LA FRASE

"EN REPUDIO A LOS DESPIDOS EN PEPSICO HEMOS DECIDIDO SUSPENDER LOS SNACKS EN LAS REUNIONES DEL CONSEJO DIRECTIVO DE LA CGT." (HÉCTOR DAER)

domingo, 16 de julio de 2017

TODOS SOMOS GILS CARBÓ


Alejandra Gils Carbó resiste el intento de Macri de echarla de su cargo con una dignidad que ya quisiéramos ver en muchos dirigentes políticos y sindicales, en estos tiempos de oprobio. Otra vez -y van- una mujer dando el ejemplo, y marcando el camino.

Macri no ocultó jamás su intención de desplazarla, aun desde antes de asumir como presidente; y desde entonces nunca cejó en su empeño: intentó modificar la ley del Ministerio Público y aplicarle retroactivamente la reforma (que no cuajó en el Congreso) para privarla de sus fueros, de su inmunidad y acotar temporalmente su mandato, llevándose puesta la autonomía funcional que a su cargo le reconoce la propia Constitución Nacional.

La acusan (Macri, sus funcionarios, los dirigentes del oficialismo y los medios adictos al régimen) de militar para el kirchnerismo en tanto forma parte de “Justicia Legítima”, y de favorecer a los dirigentes K que enfrentan causas por presuntos hechos de corrupción. Las pruebas -en tiempos de “posverdad”- te las debo, como diría el presidente.

Omiten que no se encuentra vigente el nuevo Código Procesal Penal de la Nación aprobado por el Congreso en el gobierno de Cristina (que pone el peso de las investigaciones exclusivamente en manos de los fiscales del Ministerio Público), precisamente porque Macri pospuso su aplicación por DNU, dejando subsistente el viejo Código donde los jueces son los que instruyen las causas, excepto que opten por delegar la instrucción en los fiscales.

Gils Carbó dictaminó en contra del tarifazo del gas y de la aplicación del “2 x 1” a los genocidas procesados en causas por delitos de lesa humanidad, y a favor de la libertad de Milagro Sala.

Desde que asumió sus funciones en 2012 creó unidades especiales de la Procuración para combatir la violencia institucional, el narcotráfico, la trata de personas, la violencia de género, el lavado de dinero, los delitos económicos y contra la seguridad social, y las causas de lesa humanidad: todos dramas acuciantes de nuestra sociedad, que en muchos casos debemos a los amigos y socios de Macri, o a sus apoyos sociales.

Pero por si todo eso fuera poco para hacerla acreedora de la furia presidencial, el propio Macri acaba de confesar desde Córdoba con todo desparpajo que es lo que más le molesta de Gils Carbó: la acusa de promover denuncias contra él y sus funcionarios, por hechos de corrupción; denuncia que para Macri “carecen de todo fundamento”.

Así de sencillo: al presidente y sus funcionarios no se los puede investigar, porque él dice que todo lo que dicen de él y de ellos es mentira, y hay que creerle, porque sí, y nada más. Sanseacabó.

Es decir que despejando toda la hojarasca de pucheritos republicanos indignados y discursos para el cacerolismo bobo, lo que queda es el contrabandista de autopartes salvado de la cárcel en los 90’ por la Corte de los milagros menemista, que pretende seguir usufructuando de los beneficios de un Poder Judicial “amigo” para hacer sus negocios, sin interferencias molestas.

Eso, y la enorme dignidad de Alejandra Gils Carbó.

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