LA FRASE

"TENEMOS QUE ARMAR UNA COALICIÓN ANTI-MILEI AMPLIA, CON GENTE CON UNA MIRADA DE CENTRO COMO MARGARITA STOLBIZER." (MIGUEL PICHETTO)

miércoles, 18 de marzo de 2026

EL FEDERALISMO DE LA DERROTA

 

El viernes pasado se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 66/26 de la Secretaría de Energía de la Nación (completa acá), por la cual se establece "...la Reconfiguración del Sistema de Transporte de Gas Natural, en el marco de la Emergencia Energética..."; de resultas de lo cual -entre otras gestiones- se suspenden obras en curso en el sistema de gasoductos troncales y se reformulan otras.

En el caso de lo que toca a la provincia de Santa Fe, se suspende el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner (rebautizado Perito Moreno por la gestión libertaria), que desde Saliqueló en la provincia de Buenos Aires debía ir hasta San Jerónimo Sud en nuestra provincia, llevando gas a todas las industrias (y residencias) del sur de la bota. Hasta el momento de subir estas líneas, no se han conocido reacciones frente a la novedad ni del gobernador Pullaro ni de sus funcionarios, ni tampoco del sistema de medios privados que -pauta mediante- forman parte del dispositivo de comunicación oficial. 

Es decir, se reproduce el comportamiento -de los mismos actores- ya verificado cuando Milei por un DNU disolvió el ente de control de la hidrovía que había creado Alberto Fernández, que tenía su sede en Rosario y en el cual las provincias ribereñas (entre ellas Santa Fe) tenían participación en el manejo de nuestra principal vía navegable.

De la paralización de las obras públicas nacionales en Santa Fe (como en todo el país) y la suspensión del financiamiento con fondos nacionales de obras de envergadura encaradas por el gobierno provincial y los costos de todo tipo que eso significa, poco se puede agregar: hace un tiempo contábamos en ésta entrada el caso de la cascada del arroyo Saladillo en Rosario, y para muestra basta un botón.

Tampoco se han reanudado por parte de la nación las transferencias de ANSES para financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones (lo que proveyó a Pullaro de la excusa perfecta para reformar la Leu 6915 y realizar un brutal ajuste a los jubilados y empleados públicos provinciales). y no existe el menor indicio de que haya una posibilidad de arreglo razonable de la demanda que la provincia (en tiempos de Perotti) instauró en la Corte nacional para reclamar lo que se le adeuda. Tampoco se habla más del desarrollo de la causa, dicho sea de paso.

En el cono del silencio de un gobierno provincial que dice apostar a lo público, la educación y el federalismo cayó hace mucho tiempo ya la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente por el gobierno de Milei (lo que le dio a Pullaro la excusa para imponerles el presentismo a los maestros santafesinos), y la drástica disminución de los subsidios nacionales al transporte de pasajeros; lo que el gobierno provincial trató de resolver del mismo modo que lo resolvía el socialismo en los tiempos de Cristina, y aun habiendo subsidios: aumentando las tarifas. 

Más acá en el tiempo los diputados y senadores que le responden a Pullaro en el Congreso le votaron a Milei el presupuesto nacional y con él, la derogación del artículo 52 de la Ley 26058 de educación técnica profesional aprobada durante el gobierno de Néstor Kirchner; lo que implicó la disolución del Fondo de Educación Técnica Profesional, que eran fondos nacionales que iban a las provincias para financiar el equipamiento y obras edilicias en las escuelas técnicas.

En lo único que Pullaro recibió un apoyo concreto del gobierno nacional fue en la autorización para endeudarse en divisas en el exterior en los mercados de capitales, para acto seguido salir a pegarle por boca del propio Caputo por no traer los dólares al país; que es la única razón por la cual lo autorizaron, y el motivo por el cual la gestión libertaria propicia el endeudamiento público y privado en moneda dura: conseguir dólares para pagar la deuda pasada y actual, a cambio de más deuda futura, alimentando en el camino la bicicleta financiera y la fuga de capitales.

Pullaro aplaudió (y respaldó en el Congreso) enfáticamente el acuerdo de libre comercio del Mercosur con la Unión Europea porque representaría en teoría una oportunidad para las empresas santafesinas, para desayunarse a los pocos días con que la UE cambiaba las reglas de juego para admitir importaciones de biocombustibles, de un modo tal que en la práctica cierra sus mercados para la producción de las industrias santafesinas del rubro, muchas de ellas pymes que generan empleo y valor agregado. No se le han escuchado hasta acá críticas al acuerdo de libre comercio cerrado por el gobierno de Milei con lo Estados Unidos, que encierra riesgos similares e incluso peores para la producción local.

Así las cosas y a fuerza de silencios que son complicidades (como con la crisis del empleo y el cierre de empresas), y complicidades explícitas (como votar la reforma laboral o la ley de glaciares), el federalismo discursivo de Pullaro quedó reducido en la práctica a reclamar la eliminación de las retenciones, en línea con los intereses de las grandes exportadoras y los sectores más concentrados de la producción agropecuaria. 

Un módico remedo del grito federal del brigadier López de un gobernador que, además, participó -con esa misma pátina discursiva de federalismo- con bombos y platillos del lanzamiento de "Provincias Unidas", hoy en vías de extinción; y sobre lo que en su momento dijimos acá: "Pullaro (como Provincias Unidas) estuvieron toda la campaña buscando el lugar en el que ponerse, sin terminar de encontrar ninguno, hasta que se abrieron las urnas y se los asignaron: terceros, cómodos, y calentitos. Pensando si de acá a 2027 (cuando intentará su reelección para la que hizo reformar la Constitución provincial) Milei sigue con ínfulas, encuentra un Del Sel o un Poletti (otro cachado de la elección del domingo, por acompañar a Pullaro) de escala provincial (es decir un absoluto invento al que casi nadie conocía hasta entonces en la política), y le termina arrebatando el premio.".

