LA FRASE

"ÍBAMOS A PRESENTAR NUESTRO PROPIO PEDIDO DE JUICIO POLÍTICO A LA CORTE BASADOS EN SUS FALLOS EN MATERIA LABORAL, PERO ERAN DEMASIADAS FOTOCPIAS." (MYRIAM BREGMAN)

lunes, 31 de enero de 2022

DERROTA POLÍTICA

 

Es posible que la oposición de derecha (tanto la nucleada en Juntos por el Cambio como los liberotarios) hayan esperado que entráramos en default con el FMI para que se produjera una crisis que se terminara llevando puesto al gobierno, y en consecuencia con eso, el anuncio del acuerdo los haya "desacomodado"; pero de ahí a suponer que el arreglo supone un triunfo que consolida a la administración de Alberto Fernández, hay un largo trecho por recorrer.

Desde los 70' para acá y en América Latina, la deuda es el mecanismo por excelencia para generar rentas extraordinarias vía valorización financiera, y financiar la fuga de capitales privatizando las ganancias y socializando las pérdidas, que son cargadas al conjunto de las sociedades. Pero al mismo tiempo y en especial las deudas con el FMI (en éste caso incluso desde antes, tanto como desde su propia fundación) son en esencia un mecanismo de dominación política, la nueva forma que por excelencia asume en estos tiempos, el viejo colonialismo de la ocupación territorial.

En consecuencia, si bien el mega préstamo del FMI a Macri en 2018 (con el aval explícito de los EEUU) tuvo por propósito garantizar la reelección de Macri (un aliado estratégico clave para los intereses de la potencia dominante en la región), en una mirada de largo plazo el objetivo es garantizar que los gobiernos sucesivos (cualquiera sea su signo político) vean estrechados sus márgenes para ensayar políticas económicas (y exteriores) autónomas, que puedan colisionar con los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

Y habrá que decirlo, fracasado el préstamo como estrategia de corto plazo de "ayudín" electoral a la derecha vernácula, ha triunfado con creces en su finalidad de segundo plazo: condicionar el futuro del deudor, en éste caso la Argentina; en términos políticos, económicos y sociales. En este contexto, no debe extrañar que la deuda (que además agudiza la restricción externa) esté en el trasfondo y la raíz de todas las crisis habidas en país, desde 1976 para acá. 

Ciertos es que el repudio o desconocimiento de la deuda por ilegítima u "odiosa" no estuvo nunca en el menú de la política "real", es decir aquella que contaba con chances reales de acceder al poder en 2019. Pero de ahí no debiera seguirse la aceptación a libro cerrado, prescindiendo de las condiciones en que fue contratada (violando tanto la legislación argentina como los propios estatutos del FMI) y el destino que tuvieron los fondos que por esa vía llegaron, básicamente financiar la salida del país de los capitales especulativos que el macrismo atrajo con su modelo de ganancias rápidas, fáciles e insostenibles.

Menos aún teniendo a la vista los antecedentes de los fondos buitres, a los que se les pagaron en 2016 deudas que ni siquiera fueron corroboradas o no estaban reclamadas, y que éste mismo gobierno se apuró a reestructurar sin plantear cuestionamientos a su validez o quitas sustanciales aun en medio de una pandemia (contexto crítico para muchas cosas, pero favorable para otras, como ésa). La aceptación de la deuda con el FMI tal cual fuera contraída trae consecuencias, pero debería traer también responsabilidades, y definir el reparto social de las cargas que demanda pagarla.

Por el lado de las consecuencias y si el acuerdo definitivo es conforme a los anuncios, significa reinstalar el monitoreo permanente del Fondo sobre las decisiones de política económica del gobierno, y que haya decisiones sujetas a su revisión. Gracias a Néstor y Cristina, los argentinos aprendimos como era vivir en un país sin esas limitaciones: políticas como la ley de financiamiento educativo (que llevó la inversión en educación y ciencia al 6 % del PBI), las moratorias previsionales, el Conectar Igualdad, la eliminación de las AFJP, la movilidad jubilatoria, el Programa Procrear, las líneas de crédito productivo obligatorio por la reforma de la carta orgánica del Banco Central, Ahora 12 o la recuperación de YPF no hubieran sido lisa y llanamente posibles, bajo la tutela y supervisión permanente de los técnicos del FMI.

El acuerdo -siempre según los anuncios- supone un nuevo préstamo del Fondo de un monto igual al original, a cancelar con desembolsos periódicos sujetos a esas revisiones, de modo que la posibilidad del default estará siempre latente. Es decir, funciona tal cual fuera descripto por Andrés Asiaín y en idéntico sentido por Claudio Lozano, que no obstante sus críticas no ha renunciado a su cargo en el Banco Nación, pero nadie tampoco le ha pedido que lo haga: ¿será acaso porque, más allá del juicio de valor que su conducta merezca, tiene razón? Porque por mucho menos -como problemas en la cola de los jubilados en los bancos, como le pasó a Vanoli- otros debieron dejar sus cargos, en éste mismo gobierno.

Y supone también graves concesiones conceptuales al monetarismo y la ortodoxia, cuando se habla de "reducir (hasta eliminar) el financiamiento al Tesoro vía emisión monetaria", "reducir gradualmente el peso de los subsidios a la energía" (es decir, aumentar las tarifas) o fijar "tasas de interés reales positivas". Entre que el déficit sea financiado en parte por el Banco Central, se elige que se lo financie tomando deuda en el mercado de capitales, que -aunque local y en pesos-, no está exenta de intereses.  

Pero además, aun cerrando el acuerdo, no debería renunciarse a deslindar las responsabilidades por la deuda aceptada a libro cerrado. En su discurso del viernes (escalofriantemente parecido, aun en términos estéticos, al de De La Rúa anunciando el blindaje), el presidente remitió el asunto al juicio de la historia, llamando a dar vuelta la página. U olvidó que fue su propio gobierno (tarde, pero mejor que nunca) el que instruyó al Procurador del Tesoro Zannini para que denunciara en la justicia a Macri y sus funcionarios, o piensa poner el asunto en el mismo limbo que la frustrada reforma judicial, esperando que la justicia se "autodepure".

Lo cual, de ocurrir, sentaría un nuevo y funesto precedente para que el "partido de la deuda" reincida en sus mismas prácticas de  las últimas cuatro décadas y media, apenas tengan de nuevo la oportunidad:  extraer excedentes sociales, dolarizarlos y fugarlos del país; poniéndolos a salvo de las políticas que ellos recomiendan para el resto de la sociedad, más que de los populismos que anatemizan con el discurso, pero donde sus negocios incluso prosperan más.

Aun asumiendo el discurso oficial que descarta que el acuerdo suponga ajustes (es tan prematuro afirmar eso como lo contrario, aunque esto último pueda razonablemente presumirse, considerando la experiencia histórica, no hay que ver -por todo lo precedentemente expuesto -una victoria donde en realidad hay una derrota: De hecho, la euforia inicial dio paso al propio Alberto diciendo que no hay nada que celebrar, sino simplemente haber evitado el apocalipsis de (sic) un feriado bancario; triste recordatorio del "que abran los bancos y que sea lo que Dios quiera" de Duhalde, y del poder de veto de la banca y el mundo de las finanzas sobre una sociedad que, rumbo a las cuatro décadas de haber recuperado la democracia, no fue capaz de revertir el legado de las leyes de la dictadura en esa materia. Tuits relacionados:

Actualización: Nota ultra relacionada: 

LAS FRASES DEL MES

1. "En mi defensa debo decir que el viaje a Maldivas no lo saqué por el "Pre Viaje" y en las fotos no aparezco tocando ninguna teta." (Luis Rubeo)

2. "Vidal debe ser de las "palomas" del PRO porque te caga desde arriba." (Aníbal Fernández)

3. "Nosotros estamos a favor de la no elección indefinida para cargos ejecutivos." (Myriam Bregman

4. "Macri cortaba todo a las 19 no para ver Nétflix, sino los videos de los que espiaba." (Luis D'Elía

5. "Presenté un Opus Dei contra el pasaporte sanitario." (Sandra Pitta)

6. "El argumento de Gerardo Morales de que debíamos ir a la reunión con el gobierno porque la deuda con el FMI la contrajimos nosotros no me convence: esa es precisamente la razón por la que no teníamos que aparecer allí." (Horacio Rodríguez Larreta)

7. "¿Qué tiene de malo que pasemos las vacaciones juntos con el ex presidente Macri, en un país libre que incluso tiene matrimonio igualitario?" (Carlos Rosenkrantz)

8. "De Carlos Rosenkrantz y de mí podrán decir lo que quieran, pero seguro que no encontrarán imágenes en las que nos estemos besando." (Mauricio Macri)

9. "Todos sabemos que para escuchar y enterarnos lo que el gobierno tiene para decir no era necesario ir a ninguna reunión con ellos." (María Eugenia Vidal)

10. "La inflación es tan galopante que acá en la provincia los radicales votamos el presupuesto en el Senado y cuando llegó a Diputados una semana después ya estaba para rechazarlo." (Maximiliano Pullaro)

11. "No habría que juzgar con tanta severidad lo del hijo de Rosatti, ¿quién no se tomó alguna copita de mas alguna vez?" (Mario Barletta)

12. "Si los radicales opinamos sobre inflación, bien podemos opinar sobre cortes de luz." (Mario Negri)

13. "Decíamos con Carlos Rosenkrantz que lo de esta chica Volvonich es una vergüenza, veranear fuera del país teniendo lugares tan lindos como el country Cumelén." (Mauricio Macri)

14. "Inspirados en lo que hizo Milei, sorteamos a quien le corresponde pagar la deuda de la Argentina con el FMI y miren lo que son las cosas, también le tocó a un kirchnerista." (Kristalina Georgieva)

15. "El avance del gobierno sobre la Corte es inadmisible, solo falta que quieran poner en ella parientes, funcionarios o legisladores del oficialismo." (Gerardo Morales)

16. "Sería inconcebible que el país entre en default con el FMI: las deudas hay que pagarlas, sobre todo las que contrajimos nosotros." (Nicolás Dujovne)

17. "Este gobierno no llega a nuestros logros en materia de energía, ni siquiera hablando de cortes: yo los quiero ver dejando sin luz a 50 millones de personas, en tres países distintos." (Juan José Aranguren)

18. "Que te vuelo que te vuelo la sombrilla" (Sergio Berni)

19. "Nosotros también marchamos el 1° de febrero, pero a favor de la Corte." (Julio Piumato)

20. "No me queda claro lo que piensa Zaffaroni de mí, si opina que soy un sorete que me lo diga de frente y listo." (Gerardo Morales

21. "Ahora que me tengo que quedar unos días aislados en Olivos estábamos pensando con Fabiola en organizar el baby shower del bebé, con unos amigos." (Alberto Fernández)

22. "La ministra Acuña hace una generalización injusta: hay gente como yo, que no pudo terminar el secundario, y no por eso cayó en el narcotráfico." (Marcelo Longobardi

23. "Celebré el fin del "cepo" en Argentina en 2015 basado en la opinión de Diego Bossio." (Joseph Stiglitz)

24. "Con la plata que el kirchnerismo piensa gastar en la vuelta del "Fútbol Para Todos" se podrían hacer 3000 jardines de infantes como los que no hicimos nosotros." (Mauricio Macri)

25. "Por suerte fue solo un susto y ya pasó, estaba en un restaurante, me trajeron la cuenta y me desmayé antes de que me aclaren que la podía pasar para que la pague la Corte." (Juan Carlos Maqueda)

26. "Los que verdaderamente desendeudamos a la Argentina fuimos nosotros, que les pagamos a los fondos buitres incluso más de los que les debíamos." (Alfonso Prat Gay)

27. "En ARSAT vamos a atravesar la atmósfera para llegar a la estratosfera." (Claudia Bello)

28. "Si el presidente me lo pide estaría dispuesto a hacerme cargo de Aerolíneas, para privatizarla." (Domingo Cavallo) 

29. "Gracias al acuerdo que hemos logrado con el FMI, puedo decirles a los argentinos que el 2022 será un gran año." (Alberto Fernández)

30. "¿La deuda con el FMI? ¡Pero por favor, yo la hubiera pateado para adelante sin pagarla durante 20 años, como la del Correo, y listo!" (Mauricio Macri)

31. "Estamos investigando al santafesino que ganó el Quini 6, porque sospechamos que podría ser un testaferro de Perotti." (Maximiliano Pullaro

domingo, 30 de enero de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 29 de enero de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 28 de enero de 2022

ESPERAR Y VER

Parece que está a punto de concluir el culebrón de la negociación con el FMI, y habría acuerdo. Un acuerdo que debe ser discutido en el Congreso de la nación, como la manda la ley de sostenibilidad de la deuda pública votada el año pasado, y como no sucedió cuando Macri contrajo el mega préstamo.

Discusión en la que es previsible anticipar la oposición del macrismo, que contrajo la deuda, sin demasiados esfuerzos por encontrar argumentos razonables, pero démosles tiempo, más allá de sus declaraciones de apoyo de hoy. Y en un punto está bien: si apoyaran el acuerdo (cuyos detalles se irán conociendo con el tiempo), tendríamos que preocuparnos porque seguro es una garcha; y en términos políticos: ¿Quién aplaudiría públicamente que otro haga el trabajo sucio por él?

Acá en Página 12 hacen un resumen de los dichos de Alberto sobre lo que implica o no implica el acuerdo, igual lo dice en el video de apertura. Según se dice, no habría condicionalidades (del tipo de una reforma laboral o previsional), ni se exige llegar al déficit cero, ni aumentos de tarifas (mayores a los que ya está lanzando el gobierno con audiencias públicas, se entiende), ni devaluación, y se podrían sostener los niveles actuales de inversión en obra pública, educación, ciencia y tecnología. La "letra chica" del comunicado del Fondo sugiere otra cosa.

Así dicho parece que es buenísimo, pero bueno sería que el presidente grabe un mensaje para contarnos que cerró un acuerdo horrible. Lo que no termina de cerrar es como tardamos dos años en conseguir lo que -en teoría- planteamos desde un primer momento. tal pareciera que el Fondo se rindió incondicionalmente, seducido por nuestros argumentos, que recién ahora comprendió.

Pero, como dijo una vez alguien, "la única verdad es la realidad", y a esa realidad post acuerdo solo la podremos juzgar cuando suceda. Hasta entonces, son todas puras especulaciones. Lo que sí ha trascendido es que se sostienen las revisiones trimestrales de nuestra economía por el FMI, de acuerdo a cuyos resultados vendrán o no desembolsos de nuevos préstamos, para pagar los vencimientos del anterior, porque se trata de lo que describió en su momento Andrés Asiaín.

Sobre lo que sí hay certeza (por evidencia histórica incontrastable) es que los acuerdos con el FMI, consecuencia de la deuda, siempre fueron gravosos para el país, y fuente de tensiones políticas y sociales. Si el gobierno encontró la cuadratura del círculo para resolver ese problema, bienvenido sea, pero parece difícil que así sea.

Porque el sendero de frenar gastos para mejorar el resultado de las cuentas fiscales (también se puede recorrer el de recomponer los ingresos, como veíamos acá) ya lo recorrimos en el 2021, con los resultados electorales conocidos. Y en el 2023 no se juega solamente la mitad de las bancas del Congreso nacional, sino quien gobierna el país por los siguientes cuatro años, o sea: no hay más lugar para pifiadas, o errores de cálculo. 

Tuits relacionados: 

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jueves, 27 de enero de 2022

PUEDE FALLAR


Confiaron en una "salida exportadora" alla 2002 que haría crecer tanto la economía, que terminaría provocando un derrame en términos de empleos, salarios y redistribución del ingreso. Falló porque pasó lo primero, pero no se verifica lo segundo. 

Anunciaron el fin de la guerra con los medios, y la renuncia a volver a impulsar la ley de medios, mientras ni siquiera osaron cuestionar la fusión de Cablevisión y Telecom, para conseguir clemencia y que no nos atacaran impiadosamente. Falló, nos siguen pegando sin asco como cuando estaba Cristina. 

Apostaron a un rápido arreglo con los acreedores privados sin cuestionar los pagos del macrismo a los fondos buitres, ni presionar para conseguir mayores quitas al capital adeudado, para "tranquilizar a los mercados", que baje el riesgo país, y poder volver a salir al mercado de capitales a buscar financiamiento. Falló, porque esos mismos acreedores hoy presionan reclamando ajuste, el riesgo país está por las nubes y el acceso al mercado de capitales en el exterior (por suerte) sigue cerrado.

Creyeron que era posible algún nivel de diálogo con sectores de la oposición presuntamente racionales y responsables, como los "amigos" Horacio y Gerardo. Falló porque a la hora de ponerle palos en la rueda en el gobierno, no existe tal cosa como la división entre halcones y palomas, y todos siguen alegando demencia como si o nos hubieran entregado el país como nos lo entregaron.

Otorgaron beneficios impositivos a las distintas fracciones del capital (y están planteando seguírselos otorgando) como zanahoria para tejer una alianza con ellos, y evitar los conflictos que hubo en los gobiernos de Cristina, en especial con las patronales del campo privilegiado. Falló porque pese a la rebaja o eliminación de retenciones, rebaja de cargas patronales y vista gorda con los aumentos de precios, el núcleo duro del poder económico sigue estando en la vereda de enfrente nuestra, y apostando otra vez a un gobierno de derecha; mientras aumenta los precios y presiona por una devaluación y más rebajas de impuestos, así como por un acuerdo con el FMI, a como de lugar.

Confiaron -ya estallada la pandemia- que con la eficaz campaña de vacunación alcanzaba para ganar las elecciones, sin inyectar plata en los bolsillos de la gente, en el afán de cuidar los equilibrios macroeconómicos para facilitar un acuerdo con el FMI. Falló, porque perdimos las elecciones, porque las mejoras en la economía no se sintieron en la existencia cotidiana de millones de argentinos, y los sueldos siguieron perdiendo por goleada frente a la inflación.  

Relativizaron (en el Ejecutivo) el "lawfare" y evitaron confrontar con la corporación judicial, apostando a que se "autodepurara". Ni falta hace explicar que la idea falló, y cuanto.

Finalmente, hace dos años buscan un arreglo con el FMI sin cuestionar la deuda contraída por Macri ni las condiciones en las que el Fondo le prestó, suponiendo -o queriendo que nosotros creamos- que ahora el FMI es "bueno" y ya no impone condicionalidades, ni exige ajustes. Falló, porque el Fondo es el mismo de siempre, y lo primero que pide son ajustes, tanto que el nivel y la velocidad de esos ajustes, es lo que está trabando el acuerdo.

Como se puede advertir con el racconto precedente, todas las principales líneas de acción políticas y económicas en las que se basó el despliegue de la gestión de Alberto Fernández (que son en esencia las mismas que motivaron que, en su momento, él y otros dejaran el kirchnerismo) fallaron. La pregunta es si hay "Plan B". 

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miércoles, 26 de enero de 2022

CUANDO OTRO LO DICE MEJOR

 Completo:


"Como bien señala la nota, un ajuste drástico -mucho más drástico aun que el que llevó a cabo Guzmán al sobrecumplir las metas fiscales el año pasado- significaría abortar con una recesión autoinflingida el proceso de recuperación de la economía, antes de que empiece a "derramar" en una mejor distribución del ingreso, si es que se toman las medidas adecuadas para ello, claro está: el "derrame" nunca se produce solo, por simple gravitación de las cosas, o espontáneamente.".

"Y ajustar generando recesión en los dos años finales de su mandato -cuando incluso ha manifestado su intención de reelegir- sellaría definitivamente la suerte del gobierno de Alberto Fernández, comprometiéndola mucho más de lo que está.".

"O lo que es lo mismo: el FMI está pidiendo que el gobierno consume su suicidio electoral y político, minando aun más el consenso de que goza en la sociedad, facilitándole así las cosas a la derecha; primero para ganar las elecciones, y luego para gobernar con buena parte del trabajo sucio, ya hecho.".

"Es decir que ahora, cerrando la mano (negando renegociaciones, o flexibilizaciones de las metas de ajuste, o perdón de sobrecargos), el FMI está haciendo exactamente lo mismo que hizo en el 2018, cuando la abrió generosamente para darle a Macri un crédito abierto por 57.000 palos verdes, para lubricar su luego fallida reelección: jugar a favor de aquellas propuestas políticas que mejor tutelan los intereses permanentes que el Fondo defiende, que son en primer lugar los estratégicos del gobierno de Estados Unidos, y en segundo lugar (pero no muy lejos) los del mundo de las finanzas globales.".

"El que creyó ver otra cosa (así sea el ministro Guzmán, Massa, Béliz o el propio Alberto) estaba, simplemente, mirando otro canal. Las cosas siempre fueron así, para el que las quisiera ver, y cabe preguntarse, a esta altura de los acontecimientos -lo decimos hoy porque lo dijimos entonces- si no fue un error de gestión enfocarse como prioridad de gobierno en cerrar a como diera lugar (tanto que se cerró en plena pandemia) un acuerdo con los acreedores privados; con lo cuales -al fin y al cabo- se podían obtener quitas mayores de capital, y hasta incurrir en default, sin las consecuencias que eso puede traer cuando el acreedor es el FMI.".

"La región parece virar otra vez hacia los "progresismos" o gobiernos de signo popular (populista dirían otros), de acuerdo con las últimas elecciones (Chile, Bolivia, en cierto modo Perú) y las que están por venir (Brasil), de modo que lo que suceda en las presidenciales argentinas del 2023 vuelve a ser, otra vez, clave para los intereses estratégicos de los Estados Unidos.".

"Es imposible saber hoy como decantarán los acontecimientos, pero si se puede establecer que -una vez más- los supuestos básicos de la hoja de ruta trazada por Alberto y el núcleo duro del gobierno se han revelado falsos: el FMI es el mismo de siempre, y los Estados Unidos -sea con gobiernos demócratas o republicanos- tutelan lo que son sus intereses permanentes, con todas las herramientas de que disponen, y con los aliados más dispuestos a alinearse incondicionalmente con sus determinaciones de política exterior.".

"Cualquier otra realidad que hayan imaginado Béliz, Massa y los demás articuladores con los diferentes estratos del poder en EEUU al interior del FDT, se ha revelado como lo que era: una venta de humo para ganar espacios en el posicionamiento interno en el mejor de los casos, o un intento de realineamiento exterior unidireccional del país inviable en términos políticos, sociales y -sobre todo- electorales.".

Post relacionado completo de hace 8 días, acá.

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