LA FRASE

"ACABO DE HABLAR CON ADORNI PARA PREGUNTARLE SI POR CASUALIDAD EN EL PENDRIVE DONDE TENÍA LOS DÓLARES DE LAS CRIPTOMONEDAS NO LE HABÍAN QUEDADO LOS 4 BILLONES DE PESOS QUE NOS ESTÁN FALTANDO." (SANTIAGO BAUSILLI)

martes, 11 de agosto de 2026

LECTURA RECOMENDADA

 

"¿Cuándo se termina una etapa política? ¿En qué momento conviene desprenderse de un fusible? ¿Cuándo hay que arrojar lastre del barco? Son las preguntas que se deben estar haciendo diferentes componentes de la élite local y los propios estadounidenses en relación con la gestión Milei. Milei tiene un alto valor simbólico internacional: ha servido de “modelo” de un nuevo tipo de liderazgo, mucho más agresivo y autoritario en lo político, más osado en lo económico y social, más alineado en materia internacional que el liberalismo tradicional, que posaba de centrista y moderado. ".

"Como señalaba recientemente el experto internacional Juan Tokatlian, el experimento Milei está siendo visto desde el exterior con sumo interés, para observar hasta dónde y qué cosas es capaz de soportar una sociedad de desarrollo medio. Sobre todo en cuanto a la destrucción de instituciones consideradas pisos básicos de progreso, que no habían sido cuestionadas ni siquiera en el período de la globalización neoliberal. Si bien Milei puede presentar como grandes triunfos todos los retrocesos económicos y sociales que está provocando, y que la derecha troglodita considera “logros valiosos”, está patinando en lo político y en lo económico, y sobre todo no está garantizando la perdurabilidad social de este status quo tan confortable para las corporaciones.".

"Odiar a una parte significativa de la población es una forma de desconocer qué es una nación. Es rechazar sus componentes específicos, su historia concreta, negar sus raíces, en pos de construir un país de diseño, racista, blanco, conservador, consumista y colonizado, una especie de resort trumpista del subdesarrollo. De todas formas, lo que sellaría definitivamente la suerte de Milei —más allá de sus berrinches y desvaríos— sería que la mayoría de la población le saque la ficha. Que muchos millones, en todo el país, comprendan en toda su magnitud la amenaza que representa este gobierno para el futuro de los argentinos.".

"Sectores cercanos al oficialismo ven con preocupación que el hundimiento de la actividad económica interna vaya horadando políticamente la adhesión de la base electoral del actual gobierno, creando un escenario de creciente incertidumbre sobre el resultado eleccionario del año que viene. Un salto cambiario acotado, seguramente, protegería en algo a la industria, pero también impulsaría alzas adicionales en los precios minoristas, lo que reforzaría el deterioro electoral del mileísmo. Además, esa devaluación acotada podría estimular una mayor oferta de divisas de los exportadores, pero al mismo tiempo encarecería la compra de esas divisas por parte del gobierno, que debería disponer de más pesos para seguir juntando divisas.".

"En síntesis, el temor en la derecha es a los propios fantasmas de los mercados: 1) Van a tener miedo porque sigue anémica la actividad económica, lo que hará que la gente cada vez se banque menos al gobierno que les vendió humo económico, y crezca la posibilidad de que Milei pueda perder las elecciones; y 2) van a tener miedo a que el gobierno mantenga una política económica que le impida conseguir los suficientes dólares para aumentar las reservas y despejar todas las dudas sobre un eventual impago por parte del país a los acreedores privados y al propio FMI. Los dos tipos de temores convergen directamente en un solo pánico, por ahora imaginario: los mercados asustados desarman sus posiciones en pesos, o retiran sus fondos de los bancos, y se abalanzan sobre las reservas —insuficientes— del BCRA. Un curioso escenario de hecatombe de los economistas más brillantes de la historia. Hoy, la tesis mileísta de que ajustar a la población sin límites, con políticas dogmáticas y aventureras, es perfectamente compatible con un robusto y fiel acompañamiento electoral, parece haber entrado en crisis incluso entre sus fieles creyentes.".

