LA FRASE

"LE DIJERON A LA GENTE QUE YO ERA NARCOTRAFICANTE Y CON LA DECLARACIÓN DE FRED MACHADO EN ESTADOS UNIDOS QUEDÓ CLARO QUE SIMPLEMENTE LAVÉ DINERO DE ORIGEN ILEGAL." (JOSÉ LUIS ESPERT)

lunes, 18 de mayo de 2026

FIN

 

Con poco más de un tercio de su mandato por delante, el gobierno de Javier Milei y el experimento anarco-capitalista que encarnó están terminados, y nada tienen ya para ofrecer al pueblo argentino salvo dolor y vergüenza. Esa es la principal certeza de un presente de incertidumbre.

Y el primero que lo sabe es el propio Milei, de allí su furia incontenible que explota al menor elemento exterior, como una simple pregunta de un periodista al salir del Congreso, interrumpiendo desde Estados Unidos el programa de dos alcahuetes suyos como Majul y Trebucq para defender a Adorni, o teniendo un brote psicótico en un canal de stream financiado con la guita negra de la SIDE: está peleado con la realidad, negando la gravedad de la crisis que él mismo provocó, de la que la corrupción estructural de su gobierno de descuidistas es solo un fenómeno superficial. Y viene perdiendo la pelea por knock out.

Por sus propias limitaciones conceptuales, por la naturaleza de las ideas que profesa, por los intereses concretos a los que sirve, por la caja de herramientas de su programa (y por el programa en sí mismo)   y por sus cada vez más obvios trastornos cognitivos y emocionales, es absurdo esperar del presidente y su gobierno una rectificación del mundo, ni tan siquiera una comprensión cabal del punto en el que estamos. Solo queda por delante bajo su gestión -que vaya uno a saber si concluirá en los términos constitucionales- más de éste carnaval decadente, que no ofende a Escribano como en el 2003. Eso, y el saqueo desenfrenado del patrimonio público (centrales nucleares, rutas, hidrovía, represas hidroeléctricas, empresas estatales) en favor de amigos y favorecedores, mientras nos entretienen con las grasadas de pungas de bajo vuelo como Adorni o Demian Reidel. 

Días atrás y nada menos que en el Congreso de la nación el presidente (al fin y al cabo el funcionario político electo más importante de nuestro sistema institucional) fue a ofrecerse como fusible de su cadavérico jefe de gabinete, cuando debería ser al revés; simplemente para que el canario no cante, y preservar el tinglado (no hay alusión personal al jefe de gabinete) de negocios familiares construido por su hermana. Que la épica bizarra que quiso imprimirle al asunto no nos haga perder de vista la esencia de las cosas.

Los que llegaron al gobierno encarnando la presunta novedad de una propuesta por fuera de lo carriles políticos tradicionales, terminaron siendo una copia bufonesca de lo viejo: de la promesa electoral de que todos cobraríamos en dólares como principal objetivo económico, a reversionar la eterna promesa/amenaza gorila de terminar para siempre con el peronismo, como única propuesta política.

Que el ciclo de Milei está concluido y pasó a la categoría de estorbo lo sabe también el círculo rojo, tanto que ya está ensayando distintas estrategias para "salvar al modelo", prescindiendo de su circunstancial ejecutor: desde resucitar una posible candidatura de Macri, hasta ensayar otra vez el recurso del outsider con el pastor Gebel, el banquero Brito o algún otro conejo sacado de la galera de las encuestas truchas, o volver a intentar el entrismo en el peronismo, buscando una versión "razonable" que acepte jugar con sus reglas. Todo mientras silban bajito para que nos olvidemos que son los principales responsables (y beneficiarios) de que este experimento con seres vivos que nos está asolando haya tenido lugar. 

A eso y no a otra cosa responden Tolosa Paz y un par de buscas más, que andan por ahí resucitando la etiqueta del "peronismo federal", con planteos tan apolillados como el rótulo, y que fracasaron cada vez que se intentaron: no espantar a los inversores, seducir al círculo rojo, respetar el RIGI, garantizar que se respetará el equilibrio fiscal; como si nada hubiera pasado en todos estos años, y el único problema fueran las excentricidades del presidente. Y a eso también responde el súbito brote de independencia y rebeldía de Patricia Bullrich (otra posible candidata del círculo rojo), que prepara otro garrochazo más en su carrera política, con la excusa de las trapisondas de Adorni.

