LA FRASE

"ESO DE IRSE A VIVIR A UNA BASE MILITAR LO INVENTÉ PRIMERO YO." (MARÍA EUGENIA VIDAL)
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lunes, 18 de diciembre de 2023

EMPATE LAS PELOTAS

 

Desde Cooke a Portantiero pasando por muchos otros analistas se ha teorizado sobre lo que se dio en  llamar el empate hegemónico, por el cual ninguno de los dos grandes bloques histórico que disputa el poder en la Argentina desde hace décadas logra imponer su proyecto al conjunto, y sostenerlo por bastante tiempo como para consolidarlo.

Hace un par de años atrás, decíamos al respecto nosotros en ésta entrada: "Cuando la derecha gobierna (en dictadura o en democracia) implementa políticas de exclusión social que tienden a extraer la riqueza que genera una sociedad, y distribuirla regresivamente, en favor de las clases dominantes. Por esa razón no consigue estabilizar consensos en torno a su modelo, porque la ampliación y profundización de las desigualdades (la única y verdadera "grieta") es causa permanente de tensiones políticas, convulsiones sociales e inestabilidad económica. Y si por excepción logra legitimarse políticamente por un tiempo -como sucedió con el menemismo y la convertibilidad- es la insustentabilidad intrínseca del modelo económico la que termina provocando una nueva crisis.". Lo dicho aplicaba para el gobierno de Macri, y no hay que ser muy avispado para advertir que el recién comenzado gobierno de Milei va por el mismo camino.

Pero más pertinentes aun nos parecen las reflexiones que hacíamos entonces, a propósito del desafío que abre ésta nueva etapa para las fuerzas nacionales y populares, teniendo a la vista la experiencia del gobierno del "Frente de Todos" con la figura de Alberto Fernández encarnando la candidatura principal, y accediendo a la presidencia. Decíamos allí: "Cuando es desalojada del poder por el voto (porque la democracia es la única herramienta con que cuentan las mayorías sociales para torcer su destino), dejan a su paso una sociedad cada vez más fragmentada y desigual, que debe reconstruirse desde un piso de derechos y standards de vida más bajo, para la mayor parte de sus integrantes. A la inversa, los que se enriquecen son cada vez menos, pero más ricos y poderosos.".

"Las fuerzas populares que llegan al gobierno como instrumento electoral de las ansias sociales de reparación de las mayorías deben abocarse de inmediato a esa tarea, para sostener en el tiempo su legitimidad de origen, pues de lo contrario será velozmente erosionada; no solo porque las impaciencias de los que no pueden esperar se explican por urgencias elementales (comida, salud, vivienda), sino porque la derecha controla los dispositivos de construcción de sentido social (sobre todo los medios audiovisuales, las redes sociales y las tecnologías asociadas), y tiene la propiedad de los medios de producción, por ende maneja las palancas y los resortes de la estructura económica, tanto como los climas de opinión y las expectativas sociales.".

"Si las fuerzas populares consiguen imponer reformas que reviertan en parte el deterioro social heredado, y logran reconquistar o garantizar derechos, revalidan su legitimación política inicia; pero si no encaran transformaciones estructurales más profundas, más tarde o más temprano enfrentarán las restricciones que surgen del modelo de desarrollo, y de las relaciones de poder que exceden lo electoral. Para avanzar en ese sentido -así lo indica la experiencia histórica- es necesario lesionar intereses, que no aceptarán mansamente ceder posiciones y privilegios, y reaccionarán con todos los medios a su alcance. Si algo enseña la experiencia argentina actual, son los límites del "consensualismo" y los intentos de comprometer a las clases dominantes (o al menos a una fracción de ellas) en un modelo de desarrollo integrado e inclusivo, en el que forzosamente deben ceder parte de sus privilegios.".

"Puesto en ese trance, no todos los dirigentes de las fuerzas políticas populares se la bancan o demuestran estar a la altura de las circunstancias, y si las clases populares no son organizadas políticamente, en no pocos casos terminan colaborando -al menos parte de ellas- conciente o inconcientemente para sus explotadores. La experiencia corriente es que, en esos casos, ganen terreno al interior de las fuerzas políticas populares las fracciones conciliadoras, que terminan imponiendo (mas allá de su propio volumen electoral específico) la línea política del conjunto; de resultas de lo cual todos buscan correrse más hacia un presunto "centro", se empieza a hablar de poner fin a los conflictos en busca de consensos, y se tornan más blandos los bordes de las coaliciones políticas y sociales armadas para enfrentar al bloque de poder dominante.".

"Pero si los procesos de transformación se detienen justo cuando es necesario profundizarlos, las restricciones de todo tipo (económicas, políticas, sociales) que éstos enfrentan no desaparecen y a veces ni siquiera se posponen en el tiempo, porque ellas se corresponden -como se dijo antes- con el modelo de desarrollo imperante, y con el comportamiento predatorio de las clases dominantes, que es tan constante y permanente como lo son sus intereses. Y si esos intereses no son afectados, conservarán todo el poder que surge de su fortaleza, para imponerse aun al riesgo de dañar al conjunto. Estas clases dominantes además y en toda América Latina, están apoyadas por la memoria social de la experiencia de las dictaduras (instrumentadas siempre en su beneficio): represión, violaciones a los derechos más elementales y desarticulación de toda forma de organización política y social. Desde esa plataforma escrita en el imaginario colectivo siempre exigen más, aun de aquellos que gobiernan en nombre del voto de otros, no del suyo; pues no se sienten comprometidos por el mandato democrático.".

"Y si las fuerzas populares ensayan políticas de estabilización en busca de reducir los niveles de conflicto (es decir, cediendo a las presiones de los sectores dominantes, aun al precio del abandono de su propia base electoral), la paradoja es que terminan erosionando su consenso y legitimidad inicial, y son batidas o con las propias reglas del juego democrático, o con los golpes de mercado, o con una combinación de ambos: la generación de un clima de desestabilización económica, que redunda en conflictos sociales e influye en los cambios políticos. Cuando como resultado de ello las derechas retoman el poder institucional y la conducción del Estado, no vuelven mejores, sino peores: profundizan las políticas de endeudamiento para la fuga de capitales, el industricidio, la destrucción masiva de empleos y salarios, la ruptura aun más profunda de la cohesión social, el abandono de las módicas conquistas conseguidas en los ciclos anteriores, la erosión, colonización y destrucción del Estado.".

"Con lo cual se vuelve al principio, a comenzar de nuevo el ciclo, pero desde más abajo y con un desastre mayor, cada vez. Y por lo general, con la idea (falsa) en los dirigentes políticos de las fuerzas que se asumen como populares o representación de las mayorías, de que el error estuvo en ir muy rápido, o más a fondo, cuando fue exactamente al revés. Si de una vez no se entiende esto y se persiste en el error, nunca lograremos romper el círculo vicioso.".

Como ven, no es necesario poner nombres propios para entender como se aplica esto a las coyunturas políticas recientes y al marco en el que se resolvieron las candidaturas en las últimas tres elecciones presidenciales (2015, 2019 y éste año); y deja una enseñanza importante para el futuro ahora, cuando acabamos de dejar el gobierno, y enfrentamos la amenaza de otro experimento neoliberal cuyos resultados serán -una vez más- desastrosos en términos económicos y sociales, con previsibles convulsiones políticas en el corto plazo, en la medida en que la derecha está decidiendo ir más rápido y más a fondo con las políticas de ajuste.

Cada retorno neoliberal amplía la fragmentación social, las diferencias y desigualdades, a través de reformas que los consolidan a ellos y nos debilitan a nosotros, porque fortalecen a los detentadores del poder económico en la misma medida en que erosionan al Estado, los partidos y la política; y producen cambios sociales que debilitan aun más a los posibles sujetos socialesen torno a los cuales construir alianzas y representaciones para vertebrar una alternativa una alternativa: el caso de Milei y los pibes de Rapi -por ponerlo en una imagen gráfica para que se comprenda- ilustra el concepto.

Dicho de otro modo: empate -en términos de imposibilidad de consolidar una hegemonía- las pelotas: venimos de derrota tras derrota, aun ganando. A menos que nos decidamos a romper el círculo vicioso. Por ejemplo enfrentando de modo decidido este nuevo ensayo de genocidio social, sin componendas, ni renuncios, ni acuerdos espurios, como para empezar.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

"SEGUIRÉ VIVO EN LOS QUE LUCHAN"


Un día como hace 50 años, con solo 49 años de edad y todavía mucho para dar, nos dejaba el “Bebe” John William Cooke; una de las figuras más trascendentes del peronismo revolucionario, de quien bien se dijo que a largo de su trayectoria política cumplió todos los roles posibles, menos el de burócrata.

Poco es lo que puede decir respecto a su biografía que no sea ya conocido: radical yrigoyenista de extracción forjista, adhirió como muchos al peronismo desde sus orígenes, porque vio allí la representación más genuina del nacionalismo popular, y el protagonismo de los trabajadores. Fue el diputado más joven de su tiempo en el primer mandato de Perón, y uno de los hombres a los que el propio Perón apeló en las horas finales de su gobierno, para intentar revitalizar una estructura política anquilosada por el arribismo, la alcahuetería y la burocratización.

Como muchos peronistas, producido el golpe del 55’ conoció la persecución, la cárcel y el exilio, y tuvo un rol destacadísimo en los primeros años de la resistencia peronista, a punto tal que fue la única persona a la que en vida, Perón designó como su heredero y sucesor político para conducir el movimiento en caso de faltar él. Sus encuentros y desencuentros con Perón son también conocidos, porque han quedado registrados en la famosa “Correspondencia”: Cooke, que expresa acaso una de las más altas cumbres de la reflexión política del movimiento nacional y popular en la Argentina, nunca se privó de expresarle al líder exiliado su opinión con brutal franqueza, aun cuando fuera discrepante. Algo que no abundaba por entonces, y faltó más después.

Del pensamiento y la acción revolucionaria del “Bebe” Cooke se pueden rescatar esa y muchas otras cosas, como su absoluta falta de mezquindad para defender posiciones personales, aun en desmedro de los objetivos del colectivo político. Pero nosotros elegimos quedarnos con su incesante apelación a una práctica política reflexiva, y anclada en un sistema de ideas que la vertebrara, le diera cohesión y sentido último.

En tiempos de pragmatismo excacerbado y de “realpolitik” convertida en criterio único y final de construcción política, John William Cooke es un recordatorio permanente que hacer política es sostener ideas, para asumir la representación de determinados intereses; y ambos extremos de la proposición deben estar alineados, sin entrar en conflicto entre sí: no basta con decir que se es peronista para serlo, sino que hay que asumir en concreto la defensa de los intereses que, amenazados o pisoteados por el viejo país oligárquico, encontraron en el peronismo su cauce natural de expresión, desde aquel 17 de octubre de 1945.

Desde esa concepción, la palabra de Cooke (y su ejemplo de compromiso militante) nos iluminan aun hoy, en la crítica coyuntura que nos toca atravesar. Por eso transcribimos a continuación algunas reflexiones suyas dichas hace tiempo, pero que parecieran escritas ayer. Decía el “Bebe”, a quien con justicia Perón calificó como “un eminente argentino”:

