LA FRASE

"¿ME CREEN SI LES DIGO QUE JUSTO ANTES DE LA CADENA NACIONAL DE ANOCHE DEL PRESIDENTE ESTABA POR TRAER EL ORO DEL BANCO CENTRAL DESDE INGLATERRA?" (LUIS CAPUTO)

domingo, 14 de enero de 2024

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 13 de enero de 2024

NO CONFUNDIR LOS PAYASOS CON LOS DUEÑOS DEL CIRCO

 

viernes, 12 de enero de 2024

TWEETS POLÉMICOS

 

jueves, 11 de enero de 2024

¿LA CONSTITUCIÓN? ¡ME ARRUGA LA ROPA!

 

En medio del tsunami de barbaridades, idioteces y atropellos que es el gobierno de Milei, pasó casi desapercibido lo que dijo Rodolfo Barra en el Congreso en medio de las discusiones por la ley ómnibus: palabras más, palabras menos, algo así como que la Constitución es un lujo que solo podemos darnos en tiempos fáciles, tranquilos y de prosperidad; porque cuando las cosas se complican o transitamos alguna crisis, hay que dejarla de lado hasta mejor oportunidad.

O en todo caso y acorde al tono extorsivo con el que el gobierno viene manejando la discusión con la oposición por el DNU y la ley (en modo "es esto así, ahora, a libro cerrado, o explota todo"), formuló una amenaza no tan velada de lo que el gobierno estaría dispuesto a hacer si no prospera su plan o encuentra resistencias: llevarse puestas las instituciones de una buena vez, y listo.

Las pulsiones autoritarias de Milei y los libertarios son conocidas -y advertidas- ya desde la campaña electoral, cuando se dijo hasta el cansancio que se trata de gente sin demasiado apego a los límites jurídicos o al mismo pacto democrático (el hoy presidente se negó a decir, preguntado al respecto, si valoraba a la democracia como sistema político), y cuyo éxito pondría en serio riesgo el régimen de convivencia social trabajosamente construido durante 40 años.

La advertencia -como las concernientes a su modelo económico y social y sus implicancias- se quedó corta, y los riesgos son ya palpables, en términos de retroceso institucional y democrático. 

Pero lo que Barra está diciendo escala a otro nivel: nos advierte que si no se cede a las demandas del gobierno explotará todo -como si todo viniera funcionando normalmente-, y en ese caso el gobierno hará lo que crea conveniente y necesario, sin sentirse atado o restringido por ninguna norma que no sea su propio interés o deseo, incluida entre esas normas "prescindibles" la propia Constitución.

Pues bien, ése y no otro fue el fundante ideológico de todos los golpes de Estado habidos en éste país -donde no faltaron-, y solo el estado de shock que afecta desde hace un mes a buena parte de la sociedad argentina ha impedido una reacción acorde al tamaño del exabrupto. Eso, y que -como hemos dicho antes- el respeto por el pacto democrático está mucho menos consolidado socialmente de lo que solemos suponer.  

Que la Constitución es un adorno pensado para tiempos prósperos y felices -y no un programa para, entre otras cosas, alcanzar justamente, la prosperidad y la felicidad en una sociedad- es un absurdo que no merece siquiera discutirse, pero el argumento de Barra podría refutarse por reducción al absurdo: de ser así, no hubo años más prósperos y felices que los del kirchnerismo, que gobernó durante 12 años y medio sin un solo día de estado de sitio, y con plena vigencia de los derechos y libertades garantidos por la Carta Magna, incluso en medio de oposiciones cerriles, y crisis varias.

El gobierno parece dispuesto a cumplir con su programa a como de lugar, rifando a cada paso su legitimidad de origen e incluso con desprecio del daño que eso pudiera causar al consenso social que pueda tener a su favor. Y en ese trance, supone que la sociedad argentina -buena parte de la cual decidió cometer un suicidio electoral colectivo- lo soportará estoicamente sin resistir, cuando no lo apoyará explícitamente; aunque por el momento Milei haya archivado su desafío de plebiscitar sus reformas si encuentran obstáculos en el Congreso.

Algo -la compulsa de nuestra compleja historia, los indicadores de la economía cotidiana, el humor social- nos dice que podrían estar asomándose a una equivocación colosal, y costosa para todos. Como dicen, el que viva lo verá. Tuit relacionado: 

miércoles, 10 de enero de 2024

TWEETS POLÉMICOS

 

martes, 9 de enero de 2024

EL ENIGMA ARGENTINO

 

Aclaración preliminar para los que se adentren en la lectura del post: no está planteando un tema abierto a debate porque más que reflejar una opinión cerrada o certezas, expone perplejidades y dudas sobre un enigma persistente de la política argentina: el comportamiento del voto gorila. Tantas veces explicado desde la sociología, la historia o la cultura, y aun así inexplicable: la persistencia de cierta gente en tomar decisiones electorales que atentan contra sus propios intereses a menos -claro está- que sean Paolo Rocca o Galperín.

Como al señor del video de apertura, a muchos les pasó con Macri y les está volviendo a pasar con Milei, pero mucho más rápido. Por supuesto que están los que creen en lo que el tipo dice y hace y por eso lo votaron, y no faltarían quienes lo volverían a votar, si se ganarle al peronismo o impedirle volver al gobierno se tratara. Porque para esa gente -sin importar lo que se discuta en cada elección- siempre se trata de eso.

También es cierto que hay muchos que ya advirtieron que la volvieron a cagar votando, y que en consecuencia los volvieron a cagar, que la casta eran -entre otros- ellos, que votaron creyendo que "el ajustado es el otro" pero los alcanzó la motosierra, pero jamás de los jamases -ni bajo tortura- lo admitirían; porque les va una vida de amistades, familia, relaciones sociales, económicas o laborales en sostener la ficción.

El voto del gorila argentino es en sí mismo un enigma porque son tipos (salvo, claro los talibanes que los tienen, más incluso que nosotros) que nunca estarán contentos, ni cuando gobierna el peronismo, ni cuando gobiernan los que ellos votaron para que no gane el peronismo. En todo caso en ese supuesto se consolarán pensando-y algunos lo dirán- "cualquier cosa con tal de que no gobierne el peronismo". Pues bien, en ese caso "cualquier cosa" es literalmente eso, como por ejemplo esto que ahora estamos padeciendo.

El problema, claro, es que votando como votan se joden ellos (salvo que pertenezcan a la ínfima minoría de los dueños del país), pero nos terminan jodiendo a todos los demás. De no ser por ese pequeño detalle, contrario no nos preocuparían más que como caso digno de estudio de la sociología (más bien a esta altura, la psicología social)

El enigma es por qué cuando llegan (como el tipo del video de apertura) a la conclusión de que al final con el peronismo estábamos todos mejor -incluso ellos, a veces más que nosotros mismos- y aunque no lo digan, vuelven a reincidir en la adicción de pegarse tiros en el pie. Es una pulsión de daño y muerte ciertamente difícil de explicar, o de entender.

Porque aun con el peor peronismo que se les ocurra, hay cosas que no pasan: no hay rajes masivos en el Estado, tarifazos brutales, liberación total de precios, recortes en las jubilaciones, privatizaciones o remate de bienes públicos, recorte de derechos laborales, abandono de toda regulación en materia de alquileres o servicios financieros, es decir todas esas cuestiones que impactan en la vida cotidiana de casi todo el mundo, más allá de como y a quien haya votado.

O en todo caso para encontrar un peronismo así (o un gobierno en su nombre) hay que remontarse al gobierno de Menem, que es justo el peronismo que les gustaba a ellos, y el que ahora Milei reivindica explícitamente. El peronismo anti peronista, digamos.

El misterio es por qué esa gente no comprende que si gana el peronismo ellos pueden seguir pensando igual, usufructuando todos los beneficios de ser opositores al gobierno: ese clima de resistencia contra la opresión del que les gusta rodearse, las indignaciones nimias por estupideces que les sirven como tema de conversación en los círculos sociales que frecuentan, sus consumos culturales y mediáticos y hasta seguir diciendo -y nosotros seguir haciendo como que les creemos- que les preocupan la pobreza, la corrupción o las instituciones republicanas. 

Y mientras seguir aprovechando todos los beneficios que les brindó y les brinda el peronismo, sin necesidad de afiliarse, repetir las 20 verdades o cantar la marcha: el aguinaldo, las paritarias, la educación universitaria gratuita, el Procrear, el Pre Viaje , los créditos a tasa subsidiada, el Ahora 12, las moratorias previsionales o la jubilación de las amas de casa. Algunos incluso pensados expresamente para ellos, o que son ellos los que están en mejores condiciones de aprovechar; más incluso que los sectores populares que son la base electoral tradicional del peronismo.

Total nosotros en el fondo no los vamos a joder, si hasta han conseguido domesticarnos y elegir -de un modo indirecto- nuestros candidatos y hasta nuestras prioridades de gobierno: ya no insistimos con el IAPI, ni siquiera con las retenciones móviles o la ley de medios, y estábamos por expropiar Vicentín pero nos frenaron los bocinazos de cuatro boludos en un Duna.

Si hasta los troscos -la rama izquierda del gorilismo- ganan cuando gobierna el peronismo; usufructuando la eterna promesa de la revolución inminente en la que han de capitalizar el descontento de las masas con el capitalismo, sin correr el riesgo de que les apliquen protocolos anti-piquetes, o los los caguen a palos.

lunes, 8 de enero de 2024

TWEETS POLÉMICOS