LA FRASE

"ME CONSTA PERSONALMENTE QUE LA ENCÍCLICA DEL PAPA LEÓN NO FUE ESCRITA CON IA, PORQUE LA ESCRIBÍ YO." (ELISA CARRIÓ)

sábado, 6 de junio de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 5 de junio de 2026

"EN LA RESISTENCIA ESTÁ TODO EL HIDALGO VALOR DE LA VIDA"

“Más de una vez me escuché decir que en la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida…"

“Vivir solo cuesta vida…”

El dolor nos parte, pero la música y la poesía van a permanecer. 

El Indio se va de gira eterna, pero deja una marca cultural imborrable. 

No solo poeta y cantante, fue constructor de un sentimiento colectivo que nos atraviesa, así como el pogo más grande del universo nos martilla el corazón.

Su obra es grandiosa y con el tiempo más grande se va a volver. 

Dijo todo lo que había por decir, sin necesidad de decirlo directamente; y nos participó de su obra dejándonos la posibilidad de tomarla y recrearla, de imaginarla, de llenarla de contenido, nuestro contenido.

Con sus canciones dio, da y va a seguir dando voz a los heridos del sistema; himnos para cuestionar y combatir la alienación capitalista, para resistir. Nos mostró belleza donde el sistema ve marginalidad.

Lo suyo fue militancia. 

Demostró que es posible autogestionar la contracultura.

Le dolían los dolores de los desposeídos. Amaba a Evita.

Estuvo al lado de Madres y Abuelas, denunció la violencia institucional y el abuso del poder policial (Walter Bulacio lo marcó a fuego), combatió la depredación de la casa común y a los gobiernos entreguistas, asumió la exposición de defender gestiones de gobierno que querían un país grande, con todos adentro. 

Denunció la cárcel injusta y la proscripción de Cristina.

Duele mucho...

Y encima  la noche se pone cada vez más oscura, va a haber que encontrar la luz en nuestro corazón.

TWEETS POLÉMICOS

 

jueves, 4 de junio de 2026

POR QUÉ CRISTINA

 

Cristina es la única dirigente política que, en democracia, sufrió un atentado contra su persona, y es al mismo tiempo la única ex presidenta/e condenada e inhabilitada a perpetuidad para ocupar cargos públicos. Sufre al mismo tiempo la continuidad sin pausas de una persecución en su contra que lleva ya más de una década, y que ahora se pretende extender a sus hijos.

Se entiende que la Argentina gorila instrumente esa persecución en su contra, y la celebre: han logrado sucesivamente demonizarla y sacarla de carrera por miedo a que les gane una elección, y aun hoy lamentan en su fuero íntimo que haya fracasado el intento de magnicidio.

El silencio de muchos de los nuestros sobre su situación tiene, en cambio, otra explicación: significa que entendieron el mensaje aleccionador ínsito en la persecución contra ella y aprendieron la lección: de ellos los que la encarcelaron y proscribieron, no tienen nada que temer. 

Cristina es también la única que mueve el amperímetro cuando habla y cuando calla, y como se puede comprobar casi a diario en San José 1111, es la única que genuina adhesión popular, por una mezcla de nostalgia -como enfatizan algunos para bajarle el precio al fenómeno-, agradecimiento y esperanza, lo que nos lleva a otro asunto: como estarán las cosas en el país, en nuestra democracia, en el sistema político en general y en el peronismo en particular, para que una mujer viuda, presa y proscripta se haya convertido si no en la única, seguramente en la principal esperanza de salida a este presente de oprobio para muchos argentinos.  

Bastaría recordar los sucesos del 17 de octubre del 45' y el comportamiento de muchos argentinos después de la caída de Perón y la proscripción del peronismo para entender la importancia de las emociones en política; pero al igual que pasaba con Perón, en la vigencia de su liderazgo en las mentes y los corazones de muchos hay mucho de racionalidad pura y dura: siguen fieles a quien se acordó de ellos, y veló por sus intereses. Como fuere, hay en ese vínculo entre Cristina y la gente un fenómeno político cuya potencia es única e incomparable en el presente, e interpela (o debería interpelar) a todo el sistema político.

