LA FRASE

"YO LE DIJE A JAVIER QUE NADIE IBA A CREER QUE LO DE LA CURITA EN LA PAPADA ERA PORQUE SE LASTIMÓ SALIENDO DE LA DUCHA." (KARINA MILEI)

viernes, 23 de octubre de 2026

LA FRAZADA CORTA

 

La Ley 10014 (1987) es el Estatuto Orgánico de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), y dispone lo siguiente en su artículo 7 inciso q): "El Poder Ejecutivo podrá fijar tarifas preferenciales por razones de interés público, identificando los sectores o regiones beneficiados. En este caso, arbitrará los medios necesarios para cubrir la diferencia y compensar a la Empresa las sumas pertinentes.". Esto supone que cuando el gobierno de la provincia quiere fijar tarifas diferenciales (menores a las normales) para determinadas instituciones o actividades (es decir, subsidiarles el costo de la energía) debe compensar a la distribuidora estatal por no percibir el precio pleno de la tarifa que hubiera correspondido por el servicio que les preste a esos beneficiarios.

Precisamente eso es lo que está haciendo Pullaro mediante el Decreto 2228 firmado el pasado martes, por el cual compensa a la EPE en algo más de 763 millones de pesos, por las tarifas diferenciales (menores) que la empresa les cobró a las empresas recuperadas que son manejadas por sus trabajadores organizados en Cooperativa de Trabajo. Y lo hizo -como surge del decreto- en cumplimiento de lo dispuesto para ese grupo de usuarios en particular por el Decreto 3758/19.

Anotación marginal (o no tanto): ese decreto fue firmado por Miguel Lifschitz cuando le faltaban solo 16 días para concluir su mandato como gobernador de la provincia y ya estaba electo Perotti para sucederlo; reglamentando con ese decreto la Ley 13710 de apoyo a las empresas recuperadas por sus trabajadores, sancionada por la Legislatura santafesina en noviembre de 2017, es decir, dos años antes. Lo que supone que en todo el mandato de Lifschitz las empresas recuperadas administradas por sus trabajadores mediante cooperativas de trabajos pagaron exactamente las mismas tarifas de electricidad que todas las demás empresas, sin ningún benficio.  

El Decreto 3758/19 dispuso que las empresas recuperadas "...serán beneficiadas con una bonificación de 50% sobre el importe básico de la factura correspondiente, en función de la tarifa vigente por cada suministro del cual fueran titular. En el caso que cuyos consumos sean facturados de manera mensual como grandes demandas, serán beneficiadas con una bonificación del 30% sobre el importe básico de la factura correspondiente, en función de la tarifa vigente por cada suministro...". Demás está decir que mayores sean las tarifas (por ejemplo si el gobierno provincial decide que la EPE las aumente e indexe mensualmente el VAD, como hizo Pullaro), mayores deberán ser los subsidios que el Estado (Administración Central) debe transferirle a la distribuidora de energía para compensarla por los beneficios que otorgue.

Claro que esos 763 y algo de millones de pesos que Pullaro le está transfiriendo a la EPE por el Decreto 2228/26 cuya imagen abre el post no le van a cambiar la ecuación económica a la empresa, si los contrastamos con los $ 2.093.000.000.000 (más de dos billones de pesos) que recaudará éste año por tarifas; cifra a la que se llega sumando el monto originalmente estimado en el presupuesto provincial, y los recursos adicionales producto de los sucesivos tarifazos decididos por la gestión de "Unidos", incorporados mediante el Decreto 1893 que analizamos en ésta entrada. De hecho, la compensación equivale a apenas el 0,03 % de los ingresos totales de la empresa, para que las empresas recuperadas paguen entre un 30 y un 50 % menos por una de las tarifas de electricidad más caras del país.   

Pero lo llamativo en éste caso en particular es de donde dispone Pullaro en su decreto sacar la plata para compensar a la EPE por ese beneficio otorgado a las empresas recuperadas, de lo cual podemos enterarnos viendo el anexo del Decreto 2228: 


Traducimos: Pullaro decidió que los 763 y pico de millones de pesos destinados a compensar a la EPE por las tarifas diferenciales fijadas para las empresas recuperadas por sus trabajadores salgan de partidas destinadas a financiar "aportes de capital para fondos de garantías recíprocas para Pymes"; es decir que para vestir un santo desvistió a otro, o el síndrome de la frazada corta. 

