LA FRASE

"PARA ANALIZAR SI REALMENTE HABÍA NECESIDAD Y URGENCIA PARA QUE EL PRESIDENTE DICTARA EL DNU 70 EN 2023 NOS VAMOS A TOMAR TODO EL TIEMPO QUE SEA NECESARIO." (HORACIO ROSATTI)
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miércoles, 29 de julio de 2026

CARTA ABIERTA

 

Hoy me dirijo a cada argentina y a cada argentino con la serenidad de quien sabe que la verdad tiene una fuerza que ninguna operación política, ninguna campaña de difamación y ninguna sentencia injusta podrán derrotar para siempre.

He dedicado mi vida al servicio de la Argentina. Lo hice con la convicción de que la política es la herramienta más noble para transformar la realidad, para ampliar derechos y para construir un país más justo, más libre y más solidario. 

Por eso, el ataque del que hoy soy víctima no tiene como destinataria únicamente a una persona. Tiene como destinatario a un proyecto político y, por encima de todo, a la voluntad soberana del pueblo argentino.

Lo que he padecido y padezco no puede comprenderse únicamente como una sucesión de decisiones judiciales equivocadas. Estamos frente a graves violaciones de derechos humanos, nacidas de un machismo estructural que todavía subsiste en sectores del sistema judicial argentino. 

Durante años se ha pretendido juzgarme no solo por mis actos, sino fundamentalmente por mi condición de mujer, por haber ejercido el liderazgo político con firmeza y por no haber aceptado jamás los privilegios de quienes siempre creyeron que el poder les pertenecía exclusivamente a ellos.

Ser la única mujer electa y reelecta Presidenta de la República Argentina y, al mismo tiempo, con los desastres que se han hecho a lo largo de la historia en nuestro país… ¿ser la única ex presidente condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?

Cuando una mujer es perseguida con un nivel de violencia, de estigmatización y de arbitrariedad que excede cualquier límite razonable, llegando al extremo de funcionar como un incentivo para que atenten contra mi propia vida (como sucedió el 1 de septiembre del año 2022), no estamos simplemente frente a una injusticia individual. Estamos frente a una manifestación del profundo machismo que aún sobrevive en instituciones que deberían garantizar igualdad, imparcialidad y respeto por la dignidad humana.

Sin embargo, y como siempre, quiero ser clara: todas y cada una de las arbitrariedades cometidas contra mí tienen un solo objetivo: proscribirme de la vida política. La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria. Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas. 

La proscripción de un dirigente político nunca termina afectando solamente a ese dirigente. En realidad, constituye una violación de los derechos políticos de cada argentino y de cada argentina. Por eso cuando se manipulan los tribunales para excluir adversarios políticos, se le arrebata al pueblo el derecho de decidir su propio destino.

Y debo decir también que todo esto no es un fenómeno exclusivamente argentino.

Lamentablemente, en todos los continentes asistimos a la utilización creciente del sistema de justicia como un instrumento para neutralizar dirigentes políticos que cuentan con respaldo popular. Cambian los países, cambian los nombres, cambian las circunstancias, pero el método es el mismo: convertir al Derecho y al Sistema de Justicia en un arma política para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados por el voto.

Ese fenómeno representa una de las mayores amenazas que enfrentan hoy las democracias constitucionales. Porque una democracia deja de ser plenamente democrática, cuando los jueces sustituyen la voluntad popular y cuando los procesos judiciales dejan de buscar la verdad para convertirse en instrumentos de persecución y proscripción política.

Frente a esa realidad, no responderé con odio. No responderé con violencia. Responderé con más Derecho, con más democracia y con más verdad.

Por el profundo sentido cívico y el respeto institucional que han guiado mi vida y mis acciones… y por la indignación que me producen las ilegalidades de las que soy víctima, anuncio hoy que he presentado una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Lo hago con la convicción de que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos constituye una conquista de la humanidad precisamente para momentos como este: cuando los mecanismos internos de un país dejan de proteger a las personas frente a los abusos del poder.

En 2022, luego de sufrir el atentado, un grupo de reconocidos juristas Internacionales, integrado por Raúl Zaffaroni (Argentina), Patricio Pazmiño Freire (Ecuador), Baltazar Garzón Real (España), Juárez Tavares (Brasil), Francesco Shiaffo, Sergio Moccia y Antonio Cavaliere (Italia), formularon una primera denuncia frente a la feroz persecución de la que estaba siendo víctima, y detallando las irregularidades y múltiples violaciones a mis derechos fundamentales. Luego vino la condena y proscripción en la causa “Vialidad”.

Y para llevar adelante esta nueva etapa de mi defensa, he decidido convocar a dos abogados extranjeros de reconocido prestigio internacional, con una trayectoria independiente y ampliamente respetada en la protección de los derechos humanos: el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim. Su experiencia, su autoridad académica y su compromiso con el Estado de Derecho contribuirán a que esta causa concreta sea examinada con el rigor jurídico que merece.

Ante ese Comité, todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Allí deberán responder no ante un gobierno ni ante un partido político, sino ante los principios universales de independencia judicial, debido proceso, igualdad ante la ley y protección efectiva de los derechos fundamentales.

Compatriotas:

Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo. Nunca podrán quebrar mis convicciones ni mi compromiso con la Argentina.

Lucharé hasta el último día por el reconocimiento de mi inocencia.

Lucharé porque sé que la verdad termina siempre abriéndose camino.

Lucharé porque creo profundamente en la justicia cuando actúa con independencia y con respeto al Derecho.

Y lucharé, sobre todo, por ustedes, por el pueblo argentino, que merece vivir en una República donde nadie sea perseguido por sus ideas políticas, donde ninguna mujer sea discriminada por ejercer el liderazgo y donde los derechos humanos sean una realidad para todos y no un privilegio para algunos.

Quiero terminar dirigiéndome directamente a quienes hoy sienten angustia, incertidumbre o tristeza.

