LA FRASE

"LE QUIERO AGRADECER AL PRESIDENTE MILEI PORQUE SU GOBIERNO ME INSPIRÓ LA CONSIGNA "SI HAY ENTREGA, LO MEJOR PUEDE LLEGAR"." (MARCOS GALPERÍN)
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sábado, 19 de septiembre de 2020

SAUDADES DEL 2002

 


A propósito de la carta que Macri publicó hace unos días "rompiendo el silencio" en La Nación, decíamos acá: "Por otro lado, la idea de que el voto popular del año pasado y sus consecuencias políticas pierdan peso específico como factor de importancia para ordenar la situación política, es música para los oídos de los que nunca se someten a las urnas pero siempre conservan el poder, en todos los gobiernos, como el empresariado nucleado en la AEA.".

"O los que quieren aleccionar a la Argentina por la "excepcionalidad" -en el contexto regional- de haber encontrado una salida a su crisis por medios electorales, para desplazar a la derecha en el poder: allí andan los Estados Unidos, que en plena pandemia y proceso electoral interno, se hicieron tiempo para entronizar en el BID al "broker" del gobierno de Trump que le consiguió a Macri el gigantesco préstamo del FMI, como aporte de campaña para su fallido intento de reelección.".

No es casual que por estos días hayan reaparecido, cada uno a su turno, Eduardo Duhalde primero y Ernesto Sanz después. Los dos tienen muchas cosas en común: escasos votos, aureola de estadistas, y "hombres de Estado, propensión a los grandes "pactos de la Moncloa" con los factores de poder, predisposición para sugerir "soluciones excepcionales". Y cada uno presume de poder alinear detrás suyo al PJ o la UCR, como para darle un cariz de institucionalidad partidaria a su venta de humo. 

Y por esas razones son figurines que no juegan solos, ni por las suyas: son comodines de lo más poderoso del establishment local, nucleado en la AEA. Más cercano a Paolo Rocca y el grupo Techint Sanz, más próximo a Héctor Magnetto y el grupo Clarín, Duhalde. Unos forzando una devaluación y los otros tratando de frenar el DNU sobre los servicios de cable, telefonía e Internet, ambos -y toda la cúpula de la AEA- preocupados por las restricciones al acceso a las divisas para el pago de deudas en el exterior, o el impuesto a las grandes fortunas. Nada es casual.

Hemos dicho varias veces acá que las protestas "anticuarentena" y los cada vez más módicos cacerolazos urbanos son la forma en la que los votantes de Macri en el 2019 -o al menos parte de ellos-expresan su frustración por el resultado electoral. Algo parecido sucede con la cúpula de nuestro empresariado, contrariada porque el país logró salir de la crisis generada por el macrismo ("su" gobierno), en clave electoral y con un triunfo opositor contundente en primera vuelta.

De allí que desde el primer minuto de gobierno de Alberto Fernández se dedicaron sistemáticamente a meter una cuña entre él y Cristina, y cuando fracasaron en eso, a mostrarlo como un presidente débil manejado por su vice, al que "hay que hacer entrar en razones", para que les haga caso "a los que saben", y gobierne en consecuencia. O sea, en contra de lo que la gente votó.

Las referencias de Duhalde a De La Rúa no son casuales, y no solo por lo que la metáfora (brutal) representa en el imaginario social argentino, como expresión de la debilidad de la figura presidencial: lo que sobrevuela allí es la salida excepcional, por fuera de las instituciones o en sus límites, burlando el claro pronunciamiento de la voluntad popular, hace menos de un año atrás. Del mismo cuño es el  insólito llamamiento del irrelevante en términos electorales Ernesto Sanz, a "formar un gobierno de unidad nacional".

Políticos con varios papelones y deserciones electorales en su haber, planteando que un gobierno y un presidente elegidos por amplia mayoría en primer vuelta necesitan su apoyo para poder fortalecerse. Es decir, los anémicos de votos pretendiendo hacerle a Alberto una transfusión de gobernabilidad. Con la idea de que un gobierno "débil" no puede tomar medidas drásticas, estructurales o que afecten intereses poderosos; y a la inversa, aun gobierno en esas condiciones se le pueden imponer ciertas medidas que en otras circunstancias no serían aceptadas: basta correr del medio a los millones de votos que pusieron a ese gobierno en su lugar, y la crisis o las urgencias harán el resto. 

Por fuera de estas mascaritas sueltas con poderosos valedores en la trastienda. juega la oposición "institucional" su propio partido, con bizarros choques de guiones: por momentos el presidente es un mero títere de los deseos y caprichos de Cristina, y por el otro, un férreo dictador; y a veces las dos cosas al mismo tiempo. Y Cristina, la tantas veces jubilada y remitida al ostracismo político, es la principal árbitro del escenario nacional, cuando no la protaqonista excluyente, tanto que parecen más opositores a ella, que al gobierno mismo,

No parecen advertir que de ese modo solo les hablan a los propios, porque para los que votaron a Alberto, su alineamiento con Cristina es signo de fortaleza, no de debilidad: del liderazgo de ella es que surgió la candidatura, y por su presencia en la fórmula le llegaron la mayor parte de los votos. Y cuanto más se parezca su gobierno -salvando las diferencias que imponen las circunstancias de hecho- a los de Cristina, más chances tiene de conservar el núcleo duro de sus apoyos electorales.

Demasiadas cosas sin metabolizar, para opositores de todo calibre y pelaje, políticos o económicos: la vigencia política de Cristina, el fracaso estrepitoso de su modelo cuando les tocó gobernar, la derrota electoral. Pero al mismo tiempo demasiados problemas para el gobierno (la pandemia y sus efectos, la crisis heredada del macrismo, el contexto internacional y regional, algunas flaquezas propias), como para tener que lidiar al mismo tiempo con estos ensayos destituyentes, o con llamamientos a la desobediencia judicial, para generar conflictos de poderes.

Es curioso -o no- como los que viven reclamando todo el tiempo "respeto por las instituciones" y "reglas de juego claras y estables", tiran permanentemente del mantel institucional, para generar situaciones de excepcionalidad, de las que sacar provecho. Ni que hubieran sido los soportes civiles de las dictaduras.

jueves, 6 de junio de 2019

LOS TUTORES DE LA DEMOCRACIA


Nos cuenta la agente de propaganda del gobierno Silvia Mercado en ésta nota de Infobae de ayer sobre las jornadas realizadas en la Bolsa de Comercio con el auspicio del Colegio de Abogados porteño; y que contaron con la presencia de Macri y otros funcionarios del gobierno y dirigentes políticos como Ernesto Sanz, Miguel Pichetto, Graciela Camaño y Margarita Stolbizer.

El ámbito (el recinto emblemático del capitalismo vernáculo, con todo lo que ello implica), los convocantes (el Colegio que nuclea a los estudios jurídicos más poderosos del país, y proveyó de apoyo y cuadros civiles a todas las dictaduras), el título del evento (“Diálogos para la Argentina”), los participantes, todo da cuenta del estado de decrepitud intelectual de lo más granado del establishment local; (excluyendo, claro está, a la segunda selección de dirigentes convocados) que solo dialoga consigo mismo, para escuchar sus propias opiniones, y para sentirse tranquilos y cómodos porque están todos de acuerdo “en las tres o cuatro cosas que hay que hacer”. Un curso de autoayuda en formato VIP, digamos.

El hecho no tendría más interés que el puede tener un insecto para un entomólogo, sino sirviera para poner en público un discurso político que circula por los medios y la trastienda del poder, de cara a las próximas elecciones; y que en buena medida explica tantos movimientos y especulaciones con las listas y las alianzas de todo el espectro ajeno a la construcción del Frente Patriótico, con la previsible excepción de la izquierda, por razones obvias.

Campea por todo el asunto esa idea vieja (tan vieja como nuestra traumática transición a la democracia desde la dsictadura) de que existen personajes de la política que son una especie de “padres fundadores”, o tutores de nuestro sistema democrático; que están por encima de las coyunturas electorales o las construcciones políticas, para velar por cierto orden, que debe permanecer incólumne sin importar quien gobierne. Adultos responsables que nos cuidan a nosotros, los niños que jugamos a la democracia.

Absolutamente carentes de votos propios (condición al parecer inexcusable para pertenecer a la categoría) o de condiciones de liderazgo real, trafican influencias palaciegas, contactos con el poder “real” y una presunta visión de estadistas, que acompañan hasta con la postura corporal: hombres serios, en pose permanente de estar pensando en los grandes temas, sin dejarse atrapar por las urgencias de la coyuntura. 

Unos papagayos solemnes, que medran al amparo de estructuras políticas desvencijadas que no se renuevan: Sanz sigue siendo la “eminencia gris” de la UCR junto con el “Coti” Nosiglia (al que perfectamente le cabe la descripción precedente) detrás de todas las roscas y decisiones, y Picheto es -insólitamente aun- “Secretario de Acción Política” del Consejo Nacional del PJ.

En ese clima enrarecido de “no debate” de estos encuentros derechosos donde dialogan consigo mismos, Sanz dijo muy suelto de cuerpo y sin ponerse colorado, que a él no le importa perder votos (como si tuviera) diciendo que los problemas más graves que tiene el país son los convenios colectivos de trabajo que vienen de la década del 70’ (lo que además es falso, porque también estos personajes suelen ser notables burros) y el sistema jubilatorio, donde hay que subir las edades y “tocar las jubilaciones”; eufemismo por bajarlas.

Ni la fuga de capitales, ni la evasión impositiva, ni la dolarización de las tarifas, ni el derrumbe productivo, ni la destrucción de empleo, ni el aumento de la pobreza, ni la creciente desigualdad en la distribución del ingreso le preocupan. Los problemas son que tenemos muchos jubilados y ganan demasiado, y que los trabajadores tienen demasiados derechos: cero riesgo corre el hombre con ese discurso, en ese auditorio y con ese público.

Lugar en el que Pichetto (el más oficialista de los presuntos opositores, o el perpetuo oficialista, de todos los gobiernos) asume la defensa de Macri, de las embestidas del propio gobierno, con las especulaciones del “Plan V”; y Sanz le retribuye agradeciéndole que lo haya hecho en Nueva York y frente a los inversores; lugar (dijo) donde si hubiera dicho algo en contrario, “podría voltear al gobierno”, como si el rionegrino tuviera esa capacidad: no es una acusación de golpismo, sino un guiño legitimador del rol que ambos se atribuyen.

Coincidieron además en lo que coinciden siempre, desde 1983 por lo menos, estos personajes: la necesidad de un gran pacto político de superestructuras, que preserve ciertas cuestiones (como las que puntualizó Sanz, ponéle) de los vaivenes electorales. La famosa “Moncloa” que nace de la idea de que cada uno vote como quiera, pero el que llegue al gobierno tiene una sola hoja de ruta posible para seguir.

Tanto es así que el propio Sanz propuso que ese pacto se haga efectivamente y en forma pública, entre la primera y la eventual segunda vuelta electoral de este año, con lo que uno podría preguntarse, si antes del balotaje (si lo hubiera) los dos competidores acuerdan que hay ciertas cosas que se harán, gane quien gane, ¿qué es lo que los argentinos estaríamos decidiendo, en definitiva?

Las elecciones de este año son cruciales en varios sentidos, y la coalición opositora gestada en torno a Cristina y articulada desde el PJ con el Frente Patriótico tiene el desafío mayúsculo de vencer no solo a Macri o a los candidatos de “Cambiemos”, sino a una formidable entente con fuertes apoyos internos y externos, como no se registraba acaso desde la Unión Democrática de 1946: el poder económico, los medios hegemónicos que son parte de él, la embajada y el gobierno de los Estados Unidos, el FMI, el capital financiero internacional, la derecha local y regional, el aparato judicial y los servicios de inteligencia. Y en un rol menor pero no inocuo (porque trabajan desde adentro) también estos personajes autodesignados tutores de nuestra democracia.

martes, 20 de octubre de 2015

SANZ AFIRMA QUE LOS RADICALES SANTAFESINOS VOTARÁN A REUTEMANN


Con todo este tema de tijera sí o tijera no, estos muchachos están un poco perdidos desde el día siguiente a las PASO que terminaron en Santa Fe con Binner en cuarto lugar: veíamos acá entonces como el propio Hermes empezó una errática campaña para evitar repetir el sapo en las generales; cuando para apoyar a su supuesta candidata (Stolbizer) no necesitaba ni necesita tijera alguna. 

Por otro lado algunos radicales no estarían tan de acuerdo con la contundente afirmación del presidente del partido: podemos leer en Rosario 12 de hoy el documento que firmaron varios manifestando públicamente que no van a votar a Macri, bajo ninguna circunstancia.

Aun dando por cierto que así será -no hay por qué no creerles, ni modo de asegurarse: el voto es secreto- no dicen por quien van a votar para presidente; y que harán si se diera el caso de un balotaje entre Scioli y Macri.

¿Llamarían entonces a votar al candidato del FPV tal como en las elecciones provinciales llamaban a los peronistas a votar a Lifschitz para que no ganara Del Sel?

¿O lo de "impedir que la derecha llegue al gobierno" sólo tenía validez para la elección presidencial? 

Como fuere, prestémosle atención a lo que dice Sanz: si -como él dice- los radicales santafesinos no andan con tijeras, van a votar as Reutemann -y no a Binner- para senador; y a la lista de diputados del PRO, en lugar de la que encabeza Hugo Marcucci, de la UCR; porque ambos tramos (senadores y diputados) van pegados a la boleta presidencial:


¿Les está ordenando Sanz a los radicales santafesinos votar a Reutemann, derrumbando aun más la intención de voto de Binner y sus chances de llegar a una banca?

¿O quiere que la UCR santafesina no logre colar siquiera un diputado, para que los radicales santafesinos no puedan luego del previsible fracaso endilgarle nada a su estrategia?

Como fuere, es polémico; y al parecer eso de no andar con las tijeritas no es compartido por todos los radicales de Santa Fe, como lo comprueban esto simpáticos volantes que se reparten por la calle por acá:


martes, 11 de agosto de 2015

PAPELONES: LA ESCASA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO


El domingo cayó otra de las grandes supersticiones electorales argentinas, en la que -a fuer de ser sinceros- sólo creía realmente el, y algún CEO de Techint: habrá que investigar alguna vez cuáles razones -más allá de las estrictamente económicas- llevaron a lo más granado del establishment vernáculo a invertir plata en sostener a semejante paquetazo electoral; contra toda evidencia. 

Con apenas 756.777 votos en todo el país (el 3,45 %, apenas un punto por encima de Carrió) Ernesto "Canaleta" Sanz en compañía de un inverosimil tuitero cazador de guanacos como compañero de fórmula, redondeó la segunda peor perfomance de la UCR en elecciones presidenciales, desde aquél 2 % de Lepoldo Moreau en el 2003 tras la caía del gobierno de De la Rúa.

En su propia provincia (Mendoza) apenas superó los 90.000 votos, y perdió también allí ante Macri: un dato a tener en cuenta para los que dicen (empezando por él mismo) que su problema era el bajo nivel de conocimiento. Todo indicaría -por el contrario- que cuanto más lo conocen, menos lo votan.

De resultas de tan magra perfomance, en octubre no habrá boleta presidencial radical en los cuartos oscuros, y los afiliados de la UCR decidirán si acatan la orden de las autoridades partidarias de subirse al submarino amarillo, conforme los términos del acuerdo que llevó a "Cambiemos"; la estrategia trazada y defendida por el propio Sanz en Gualeguaychú.