Esos aportes de capital son una herramienta de asistencia financiera del Estado a las empresas que tienen dificultades para acceder al crédito, por falta de garantías suficientes exigidas por los bancos: con esos fondos la provincia asume el rol de fiador o garante de los préstamos, para que los préstamos les sean otorgados; ampliamente difundida hace poco por el ministro Olivares al presentar con bombos y platillos el FOGAFE.

Sin embargo, los 763 y pico de millones de pesos mochados a los aportes de capital para fondear garantías recíprocas para las Pymes santafesinas no salieron de los 5000 millones de pesos que el Ministerio de Economía tiene asignados en el presupuesto a esos fines, sino de los 2050 millones de pesos que el Ministerio de Desarrollo Productivo tiene previstos para "aportes de capital para Fondos de Garantías Recíprocas". Es decir que para compensarle a la EPE menores ingresos por tarifas diferenciales por solo el 0,03 % de sus recursos obtenidos por esa vía, Pullaro decidió sacarle a la cartera de su amigo Puccini el 36,50 % de los recursos con que contaba para facilitarles a las Pymes el acceso al crédito; recursos que por cierto representan solo el 0,25 % del total de su presupuesto. 

Y dado que los fondos estaban destinados a compensar a la EPE por tarifas diferenciales, cabría preguntarse porque no salieron de los $ 39.121.041.000 millones de pesos que el presupuesto provincial contempla específicamente a esos fines en "Obligaciones a Cargo del Tesoro". Una respuesta posible es que, dado el nivel de los tarifazos producidos éste año (que incrementaron en un 17,7 % los ingresos previstos para la distribuidora de energía) esos fondos ya resultaron insuficientes para financiar compensaciones de menores tarifas. Otra es que el gobierno de Pullaro hace lo que se le canta con los recursos públicos, sin importar el destino para el que estaban originariamente previstos en el presupuesto, máxime cuando tiene que tapar agujeros para financiar un déficit que al 30 de junio (último dato disponible públicamente) ascendía a 717.739 millones de pesos.

jueves, 22 de octubre de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 21 de octubre de 2026

SUFRIMIENTO GARANTIZADO

 

Detrás de la explicación del triunfo de Javier Milei que lo llevó a la presidencia en 2023 como resultante del desencanto democrático de buena parte de la sociedad argentina, se suele ocultar o minimizar el hecho de que la eficacia electoral de la promesa de la motosierra encerraba una buena dosis de perversidad social: muchos argentinos legitimaron con su voto (porque así lo creyeron) que los ajustados serían otros, porque a ellos no les iba a tocar. Y todavía hoy, en muchos casos, la perplejidad de constatar dolosamente en cuero propio que la motosierra funcionó como tal y no como un bisturí de precisión deriva en que algunos pidan ser exentos de sus bordes dentados, no que que deje de funcionar para que no haya más destrozos sociales, productivos, salariales o laborales.

Milei hablando sobre presuntas idioteces ajenas y asumiéndose como el representante de la racionalidad cuando es la expresión hasta corporal de la demencia es todo un símbolo del clima de época; en el que todo parece estar de cabeza, las obviedades deben ser explicadas aunque sus efectos concretos duelan, y las idioteces (y no precisamente las que denuncia Milei) adquieren la autoridad de principios científicos.

Un clima de época en el que el discurso dominante (por ejemplo el que intenta introducir el presidente aferrándose a una interpretación literal de una expresión coloquial para no hablar del endeudamiento de las personas y las familias) consiste en convencerte de que vos no estás realmente mal, y si verdaderamente estás mal es culpa tuya. No del país, ni del Estado ni muchos menos de la política económica: si te endeudaste no es porque no llegás a fin de mes sino porque no sabés administrar tus ingresos, o porque te faltó educación financiera. 

Cuando gobiernan ellos, claro, porque cuando gobierna el peronismo la cosa es exactamente al revés y la culpa de todo la tienen el Estado y la política, e incluso la siguen teniendo cuando ya no son gobierno sino oposición, o cuando hay riesgo de que vuelvan a ser gobierno. Es decir, siempre: ahí anda Sturzenegger diciendo -en otras palabras- que la motosierra se quedó corta porque aun sobran 20.000 empleados en el Estado, y que la licuadora de los salarios va a seguir porque son el ancla del programa antiinflacionario, y si ceden en un reclamo (por ejemplo el de los docentes universitarios) se producirá el efecto cascada de los demás, y adiós programa. De estabilización y -sobre todo- de transferencia de ingresos desde los que menos tienen, a los que más.