No bajen los brazos.

No permitan que les roben la esperanza.

La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular.

Tengo una fe inmensa en la conciencia democrática del pueblo argentino.

Y por eso les digo, con la misma convicción con la que siempre enfrenté las horas más difíciles de nuestra historia y las de mi propia vida: muy pronto volveremos a encontrarnos. Volveremos a caminar juntos.

Volveremos a construir una Argentina donde la solidaridad vuelva a ser un valor, donde la equidad vuelva a orientar el destino de la Nación y donde la dignidad del pueblo esté siempre por encima de cualquier privilegio.

Porque los pueblos pueden ser perseguidos. Pueden ser difamados. Pueden ser atacados.

Pero jamás podrán ser derrotados cuando permanezcan unidos en defensa de la democracia, de la memoria, de la justicia y de la verdad.

Muchas gracias.

Y que Dios y la Virgen protejan siempre al Pueblo argentino. 

martes, 28 de abril de 2026

¿DESPUÉS VEMOS?

 

Conforme la crisis del gobierno de Milei se profundiza, toda la Argentina visible se pone en modo electoral: el círculo rojo (lejano a la más mínima posibilidad de autocrítica por haber apoyado otro experimento fallido) empieza a diseñar estrategias para salvar el modelo, reemplazando a sus circunstanciales ejecutores. Y la oposición intuye que más tarde o más temprano el creciente malestar social tendrá su reflejo en las urnas, y mucho se empiezan a peinar para la foto de los carteles de campaña.

El propio gobierno ensaya una huida hacia adelante y mientras sostiene a rajatabla un plan económico inviable, propone discutir una reforma electoral -en sí mismo absurda y anti-política- como si se vivieran tiempos normales, y la próxima elección fuera a transcurrir en paz social y normalidad política. Ninguno parece registrar la gravedad de la crisis (más allá del recuento diario de las calamidades resultantes del modelo en curso de ejecución), y del vaciamiento último de sentido de un sistema democrático en el que la mitad de los empadronados eligen no ir a votar.

Lo que no es más que otro síntoma de que también en el plano estrictamente institucional, la anormalidad es la regla en un país al que ingresan tropas extranjeras sin autorización del Congreso, el presidente nos embarca en una guerra internacional ajena basándose exclusivamente en sus propias convicciones personales y sin medir los riesgos de implicarse, y la justicia es un chiste siniestro, que tanto cajonea causas sensibles para el gobierno o el poder económico (como los hechos de corrupción o el DNU 70) y canjea impúdicamente favores con el gobierno para sostener sus medidas violatorias de la Constitución (como la reforma laboral), como profundiza la persecución contra Cristina buscando rematar sus bienes y los de sus familia, agilizar nuevos proceso judiciales absurdos en su contra, archiva toda investigación sobre los reales promotores y financistas del atentado en su contra, o sostiene payasadas como la causa de los cuadernos, contra las propias evidencias del proceso. 

Y éste último aspecto (la situación de CFK) es el que -deliberadamente- aparece ausente del debate político, porque se lo quiere silenciar como si todos asintieran que de eso no se habla, y no debe hablarse. Que lo hagan los gorilas y el poder económico, que orquestaron la condena y proscripción de Cristina en salvaguarda de sus propios intereses vaya y pase, pero que lo hagan los peronistas (o parte de ellos) es inaceptable: si como dice Bianco en modo sofista la que está proscripta es Cristina pero no el peronismo, ¿Qué peronismo es el que va a elecciones y para qué?

¿No decía acaso eso mismo con otras palabras en sus tiempos el vandorismo, para adaptarse -y resignarse- a la proscripción del líder, proponiendo construir un peronismo sin Perón? Y no se trata de propugnar la abstención electoral -que sería funcional a un régimen cuyo ensayo volvió a fracasar-, sino de darle un sentido profundo a la contienda política y al voto ciudadano, que vaya más allá de la liturgia electoral y que recupere el sentido reparador del hecho democrático.

No hablar de la condena y proscripción de Cristina y no convertirlo en uno de los ejes principales de la campaña es -en un punto- consentir la validez de su exclusión arbitraria, aunque se diga lo contrario, y  aceptar las condiciones impuestas por el régimen para dar la disputa política en el país. Es como si Perón hubiera aceptado el GAN de Lanusse. 

Si a esto le sumamos que la prioridad parece ser -como sugiere Bianco-  "poner un presidente y ver que pasa", ¿Qué diferenciaría al peronismo de Dante Gebel, o por qué la gente pensaría que algún forro de ensayo como él no debería ser precisamente ese presidente? Si "no hay que hablar de candidatos" mientras se los instala, y hay que hablar de organización para ganar una elección, pero no de un programa para gobernar el país si se la gana, ¿No fue precisamente eso el "Frente de Todos", que ya sabemos a donde condujo?

El peronismo (Cristina incluida) ya ensayó jugar con las reglas del régimen, o intentar componerse con él: eso y no otra cosa expresaron las sucesivas candidaturas de Scioli, Alberto y Massa; y todos podemos recordar como nos fue, ganando o perdiendo las elecciones, ¿Por qué nos iria distinto ahora?. No hablar de la situación de Cristina ni hacer de eso bandera de campaña y reclamo preponderante es -aunque no se lo diga con todas las letras- decirle al régimen que se entendió el mensaje aleccionador, dándole seguridades de que -en caso de volver a ser gobierno- no se harán locuras ni se afectarán sus intereses; tanto como volver a caer en la estrategia de hacerle guiños a un electorado que no nos votaría nunca, bajo ninguna circunstancia, y por contraste callar algo que es sensible para la base electoral propia: ambas cosas ya se hicieron, y nunca funcionaron.

