LA FRASE

"¡POR FAVOR, COMO VAN A DECIR QUE EL GOBIERNO DE MACRI ES FASCISTA, CON MUSSOLINI LOS TRENES FUNCIONABAN PERFECTAMENTE Y LLEGABAN SIEMPRE A TIEMPO!" (ALEJANDRO BIONDINI)

lunes, 31 de julio de 2017

DE "LA LIGA DE LOS GOBERNADORES" A "LA LIGAN LOS GOBERNADORES"


Apenas asumió Macri el gobierno fue notorio que la mayoría de los gobernadores peronistas (con las obvias excepciones de Alicia Kirchner y Alberto Rodríguez Saá) se esforzaban por mostrarse -con matices- como “opositores colaborativos”, a los que el gobierno invitaba a “sumarse para trabajar juntos en equipo”; en aquellos tiempos inaugurales cuando “Cambiemos todavía era “la revolución de la alegría”, se prometían “segundo semestres” prósperos y “lluvia de inversiones”.

Mas allá del previsible crédito que toda sociedad concede a un gobierno que recién inicia su gestión, era notorio también que muchos gobernadores del PJ (algunos por puro pragmatismo, otros por convicciones políticas) hicieron una lectura del resultado electoral parecida a la de la conducción de la CGT: los vientos políticos (nacionales, regionales y mundiales) habían cambiado, y había que adaptarse a ellos; como pasó en los 90’ con el menemato.

Hasta cierto punto hay razones atendibles para que apostaran a una convivencia pacífica con el gobierno nacional, pues al fin y al cabo deben gestionar, y eso supone contar con recursos, sean propios o sean provenientes de otras fuentes de ingresos, como el tesoro nacional.

Sin embargo, advertíamos nosotros que la lectura -como pasó con los dirigentes sindicales- era errada, porque el modelo que gestiona Macri lleva ínsito en sí consecuencia previsibles entonces, y corroboradas hoy, que los iban a poner en aprietos: tendencia a la concentración del poder, recesión, ajuste y caída de la actividad (con la correspondiente caída de los recursos en términos reales) y la insistencia en imponer determinados tópicos de la hoja de ruta del neoliberalismo (como los ajustes en el Estado y el gasto público), con consecuencias catastróficas para las provincias, en términos sociales y económicos.

Por las mismas razones por las cuáles la figura de Cristina se mantuvo incólumne como principal referencia opositora (o sea, el efecto concreto de las políticas de Macri, y como plantarse frente a ellas), el polo alternativo de poder de la “liga de gobernadores” hacia el interior del PJ nunca terminó de alumbrar; más allá de ocupar la conducción formal del partido a nivel nacional para evitar su intervención, y de sostener la rosca de Pichetto en el Senado, que hasta acá deparó más beneficios para Macri, que para las provincias.

Partiendo de esa lectura inicial (que, reiteramos, juzgamos equivocada, y todo indica que fue así) los gobernadores quedaron tan desdibujados como la conducción de la CGT, como le sucede a quien ocupa un “no lugar” en política: ni terminaron de integrarse formalmente a la coalición de gobierno (aunque algunos como Pichetto lo vienen planteando con insistencia), ni mucho menos terminaron plantándose claramente como opositores, con alguna que otra honrosísima excepción (Gildo Insfrán, por ejemplo).

El episodio De Vido y los posteriores reproches presidenciales por “no acompañar” fueron un globo de ensayo del gobierno, en busca de compromisos más amplias hacia el futuro: las reformas que están en carpeta (laboral, previsional, fiscal) son tan intragables social y políticamente, que Macri necesita de una coalición política lo suficientemente amplia como para absorber los previsibles rechazos y resistencias que suscitarán. Desde esa óptica, el paralelismo de la situación de los gobernadores con la de la conducción de la CGT luce más nítido aun.

