LA FRASE

"LE QUIERO AGRADECER AL PRESIDENTE MILEI PORQUE SU GOBIERNO ME INSPIRÓ LA CONSIGNA "SI HAY ENTREGA, LO MEJOR PUEDE LLEGAR"." (MARCOS GALPERÍN)
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viernes, 12 de junio de 2026

LA MORAL COMO POLÍTICA DE ESTADO

 

Desde que hace poco más de tres meses Milei tituló su discurso en el Congreso bajo el rótulo "La moral como política de Estado" pasaron cosas. Como por ejemplo que una pericia informática de la Policía Federal (insospechada de kirchnerista) demostró que antes de que él tuiteara el contrato de la criptomoneda Libra éste no existía en las redes, lo que significa que estaba en conocimiento de la maniobra desde el comienzo, mintió descaradamente al decir que lo vio y lo replicó para difundirlo y es partícipe necesario (legalmente coautor) de la estafa.

En el mismo lapso y en el marco de la causa que investigan las coimas en la ANDIS y en las que la justicia del régimen viene haciendo malabares para no inculpar a su hermana, el principal acusado hasta acá, Spagnuolo, pidió una pericia de los audios en los que cuenta como eran las maniobras; para luego negarse a dar su voz a esos fines, y desistir de la prueba que ofreció; porque sabe que lo autoincriminaba. También se conoció que fueron más de 1200 los créditos hipotecarios de favor concedidos a funcionarios del gobierno y militantes de LLA en todo el país, mientras el gobierno sacaba a la venta la empresa AYSSA por el 8 % del valor de su patrimonio, en otro escandaloso regalo de los bienes públicos. 

Del mismo modus operandi es la venta de la participación del Estado en Transener (la principal transportista de electricidad en todo el país) a través de una licitación en la que los ganadores ofertaron después de conocer las ofertas de los demás participantes; y la concesión del dragado y balizamiento de la mal llamada hidrovía a la misma empresa que lo viene haciendo desde los tiempos del menemismo, en una licitación armada a su medida, basada en informes falsos y sin ningún estudio de impacto ambiental, avalada por un juez federal que en estos momentos enfrenta un jury en el Consejo de la Magistratura para ser destituido. En ambos negocios participan los hermanos Neuss, amigos del asesor sin cargo Santiago Caputo; y en el caso de la hidrovía la otra empresa que competía era apadrinada por los miembros de la familia Menem con cargos en el gobierno.

Apareció muerto en su departamento el contador y socio de Martín Menem en una empresa de suplementos dietarios que también está denunciada por cobrar sobreprecios en las licitaciones de la ANDIS, y el culebrón de la declaración jurada de Adorni terminó con el cuento chino del pen drive perdido con 800.000 dólares, y el jefe de gabinete y su mujer acogiéndose a la ley de inocencia fiscal, en una clara confesión de que evadieron impuestos y tuvieron ingresos de origen turbio.

La misma ley -que no hubiera sido posible sin la colaboración de la "oposición dialoguista"- a la que se acogieron Sturzenegger, el propio jefe del ARCA, el segundo de Caputo en Economía y periodistas como Feinmann, Gasulla o Novaresio, a los que Milei debe considerar seguramente dentro del 5 % que no están ensobrados. Al mismo tiempo, está al caer el otorgamiento de la concesión del predio de Tecnópolis por un precio irrisorio a una empresa vinculada a la hermana del presidente, en la que participa la mujer del jefe de gabinete; a quien también se investiga por contratos con el Estado.

Mientras todas estas cosas pasaban, y mucho tiempo antes, el gobierno recortó partidas del presupuesto destinadas a las personas con discapacidad, a las pensiones sociales, lo comedores comunitarios, los subsidios a las tarifas de los servicios públicos, las universidades y el sistema de investigación científica; y se embolsó los fondos del impuesto destinado a financiar el mantenimiento de las destrozadas rutas del país, mientras volvía a ponerlas en concesión como en los tiempos del menemato y el macrismo, para que las empresas cobren peajes sin hacer obras. Eso, mientras entregaba los recursos naturales del país en el marco del RIGI, la ley bases, el DNU 70 y el alineamiento incondicional con los Estados Unidos e Israel y quiere eliminar toda restricción para la compra de tierras por extranjeros.  

