LA FRASE

"NO PARTICIPÉ DE LA CEREMONIA DE ENTREGA DEL PREMIO NOBEL PORQUE UNA FOTO CON EL PRESIDENTE MILEI EN MAMELUCO NO HUBIERA SIDO BIEN VISTA EN MI PAÍS." (CORINA MACHADO)

miércoles, 10 de diciembre de 2025

TIRO AL NEGRO

 

La táctica no es nueva, y ya se ha empleado con éxito en otras ocasiones, tanto que por eso la repiten: con Yabrán, Moyano y otros. Se busca un blanco cuidadosamente elegido por sus manejos turbios (sean reales o inventados, lo mismo da, todo suma), y cuanto más impresentable, mejor: nunca se aplicará la táctica con personas como Pérez Esquivel o Juan Carr (que en todo caso son objeto de ataques por otras cuestiones), porque la maniobra requiere de un piso mínimo de verosimilitud para funcionar. 

El elegido tiene que ser alguien a quien pocos se animen a defender, o que directamente sea indefendible a menos que uno se incinere como bonzo en el intento, como le pasó a Jaroslavsky con Yabrán. De hecho, los defensores terminan siendo en un punto funcionales a la maniobra, y se los usa como argumento: "miren si será mafioso, que lo defiende...tal".  

En realidad, en la mayoría de los casos, el blanco es un negro, y si es gordo mejor, porque si vamos a trabajar sobre los sesgos cognitivos del prejuicio, no hay que dejar afuera ninguno que sirva para el objetivo. Por eso estas cosas nunca le van a suceder a gente rubia, blanca y de ojos claros, como Cavallo, Sturzenegger o Macri; aunque sean cien veces más mafiosos que el elegido, o hayan hecho cosas mucho peores que las que le endilgan (muchas con razón) al "Chiqui" Tapia. 

El propósito no es uno solo sino varios, el primero, distraer: del contexto político y social y -no excluyente con ello- de otros negocios que se quieren consumar, y para los cuales el elegido es un obstáculo: recordemos cuando en tiempos del menemato Cavallo encabezó la cruzada contra Yabrán, en el que había personalizado todos los males del país, no para moralizar la gestión pública, sino para allanarle el camino a Federal Express para controlar el mercado telepostal del país, haciéndole los mandados a la embajada. Eso sin contar que mientras nos hacían indignar con Yabrán, entregaban el país y hambreaban a su pueblo, con consecuencias que aun hoy estamos pagando. 

Hace pocos días, la justicia sobreseyó a Capitanich, Mariotto y Aníbal Fernández en la causa del "Fútbol Para Todos", diciendo después de 15 años lo que se sabía desde el principio: no existió delito, o peor aun, los fiscales nunca lograron precisar de cual se trataba, no hablemos ya de probar que los acusados lo cometieron. Pero el propósito se cumplió con creces: con la excusa de los presuntos curros Macri (cumpliendo los deseos de Magnetto) eliminó el "Fútbol Para Todos" aunque había prometido lo contrario, y la televisación volvió a manos privadas. Que otros jugadores le hayan soplado el negocio a Clarín no cambia la conclusión, porque son las reglas del meercado.

Y el caso Tapia no difiere en su lógica de todo lo expuesto: entre los múltiples negocios que se le atribuyen al presidente de la AFA, hay uno que no concretó, con consecuencias que podrían serle fatales: dejar vencer el contrato con Clarín y sus socios para la televisación de los partidos del ascenso sin renovarlo, coqueteando con la idea de montar un canal de stream propio, o volver a licitar los derechos. Si hubiera hecho ése negocio, seguramente otra sería la historia.

Al gobierno la maniobra le interesa y le sirve (y por eso se suma con entusiasmo tirándole a Tapia con todo lo que tiene) sea para volver a la carga con la idea de transformar a los clubes en SAD (algo que como bien sabemos, es para acercar a los pibes a los clubes y alejarlos de la calle y la droga, nada que ver con negocios), o -fundamentalmente- para tenernos a todos entretenidos discutiendo el pasillo de espaldas de los jugadores de Estudiantes; mientras envían al Congreso la reforma laboral que nos haría retroceder a 1943 (o más atrás incluso) y siguen apostando a la destrucción de los empleos y el salario, y avanzan a paso firme en su propósito de convertirnos en un Estado no libre, pero si asociado a los EEUU.  