"Pero nos vamos enterando de la enorme extensión de la reacción en las bases de la sociedad, como una ola que creció de forma inesperada, involucrando a muchísima gente que habitualmente no se siente convocada por la “cosa pública”, y que se metió decididamente a opinar y expedirse sin cortapisas. Evidentemente, ha sido muy fuerte, muy popular, el rechazo a la extranjerización, ya que logró trascender los espacios de la militancia y la politización tradicionales para extenderse mucho más lejos, y ejercer fuerte presión moral y política sobre todo el arco político. No fue otra cosa, sino esa ola de opinión popular masiva, lo que actuó sobre los gobernadores y senadores colaboradores de siempre del gobierno, quienes, cálculo político en mano, decidieron no subirse a la pira preparada para incinerar los proyectos entreguistas del mileísmo.".

"Esta ola de dignidad nacional que de pronto ha surgido, defensiva ante el intento de desguazar físicamente la nación, debería poder extenderse para comprender que nuestro país debe retomar el control sobre su propio destino, y no dejarlo en manos “de la globalización”, cuyos motores reales son las grandes empresas de los países industrializados y los propios Estados centrales. Abandonarse a las fuerzas de la globalización es poner nuestro destino en manos de poderes empresariales y políticos concentrados, cuyos intereses difieren de los nuestros. La soberanía no es el territorio. Es un concepto político: es poder autodeterminarse.".

"Se podrá decir que vivimos en un mundo extremadamente interrelacionado, y que al ser periféricos, carecemos de algunos instrumentos económicos, tecnológicos, financieros, importantes para poder ejercer una soberanía plena. La realidad internacional nos indica que nadie en el mundo actual es plenamente soberano, y que hasta las dos grandes potencias dependen de la otra. Lo que no quita que aspiren al mayor grado de autodeterminación posible. En cambio, en nuestra periferia latinoamericana colonizada florecen las ideas vinculadas, no a fortalecer la autodeterminación, sino a profundizar la dependencia, como hace todos los días este gobierno de la derecha argentina.".

"Lo advirtió hace tiempo Aldo Ferrer: una precondición para emprender el camino del desarrollo económico y social es contar con pensamiento propio, con una lectura propia del orden global y del lugar que nosotros queremos tener en él. Ferrer lo planteó en el terreno de la economía, así como muchos otros pensadores nacionales ya lo habían planteado con la meta de construir una nación soberana.".

"La soberanía es una sola, y es integral. No se puede hablar de soberanía y vender el territorio. No se puede hablar de soberanía en las Malvinas -como hizo la última dictadura- y extranjerizar la economía del territorio continental. No se puede hablar de soberanía y endeudar brutalmente al país, como hacen sistemáticamente los gobiernos neoliberales. No se puede hablar de soberanía y destruir la salud de sus habitantes, como hace este gobierno. No se puede hablar de soberanía y degradar la vida de millones de niños que son quienes deberán continuar, mejorar y defender nuestro país. No se puede hablar de soberanía y socavar las industrias culturales, el mundo académico y el científico. Es atentar contra el cerebro de la nación.".

"Los que dicen que están de acuerdo en general con “el rumbo” de esta administración tienen que asumir que están a favor de la extranjerización de la tierra, de la quema de los grandes bosques con fines de rentabilidad inmobiliaria y con la destrucción de los glaciares para mayor provecho de las mineras extranjeras y de los países industriales. Hoy, recuperar la independencia nacional y la autodeterminación requiere superar la intoxicación de pensamiento colonial que permitió la llegada del cipayismo al gobierno, y arrebatarle el manejo de algo tan importante como es el destino del pueblo argentino.".

(La nota completa, acá.)

lunes, 10 de agosto de 2026

AMENAZAS

 

Hace poco el gobernador de La Rioja Quintela hizo una advertencia elemental: que los inversores del país y el extranjero que participan del festival de privatizaciones y regímenes de excepción promovidos por el gobierno no se entusiasmaran, porque en caso de volver el peronismo al gobierno revisaría lo actuado, y expropiaría lo que tuviera que expropiar, si fuera necesario-

Más allá de que habrá que ver si llegado el caso la advertencia se concreta (de hecho no hubo casi expresiones de apoyo a sus palabras dentro del propio peronismo), el régimen y sus voceros lo tomaron como una amenaza, no faltó quien lo tildara de golpista y por supuesto dijeron que ese discurso espantaba inversores. Esto último no difiere mucho de lo que habían propuesto algunos sectores del PJ que se reunieron hace un tiempo en Costa Salguero, y advertían que el peronismo tenía que respetar el RIGI y otras barbaridades perpetradas por éste gobierno.

Al mismo tiempo que los dichos de Quintela, el gobierno de Milei avanzaba con el Súper RIGI, una tentativa de modificar la carta orgánica del Banco Central y logró (aun amputando el proyecto) la media sanción en el Senado de la denominada "ley de inviolabilidad de la propiedad privada", que dificulta y restringe las facultades del Estado nacional para expropiar cosas por causa de utilidad pública, casi al extremo de tornarla imposible. Poco tiempo antes había otorgado -en una turbia licitación armada a medida de los ganadores- la concesión para el dragado y balizamiento de la vía troncal navegable, por 30 años. 

A la prensa del régimen no le preocupó que todas esas medidas tengan una cosa en común: tratan de blindar las políticas de éste gobierno (que son las del círculo rojo) y condicionar al próximo, atándole las manos para poder revertir el desastre que van a dejar en el país. Por el contrario lo aplauden, porque consideran que Milei está consiguiendo lo que Macri no pudo, yendo más lejos incluso que Menem y en algunos puntos (como la reforma laboral) que la propia dictadura militar, como se jactó hace poco el presidente. 

Para reforzar la similitud con el régimen genocida, el presidente habla con liviandad de terrorismo y terrorista, y pocos días después de comprometer internacionalmente al país en una brumosa internacional anti-terrorista de derecha gestada por Trump al amparo de la resurrección de la tristemente célebre doctrina de la seguridad nacional, descarga una represión impiadosa y desmedida 

También Milei y su runfla están tomando medidas para cubrirse la retirada y asegurarse de no ir presos, o al menos eso creen: la masiva cobertura de cargos en la justicia como nunca se vio en democracia desde que existe el Consejo de la Magistratura (cosa que hoy presentan en términos elogiosos los que acusaban al peronismo de "ir por todo") y un segundo régimen de "inocencia fiscal" que incluya a los funcionarios y sus familiares (a solo meses de sancionado el primero y tras varios blanqueos de capitales), y de paso manotear los dólares del colchón de los argentinos para pagar la deuda; aunque si sabemos ver, ése sería el objetivo secundario.

Y quienes nos desgobiernan son tentados a su vez por el mundo de las finanzas internacionales a volver al circuito del endeudamiento en los mercados de capitales, como si la deuda que ya tenemos (y los compromisos que surgen de ella como los acuerdos con el FMI) fueran sustentables y no comprometieran los destinos del país por generaciones.

Pensando en el futuro cuando esta pesadilla termine, hay ciertos efectos de las políticas de Milei (como su alineamiento internacional y sus posturas en todos los foros mundiales, o hasta ciertas leyes vergonzosas que se aprobaron en estos años) que son más sencillos de revertir que otros: el deterioro de las condiciones objetivas de existencia de la inmensa mayoría de los argentinos, la pulverización de salarios y jubilaciones, la destrucción del tejido industrial y la pérdida de puestos de trabajo, las concesiones coloniales leoninas que amputan partes sustanciales de la soberanía nacional, sorteando para ellos las trampas y candados jurídicos a toda medida tendiente a recuperar dignidad y derechos, que va dejando el experimento libertario (como fase actual del despliegue del proyecto de los dueños del país) en su intento de perpetuarse. 

No hablemos ya del legado cultural de una sociedad fragmentada y enfrentada, sometida a un proceso de idiotización colectiva y sin pautas mínimas de convivencia civilizada, con sus instituciones degradadas y la confianza social en la democracia como sistema en su punto más bajo desde 1983. De allí que las próximas elecciones y todo el proceso político y social que hasta entonces transcurra son mucho más que una simple contienda para determinar quien gobernará el país a partir de diciembre del año que viene: se trata de una disputa sustantiva para detener el proceso de vaciamiento de sentido de la democracia, y su reducción a un ritual percibido como inútil por un número cada vez mayor de argentinos.

Proceso que el régimen alienta y promueve, porque conviene a sus intereses: ahí están amenazándonos desde sus dispositivos de construcción de sentido con el "riesgo país" y la reacción de los mercados si perciben que hay posibilidades de un triunfo opositor que desande el camino de éste gobierno de ocupación; también para presionar a la dirigencia opositora (en la que muchos no necesitan ni que los presionen porque entendieron el mensaje) a que se comprometa públicamente a no tocar nada y dejar todo como está; cuando la realidad es que si la oposición quiere ganar las elecciones para empezar la reconstrucción del país, tiene que decir con todas las letras lo que dijo Quintela, y ampliarlo a toda una agenda de reparación nacional y social. Hay que estar escribiendo ya, ahora, nuestros propios DNU 70 y ley de bases.

Y el gobierno lo sabe, es decir reconoce esa verdad elemental: es el despliegue de su proyecto, con sus implicancias sociales, políticas y económicas, el que crea el verdadero "riesgo país", y las condiciones de posibilidad de un triunfo opositor: si pierden las elecciones es precisamente por como están gobernando el país, y por eso tienen que blindar a futuro sus turradas. y procurarse impunidad, a cualquier precio. 

La oposición, en consecuencia, tiene que dejarse de perder el tiempo en discusiones inconducentes y estar dispuesta a emprender la tarea que la hora le reclama, la cual es inexorablemente -si la sociedad le confiriera la responsabilidad de gobernarla- afectar intereses muy poderosos, que son los que nos llevaron a éste estado de cosas: no hay una cosa (pobreza, exclusión, desigualdad, coloniaje, destrucción de la soberanía y las capacidades nacionales) sin la otra: riqueza obscena, entrega descarada a precio vil del patrimonio público, satelización del país. Claro que la tarea no está exenta de riesgos: si no pregúntenle a Cristina, que por haber comprendido hace tiempo la implicancia de esos factores (y sobre todo, haber actuado en consecuencia) está condenada, presa y proscripta.

domingo, 9 de agosto de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 8 de agosto de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 7 de agosto de 2026

NI TIERRA NI FUEGO

 

jueves, 6 de agosto de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

MOVILIZAR SIEMPRE SIRVE

 

Movilizar siempre sirve, aunque te quieran convencer de lo contrario. Y movilizar no es solo manifestar o llenar las plazas: es concientizar, esclarecer, convencer, explicar. Luchar en definitiva por una idea, un proyecto, un derecho. Por eso se habla de conquistas.

Aunque nos quieran ahogar con discursos de posibilismo y correlaciones de fuerza, y aunque la realidad circundante parezca a veces darles la razón, porque el palacio es sordo a los rumores de la calle, y sufrimos una crisis de representación: siempre se puede permear el pulso social al interior del sistema político, y obligarlo a frenar, retroceder, y también a avanzar. De eso se trata en esencia la democracia, y no solo de ir de vez en cuando a votar, y listo.
 
Vengan estas reflexiones a cuento de la decisión del gobierno de Milei (forzada por la presión popular) de retirar del esperpento conocido como "ley de inviolabilidad de la propiedad privada" el capítulo referido a la eliminación de las restricciones a la venta de tierras rurales a los extranjeros, establecida por la Ley 26.737 (2011) 

Es posible que la amplitud y masividad social que alcanzó el reclamo en defensa de nuestra integriddad territorial soberana le deba mucho de su impulso al clima mundialista, pero demostró lo poderosas que pueden ser en políticas las emociones (vaya si Milei lo sabe), y la potencia de ideas que nos decían que estaban perimidas como patria, territorio, soberanía, nación, pueblo. Tan vivas están que se las quisieron apropiar ellos mismos, disfrazándose de nacionalista y cuestionando la "campaña anti-argentina" mientras orquestaban la entrega del país. 

El retiro -al menos por ahora- del capítulo del proyecto sobre la extranjerización de la tierra deja una poderosa enseñanza a futuro en términos políticos y sociales; enseñanza que deberá aplicare ya mismo, desde hoy, a lo que quedaría en pie del proyecto, que es tanto o más perjudicial aun para el país y la inmensa mayoría de sus habitantes: la posibilidad de que los inquilinos sean desalojados sin orden judicial, la eliminación de las restricciones de la ley de manejo del fuego a los usos productivos posteriores de las tierras incendiadas, o la amputación de las facultades del Estado para expropiar cosas por causa de utilidad pública, algo que contempla la Constitución Nacional desde 1853; y que acaba de reconocer hasta la propia justicia yanqui, en el juicio seguido contra el país por la expropiación de YPF.

Éste último aspecto en particular -uno de los más perniciosos y silenciados del proyecto- se complementa con los cambios que se querían introducir a la ley de tierras (para que ningún gobierno posterior pudiera revertir la extranjerización, aun volviendo a modificar la ley o reponiendo los límites de la ley de Cristina), con las concesiones hechas en el RIGI y el Súper RIGI a los inversores extranjeros que apuesten a la economía de enclave en construcción, con el proyecto sobre la "autonomía" del Banco Central, con los acuerdos con el FMI y con la necesidad de blindar las gravosas privatizaciones de éste gobierno, que está vendiendo a precio vil bienes comunes de los argentinos, que llevó años y esfuerzos construir.

Un plan perfectamente orquestado (no por Milei ni Sturzenegger, que son simpemente los mascarones de proa) para vaciar el Estado, amputarle todas las facultades y los atributos inherentes a su soberanía y los instrumentos necesarios para dirigir por sí mismo y conforme lo decida su pueblo, su destino histórico. Un país privado de su facultad de emitir moneda, dirigir su propia política económica utilizando todos los instrumentos a su alcance (al fin y al cabo para eso fueron al FMI: para que lo dirijan otros), ejerrcer un control efectivo sobre su territorio y sus fronteras, o imposibilitado de revertir los latrocinios consumados en su contra por un gobierno de ocupación, aunque sea elegido.

En definitivas se trata de mucho más que la discusión de una ley o un capítulo dentro de ella, sino del sentido último de la democracia: si el destino del país lo decide su sociedad, o el poder económico incluso en contra de los deseos de una amplia mayoría de ella, como pasó con la ley de tierras. Se trata de superar el desencanto democrático y la tentación del ausentismo electoral (que el régimen fomenta porque son en su propio beneficio), y extraerle a la democracia todas las posibilidades que ofrece como sistema de representación política de los intereses y los deseos de la sociedad. 

De allí entonces que aunque se haya logrado una victoria (no menor, en el contexto) hay que seguir la lucha, movilizando para exigir que se caiga toda la ley, del primero al último de sus artículos; sin permitirles el atajo de meter por la ventana lo que les obligamos a sacar por la puerta trasera. Tuits relacionados: