LA FRASE

"TODAS MIS DENUNCIAS SON ARCHIVADAS PORQUE DICEN QUE NUNCA APORTO UNA PRUEBA, ASÍ NO SE PUEDE, NO ES CONFIABLE LA JUSTICIA EN ÉSTE PAÍS." (GRACIELA OCAÑA)

domingo, 26 de enero de 2020

VOLVIMOS


La estatización de los fondos de las ex AFJP por parte del gobierno de Cristina en 2008 (proyecto sugerido por Amado Boudou, por eso candidato a vice y hoy preso político) fue una de las decisiones estratégicas más importantes del kirchnerismo, en sus 12 años y medio de gobierno.

Le permitió no solo terminar con un sistema que era una estafa para los futuros jubilados y un gran negocio para los bancos, sino construir una herramienta para impulsar el desarrollo del país, financiando proyectos de inversión y crecimiento.

Y proyectos que a su vez permitían acrecentar los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), la "rueda de auxilio" financiero del sistema previsional, vulgarmente conocida por los medios como "la plata de los jubilados".

Según nos cuenta acá David Cufré en Página 12, el FGS tenía activos por 28.400 millones de dólares cuando el Estado los recibió de las AFP, y por 65.076 millones de dólares cuando Cristina dejó el gobierno: un aumento del 129,14 % en dólares, en apenas 7 años.

Esos activos, después de los cuatro desastrosos gobiernos de Macri, se vieron reducidos a 22.000 millones de dólares, lo que supone que perdieron las dos terceras partes de su valor, en moneda dura. Y eso fue posible gracias a las pésimas inversiones realizadas, algunas en condiciones francamente delictivas. Además de vaciarlo, el macrismo impulsó modificaciones en las normas que lo regían para poder desprenderse de las acciones que el FGS tiene en muchas de las principales empresas del país, propósito que no llegó a lograr porque cuando empezó a hacerlo, le llovieron las denuncias judiciales.

La recuperación del control de YPF expropiando el 51 % de su paquete accionario en el 2012 por Cristina en su segundo mandato, a instancias de Axel Kicillof (hoy gobernador de Buenos Aires, tras un contundente triunfo sobre María Eugenia Vidal, la esperanza blanca del macrismo) fue quizás la otra decisión estratégica más importante del kirchnerismo, junto con la cancelación de la deuda con el FMI y los dos canjes de deuda, entre los gobiernos de Néstor y Cristina.

Mientras estas últimas quedaron en la nada por la política de endeudamiento serial para la fuga de capitales del macrismo (hoy le debemos solo al FMI unas seis veces la deuda que Néstor Kirchner pagó de contado), el Estado argentino sigue manejando YPF, por una decisión a la que el macrismo se opuso, cuando se tomó; como también se opusieron a la estatización de los fondos de las AFJP.

Recuperando YPF, el Estado recuperó una herramienta para el desarrollo nacional, que le permite liderar el esfuerzo por superar las necesidades energéticas del país, e influir en los precios internos del mercado de combustible, como se pudo comprobar hacer poco, cuando la petrolera detuvo un aumento por orden del presidente.

Y ahora, estas dos decisiones estratégicas se dan la mano: cuenta Cufré en la nota que YPF emitió dos ON (obligaciones negociables) en el mercado de capitales para financiar su plan de inversiones, y que el Fondo de ANSES suscribió una de ellas por 20 millones de dólares; asociándose así al esfuerzo inversor de la principal empresa del país, cuyo accionista mayoritario es el Estado.

También cuenta que Alejandro Vanoli (nuevo titular de ANSES, y ex funcionario del kirchnerismo en la CNV y el Banco Central) tiene pensado que el FGS invierta en los planes de desarrollo de INVAP (la sociedad estatal a través de la cual se desarrolló el programa ARSAT en tiempos del kirchnerismo, bajo el comando de Julio De Vido, otro preso político, acaso por eso), para volver a desplegar el programa Conectar Igualdad (ahora con telefonía celular con contenidos educativos), o permitir el acceso al posnet a todos los comercios del país que acepten la tarjeta alimentaria.

Durante los años kirchneristas, el Fondo de ANSES financió centrales termoeléctricas y nucleares, la expansión de los servicios de AYSSA y el programa PROCREAR, así como en sus inicios fondeó el lanzamiento de la asignación universal por hijo (AUH); tal como hoy financia a YPF.

Es decir, un Estado inteligente, que emplea con criterio todas las herramientas a su alcance, en el marco de un plan de desarrollo, y un modelo de país que nos contenga a todos, después de cuatro años de saqueo sistemático, y planes de negocios de la élite económica y social del país: volvimos, y se nota. 

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