LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)

domingo, 28 de junio de 2015

EL DISCURSO DEL GENERAL GOLPISTA LONARDI Y ALGUNOS CONCEPTOS ECONÓMICOS QUE HOY REPITE LA OPOSICIÓN


Por A.C.

En 1955, luego del derrocamiento del gobierno democrático del Presidente Juan Domingo Perón, mientras los militares golpistas y sus cómplice civiles encarcelaban, mataban o perseguían a quienes se identificaban con el peronismo, el General golpista Eduardo Lonardi, auto titulado “Presidente Provisional de la Nación”, calificaba en su discurso como “desastrosa” a la situación económica del país.
En el discurso que puede verse completo aquí el golpista expresaba que“Acudo ahora a informar a la Nación sobre la mayor y las grave de nuestras preocupaciones: la situación económica.”
Y decía que “Diez años de irresponsabilidad y corrupción nos han llevado a la situación más desastrosa de nuestra historia económica.” “Creemos en el sistema de la libre empresa que tanto ha contribuido al progreso de la civilización occidental, porque no es incompatible con una sana política económica del Estado.”
“El gravísimo error del gobierno depuesto fue pretender la industrialización oprimiendo a los productores rurales”.  “Mientras tanto hay un déficit de 3.500.000.000 de pesos, en conjunto, de los transportes administrados por el Estado. Este déficit es una de las fuentes de inflación, pero no la única”.  “A todo esto, el Banco Central, convertido entonces en instrumento de una mala política,ha emitido fuertes cantidades de dinero.”
“El país con sano instinto se daba cuenta de que esta mistificación permanente de la propaganda encubría algo grave. Había males profundos que se estaban ocultando a la opinión pública; mientras se aumentaban los sueldos y salarios y el alza de precios no tardaba en devorar los aumentos. Veía y sentía todo pero no conocía claramente los males ni sospechaba su magnitud”.
“Ahí está al descubierto la base completamente ficticia en que se apoyaban las mejoras sociales y de que se vanagloriaba la administración depuesta”. “….quiere decir que las mejoras de unos se han hecho a costa del empeoramiento de otros. Así han sufrido los ingresos de los hombres del campo, con las graves consecuencias que se han visto…..”
“Promete al pueblo argentino el nivel de vida de los grandes países y desconoce la necesidad de producir más, destruyendo la agricultura, descapitalizando los transportes y sofocando la actividad económica con toda suerte de perturbadoras intervenciones estatales”. 
“Desbarataremos el absurdo aparato de medidas intervencionistas y volveremos a tomar en nuestra manos el manejo eficaz del recurso de la política económica”.
Es más que conocido lo que vino después del 55'. Ingreso de Argentina al Fondo Monetario Internacional, fuerte endeudamiento externo, desguace de la industria nacional, desempleo, disminución brutal de la participación de los asalariados en el PBI, remate de activos del Estado, descomunal recorte de gastos en salud y educación, incremento exponencial de la pobreza, y muchos etcéteras que se sintetizan en la vuelta del país a las manos de unos pocos grupos económicos.
Por eso, cualquier coincidencia del discurso de Lonardi con las propuestas de los “equipos económicos” de la actual oposición al Gobierno Nacional, no es pura casualidad. Luego de 60 años desde aquel 1955, la canción sigue siendo la misma.
Y la alternativa popular también.

sábado, 27 de junio de 2015

TWEETS POLÉMICOS

GENTE DE PIEL SENSIBLE


Lo decíamos hace un tiempo acá, a propósito de la visita de Scioli a la UIA: se va a tener que ir acostumbrando a que estos muchachos juegan así.

Condicionan, exigen, reclaman, aprietan (más en privado que en público), y cuando se los quiere meter en cintura, se hacen los ofendidos, y presagian persecuciones y hostigamientos.

Como regularlos o cobrarles impuestos, ponéle. 

También decíamos en aquélla entrada que lo primero que debe hacer la UIA -si quiere tener cierta entidad para meter cuchara en el diseño de las políticas económicas- es resolver sus propios problemas internos, donde para mantener mezclados el agua con el aceite, no llaman a elecciones, prorrogan el mandato de sus autoridades, y cualquiera sale a hablar a título personal, pero pretendiendo expresar al conjunto.

Un conjunto heterogéneo donde conviven empresas argentinas y multinacionales, Pymes y grandes corporaciones, exportadoras que trabajan con escala mundial y empresas que necesitan la protección del Estado para expandirse, o que trabajan para el mercado interno.

Por eso sus intereses no son los mismos, y como consecuencia de eso, sus necesidades y sus reclamos al Estado, tampoco.

Scioli dijo lo obvio: a la política (en sentido estricto) se deben dedicar los políticos, que son los que deben pasar forzosamente por el tamiz de las urnas.

Tal vez le faltó agregar que los intereses de los empresarios no siempre coinciden con los del país, aunque ellos pretenden que eso sucede siempre, o mejor aun: que sus intereses son los del país.

Los empresarios deberían estar más preocupados en producir y generar empleo (ganando plata en el proceso, como no), que en hacer lobby para condicionar gobiernos; o para imponer políticas que no son las que vota la gente.

Si no que formen un partido político, se presenten a elecciones, y listo. Nada se los impide.

Más información, acá.

¿QUÉ HARÁN LOS RADICALES SANTAFESINOS?


Diez días antes del cierre de listas del sábado pasado, se había vencido otro plazo más apremiante para la UCR santafesina: el de las alianzas electorales; que la encontraba fuera de la estrategia decidida en la convención de Gualeguaychú de forjar acuerdos con el PRO de Mauricio Macri, y la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

Para resolver el entuerto -el vencimiento del plazo caía justo 4 días antes de la elección provincial, en la que competían con el PRO- el partido decidió preservar el acuerdo con el socialismo y otros partidos (incluyendo a la Coalición Cívica local, disidente de Carrió), e inscribir su alianza como Frente Progresista Cívico y Social, yendo con "boleta corta": llevarán candidaturas a senadores y diputados nacionales, pero ninguna boleta presidencial.

Una decisión lógica con las prioridades del partido, que abre a futuro el interrogante respecto a las "ganas" que le pondrá la estructura radical en la provincia, a la campaña nacional que se avecina.

En el reparto de las listas la UCR obtuvo el segundo término de la fórmula a senadores (Marta Speranza, la mujer que acompañará a Binner en la boleta, cumpliendo el cupo femenino) y el primero y el quinto lugares en la lista de diputados nacionales.  

Lo que supone que quien cuenta con posibilidades reales de salir electo es el primero de la lista de diputados (Hugo Marcucci), y Speranza depende de que el FPCyS se imponga en la elección de senadores nacionales, donde darán pelea el PRO con la candidatura de Reutemann, y el FPV con Omar Perotti. De hacerlo (fundamentalmente por lo que aun pueda traccionar la figura de Binner) la UCR santafesina recuperaría un senador nacional, algo de lo que no disfruta desde los tiempos de Usandizaga.

En el caso de la lista de diputados, la colocación en el primer lugar del hoy senador provincial por el Departamento La Capital fue una "compensación" del socialismo a la UCR por la maniobra de haberlo desbancado con la candidatura del periodista Emilio Jatón en las PASO provinciales; pero su nominación despertó el reclamo de otros sectores de la UCR (los tradicionalmente más proclives al acuerdo con el socialismo) para que el lugar fuera ocupado por Julio Genesini, el actual ministro de Trabajo del gobierno de Bonfatti.

El socialismo zanjó el pleito entre radicales de un modo sencillo: sostuvo a Marcucci en la lista, y se comprometió a que Genesini seguirá en su cargo, en el gobierno de Lifschitz; lo que supone que los radicales movieron bien las piezas, e hicieron valer los votos que aportaron para el triunfo del FPCyS.

Y que antes de asumir (incluso antes de saber si finalmente sería gobernador electo) Lifschitz está empezando a ver "loteado" su gabinete, antes las exigencias de los otros socios mayoritarios del FPCyS, junto al socialismo.

Que tratarán de sacarle el jugo del mismo al más mínimo movimiento que se les pida de su aparato partidario, en una elección nacional en la que carecen de incentivos: con un diputado seguro, una senadora improbable porque depende de Binner y de una elección muy reñida, y sin candidato a presidente, más no se les puede pedir a los radicales en Santa Fe; a menos que obtengan algo a cambio, en el gobierno provincial que se inicia el 11 de diciembre.

Seguramente Sanz vendrá a Santa Fe a hacer campaña para su candidatura dentro de las PASO de "Cambiemos", y hasta sea acompañado pro forma -para la foto- por el radicalismo local; pero nadie en su sano juicio le asigna mínimas chances a una candidatura que es testimonial, y tiene por exclusivo propósito convalidar el colgado de listas legislativas de la UCR de la boleta presidencial de Macri. Algo que -para colmo- en Santa Fe no ocurre.

Menos aun se les puede pedir a los radicales santafesinos que hagan campaña por otra candidatura testimonial (la de Margarita Stolbizer), cuando ni el mismo socialismo parece muy dispuesto a hacerla. O en todo caso si lo hacen bajo cuerda, su buen precio le pondrán al esfuerzo, medido en cuotas parte del futuro gobierno provincial. 

Un medio local le preguntaba por estos días a Corral a quien votaría en las elecciones nacionales a presidente, y dijo lo obvio: en las PASO, a Sanz.

Lo que no es tan obvio es que preguntado que pasaba si el mendocino perdía la interna de "Cambiemos", el mismo Corral dijera "en ese caso veré que hago", porque el dilema es claro: hasta el 14 de junio (con Del Sel en el medio) el PRO era la encarnación del mal, y después del 9 de agosto, el candidato a presidente de la UCR en todo el país será- con toda seguridad- Mauricio Macri. 

Quien si bien contará con certeza con muchos votos radicales, no logrará tan fácil que la estructura del partido en la provincia se alinee con su campaña, porque -al menos en Santa Fe- ni siquiera tiene los incentivos de colgar diputados y senadores; como en el resto de las provincias.    

viernes, 26 de junio de 2015

¡ATENTO BARAÑAO! ¿ESTOS TIENEN QUE LAVAR PLATOS?


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VUELVE UN CLÁSICO: "UNICA OFERTA"


No es la primera vez que pasa: ya lo habíamos visto con los "ajedreces gigantes", con el microscopio de la "policía científica" y más acá en el tiempo con las "comisarías contáiner", esas casillitas de chapa en las que encierran a los canas en algunos barrios: cuando el socialismo se decide por fin a hacer una licitación pública para contratar algo (lo que legalmente es obligatorio pasando los $ 500.000), es muy frecuente que sólo aparezca una empresa en condiciones de cumplir con los requisitos que se estipulan en el pliego.

Si nos ponemos a ver, la historia se remonta más atrás, a la compra de las 600 cámaras de seguridaed instaladas en diferentes ciudades de la provincia: una sola empresa parece ser la única que fabrica e instala las que piden; como se pudo comprobar también en la segunda licitación convocada con ese fin.


Pero tal como lo muestran las imágenes de los decretos que ilustran el post, el tema éste de los "pliegos detallados" que una y sólo una empresa puede cumplir, también se plantea cuando de lo que se trata es de comprar helicópteros nuevos; como también vimos acá que se daba con los usados comprados por el gobierno provincial.

Porque da la puta casualidad que una sola empresa -Fligth Express S.A.- fue la que pudo llenar los requisitos, presentar su oferta y quedarse con el contrato, pautado en más de un millón de dólares.

Y la cosa no termina ahí, como podemos ver abajo:


En paralelo a la compra del helicóptero, el gobierno del FPCyS tramitaba una licitación para proveerlo de sistema de video vigilancia aeronáutico, y ¿a que no sabés que terminó pasando con la licitación convocada a esos fines?

Exacto, se presentó una sola empresa (Fixview S.R.L.) que se quedó con el contrato, por un valor de más de medio millón de dólares (a propósito: parece que los muchachos siguen firmes con la pauta de atar los contratos del Estado a la cotización del verde).

Lo que supone que entre ambos contratos (adjudicados el viernes previo a las elecciones) el Estado provincial gastará casi 17 millones de pesos (a un tipo de cambio de $ 9,10 por dólar) como resultado de licitaciones en las que no hubo competencia de ofertas, para mejorar los precios y las condiciones de contratación.

Si eso era lo que se buscaba, por supuesto.


PAGNI VENDE ESPEJITOS DE COLORES


Por Raúl Degrossi

Es evidente que el modo como se fueron acomodando las piezas en el tablero electoral desorienta a más de uno, que no puede resistir la compulsión de intentar acomodar la realidad a sus propios deseos; y desde éstos presentar como análisis objetivo lo que es expectativa personal indisimulada.

Es ni más ni menos que lo que le pasa a Pagni, que en su columna de La Nación de ayer no para de desplegar magia avizorando el futuro, y saca un conejo tras otro de la galera: nos cuenta de un Macri convertido en gran reformador político que manda a estudiar como funciona "lo del referéndum", para compensar sus dificultades en el Congreso (si fuera presidente) acorralando a los legisladores con "la opinión pública", una idea que perfectamente podria atribuírsele a Durán Barba como veíamos acá.

También imagina Pagni la posibilidad de Cristina sentada en la Corte y presidiéndola, en el marco de un acuerdo con al menos una parte de la oposición para ampliar su número de miembros; o a los legisladores de la Cámpora promoviendo una eventual moción de censura sobre el eventual jefe de gabinete de Scioli, en una especie de ensayo de gobierno parlamentario. Esta gente tiene que dejar de consumir su propio paco ideológico, si no quieren que les termine afectando su capacidad de análisis, algo ya ostensible y que los ha llevado a pifiarla, una y otra vez.

Las hipótesis de maniobras golpistas contra una eventual presidencia de Scioli que agita Pagni en la nota no son alentadas por Cristina designando a Zannini para acompañarlo en la fórmula, sino más bien lo contrario: el segundo término del binomio (que representa al kirchnerismo más duro) pudo ser impuesto sin mayores inconvenientes desde la Rosada hacia el conjunto del dispositivo político del oficialismo, porque refleja con realismo el mapa del poder hacia su interior: un liderazgo político y social excluyente, sin posibilidad de reelegir ni de imponer un sucesor "propio" con potencial electoral (Cristina), un candidato más "instalado" en las encuestas y en el peronismo territorial (Scioli), que advierten que les resulta más conveniente ir juntos, que separados. 

Y esa conclusión compartida compromete a ambos por igual con el rumbo y el futuro de un eventual gobierno; a menos que se quieran enfrentar tensiones. Con más razón a Scioli, para el cual los gobiernos de Néstor y Cristina marcan la vara con la que será medido (en términos de direccionalidad de la gestión) por el grueso de sus votantes.

El obsesivo intento de Pagni (y de buena parte de lo plumíferos de la derecha) por separar peronismo de kirchnerismo como si se tratase de dos sustancias de naturaleza absolutamente incompatible, y forzosamente llamadas a chocar más tarde o más temprano, revela la astucia de Cristina de saldar la cuestión de la fórmula del modo en el que lo hizo (suprimiendo la interna al tornarla inviable); para evitar correr el riesgo de que un triunfo de Scioli se leyera como una derrota suya.

Pero los pases mágicos de Pagni no son inocentes, y tienden a instalar la verosimilitud de una hipótesis que es de por sí, absurda: la gobernabilidad futura estaría mejor garantizada por un gobierno de Macri que por uno de Scioli; porque una derrota electoral del FPV abriría una crisis política al interior del peronismo, donde el PJ le pasaría facturas a Cristina "por conducirlo a la derrota"; y eso alentaría la posibilidad de garrochazos masivos hacia el PRO, o por lo menos le facilitaría a Macri encontrar interlocutores dispuestos a colaborar con su gestión desde el Congreso.

Por el contrario aun ganando Scioli, tendría la manos atadas para gobernar (con perdón por la metáfora) por el cerco parlamentario que le tendería el kirchnerismo desde el Congreso; y eso dejaría al país a las puertas de una nueva crisis de gobernabilidad. Una especie de espejo de la Alianza, donde Scioli sería De la Rúa, Zannini el "Chacho" Alvarez, el PJ la UCR y el kirchnerismo el Frepaso.

Sobrevuela todo el texto (desde el alegórico título, con la sutileza para el Máximo construido por los medios jugando a la play) la famosa cuestión del "doble comando", que ya se se agitara -sucesivamente- como demérito contra Néstor primero ("es el Chirolita de Duhalde" ¿recuerdan?), y contra Cristina después; que pasó de manejarlo a Néstor cuando era presidente, a ser manejada por él cuando la que se calzó la banda fue ella.

Del mismo modo que esas lecturas fueron erradas porque nunca dieron cuenta de la verdadera naturaleza de la sociedad política que los dos conformaron (con roles perfectamente diferenciados y complementarios), insistir en ese camino para analizar el panorama que se abre en el país a partir del 10 de diciembre puede inducir al error; incluso desde el campo propio: presentar a Sciol como un simple "Chirolita de Cristina" no sólo no daría cuenta plena de la realidad, sino que constituiría un error de táctica electoral, en una elección presidencial.

Por lo demás, este asunto del "pase de facturas" del peronismo a Cristina por una eventual derrota en octubre no es -ni más ni menos- que una vuelta de tuerca sobre la misma hipótesis del "garrochazo masivo" desmentida por la realidad tras el triunfo de Massa en la provincia de Buenos Aires en el 2013, y cuyo fracaso está en la base del derrumbe del Frente Renovador.

En el afán de operar para construir preferencias electorales entre su público, Pagni -al igual que el grueso de los analistas de la derecha- omiten decir que la permanencia del peronismo "realmente existente" (gobernadores, intendentes del conurbano) con los pies dentro del plato del proyecto iniciado el 25 de mayo del 2003, obedece a muy concretas razones, y es por ende de racionalidad instrumental pura y estricta; sin detenerse en consideraciones o discusiones sobre mayor o menor afinidad ideológica. 

En el contexto de un Estado activo y dispuesto a ampliar sus roles, con un modelo económico centrado en el mercado interno, creció la recaudación (tanto coparticipable como de recursos propios) y por ende la solvencia de caja de los gobiernos para transitar sin problemas (¿cuánto hace que no se ven conflictos en las provincias por falta de pago de sueldos, por ejemplo?), y hasta incrementar los niveles de obra pública; aspecto donde el fondo sojero se reveló otra decisión estratégica de Cristina, para descomprimir tensiones políticas y quitarle apoyos políticos al reclamo -muy fuerte en algunas provincias- de las patronales agrarias por las retenciones. 

Si a esto se le suma la ampliación del piso de protección social -fondeado por el Estado nacional, pero usufructuado en términos de paz social por las provincias-, la disminución del desempleo y el sostenimiento del salario con instrumentos nacionales (como las paritarias o el aumento del SMVM) pero que impactan en cada una de los distritos, se entenderá por qué en las elecciones locales la regla son los triunfos oficialistas; y sólo pierden o están a punto de hacerlo aquéllos que sobresalen por su mediocridad para gestionar, más allá de sus alineamientos en la disputa nacional: allí están los casos de Mendoza, Tierra del Fuego y Santa Fe para comprobarlo.

De allí que la hipótesis central de Pagni (si triunfa Scioli estará más condicionado que Macri por el "doble comando" y la "parlamentarización" del gobierno inducida por el kirchnerismo) da por sentado que el gobernador de Buenos Aires tiene ya decidido en su fuero íntimo dar un brusco golpe de timón respecto a las políticas troncales del kirchnerismo en caso de ser presidente; lo que aun en el caso de ser cierto no es sólo cuestión de querer, sino de poder.

La hipótesis primaria de Pagni es tan absurda como la secundaria que deja implícita, según la cual la alianza urdida entre Macri, Carrió y Sanz garantizaría mejor la gobernabilidad que el armado político del Frente Para la Victoria, y la distribución de roles hacia su interior que quedó expresada en el cierre de listas.

Pagni pretende que olvidemos que él mismo se entusiasmó hace poco más de un año con el lanzamiento del FAUNEN y la construcción de un polo pan-radical, y desde allí fustigaba con dureza al PRO de Macri como un "proyecto biológico", sin capacidad de articularse eficazmente en términos políticos y territoriales.

Y metiendo ruido hacia el interior del armado oficialista con especulaciones sobre lo que podría pasar en el futuro, quiere además que pasemos de largo la vista sobre un presente donde es el propio Sanz el que revela los alcances reales para la UCR de lo resuelto en Gualeguaychú; al decir que no sabe si la alianza "Cambiemos" sobrevivirá más allá de diciembre, en caso de una derrota en la elección presidencial (ver al respecto acá).