El neoliberalismo es -ante todo- la promesa eterna de un futuro venturoso y próspero que llegará después de transitar un inevitable presente de dolor y sufrimiento, para dejar atrás un pasado de derroche insostenible que al mismo tiempo te mantenía deliberadamente pobre para instrumentarte políticamente: todo eso junto y al mismo tiempo, sin que importen las reglas de la lógica formal. 

Sin embargo, en su versión anarco-capitalista ni siquiera incluye a la gente en la promesa de un futuro mejor: el eslogan oficial (parafraseando a Trump) es "hagamos grande a la Argentina", no hagamos felices a los argentinos al mismo tiempo y en el proceso. Para el peronismo, en cambio, el apotegma político consiste en unir inescindiblemente ambos términos de la cuestión: se trabaja (o se debiera trabajar) para la grandeza de la patria, y la felicidad del pueblo. Porque no solo es que uno sin el otro no tienen sentido, sino que separados, ambos son imposibles. 

El discurso triunfalista del gobierno (y al mismo tiempo negacionista de una realidad evidente y dolorosa) se basa en que, efectivamente, hay triunfadores, y los eligieron ellos, a través de la ley de bases el RIGI, el Súper RIGI, las "inocencias fiscales" y el festival de privatizaciones repartiendo entre los amigos el patrimonio público, a precio vil. Y vos no estás entre esos ganadores, ni lo vas a estar, tanto que ya ni siquiera te lo prometen, y te dicen que no te quejes, porque es falso que estés mal. Que no hay problemas, que si los hay son culpa tuya y que no le pidas al gobierno que te los resuelva, porque para eso está el mercado. 

A menos que los problemas sean del mercado (porque no gana tanto ni tan rápido o por tanto tiempo como quisiera, o tiene que afrontar competencia molesta), en cuyo caso sí se justifica que el Estado intervenga: para planchar el dólar y facilitar la bicicleta financiera al mismo tiempo que usa ese ancla inflacionaria junto con los salarios; mientras aumenta tarifas o permite que aumenten los precios de la energía, los alquileres, los medicamentos o la comida en un marco de libertad libérrima, y más que nada porque del lado del que se fijan esos precios están los amigos, los financistas, los ex y actuales patrones.

Así como en el video de apertura Milei pide detenerse a pensar, si muchos sectores de la sociedad argentina realmente lo hicieran, los candidatos de "La Libertad Avanza" (empezando por el propio Milei) no deberían sacar más del 5 % de los votos en las elecciones del año que viene, porque además su gobierno ha obrado -en términos que suele usar el propio presidente- como principio de revelación por si todavía quedara algún distraído que no entiende.

Es decir que en el fondo ni a Milei ni a su experimento anarco-capitalista les conviene (como él pide en el video) que la gente se detenga a pensar. Pero si eso no sucede y ese experimento sigue teniendo chances electorales, no es por culpa de la oposición (al menos no exclusivamente de ella), porque el peor de los errores que esta pueda cometer o todos sus errores juntos no vuelven sensato ni racional volver a elegir a un demente que solo está prometiéndoles más sufrimiento en el futuro, aunque no lo diga directamente. 

martes, 20 de octubre de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 19 de octubre de 2026

LECTURA RECOMENDADA

 

"La Argentina asiste a una política de cortas miras, atrapada entre disputas de palacio, urgencias presupuestarias y ambiciones diminutas. Falta épica, horizonte y, sobre todo, audacia para pensar en grande. Administrar lo inmediato reemplazó a planificar el destino. Frente a esta estrechez, la literatura no aparece como refugio nostálgico, sino como espejo. En su "Apólogo a Ezequiel sobre leones y ratones", Leopoldo Marechal cuestionaba la máxima "más vale ser cabeza de ratón que cola de león": la preferencia por mandar sobre algo pequeño antes que participar de una empresa mayor, donde deban compartirse responsabilidades, protagonismo y conducción.".