Cada una de esas medidas inicuas de la "motosierra" era justificada siempre en la presunta existencia de "curros" en el Estado financiados con los recursos públicos, mientras la banda de descuidistas que nos gobierna en nombre del poder económico se llenaba los bolsillos. Y esa circunstancia es la que determina precisamente el contexto en el que el problema de la corrupción de éste gobierno debe ser abordado desde el punto de vista analítico y de praxis política: las corruptelas que vemos a diario por parte de una banda de advenedizos que se han visto de golpe ante la oportunidad de sus vidas para forrarse, no nos deberían hacer perder de vista lo nocivo de las políticas que gestionan para el país, y para la mayoría de sus habitantes, que son mucho más graves que cualquier robo hormiga, aunque el gobierno sea un gigantesco hormiguero.

Como tampoco deberíamos perder de vista que es el precio que esos buscas (con Milei a la cabeza) le cobran al poder económico para poner la cara por él y gerenciar el saqueo del país: los que llegaron con la motosierra blandiendo el discurso de terminar con los gerenciadores de la pobreza son en realidad los que gerencian la riqueza de los que siempre fueron ricos, y de paso la suya -más módica y reciente, pero más inexplicable y por eso más ofensiva para algunos- en el proceso. 

También es parte del contexto que debe integrarse al análisis del fenómeno el burdo intento del círculo rojo para salvar el modelo, sacrificando a sus circunstanciales ejecutores que son Milei y su banda de forajidos, empezando por su propia hermana y su jefe de gabinete. De allí que no debería sorprender que la misma justicia que hasta aquí los vino protegiendo (justicia en la que acaban de designar una cantidad de jueces como no se veía en años, creyendo que así se cuidan las espaldas a futuro) los lleve mañana al cadalso cuando ya no sean útiles, para demostrarnos que las instituciones funcionan y lo que falla no es el modelo, sino ciertas personas.

Ni más ni menos que eso es lo que acaba de decir Macri en su paso por Santa Fe hace unos días, cuando en presencia del gobernador Pullaro y el intendente Poletti (que no lo desmintieron) señaló que el rumbo del gobierno es el correcto y debe ser mantenido, pero mejorando su implementación. Y con otras palabras, es lo que están diciendo las calificadoras de riesgo cuando en medio del clima de degradación institucional, descomposición democrática (con la principal líder de la oposición presa y proscripta por causas judiciales inventadas, y medio padrón electoral absteniéndose de votar) y podredumbre moral que agobia a los argentinos le mejoran la nota al país, para tentar a su gobierno a volver a tomar deuda en los mercados de capitales.

A ese cinismo, a esos valores impostados y fraudulentos y a esos intereses bien concretos y tan poderosos como dañinos para el país, hay un sector del peronismo que se empeña en hacerle guiños para seducirlos y disipar sus temores respecto a que podría afectarlos, de llegar al gobierno. Eso es mucho más grave aun -en términos políticos- que cualquier trapisonda de Adorni, en definitiva un personaje menor condenado al olvido. Tuits relacionados: 

lunes, 18 de mayo de 2026

FIN

 

Con poco más de un tercio de su mandato por delante, el gobierno de Javier Milei y el experimento anarco-capitalista que encarnó están terminados, y nada tienen ya para ofrecer al pueblo argentino salvo dolor y vergüenza. Esa es la principal certeza de un presente de incertidumbre.

Y el primero que lo sabe es el propio Milei, de allí su furia incontenible que explota al menor elemento exterior, como una simple pregunta de un periodista al salir del Congreso, interrumpiendo desde Estados Unidos el programa de dos alcahuetes suyos como Majul y Trebucq para defender a Adorni, o teniendo un brote psicótico en un canal de stream financiado con la guita negra de la SIDE: está peleado con la realidad, negando la gravedad de la crisis que él mismo provocó, de la que la corrupción estructural de su gobierno de descuidistas es solo un fenómeno superficial. Y viene perdiendo la pelea por knock out.