Y mientras ellos andan en eso, nosotros estamos enzarzados en internas absurdas, viendo si conviene o no pedir por la libertad de Cristina, si suma o resta votos. Cuando no hay tiempo que perder porque pasó el momento de tratar de explicar la presunta complejidad de la obscena y grotesca simplicidad de lo que tenemos enfrente, y también el de limitarse a hacer el registro diario de las iniquidades del régimen, en modo indignación. La gravedad de la crisis exige que nos pongamos ya a pensar que les vamos a proponer concretamente a los argentinos para sacarlos de éste desastre.  

Por delante queda resistir y organizarse donde sea, donde se pueda y donde se deba: la calle, los tribunales, el Congreso; evitando prestarse al circo que propone el gobierno, porque alguien tiene que ser el adulto responsable que preserve las instituciones democráticas para cuando esto haya terminado.

Resistir y al mismo tiempo pensar como se sale, oponerse a la entrega de lo que aún les falta entregar (desde el agua de nuestro glaciares hasta nuestros datos personales, pasando por la industria y los empleos que aun sobreviven) y construir no solo y no tanto una alianza electoral ni una fórmula ganadora, sino un programa de reparación nacional para levantar al país desde las cenizas de la tierra arrasada que nos están dejando, y construir también el consenso social para llevarlo a cabo.

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domingo, 17 de mayo de 2026

LA CONTINUACIÓN DEL ALBERTISMO POR OTROS MEDIOS

 

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sábado, 16 de mayo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 15 de mayo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

jueves, 14 de mayo de 2026

¿UN CASO DE KIRCHNERISMO TARDÍO?

 

Después de mucho anunciar por los medios que su gobierno tomaría medidas para frenar el creciente endeudamiento de los agentes estatales de la provincia, Pullaro firmó el pasado martes 12 el Decreto 1014, que no es -como hubiera sido esperable- un aumento de salarios de emergencia para que los trabajadores públicos no tuvieran que pedir préstamos para llegar a fin de mes, sino otra cosa: se trata de "...un Plan de Protección de los Ingresos para agentes (activos y pasivos) de la Administración Centralizada y Descentralizada del Poder Ejecutivo..." (?), pensado "...con el objetivo central de contribuir a mejorar el ingreso disponible de cada trabajador y trabajadora, aliviando la carga de descuentos en la remuneración a partir de la intervención sobre el flujo de la deuda y la generación de instrumentos financieros para abordar el stock;...". (las comillas son del texto y las negritas nuestras)

El decreto establece en su artículo 4° que los descuentos que se tramitan a través de los recibos de suelde no pueden superar en su conjunto  el veinticinco por ciento (25%) de los haberes mensuales sujetos a descuento; que es (según el artículo 3°) el haber bruto mensual una vez practicadas las deducciones en concepto de retenciones obligatoriamente impuestas por las leyes (aporte jubilatorio, obra social), cuota sindical Ley 23551, servicio complementario de IAPOS, medidas dispuestas en sede judicial y créditos a favor de la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo. 

En caso que alguna de  las entidades con códigos de descuentos sean  acreedoras de agentes que tengan una afectación en sus haberes superior al veinticinco por ciento (25%), deben adherir al régimen y refinanciar el pago de las diferencias a la tasa pactada en la operación original con el límite fijado por el decreto; pero si no refinancian el pago de las diferencias para cumplir con el tope de descuentos, la provincia lo hace tomando lo gastado a cuenta de anticipo de haberes a los agentes o jubilados, a descontar de sus sueldos o jubilaciones posteriores. Es decir, un cambio del acreedor: del que otorgó originariamente el préstamo, al Estado provincial.

Por el artículo 9º del decreto se autoriza al ministro de Economía Olivares a suscribir convenios con el Agente Financiero de la Provincia (el Nuevo Banco de Santa Fe SA) y otras entidades (no precisa si solo bancos, o pueden ser mutuales, financieras o hasta billeteras virtuales) para implementar líneas de créditos con mejores condiciones financieras a las de mercado, incluyendo bonificación y/o subsidio de tasa, destinadas a precancelar deudas por parte de agentes del Estado Provincial, Jubilados Provinciales, Empleados Municipales, Trabajadores del Sector Privado y Trabajadores Independientes que se excedan del tope establecido.

Vemos entonces que esta parte del decreto actuaría sobre el stock de deuda remanente, pero además -como en realidad está generando un negocio para el sector financiero- incorpora a esos efectos al programa a trabajadores municipales, del sector privado e "independientes", categoría ésta creada por la reciente reforma laboral aprobada por el Congreso a instancias del gobierno nacional, y con el voto -entre otros- de los legisladores que le responden a Pullaro.