"La imagen conserva actualidad. Parte de nuestra dirigencia construye liderazgos alrededor de pequeños espacios de poder, presupuestos o aplausos en las pantallas. Son cabezas de ratón que celebran victorias tácticas mientras el país pierde oportunidades. Confunden una parcela con un destino. Como si la importancia de una persona se midiera por el tamaño de su autoridad y no por la dimensión de aquello a lo que contribuye. Esta renuncia se advierte en numerosos gobernadores. El federalismo, concebido como fuerza de integración nacional, corre el riesgo de degradarse en mera supervivencia. Cada provincia negocia recursos y concesiones para atender su urgencia, mientras se desvanece la perspectiva de un proyecto común. Defender intereses provinciales es legítimo; olvidar la nación que los contiene, no. Ninguna provincia realizará plenamente sus posibilidades en un país débil. La patria no puede convertirse en un archipiélago de cajas y urgencias financieras.".

"Detrás de ese repliegue aparece otra amenaza: la extranjerización de la tierra y la fragmentación económica del territorio. Se perfila una Argentina organizada en enclaves extractivos: un sur reducido a sus hidrocarburos, un centro subordinado al monocultivo, un noroeste visto apenas como proveedor de litio y minerales. A ello se suma la presión sobre el litoral marítimo y fluvial, sobre nuestros ríos y nuestro mar. No se trata de negar el aprovechamiento de los recursos naturales, sino de preguntar para qué y para quiénes se los explota. Una cosa es convertirlos en industria, conocimiento, empleo e infraestructura; otra, transformar la nación en un inventario de riquezas disponibles para la exportación.".

"La pequeñez también se expresa en Buenos Aires. Aquella ciudad cosmopolita, la "Reina del Plata" que Marechal incorporó a su universo literario, parece resignada a una escala de vecindario. Gobernar una metrópolis exige algo más que administrar veredas, operativos y cuestiones de superficie. Sin embargo, la mirada estratégica cede terreno ante una retórica punitiva que convierte a los sectores vulnerables en adversarios, incluso bajo la etiqueta de "okupas", con su K deliberadamente cargada de intención política. Mientras otras ciudades discuten transformaciones tecnológicas, ambientales y habitacionales, Buenos Aires arriesga su papel como motor cultural, científico y productivo. La grandeza urbana se mide por las oportunidades que crea."

"Este achicamiento tiene consecuencias humanas. Un país que desinvierte en ciencia, debilita sus universidades y deteriora la educación clausura posibilidades para las generaciones futuras. Cuando la salud pública pierde capacidad de respuesta y enfermedades vinculadas a la pobreza, como la tuberculosis, revelan las desigualdades, la decadencia deja de ser una abstracción económica y se inscribe en los cuerpos. También la cultura se empobrece cuando se la considera un gasto prescindible o mero entretenimiento. Ciencia, educación, salud y cultura no son adornos de la prosperidad: son condiciones para construirla. En la cima de este escenario gobierna una conducción que hace del agravio permanente una herramienta política. La violencia verbal contra quienes cuestionan el dogma oficial degrada el debate y convierte la discrepancia en enemistad. Al mismo tiempo, la subordinación a las finanzas posterga la inversión productiva y las grandes obras capaces de transformar riqueza en bienestar colectivo. Se pretende naturalizar la decadencia como si fuera una fatalidad y no el resultado de decisiones.".

"Para medir la dimensión de esta renuncia conviene mirar la historia. Cristina Fernández de Kirchner representó uno de los últimos grandes intentos de pensar la Argentina con ambición nacional: soberanía tecnológica, desendeudamiento como autonomía, integración regional, desarrollo científico y disputa por el sentido histórico. La cuestión no es idealizar el pasado, sino recuperar la escala de sus aspiraciones. En esta época, como diría Néstor Kirchner, tenemos un Presidente que es duro con los débiles y blando con los fuertes, un sentido inequívoco de la cobardía de este gobierno.".

"La advertencia de Marechal permanece: por mucho que crezca la cabeza de un ratón, nunca alcanzará el tamaño de la cola de un león. Pero lo verdaderamente importante no es la diferencia de tamaños, sino la concepción de la vida que encierra esa comparación. La grandeza no consiste en ser el primero de una estructura pequeña, sino en contribuir a una construcción histórica que nos trascienda. Hay una renuncia necesaria para que eso suceda. No es la renuncia a las convicciones, a la identidad o a los sueños personales. Es la renuncia a creer que nuestro destino individual puede realizarse plenamente al margen del destino de los demás. Es comprender que podemos dejar de ocupar el centro sin dejar de ser protagonistas, que compartir una conducción no significa perder importancia y que nuestra parte adquiere un valor mayor cuando se integra al conjunto.".

