LA FRASE

"HACE BIEN MAURICIO EN NO PRESENTARSE A DECLARAR, YO HUBIERA HECHO LO MISMO." (FABIÁN RODRÍGUEZ SIMÓN)

lunes, 25 de octubre de 2021

EL FLAGELO DE LOS FUNCIONARIOS COMENTARISTAS

 

En relación con el congelamiento de precios por tres meses de 1432 productos dispuesto por el Secretario de Comercio de la nación Roberto Feletti, leíamos ayer en Rosario 12 al Secretario de Comercio de la provinciaNosotros desde Santa Fe somos muy responsables con este tema y esperamos que tanto de parte del gobierno nacional como del sector empresario esté la posibilidad de volver a sentarse en una mesa”, dijo el secretario del área provincial Juan Marcos Aviano. Aquí esperan una pronta convocatoria al Consejo Federal de Comercio Exterior que revierta la aplicación a rajatabla de la Ley de Abastecimiento. Y aseguró que “nosotros esperábamos un acuerdo nacional y federal donde con la premisa de la competitividad, el abastecimiento y los precios de equilibrio se hubiese podido generar otro escenario de diálogo”.".

"Pero Aviano sí reconoce que “los precios que venían desacelerando en julio y en agosto ya en septiembre empezaron a dispararse ¿Impactó el resultado electoral de las PASO?”, se preguntó y dijo que si es así “habrá algunos que estarán jugando a la política y ahí nosotros no entramos”, aseguró. Por su parte, las empresas de alimentación radicadas en el territorio provincial aguardan los pronunciamientos de las distintas confederaciones nacionales a las que pertenecen.".

"El secretario de Comercio Interior de Santa Fe dijo que “estábamos esperando que se publique en el Boletín Oficial la resolución 1050 y ahora nos vamos a reunir en el Consejo Federal de Comercio Exterior”, y adelantó que “seguramente vamos a inspeccionar y fiscalizar de la misma manera que lo venimos haciendo con todas las normativas nacionales, con todos los programas ya que Nación no tiene fiscalizadores en el interior del país. Los que tiene cubren principalmente lo que es Capital Federal y gran Buenos Aires”, explicó Aviano a Rosario/12.".

"Aunque reconoció que el Estado nacional está en todo su derecho “y tiene todas las facultades para aplicar la Ley de Abastecimiento. El momento, para algunos corresponde y para otros no. Yo digo que en el marco de la provincia de Santa Fe nosotros esperábamos un acuerdo nacional y federal donde con la premisa de la competitividad, el abastecimiento y los precios de equilibrio se hubiese podido generar otro escenario de diálogo". Y aseguró que hay que tener en cuenta que “las cadenas más concentradas de la agroalimentación, acordaron en su momento ‘Super cerca’ que de a poco se fue cumplimentando, por ejemplo. Yo sigo dejando abierta la posibilidad de que esta resolución sea modificada en los próximos días esperando que se genere una mesa de diálogo”." (Las negritas son siempre nuestras) 

Daría la impresión que estaría haciendo falta que alguien (el gobernador Perotti, el ministro Costamagna, alguien) lo ubique a éste muchacho Aviano en su rol, que es el de autoridad de aplicación en la provincia de Santa Fe, entre otras, de la Ley de Abastecimiento 20680, en el marco de la cual Roberto Feletti dictó la Resolución 1050 antes citada.

Porque él -Aviano- no está para comentar la realidad, ni para "esperar" nada, menos si es que se modifique una resolución cuyo cumplimiento debe fiscalizar: él mismo reconoce en la nota que hubo una aceleración en los aumentos de precios a partir de septiembre, sin justificación. A todos nos gustaría que las cosas se resuelvan charlando, pero si algo demuestra que a veces no es posible, son precisamente los aumentos de precios de artículos de primera necesidad.

Tampoco es asunto de Aviano esperar a ver que hacen las empresas que actúan en Santa Fe, pero están agrupadas en cámaras empresarias nacionales: eso es un problema de ellos. El de él es controlar que los precios fijados se cumplan, máxime cuando reconoce que la nación carece de inspectores suficientes para fiscalizar las normas en todo el país, y por ese depende de la colaboración de las provincias.

Es tan cierto -él mismo lo reconoce- que la nación tiene todas las facultades para aplicar la ley de abastecimiento, como que la provincia también las tiene, y están precisamente puestas en cabeza de su Secretaría: veíamos acá en ésta entrada como en marzo del año pasado y con el dictado del Decreto 263, Perotti terminó con el verso de 12 años del socialismo, cuyos gobiernos se negaban a aplicar en Santa Fe la Ley de Abastecimiento, argumentando carecer de facultades para ello.

Y a los pocos días, en abril del año pasado, mediante otro Decreto, el 319, terminó con otro verso: el de los municipios y las comunas que decían que no podían fiscalizar el cumplimiento de la Ley de Abastecimiento y otras leyes de defensa del consumidor, porque la provincia no les había delegado facultades. Todos (la provincia a través de Aviano, los municipios y comunas) pueden y deben garantizar que se cumpla la Resolución 1050 de Feletti, que expresamente comprende a la provincia de Santa Fe, como al resto del país; pero a diferencia de otros lugares (como las intendencias del conurbano en manos del FDT), acá la mayoría de los municipios y comunas se vienen haciendo bien los boludos.

Si Aviano se lanzó a hacer de Macaya Márquez del problema, como si no tuviera nada que ver o hacer al respecto, por las suyas, hay que acomodarle los patitos. Y si responde a una decisión del gobierno provincial, hay que rectificarla, y rápido: si queremos tener alguna chance de remontar en noviembre las PASO tenemos que hacernos cargo de éste tema, de importancia crucial para muchos santafesinos, su bolsillo y sus chances de llegar a fin de mes. 

Porque de lo contrario esfuerzos como el de "Billetera Santa Fe" (un golazo por donde se lo mire) se van a frustar por la actitud de los vivos de siempre, que la quieren seguir levantando con pala. U otras ideas interesantes como el Código de Defensa del Consumidor que por estos mismos días promociona Aviano quedarán como simples ejercicios teóricos, sin correlato con la realidad.

domingo, 24 de octubre de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

LA CONTRADICCIÓN FUNDAMENTAL

 

Si solo tienen tiempo de leer una sola cosa este fin de semana, que sea ésta nota de Gabriel Bencivengo que levanta Artemio López en Ramble Tamble; y de la que nosotros destacamos estas partes:

"Es un concepto básico, quizá tan básico que suele quedar extraviado en la discusión, o más bien ocultado -según se mire-, por más que refiera al famoso “fifty-fifty” del que hablaba Perón. Se trata del “excedente bruto de explotación”. Es un dato central, lo mide el Indec, es trimestral y está contenido en la denominada “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra”. Suena complicado, pero no lo es tanto. Refiere, en lo esencial, al excedente generado por las empresas una vez recompensado el factor trabajo. En otras palabras: lo que no se llevan los trabajadores del ingreso total generado por una economía. Así de sencillo.".

"La última medición se conoció esta semana. ¿Qué dicen los datos del Indec? Que la participación de los trabajadores en la economía viene en caída libre. Cayó casi diez porcentuales en apenas un año. La participación de los asalariados en la distribución del ingreso pasó del 49,8 al 40 por ciento entre los segundos trimestre de 2020 y 2021. “Si se excluye el sector público, la participación asalariada cae el 31 por ciento, situación que no se verifica desde 2005/2006”, según calculó el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP). En el mismo período, lo que se quedan las empresas -el excedente bruto de explotación- ganó casi 4 puntos porcentuales. Pasó del 47 al 50,9 por ciento del total. Sí, la cara oculta del ajuste. Una descripción clara y concisa de la razón por la que la reactivación no llega a los trabajadores y la economía no termina de despegar.".

"Lo dicho. El sector empresario gana peso en el reparto de los ingresos. La dinámica implica no solo un retroceso de la masa salarial, sino también, y en consecuencia, una caída del costo laboral con relación al valor de la producción. Los casi 51 puntos que alcanzó el excedente bruto de explotación lo explican, en su mayor parte, el complejo agroexportador y los bloques minero e hidrocarburífero. Los mismos con los que el gobierno busca acordar mayores beneficios y ventajas impositivas a cambio de inversiones. También lo explican las ramas industriales más concentradas, como la alimenticia. La contracara del proceso es la caída de 9,8 puntos en un año en la participación de los trabajadores en el PIB. Aquí, la explicación pasa por la devaluación, el veloz traslado a los precios de producción y la suba internacional de los commodities.".

"Está claro que el crecimiento de la participación asalariada en desmedro de las ganancias siempre despertó cuestionamientos desde los sectores empresarios. Algunas veces como críticas al rumbo económico. Otras veces, directamente como reticencia inversora, una forma de veto político. La historia es conocida. El norte empresario también: el aumento del excedente bruto de explotación por la doble vía de la baja del costo laboral y la mayor productividad. El modelo noventista. El que sustentó las crecientes ganancias empresarias en el período 1993-1998 y que pasó a un segundo plano tras la devaluación de 2002 por las altas tasas de crecimiento del PIB, que permitieron que se expandieran los beneficios del capital y la participación asalariada.".

Esta cuestión es, en nuestra opinión, la más relevante en términos políticos, económicos y sociales, acá y en cualquier lado: como se distribuye el ingreso en una sociedad, y quien se apropia y en que medida de la riqueza generada. Es, digámoslo así, la contradicción fundamental de la que las demás resultan subordinadas, y explica la pobreza por el lado que hay que explicarla: por el de la riqueza.

Y es también la auténtica madre de la verdadera grieta (la de la injusticia social, y la inequidad en la distribución de la riqueza), y la fuente de todas las tensiones sociales, políticas y económicas en el país, desde 1945 para acá; en un doble sentido: la injusticia genera inestabilidad social y política, y cuando se intenta repararla, los que deben ceder participación en la renta para que otros -usualmente postergados- la mejoren, resisten con uñas y dientes en la defensa de sus posiciones de privilegio. Pasó con las retenciones móviles en el 2008, pasa ahora con los controles de precios, y seguirá pasando cada vez que se ponga éste asunto en discusión.

Adviértase que, pese a la crudeza de los números y a que estamos hablando de poder o no satisfacer necesidades esenciales o consumos básicos mientras otros se apropian obscenamente de mayores márgenes de ganancias, nos quieren entretener con debates teóricos sobre las causas de la inflación como si ésta no fuera resultado de la puja distributiva; o con llamamientos a grandes acuerdos nacionales en los que -curiosamente- éste tema nunca está puesto en el tapete: ¿cuanto de su participación en la renta nacional está dispuesto a ceder el capital en beneficio del trabajo, para construir una sociedad más justa?

En su libro "Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina", trae José pablo Feinmann la opinión de Milcíades Peña, negándole carácter revolucionario al primer peronismo en estos términos: "Sindicalización masiva e integral del proletariado fabril y de los trabajadores asalariados en general. Democratización de las relaciones obrero-patronales en los sitios de trabajo y en las tratativas ante el Estado. Treinta y tres por ciento de aumento en la participación de los asalariados en el ingreso nacional. A eso se redujo toda la "revolución peronista"." (las negritas son nuestras)

Concluye Feinmann: "¿Treinta y tres por ciento de aumento en la participación de los asalariados en el ingreso nacional? Milcíades, hoy, eso, sería más que el Palacio de Invierno." . Y agregamos nosotros: eso, ese 33 %, le costó al peronismo el bombardeo de la Plaza, el golpe del 55, los fusilamientos del 56', los 18 años de proscripción y después del 76', 30.000 desaparecidos al conjunto de la sociedad argentina: mirá si será asunto de importancia.

sábado, 23 de octubre de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

EL EJE DE CAMPAÑA

 

Hay consenso casi unánime en los análisis de los resultados de las PASO del 12 de septiembre que la situación económica fue la principal causa de la derrota del "Frente de Todos" en la mayoría de los distritos, con una recuperación de los datos macro, que no se nota en la existencia cotidiana de millones de argentinos.

Y dentro de la economía, el principal problema que persiste para jugarle en contra a las chances electorales del oficialismo es la inflación, en especial en alimentos y artículos de consumo de primera necesidad. Inflación que corroe el poder adquisitivo de los salarios, y se devora cualquier mejora que al respecto se pueda hacer, lo mismo para las jubilaciones y los diferentes planes sociales.

De allí que se esperaba que, después del piñazo de las PASO, el gobierno tomara medidas para frenar la inflación y recomponer el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, de lo que hasta acá hubo poco, como no sea el complemento en las asignaciones familiares (para los trabajadores registrados), y más recientemente la designación de Roberto Feletti en Comercio Interior.

El nuevo funcionario debutó, como es sabido, firmando una resolución que congela los precios de 1432 artículos de la canasta familiar por tres meses, con el apercibimiento de aplicar las sanciones de la Ley de Abastecimiento a los que violen esos precios máximos. Naturalmente eso generó la reacción en contra de las principales corporaciones empresarias (AEA, la COPAL, CAME) que amenazan abiertamente con provocar desabastecimiento, si las obligan a congelar precios, o incluso rebajarlos en algunos casos.

Así planteadas las cosas, el conflicto es más político que económico, y un desafío abierto a la autoridad del Estado para disciplinar al mercado, o imponerle regulaciones. El que no entienda éste aspecto central del asunto y se enrede en un debate teórico sobre las causas reales de la inflación, está mirando otra película: el gobierno debe dar muestras de autoridad en general, y en éste tema tan sensible en particular, para que no se lo lleven puesto, incluso más allá del resultado de las elecciones del 14 de noviembre.

La oposición, acaso no sorpresivamente, ha cerrado filas en defensa de los empresarios, aun cuando critique al gobierno por la inflación, que atribuye -en el credo monetarista- a la presuntamente excesiva emisión monetaria. Larreta -puesto cada día más en candidato presidencial- no vaciló en repetir la misma amenaza de las corporaciones industriales alimentarias: si hay congelamiento habrá desabastecimiento: entre los consumidores y las empresas, han tomado claramente partido por éstas últimas.

El gobierno debiera tomar nota de ello, y obrar en consecuencia; haciendo de éste tema y de la postura opositora, el eje principal -si no excluyente- de lo que resta de campaña hasta las elecciones generales: nosotros defendemos tu bolsillo, ellos defienden a los que te esquilman. Incluso lo ayuda el hecho de que, más allá del nicho electoral de voto seguro de la oposición, se hace complejo explicarles a las personas comunes que los productos de Arcor, Molinos o Ledesma cuestan cada día más caros, porque el gobierno emite billetes.

Claro que para eso la cruzada contra los aumentos de precios no debería ser una quijotada personal de Roberto Feletti, sino una iniciativa (de las más importantes, sin duda) del gobierno en su conjunto, cuyas principales figuras (el presidente, el ministro Guzmán) han guardado un estruendoso silencio, como si el tema no fuera asunto de su competencia. Y otros, como el ministro Kulfas, es mejor que no hubieran dicho nada. 

Nada garantiza que, aun teniendo éxito la medida, el gobierno logre revertir el resultado de las elecciones. Lo que es seguro es que si no hace nada al respecto, o incluso si cede a las extorsiones empresariales o deja que Feletti se inmole solo por la causa, no solo las volverá a perder, sino por números mayores. Tuit relacionado:  

viernes, 22 de octubre de 2021

TWEETS POLÉMICOS

 

ACUERDOS POST ELECTORALES