Por sus propias limitaciones conceptuales, por la naturaleza de las ideas que profesa, por los intereses concretos a los que sirve, por la caja de herramientas de su programa (y por el programa en sí mismo)   y por sus cada vez más obvios trastornos cognitivos y emocionales, es absurdo esperar del presidente y su gobierno una rectificación del mundo, ni tan siquiera una comprensión cabal del punto en el que estamos. Solo queda por delante bajo su gestión -que vaya uno a saber si concluirá en los términos constitucionales- más de éste carnaval decadente, que no ofende a Escribano como en el 2003. Eso, y el saqueo desenfrenado del patrimonio público (centrales nucleares, rutas, hidrovía, represas hidroeléctricas, empresas estatales) en favor de amigos y favorecedores, mientras nos entretienen con las grasadas de pungas de bajo vuelo como Adorni o Demian Reidel. 

Días atrás y nada menos que en el Congreso de la nación el presidente (al fin y al cabo el funcionario político electo más importante de nuestro sistema institucional) fue a ofrecerse como fusible de su cadavérico jefe de gabinete, cuando debería ser al revés; simplemente para que el canario no cante, y preservar el tinglado (no hay alusión personal al jefe de gabinete) de negocios familiares construido por su hermana. Que la épica bizarra que quiso imprimirle al asunto no nos haga perder de vista la esencia de las cosas.

Los que llegaron al gobierno encarnando la presunta novedad de una propuesta por fuera de lo carriles políticos tradicionales, terminaron siendo una copia bufonesca de lo viejo: de la promesa electoral de que todos cobraríamos en dólares como principal objetivo económico, a reversionar la eterna promesa/amenaza gorila de terminar para siempre con el peronismo, como única propuesta política.

Que el ciclo de Milei está concluido y pasó a la categoría de estorbo lo sabe también el círculo rojo, tanto que ya está ensayando distintas estrategias para "salvar al modelo", prescindiendo de su circunstancial ejecutor: desde resucitar una posible candidatura de Macri, hasta ensayar otra vez el recurso del outsider con el pastor Gebel, el banquero Brito o algún otro conejo sacado de la galera de las encuestas truchas, o volver a intentar el entrismo en el peronismo, buscando una versión "razonable" que acepte jugar con sus reglas. Todo mientras silban bajito para que nos olvidemos que son los principales responsables (y beneficiarios) de que este experimento con seres vivos que nos está asolando haya tenido lugar. 

A eso y no a otra cosa responden Tolosa Paz y un par de buscas más, que andan por ahí resucitando la etiqueta del "peronismo federal", con planteos tan apolillados como el rótulo, y que fracasaron cada vez que se intentaron: no espantar a los inversores, seducir al círculo rojo, respetar el RIGI, garantizar que se respetará el equilibrio fiscal; como si nada hubiera pasado en todos estos años, y el único problema fueran las excentricidades del presidente. Y a eso también responde el súbito brote de independencia y rebeldía de Patricia Bullrich (otra posible candidata del círculo rojo), que prepara otro garrochazo más en su carrera política, con la excusa de las trapisondas de Adorni.

Y mientras ellos andan en eso, nosotros estamos enzarzados en internas absurdas, viendo si conviene o no pedir por la libertad de Cristina, si suma o resta votos. Cuando no hay tiempo que perder porque pasó el momento de tratar de explicar la presunta complejidad de la obscena y grotesca simplicidad de lo que tenemos enfrente, y también el de limitarse a hacer el registro diario de las iniquidades del régimen, en modo indignación. La gravedad de la crisis exige que nos pongamos ya a pensar que les vamos a proponer concretamente a los argentinos para sacarlos de éste desastre.  

Por delante queda resistir y organizarse donde sea, donde se pueda y donde se deba: la calle, los tribunales, el Congreso; evitando prestarse al circo que propone el gobierno, porque alguien tiene que ser el adulto responsable que preserve las instituciones democráticas para cuando esto haya terminado.

