LA FRASE

"PARA ANALIZAR SI REALMENTE HABÍA NECESIDAD Y URGENCIA PARA QUE EL PRESIDENTE DICTARA EL DNU 70 EN 2023 NOS VAMOS A TOMAR TODO EL TIEMPO QUE SEA NECESARIO." (HORACIO ROSATTI)
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sábado, 15 de agosto de 2026

LECTURA RECOMENDADA

 

"En esta Argentina de pasado y presente tan turbulentos, estamos discutiendo política alrededor de la honestidad o de la popularidad de quienes tienen visibilidad en el ámbito, sin revisar las controversias conceptuales que definen nuestra capacidad de avanzar hacia el bien común. Esto nos hace mucho mal, desde hace tiempo. Traslada la elección de nuestros representantes a encuestas de imagen personal, como si todo fuera cuestión de personas aisladas y además como si las encuestas surgieran del conocimiento personal, siendo que son fruto de la presencia mediática del candidato. He querido hoy hacer una breve reseña de grandes temas que deberíamos discutir, sea porque ignoramos su importancia o porque la presión cultural de la derecha ha conseguido que se adopten creencias equivocadas al respecto. Vamos de lo general a lo sectorial.".

"Por qué es importante no ser una colonia. Hace más de 500 años que la expansión colonial de los países más poderosos busca extraer recursos de otro lugar para fortalecer a la metrópoli. El concepto base no ha cambiado, desde el oro y la plata de Potosí para España, pasando por las carnes argentinas para las carnicerías inglesas o el petróleo de Vaca Muerta para Estados Unidos. Si toda la estrategia productiva se diseña en función de los intereses de uno solo de los países involucrados, el otro es una colonia. Los siglos han confirmado lo obvio. El que produce y exporta masivamente, dentro de un escenario hegemonizado por el que importa, pierde sus recursos naturales, no agrega más que un mínimo valor local, no retiene ganancias ni capital para invertir de forma independiente. No hay forma de disfrazar tal subordinación, ni con toda la tecnología informática del mundo.".

"Por qué es nociva la inversión extranjera indiscriminada. La inversión extranjera nunca ha superado el 20% del total durante el último medio siglo. Sin embargo, parte de nuestra derrota cultural es que nos han martillado que es imprescindible y hasta que es la única manera de crecer. Sin embargo, su capacidad positiva es centralmente el aporte de tecnología que permite la colocación internacional de bienes, que por otra parte debe ser articulada detrás del interés general, evitando que se deje de agregar posible valor local. Eso se contrapone con el giro de utilidades que resta inversión local,o la aplicación a comprar empresas nacionales que funcionaban bien, o los servicios comerciales, en que desde supermercados hasta bancos son innecesariamente de propiedad extranjera. Todo esto debe ser reglamentado.".

"El sistema financiero. Hace 50 años se dictó una ley de inversiones financieras siniestra que nunca fue modificada ni intentó serlo. Formando parte de una ola de avance hegemónico de las finanzas en el mundo se dio una libertad al capital de cualquier origen que hace que hoy los bancos nacionales, que eran fuertes, están acosados por una lógica que los va reduciendo a su mínima expresión, salvo el Banco Provincia de Buenos Aires. Todo el sistema debe ser repensado y transformado con urgencia, si es que queremos librarnos de una dependencia que es simplemente usura.".

"El control de la inflación. En este punto la victoria cultural de la derecha ha sido casi completa. Han sido capaces de convencer a muchos, hasta a los más pobres, que la causa de la inflación es el exceso de moneda en manos de los consumidores, que presionaría sobre una oferta insuficiente de bienes. Ese catecismo lo aplican aún cuando exista más de un 30% de pobreza y un ingreso per cápita con fuerte caída. Es muy perverso. La única inflación monetaria posible se da cuando existe pleno empleo y los salarios reales tienden a subir más que la productividad. En ese caso, puede aparecer presión de demanda sobre oferta estancada y en lugar de aumentar la producción, aumentan los precios. Nada que ver con la realidad argentina de hoy ni de ayer. Necesitamos que los buenos economistas – que los hay – se dejen de joder con sus temores a sacar los pies del plato y expliquen que son los sectores concentrados los que motorizan la inflación y cómo se los debería controlar.".

"El trabajo para todos. El mundo central viene debatiendo hace décadas la diferencia entre ingreso universal y el trabajo para todos, como salidas para reducir con fuerza la pobreza. Nadie ha tomado el guante en Argentina. Cada tanto se reivindica el ingreso universal, sin advertir que en un país con inercia inflacionaria, esa “solución” sería rápidamente cooptada por quienes se benefician con la inflación y la fogonean. Nunca se ha formulado al menos un borrador sensato de trabajo para todos, monitoreado por el Estado.".

"La innovación tecnológica. La aplicación de la ciencia y la tecnología en todos los órdenes de la vida es claramente un factor clave para el bien común. Sin embargo, en la producción de bienes y servicios eso no es un hecho que se dé automáticamente. Allí, la innovación apunta a aumentar la productividad y si los frutos de esa mejora no se reparten con equidad, puede contribuir a aumentar la concentración en favor de los que más tienen. Tal encrucijada se ha dado en varios momentos históricos y se da hoy con fuerza en relación a la inteligencia artificial, que puede perjudicar a grandes sectores de la ciudadanía. No discutimos ni encauzamos esto adecuadamente.".

"La economía popular. La organización de los excluidos de la producción por el neoliberalismo se plasmó en los últimos 25 años, pero quedó a cargo de los propios excluidos, que buscaron fortalecerse definiendo una identidad propia – “la economía popular” – que incluso es materia frecuente de estudio en universidades y ámbitos científicos, que creen así ayudar a los que sufren. Sin embargo, casi sin excepciones – la única podría ser en parte la economía del cuidado – se han pensado como apéndices proveedores de bienes y servicios a segmentos del neoliberalismo, en condiciones de clara subordinación y baja retribución. Es necesario repensar todo el tratamiento porque efectivamente es posible y necesario proponer un plan distintivo para los excluidos, pero este plan debe apuntar a soluciones eficientes para atender necesidades básicas, con participación de los que tienen las necesidades. La economía del bien común entra en colisión con la lógica de estos años de los que han propugnado la economía popular y debemos entender por qué.".

"La asistencia social como factor de desarrollo. La debilidad de análisis del escenario anterior lleva a omitir el potencial de desarrollo que implica generar bases productivas locales para atender la alimentación escolar; el déficit de vivienda; la indumentaria; el cuidado de niños, enfermos o ancianos; la recreación comunitaria. En todos estos casos y más debemos dejar de pensar en cómo entregar los bienes finales para pasar a conseguir que sea el propio tejido social el que implemente soluciones, lo cual llevará no solo a cambiar la naturaleza de la inversión pública sino también a generar patrimonio en lugares donde solo había demandas de subsistencia. Otro debate pendiente."

"Podría seguir con temas productivos, educativos, de organización de la salud, de toma de decisiones en el sector público. El punto a asumir es que no solo se requiere programa operativos serios y meditados, sino junto con eso un pueblo que a través de la reflexión colectiva vaya desembarazándose de los dogmas neoliberales y construya ideas comunes que sustentan el bien común. Hasta pronto."

lunes, 18 de enero de 2021

¿FELIPE SUEÑA CON LA REVOLUCIÓN?

 


Ojalá el anuncio del canciller Solá se concrete en alguna decisión trascendente, y no quede nomás en eso, un anuncio más, y van. Porque si para algo sirvieron los tratados bilaterales de inversión que florecieron como hongos en los 90', es para que el país perdiera soberanía jurídica, y a cambio de presuntas inversiones extranjeras, aceptara cualquier cosa.

Con el necesario e imprescindible complemento de la aceptación del tribunal arbitral del CIADI, con sede en Washington y dependencia del Banco Mundial, la cual la Argentina materializó a través de la Ley 24353 de 1994; algo que muchos países del continente -como Brasil- no hicieron, aun bajo gobiernos que instrumentaron políticas neoliberales.

Cada vez que se quiere tomar medidas contra empresas extranjeras radicadas en el país porque no cumplen con contratos o concesiones otorgadas por el Estado (la nación, las provincias), o se niegan a acatar las leyes argentinas, pende como una amenaza la espada de Damocles de apelar a los TBI (tratados bilaterales de inversión), o acudir a litigar al CIADI.

Hace mucho tiempo atrás, cuando Cristina había obtenido su segundo mandato con el 54,11 % de los votos y a propósito de las principales materias pendientes que le quedaban al kirchnerismo,  decíamos en ésta entrada: "El artículo 71 del mismo convenio constitutivo del CIADI contempla que los países firmantes lo pueden denunciar, y en un plazo de seis meses, la denuncia provoca que ya no se les aplique la jurisdicción del cuestionado tribunal. Si bien el artículo 72 deja a salvo la subsistencia de la jurisdicción del CIADI para los casos de empresas e inversores ingresados al país antes de la denuncia, nos permitiría evitar que en el futuro tengamos otros laudos similares, máxime considerando el altísimo grado de extranjerización de vastos sectores de nuestra economía.".