Podrá decirse que el peronismo (como eje vertebral de la oposición al ensayo libertario, con chances concretas de desplazarlo del poder institucional vía elecciones) tiene la responsabilidad fundamental de asumir la representación política de las víctimas del modelo, y ofrecerles una propuesta concreta que los enamore, y es cierto. Tan cierto como que, desde que empezó la persecución en contra de Cristina con toda las bocas de fuego (mediáticas, políticas, judiciales y hasta las balas que no salieron de Sabbag Montiel) empeoraron todos los indicadores económicos y sociales, y los intereses de esos mismos sectores que hoy son víctimas de Milei se vieron ostensiblemente perjudicados, en un proceso tan continuado y sostenido como la ofensiva contra CFK.

De allí que hablar de una cosa (los efectos del modelo) y no la otra (la situación de Cristina), es disociar elementos que están inescindiblemente unidos en términos políticos concretos, no dar cuenta cabal de como ha sido el proceso real y encarar la salida a la crisis y la necesaria reconstrucción desde un enfoque erróneo: el país que viene (mal que nos pese) hay que empezarlo desde el país que nos dejan, lo que incluye la condena y exclusión política de Cristina.

¿Cómo vamos a generar credibilidad en torno a la idea de que somos capaces de lidiar con esas dificultades objetivas, si no somos capaces de plantear con todas las letras la injusticia de la situación que padece Cristina? ¿Cómo confiar en que se generarán el consenso social y la potencia política necesarios  para reparar las innumerables injusticias que atraviesan el cuerpo social, si se elige callar una de las más grandes?

Eso sin considerar que el silencio sobre la situación de CFK o su escisión -como si fuera posible- de los ejes de la campaña electoral que se avecina es un modo de naturalizar -por omisión- su exclusión, y concederle al aparato judicial (en tanto guardián de los intereses del poder económico) su facultad de veto y vigilancia sobre los límites y el sentido de la democracia en el país. Tuits relacionados:

lunes, 16 de marzo de 2026

SI NO HAY PAN, QUE HAYA CIRCO

 

martes, 15 de julio de 2025

LO IMPORTANTE Y LO ACCESORIO

 

El discurso oficial, replicado por los medios del régimen, es que el conjunto de iniciativas aprobadas la semana pasado por amplia mayoría en el Senado ponen en riesgo el equilibrio fiscal y por ende el plan económico del gobierno -admitiendo así que este se reduce a la motosierra, y no mucho más; cuando la realidad es exactamente al revés: un plan insostenible desde todos los puntos de vista posibles desde sus mismo orígenes (aserto éste avalado además por la comprobación histórica de sus fracasos estrepitosos cada vez que se lo puso en práctica) empezó a crujir y junto con él, crujieron los apoyos "tácticos" de buena parte del mundo de la política en el Congreso, y en las provincias.

Dicho de otro modo: bastó que se desperezara un poco el dólar y el gobierno diera muestras de escaso poder de fuego para contenerlo, para que hasta los gobernadores "amigos" y la oposición "razonable" tomaran distancia, y acompañaran en el Senado iniciativas que habían dormido cajoneadas por meses. Antes que ellos, los fondos especulativos que gozaron de la primavera del "carry trade" orquestada por Caputo y Milei comenzaron a valorizar sus ganancias, dolarizarlas y rajarse antes de que todo explote.

Claro que los tiempos de unos y de otros (los de la política y los de los mercados) no son los de la sociedad, cuyos padecimientos como consecuencia del experimento con seres vivos que se desarrolla en el país podemos registrar y comprobar a diario aun en medio del blindaje mediático, con solo prestar atención. Y la sociedad -toda sociedad- necesita respuestas a las crisis, aunque no lo sepa ni las pida, porque no sepa como o no reconozca a quien: pese a las alucinaciones teóricas del presidente que vive en el mundo de las redes sociales pretenda lo contrario, no hay sociedad sin Estado, ni una que no sea gobernada por nadie.

Estos tacticismos de corto plazo y corto vuelo son consecuencia de una política que desde hace décadas se acostumbró a pensar exclusivamente en términos de seguidismo de los "climas de época" (definido por encuestólogos y politólogos varios, que si no son de derecha de explícita, tributan a ella desde el discurso de la aceptación de la derrota cultural), en lugar de plantearse una función proactiva de crear esos climas, es decir de impulsar las adecuaciones del sentido social que hagan posibles y deseables por las mayorías las transformaciones necesarias para superar los ciclos de atraso, injusticia y desigualdad. Es decir, la política tiene que volver a ser -alguna vez- contracultural y contraria al presunto sentido común instalado, como lo fue en muchos sentidos el primer peronismo.

Y no: Milei no es contracultural como él pretende, sino más bien todo lo contrario: es la consecuencia directa de un clima cultural de época -precisamente- instalado desde todos los dispositivos de construcción de sentido de la derecha, de cuyos intereses es un simple instrumento. Hemos visto en estos días (y pasó casi desapercibido) como lo más granado de nuestro establishment económico aplaudía a rabiar al presidente en la Bolsa de Comercio, mientras anunciaba que va a demoler lo que aún queda en pie del estado de derecho y el régimen constitucional, si fuera necesario para defender esos intereses. Y por eso lo aplaudieron.

Desconocer estas cuestiones elementales suele llevar a confundir lo accesorio como si fuera realmente importante, o los síntomas del problema, con sus causas. En la realidad distópica que vivimos los argentinos, nos asombramos porque tenemos un presidente que sigue comportándose como si fuera un panelista histriónico de los medios y las redes sociales, en lugar de reparar en que la degradación del rol y la investidura presidencial que encarna Milei es un objetivo precisamente buscado por un plan de desvalorización de la política y el Estado, como herramientas necesarias para disciplinar al poder económico.

Un poder económico al que (a diferencia de la política, en especial la pensada en clave nacional, popular y democrática) nunca se le pide autocrítica por la persistencia en apoyar, una y otra vez, planes (en realidad, siempre el mismo, con leves variantes de época) destinados al fracaso en términos colectivos, y en no pocos casos incluso para sus propios intereses, con excepción de un puñado de grupos concentrados que ganan siempre. 