Resistir y al mismo tiempo pensar como se sale, oponerse a la entrega de lo que aún les falta entregar (desde el agua de nuestro glaciares hasta nuestros datos personales, pasando por la industria y los empleos que aun sobreviven) y construir no solo y no tanto una alianza electoral ni una fórmula ganadora, sino un programa de reparación nacional para levantar al país desde las cenizas de la tierra arrasada que nos están dejando, y construir también el consenso social para llevarlo a cabo.

Tuits relacionados: 

lunes, 8 de diciembre de 2025

QUEREMOS REPREGUNTAR

 

Son bastante comunes en los medios digamos que "del palo" (C5N, El Destape) las notas de los movileros a la gente en la calle preguntándole su opinión sobre la marcha del país, como los afectan las políticas del gobierno de Milei y que opinan en general del presidente y su gestión.

En las respuestas hay de todo como en botica, pero hay un grupo en especial que nos llama la atención, y que para simplificar un poco en las cosas podríamos denominar el "voto blando" del oficialismo nacional: no parecen ser trolls que agitan en las redes sociales, ni militantes convencidos de LLA, ni fanáticos del modelo libertario. Menos los gorilas que en la primera vuelta del 2023 votaron a Bullrich, y migraron en masa a Milei en el balotaje para evitar que ganara el peronismo.

Es gente común que dice que votó al gobierno, o que lo apoya y confía en él, con una primera característica distintiva en común que enseguida salta a la vista: ninguno nunca puede enumerar una medida concreta del gobierno con la que estén de acuerdo, o que los favorezca o los haya beneficiado. En estos días en que se dio a conocer (por caso) que Milei aumentó el valor de la AUH bastante por encima de la inflación (desmintiendo en los hechos el discurso anti-planes), ni siquiera aparecen testimonios rescatando esa medida en particular.

El apoyo (al menos el que exponen estas personas) para ser simplemente cuestión de fe: creo en Milei, le tengo confianza, hay que darle tiempo suelen decir, sin mayores precisiones. Otro factor común es la referencia al pasado, así de un modo impreciso: como estábamos no podíamos seguir, buscaba un cambio, aspectos éste que se repite en relación a la experiencia del gobierno de Macri. 

Como el punto de partida de éstas reflexiones son cosas que circulan por los medios, lo primero que cabría preguntarse es que buscan estos exponiendo esos testimonios, como una especie de medición del pulso de la calle, o testeo del humor social de los argentinos. ¿Para qué sirven que nos cuenten lo que ya sabemos y las recientes elecciones nos acaban de confirmar, y que es que el gobierno cuenta con una importante base de apoyos en la población pese a sus estropicios?  

Casi todos los movileros (por no decir todos) los que abordan a gente en la calle jamás repreguntan, buscando profundizar en el sentido de las respuestas, y en el caso de los que manifiestan apoyar al gobierno o confiar en él, darle contenido a cada significante vacío de esos que suelen utilizar. 

¿En qué se basa la fe en el gobierno que dicen tenerle los que le tienen fe, qué es lo que les inspira confianza?

¿Qué significa "darle tiempo", cuanto tiempo es el que hay que darle, tiempo para qué, cuáles son los cambios que -siguiendo por el mismo camino que vamos- se van a producir por el mero transcurso del tiempo y por qué serían indefectiblemente positivos?

¿Por qué no podíamos seguir como estábamos, que era específicamente lo que ya no se podía tolerar (porque que había cosas que estaban mal no hay dudas, pero a lo mejor no todos pensamos en las mismas), y cómo eso se corrigió desde diciembre del 2023?

¿"Como estábamos no podíamos seguir" significa sumidos en la pobreza y cagando en baldes, en una fiesta de consumo insostenible que no podía durar, o ambas cosas al mismo tiempo?. Como no se explicitan las razones (ni se inquiere al respecto), solo se puede adivinar. 

¿Hay que dejar gobernar al gobierno aunque gobierne mal y nos perjudique, cuál sería la ventaja o la virtud de esa idea, qué cosas buenas no pudo hacer el gobierno porque no lo dejaron, quiénes no lo dejaron?

Preguntar o repreguntar de modo socrático, sin agredir, sin cuestionar, valiéndose simplemente de lo que los propios interesados acaban de decir, dudando sin afirmar, y ayudando a dudar, o mejor dicho a pensar: sería un experimento didáctico y pedagógico en términos sociales no necesariamente para los entrevistados (aunque estos podrían verse luego y comprobar como se ve y oye lo que dicen), sino para los demás, que están mirando.

Y que podrían reconocerse ellos mismos en los entrevistados, repitiendo a diario los mismos lugares comunes, las mismas frases vacías, los mismos conceptos tan genéricos que cualquiera podría estar de acuerdo con ellos, o nadie estarlo, al mismo tiempo. 

Antes (mucho antes) de ingresar al terreno de argumentar con datos y cifras concretas (un modo de discusión que hasta acá se ha revelado poco eficaz ante gente que conoce e interpreta el mundo de otro modo, basada en otros factores), hay que llevarlos al terreno de sus propias afirmaciones, más que de las nuestras. 

De última ¿Qué se pierde con probar? Tuit relacionado:

miércoles, 15 de octubre de 2025

CAMPAÑA DEL MIEDO A PERDER

 

Los que son lectores habituales del blog lo sabrán y para los que no lo son, lo aclaramos: acá no somos de leer ni difundir encuestas, ni analizar la realidad a partir de ellas. No solo porque hace rato dejaron de ser instrumentos confiables a esos fines, sino porque es obvio que son herramientas para operar e influir en las percepciones sociales, más que reflejarlas. Instrumentos promovidos en cada caso por el que las contrata para sus propios fines, en líneas generales.

Y para las elecciones del próximo 26 en Santa Fe y en todo el país no haremos la excepción, aunque sabemos que circulan varias que son promisorias para la lista de candidatos de "Fuerza Patria", o en todo caso que no serían del agrado ni del oficialismo provincial (que competirá en éste caso bajo el sello "Provincias Unidas") ni del nacional expresado en "La Libertad Avanza". Preferimos en cambio analizar el comportamiento de los actores políticos, que arroja pistas sobre el panorama que cada uno de ellos está viendo, de cara a los comicios que vendrán en menos de dos semanas.

Cuando hace poco anduvo Milei de campaña acá por Santa Fe, decíamos en ésta entrada: "El hecho es ciertamente representativo de los límites del experimento "tercerista" nominado "Provincias Unidas", en la sociedad de la polarización: puestos a diferenciarse de ambos extremos de la "grieta" en busca de una presunta equidistancia que no es tal y que tiene escaso anclaje social, no encuentran ni el lugar, ni el discurso, y es muy posible que tampoco encuentren los votos: circulan encuestas que los ubican terceros en las preferencias de los santafesinas de cara a las próximas elecciones. Habrá que ver si es cierto, pero podría explicar que -de la nada- Pullaro la emprendiera contra la candidata que encabeza la lista de "Fuerza Patria": el que está ganando no se pelea con nadie, dicen los manuales.".

Pullaro -que protagonizó la campaña incluso por encima de los propios candidatos de su lista- habló más tiempo del kirchnerismo que del gobierno de Milei, desconociendo un principio elemental: si uno se convierte en opositor de la oposición, termina siendo oficialista, por carácter transitivo. Y a veces por decisiones directas, como los oportunos acompañamientos de sus legisladores en el Congreso nacional: ayer mismo Pullaro y todos los gobernadores de "Provincias Unidas" rechazaron el intento del peronismo en el Senado para frenar el remate de Nucleoeléctrica Argentina y el programa nuclear. Y eso tiene sus costos en términos electorales.

Y en el tramo final de la campaña, las huestes digitales de LLA (un factor clave de su aparato político, atento su nulo despliegue territorial) entraron también en la modalidad de pegarle a los candidatos de la lista de "Fuerza Patria", en especial a Caren Tepp que la encabeza, con groseras fake news como la de la imagen que abre el post; de un modo que ellos mismos hubieran calificado -si los afectaba- de "campaña del miedo".

Replican así el error de Pullaro (que amplió los ataques al resto de los integrantes de la lista de "Fuerza Patria") y sus estrategas de campaña de enfocarse en una fuerza política (el kirchnerismo) a la que por un lado dan como terminada, y por el otro, pintan como una amenaza latente cuyo retorno hay que impedir a como de lugar. Como si la elección fuese una PASO gorila en la que los distintos sectores y sellos de ocasión del anti-peronismo compiten entre sí para ver cual es el vehículo más eficaz para ponerle freno al peronismo, en su versión actual kirchnerismo.

Lo que nos lleva de nuevo a la entrada que antes citábamos, en especial en ésta parte: "Para peor el anti-kirchnerismo como lugar común compartido (Pullaro terminó replicando esta semana el eslogan que Milei estrenó en las elecciones bonaerenses, con los resultados conocidos) en lugar de aglutinar al voto gorila lo termina dividiendo porque todos reclaman el copyright de la defunción del proceso político iniciado en 2003; acrecentando así las chances del peronismo de ganar, como sucedió en un escenario parecido en las elecciones a gobernador del 2019.".

Acaso en ese punto preciso estemos ahora, y eso explique la orientación de las campañas de los oficialismos (nacional y provincial) y su ostensible nerviosismo; u operaciones de prensa muy burdas en medios muy regados con pauta oficial del gobierno de la provincia (como éste con ésta nota), para explicarnos que la imagen de Pullaro y su gobierno son muy positivas, pero en realidad el problema de "Provincias Unidas" estaría en la floja perfomance de la lista de candidatos, que eligió él mismo y encabeza nada menos que su vicegobernadora, que acaba de decir -en un sincericidio- que ella ante todo es antikirchnerista, y como tal quiere que le vaya bien a Milei.

¿Será que además de aplicarle a Scaglia la teoría del clavo sacándosela por arriba de la provincia para construir una línea sucesoria exclusivamente radical en Santa Fe, Pullaro le está cargando de antemano el fardo de una derrota electoral, creyendo que así salva la ropa para su posible proyección nacional, o evita comparaciones odiosas con otros gobernadores nucleados en "Provincias Unidas"?

De ser así, la estrategia política es sería tan pobre como lo ha sido hasta acá la de campaña, y como podrían serlo los resultados. El que viva lo verá el 26. Tuits relacionados:

sábado, 4 de octubre de 2025

¡CORRE, JAVO, CORRE!

 

viernes, 19 de septiembre de 2025

APOSTILLAS

 

domingo, 7 de septiembre de 2025

EL FUSILADO QUE VIVE

 

lunes, 1 de septiembre de 2025

PROHIBIDO DIFUNDIR

 

lunes, 11 de agosto de 2025

ANALFABETISMOS

 

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas dependen de las decisiones políticas.".

"El analfabeto político es tan burro, que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que, de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos, que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales y multinacionales.". 

La cita que abre el post -por si alguno no lo sabe- pertenece a Bertolt Brecht, y describe un modo de pensar y un tipo de personas que  nos resultan muy familiares, en especial en estos tiempos. Traerla a colación viene a cuento de algunos testimonios que pudimos observar en las redes sociales y los medios por estos días, de personas afectadas por las políticas de la motosierra de Milei, y confiesan haberlo votado, e incluso en no pocos casos, estar de acuerdo con el rumbo  general de su gobierno.

Los casos más conocidos son los de personas que tienen en su núcleo familiar a alguien con algún tipo de discapacidad, uno de los colectivos sociales más agredidos por el ajuste brutal del gobierno libertario. Se trata de personas que han tenido que aprender por las malas lo que significa salirse de uno mismo para preocuparse por otro que necesita indispensablemente de su ayuda y asistencia, y tener que luchar contra adversidades de todo tipo, no siempre disponiendo de recursos a las alturas de las exigencias.

No debe haber -en consecuencia- muchos grupos o colectivos más necesitados de la solidaridad, la empatía de sus semejantes y el apoyo y el acompañamiento del Estado y las políticas públicas. Y sin embargo, los testimonios -muchos, no todos- revelan una incomprensión de estas cuestiones básicas, o un pasaje por la experiencia vital que supone sin haber extraído de ella los aprendizajes mínimos necesarios.

Se trata de personas cuya subjetividad evidentemente ha sido interferida hasta el punto de la colonización por ideas que se tratan de instalar -con fines bien precisos- en contra del Estado, de la política, de lo público, de lo social, y de valores como la solidaridad, aunque esto suela ocultarse bajo discursos de corrección política de la boca para afuera.

Pero esas personas no son solo eso, sino que además -aunque muchas veces parezcan no comprenderlo en todas sus dimensiones- viven en sociedad, interactúan con otros y del mismo modo que influyen, son influidos -y afectados- por lo que esos otros hacen o dejan de hacer. Y por supuesto, son ciudadanos, votan y participan de los asuntos públicos, lo sepan/quieran, o no: no existe cosa tal como abstraerse de la política, suponiendo que la política se abstrae de uno y de sus condiciones concretas de existencia, para bien o para mal.

Se esfuerzan en sostener un discurso de "ciudadanos libres e independientes" a los que nadie condiciona en sus opiniones cuando es bastante obvio que estas no son propias, resultado de su reflexión individual; y que no hacen nada por pertenencia a banderías políticas, cuando todos los actos del ser humano que se proyectan a la esfera de sus acciones tienen -en mayor o medida- significado, contenido y consecuencias políticas.

Y por supuesto quieren conectar con el "clima de época" instalado, aclarando desde el vamos que ellos no están medidos por "la grieta" en sus opiniones o acciones, que por eso sus reclamos son auténticos y legítimos, porque no guardan segundas y ocultas intenciones políticas, partidarias o electorales. Lo cual supone -en la casi totalidad de los casos- un intento por escaparle al sayo de aquellas identidades políticas que han sido estigmatizadas hasta el anatema por los dispositivos dominantes de construcción de sentido, como sinónimo del mal absoluto, y origen de todos los males del país, como el peronismo/kirchnerismo.

Pues bien, ese comportamiento -aunque no lo sepan ni lo intuyan- es perfectamente funcional no a la eliminación de la política (algo absolutamente imposible en el mundo real), sino a la entronización de ciertas políticas concretas, que son las que más temprano que tarde los terminan afectando, en tanto parte de un colectivo vulnerable que demanda protección y asistencia, de la sociedad y del Estado. 

Y no se trata de que en la próxima elección nos voten a nosotros, o se afilien al peronismo, sino de que si no cambian el modo en el que perciben la realidad, volverán a hacer lo mismo, una y otra vez; con un gobierno que está diciendo -ya ahora, por escrito- en su acuerdo con el FMI que espera ganar las elecciones, para luego profundizar la motosierra con una reforma laboral, la posible eliminación de la AUH y otro recorte en las jubilaciones, entre otras bellezas.

Precisamente la complejidad del fenómeno Milei (que en otros sentidos es simple por su brutalidad) radica en la creencia ingenua (por ser benévolos) de muchas personas en que la motosierra era necesaria, pero a ellos no los iba a afectar. Y si afectaba a otros -y acá nos metemos en un terreno más árido que la simple ingenuidad-, mucho no les importaba.

Milei pasará, más tarde o más temprano, pero el problema seguirá estando presente; y son los millones de personas comunes que lo votaron, pensando que el ajustado sería el otro, o que si le tocó, algo habrá hecho para merecerlo. Si éste último razonamiento provoca reminiscencias (y escalofríos) por su proximidad con lo peor de nuestro pasado, no es causalidad, sino un reflejo de la memoria social. Tuit relacionado:   

viernes, 20 de junio de 2025

IMPRESIONES SOBRE LA MARCHA