Casi cinco años atrás decíamos nosotros al respecto  en ésta entrada"Es el propio volumen político de Cristina el que determina su absoluta centralidad en la agenda, y ese volumen político se acrecienta en el tiempo por esa centralidad que le reconocen los propios y extraños (más incluso éstos últimos que los primeros); de lo que resulta que Cristina es, más que una persona de carne y hueso o un excepcional cuadro político del que hemos tenido la suerte de ser contemporáneos, un fenómeno político en sí mismo, digno de estudio. Fenómeno que marca ya casi 15 años de permanencia indiscutida en el centro del escenario, más allá del rol institucional que le toque circunstancialmente cumplir. Como pasó en su momento con Perón o con la misma Evita (con quiénes no hay que tener temor de parangonarla, en éste preciso punto), Cristina provoca pasiones contrapuestas, con la misma intensidad: la aman o la odian, pero nunca les resulta indiferente,...".

"A punto tal que podría decirse que en ella se corporiza la verdadera "grieta" de la que tanto nos hablan, que en términos políticos es la que separa dos modos diametralmente opuestos de hacer política, de los que ella representa cabalmente uno, y al que los otros (la mayoría) quedan adscriptos; porque ella los expone en su miseria, en sus pequeñeces, debilidades y cobardías. Cristina es la política llamando a las cosas por su nombre, sin lugares comunes, sin eslóganes huecos y vacíos diseñados por algún creativo publicitario para ganar votos, la política como defensa de una idea, como afán obsesivo de representación social, como compromiso militante con la custodia de los intereses generales, en particular los de las grandes mayorías nacionales. Si durante sus gobiernos vivimos mejor, en sus propias palabras, "no fue magia", sino la consecuencia de gestionar el Estado desde esa idea de lo que debe ser la política.".

"Es desde allí donde Cristina se planta frente a las estructuras del poder "real" que trasciende los formatos electorales y la propia incertidumbre de las urnas (es decir, los grandes medios, el poder económico, la corporación judicial) para decirles en la cara lo que ellos saben perfectamente -porque lo diseñaron en detalle-, pero para que sepan que fueron descubiertos, y ya no podrán seguir mintiendo a todos, todo el tiempo, o posando de lo que no son. Lo que en otros podría sonar a relato conspiranoico, en la palabra precisa y contundente de Cristina cobra verosimilitud, adquiere sentido, ilumina y resignifica porciones sustanciales de nuestro devenir político en los últimos tiempos.".

Frente a la presencia del fenómeno -que no se puede ignorar- tratan de invisibilizarlo, porque lo contrario supone hacerse cargo de lo que ese fenómeno implica, y obrar en consecuencia, pero el problema es que parece que no hay muchos dispuestos a hacerse cargo. Porque de lo contrario en lugar de ignorarla o normalizar su injusta detención, condena y proscripción podrían hacerla bandera, aun cuando por un mezquino cálculo electoral opten por no nombrarla. Se trata de sustituirla en términos políticos (si fuese posible), diciendo y haciendo lo mismo que diría y haría ella, si las circunstancias se lo permitieran. 

Pero lo que sucede en buena parte de la dirigencia del peronismo con la situación de Cristina no es más que consecuencia de lo que ocurre al peronismo con la experiencia kirchnerista; que nunca terminan de incorporar a la tradición histórica del movimiento fundado port Perón, y peor aun, muchos proponen no superarlo en términos dialécticos, sino borrarlo de la memoria y dar vuelta la página, como si nunca hubiera ocurrido; o reducirlo a un problema contable de superávit fiscal, o de la balanza comercial: Si alguien encuentra un parecido en la descripción que hacemos con la actitud que históricamente asumieron los gorilas frente al peronismo -en especial desde el 55' en adelante- no es pura casualidad.

miércoles, 3 de junio de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

martes, 2 de junio de 2026

QUIEN PAGA LOS DESTROZOS

 

La promesa de campaña de Milei de hacer que el ajuste que el país -en su visión- necesitaba lo pagara la gasta le dio réditos electorales para llegar a la presidencia, e incluso en las legislativas del año pasado. Sin embargo, cuando se analiza lo que verdaderamente encerraba esa promesa la cosa es muy distinta: estamos en presencia de un gobierno de clase, que ejecuta una revancha de esa clase sobre el resto de la sociedad. Sin la caracterización correcta del fenómeno -circunscribiéndose exclusivamente a tratar de develar las causas de sus manifestaciones políticas- difícilmente se pueda articular una respuesta eficaz al desafío que representa.

Esa revancha de clase se presenta desnuda en su obscenidad todos los días en las medidas que despliega el gobierno, pero tratan de darle un pseudo sustento teórico en una mirada "ofertista" de la economía, que presupone que otorgándole todo tipo de privilegios y beneficios al capital éste opera el crecimiento, y de ese crecimiento viene indefectiblemente -en un futuro siempre brumoso e incierto- la redistribución en forma de más empleos y mejores salarios y niveles de vida.

La semana pasada esa visión del funcionamiento de la economía real fue desmentida desde dos fuentes insospechadas de izquierdismo: una fue la OCDE dando a conocer los números de la IED (inversión extranjera directa) en América Latina el año pasado, en la que los Argentina de Milei quedó en el fondo de la tabla, muy por debajo de países gobernados por "el comunismo", como Brasil, México o Colombia. Y la otra fue el mismísimo Papa León XIV que en su primera encíclica "Magnifica Humanitas" desacreditó la teoría del derrame.

Dice allí el sucesor de Francisco: "En realidad, una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia, orientando explícitamente los recursos, la creatividad y las normas a favor de los más vulnerables. En lugar de esperar los beneficios de un crecimiento que “al final” llegará también a los pobres, se necesitan decisiones que hagan que el crecimiento sea inclusivo desde el principio. Las experiencias de las últimas décadas demuestran que, en las crisis económicas y financieras, son siempre los pobres quienes pagan el precio más alto, mientras que las teorías que prometen un bienestar general automático suelen resultar ilusorias.".

También la semana pasada se conoció el reporte del FMI sobre la evolución de la economía argentina en el que -en un marco general de apoyo al plan del gobierno- hizo algunas advertencias respecto a la sustentabilidad del ajuste que les permite a Milei y Caputo exhibir números de superávit fiscal: por un lado la abultada masa de intereses que se terminan capitalizando a futuro como nueva deuda (e incluso obligaciones impagas que devengan deuda flotante), y por el otro que la consolidación de ese resultado a futuro exige una reforma previsional (con previsible recorte de derechos y beneficios para los jubilados presentes y futuros), y una reforma impositiva, para recomponer los ingresos del Estado.

Y en éste caso las propuestas son tenebrosas, como no podía ser de otro modo viniendo de quien vienen: sostener y profundizar la baja de retenciones (para alentar las exportaciones, como si eso dependiera del nivel de presión fiscal y no de la demanda de los mercados externos), aumentar la base imponible de Ganancias para que más trabajadores paguen el impuesto (mientras se aplauden las rebajas y exenciones del RIGI a las empresas) y subir el monotributo. Es decir, financiar al Estado profundizando el sesgo regresivo del sistema impositivo vigente y cazando en el zoológico.

A tono con ese contexto (y con las políticas generales de un gobierno que les ha rebajado Bienes Personales a los más ricos, Ganancias a las empresas, los impuestos a los consumos suntuarios y no prorrogó el impuesto a las grandes fortunas), Marcos Galperín, uno de los más connotados voceros de la casta real (no aquella de la que hablaba Milei en campaña) agita el fantasma del comunismo expropiador, para seguir gozando de beneficios y exenciones fiscales que hace rato sus empresas no necesitan, y continuar con su exilio fiscal para negarse a contribuir a pagar no ya el gasto público, sino las consecuencias de los destrozos que genera el plan que apoya fervientemente. Y lejos está de ser el único, será en todo caso el que tiene el suficiente nivel de impudicia como para hacerlo público.

Pareciera entonces (solo pareciera) que queda planteada la discusión que se viene en el país, y la que se nos ocurre como la única pertinente y decisiva: quien paga los daños de Milei y su modelo, que es del círculo rojo y la élite económica. Y decimos parece porque por estos tiempos se habla mucho de la importancia del equilibrio fiscal, pero poco de como se lo construye; porque hasta el propio FMI admite que se no se pueden seguir postergando indefinidamente gastos esenciales o acumulando deudas a futuro porque es inviable (por falta de capacidad de repago, más que por un brote de sensibilidad social o prudencia fiscal), pero sin detenerse a pensar (a juzgar por sus propuestas para financiar al Estado y sus políticas) que tampoco se puede lograr buscando los ingresos que faltan de los que ya hoy no pueden pagar más.

Es curioso ver como hay muchos (que acuerdan en líneas generales con el programa del gobierno) que se preguntan por la sustentabilidad política del ajuste, y la tolerancia social al ajuste perpetuo, pero nunca se preguntan como sería ensayar que el equilibrio que propugnan adquiera sustentabilidad metiéndoles la mano en el bolsillo a los más ricos, que son los ganadores del modelo. En lugar de poner en tela de juicio los intereses de la clase a la que representan o expresan mediáticamente, prefieren poner en tela de juicio las elecciones y la propia democracia, como obstáculos para el desarrollo pleno del anarco-capitalismo en curso.

Pero en esta misma trampa cae el peronismo "fiscalista" congregado hace poco en Parque Norte que quiere apropiarse de un reflejo distorsionado de la imagen de Néstor, para reducir la experiencia kirchnerista a los superávits gemelos, en una suerte de lavagnismo sin Lavagna que propone -sin decirlo abiertamente- darle otra oportunidad al modo Kulfas-Guzmán de gestionar la economía en tiempos de crisis.

No debe asombrar entonces que esa gente (y muchos otros) no quieran pedir por la libertad de Cristina, ni hacer de eso un eje de campaña, porque Cristina está presa por hablar de esos temas de los que no quieren hablar, y por meterse con intereses que ellos no quieren afectar. Si no se animan a pedir por su libertad ¿hay que creerles que la van a liberar, llegado el caso? Con los costos de la crisis pasa lo mismo: si no se animan a decir claro y con todas las letras quienes deben pagarlos, ¿se van a animar a hacerlo, si son gobierno?

Y si no lo dice el peronismo -y más importante aun, si no lo hace llegado el caso-, ¿Quién lo va a decir primero, y hacerlo después? Después se sorprenden de los resultados electorales, o terminan preguntándose como regalamos banderas que otros pueden "aprovechar", como hizo el gorilismo cuando dice que el kirchnerismo se "apropió" de causas: los derechos humanos, Malvinas, la educación, la ciencia, los derechos de la mujer, o más atrás en el tiempo, el socialismo con los reclamos de los trabajadores, en el primer peronismo.

Dicho de otro modo, si el peronismo no está para eso (para hacer que las crisis no recaigan sobre las espaldas del pueblo sino sobre las de los que las generan y se benefician con ellas), ¿para qué está entonces, para ganar una elección de vez en cuando sin transformar nada y dejar todo como está? En ese caso terminarán resolviendo el dilema que planteaba Cooke en "Apuntes para la militancia" no rompiendo con el empate hegemónico (que hoy no existe) entre las fuerzas populares y el régimen), sino condenando -como el planteaba como un riesgo- al peronismo a su esterilidad histórica. 

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lunes, 1 de junio de 2026

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