Y como a partir del caso De Vido intuye que no le resultará tan fácil obtener esa “colaboración” que antes (al principio, cuando el ejercicio del mandato no lo había desgastado tanto) se le ofrecía gustoso, Macri entra en la fase de los berrinches, los reproches y las amenazas: los gobernadores volverán a ser -seguramente- “señores feudales”, “rèmoras del pasado”, “obstáculos para el progreso”.

La Moncloa criolla que primero fue esbozada por algunos de ellos (Schiaretti, Urtubey) y fue rechazada por Macri siguiendo los consejos de Peña y Durán Barba (cuando aun  soñaban con ponerle el epitafio al peronismo); les vuelve ahora como prospecto antes de las elecciones, invitándolos a subirse al tren.

Y si no funciona la zanahoria, o los incentivos empiezan a escasear, será el palo: el caso Tucumán y los cariñitos de Macri a Manzur, o su presencia en Misiones y en las demás provincias apuntalando a los candidatos oficialistas que les quieren serruchar el piso a cada uno de los gobernadores del PJ o sus aliados tradicionales dan muestras claras del giro político del gobierno; que hasta hace no mucho tiempo negociaba con ellos por intermedio de Frigerio armar listas “amigables”, si no comunes; con el compromiso de votar en conjunto en el Congreso, bajando la intensidad de las disputas locales.

Claro que lo que Macri pueda o no hacer no dependerá de lo que él quiera, sino de lo que las circunstancias políticas, sociales y económicas le permitan; por eso los gobernadores del PJ y demases no deberían ver con malos ojos un triunfo de Cristina, con prescindencia de lo que piensen de ella, y de la evolución de la disputa hacia el interior del peronismo de cara al 2019: todo lo que contribuya a debilitar a Macri, a la larga los favorecerá a ellos, incluso para encarar en mejores condiciones la negociación con el gobierno nacional, para los asuntos cotidianos de la gestión y desde el más puro pragmatismo.

Macri, por el contrario, ya dio muestras cabales de lo que hará si sale fortalecido por el resultado electoral: exigirles rendición incondicional y alineamiento sumiso, como hizo con los radicales; experiencia que por cierto lo ha envalentonado, y acaso también tomar una dimensión no muy realista de su verdadero poder efectivo.

1 comentario:

Norberto dijo...

Esto es parte de un comentario que hice ayer, y lo pongo por la referencia a una declaración de Pablo Moyano que dice bastante sobre el tema del post

"Es muy claro que Isidoro no se cansó peleando, nació cansado como gran parte de la estirpe Blanco Villegas, pero acostumbrados a mandonear en estancias caracterizadas por el negreado a sus empleados entendió, que bastaba con eso para corregir lo que el ve como desajustes del orden natural de las cosas, cosas de señoritos dirían en España, el se acata pero no se cumple de nuestros conquistadores, donde se firma, y se da por cierto, aquello que nunca se tuvo intención siquiera de implementar, algo que estuvieron y están experimentando quienes hoy admiten a regañadientes liderazgos que hasta hace una hora objetaban,
Lo digo porque ayer escuche la entrevista de Iván Schargrodsky a Pablo Moyano donde el periodista antes de preguntar dijo que un encumbrado y declarado dirigente gremial anticristinista le habría dicho confidencialmente que la Sheeegua era quien podría poner freno a Isidoro y su banda y que ese sería el voto útil en las elecciones, la respuesta del segundo fue aún mas impresionante, por provenir de un Moyano, dijo que el elección general debería votarse por el candidat@ antimacrista con mayor caudal en las PASO, y me recordó al rey del Principito dando órdenes al Sol, como que salga durante la aurora, o se ponga durante la caída de la tarde.
Y eso sin hablar de la modesta rebelión de la Liga contra las ordenes del a ratos ocupante del Sillón de Balcarce en la expulsión a De Vido, que preanuncia realineamientos en relación a la pelea de referencia."

Nunca menos y abrazos