Nada precisa el decreto sobre quien se hará cargo de bonificar o subsidiar la tasa de esos préstamos y en que medida; y si fuera la provincia, cuantos recursos propios invertirá a esos fines: la única precisión de números que contiene el decreto de Pullaro es la afectación de 500 millones de pesos (poco y nada) destinados a garantizar el pago de créditos tomados por los empleados o jubilados provinciales en concepto de anticipo de haberes a descontarse de estos en futuras liquidaciones, a cobrarse con posterioridad. Hay en éste caso otro posible cambio de acreedor: del que originalmente otorgó el préstamo que generó la deuda, al banco, la financiera, la mutual o la billetera virtual que otorga otro préstamo, para cancelar el anterior. 

El artículo 6° del decreto es el más importa, porque fija el límite máximo para el costo de los créditos otorgados a través de código de descuento, estableciendo que no pueden exceder el tope dispuesto en el Artículo 12 del Decreto Nacional Nº 14/2012 con Cuenta Haberes. Aun cuando Pullaro no lo dice por razones obvias, el decreto nacional al cual se remite fue dictado por Cristina al inicio de su segundo mandato, y dice en sus considerandos: "Que resulta necesario sustituir el régimen creado en el año 2000 por otro que se adecue al marco de las políticas económicas y sociales llevadas adelante por el Gobierno Nacional de desarrollo y protección de los trabajadores y de inclusión e igualdad social, que facilite el acceso al crédito y evite abusos en el costo financiero de los créditos que ocasionan un marcado deterioro en los haberes." (y) "Que resulta imprescindible establecer un límite máximo razonable de afectación de los haberes a los fines de evitar que las deducciones se tornen confiscatorias, como asimismo establecer un límite al costo financiero de los créditos que se otorguen a los trabajadores, determinar su composición y evitar erogaciones adicionales que ocasionan los abusos señalados en el considerando precedente.". (las comillas son del texto y las negritas son nuestras)

El artículo 12 del Decreto 14/12 de Cristina (al que se remite expresamente la norma dictada esta semana por Pullaro) fija un límite máximo para el costo de los créditos otorgados a través de la operación de código de descuento, en la forma de Costo Financiero Total (C.F.T.) expresado como Tasa Efectiva Anual (T.E.A.) que permita determinar la cuota mensual final a pagar por los beneficiarios de los mismos; la cual incluirá el importe abonado en concepto de cuota social, los cargos, impuestos y erogaciones por todo concepto. Precisa además que este costo financiero total (C.F.T.) o podrá exceder en un cinco por ciento (5%) adicional la tasa informada mensualmente por el Banco de la Nación Argentina para préstamos personales, reembolsados a través del sistema de código de descuento. Esa es la tasa que ahora replica Pullaro. 

El artículo 3° del decreto de Cristina del 2012 fijó un tope de descuentos del treinta por ciento (30%) del monto de la retribución resultante del previo descuento de las retenciones impuestas por las leyes, pero con la aclaración de que los haberes resultantes de la deducción no podrán ser inferiores al monto equivalente al salario mínimo, vital y móvil. Y el artículo 13 del mismo decreto de Cristina establece que quienes tengan a cargo la liquidación de haberes son responsables del cumplimiento de la norma. e incurrirá en falta grave quien efectivice la deducción del salario por un porcentaje superior al tope establecido, o por cuotas de préstamos que excedan el costo total final fijado. El decreto de Pullaro no contiene ninguna advertencia en alguno de los dos sentidos. 

Es decir que, en lo verdaderamente importante (el costo de los préstamos) la solución aparentemente genial que estuvieron pergeñando Pullaro y sus funcionarios ya se le había ocurrido antes (en 2012, hace catorce años) a Cristina, y era más completa. ¿Le pagarán derechos de autor? Tuits relacionados:

miércoles, 13 de mayo de 2026

REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA

Tal como se esperaba, la masividad y contundencia del reclamo por el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario se hizo sentir en todo el país, como expresión del rechazo a la política de ajuste del gobierno y del valor simbólico que tienen para muchos argentinos la educación y la universidad públicas. Milei y su gobierno hicieron su aporte para llenar las plazas, haciendo público el día previo otro tijeretazo a las partidas del presupuesto nacional, incluyendo las del sector.

Sin embargo, es necesario decir que así como estuvieron en las plazas muchos que jamás cursaron una carrera universitaria pero reconocen el valor que la universidad pública tiene en la vida del país, también faltaron muchos que hoy son parte de la vida en los claustros, pero que por alguna razón creen que el reclamo nada tiene que ver con ellos, que solo quieren poder dar clases o cursar y rendir sus materias y recibirse, sin problemas. 

O peor aun, creen que el reclamo está "politizado" y por ende no se suman a él, o concuerdan con el rumbo del gobierno. Cuestión distinta es el efecto que esas plazas llenas de gente movilizando reclamando puede tener o no en un gobierno que tanto le teme al pueblo en la calle, como no le suele hacer caso nunca, porque entiende la política de otro modo; como pasó con las marchas contra la ley de glaciares, o la reforma laboral.

Y éste último ejemplo viene bien para analizar las consecuencias políticas del reclamo, y sus posibilidades de ser atendido, en las actuales circunstancias: en el caso de las universidades -como pasó en su momento con las políticas de protección para la discapacidad- se está pidiendo que se cumpla con una ley porque el Congreso estuvo a la altura y la sancionó cuatro veces; mientras que en el caso de la reforma laboral el interesado en que la ley se cumpla -y accione en los tribunales a ese fin- es el gobierno; porque allí buena parte de la dirigencia política con representación en el parlamento dio su apoyo, porque participa del consenso de que era necesaria: esa disociación es la misma que priva de mayor sustento social y fuerza política a ambos reclamos, el universitario y el de los trabajadores.

Recordemos que antes de llegar a éste punto, los rectores universitarios con terminales en la UCR negociaban con el gobierno una aplicación "lavada" de la ley, y amenazaban a sus docentes (algunos lo concretaron) con descontarles los días de huelga cuando reclamaban por aumento de salarios, o con pedir la conciliación obligatoria. ¿No es acaso eso consistente con lo que dice la reforma laboral sobre el derecho de huelga?

La insularidad de los distintos reclamos sociales, sin nexos de conexión entre sí, contribuye a darle fortaleza al gobierno para resistirlos. Faltan vasos comunicantes entre las dirigencias de los distintos sectores, y más importante aun, entre los afectados por las políticas de ajuste libertarias: en la universidad el fenómeno se puede explicar por la pervivencia de aquella idea de la "isla democrática" que pudo -por ejemplo- convivir con la proscripción de la fuerza política mayoritaria del país y el consecuente falseamiento de la democracia, en tanto las sucesivas dictaduras le preservaran (hasta la noche de los bastones largos) el patio de juegos académicos.

Para el resto de la sociedad, cabe adaptar aquel poema de Martin Niemoller: primero vinieron por la universidad y no me preocupé, porque yo nunca fui a la universidad. Vemos a diario en los medios y las redes los testimonios de los "sorprendidos" porque los alcanzó la motosierra de la que se creían exentos, y pensaban que los ajustados serían los otros; porque ninguno termina de comprender del todo que para tener un país mejor y más justo es tan necesario que las universidades tengan financiamiento adecuado, como que los trabajadores tengan derechos y buenos salarios, se protejan la industria nacional y sus puestos de trabajo y se paguen jubilaciones dignas.

Lo que está faltando entonces es la pedagogía política necesaria para explicar que no es un problema de un sector u otro según sea el momento puntual en el que lo tronchan los dientes de la motosierra, sino de un modelo económico, político y social, que debe ser comprendido, abordado y resistido en conjunto. Es decir que los reclamos sectoriales - los de las universidades y los de todos- lejos de ser despolitizados, deben ser profundamente politizados, y encarados desde esa perspectiva.

Las concesiones de los propios afectados por las políticas de Milei-como los rectores universitarios- al discurso denigratorio de la política que baja desde el gobierno juegan también a favor de éste, tanto como la política está para algo más que para acompañar los reclamos: debe darles sentido, perspectiva de conjunto y músculo institucional, para poder concretarse. Como hizo Néstor para salir por arriba del laberinto de la crisis del 2001.

La expresión en términos de representación política y electoral de esa amalgama vendrá después, o mientras se hace docencia al respecto, y como su lógica consecuencia y derivación. No antes, apurada por la lógica de las candidaturas, las alianza y las encuestas. 

martes, 12 de mayo de 2026

GOBIERNO SE BUSCA

 

En momentos en los que el círculo rojo está en la búsqueda del ejecutor prolijo, con buenos modales y sin desbordes psiquiátricos que pueda garantizar la supervivencia del modelo más allá de Milei, es bueno reflexionar sobre lo que el modelo significa; que es en esencia una dualización del desarrollo productivo del país (con sectores ganadores y perdedores) con sus secuelas sociales y laborales, en un marco de retiro del Estado incluso hasta de roles que en otros tiempos se reputaron esenciales, y su desguace en beneficio de un puñado de grupos económicos del país y el extranjero.

