LA FRASE

"RECHAZAMOS LAS DEPORTACIONES DEL GOBIERNO ARGENTINO A LOS ACTIVISTAS QUE IBAN A LA CUMBRE DE LA OMC; HAY QUE SER TOLERANTES CON LOS QUE PIENSAN DISTINTO, COMO NOSOTROS QUE RECIBIMOS SIN PROBLEMAS A LA DELEGACIÓN DEL SOCIALISMO SANTAFESINO." (DONALD TRUMP)

martes, 7 de abril de 2015

LANZAMIENTO DE CAMPAÑA


Hay como una euforia anticipada de la derecha argentina, que gasta a cuenta del triunfo de Macri en las presidenciales, triunfo que pondría -por fin- el punto final al ciclo kirchnerista; tras tantos anuncios frustrados.

Y la euforia los hace volar: imaginan gabinetes, reparten áreas de gobierno, lanzan nombres de candidatos a ministros y funcionarios y -sobre todo, y acá viene lo importante- empiezan a anunciar medidas que tomarán desde el primer día de gobierno.

En un punto esto último está bueno: en la medida que se euforizan, pierden los frenos inhibitorios y se les suelta la lengua; más incluso que la propia esperanza blanca del caso (Macri); que luego de ciertas locuacidades que podrían  costarle votos, eligió (seguramente por consejo de Durán Barba) ser más cauto y genérico con sus anuncios y promesas a futuro.

De allí que a los eufóricos más de uno del dispositivo macrista les recordará que no es bueno levantar la perdiz, o mentar la soga en casa del ahorcado: después de todo, si se quiere dar la imagen de un nuevo liderazgo, no queda bien que parezca que al presunto líder le están soplando al oído lo que debe hacer; como por otra parte lo hacen todo el tiempo, pero ya entre bambalinas (aunque no faltaron ejemplos de que lo hicieran en público). 

Claro que esa euforia coexiste con cierto temor creciente a una candidatura de Máximo o de la propia Cristina, o a cual será su protagonismo en la campaña; preocupación que desmentiría el tantas veces anunciado fin de ciclo.

Sin embargo, en la era de las audiencias redundantes, la realidad argentina se mira desde afuera con el cristal con el que cada uno se informe, y la euforia derechosa por la victoria de Mauricio traspasa las fronteras; como se puede constatar con la columna de Openheimer de La Nación de hoy.

Basado en su propia percepción de Macri a partir de un reportaje, Andresito rebosa optimismo: "Cuando le pregunté cómo piensa ganar las elecciones contra un partido gubernamental que va a disponer de muchos más recursos y tiempo en televisión, Macri me respondió que ya ha demostrado que puede hacerlo. Cuando se postuló para la ciudad, poca gente pensó que podría ganar contra el partido peronista y sin embargo lo logró. "

A ver Openheimer, ¿nos podrías decir cuando el peronismo se hizo fuerte electoralmente en la Capital Federal?

Por boca de Macri en el reportaje, Openheimer se entusiasma: "se restablecerá la confianza en el país, tendremos un Banco Central independiente, desaparecerán los controles de divisas y la inflación, los argentinos que tienen miles de millones de dólares en el exterior volverán a invertir en el país, y muchos inversores extranjeros seguirán sus pasos."

Y hay más: el país "restaurará las relaciones dañadas con países vecinos y buscará una "convergencia" con el bloque económico de la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Perú, Colombia y México, y mejorará las relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea, China y otros países asiáticos." Una maravilla vea.

De más está decir que nosotros consideramos que la mejor opción para el país es la continuidad del proyecto político que hoy lo gobierna; y sobran las razones para trabajar para que así sea.

Sin embargo, nos permitimos agregar una más, y lanzar desde acá la campaña: votá en octubre para borrarle la sonrisa de la cara a Openheimer; y no te vas a equivocar.

1 comentario:

Esther dijo...

No sé cómo no me di cuenta antes de que Macri nos regalará el Paraíso en la Tierra. Sospecho que, por lo menos, tiene la varita de Harry Potter, para hacer desaparecer la inflación… ¡Im-pre-sio-nan-te!

Lástima que el periodista no le repreguntó si los que tienen miles de millones de dólares en el exterior los sacaron en blanco o en negro.

Agrego:

«Nosotros somos un espacio que ha desandado el camino de las discusiones ideológicas", dijo. "No nos enamoramos de un libreto. Improvisar para sostener un relato es estafar a la gente. Eso jamás lo haríamos».
¡Uau! ¿La discusión ideológica es sinónimo de enamorarse de un libreto? ¿Conduce a enamorarse de un libreto? ¿La ideología es un libreto? Im-pre-sio-nan-te.
Supongo que el manual de instrucciones para “responder preguntas en las entrevistas” hecho por Durán Barba debe ser, entonces, por inversión al absurdo, algo así como sentar a discutir a Aristóteles, Kant y Wittgenstein.


«Cuando le pregunté si apoyaría investigaciones de corrupción contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros funcionarios de alto rango del gobierno actual, dijo: "Absolutamente. Yo no creo en la impunidad". Añadió que está a favor de que la justicia argentina no sólo investigue a funcionarios de gobiernos anteriores, sino también cualquier irregularidad que pudiera suceder bajo su gobierno.»
No tiene ni un cachito de vergüenza.


«Cuando le pregunté qué iba a cambiar en la política exterior de la Argentina si es que gana, Macri dijo: "Yo diría que todo". Agregó que "el eje de este gobierno ha sido solamente tener una relación estrecha con Venezuela y nosotros creemos que el eje de nuestra política exterior es el mundo entero».
Es claro que tanto Macri como Oppenheimer se dirigen a un público carente de toda información y/o obsesionado con Venezuela-Eje del mal. Después del escándalo con las tratativas con China realmente hay que vivir en una nube para no haberse enterado que este gobierno tiene una política exterior amplia.


Oppenheimer sí que la tiene clara:
«Mi opinión: es muy temprano para sacar conclusiones sobre las encuestas, pero Macri ha arrancado bien. Si la economía argentina sigue cayendo (según el Fondo Monetario Internacional, la Argentina tendrá junto con Venezuela el peor desempeño económico de América latina este año), Macri tiene buenas posibilidades de ganar.
La buena noticia, además, es que los principales contendientes de Macri -unos más que otros- también intentarían volver a insertar a la Argentina en la economía mundial, y poner fin a la alianza automática con Venezuela. Todavía hay razones para ser optimistas».

Macri puede ganar si la economía se derrumba (¿no había dicho algo así Sanz en el 2013?). Lo que importa es que gane Macri u otro que no quiera alianzas con Venezuela. Fin de la historia, no hay otra cosa que a él le interese.

Abrazo,
Esther