“El peronismo, como agrupación mayoritaria de los sectores oprimidos, tiene ante sí una opción entre dos líneas de conducta. Puede mantener la actual, confiando en que de alguna manera imprevista llegará al poder y se iniciará así el milenio peronista. Concepción típicamente burocrática con sus diversas modalidades reformistas, integracionistas o golpistas. O puede plantear la cuestión a la inversa: comprender que el futuro del Movimiento no está en acertar una tómbola sino en movilizar al pueblo en una política revolucionaria sin la cual no hay acceso al poder. La casualidad que nos regale el gobierno y nos garantice el futuro no se dará. Lo que sí podemos decir -y eso depende exclusivamente de nosotros- es encarar los cambios internos de fondo que nos pongan en condiciones de aspirar al poder. Así nuestra vigencia es segura cualquiera sea la duración de la lucha.”. “Al mismo tiempo, la orgullosa seguridad que el Movimiento ha opuesto a la denigración, el escarnio y las persecuciones, no puede hacernos incurrir en la ilusión de que somos los predestinados poseedores del devenir. Nuestra importancia es también nuestra responsabilidad, y si afirmamos ser uno de los polos de la antítesis político-social contemporánea no lo es a título exclusivo, sino como eje de un frente de la nacionalidad en lucha contra la explotación interna e internacional.”.

Sobre las tendencias burocráticas y conciliadoras con el régimen hacia cel interior del peronismo, señalaba con agudeza: “Por lo tanto, el peronismo es, por su composición social y sus luchas, revolucionario por esencia. Y si existe, en su seno, el peronismo revolucionario, es porque el régimen, mediante el manejo del aparato estatal y cultural, demora la toma de conciencia de las masas con respecto a las razones de la tragedia que sufren y a la política que pueda ponerle fin. Lo que llamamos "burocracia peronista" es, en síntesis, una capa dirigente que opera con los mismos valores del enemigo y es incapaz, por lo tanto, de conducir a las bases a la toma del poder, sin lo cual no hay salida ni para las clases trabajadoras ni para el país, pues ya hemos entrado en una etapa en que no hay nacionalismo burgués sino que revolución social y liberación nacional no son objetivos diferenciabas sino dos aspectos de un mismo proceso indivisible.”

Sobre las relaciones entre la política, el Estado y las corporaciones, en tiempos del gobiernos de los CEO’S, ya advirtió Cooke hace años: “Existe también un problema que afecta ya a la soberanía del Estado, porque al lado de las autoridades constituidas de acuerdo con las cartas constitucionales se forma el gobierno de los consorcios financieros, de los hombres de la banca, del comercio y de la industria, que por medio de esta vinculación realizada a espaldas de los intereses populares, llegan a posesionarse del gobierno por los resortes que ponen en juego cuando se trata de la defensa de sus intereses. Se ha llegado a decir por un autor que los grandes consorcios financieros internacionales resuelven situaciones que afectan la suerte de los países en reuniones a puertas cerradas, mientras que los parlamentos deben debatir públicamente todos los problemas de interés general, y desgraciadamente, en los países de economía débil o de Estado débil se llega al resultado de que valen más los convenios realizados en la penumbra de reuniones capitalistas que las decisiones que adopten los representantes del pueblo, aun en el supuesto caso de que hasta ellos no llegue la influencia del poder monopolista”.

Sobre las políticas de endeudamiento, en ocasión de fundamentar en el Congreso siendo diputado, el apoyo a la nacionalización del Banco Central y a la repatriación de la deuda externa por parte del gobierno de Perón: “La deuda externa ha sido fomentada por los países de penetración imperialista en nuestro continente, porque muchos gobiernos endeudados han sido arcilla en manos de los fuertes consorcios internacionales. Los déficits de presupuesto han correspondido, desde hace muchos años, al monto de la deuda pública, y cuando los gobiernos han sido complacientes se ha conseguido aumentar el monto de la deuda a veces con el pretexto de dar a los empréstitos un destino que nunca se ha llegado a cumplir. Hace ciento veinte años que la deuda externa era uno de los capítulos de la opresión de nuestra economía nacional . Pero cuando, por medio de la deuda al exterior, se ha llegado a presionar en la política económica y hasta en la política general de los países, cuando la insolencia del imperialismo llegó hasta el grado de pretender cobrarse directamente de los fondos de la aduana, cuando pretendió inmiscuirse de tal manera en las funciones esenciales de nuestro Estado, ha de comprender la Cámara que nosotros pongamos en esto algo de valor sentimental, sino la satisfacción de haber sacudido un yugo que nos molestaba en nuestras finanzas y nos hería en nuestra dignidad.”

Sobre el rol político de los grandes medios de comunicación, decía esto cuando en 1951 el Congreso argentino discutía la expropiación del diario “La Prensa”, que luego sería entregado a la CGT: “Si fuera exacto que está en juego la libertad de prensa, ninguna voz se levantaría contra este principio fundamental de los derechos humanos; pero esto no es la libertad de prensa, La libertad de prensa es una cosa auténtica, que se está mancillando a través del plan distorsionado que se está siguiendo en este asunto. Nosotros sabemos que, para el imperialismo, el principio de la libertad de comercio, el principio de la libertad de concurrencia, el principio de la libre actividad privada y el principio de la libre empresa son todos fantasmas y mitos que a la larga sirven para acentuar cada vez más la desigualdad que ya existe entre países coloniales y semicoloniales.

Desgraciadamente, a través de los procesos históricos de la humanidad, la libertad de prensa, junto con otras libertades que he mencionado, ha venido a constituir un instrumento más de aherrojamiento, de sometimiento de los pueblos coloniales y semicoloniales. ¡Qué nos vienen a hablar de la libertad de prensa! El propósito es querer embaucarnos con una supuesta igualdad jurídico-formal, que es el punto de arranque de la desigualdad social y económica. Las empresas periodísticas como la que consideramos hoy están en un mundo de trusts, de cartels, de holdings, de toda forma de integración monopolística. La llamada “prensa grande” no ha escapado a este proceso: se han ido integrando, concentrando, y al final han venido todos los órganos de opinión de importancia comercial a quedar en manos de pocos propietarios que siempre están vinculados directamente a las altas finanzas y a los grandes negocios.”.

sábado, 2 de abril de 2011

COOKE, 60 AÑOS DESPUÉS


En estos días de "bloqueo" a Clarín, y cadena nacional de los medios hegemónicos batiendo el parche las 24 horas con los "ataques a la libertad de expresión", con comunicados de ADEPA y misiones de la SIP que amenazan con venir a inspeccionar a los salvajes que habitamos estas pampas, no pudimos evitar acordarnos de hechos similares, ocurridos hace justo 60 años.

En 1951, durante la primera presidencia de Perón, se desata un conflicto entre el diario La Prensa, propiedad de la familia Gainza Paz, y el sindicato de canillitas; que lleva a que los afiliados a éste rodeen el edificio del diario para impedir su publicación en demanda de mejoras laborales.

Tras episodios de violencia que incluyeron muertos, y la huida del país del propietario Alberto Gainza Paz, se crea en el Congreso una comisión investigadora, y finalmente se promueve la expropiación del diario que será cedido a la CGT.

Cuando se discutió en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de expropiación, John William Cooke (que por entonces integraba el bloque de diputados del peronismo) pronunció un célebre discurso sobre la "libertad de prensa" y la "libertad de empresa", a cuyo texto completo pueden acceder aquí. 

Los invitamos a leerlo, porque las palabras del "Bebe" parecieran dichas -en más de un sentido- ayer nomás: cambien La Prensa por Clarín, el sindicato de canillitas por la comisión interna de Artes Gráficas Rioplatenses, la Asociación de Propietarios de Diarios Norteamericanos por la SIP, y todo parece estar como era entonces.

Hasta los despistes y traiciones de los radicales a su propio legado histórico, que con tanta claridad fustiga Cooke.

No estamos pensando en que Magnetto y Ernestina se vayan del país, aunque no nos disgustaría y ellos solitos lo deben tener planeado según como evolucionen las causas de lavado de dinero que investiga la UIF, y la de la apropiación de los hijos de la señora.

Tampoco decimos que haya que expropiar el Gran Diario Argentino; aunque no estaría mal usar el 9 % de las acciones del grupo que tiene la Anses para poner a alguien (digamos el Napia Moreno, o Luisito D'Elía) en el directorio.  

Y no es tampoco que creamos que la historia siempre se repite, sino que alguna gente nunca cambia.

Y mientras ellos no cambien, nosotros tampoco tenemos por qué hacerlo.