LA FRASE

"PARA RECUPERAR EL PERONISMO TENEMOS QUE EMPEZAR TODO DE CERO, POR ESO VOTÉ A FAVOR DE LA REFORMA LABORAL." (FLAVIA ROYÓN)

jueves, 12 de febrero de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

UN POCO DE MEMORIA

 

Acá en versión más corta, por si andan cortos de tiempo:


Tuits relacionados:

UNICORNIOS

De no mediar alguna sorpresa de último momento, todo indica que hoy o en las primera horas de mañana el Senado de la nación le dará media sanción al proyecto de reforma laboral que impulsa el gobierno de Milei. Hasta los propios dirigentes de la CGT reconocen que el gobierno tiene los números para imponer la iniciativa, lo que no quita que en el transcurso del debate se le hagan cambios, o se le poden algunos de los aspectos más controvertidos, sin afectar su esencia flexibilizadora y de recorte brutal de los derechos de los trabajadores.

Parece mentira que algo tan trascendente y perjudicial para los derechos de millones de argentinos, que arrasa con décadas de derechos y conquistas vaya a suceder casi sin pena ni gloria, con la simplicidad de un trámite burocrático y sin que ni siquiera los senadores deban sesionar mientras el país está paralizado por una huelga general, porque la CGT -una vez más- no consideró prudente convocarla para defender a sus representados. Pero es lo que ocurrirá, sin que tampoco haya -como en el 17 de octubre- una reacción espontánea de esos mismos representados, en defensa de sus derechos: la reforma parece no ser tema de conversación social, directamente. 

Por supuesto que las primeras responsabilidades por haber llegado a éste estado de cosas son de la dirigencia sindical, en especial de la nucleada en la CGT: la otrora columna vertebral del peronismo y el movimiento nacional hace años ya que viene padeciendo escoliosis, y está lejísimos de representar a los trabajadores, aun a aquellos sindicalizados y con empleo formal, que hace rato también que dejaron de ser la mayoría. Una reforma laboral que -entre otras cuestiones- ataca el corazón de la organización sindical desmantelando la negociación colectiva y las paritarias y nulificando en los hechos el derecho de huelga garantido por la Constitución, no mereció de la CGT un paro general, como los cinco que le hicieron a Cristina por Ganancias: ¿será que no les preocupa perder herramientas que son reacios a utilizar?

Un sindicalismo que por décadas se acostumbró a pensar y actuar con mentalidad empresaria (más precisamente desde que Onganía y Rubens San Sebastián les concedieron la legislación de obras sociales) y está más preocupado por los números de sus gerenciadoras de salud, no vio venir a tiempo los cambios que se gestaban en el mercado laboral, desde hace mucho tiempo. Ahora que está de moda achacarle al kirchnerismo toda la culpa del fenómeno libertario, y pedirle que haga autocrítica y comprenda que el país y el mundo cambiaron, no está de más recordar que esos cambios ya estaban sucediendo aun cuando el país crecía, pero los dirigentes de la CGT eligieron poner en el primer plano de sus prioridades los fondos de las obras sociales, y el reclamo impositivo de una minoría incluso dentro de los trabajadores registrados; y Cristina planteó -en soledad y en vano- discutir esas cosas con una mirada más amplia, del conjunto.   

Claro que el sindicalismo y la CGT no son los únicos unicornios azules que se le perdieron al peronismo: por allí anda también la tantas veces evocada burguesía nacional, la otra pata del pacto social impulsado para canalizar la puja distributiva, cada vez menos burguesía, y desde hace tiempo, cada vez menos nacional. En una economía fuertemente extranjerizada, el comportamiento empresario promedio -con honrosas excepciones, que resisten como pueden en un medio adverso- es el ausentismo, la fuga y la falta de compromiso social con el desarrollo del país y el bienestar de su gente; incluso cuando ese comportamiento atenta directamente contra sus propios intereses.