Que la apuesta política de Pullaro no le haya redituado lo que él esperaba para sus propios intereses políticos personales y los de su partido, vaya y pase: en todo caso demostraría que no era ese líder invencible de pensamiento estratégico que nos quisieron vender. El tema es que, haciendo bandera del federalismo, su seguidismo del gobierno de Milei no le ha reportado ningún beneficio concreto a los santafesinos, ni sirvió para ponerlos a salvo del desastre libertario.

martes, 17 de marzo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 16 de marzo de 2026

SI NO HAY PAN, QUE HAYA CIRCO

 

COMO TE EXPLICO

 

domingo, 15 de marzo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 14 de marzo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 13 de marzo de 2026

LUGARES

 

Hemos dicho muchas veces que en toda su historia el peronismo ha sido siempre un territorio en disputa, la última de ellas acá. Una disputa que no se termina de saldar porque hay debates postergados, lo que no implica que no haya definiciones: sus últimas tres últimas candidaturas presidenciales fueron ofertas de paz al régimen (más allá de la paternidad de cada una: el conjunto de la dirigencia autopercibida como peronista las acompañó, con disidencias marginales), con armado políticos y electorales amplios, en los que los sectores menos dinámicos y más componedores terminaron ganando posiciones, y definiendo rumbos cuando al PJ le tocó gobernar.

En ese contexto, la actitud del conjunto del peronismo frente a la situación personal y política de Cristina dice bastante sobre su predisposición a aceptar las condiciones de la disputa política en el país impuestas por ese régimen, o cuestionarlas; disyuntiva que se traslada al programa de gobierno, y a los límites de toda construcción política alternativa al régimen imperante. De allí que la discusión sobre el rol y el lugar que ocupe Cristina en el futuro (en las condiciones objetivas impuestas por el aparato de persecución sobre su figura) exceden con creces la cuestión del liderazgo, que por supuesto en el peronismo tiene siempre una relevancia trascendental: pasó con el propio Perón -en otro contexto, claro- y se repite hoy con CFK.

Supone también discutir el lugar de la experiencia kirchnerista en el devenir histórico del peronismo, básicamente si es algo que merece reivindicarse para rescatar sus logros y profundizarlos al tiempo que se encaran las tareas que dejó pendientes; o si se intenta dejarlo atrás, como un pecado de adolescencia que un peronismo pensado como garante del orden no debe volver a cometer. De más está decir que la respuesta al interrogante determina el programa y la estrategia política, y por carácter transitivo, el futuro del peronismo y su rol en el futuro del país

Si dos veces en una década hubo sectores del peronismo dispuesto a donar gobernabilidad a las derechas gobernantes y apostaron a "acompañar el clima de época" sin importar la profundidad de los virajes, es indicativo de algo más que simple oportunismo pragmático, para conservar posiciones conquistadas. Significa que hay diferencias ideológicas, cada vez más difíciles de ocultar bajo generalidades como "mantener lo bueno y corregir lo malo": esas ambigüedades deliberadas dejémoslas para el macrismo, y como solía decir Perón, no nos estemos echando la suerte entre gitanos.

Y las conversiones pragmáticas de pragmáticas de ocasión de los buscapinas como Pichetto o los que se le arrimaron a Kicillof porque lo ven presidenciable -que van y vienen de los dos lados de la grieta, pero siempre proponiendo superarla- solo dilatan el problema, en lugar de resolverlo: pasó con el FDT y puede volver a pasar, si se repiten los métodos y las estrategias. Néstor decía unidad si, pero no para bajar banderas; y la última unidad hasta que duela nos dolió más a nosotros que a ellos.

El peronismo en su conjunto tiene que metabolizar la experiencia kirchnerista y decidir, como dijimos, que lugar le dará, que no puede ser negarla como si nunca hubiera existido, o darla simplemente por superada, sin más trámite, como si mágicamente hubieran desaparecido las circunstancias históricas que le dieron origen: esa sería repetir la lectura -y el error- que el gorilismo ha hecho históricamente del peronismo, y repite hoy.

Vistas las cosas con la perspectiva del tiempo, queda claro que (como sucede en toda coalición policlasista como las que históricamente encarnó el peronismo) hubo muchos que estuvieron en el kirchnerismo a disgusto, aun desempeñando roles estelares: a algunos les molestaban o preocupaban determinados aspectos (como la política de derechos humanos), y a otros, otros, como las disputas con Clarín, los sectores del campo privilegiado o las relaciones en general con el establishment económico.

Pero ocurre que esos temas son los que constituyeron la identidad del kirchnerismo y el liderazgo social de Cristina vigente aun hoy, desde el poder y el despliegue de políticas públicas concretas (como el primer peronismo), pero también en el conflicto (como el peronismo de la resistencia post 55'): el kirchnerismo fue (es) la experiencia histórica de peronismo que les tocó vivir a muchos argentinos, como lo fue en su hora el menemismo (muchos atravesaron ambas), y eso impactó en como definieron su relación con la tradición política que representa el movimiento creado por Perón.

Estas son cuestiones que parecen omitir los que -por toda solución, o estrategia principal- proponen depurar al peronismo de progres, pero no tienen problemas en tender puentes con los herederos de la UCD, o reivindican a Menem porque fue peronista; y después se sorprenden de la persistencia del kirchnerismo -al que tantas veces dieron por terminado-, o de su propia irrelevancia, que los obliga a ir a tocarle el timbre a Cristina, una y otra vez.

Hay ahí una disputa -sin resolver- no con la historia, sino con el sentido último del peronismo. Y alguna vez habrá que saldarla.