que son los únicos que realmente pueden hacer crecer a un país."
Y con el tiempo se confirmó su acertado
diagnóstico, ya que la inversión creció sostenidamente desde el año 2004, y
para el año 2010, alcanzó los 93.777 millones de pesos, y representó el 23,5
por ciento del PBI, el mayor registro de la historia sobre un producto que
creció más de un 80 por ciento desde 2003.
Allí le hacían
decir a Chantanosky
que "el
gobierno utiliza una tecnología tipo KGB para intentar contener la suba del
dólar. (...) lo que hay es una fuerte y
creciente desconfianza hacia un
gobierno que, además de perder la confianza de la gente en su gestión, ha
metido a la Argentina en una situación económica que, por momentos, tiene olor
a 2001." En realidad, Chantanosky nunca tuvo ese enfoque apocalíptico y
golpista, porque decir olor a 2001, sería alentar la caída de un gobierno. Lo
que ocurre, es que el hacker volvió a modificar su pensamiento en el camino del
mail a la dirección del diario.
En realidad, Chantanosky puso como título “El dolor del 2001” y expresaba lo siguiente: “el gobierno utiliza una tecnología de tipo
KGB (Kambio Generador de Beneficios) para contener la suba artificial del
dólar. (...) lo que hay es una fuerte y creciente confianza hacia un gobierno que, además de haberse ganado la
confianza de la gente en su gestión, ha metido a la Argentina en una situación
económica que, por cierto, borró el dolor del 2001." Otro acertado análisis.
También en Junio de 2008, fue hackeado en su página
web “Economía para todos”. Allí se podía leer que “ La crisis económica ya está desatada y la que viene en poco tiempo
más puede llegar a ser de una virulencia inusitada.”
Esta vez no se modificó el texto, sino que el hacker
eliminó la ilustración de la nota, que
era un mapa de Europa Central, ya que Chantanosky,
esta vez no hablaba de Argentina, sino de la virulenta crisis europea a
consecuencia de la explosión de la burbuja inmobiliaria, de los activos
tóxicos, de las hipotecas subprime, cuyos efectos siguen hasta hoy. Tampoco se
equivocó Chantanosky con la virulencia inusitada de la crisis europea.
Y ya en febrero de 2010, vuelve a ser víctima
del hacker en su página “Economía
para todos”.
Con el título “Bienvenidos los nuevos anti K, pero el mal ya
está hecho” aparece esta nota donde Chantanosky supuestamente sostiene que "El
serio problema que tenemos en Argentina es el concepto de orden jurídico que
debe imperar. Pareciera ser que el concepto que predomina es que está bien que
por ley se les quite el fruto del trabajo a unos para dárselo a otros que no lo
merecen. Ese progresismo que fomenta la haraganería, el robo legalizado e
implementar el populismo más exacerbado. Este progresismo nos lleva a tener un
orden jurídico que nos conduce a una permanente decadencia."
Pero en realidad, Chantanosky
expresaba que “"El serio
dilema que tenemos en Argentina es el
concepto de orden jurídico que debe imperar en el futuro. Pareciera ser que el
concepto que predominará, es que por ley se les quite el capital que se
mantiene improductivo a unos para dárselo a otros que lo merecen y lo trabajen.
Ese progresismo que combate la haraganería especulativa, el robo legalizado e
implementa la justicia más exacerbada. Este progresismo nos lleva a tener un
orden jurídico que nos conduce a un permanente crecimiento."
Indiscutiblemente, se trata de un economista con una
profunda visión social.
Y vamos a su última nota hackeada (pero felizmente
recuperada en su original para la felicidad de la comunidad internacional de
economistas) titulada “¿Compraría
usted acciones de empresas manejadas por La Cámpora?” , donde otra
vez demuestra su verdadera y lúcida visión de la economía argentina, y un
profundo conocimiento del mercado bursátil.
Dice Chantanosky que “En general la bolsa opera, en acciones, unos $
30 millones diarios, al tipo de cambio verdadero, menos de U$S 5 millones por día. Una
cadena de fast- food seguramente factura más por día que el volumen operado en
acciones en la bolsa”.
Justamente por eso, porque existe una bolsa
raquítica en relación al volúmen de la
economía argentina, se modificó la Ley 17.811. Porque como se analizara
en ésta nota, el
mercado bursátil debe acompañar la marcha de la economía, sirviendo como fuente
de captación de recursos para las
inversiones productivas y adaptarse a una economía que creció desde el 2003
a la fecha a tasas altísimas, mientras el mercado bursátil es cada vez más
pequeño.
Hasta los propios integrantes de un mercado
elitista lo reconocen:
Por eso la alternativa que plantea el
Gobierno Nacional a través de la nueva ley de capitales, es una apuesta fuerte
e inteligente. Aunque el hecho que Chantanosky, que jamás falla un pronóstico,
no esté de acuerdo y vaticine su fracaso , es preocupante.