Sin reparar en este contexto, todas las especulaciones de tono menor vinculados a lo electoral (listas, internas, arquitecturas de alianzas) son un desatino, mas aun si se hacen prescindiendo de la ficción política sustancial que es competir con Cristina fuera de carrera, y con el país ardido en términos económicos y sociales. Así como el empresariado desafinó en términos democráticos en la Bolsa de Comercio (o mejor aun, mostró lo flojo de papeles que está en esa materia), es patético ver a los dirigentes de la CGT travistiéndose en kicillofistas de la primera hora para conseguir lugares en las listas, poniendo en eso una energía que no ponen en pelear para defender salarios en baja, ni empleos en riesgo.

La prisión de Cristina tiene sí un significado profundo, que va más allá del vodevil mediático diario sobre las condiciones de su detención y el show montado al respecto; y tiene que ver con lo que supone en términos de distorsión de la competencia democrática y profundización del vacío de representación política, que es el verdadero objetivo de la derecha. Y en tanto ese fue el objetivo de ellos y por las mismas razones pero vistas en sentido opuesto, ningún plan político nuestro puede comenzar por otra cosa que no sea pedir su libertad.

Tuit relacionado: 

miércoles, 11 de junio de 2025

"NO VIENEN POR MÍ, VIENEN POR USTEDES"

 

Para sorpresa de nadie, los fascinerosos togados de la Corte Suprema confirmaron el fallo condenatoria contra Cristina, lo que implica su detención y la inhabilitación a perpetuidad para ocupar cargos públicos, que era lo que en realidad interesaba. La resolución tiene los mismos fundamentos que todas las que produjo la podredumbre judicial en esta causa inicua, es decir ninguno.

Condena, inhabilita y detendrá a Cristina el mismo Poder Judicial que semanas antes demostró cuan dispuesto está a auto-depurarse como soñaba Alberto Fernández durante su gobierno, cuando sus representantes en el Consejo de la Magistratura -ese cueva de lauchas fruto de los delirios de Alfonsín- archivaron toda investigación sobre la excursión a Lago Escondido all inclusive, que está en la raíz de las persecuciones contra Cristina y otros dirigentes del peronismo.

El país alcanza así un triste récord de degradación institucional al nivel de una descomposición casi fatal, y una merma en sus estándares democráticos, tal que nuestra democracia solo conserva su nombre. En éste contexto, sostener la esperanza en su futuro y la fe en que sus instituciones pueden dar respuesta a las demandas de la sociedad es algo rayano en la locura.

Y sin embargo, no hay que dejar de ver que la creciente apatía ciudadana que se manifiesta en los índices récords de ausentismo electoral que se vienen registrando constituye en uno de los soportes decisivos de un régimen de oprobio, que medra en el vaciamiento de la democracia, y la ampliación de los márgenes del autoritarismo más allá de cualquier límite derivado del estado de derecho. 

De hecho, con su fallo de ayer los cortesanos acaban de otorgarle carta blanca para la persecución de los opositores políticos y sociales, y toda forma de disidencia; algo que no toda la dirigencia política (con honrosas excepciones como la izquierda, que estuvo a la altura de las circunstancias) no alcanza a entender en su cabal plenitud: pensemos cuantos de ellos promovían hasta hace semanas la "ficha limpia", que significa poner en mano de delincuentes como el triunvirato cortesano, nada menos que los límites de la competencia electoral para captar el voto ciudadano.

Cristina lo dijo en 2015 cuando dejaba el gobierno, y lo volvió a decir cuando la condenaron: iba a pasar lo que nosotros quisiéramos (por permitirlo) que pase, y no venían por ella, sino por nosotros. Ni siquiera por los peronistas o kirchneristas, sino por la inmensa mayoría de los argentinos, sus sueños, su futuro, sus empleos, sus derechos, sus salarios. Incluso los de muchos que hoy festejan el fallo inicuo como nosotros festejábamos la conquista de derechos, o el logro de dignidades. Y obviamente también lo hicieron para aleccionar a cualquiera que se atreva en el futuro a meterse con el poder real.

A Cristina ya no le podíamos pedir nada desde aquel fatídico 27 de octubre del 2010 en que perdió a Néstor, pero se lo seguimos pidiendo, incluso después de que escapó a la muerte por milagro. Y aunque no podíamos pedirle nada, lo dio todo, hasta su libertad. Ahora es tiempo de devolverle algo, y demostrar con hechos que su sacrificio no fue en vano.

La pelota está ahora en nuestro campo y en el de la sociedad, como ella misma lo señaló en su discurso: son tiempos de redoblar la militancia, la organización y el trabajo para acompañar, explicar, contener y representar a todos los que ven como la motosierra de Milei está destrozando sus vidas, y hasta han perdido las ganas de ir a votar. Sin perder de vista que fue el vacío de representación que generó la frustración del gobierno del FDT el que, complementado con el indispensable aporte del voto gorila, llenó Milei y nos trajo a éste presente de oprobio.

Claro que la tarea no será fácil, y exigirá de nosotros distinguir la paja del trigo: con casi 10 años transcurridos desde la última vez que Cristina gobernó la inmensa mayoría de los argentinos -incluidos muchos que jamás votaron al peronismo, ni lo harían-  ha visto empeorada sustancialmente su situación desde entonces, desde cualquier ángulo que se la mire. Y aun así, hay muchos que no quieren que nosotros los representemos, o se sienten representados por este gobierno: es ilusorio creer que hay algo que decirles a ellos, o que podemos sostener con ellos la convivencia que impone el pacto democrático, cuando sostienen que nuestro exterminio es su principal -si no único- objetivo.