"Una provincia no se vuelve menos importante por formar parte de un proyecto nacional. Un dirigente no pierde dignidad por acompañar una construcción que no conduce. Un trabajador, un científico, un docente o un artista no necesita ocupar el primer lugar para contribuir a una obra extraordinaria. La grandeza colectiva no borra las identidades: las reúne, las potencia y les ofrece un horizonte que ninguna podría alcanzar en soledad. Quizás allí resida una de las dificultades más profundas de nuestra política: hemos confundido demasiadas veces el protagonismo con la conducción, la autonomía con el aislamiento y el éxito individual con la realización colectiva. Así terminamos defendiendo pequeñas pertenencias mientras se debilita aquello que debería contenernos a todos.".

"La Argentina no es una colección de recursos en liquidación ni una suma de provincias condenadas a negociar individualmente su supervivencia. Es una construcción histórica levantada por generaciones de trabajadores, científicos, docentes, artistas, empresarios y organizaciones populares. Ninguno de ellos, por separado, podría explicar lo que somos. La patria es precisamente esa obra común, donde cada aporte encuentra sentido en relación con los demás. Pensar en grande no significa refugiarse en una épica vacía. Significa comprender que las urgencias sólo encuentran respuestas duraderas dentro de un horizonte compartido. No habrá federalismo verdadero sin proyecto nacional, ni soberanía sin desarrollo, ni crecimiento justo sin inclusión social.".

"Necesitamos dirigentes capaces de comprender que conducir no es apropiarse de una parcela de poder, sino convocar a una comunidad a realizar aquello que nadie podría alcanzar en soledad. Y necesitamos también recuperar una convicción que alguna vez dio sentido a nuestras grandes realizaciones: ser parte de algo mayor no nos empequeñece; nos engrandece. Tal vez la verdadera renuncia que exige este tiempo sea abandonar la necesidad de ser siempre la cabeza, aceptar que nuestros destinos individuales forman parte de una historia compartida y comprender que no hay realización personal verdaderamente plena en una patria que renuncia a realizarse.".

"Porque la grandeza de una nación no se mide por la ferocidad de sus rugidos ni por el tamaño de quienes pretenden conducirla, sino por la dignidad de su pueblo, la amplitud de sus sueños y la voluntad de construir un destino común. No se trata de elegir entre ser cabeza de ratón o cola de león. Se trata de comprender que, cuando somos parte de algo verdaderamente grande, nuestra pequeña parte también participa de esa grandeza.".

(El original completo, acá)

domingo, 18 de octubre de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 17 de octubre de 2026

PARECIDO Y DIFERENTE

 

Hace exactamente un año atrás, cuando se cumplieron los 80 años de aquel emblemático 17 de octubre que parió al peronismo, decíamos en ésta entrada: "Hubo entonces, hace 80 años, trabajadores emergentes como sujeto político y como clase, tal vez sin plena conciencia de ello, pero que la fueron adquiriendo en el camino cuando el fracaso de las opciones políticas tradicionales para interpretarlos y representarlos los llevó a construir el suyo propio, y abrazar el que les ofreció Perón. Alguien podría encontrar allí un paralelismo con los tiempos presentes, en los que los despojos sobrantes de la crisis de la sociedad salarial organizada en torno al trabajo registrado y sindicalizado vieron algo parecido en un experimento de la más cruda y reaccionaria derecha predemocrática; y sin embargo hay una diferencia sustancial, que tiene hoy importancia crucial: aquellos trabajadores que coparon la plaza reclamando por la libertad de Perón no se quedaron solamente en si situación individual o de clase, sino que coreaban también "Patria Sí Colonia No", vinculando inescindiblemente sus reclamos de clase con el destino del país en su conjunto.".

"Y fue tan clarividente esa vinculación que aun hoy, 80 años después, sigue teniendo más vigencia que nunca; tanta que en estos tiempos neocoloniales los amos imperiales y las clases dominantes (principales y subordinadas) reclaman explícitamente una reforma laboral que retorne al país a los tiempos del pre-peronismo, para consolidar definitivamente el destino que tienen trazado para la Argentina, que no es otro que el que los trabajadores rechazaron aquel primer 17: una granja proveedora de materias primas, con mano de obra barata y sin derechos. También hoy, como entonces, está secuestrado y excluido de la participación política plena el liderazgo popular (entonces Perón, hoy Cristina), y por los mismos intereses; demostrando la coherencia histórica de las oligarquías en dejar de lado todos los escrúpulos morales o institucionales para cumplir sus fines, apelando a todos los medios a su alcance, sean un embajador, un Secretario del Tesoro, un presidente yanqui, una comparsa de políticos con olor a naftalina como lo fue la Unión Democrática, su versión actual conocida como "Provincias Unidas", o un clown bizarro vendido como un outsider del sistema político tradicional como Milei.".

"No se podía disociar entonces (y los trabajadores que mojaron sus pies en la fuente no lo hicieron) la lucha por la defensa de los derechos de quienes viven de su trabajo, de la disputa por la construcción soberana de un país digno de llevar ese nombre, frente a los intentos coloniales de los imperios, con la imprescindible colaboración del cipayaje vernáculo.". 

Y agregamos ahora: tampoco se los puede disociar hoy, porque el proyecto del obraje de la Forestal y de los fusilamientos de la Patagonia es en su esencia el mismo que el de la economía de enclave del RIGI y el Súper RIGI, en tanto ambos exigen y reclaman la sumisión colonial del país, como condición de posibilidad.

Desde que aquellas líneas fueron escritas, la situación no ha hecho sino empeorar: se aprobó la reforma laboral esclavista y sus efectos ya se están haciendo ver en la economía real con el aumento de los despidos que eran su consecuencia natural, prevista y deseada; para forzar negociaciones salariales a la baja y la aceptación de condiciones cada vez más precarias de trabajo.

En el plano político, la crisis de representación se ha agudizado, con la mitad del padrón electoral absteniéndose de ir a votar, el liderazgo del movimiento nacional proscripto e inhabilitado para competir y en lugar de un nuevo Día de la Lealtad surgen brotes de vandorismo cada vez más explícitos, proponiendo si no la superación de ese liderazgo (para lo que no les da la talla a la mayoría), su olvido; contribuyendo así a la ilegitimidad que diseñó el régimen; así como en aquel día hace 81 años hubo quienes se negaban a movilizarse por la libertad de Perón por decían que otro coroneles no iban a faltarles. Lo que nos lleva a otra similitud con aquellos tiempos: la defección de las burocracias sindicales para encauzar, conducir y representar las aspiraciones de los trabajadores.   

En aquel 17 inaugural se hablaba (desde las izquierdas) de heteronomía y alienación de la conciencia de clase de los obreros que salieron a la calle a pedir por la libertad de ese coronel del Ejército que los supo escuchar, en lugar de expresarse a través de los partido que -se suponía- mejor iban a defender sus intereses. Hoy el concepto mismo de clase trabajadora está puesto en cuestión, muchos de los trabajadores votan a sus propios verdugos y gana terreno en toda la sociedad la apatía y el descreimiento político, mientras que la dirigencia sigue en buena medida moviéndose con los cánones tradicionales de la praxis electoral, como si nada hubiera cambiado.

En aquel entonces los cambios económicos que se estaban dando en el país con el proceso de industrialización sustitutiva nacido al calor de la guerra tenían correlato en el mundo del empleo, pero no en el de los derechos de los trabajadores ni en su representación política; y precisamente eso fue lo que Perón supo ver y condujo a aquel 17 de octubre que terminó de alumbrar al peronismo como identidad política.

Hoy y no solo aquí sino en todo el mundo, el proceso es inducido, controlado y dirigido de modo tal que los mismos cambios que excluyen a millones de personas del goce de los beneficios de la sociedad moderna no generen reacciones políticas eficaces para cuestionar el orden impuesto por el capital; que por otro lado ha encontrado el modo de generar en todas partes -y la Argentina no es la excepción- alternativas políticas que contribuyan a reforzar su predominio y sus privilegios; aunque en el proceso hayan tenido que vaciar de contenido y sentido a la democracia para garantizarlo.

Muchas cosas han cambiado desde aquel 17 de octubre de 1945 acá y en todas partes, pero lo esencial del conflicto que entonces se saldó en las calles y las plazas a favor de los trabajadores, sigue estando presente. Está en la inteligencia y sensibilidad de la dirigencia política de las fuerzas populares saber interpretar los parecidos y las diferencias, para actuar en consecuencia con la capacidad de torcer el destino que otros escribieron para nosotros.

Pero además de eso, algo es seguro: hoy como entonces, para que las cosas cambien sigue haciendo falta que el subsuelo de la patria se subleve.