Si uno presta un poco de atención, la maniobra es bastante obvia, porque como dijimos, no es la primera vez que se ha ensayado. El secreto entonces está en no prestarse a ella tan fácilmente, aunque uno tenga ganas, o el personaje en cuestión le caiga mal; e incluso siendo efectivamente un delincuente, cosa que como ya se dijo, es condición de posibilidad de la maniobra. 

Porque si es por eso, seguramente hay 100 blancos más importantes en los que canalizar el enojo que Tapia, empezando por Milei. O por el poder económico que en realidad es el que gobierna a través de él. El asunto es no validar el mecanismo por el cual nos dicen todo el tiempo a los argentinos de que tenemos que hablar, como tenemos que pensar o con quien nos tenemos que enojar, y más importante aun, lo contrario: de que no se habla y a quienes nunca se juzga.

martes, 9 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

QUEREMOS REPREGUNTAR

 

Son bastante comunes en los medios digamos que "del palo" (C5N, El Destape) las notas de los movileros a la gente en la calle preguntándole su opinión sobre la marcha del país, como los afectan las políticas del gobierno de Milei y que opinan en general del presidente y su gestión.

En las respuestas hay de todo como en botica, pero hay un grupo en especial que nos llama la atención, y que para simplificar un poco en las cosas podríamos denominar el "voto blando" del oficialismo nacional: no parecen ser trolls que agitan en las redes sociales, ni militantes convencidos de LLA, ni fanáticos del modelo libertario. Menos los gorilas que en la primera vuelta del 2023 votaron a Bullrich, y migraron en masa a Milei en el balotaje para evitar que ganara el peronismo.

Es gente común que dice que votó al gobierno, o que lo apoya y confía en él, con una primera característica distintiva en común que enseguida salta a la vista: ninguno nunca puede enumerar una medida concreta del gobierno con la que estén de acuerdo, o que los favorezca o los haya beneficiado. En estos días en que se dio a conocer (por caso) que Milei aumentó el valor de la AUH bastante por encima de la inflación (desmintiendo en los hechos el discurso anti-planes), ni siquiera aparecen testimonios rescatando esa medida en particular.

El apoyo (al menos el que exponen estas personas) para ser simplemente cuestión de fe: creo en Milei, le tengo confianza, hay que darle tiempo suelen decir, sin mayores precisiones. Otro factor común es la referencia al pasado, así de un modo impreciso: como estábamos no podíamos seguir, buscaba un cambio, aspectos éste que se repite en relación a la experiencia del gobierno de Macri. 

Como el punto de partida de éstas reflexiones son cosas que circulan por los medios, lo primero que cabría preguntarse es que buscan estos exponiendo esos testimonios, como una especie de medición del pulso de la calle, o testeo del humor social de los argentinos. ¿Para qué sirven que nos cuenten lo que ya sabemos y las recientes elecciones nos acaban de confirmar, y que es que el gobierno cuenta con una importante base de apoyos en la población pese a sus estropicios?  

Casi todos los movileros (por no decir todos) los que abordan a gente en la calle jamás repreguntan, buscando profundizar en el sentido de las respuestas, y en el caso de los que manifiestan apoyar al gobierno o confiar en él, darle contenido a cada significante vacío de esos que suelen utilizar. 

¿En qué se basa la fe en el gobierno que dicen tenerle los que le tienen fe, qué es lo que les inspira confianza?

¿Qué significa "darle tiempo", cuanto tiempo es el que hay que darle, tiempo para qué, cuáles son los cambios que -siguiendo por el mismo camino que vamos- se van a producir por el mero transcurso del tiempo y por qué serían indefectiblemente positivos?

¿Por qué no podíamos seguir como estábamos, que era específicamente lo que ya no se podía tolerar (porque que había cosas que estaban mal no hay dudas, pero a lo mejor no todos pensamos en las mismas), y cómo eso se corrigió desde diciembre del 2023?

¿"Como estábamos no podíamos seguir" significa sumidos en la pobreza y cagando en baldes, en una fiesta de consumo insostenible que no podía durar, o ambas cosas al mismo tiempo?. Como no se explicitan las razones (ni se inquiere al respecto), solo se puede adivinar. 

¿Hay que dejar gobernar al gobierno aunque gobierne mal y nos perjudique, cuál sería la ventaja o la virtud de esa idea, qué cosas buenas no pudo hacer el gobierno porque no lo dejaron, quiénes no lo dejaron?

Preguntar o repreguntar de modo socrático, sin agredir, sin cuestionar, valiéndose simplemente de lo que los propios interesados acaban de decir, dudando sin afirmar, y ayudando a dudar, o mejor dicho a pensar: sería un experimento didáctico y pedagógico en términos sociales no necesariamente para los entrevistados (aunque estos podrían verse luego y comprobar como se ve y oye lo que dicen), sino para los demás, que están mirando.

Y que podrían reconocerse ellos mismos en los entrevistados, repitiendo a diario los mismos lugares comunes, las mismas frases vacías, los mismos conceptos tan genéricos que cualquiera podría estar de acuerdo con ellos, o nadie estarlo, al mismo tiempo. 

Antes (mucho antes) de ingresar al terreno de argumentar con datos y cifras concretas (un modo de discusión que hasta acá se ha revelado poco eficaz ante gente que conoce e interpreta el mundo de otro modo, basada en otros factores), hay que llevarlos al terreno de sus propias afirmaciones, más que de las nuestras. 

De última ¿Qué se pierde con probar? Tuit relacionado:

domingo, 7 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 6 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 5 de diciembre de 2025

MI REINO POR UNA ROTONDA

 

El episodio Jalil y su borocoteada rompiendo el bloque excede con creces al peronismo, aunque sea en su interna donde impacte más; y si no nos creen, ahí está a la mano el fallido intento de "Provincias Unidas" que fue lo mismo, pero hacia el interior de la UCR y el PRO (incluyendo en éste caso a su ramal "cordobesista"): erigir un actor político autónomo de los partidos nacionales, con eje en las provincias, para negociar con el poder nacional. La "Liga de gobernadores" (por ponerle un nombre a la mítica criatura) es el sujeto político en eterna construcción de la Argentina, porque quienes intentan -una y otra vez- erigirlo tienen cada vez menos ánimo de influir, en serio, en la política nacional. 

En rigor, bajo la excusa de una presunta defensa del federalismo o los intereses provinciales, lo que terminan negociando es la benevolencia del ocasional poder nacional dominante, para que no les plante estructuras políticas en sus provincias que puedan amenazar las situaciones creadas (lo que acá Reutemann llamaba la teoría del alambrado): pasó en tiempos del kirchnerismo con la Concertación con los radicales K y la transversalidad, sucedió en tiempos del macrismo y se replica ahora, en forma de donaciones de gobernabilidad.  

La idea del federalismo termina prostituida al usarse como coartada para terminar defendiendo los intereses de las distintas fracciones del capital (sean petroleras, mineras o cerealeras, lo mismo da), y la discusión por los intereses provinciales falseada cuando nunca se explica como se los distingue y protege cuando -como está sucediendo ahora- el país entero se desintegra como tal, y los presuntos gestores de esos intereses contribuyen a que así sea. Las provincias (y no todas ellas) podrán ser preexistentes a la nación en términos históricos o jurídicos, pero no sobrevivirán a su implosión, por más que algunos pretendan que así puede ser, o se excusen en eso para apoyar políticas nocivas. 

Lo mismo vale para la excusa de salir de la "agenda amba-céntrica": no se advierte por qué es legítimo dar apoyo en el Congreso al saqueo de los recursos del país y la entrega de su soberanía a cambio de una rotonda, y está mal oponerse a hacerlo mientras se reclaman fondos para hacer cloacas en el conurbano bonaerense. Conurbano que -por otra parte- es por su propio tamaño un país en sí, que discute sobre empleos, salarios, tejido industrial, pobreza o distribución del ingreso y como las políticas nacionales los impactan; y donde preocupan menos las retenciones, las regalías, el RIGI o la eliminación de las trabas para comprar divisas.

Por no hablar del hecho de que las principales discusiones pendientes después de la reforma constitucional del 94' como la coparticipación federal o la representación de las provincias en la Cámara de Diputados, perjudican ostensiblemente a la provincia de Buenos Aires, y en especial a su conurbano. Es decir, si de discriminaciones se habla, la conservación del status quo en ambas cuestiones favorece a las provincias del interior, y en especial a las más pequeñas o menos pobladas.
 
La "federalización" (en éste contexto, entiéndase) de la política es para el peronismo invertir el orden de su creación histórica que determinó su finalidad y sentido, que siempre fue impulsar un proyecto nacional alternativo a la Argentina colonial; pero la misma crisis atraviesa a todos los partidos nacionales: a lo que estaba pasando en la UCR (reducida a una fuerza solo percibida como capaz de gestionar eficazmente  a nivel provincial o municipal), se suma lo que le ocurre al PRO, donde a medida que construye territorialidad -llegando a gobernar provincias- se diluye el liderazgo de Macri, hasta casi desaparecer.

En lugar de fuerzas políticas nacionales organizadas se pasa a un esquema de sultanatos más o menos exitosos (según les toque en suerte ser favorecidos con algún recurso natural estratégica, o alguna actividad económica prevalente en el contexto del modelo productivo en curso), que son la puerta abierta para cualquier tipo de arreglo o componenda; como pudimos comprobar en Santa Fe con la coexistencia de distintas alianzas en el orden provincial (sucesivas Uniones Democráticas para vencer al peronismo) o nacional, donde los socios del socialismo le otorgaban un recreo para jugar al progresismo en el Congreso nacional, sin resignar sus posiciones en la situación provincial. 

Como resultado de este proceso creciente de fragmentación política se distorsiona la oferta política, se desprestigia a las instituciones y se vacía de sentido al voto popular; que es justo lo que el poder económico precisa, para asegurarse de que sus privilegios no serán amenazados. Por eso la cuestionan a Cristina, y no porque insista en la agenda "amba-céntrica" o en su propia situación judicial: porque les recuerda que existe otra forma de asumir el desafío de la representación política. 

Néstor y ella partieron desde una provincia periférica asumiendo la defensa de la provincialización de los recursos naturales estratégicos en la reforma del 94' (un grave error, visto en perspectiva), para volver a colocar al peronismo en la senda de sus mejores tradiciones históricas, que es la de construir un proyecto alternativo de país, capaz de contener a las grandes mayorías nacionales. Y por eso también muchos gobernadores se olvidan hoy de Julio De Vido, que hizo por ellos y por sus provincias bastante más que una rotonda. 

El provincialismo -sin distinción de banderías políticas- se ha empequeñecido tanto como propuesta que ni siquiera intenta ya (sobre todo en el peronismo) erigir liderazgos alternativos, y se limita a romper bloques legislativos no tanto plantear discusiones al interior de los partidos, como para permitirle al gobierno (como acaba de hacer Jalil) controlar las comisiones del Congreso, obstruir la agenda opositora e imponer la suya propia. 

De hecho eluden toda discusión de fondo sobre los grandes problemas del país sea porque en realidad piensan lo mismo que Milei y prefieren dejarlo (como hicieron algunos con Macri) que sea el que haga el trabajo sucio y pague el costo; o directamente eligieron dejar de pensar en visiones alternativas, que puedan poner en tensión las situaciones creadas: no en vano no hubo nunca una resolución 125 provincial, que enfrentara a algún gobernador con los poderes fácticos. 

En ese marco no sería extraño que muchos de ellos terminen acompañando en el Congreso la reforma no tanto convencidos de su utilidad para generar empleo (aunque por conveniencia repliquen en público el discurso oficial), como de su inutilidad a esos fines, que no es lo mismo que inocuidad. Suponen que haciéndolo, le quitarán a Milei una excusa para que no les llegue su rotonda, o se les abra el grifo del Tesoro nacional para sus urgencias. Tuits relacionados: 

jueves, 4 de diciembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS