LA FRASE

"SI DESPUÉS DE SUSPENDER POR DOS SEMANAS EL EXTERMINIO DE LOS IRANÍES NO ME DAN EL NOBEL DE LA PAZ VOY A BOMBARDEAR OSLO Y YA QUE ESTAMOS, GROENLANDIA TAMBIÉN." (DONALD TRUMP)

jueves, 9 de abril de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 8 de abril de 2026

BATALLAS Y BATALLITAS

 

Quizás algunos son chicos y no se acuerdan, pero en tiempos del kirchnerismo muchas de las críticas que se le hacían al gobierno y a la propia Cristina era que por tener una mirada excesivamente ideologizada planteaba batallas culturales que demandaban energías, que eran más necesarias para encarar las soluciones concretas de los problemas del país. En la versión gorila, introducía un permanente clima de crispación en la sociedad que impedía lograr los consensos básicos para que el país despegara definitivamente: una reversión de la crítica al primer peronismo por "haber dividido a las familias introduciendo la política en la mesa familiar", o "haber desperdiciado oportunidades para conseguir el desarrollo por aplicar políticas populistas".

Las criticas de ese estilo llegaban incluso desde algunos de los "propios", que apenas tuvieron la oportunidad de poner en práctica sus ideas presuntamente superadoras (como pasó cuando le hicieron "oposición constructiva" a Macri, o cuando ocuparon posiciones relevantes en el gobierno de Alberto) dejaron en claro que las propuestas alternativas que supuestamente el kirchnerismo postergaba por sus batallas culturales, eran en realidad un retroceso y una concesión en toda la línea a los reclamos de quienes habían sido sus contendores: el campo privilegiado, los medios hegemónicos, el empresariado, los fondos buitres y el FMI, entre otros.

Sin embargo, ni siquiera entonces se decía (no al menos como argumento predominante) que el kirchnerismo vivía planteando batallas (reales o discursivas) con el ánimo de distraer sobre lo que verdaderamente estaba pasando en el país; salvo desde el lanatismo bobo (mediático y social) y en relación a los presuntos hechos de corrupción, que en su opinión deberían merecer toda la atención social, porque eran el principal problema argentino.

En estos tiempos libertarios ya es casi obvio hablar de la doble vara que rige para muchos sectores de la sociedad, los medios y la política según el gobierno sea o no peronista: cuando no lo es, la corrupción ya no es tan relevante (hasta que el experimento se agota por no producir los resultados esperados) y la "grieta", el clima de crispación o la vehemencia del discurso oficial son tolerados, hasta que uno se convierte en blanco de su ira.

Con Milei las batallas culturales (también contra enemigos simbólicos o reales) se convirtieron en el discurso oficial del gobierno en torno al cual se despliega su plan político y económico, y se habilita el despliegue de todas las formas de violencia de las que la derecha es capaz cuando detenta la conducción del Estado; desde la material (que va desde la que es inmanente a sus políticas económicas hasta el despliegue represivo y la coerción física, en constante ida y vuelta) hasta la simbólica y discursiva.

Es el libertario un gobierno que se define y quiere ser comprendido desde sus enemigos, aquellos a los que ha elegido como blancos de la diatriba encabezada por el propio presidente, más que desde sus apoyos. Aunque conceptos como "casta" y "argentinos de bien" son deliberadamente iguales de gaseosos en la definición de sus contornos, es evidente que a Milei y su recua les interesa más marcar los objetivos que quieren eliminar o sobre los que quieren dirigir la mira, sean artistas populares, discapacitados, universitarios o científicos, o el amplio género de identidades ideológicas percibidas como una amenaza (progresismo, socialismo, comunismo, kirchnerismo, lo mismo da). Y ahí aparece  otra diferencia muy marcada con los años kirchneristas: dime con quien te peleas, y te diré que tipo de gobierno eres.

Incluso cuando algún adversario circunstancial de la gestión libertaria coincide con los que afrontó en sus tiempos el kirchnerismo coincide (lo que les sirva a estos para homologarlos bajo la cómoda etiqueta de decir que en el fondo son iguales), las diferencias son nítidas: Milei la emprende contra el periodismo, pero no habla de los dueños de los medios, que son los que fijan la línea editorial, y con cuyos negocios no se mete o los facilita (acaba de entregarles la derogación del Estatuto del Periodista en la reforma laboral), y limita todo el asunto a una cuestión de sobres. Cristina planteó la ley de medios (que afectaba los intereses de los dueños de los medios) no tanto porque le molestaran sus opiniones (demostró ampliamente que podía sobreponerse a ellas en términos de gobernabilidad), sino porque entendió claramente el rol político que jugaban, y como distorsionaban las condiciones del debate y la competencia democrática y el sistema de toma de decisiones, que es propio de la sociedad representada por los partidos políticos y el sistema institucional.

Milei la emprendió contra algunos empresarios (como hace poco con Paolo Rocca o Madanes Quintanilla) desde su credo liberal del capitalismo salvaje en el que los que no son capaces de adaptarse deben reconvertirse o desaparecer, y desde el que no cree que pueda existir algo como una burguesía nacional o un desarrollo capitalista autónomo, simplemente porque no cree que exista la posibilidad (y si la hay no le interesa) de construir un país soberano, en todos los sentidos, incluyendo su propio desarrollo productivo. Cuando Cristina criticaba a los empresarios, les reprochaba que (como le pasó en sus tiempos a Perón) pese a que se les creaban desde las políticas públicas oportunidades para prosperar, se negaban a hacer su contribución al desarrollo integral del país, con inclusión social y redistribución de la riqueza. Eso sin contar que Milei los cuestiona en público, mientras les rebaja o elimina impuestos vinculados a la capacidad contributiva o el crecimiento patrimonial (como Ganancias o Bienes Personales), y les concede reformas largamente demandadas por ellos, como la laboral.

Si el gobierno libertario debe ser tomado en serio por las consecuencias sociales y económicas de las batallas reales que viene emprendiendo (contra el salario, el empleo, las condiciones laborales, el desarrollo industrial, la protección social de los más débiles, la investigación científica o el desarrollo tecnológico autónomo), no merece que perdamos ni un minuto de tiempo en prendernos en sus batallitas culturales sean reales o imaginarias. Y no solo porque -esta vez sí- distraigan energías que son necesarias para dar otras peleas más relevantes, sino porque todas las banderas que levantan son ridículas o no fueron capaces de sostenerlas y las abandonaron sistemáticamente: desde YPF en el trayecto que va de querer privatizarla al mameluco de Milei o el festejo por el fallo judicial que convalidó su expropiación, hasta el Banco Nación que siguen queriendo privatizar pero al que están desfondando con créditos privilegiados para funcionarios y legisladores, pasando por los vuelos, viajes y propiedades de Adorni, sobran los ejemplos al respecto.   

Lo que si queda muy claro -al menos para nosotros- que estas batallas a las que Milei y su gobierno nos quieren arrastrar (incluyendo penosamente el abandono de la tradición de neutralidad de la Argentina en conflictos internacionales en los que no hay en juego ningún interés nacional concreto) tienen por único y exclusivo fin distraer la atención, facilitando así el proceso de saqueo y entrega del país y en su desarrollo, posibilitar el esquema de corruptelas variadas de un conjunto de lúmpenes (empezando por el presidente, su hermana y su jefe de gabinete) que se han visto de golpe frente a la oportunidad de sus vidas de pararse para toda la cosecha, como nunca lo habían imaginado.

Si algún sentido hay que encontrarle a todos esto, es aprender de la experiencia y dejar de lado la utopía de una sociedad sin conflictos (reales, no imaginarios ni plantados para distraer), lo que sería imposible cuando es al mismo tiempo cada día más injusta y desequilibrada. No se trata de no pelear, sino de elegir con quien y por qué. Y abandonar las ideas y estrategias (y candidaturas) consensualistas, que no son más que el disfraz teórico de una nueva claudicación.

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martes, 7 de abril de 2026

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lunes, 6 de abril de 2026

ASESORAMIENTO GRATUITO AL GOBERNADOR

 

Dicen que hay que evitar dar consejos no pedidos, pero para que se vea que no tenemos mala voluntad de nuestra parte y apostamos a que al gobierno provincial le vaya bien (también dicen que hay que decir eso, que queda bien), acá van unos tips gratuitos para Pullaro:

* No se puede vivir pendiente de las conclusiones de los focus group, y al calor de ellas ser un día opositor amigable dador de gobernabilidad comprometido con el país que quiere que le vaya bien al gobierno nacional porque si le va bien a Milei no va bien a todos (así, sin puntos ni comas), al siguiente opositor pero con críticas, al posterior, opositor que está trabajando en la construcción de una alternativa política porque el país la necesita y siempre, opositor de la oposición (kirchnerismo/peronismo). 

Tampoco se puede sostener un discurso opositor, y una práctica oficialista, votándole todo al gobierno en el Congreso en las discusiones cruciales que realmente interesan. Se transmiten mensaje confusos y contradictorios y se termina perdiendo credibilidad y votos, como amargamente lo pudo comprobar el propio Pullaro.