Los que decían que preferían comer tierra con tal de verla a Cristina presa ya se dieron un gusto, si no es que se están dando los dos, al mismo tiempo: a partir de hoy habrá que ver -como advirtió CFK- si su sueño húmedo realizado de verla presa y proscripta les alcanza para llegar a fin de mes, o si la tierra les apetece.  Porque con Cristina candidata o fuera de la cancha electoral, el modelo de Milei es insustentable desde todo punto de vista, y precisamente que hayan apurado su condena y proscripción no hace más que demostrarlo. 

Como pasó con Perón -no hay que temerle a la comparación, porque el odio gorila es el mismo y atraviesa generaciones-, el peronismo se enfrenta a una etapa de resistencia porque sacaron a su líder natural de la cancha electoral, pero no del centro del dispositivo político opositor ni del corazón de millones de argentinos. Tendrá que encontrar -como en aquella resistencia- las formas y la organización para seguir la lucha, en una democracia que -como entonces- tiene como dijimos antes de tal solo el nombre, y le parece compatible con lo que ese nombre conlleva impedir que millones de argentinos voten libremente por quien quieren que los represente. 

El régimen (no ya el gobierno de la marioneta presidencial, que es solo su fachada) ha abierto una caja de Pandora al sacar del escenario electoral al principal elemento ordenador de la política nacional de los últimos 20 años, en un contexto de apatía política y anomia ciudadana, con una crisis económica cuyas manifestaciones sociales cualquiera puede comprobar a diario en carne propia, y a las puertas del estallido de otra burbuja financiera de endeudamiento y fuga de capitales.

Con la condena de Cristina confirmada, han gastado su bala de plata y ya no les quedan excusas, ni nadie a quien echarle la culpa de su fracaso. Porque fracasar van a fracasar seguro, más tarde o más temprano. De lo contrario no estarían apelando a un nuevo conejo de la galera a cada rato, para sostener la ficción del dólar barato y la fiesta del consumo de unos pocos, en un marco de privaciones de la generalidad de la población. 

Tuits relacionados:

sábado, 7 de junio de 2025

PRESOS O MUERTOS

 

Los días posteriores al anuncio de Cristina de su candidatura en la provincia de Buenos Aires los medios hegemónicos redoblaron la presión sobre la Corte Suprema para que confirme su condena, la metan presa y quede impedida de presentarse a elecciones. En respuesta la Corte rechaza la recusación de Cristina contra Lorenzetti con el voto del propio recusado, y el juez que estaría encargado de ordenar su detención en caso de que la condena sea confirmada, visita las dependencias de la Policía Federal donde la detendrían.

Mientras Cristina hablaba en Corrientes, detenían ilegalmente sin orden judicial y por orden de Milei (dato confirmado por el jefe de la Federal) a Juan Grabois, por ocupar el edificio del Instituto de Investigaciones Históricas "Juan Domingo Perón", que Milei disolvió decreto violando incluso la propia ley bases, en la que estaba excluido. Los bienes del lugar fueron tirados en basurales (como los pulmotores y frazadas de la Fundación Eva Perón tras el golpe del 55'), pese a que el Partido Justicialista ofreció hacerse cargo de ellos, y al momento de subir estas líneas, Grabois sigue detenido.

En los días venideros se cumplirán nuevos aniversarios de los fusilamientos de junio del 56' tras la revolución de Valle, y del bombardeo a la Plaza de Mayo para matar a Perón en el 55', que le costó la vida a centenares de argentinos. La casa que Grabois tomó es lo que queda de la residencia presidencial donde Evita -cuyo cadáver robarían los libertadores- pasó sus últimos días, y que fuera dinamitada por la Fusiladora.

A Cristina la quieren poner presa, porque falló el intento de asesinarla, que les hubiera ahorrado trabajo. Desde el 55' para acá (e incluso antes), los gorilas han intentado todo contra el peronismo: fusilamientos, torturas, proscripciones, desapariciones, robo de bebés y suplantación de su identidad. Como dijo Cristina, nos quieren presos o muertos.

Y como hemos dicho otras veces, lo que nunca intentaron contra el peronismo -ni lo harán- fue hacerlo innecesario, eliminando las cusas que le dieron origen: por el contrario, desde hace 80 años (más incluso) su plan económico es hambrear a los argentinos y saquear el país en beneficio de sus intereses y los de sus amos extranjeros, y su plan político (desde que existe) es exterminar al peronismo, porque perciben que es el único que les pude impedir y hacerlo. Ayer con Perón, hoy con Cristina.

Cuando Casación confirmó la condena contra Cristina por la causa Vialidad, dijimos acá: "No podemos seguir jugando a que: a que hay democracia, a que tenemos instituciones, a que rige la Constitución, a que nos preocupan la pobreza o la desigualdad, a que seguimos siendo un país soberano, o con los atributos de tal. Hay que intentar algo distinto y alguien tiene que hacerlo, por nosotros, por el país, por su futuro y el de la inmensa mayoría de sus habitantes.".

"Hay que dejar de llorar proscripciones y persecuciones -que existe, quien puede dudarlo-, y forzar al régimen a desnudarse, y verse obligado a instrumentarlas realmente para defender sus privilegios: ya no tiene sentido desconocer -o actuar como si lo hiciéramos- los liderazgos naturales instalados en el corazón de los argentinos y ofrecer sustitutos que no están a la altura del desafío, simplemente porque ellos y sus jueces dicen que Cristina no puede ser candidata. Y si no somos nosotros (solos o acompañados por otros que piensen más o menos parecido) los que lo intentamos, ¿Quién?"

Y en el último aniversario del golpe genocida, decíamos: "...el atentado contra Cristina (y sobre todo las reacciones posteriores de buena parte del arco político y del sistema judicial) habían dejado claro que no estaba tan extendido y generalizado como pensábamos el consenso democrático respecto a la erradicación de la violencia (incluida la supresión física del adversario). El despliegue represivo actual del gobierno de Milei (un presidente elegido por el voto que no cree en la democracia) para frenar la protesta social contra su gobierno es simplemente la confirmación de que tal suposición sobre la amplitud de ese consenso era errada.". 

