LA FRASE

"LA GUERRA CONTRA IRÁN YA ESTÁ TERMINADA Y LA GANAMOS, PERO LA ESTÁN REVISANDO EN EL VAR." (DONALD TRUMP)

martes, 24 de marzo de 2026

¿NO NOS HAN VENCIDO?


Lo cantábamos (aun hoy lo hacemos) en cada acto del 24, y cada vez que ganamos las calles para reclamar, para ponerle el cuerpo a las ideas: "No nos han vencido". Como afirmación sonora de la voluntad de supervivencia, como afirmación de la identidad y del sentido de la lucha; pero un poco también -aunque sea doloroso admitirlo- romantizando las condiciones objetivas reales que hicieron posible la derrota de la dictadura, y que determinaron los alcances reales de la apertura democrática; más obra de la dignidad de unos pocos y del sacrificio de los héroes de Malvinas, que de una reacción extendida de la sociedad argentina a los años del horror.

Pero si, nos vencieron y nos siguen venciendo, en cada retroceso en la construcción de una democracia digna de ese nombre, y en cada tarea pendiente en la superación de las injusticias. Y vaya si estamos vencidos hoy, a 50 años del golpe. Pero la derrota (ninguna) nunca es definitiva, aunque que así sea no depende solo de nosotros: de aquella sociedad disciplinada por el miedo que elegía ignorar el genocidio diciendo para sus adentros "algo habrán hecho", pasamos a ésta en la que -hay que asumirlo- uno de cada dos o tres argentinos piensa -y muchos lo dicen- que el problema del país es que "Videla se quedó corto".

Y anticipándonos a las objeciones, diremos que no se pueden impugnar los paralelismos entre la dictadura y éste gobierno (y otros de similar calaña, como lo fue el de Macri), simplemente porque fue electo, precisamente porque hubo una dictadura con los alcances macabros que tuvo: porque existieron la ESMA o La Perla, no se puede admitir que un gendarme le vuele la cabeza a un fotógrafo por hacer su trabajo documentando la protesta social, y porque existieron los vuelos de la muerte es inadmisible en democracia el apaleo sistemático a los jubilados o a cualquiera que reclama por sus derechos.

Como es inadmisible que desde el propio presidente de la nación para abajo, el discurso oficial utilice para los adversarios políticos y la parte de la sociedad que resiste los atropellos, la misma fraseología y las mismas etiquetas de la dictadura y sus grupos de tareas: hoy cualquiera que disienta con el rumbo trazado o se oponga a él puede ser tildado de zurdo o terrorista, como antes lo fue de subversivo, esa estudiada ambigüedad con la que la doctrina de la seguridad nacional señalaba a sus blancos. Como si no hubiera pasado en el país lo que empezó a pasar hace hoy 50 años, o como si todas las palabras (aun las más conmocionantes por su significación histórica) pudieran banalizarse y vaciarse de sentido.

Hoy se plantea con naturalidad (y casi ni se discute, salvo honrosas excepciones) que las fuerzas armadas vuelvan a participar en brumosas tareas de seguridad interior, quebrando décadas de consenso democrático al respecto; mientras se reglamenta la represión de la protesta social y se amplían por decreto y sin discusión en el Congreso, los fondos, los objetivos, la estructura y los alcances del espionaje del gobierno sobre la sociedad. En su última sesión antes del golpe, el Senado de la nación trató una declaración de repudio en la que se reafirma el compromiso con la democracia y con la continuidad de los juicios por las causas de lesa humanidad, y más de una veintena de senadores (todos del bloque de LLA) se negaron a refrendarla.

Hace poco más de dos años, más de 14 millones de argentinos eligieron -en comicios libres- como vicepresidenta de la nación a una apologista de la dictadura y confidente del dictador Videla en sus días de la cárcel, y la mitad de ellos lo hicieron tres veces. Mientras quien fuera dos veces presidenta y una vez vicepresidenta electa en primera vuelta con un contundente respaldo en las urnas es condenada en causas cuyo trámite avergonzaría a los consejos de guerra de la dictadura, y privada de sus derechos políticos.