Y si no comprobemos que, sin distinciones de tamaños y escalas, la inmensa mayoría de los empresarios y sus organizaciones apoyan enfáticamente la reforma laboral que discutirá hoy el Senado, y si cuestionan algo son cuestiones accesorias, que tienen que ver con el financiamiento de esas organizaciones vía los aportes de sus representados, pautados en las paritarias, algo en lo que coinciden con el sindicalismo. Algunos atinaron a esbozar un cuestionamiento a la primacía de la negociación colectiva de ámbito menor o por empresa, pero casi ninguno ha dicho nada respecto a la virtual desaparición de todos los principios protectorios del derecho del trabajo que plantea la reforma: de hecho los apoyan enfáticamente, y compraron por bulto cerrado el argumento oficialista de que es un cambio imprescindible para generar más empleo.  

Hablábamos antes del pacto social como la estrategia tradicional del peronismo para arbitrar y conducir desde el Estado la puja distributiva, y lo que viene sucediendo es que quienes la están ganando desde hace una década (el capital, en desmedro del trabajo) no tienen ninguna intención de moderarse ni de ceder nada, y por el contrario apoyan con fuerza una reforma laboral que si prospera, cristalizará por tiempo indeterminado una redistribución social regresiva del ingreso, en términos comparables a los existentes antes del advenimiento del peronismo; y un modelo de país en el que sobran millones de argentinos, que viven y consumen acá, en el país.

De ese modo, ese otro unicornio azul perdido por el movimiento nacional estará terminando de entregar un mercado interno (apostando a la pauperización perenne de los salarios a escala africana) ya jaqueado por la apertura indiscriminada de las importaciones, y una estructura industrial amenazada además por la política de apreciación cambiaria, y los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos. A propósito: el estruendoso silencio de la mayoría de nuestro empresariado y sus organizaciones respecto a semejante avance consentido por la Argentina contra su entramado industrial (amenazando incluso rubros en los que el país había alcanzado cierto grado de desarrollo alto para los estándares de un país latinoamericano), debe contraponerse con su entusiasta apoyo a una reforma laboral que no le sirve a casi nadie, no resuelve ninguno de los problemas del país y sus empresas, y por el contrario los agravará. 

La tarea de salir del marasmo en el que está dejando el gobierno de Milei al país no es solo responsabilidad de la política (que es ciertamente la primera responsable en ese terreno) y no es es solo cuestión de arquitecturas electorales eficaces y acuerdos políticos amplios: tiene que tener anclaje social, para ganar volumen representativo y capacidad de enfrentar al núcleo de intereses concentrados -nacionales y sobre todo extranjeros- que es el sostén real del experimento libertario. 

Y construir ese anclaje habrá que hacerlo con la sociedad real y no la imaginada, incluyendo en ella el sindicalismo y el empresariado que ¿supimos? conseguir. Al mismo tiempo, la salida de la crisis no puede ser de otro modo que con una alternativa política que se plantee como su primera prioridad un fuerte shock redistributivo del ingreso nacional, en un contexto de dificultad. Nadie dijo que fuera fácil.

martes, 10 de febrero de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 9 de febrero de 2026

¿QUÉ PROTESTAS?

 

Entre el miércoles y el jueves de la semana pasada se produjeron protestas policiales en Rosario y otras localidades de la provincia, en demanda de mejores salariales y de condiciones de trabajo. El detonante fue el suicidio de un policía en la misma Jefatura de la ciudad del sur, donde además funciona la delegación del gobierno provincial y el gobernador Pullaro tiene su despacho cuando está allí.

Caravanas de patrulleros, cerco a la delegación, protestas de familiares: todo sucedió mientras los principales medios de comunicación de la provincia (abundantemente regados con pauta oficial) no se dignaban a registrar los sucesos, ni siquiera para reflejar la versión oficial de los hechos: cero, nada.

Hasta que el gobierno -presionado por los acontecimientos y a la zaga de los mismos- cedió a los reclamos anunciando una serie de mejoras en los sueldos y adicionales que perciben algunos sectores de la policía, en especial los vinculados a tareas de calle. Medidas que entonces sí y al unísono, se apuraron a replicar y difundir los mismos medios que habían silenciado escrupulosamente los hechos que le diern origen. 

Y medida que son solo anuncios por ahora, porque hasta el momento de subir estas líneas no estaban firmados ni publicados los decretos de Pullaro que deben necesariamente instrumentarlas, lo cual comprueba lo que es bastante evidente: las decisiones adoptadas no estaban en el plan del gobierno, que se vio forzado a resolverlas de apuro con las protestas policiales amagando con crecer en toda la provincia, para tratar de apagar el incendio.  

El episodio le marcó a Pullaro y su gobierno -por las malas- los límites que tiene el bukelismo manodurista basado en sueldos de hambre para sus ejecutores concretos en la calle, mientras se invierten fortunas en cárceles para "presos de alto perfil" y tecnologías para combatir el delito cuya eficacia aun está por verse, lo que hace preguntarse hasta que punto no se trata solo de negocios oscuros con fondos públicos.

Y la forma en la que el gobierno provincial salió del entuerto (al menos por ahora) marca también un camino para los demás sectores de trabajadores estatales y sus sindicatos, que se aprestan a discutir salarios y condiciones de trabajo en paritarias: el de Pullaro es un gobierno que responde más al apriete, que a la negociación. Claro que los maestros, médicos, enfermeros y demás empleados públicos no tienen fierros otorgados por el Estado, para apoyar sus pretensiones; pero el dato es que Pullaro avanza, hasta que algo o alguien lo hace retroceder. 

El otro dato relevante de la protesta policial es el burdo intento de Pullaro y su gobierno por imponer el total dominio del relato público en la provincia, y la censura paga a los grandes medios, que reciben toneladas de pauta oficial (este año el presupuesto asigna más de 42.419 millones de pesos a ese fin) no tanto para difundir las medidas del gobierno o  comentarios elogiosos a su gestión (que sin dudas lo hacen, como se puede comprobar a diario), como para callar y ocultar lo que al gobierno no le conviene, o no quiere que se sepa. Por eso al oír, ver o leer medios en Santa Fe hay que pensar en lo que nos están contando, pero más en lo que nos quieren ocultar. 

En la misma semana se produjo la performance de Milei en San Lorenzo con el sable de San Martín, de la que Pullaro terminó siendo involuntario protagonista, pero habrá que decir que tampoco se lo vio tan a disgusto. Al mismo tiempo que el gobernador y el presidente se prodigaban abrazos en el histórico campo en el que combatieron los granaderos del Libertador, los trolls oficialistas hacían blanco en Pullaro (y Milei los replicaba) por no haber traído al país los dólares del abultado préstamo que contrajo en los mercados de capitales de EEUU para -en teoría- hacer obras públicas.

Y pocas horas antes Caputo (en el colmo del caradurismo) lo acusaba de haber especulado como un mesadinerista con esos fondos, con una apuesta fallida a la devaluación que nos hizo perder a los santafesinos 120.000 millones de pesos, claro que omitió contextualizar diciendo que fue por la política de apreciación cambiaria y carry trade de su propia gestión. 

Esta semana que inicia se debatirá en el Senado de la Nación la reforma laboral impulsada por Milei, y salvo algún improbable cambio de último momentobado lo que viene en el Congreso, todo indica que los dos senadores de Pullaro (Galaretto y Losada) la votarán a favor, aunque después el gobernador que quiere sacar chapa de independiente frente al gobierno central y líder con proyección nacional, diga (como lo ha hecho antes) que se manejan solos y él no los controla.

Son los riesgos de terminar convirtiéndose en un personaje diseñado por los guiones de los gurúes de la comunicación política, y ser al mismo tiempo prisionero de un electorado cautivo (que se va reduciendo) que le exige a veces distanciarse de Milei, pero siempre mantenerse lejos y en la vereda de enfrente del peronismo, en especial en su versión kirchnerista. Sin importar que hacerlo (como le viene sucediendo) le dificulte la gestión, y perjudique a sus gobernados, los santafesinos.

Tuits relacionados:

domingo, 8 de febrero de 2026

TWEETS POLÉMICOS