Y aun algunos que están perdiendo con éste modelo porque no pertenecen a los nichos y enclaves que obtienen de él ventajas comparativas (como sucede con buena parte de la industria manufacturera) aspiran a sostenerlo porque les obsequió una reforma laboral flexibilizadora que apunta a consolidar niveles de precarización, baja de salarios y reestructuración de las relaciones de poder al interior de las empresas, que soñaron por años obtener.

La filosofía (por llamarla de algún modo) que sustenta teóricamente el experimento no se reduce a la motosierra o el topo que destruye el Estado desde adentro, sino que va más allá: supone además que todo el proceso de asignación de costo y beneficios a la sociedad resultantes de su implementación queda librado a las fuerzas del mercado, y el gobierno se desentiende de la realidad, incluso de los aspectos de ésta que crean sus propias políticas y decisiones.

Un caso bastante ilustrativo al respecto es el incremento de los precio de los combustibles y la energía como consecuencia de la situación internacional, que termina repercutiendo por ejemplo en la crisis terminal del transporte público; fenómeno frente al cual el gobierno de Milei nada hace porque cree que nada tiene que hacer; lo que lleva al contrasentido de que se ufane de un superávit energético (que más que mérito propio es de Cristina, por haber recuperado YPF poniendo así en valor Vaca Muerta y el potencial de recursos con que contaba el país), mientras en un país que tiene petróleo y gas en abundancia los precios de los combustibles y las tarifas de los servicios públicos no paren de subir, por un combo explosivo de omisiones y decisiones deliberadas del gobierno, como reducir los subsidios o dolarizar las tarifas. 

La política energética libertaria -si es que tal cosa existe- se reduce a un extractivismo desenfrenado en busca de dólares para pagar la deuda, dólares que además tampoco llegan en la medida que se requiere precisamente porque se les ha garantizado a sus dueños que podrán hacer con ellos lo que quieran; como se puede comprobar con la extensión de los beneficios del RIGI a las petroleras que no los necesitaban para ganar fortunas, y el anuncio de un "súper RIGI" que les otorga más ventajas impositivas, y más libertades para disponer de las divisas.

Cuando el gobierno de Milei consiguió que el Congreso aprobara la ley bases eliminó con ella con precisión quirúrgica -aportada por lo estudios jurídicos que asesoran, entre otros, a las petroleras- toda referencia contenida en la Ley 26741 de recuperación de YPF a la necesidad de alcanzar el autoabastecimiento petrolero y garantizar el suministro al mercado interno a precios razonables, liberando así a las petroleras de todo compromiso al respecto. 

Consistente con eso, éste gobierno ni siquiera frente a un contexto de crisis internacionales que dispara los precios del petróleo y con ellos los de los combustibles piensa en medidas para atemperar sus efectos en la economía nacional, las empresas y los hogares; como poner retenciones a las exportaciones de petróleo o fijar precios diferentes para el barril según se destine a la exportación o el abastecimiento interno   

Lejos de disminuir la carga tributaria que lleva el precio de los combustibles líquidos o utilizar la recaudación del impuesto para aumentar los subsidios a las tarifas, lo embolsa para dibujar un superávit fiscal trucho y ni siquiera repara las rutas que están destrozadas, y contribuyen así a encarecer los costos de producción y distribución de bienes y servicios; lo que repercute -junto con el precio de los combustibles- en los niveles de inflación que degradan los salarios. Mientras tanto, pide reflejar en los precios la incidencia de los impuestos, o le echa la culpa a las tasas municipales. 

Tiene (y se jacta de ello, tanto que el presidente no se saca el mameluco, aunque la quiso privatizar) la petrolera líder del mercado y la única que tiene todo el ciclo integrado de exploración, producción, destilación y refinación; y no hace valer esa posición estratégica para atemperar el impacto de la crisis internacional en la economía doméstica: solo la usa para repartir pauta publicitaria en los medios y sobres para los periodistas adeptos  y poder decir que no lo hace desde el gobierno, o para pagarles sueldos generosos a los funcionarios reciclados de la gestión.

Milei desentendido por completo de los problemas cotidianos de la gente (como poder tomar un colectivo sin esperar horas, o un tren sin bajar como ganado) parece olvidar una verdad de Perogrullo: todo país necesita un gobierno que atienda precisamente esas cuestiones y que demuestre que le preocupan, y la Argentina no es la excepción. Y actualmente y desde hace dos años y medio no lo tiene, y esa es una anomalía que no puede perdurar mucho tiempo.