* Relacionado con lo anterior, no se puede decir que Santa Fe es un ejemplo para el país al que todos miran con atención, su corazón productivo y la locomotora de su crecimiento; para después (cuando sucede lo que tiene que suceder y la crisis la golpea igual que al resto del país o incluso más, porque no tiene petróleo ni recursos minerales, que son la estrella del modelo), decir que por suerte el gobierno provincial ejecuta políticas activas para morigerar los efectos de las políticas nacionales. 

Menos cuando no se acierta a precisar cuáles son concretamente esas políticas, y de que modo atemperan la catástrofe; pues de lo contrario se genera la sospecha de que son puro humo, o si existen, no sirven para mucho que digamos.

* El caranchismo político de las tragedias personales y sociales (como el homicidio de Jeremías Monzón o el tiroteo en la escuela de San Cristóbal) y su aprovechamiento para traficar el discurso bukelista contra el garantismo y esas cosas tiene sus límites, incluso para los que ese discurso suena a música para sus oídos. 

En un ejemplo concreto, no se puede hacer girar la solución a todos los problemas sociales (no ya simplemente de inseguridad) en la baja de la imputabilidad penal de los menores no ya porque Pullaro cargue con su propio muerto (literalmente) en el placard en esas cuestiones, sino porque todo indica que las tragedias en las que se monta el discurso punitivista tienen su origen -entre otras cuestiones- en ese discurso, y en consecuencia no encontrará su solución en él.

Del mismo lado que viene la idea de aumentar penas o rebajar la edad de imputabilidad, viene también la flexibilización en los controles sobre el uso civil de las armas de fuego, y la idea de que la única manera de solucionar los conflictos, es a los tiros. O poniendo el presentismo.

* Tampoco se puede proclamar todas las semanas -en distintos tonos del discurso triunfalista- que el combate contra la inseguridad está prácticamente ganado o que las organizaciones criminales están desmanteladas, para decir al otro día que se descubrió un complot orquestado por una de ellas para intentar asesinar al gobernador.

Porque es dudoso que tal cosa (terminar con la inseguridad) sea simplemente posible, y porque la realidad se encarga de desmentirte, una y otra vez; y así lo único que se consigue es erosionar la confianza pública en la palabra de la autoridad.

* Vinculado a lo anterior y aplicable a todas las áreas de la gestión de gobierno: no se puede creer que porque que porque se riega con abundante pauta publicitaria a los principales medios para que estos silencien los temas molestos para el gobierno, se consigue que estos desaparezcan como si nunca hubieran existido, o no exista registro de ellos en la memoria social; como lo pudo comprobar el propio Pullaro en el reciente reclamo policial por salarios y condiciones de trabajo.

Menos aun se puede en plena crisis -como la desatada por el tiroteo en la escuela de San Cristóbal- hacer jugar el poder de esa pauta en publinotas sobre el modelo santafesino de seguridad y sus presuntos éxitos. Por ese camino se pasa del ridículo a la indignación y el aumento del malestar social en menos tiempo del que el medio tarda en cobrar el cheque, o acreditar la tranfserencia.

* Si Pullaro sigue insistiendo con que su gobierno está haciendo una inversión como no se hacía hace 20 años, y que ahora en Santa Fe las obras públicas dejaron de ser maquetas o elefantes blancos sin terminar, alguien va a caer en la cuenta de que su partido (la UCR) y él mismo fueron parte y funcionario, respectivamente, de los gobiernos del Frente Progresista encabezados por Binner, Bonfatti y Lifschitz, que ocuparon la mayor parte de esos años.

Y si bien para el socialismo un par de ministerios y unos cuantos cargos políticos en su frondoso gabinete bien valen bancarse la humillación, todo tiene su límite; además que con ese discurso no hace más que confirmar las críticas opositoras a esos gobiernos, incluso empleando el mismo lenguaje.

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domingo, 5 de abril de 2026

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sábado, 4 de abril de 2026

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viernes, 3 de abril de 2026

¿ESTÁN PENSANDO EN USAR EL HELICÓPTERO?

 

Leemos en La Política Online: "El gobierno de Javier Milei analiza la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales para mayo del año próximo. La decisión está muy vinculada al análisis económico y el debate interno en el máximo nivel no está saldado. Los optimistas creen que hay que mantener la fecha de octubre porque en ese momento la economía ya habrá "pegado la vuelta" del actual ajuste y estará generando empleo y consumo.".

"Los que empujan el adelantamiento creen que el año que viene se agravará la desconfianza del mercado ante la posibilidad que Milei no reelija y esto volverá a disparar el riesgo país como pasó entre septiembre y octubre del año pasado. Esto aumentaría las dificultades para fondearse que ya está sufriendo el equipo económico, como se vio en la licitación de deuda de este lunes. La Argentina debe enfrentar el año que viene pagos de deuda externa por USD 28.000 millones y despejar las dudas sobre la reelección de Milei lo antes posible -estiman- les permitiría comprimir el riesgo país y volver a los mercados voluntarios de deuda.".

Más allá de la verosimilitud de la nota, es como mínimo raro que un gobierno que transmite en público un discurso triunfalista y festeja logros que no son propios (como el fallo por la expropiación de YPF) o éxitos de política pública que solo existen en su imaginación (como la baja de la pobreza, o la caída de la inflación...para arriba), si algo se puede esperar de una gestión presidida (al menos formalmente) por Milei, son delirios.

Y sin que sea un límite que los haya contenido antes de hacer disparates, viene bien recordar lo que dispone la Constitución Nacional en su artículo 95, sobre la elección del presidente y vicepresidente de la Nación: "La elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente en ejercicio.". (las comillas son del texto y las negritas siempre nuestras)

Y lo ratifica -como no podía ser de otra manera- la Ley 19945 (Código Electoral Nacional) en su artículo 148: "El Presidente y Vicepresidente de la Nación serán elegidos simultánea y directamente por el pueblo de la Nación, con arreglo al sistema de doble vuelta, a cuyo fin el territorio nacional constituye un único distrito. La convocatoria deberá hacerse con una anticipación no menor de noventa (90) días y deberá celebrarse dentro de los dos (2) meses anteriores a la conclusión del mandato del Presidente y Vicepresidente en ejercicio. La convocatoria comprenderá la eventual segunda vuelta, de conformidad con lo dispuesto por el artículo siguiente.".

Claro que alguien podría alegar que Milei podría apelar a dictar un DNU (decreto de necesidad y urgencia), en cuyo caso cabe recordar que la materia electoral es una de las que están expresamente excluidas de sus alcances por el artículo 99 inciso 3) de la Constitución: "El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo. Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o de régimen de los partidos políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros.".

Se habla también de eliminar las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), pero amén de que ni aun haciéndolo se podría ir contra lo que dispone la Constitución sobre las elecciones presidenciales, la Ley 26571 que las instituyó con las modificaciones de la Ley 27781 del año pasado que incorporó la boleta única, dice en su artículo 20: "La convocatoria a elecciones primarias la realizará el Poder Ejecutivo nacional con una antelación no menor a los noventa (90) días previos a su realización. Las elecciones previstas en el artículo anterior deben celebrarse el primer domingo de agosto del año en que se celebren las elecciones generales previstas en el artículo 53 del Código Electoral Nacional.".

Es decir que todo lo inherente al cronograma electoral está determinado por la Constitución y la ley electoral, y sobre ninguna de ellas puede el presidente disponer en contrario. Incluso eliminando las PASO, por las cláusulas constitucionales. A menos que Milei esté pensando en rajarse antes y poner en marcha el helicóptero por los techos de la Casa Rosada cuando el el plan económico termine de explotar, o tema que finalmente -y cansados de sus desquicios- lo destituyan por juicio político.

Pero ni aun en ese caso podría adelantar las elecciones: la Ley 20972 de acefalía presidencial modificada en 2002 por la Ley 25716 señala en su artículo 1°: "En caso de acefalía por falta de Presidente y Vicepresidente de la Nación, el Poder Ejecutivo será desempeñado transitoriamente en primer lugar por el Presidente Provisorio del Senado, en segundo lugar por el Presidente de la Cámara de Diputados y a falta de éstos, por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hasta tanto el Congreso reunido en Asamblea, haga la designación a que se refiere el artículo 88 de la Constitución Nacional."

O sea: si los cargos de presidente y vice quedan vacantes (lo que supone que si se van a rajar, tienen que ponerse de acuerdo con Villarruel), hay Asamblea Legislativa para elegir presidente provisional (como pasó con Duhalde en 2002); y aquí cobra interés el artículo 4 de la misma ley de acefalía, modificado en el 2002: "La determinación recaerá en un funcionario que reúna los requisitos del artículo 89 de la Constitución Nacional, y desempeñe alguno de los siguientes mandatos populares electivos: Senador Nacional, Diputado Nacional o Gobernador de Provincia. En caso de existir Presidente y Vicepresidente de la Nación electos, éstos asumirán los cargos acéfalos.".

Electos dice, o sea que ya se tendrían que haber realizado las elecciones, en los plazos establecidos por la Constitución y la ley, no antes. Como sea, alguien debería explicar como pasamos tan rápido de la "gira de la gratitud" por todo el país y el sueño de la reelección que se daba por descontada, a ensayar piruetas institucionales para adelantarse al estallido. Ese es el dato relevante. 

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