LA FRASE

"LE QUIERO AGRADECER AL PRESIDENTE MILEI PORQUE SU GOBIERNO ME INSPIRÓ LA CONSIGNA "SI HAY ENTREGA, LO MEJOR PUEDE LLEGAR"." (MARCOS GALPERÍN)
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viernes, 23 de julio de 2021

LÓGICAS BINARIAS

 


Cuando se anunció el DNi para las personas no binarias en las redes sociales muchos contrapusieron la medida con las que no se toman, para atender otras cuestiones: la pobreza, la inflación, el desempleo. La dicotomía (falsa) no es nueva, y se reitera con cada cambio en esa dirección, como lo fueron en su momento el matrimonio igualitario o la identidad de género.

Cuidado: no sólo quienes son opositores al gobierno nacional piensan así, sino incluso muchos de sus propios votantes. Y las lógicas binarias ("si hacés esto no podés hacer aquello otro, o deberías haberlo hecho antes de hacer esto") suelen atravesar la grieta: por las mismas horas Federico Pinedo se oponía a la compra de penes de madera para la ESI (en realidad, se oponen a ella), planteando que esa plata se usara para aliviar la situación de los pobres.

Por supuesto que es la misma gente que al mismo tiempo reclama que se terminen los planes sociales, sin que se les mueva el cosito de la coherencia. Pero las lógicas binarias terminan siendo incoherentes, para abordar situaciones complejas.

Sin embargo, una cosa es admitir que no se trata de una cosa o la otra (a veces hay que aprender a usar más seguido la conjunción "y", y no tanto la "o"), en el sentido por ejemplo de que si lanzamos el DNI para personas no binarias no podemos combatir la pobreza; y otra muy distinta es negar que existen prioridades, que demandan acciones complementarias.

Las reformas o avances que algunos tildan (en tono despectivo o peyorativo) de "progres" como las vinculadas a la identidad de género, la eliminación de toda forma de discriminación por sexo o similares son objetadas por las derechas sociales y políticas por razones profundamente ideológicas. En efecto, parte del mito de la "nueva derecha moderna y democrática" consistió en hacernos creer que esas reformas "blandas" (porque no alteraban lo esencial de la estructura injusta del capitalismo) serían aceptadas por todos, o por lo menos conseguirían un consenso mayor que -por ejemplo- las reformas económicas o sociales.

Pero en un punto -el de las lógicas binarias de "esto o aquello"- terminan siendo rechazadas por sectores que se expresan políticamente a través de formas populares, porque consideran algo que no deja de ser cierto: se trataría de "exquisiteces" o "reformas de tercera generación" propias de sociedades que tienen unos cuantos problemas estructurales más acuciantes, ya resueltos; y pueden dedicarse a discutir y aprobar esas cosas.

El argumento es ciertamente atendible, pero no excluyendo ese tipo de reformas, sino encarando las otras, que son más urgentes y siempre quedan pendientes, porque "no da la correlación de fuerzas", o porque lesionan poderosos intereses. Porque además las mismas personas o colectivos que -por caso- hoy celebran la adopción del DNI no binario o sin indicación de sexo, padecen en muchos la inflación, la pobreza o el desempleo; y en consecuencia demandan política para resolver esos otros problemas.

De modo que si algo se le puede reclamar al gobierno es que no aborde esos otros temas con la profundidad que requieren, no que se atiendan reclamos de sectores discriminados y postergados. Y por supuesto y con firmeza, reclamarle aquello que se votó, por las dudas algún distraído (en la toma de decisiones, en la comunicación oficial) crea que a nosotros, los que los votamos y se supone que no tenemos objeciones ideológicas a esas "reformas de tercera generación", nos conforman con placebos o caramelos de maderas; ganando así tiempo y aire para seguir haciendo la plancha sin ir a los bifes en las demás cuestiones.

Como decirlo para que se entienda: hay que repartir penes de madera para la ESI o establecer el DNI para las personas no binarias, pero también y al mismo tiempo hay que combatir la pobreza. Y no porque lo pida -de un modo falso e impostado- Federico Pinedo; sino porque es lo que corresponde en un gobierno que llegó en nombre del peronismo, y al que lo votaron para eso.