LA FRASE

"ESTAMOS A FAVOR DEL VOTO ELECTRÓNICO PORQUE ES PREFERIBLE QUE EL ESCRUTINIO YA VENGA HECHO POR UNA MÁQUINA, ANTES QUE TENER A UN MONTÓN DE EMPLEADOS PÚBLICOS COBRANDO HORAS EXTRAS POR MIRAR UNA PANTALLA SIN HACER NADA." (ADRIÁN PÉREZ)

lunes, 6 de julio de 2015

PASÓ LO PEOR


Pasó el "súper domingo electoral" que se avizoraba difícil para los candidatos del FPV, sin mayores sorpresas: quizás se esperaba una mejor perfomance en Córdoba (o al menos eso auguraban las encuestas), pero por contraste se confirmó el triunfo en La Rioja, por un margen amplio y frente a otra versión de "Unión Democrática" ensayada por la oposición, como en Salta y Chaco.

Los resultados de ayer volvieron a confirmar lo apuntado varias veces acá: en un contexto de estabilidad económica y con señales de reactivación, priman los oficialismos; salvo algún caso puntual de gestión calamitosa.

Y allí está una de las claves para ser optimistas a futuro: si las condiciones materiales de existencia (resultantes de la situación económica en gran medida) disuaden al electorado de votar cambios en la gestión provincial o municipal, parece poco lógico que esas mismas condiciones lo persuadan de hacerlo en el orden nacional; que es justamente donde se desarrollan las políticas que determinan -para bien o para mal- esas condiciones.

El caso de La Rioja reproduce lo que ha sido hasta acá la constante en el NEA-NOA, aun con ensayos de unidad opositora amplia: un triunfo claro del FPV, que seguramente se repetirá en las presidenciales, con la posible excepción del caso correntino; distrito en el que queda por verse el comportamiento del voto radical, que puede llegar a dividirse entre Massa y Macri, y favorecer las chances del oficialismo.

Y hablando de radicales: el caso riojano (que se suma al del Chaco) pone entre paréntesis la eficacia de la estrategia de constituir a la UCR en el polo de convergencia de "toda" la oposición al FPV, para recuperar gobiernos provinciales perdidos, u obtener otros a los que no accede desde 1983: el éxito en el caso mendocino es más sencillo de explicar no sólo por las deficiencias de gestión del gobierno provincial, sino por el hecho de haber logrado que los "gansos" del Partido Demócrata no dividieran el voto opositor -como era tradicional- permitiendo el triunfo del peronismo.

En Córdoba (donde la perfomance del FPV fue más floja de lo esperado, pero acorde a anteriores elecciones provinciales) es también una incógnita el destino del voto peronista que construyó la victoria de Schiaretti, no solo por el resultado de las PASO entre Massa y De La Sota, sino porque en las anteriores elecciones nacionales el "cordobesismo" mostró drásticamente sus límites cuando de elecciones nacionales se trata: si nos atenemos a lo que pasó en 2007 y 2011, no es raro suponer que buena parte de ese voto terminará yendo a la fórmula Scioli-Zannini, en especial en octubre. 

Decidido esta vez Macri a competir por la presidencia (tras los amagues fallidos de las dos elecciones anteriores) el despliegue nacional del PRO imprescindible para sustentar esa ambición lo encuentra más o menos igual que en el 2007: ganando sólo en la CABA, con la instancia pendiente del balotaje; de la que seguramente saldrá airoso pero ésta vez con roces con la UCR y Carrió, con los que comparte "Cambiemos".

A la derrota de Del Sel en Santa Fe, le suma la de Aguad en Córdoba, que aunque por poco, fue derrota: no se construye una alianza metiendo adentro todo lo que puso el PRO en la docta (Macri fue el verdadero arquitecto de la coalición) si no es para ganar; y no pudo.

El tuit de Prat Gay cuya imagen es la apertura del post revela hasta que punto hay confusión en la oposición (en rigor, "las oposiciones") para leer los resultados electorales que se vienen dando, y sus posibles proyecciones a las elecciones nacionales.

En primer lugar porque hay un desconocimiento supino de los resultados puntuales (en Santa Fe por caso el FPV fue tercero pero a poco más de un punto porcentual del ganador, con serias chances de mejorar la perfomance en agosto), y de la ponderación o peso concreto de cada distrito en el padrón nacional: un triunfo del PRO por 20 puntos en la CABA significa 1,6 puntos en el país; mientras que una victoria por 10 puntos  del FPV en la PBA representaría 3,8 puntos, en toda la geografía nacional.  

La cuestión es que los votos nuestros (pocos, muchos, ganando, perdiendo) están claros, los de los otros ("las oposiciones") hay que buscarlos, para determinar a quién asignárselos: hasta el propio Van Der Kooy lo reconoce hoy -a regañadientes- en su columna de Clarín.

Incluso si se tomaran esos grandes distritos de los que habla Prat Gay (CABA, Capital y Santa Fe, si quieren agregamos Mendoza) en todos gana un "opositor" distinto, y sumados todos no llegan a alcanzar el peso en el padrón nacional de la provincia de Buenos Aires.

Presidente se votará en todo el país, por lo que si de proyectar resultados se trata (como hace acá Sanz, hablando de "un resurgimiento del radicalismo), proyectemos mentalmente todas las provincias, incluyendo en el análisis aquéllas en las que no se votó nada en éste año electoral, ni siquiera cargos provinciales o municipales. 

De norte a sur tenemos: Jujuy, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, San Juan, San Luis, Formosa, Misiones, Entre Ríos, Buenos Aires, Chubut y Santa Cruz. Pensemos en las dos últimas elecciones provinciales y nacionales de todos esos distritos (las que corresponderían estrictamente al ciclo kirchnerista), y veamos en cuáles de ellos tiene chances el FPV y en cuáles la oposición; y dentro de ésta, el PRO o la candidatura de Macri.

Para cerrar, dos palabras sobre el principal triunfo "kirchnerista" de ayer, que fue el  triunfo del "No" en el referendo de Grecia.

Un resultado que deja en claro el rechazo frontal a las políticas de ajuste, y a las tentativas de autonomización de la política y la economía (en el sentido de "voten como quieran, pero el ajuste es inevitable"), en claro perjuicio de la primera; dos cuestiones que están en el centro del debate político argentino, aunque se despliegue toda una estrategia marketinera para disumularlo bajo las simplificadores etiquetas de "continuidad o cambio".

Si sirve para algo leído en clave argentina, el caso griego demuestra claramente que cuando al ajuste se lo llama por su nombre y la gente tiene claro lo que representa,  espanta votos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Aguanten los grecios!! Esos que en los dibujos caminan de costado pero igual van al frente.

Carpe Diem dijo...

Alcaración necesaria: Amigo Anónimo, los que caminan de costado en los dibujos no son los grecios, son los egiptos.

Anónimo dijo...

El anónimo habla de griegos que se habían exiliado en Egipto por la interna Platón-Aristóteles.