No es contra Cristina, ni contra el peronismo (aun cuando sean sus blancos históricos y actuales): es contra la democracia. Tuits relacionados:

sábado, 10 de mayo de 2025

LOS SALIERIS DE RIAL

 

La anécdota es conocida quizás no tanto el autor de la frase célebre: después de derrocado Perón en el 55´ por la autodenominada Revolución Libertadora, una delegación de dirigentes sindicales esperaban ser recibidos por el gobierno en la Casa Rosada para plantear sus reivindicaciones, atento a la promesa de Lonardi de respetar las conquistas sociales alcanzadas durante el peronismo.

Un marino (el contraalmirante Arturo Rial, de uniforme negro y gorra blanca en la foto de apertura) preguntó quienes eran y que estaban haciendo y al responderles unos dirigentes del sindicato de los municipales, les dijo "Sepan señores que la Revolución Libertadora se hizo en éste bendito país para que el hijo del barrendero, muera barrendero".

No hacía más que definir, con absoluta crudeza, lo que era en esencia la Libertadora: una revancha de las clases dominantes contra la insolencia peronista de haberles concedido derechos a los trabajadores y haber aumentado su participación en la distribución del ingreso nacional, tanto como su dignidad. Rial demostraba así que había entendido mucho mejor que Lonardi (que proclamó que no habría vencedores ni vencidos) el sentido profundo del motín cuartelero del que participaron: un proceso de movilidad social ascendente como el que el peronismo protagonizó, trastocando las "jerarquías naturales" de la sociedad tradicional no podía ser tolerado. 

Allí hay que buscar entonces el origen de la violencia en los tiempos más recientes de la Argentina: en la voracidad de una oligarquía y clases dominantes que (como bien señalara Rodolfo Walsh) están temperamentalmente inclinadas al asesinato para defender sus intereses; más que en las pulsiones represivas de centuriones desbocados, que sin esa mano (visible) que los empujó en cada ocasión, no hubieran pasado nunca del fragote intrascendente.

En ese instinto asesino de nuestras clases dominantes por preservar sus privilegios hay que buscar, entonces, no solo el origen de la violencia en el país, sino de sus crisis económicas e inestabilidades institucionales. Y lo podemos ver nuevamente hoy, en tiempos de otro ensayo de laboratorio sobre seres vivos que algunos lenguaraces nos quisieron vender como novedoso, y como diría Perón, es más viejo que mear en los portones.

Tanto que la tan remanida "lucha contra la casta" terminó siendo -una vez más-  una nueva vuelta de tuerca de la permanente persecución gorila al peronismo, con el intento de proscripción de Cristina en el tope de las prioridades de su plan político.

La idea es la misma de siempre: consagrar (después de los intentos de Martínez de Hoz, Cavallo con Menem y De La Rúa, Macri y ahora Milei) un modelo de país post peronista que sea definitivo e irreversible; sobre todo en las relaciones del trabajo y en la distribución regresiva del ingreso. Un ejemplo semanal pequeño para ayudar a la comprensión: ahí anda Caputo diciéndoles a los supermercadistas que no remarquen los precios más del 9 %, mientras pisa la paritaria de los empleados de comercio para no homologarles el aumento.

Y puesto todo su empeño (como siempre, pero más que nunca) a conseguir ese objetivo sin importar las consecuencia, el peronismo (con todas sus debilidades, contradicciones y falencias) les molesta porque simplemente está en su camino. Como advirtió Cristina cuando comenzó la persecución en su contra, "no vienen por mí, sino que vienen por ustedes". 

Cristina, la que mejor expresa y sintetiza el peronismo porque con ella fue con la que los trabajadores alcanzaron la mayor participación en el ingreso después de los gobiernos del propio Perón. Ahí está todo el asunto, que la intuición gorila -como suele pasar- percibió con mayor agudeza que muchos peronistas despistados.

jueves, 8 de mayo de 2025

OPERATIVO CERROJO

 

Mientras el oficialismo y sus aliados apuraban en el Senado la sanción de la ley de ficha limpia (que finalmente fracasó), los medios presionaban a la Corte para que se expida rechazando el recurso extraordinario presentado por Cristina en la causa Vialidad, y Lorenzetti (como ha pasado hasta acá en todas las causas contra CFK) les corresponde diciendo que la Corte debería expedirse rápido porque no hay razones para la demora.

Lo cual demuestra en primera instancia que la descomposición institucional en el país es absoluta, empezando por la Corte y el Poder Judicial, para derramarse a los demás poderes del Estado: el mismo Congreso que no tiene tiempo para los jubilados y demora ad náuseam tratar la prórroga de la moratoria previsional apura la sanción de una ley con el solo propósito de proscribir a Cristina, y el Poder Ejecutivo que acaba de endeudarnos con el FMI en 20.000 millones de dólares, sanciona un blanqueo de hecho invitando a los que tienen dólares en el colchón a gastarlos porque no les van a preguntar de donde los sacaron, en otro paso más hacia la conversión de la Argentina en un narco-Estado.

El único fallo rápido, justo y ajustado a la Constitución que podría sacar la Corte en la causa Vialidad es el que todos los que han pasado por la puerta de alguna Facultad de Derecho saben, y es el único que no saldrá: uno que diga que el fallo que la condenó es un mamarracho, que Cristina es absolutamente inocente porque no se le pudo comprobar ningún delito, y la sentencia en su contra debe ser anulada porque fueron violadas todas sus garantías constitucionales durante el proceso. 

Todo eso apurado solamente porque el Congreso hubiera sancionado previamente la también inconstitucional ley de ficha limpia, pensada exclusivamente para ella y que no aplica a nadie más, tanto que ni siquiera Axel Kicillof o cualquier otro posible candidato del peronismo tienen que preocuparse por ella. Ahora, con la ficha limpia rechazada, seguramente redoblarán la presión sobre la Corte para que confirme el fallo condenatorio contra Cristina, para inhabilitarla de por vida para ocupar cargos públicos.

Que la ficha limpia era para proscribir a Cristina lo dicen tanto sus propios impulsores sin ningún tipo de pudor, como que es un dato objetivo que no hay ningún otro dirigente político de ninguna fuerza (oficialista u opositora) que esté ni siquiera cerca de quedar comprendido en sus alcances. ¿O acaso hay que creerles a los sempiternos propulsores, ejecutores y beneficiarios de los blanqueos de capitales que el mismo día en que se discutía la ley de ficha limpia protegieron a Milei y su hermana de ser investigados por la criptoestafa, que realmente les preocupa que la corrupción no quede impune?  

El operativo cerrojo que estaba en marcha con la discusión de la ley de ficha limpia en el Congreso y el fallo de la Corte en la causa Vialidad no se detendrá porque el proyecto haya sido rechazado, porque tiene por único propósito obturar una candidatura de Cristina  para estas elecciones (el régimen no está en condiciones de soportar una derrota a manos suyas en la provincia de Buenos Aires), pero por sobre todo para las presidenciales del 2027. Algo que los gorilas entienden mucho más clara y rápidamente que muchos despistados del peronismo: la idea es colocarlo en la disyuntiva de tener que elegir candidato en las condiciones que impone el enemigo, como en el 2019.

No se trata simplemente de que una posible proscripción afecte los derechos políticos de Cristina, ni siquiera de que los muchos que nos sentimos representados por ella nos veamos imposibilitados de votarla, aunque eso sea significativo como vicio del proceso democrático. 

Se trata de admitir que una competencia democrática que se desarrolle en esas condiciones pone en juego su propia credibilidad y estabilización, como pasaba en su momento cuando lo proscribieron a Perón. Es cierto que a Cristina la tocaron (poniéndole un arma en la cabeza, nada menos) y no pasó nada, pero el riesgo que enfrenta la democracia argentina en tiempos de insatisfacción insatisfecha con (valga la paradoja) con Milei no es el argentinazo, sino la anomia política y social y la vuelta al 2001 en un contexto económico explosivo, siendo a su vez que ambas cuestiones (crisis económica por un lado, política e institucional por el otro) se retroalimentan mutuamente.

Hay que preguntarse entonces cual será antes de llegar a eso la respuesta del peronismo como fuerza política democrática a la que le proscriben (mediante el uso de todo el poder institucional del Estado al servicio del poder económico) no ya su principal activo electoral o su candidata más taquillera, sino su propia presidenta. 

Mientras con el acuerdo con el FMI le condicionan la política económica de un posible futuro gobierno, con la proscripción de Cristina le interfieren la estrategia electoral y las condiciones de competencia política para llegar hasta él. De allí que sin desconocer (claramente, con todas las letras, sin medias tintas) uno y sin enfrentar la otra no hay destino, no para el PJ sino para la democracia argentina. Tuits relacionados:

lunes, 2 de diciembre de 2024

LOS COPITOS DEL CONGRESO

 

En la fallida sesión de Diputados para aprobar el proyecto de ficha limpia Juan Manuel López (Coalición Cívica) sinceró lo que nosotros sabíamos desde siempre, pero ellos se empeñaban en negar u ocultar: la iniciativa tiene destinataria con nombre y apellido, y es Cristina Fernández de Kirchner. Frente al fracaso en juntar el quórum, responsabilizó a los ausentes de que en un futuro próximo CFK fuera candidata, y terminara ganando las elecciones; y después reiteró lo mismo en una recorrida por los medios, advirtiendo además que un triunfo de Cristina ponía en riesgo la estabilidad financiera alcanzada por el gobierno.

Días antes, Macri activó a una ONG macrista (en manos de quien fuera su funcionaria en la UIF) para pedir la prisión efectiva de Cristina tomando como ejemplo el caso de Uribarri, lo cual refuerza la idea de que la destinataria final de ese fallo de la justicia entrerriana era CFK, y el ex gobernador fue un globo de ensayo. Los alcahuetes mediáticos del régimen -sorprendidos por la ausencia de legisladores de LLA para tratar el proyecto y faltos de instrucciones- estallaron indignados, y entraron en pánico por el retorno de la que hasta un minuto antes habían decretado muerta políticamente.

Detengámonos por un momento en esto: los tipos están quitándose los guantes y la mordaza, para llamar a la cosas por su nombre, o para dejar las huellas marcadas de sus intenciones reales; que por supuesto no son ni combatir la corrupción, ni moralizar las instituciones, ni establecer la ejemplaridad de nada. Aunque pensándolo bien, algo de esto último hay, en otro sentido.

No es que nos enteráramos de algo que no sabíamos, pero igual impacta la brutalidad del sincericidio, y la flagrante contradicción entre la brusca preocupación de un triunfo de Cristina que parecen ver más posible incluso que nosotros, cuando hasta ayer auguraban el final del kirchnerismo y el ocaso definitivo de su figura. Porque la quieren proscribir porque les gana (lo están diciendo ellos mismos): a nadie se le ocurriría que le inventaran causas judiciales para luego aplicarle la "ficha limpia" a Myriam Bregman o a Margarita Stolbizer.

A ninguno de ellos parece escandalizarle en términos democráticos que tanta preocupación porque alguien sea candidata y gane una elección genere condena judiciales fraudulentas, proyectos de ley con nombre y apellido y hasta un fallido intento de magnicidio. Porque en definitivas se están alzando contra el voto ciudadano y la soberanía popular, restringiendo quienes pueden ser candidatos, estableciendo de antemano quienes no pueden ser elegidos, o poniendo por encima de la decisión en la urnas, la opinión de los mercados. Es como si naturalizaran que haya réprobos y elegidos, más allá de lo que digan los jueces, de los principios constitucionales (como la presunción de inocencia) y de los propios vericuetos del sistema judicial que deben seguirse para que una condena queda firme en forma definitiva.