Mientras el discurso oficial sobre el horror de la dictadura es del más ramplón negacionismo, quieren convertir a Cristina en la desaparecida 30.001, pero en democracia; y con ella aleccionar y proscribir a la voluntad de representar, y desnaturalizar vaciando de sentido las condiciones de la competencia electoral y el debate político, en un burdo intento por hacer que su triunfo (y nuestra) derrota sea definitivas.

Que decir del panorama económico y social: por ejemplo que confrontar el discurso de Martínez de Hoz presentando su plan económico en los albores de la dictadura, y releer la carta de Rodolfo Walsh a la junta al cumplirse el primer año del golpe da escalofríos, por la semejanza con lo que podemos comprobar y vivir a diario en estos días. Paralelismo que no casualmente convive con la impunidad absoluta de los gestores y beneficiarios civiles de aquel golpe, y responsables de cuanto saqueo económico sufrimos los argentinos desde entonces.

Recuperada la democracia, buen parte de la dirigencia política (incluyendo parte del peronismo) tuvo miedo de que por querer ir más lejos en la construcción de un país diferente se pusiera en riesgo el andamiaje institucional que provee cargos y canonjías, mientras otros aspectos del problema (como el creciente ausentismo electoral o la cada vez más regresiva distribución de la riqueza) jamás le preocuparon en serio. El retroceso frente a cada chantaje del poder económico (en forma de crisis recurrentes y golpes de mercado) no hizo más que confirmarle a éste su poder, y ratificar la debilidad de la política y las instituciones para ponerle coto.

Así, la democracia reconquistada fue progresivamente vaciada de sentido, y en la insatisfacción social resultante golpeó el discurso anticasta de Milei, como si fuera un revival del "que se vayan todos"  que alumbró la caída de la convertibilidad; pero que a poco de andar el gobierno terminó simplemente en macrismo con malos modales, cuyo único plan político es perseguir a Cristina y terminar con el kirchnerismo.

Es decir erradicar de la memoria social justamente la experiencia política por la cual la sociedad logró salir por arriba del laberinto del 2001, y sostener durante más de una década un intento -con sus marchas y contramarchas, sus errores y sus aciertos- por buscar la resignificación de la democracia para darle un sentido más profundo, y no solo en el rescate de las políticas de memoria, verdad y justicia. Políticas que -dicho sea de paso- se dijo entonces que le proveían al relato kirchnerista de un enemigo sencillo, en una decisión que no le acarrearía costos: otro ejemplo de los errores que se pueden cometer cuando se parte de premisas falsas. 

Estos son datos objetivos de la realidad que no pueden desconocerse descansando en la comodidad tranquilizadora de consensos que no son tales como pensábamos, ni están tan extendidos como creíamos. No se trata -como decía Duhalde en su reversión de la autoamnistía de la dictadura- de construir un país con los que lo quieren a Videla y con los que no; sino de construirlo contra y pese a los que piensan que se quedó corto, y que lo que hizo debería volver a hacerse, si fuera necesario. O dicho de otro modo, hay que construir una democracia real, aunque estemos rodeados de nostálgicos de la dictadura.

Para que no nos hayan vencido hay que encarar a fondo hoy, a 50 años del golpe, la tarea de revalorización de la democracia, en todo sentido: en su profundidad, en sus alcances, en el consenso ciudadano. Pero una democracia en serio, que se pueda contrastar con las dictaduras sin temor a confundirlas: con participación y protagonismo popular, con cuestionamiento del poder real, con inclusión efectiva de las mayorías, con redistribución de la riqueza. Y con el juzgamiento de todos los que gestaron el genocidio y se beneficiaron de él, y aun hoy permanecen impunes, hayan o no vestido uniforme.

Recién entonces podremos decir que sí -en todo el sentido profundo de la expresión-, que no nos han vencido. Es lo menos que se merecen aquellos cuya memoria hoy recordamos, y por los que seguimos reclamando verdad y justicia. Tuits relacionados:

lunes, 23 de marzo de 2026

EL SENTIDO COMÚN DE LA DICTADURA

 

La ocasión parecía trivial: el programa de almuerzos (ahora cenas) de la diva, el grupo Midachi como invitados, para promocionar su despedida de los escenarios como tal. Nada extraordinario ni fuera de lo común.

Y de pronto la embajadora cultural de Santa Fe, designada en tal carácter por Binner por destacarse "...obrando siempre con verdad y probidad, y promoviendo el consenso y la democracia..." (cita textual del Decreto 1769/09 que así la declaró), le pregunta a boca de jarro al "Daddy" Brieva por qué se dedicó a la política; estando presente en la mesa Miguel Del Sel, que fue dos veces candidato a gobernador de Santa Fe por el PRO (y estuvo a punto de ganar las dos veces), diputado nacional por ese partido y embajador en Panamá en el gobierno de Macri (el chiste se cuenta solo).

Es decir que a la señora le pareció llamativo que Dady "se dedicara a la política", entendiendo por tal no que asumiera una candidatura o función pública (podría haberlo hecho perfectamente, al fin y al cabo es un ciudadano con todos los derechos inherentes a esa condición), sino que expresara abiertamente su opinión sobre los problemas del país, claro que desde un lugar concreto: el peronismo, al que nunca negó ni del que nunca renegó. 

Para peor, defendiendo a Cristina en su inocencia, y reivindicando a sus gobiernos. Y ahí está precisamente el problema: lo que molesta no es el compromiso político del artista o el famoso de ocasión (en la misma mesa, como dijimos, estaba Del Sel), sino el lugar en el que elige pararse para manifestar ese compromiso.

No está demás recordar -cuando estamos en la vigilia del 50° aniversario del golpe genocida- que en esa misma mesa, en plena dictadura, la misma señora se emocionaba con las lágrimas de Videla cuando la selección de fútbol ganó el Mundial 78'; y años después provocó a Cecilia Rosetto (cuyo marido fue secuestrado y desaparecido por la dictadura) hasta hacerla levantarse de la mesa e irse, diciéndole que estaba "muy politizada, muy de izquierda".

Cuando un famoso (como Del Sel o Reutemann) se mete en política del lado "correcto" (el del régimen, en cualquiera de sus encarnaciones) es celebrado como un soplo de aire fresco, viene a "dar una mano", y ni siquiera se lo interpreta como un político (palabra que como ya sabemos, detestan): es un ciudadano comprometido con su país.

En cambio cuando ese famoso (como Dady) expresa opiniones políticas "inconvenientes" (para ese mismo régimen), inmediatamente es señalado, perseguido y puesto bajo sospecha de hacerlo por conveniencia, o por plata.   

Y no se trata simplemente de que Mirtha Legrand mantenga una línea de conducta (gorila, antidemocrática, fascista), sino de que -justo en la antesala del aniversario de aquel día trágico- expresa el sentido común instalado por la dictadura, que tiene a su vez un aire de familia con el Decreto Ley 4161/56 de Aramburu: si vos no "andabas en nada raro, nada te iba a pasar".

Eso -"marcar" a la gente por sus opiniones políticas- también es una herencia (de las peores) de la dictadura abierta un día del que mañana se conmemoran 50 años. 

Tuit relacionado: 

sábado, 21 de marzo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 20 de marzo de 2026

¿LES DESCONTARÁN EL PRESENTISMO?

 

Las imágenes de apertura corresponden a la crónica del encuentro que tuvo Pullaro el miércoles pasado con los funcionarios de su gabinete, que está completa acá en el portal del gobierno.  

En el encuentro (que se hace por tercera vez en lo que va de su mandato) el gobernador y algunos de los funcionarios hicieron un repaso de la gestión para que el conjunto del plantel político se entere en que anda el gobierno del que forman parte, básicamente.

Dijo entonces Pullaro que en Santa Fe -a diferencia del gobierno nacional- no se aplicó la motosierra, y al menos en lo que al plantel político que lo acompaña, tiene razón: al día de ayer (hoy puede cambiar) su equipo político se compone de 2514 cargos ocupados y sueldos liquidados.

Se llega a esa cifra sumando los 561 funcionarios (Autoridades Superiores) y los 1953 asesores (Personal de Gabinete o Asistentes Técnicos).

Si lo comparamos con el gobierno de Perotti (que tuvo una planta política de 534 cargos ocupados), eso significa que donde el anterior gobernador hacía una designación política, su sucesor en el cargo, Pullaro, hizo hasta ahora 4,71. O sea casi cinco por uno, por decirlo de algún modo.

Si la comparación se hace exclusivamente sobre el Personal de Gabinete (Asistentes Técnicos o asesores), el índice da 16,98 de Pullaro, por cada uno de Perotti, que tuvo en total 115. ¡17 a 1 con Bolivia, renuncie montonero Perotti!  

En enero de éste año cuando se promulgó el presupuesto de la provincia, decíamos nosotros en esta entrada: "El presupuesto contempla una planta política de 2815 cargos, contabilizando las Autoridades Superiores (funcionarios) con 617 cargos, el Personal de Gabinete (asistentes técnicos o asesores) con 2010 cargos y otros que corresponden a designaciones de naturaleza política (Directores y directores asociados de los hospitales, cargos docentes del régimen del Decreto 5097/89, Jefes Regionales), por la diferencia hasta el total. Lo cual indica que lejos de achicar su abultada planta política (que al día de hoy suma 2436 cargos ocupados con sueldos liquidados, 4,56 veces la planta política del gobierno de Perotti), Pullaro piensa agrandarla."

Efectivamente. en los dos meses y días que pasaron desde entonces, el gobernador designó 78 nuevos funcionarios o asesores; a razón de uno más por día si los contamos corridos, o uno y medio tirando a dos si los contamos por los días hábiles, que son en los que trabaja la Administración Pública.

Sin embargo, las imágenes del acto muestran que en el lugar donde se hizo (el Centro Cultural Provincial) entra bastante menos gente (la información oficial dice que tiene un aforo de 800 personas), y aun así hay butacas vacías, en las plateas y en los palcos. 

¿A los que no asistieron les descontarán el presentismo, como a los docentes cuando hacen paro?

Tuits relacionados: 

jueves, 19 de marzo de 2026

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

EL FEDERALISMO DE LA DERROTA

 

El viernes pasado se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 66/26 de la Secretaría de Energía de la Nación (completa acá), por la cual se establece "...la Reconfiguración del Sistema de Transporte de Gas Natural, en el marco de la Emergencia Energética..."; de resultas de lo cual -entre otras gestiones- se suspenden obras en curso en el sistema de gasoductos troncales y se reformulan otras.

En el caso de lo que toca a la provincia de Santa Fe, se suspende el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner (rebautizado Perito Moreno por la gestión libertaria), que desde Saliqueló en la provincia de Buenos Aires debía ir hasta San Jerónimo Sud en nuestra provincia, llevando gas a todas las industrias (y residencias) del sur de la bota. Hasta el momento de subir estas líneas, no se han conocido reacciones frente a la novedad ni del gobernador Pullaro ni de sus funcionarios, ni tampoco del sistema de medios privados que -pauta mediante- forman parte del dispositivo de comunicación oficial. 

Es decir, se reproduce el comportamiento -de los mismos actores- ya verificado cuando Milei por un DNU disolvió el ente de control de la hidrovía que había creado Alberto Fernández, que tenía su sede en Rosario y en el cual las provincias ribereñas (entre ellas Santa Fe) tenían participación en el manejo de nuestra principal vía navegable.

De la paralización de las obras públicas nacionales en Santa Fe (como en todo el país) y la suspensión del financiamiento con fondos nacionales de obras de envergadura encaradas por el gobierno provincial y los costos de todo tipo que eso significa, poco se puede agregar: hace un tiempo contábamos en ésta entrada el caso de la cascada del arroyo Saladillo en Rosario, y para muestra basta un botón.

Tampoco se han reanudado por parte de la nación las transferencias de ANSES para financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones (lo que proveyó a Pullaro de la excusa perfecta para reformar la Leu 6915 y realizar un brutal ajuste a los jubilados y empleados públicos provinciales). y no existe el menor indicio de que haya una posibilidad de arreglo razonable de la demanda que la provincia (en tiempos de Perotti) instauró en la Corte nacional para reclamar lo que se le adeuda. Tampoco se habla más del desarrollo de la causa, dicho sea de paso.

En el cono del silencio de un gobierno provincial que dice apostar a lo público, la educación y el federalismo cayó hace mucho tiempo ya la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente por el gobierno de Milei (lo que le dio a Pullaro la excusa para imponerles el presentismo a los maestros santafesinos), y la drástica disminución de los subsidios nacionales al transporte de pasajeros; lo que el gobierno provincial trató de resolver del mismo modo que lo resolvía el socialismo en los tiempos de Cristina, y aun habiendo subsidios: aumentando las tarifas. 

Más acá en el tiempo los diputados y senadores que le responden a Pullaro en el Congreso le votaron a Milei el presupuesto nacional y con él, la derogación del artículo 52 de la Ley 26058 de educación técnica profesional aprobada durante el gobierno de Néstor Kirchner; lo que implicó la disolución del Fondo de Educación Técnica Profesional, que eran fondos nacionales que iban a las provincias para financiar el equipamiento y obras edilicias en las escuelas técnicas.

En lo único que Pullaro recibió un apoyo concreto del gobierno nacional fue en la autorización para endeudarse en divisas en el exterior en los mercados de capitales, para acto seguido salir a pegarle por boca del propio Caputo por no traer los dólares al país; que es la única razón por la cual lo autorizaron, y el motivo por el cual la gestión libertaria propicia el endeudamiento público y privado en moneda dura: conseguir dólares para pagar la deuda pasada y actual, a cambio de más deuda futura, alimentando en el camino la bicicleta financiera y la fuga de capitales.

Pullaro aplaudió (y respaldó en el Congreso) enfáticamente el acuerdo de libre comercio del Mercosur con la Unión Europea porque representaría en teoría una oportunidad para las empresas santafesinas, para desayunarse a los pocos días con que la UE cambiaba las reglas de juego para admitir importaciones de biocombustibles, de un modo tal que en la práctica cierra sus mercados para la producción de las industrias santafesinas del rubro, muchas de ellas pymes que generan empleo y valor agregado. No se le han escuchado hasta acá críticas al acuerdo de libre comercio cerrado por el gobierno de Milei con lo Estados Unidos, que encierra riesgos similares e incluso peores para la producción local.

Así las cosas y a fuerza de silencios que son complicidades (como con la crisis del empleo y el cierre de empresas), y complicidades explícitas (como votar la reforma laboral o la ley de glaciares), el federalismo discursivo de Pullaro quedó reducido en la práctica a reclamar la eliminación de las retenciones, en línea con los intereses de las grandes exportadoras y los sectores más concentrados de la producción agropecuaria. 

Un módico remedo del grito federal del brigadier López de un gobernador que, además, participó -con esa misma pátina discursiva de federalismo- con bombos y platillos del lanzamiento de "Provincias Unidas", hoy en vías de extinción; y sobre lo que en su momento dijimos acá: "Pullaro (como Provincias Unidas) estuvieron toda la campaña buscando el lugar en el que ponerse, sin terminar de encontrar ninguno, hasta que se abrieron las urnas y se los asignaron: terceros, cómodos, y calentitos. Pensando si de acá a 2027 (cuando intentará su reelección para la que hizo reformar la Constitución provincial) Milei sigue con ínfulas, encuentra un Del Sel o un Poletti (otro cachado de la elección del domingo, por acompañar a Pullaro) de escala provincial (es decir un absoluto invento al que casi nadie conocía hasta entonces en la política), y le termina arrebatando el premio.".

Que la apuesta política de Pullaro no le haya redituado lo que él esperaba para sus propios intereses políticos personales y los de su partido, vaya y pase: en todo caso demostraría que no era ese líder invencible de pensamiento estratégico que nos quisieron vender. El tema es que, haciendo bandera del federalismo, su seguidismo del gobierno de Milei no le ha reportado ningún beneficio concreto a los santafesinos, ni sirvió para ponerlos a salvo del desastre libertario.

martes, 17 de marzo de 2026

TWEETS POLÉMICOS