Una estrategia cuyas ventajas para la UCR aun están por verse: quedó afuera de la competencia presidencial, la promesa de "gobernar 10 provincias a partir de diciembre" parece muy lejos de poder concretarse y la exigencia (pactada al inscribir la alianza en la justicia electoral) de superar el 15 % de los votos para acceder al reparto dejará a los radicales sin posibilidad de conseguir bancas en distritos claves como la CABA o la provincia de Buenos Aires.

Aun si ganara Macri (la posibilidad a la que por éstas horas se aferra el fervoroso antiperonismo de Sanz y buena parte de la conducción de la UCR), ganan él y el PRO: el propio Macri dejó en claro hace un tiempo que en un eventual gobierno suyo la UCR sería furgón de cola; y los correrán prolijamente a patadas de los lugares claves de la administración.

Amén de estrictas razones numéricas para que así sea (los votos que aportó cada uno, bah) no pueden correr el riesgo de que la gestión se les desmadre por exceder el cupo de inútiles; siendo a su vez que bastante ya tienen con los propios.

Menos cuando los radicales vienen de mojarles la oreja en la mismísima CABA con la candidatura de Lousteau, poniendo en riesgo el triunfo de Larreta y la principal base de operaciones del despliegue político del PRO.

Es posible que en ese caso los contenten con cargos menores que les compensen la floja cosecha de bancas propias en el Congreso; algo parecido vienen aceptando en Santa Fe de parte del socialismo, desde que en el 2007 gobiernan la provincia.

La posibilidad de ser "parte del triunfo" sobre el kirchnerismo es el nuevo placebo que agita Sanz ante la feligresía radical, tal como hasta el domingo sostenía la fábula de la posibilidad de ganar la interna de Cambiemos.

Y algunos se prenden casi gustosos, como por ejemplo Corral que ya anticipó lo que no quiso decir antes de las elecciones provinciales (cuando decían encarnar "al progresismo contra la derecha neoliberal"): va a votar a Macri.

Habrá que ver si con eso logra evitar las previsibles críticas a su liderazgo partidario; o éstas estallan antes y se manifiestan en fugas de votos hacia otras opciones, como Stolbizer.

Desde luego que si "todo falla" y el FPV vuelve a ganar, la cola para pasarle facturas a Sanz llegará hasta su casa en San Rafael, Mendoza.  

sábado, 4 de julio de 2015

BARLETTA, EL REMISERO DE SANZ


Poca gente fue a recibirlo al aeropuerto a "Canaleta" che.

¿No lo acompaña con entusiasmo la UCR local en su campaña presidencial?

Quien diría, ¿no?

Alguien: "Seguramente Sanz vendrá a Santa Fe a hacer campaña para su candidatura dentro de las PASO de "Cambiemos", y hasta sea acompañado pro forma -para la foto- por el radicalismo local; pero nadie en su sano juicio le asigna mínimas chances a una candidatura que es testimonial, y tiene por exclusivo propósito convalidar el colgado de listas legislativas de la UCR de la boleta presidencial de Macri. Algo que -para colmo- en Santa Fe no ocurre.".

sábado, 30 de mayo de 2015

viernes, 6 de febrero de 2015

DISIMULEN UN POCO


Está bien que junto con Techint le metan a la UCR el Canaleta Sanz de Troya, para hacerla el eje de una nueva Unión Democrática que pueda enfrentar con algo de chances al oficialismo.

Pero ilustrar la nota con una foto del acto en el que los candidatos opositores fueron al pie a la orga de Recondo (en círculo amarillo entre Sanz y Negri), ex funcionario de Alfonsín en el área de Justicia (desde donde saltó directo al Poder Judicial), y pongan en el copete "y a otro radical", es como mucho.

Y si encima en la misma foto aparece (más atrás, en el otro círculo amarillo) el locuaz fiscal Sáenz (superior de Fein, la que investiga el caso Nisman), que está convocando a "la marcha del silencio" para el 18 (¿para cuándo una marcha de cirujanos pidiendo por cesáreas?), es como que se estaría notando mucho.

O la idea de que a unos y otros (opositores, medios, jueces, fiscales) les interesa realmente la independencia de la justicia del poder político (del económico ya sabemos que les chupa un huevo), no estaría quedando muy clara que digamos. 

sábado, 24 de enero de 2015

DE LOS ZONZOS SOLO CABE ESPERAR ZONCERAS


Nos quedó traspapelado por el caso Nisman algo que hace unos días leíamos en el muro de Facebook de Ernesto "Canaleta" Sanz: "Reclamo urgentemente al Gobierno retornar a la normalidad con la OMC y con la normativa del comercio mundial para no afectar aún más a la economía en su conjunto. 

Con el fallo de la Organización Mundial de Comercio adverso a la Argentina, que obliga a revocar el sistema de restricciones a las importaciones, se corta otro de los errores de mayor alcance en sus consecuencias negativas de los que se puede jactar el Gobierno. La OMC no encontró motivos realmente proteccionistas para productos de industria nacional, más bien lo que encontró es que el gobierno argentino puso barreras no permitidas para obstaculizar importaciones. Son los mecanismos que usaba el ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. El organismo internacional falló a favor de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. las cinco prescripciones relacionadas con el comercio identificadas por el Grupo Especial y contrarias a las normas de la OMC y del GATT de 1994 son: compensar el valor de las importaciones con un valor al menos equivalente de exportaciones; limitar las importaciones, ya sea en volumen o en valor; alcanzar un determinado nivel de contenido nacional en su producción nacional, hacer inversiones en la Argentina; abstenerse de repatriar beneficios desde la Argentina.


La OMC ratificó todas las cuestiones planteadas por los reclamantes a la Argentina que deberá desmontar en el plazo máximo de seis meses las Restricciones al Comercio que viene aplicandoSi Argentina no cumple los países afectados podrán pedir retiro de concesiones al comercio, esto quiere decir aplicar represalias (retaliaciones) al comercio proveniente de Argentina.


Normalmente las retaliaciones son dirigidas a productos de alta sensibilidad y afectan a las economía regionales. Seguramente y según la dinámica de este gobierno van a dejar para el próximo este problema que aumenta el perjuicio a las muy complicada situación de las producciones regionales.".

Transcribimos íntegramente la entrada (a la que también corresponde la imagen de apertura) porque es ciertamente ilustrativa de la capacidad de concentración de zonceras de cierta gente, que pide que "nos abramos" a un mundo que no termina de comprender como funciona; a menos que por "mundo" traduzcamos EEUU, Europa y Japón, y no incluyamos por ejemplo a Rusia, América Latina, Africa o China: recordemos que ésta misma gente se opuso hace poco en el Senado al acuerdo con los chinos "porque atentaba contra la industria nacional".

En lo que no tienen contradicciones -en cambio- es en el inveterado cipayismo: siempre que el país enfrente un conflicto diplomático, político o comercial, ellos estarán en la vereda de enfrente: si expropiamos YPF, están de acuerdo con Repsol, si los fondos buitres nos embargan la fragata, dicen que hay que pagarles (aunque luego tengan que rebobinar sobre la marcha, ante el consabido papelón), si se intercepta el avión yanqui, están a favor de la embajada; y hasta son capaces de darles la razón a los kélpers, en la disputa por Malvinas; o poco menos.

"Canaleta" Sanz nos advierte las pestes que sobrevendrán sobre nosotros si no hacemos lo que la OMC manda, como si no supiera como funcionan ésta y el GATT realmente: como el complemento a nivel comercial de lo que es el FMI en el diseño de las políticas económicas; como que fueron gestadas en los mismos acuerdos de Bretton Woods con los que las potencias occidentales vencedoras de la Segunda Guerra reestructuraron el mundo, en su propio beneficio.

Potencias que -dicho sea de paso- tienen en esos mismos foros cientos de denuncias de otros países (incluyendo a la Argentina) por prácticas comerciales discriminatorias, anticompetitivas o atentatorias del "libre comercio". 

Una idea ésta última hija dilecta de "la mano invisible del mercado", que constituye una falacia: el comercio internacional nunca es "libre" por completo, y siempre se maneja (como debe ser) de acuerdo con los intereses nacionales de los Estados: recordemos si no como vienen fracasando sistemáticamente las rondas de negociación del propio GATT (en Doha y Uruguay), porque los países que ahora nos denuncian a nosotros por afectar el "libre comercio", se resisten a conceder reciprocidad; por ejemplo eliminando los subsidios a la producción agrícola.

Aunque probablemente el senador Sanz no se haya enterado, el comercio internacional es utilizado por lo Estados como arma política, como lo comprueban en el presente el embargo a Cuba, las sanciones a Rusia por su intervención en Ucrania, o la baja del petróleo inducida por EEUU en complicidad con su aliado Arabia Saudita; para perjudicar a los rusos, chinos y otros integrantes "del eje del mal", como Venezuela o Irán.

Más atrás en el tiempo, cuando la Argentina reclamó a los propios EEUU por la eliminación de ciertas barreras arancelarias para productos nacionales que no podían ingresar al mercado yanqui (como los limones, o los tubos de acero sin costura), el gobierno de Obama impuso como condición arreglar los juicios pendientes en el CIADI de compañías norteamericanas.

En la profundidad de su catálogo de zonceras, omite Sanz que las medidas que se cuestionan tienen a proteger -justamente- "productos de alta sensibilidad" a una apertura indiscriminada de la economía, pero generadores de empleo y salarios; como los textiles o el calzado; entre otros. Por esa razón, acá podemos ver el apoyo de más de 20 cámaras empresarias nacionales a las políticas de administración del comercio exterior que implementa el gobierno. 

Ni falta hace recordar nuestra experiencias del pasado cuando "nos abrimos al mundo" en el sentido que lo plantea Sanz, y sus resultados en términos de destrucción del aparato productivo, y el tejido social.

Una política nacional industrial en serio debe ser a prueba de zonzos y zonceras (como el "comercio libre"), y si bien no puede agotarse en las medidas arancelarias (obsérvese que hasta se objeta que se exija a las multinacionales integrar mayores partes de producción nacional en sus productos finales), pero que no puede siquiera comenzar sin ellas.

Por no mencionar que es obvio que muchas de las restricciones obedecen a la necesidad de cuidar las divisas; tanto como que parece obvio tener que aclarar que éstas son un activo estratégico, del que debe disponer o definir como se dispone el Estado, y no "la mano invisible del mercado".

Y hablando de zonzos y zonceras, don Arturo Jauretche en su célebre "Manual..." diseccionaba aquélla de "la división internacional del trabajo" (una variante del "comercio libre"), trayendo a colación la opinión de Ulysses Grant (ex presidente de EEUU), invitado a la conferencia sobre librecambio de Liverpool de 1897.

Cuando los ingleses les pedían a los EEUU por entonces que "se abrieran al mundo" tal como hoy pide Sanz, decía Grant, recordado por Jauretche: "Señores: durante siglos Inglaterra ha abusado del proteccionismo, lo ha llevado hasta sus extremos y le ha dado resultados satisfactorios. No hay duda alguna que a ese sistema debe su actual poderío. Después de esos dos siglos Inglaterra ha creído conveniente adoptar el libre cambio por considerar que la protección ya no le puede dar nada. Pues bien, señores, el conocimiento de mi patria me hace creer que, dentro de doscientos años, cuando Norteamérica haya obtenido del régimen protector lo que éste puede darle adoptará libremente el libre cambio."