El "despegue" del "cepo" a la soberanía jurídica que representan los TBI y la jurisdicción del CIADI solo fue concretado -en tiempos kirchneristas- con la Ley 26737, que fijaba límites a la adquisición de tierras en el país por parte de extranjeros. Su artículo 11 estableció (aun rige) que "A los fines de esta ley y atendiendo a los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) suscriptos por la República Argentina y que se encuentren vigentes a la fecha de entrada en vigor de esta ley, no se entenderá como inversión la adquisición de tierras rurales, por tratarse de un recurso natural no renovable que aporta el país receptor.".

De paso y hablando de la ley de tierras: al igual que ocurrió con el blanqueo de capitales o la ley de medios, Macri la modificó -desnaturalizándola- por el Decreto 820/16, que aun está vigente y no ha sido derogado.

Revisar y en su caso denunciar los TBI, salir de la jurisdicción del CIADI, son parte de un amplio abanico de temas pendientes para introducir en el país cambios estructurales, cortando lazos de dependencia jurídica y económica, que no requieren de una reforma constitucional; algo políticamente inalcanzable en las circunstancias actuales.Y se podría hacer si existiera la decisión política, sin tanto "posibilismo" paralizante que se detiene ante la más mínima constatación de una correlación de fuerzas desfavorable. 

Otro ejemplo -conocido por todos- es el de la Ley 21526 de entidades financieras, aprobada por Videla y Martínez de Hoz en 1977, y que aun hoy rige en el país con pocos cambios, la mayoría durante el menemato, y para empeorarla. El propio kirchnerismo, que en 2012 avanzó sobre la Carta Orgánica del Banco Central para terminar con el absurdo de la "autonomía" e imponerle el mandato múltiple (y no sólo el de "cuidar el valor de la moneda"), amagó un par de veces con el tema, sin llegar a concretarlo.

Otro tanto ocurre con el régimen de las inversiones extranjeras: como decíamos en la entrada que citamos, además de los TBI, rige aun en el país la Ley 21382 de Videla y Martínez de Hoz, "empeorada" también por el menemismo en los 90' con la Ley 23697. 

Dijimos entonces: "...la Ley 21.382 reservaba algunos sectores de la economía en los que la llegada de inversiones extranjeras estaba sujeta a autorización del gobierno (cito tres: empresas de servicios públicos, energía y medios de radiodifusión), y permitía en ciertos supuestos restringir o suspender la remisión de dividendos al exterior, por ejemplo por problemas en la balanza de pagos; y la Ley 20.575 (del último gobierno de Perón) a la que reemplazó) fijaba un plazo mínimo de permanencia en el país de las inversiones para que se pudieran remitir utilidades al exterior, y un tope a éstas, obligando a reinvertir parte de las ganancias en el país . La reforma introducida en 1989 (Ley 23.697) hizo tabla rasa con todos esos límites, incluso con la trampa de introducir la absoluta libre disponibilidad de las utilidades para que las empresas extranjeras las remitieran a sus casas matrices...".

Como se ve, nadie está pidiendo (como sería necesario) que vuelva el IAPI, o regresar a la Constitución de 1949. Se trata de reformas que pueden instrumentarse ya, mañana, juntando los votos en el Congreso, por leyes comunes, no de emergencia, ni de delegación legislativa en los términos del artículo 76 de la Constitución. Es cuestión de elegir una -aunque sea para empezar, vieron- y animarse; a ver si es cierto que volvimos mejores, y no simplemente para hacer la plancha, y administrar la crisis.

A menos que a éstas cuestiones se refiera el presidente cuando dice que hay sectores del FDT que soñamos con una revolución.

domingo, 22 de enero de 2012

DIOS LOS OIGA, CHE


Dejemos de lado el uso interesado de la figura y la opinión de Kirchner, al que siempre le endilgan lo que les conviene, como no puede defenderse.

Dejemos también de lado la circunstancia de pretender minimizar la importancia de una medida como eliminar el impuesto a las Ganancias en el caso de los salarios, presentándola como un simple modo de restarle argumentos a Moyano para quejarse: la idea en sí misma es bastante boba, y parece propia de gente que no entiende como funcionan la política, el poder o las disputas de intereses.

Dejemos finalmente de lado que todo esto puede ser una burda operación para agitar fantasmas que asusten en la City (por ejemplo en el caso de la ley de entidades financieras), o para luego -si los anuncios no se concretan- decir que el gobierno dio marcha atrás, o traiciona su discurso.

Dejemos por un momento de lado todo eso, y simplemente pensemos que los dos proyectos de los que habla la nota de La Política On Line se concreten en el transcurso del año, y no podemos sino esperar que sea cierta la noticia.

Porque serían dos muestras contundentes de la ratificación del rumbo emprendido en el 2003, y más aun: de su profundización.