Cristina, al igual que Perón antes, ha sido perseguida en los medios, en la justicia y en el Congreso o en los lugares donde -en las dictaduras- se definían las reglas de la competencia electoral, y alguien podría decir que por las mismas razones: la quieren -como lo quisieron a Perón- presa, proscripta o muerta, o todo eso junto y sucesivamente, para conseguir sacarla de la cancha. De Perón se dijo que fue porque era un dictador (y también un corrupto, y cosas peores), aunque bien sabemos que lo les molestó fue que subvirtiera el orden establecido, y que afectara intereses bien concretos.

El caso de Cristina y el kirchnerismo son parecidos, aunque no necesariamente similares: aunque sus gobiernos no fueron "de ellos" (como los de Menem, Macri o Milei) ni mucho menos, no hicieron tabla rasa con muchas situaciones heredadas, y cuando lo intentaron, no siempre salieron bien librados: los bancos perdieron el curro de las AFJP pero siguieron acumulando ganancias siderales, el campo privilegiado no tuvo finalmente que pagar retenciones móviles ni hubo una reforma agraria, nacionalización del comercio exterior o cosa parecida, Clarín sigue disfrutando de su posición dominante en el mercado de las comunicaciones (y si la ve amenazada es por la presencia de otros actores más poderosos que el kirchnerismo y que no vienen precisamente de la política), los fondos buitres cobraron puntualmente sus acreencias por afuera de los canjes de deuda, y mucho más que ellas.

Y Cristina cuando volvió, "volvió mejor": después del impedimento constitucional para otra reelección que llevó a la candidatura de Scioli ("el candidato del peronismo realmente existente", como se lo vendía por entonces) y cuando éste ya no existía, optó por Alberto primero, y por Massa después; es decir nunca por alguien a quien pudieran percibir como una amenaza para sus intereses y privilegios. Sin embargo el odio no mermó, y la persecución constante en su contra por todos los medios y en todas las instancias, tampoco.

Puestos a arriesgar las hipótesis de tanta saña y energía dedicadas contra alguien, diremos que Cristina (su figura, su discurso, su trayectoria, su praxis política en el gobierno y en el llano) pone en crisis un modelo de gobernabilidad y de representación política, que distingue al interregno kirchnerista de lo que ha sido en general el tono de nuestra democracia post dictadura; y pone en evidencia sus miserias, sus entregas, sus claudicaciones, sus compromisos y los intereses que realmente los manejan.

Es el espejo y la imagen que les devuelve (más que Cristina) lo que los incomoda, y de allí la furia: la han elegido como el ejemplo aleccionador para que nadie vuelva o osar siquiera intentar transitar por ciertos caminos, poniendo en cuestión el modelo de democracia cautiva de "los mercados", donde el voto popular es una cuestión de segundo orden, que se tiene en cuenta solo cuando conviene, y en la que la representación de los intereses sociales no es lo que define en esencia a la política. 

Tuits relacionados:

viernes, 29 de noviembre de 2024

FICHA LIMPIA

 

miércoles, 27 de noviembre de 2024

ASÍ ES DIFÍCIL ENDEREZAR LO TORCIDO

 

"De allí que sean claves los pasos que se den de ahora hasta las elecciones del año que viene, para seguir manteniéndose al margen del cambalache dominante en la política nacional, con un mismo lodo donde todos están manoseados: contribuir (por acción u omisión) a que se apruebe el pliego de Lijo para la Corte Suprema solo contribuirá a la estabilización del régimen y a la idea que intentan instalar de un pacto de impunidad (idea con la que el único que acumula es el PRO), y expone una estrategia (la de tener jueces que te deban favores) que ya fracasó en los gobiernos kirchneristas con Bonadío y los demás jueces de la servilleta de Comodoro Py." (Posteo completo, acá).

"Después del experimento con seres vivos que está asolando a la Argentina hay que volver al gobierno por las urnas -no hay otro modo-, pero no basta con organizar una arquitectura electoral eficiente y esperar que el desgaste del régimen haga el resto: hay que darle ya, desde el llano, otro significado al voto futuro que le vamos a pedir a la ciudadanía. Que no es otro que su sentido real, el que nunca debió perder: cambiar las cosas en serio, para transformar una realidad injusta y lacerante para millones de compatriotas.".

"Lo que involucra recuperar palabras que fuimos dejando de lado por seguir los consejos de los asesores de campaña y consultores de imágenes, para hablar claro, llamar a las cosas por su nombre, y ser como ellos dicen que somos, pero por algún extraño complejo, nunca nos terminamos de animar a ser. La propuesta no está exenta de riesgos, claro está, pero se trata de tensionar positivamente a la democracia en busca de su sentido profundo, para detener su progresivo vaciamiento y su prostitución que la está convirtiendo en un significante vacío, desprovisto de sentido, que termina generando engendros como Milei.".

"No podemos seguir jugando a que: a que hay democracia, a que tenemos instituciones, a que rige la Constitución, a que nos preocupan la pobreza o la desigualdad, a que seguimos siendo un país soberano, o con los atributos de tal. Hay que intentar algo distinto y alguien tiene que hacerlo, por nosotros, por el país, por su futuro y el de la inmensa mayoría de sus habitantes. Hay que dejar de llorar proscripciones y persecuciones -que existe, quien puede dudarlo-, y forzar al régimen a desnudarse, y verse obligado a instrumentarlas realmente para defender sus privilegios:..". (Posteo completo, acá).

miércoles, 13 de noviembre de 2024

LOS COPITOS DE COMODORO PY

 

(El documento de Cristina completo, acá) Tuits relacionados: