LA FRASE

"MI DECLARACIÓN JURADA VA A ESTAR PRESENTADA PARA EL 31 DE FEBRERO DEL AÑO QUE VIENE SIN FALTA, Y SI ME APURO UN POCO, PARA EL 30." (MANUEL ADORNI)

jueves, 4 de junio de 2026

POR QUÉ CRISTINA

 

Cristina es la única dirigente política que, en democracia, sufrió un atentado contra su persona, y es al mismo tiempo la única ex presidenta/e condenada e inhabilitada a perpetuidad para ocupar cargos públicos. Sufre al mismo tiempo la continuidad sin pausas de una persecución en su contra que lleva ya más de una década, y que ahora se pretende extender a sus hijos.

Se entiende que la Argentina gorila instrumente esa persecución en su contra, y la celebre: han logrado sucesivamente demonizarla y sacarla de carrera por miedo a que les gane una elección, y aun hoy lamentan en su fuero íntimo que haya fracasado el intento de magnicidio.

El silencio de muchos de los nuestros sobre su situación tiene, en cambio, otra explicación: significa que entendieron el mensaje aleccionador ínsito en la persecución contra ella y aprendieron la lección: de ellos los que la encarcelaron y proscribieron, no tienen nada que temer. 

Cristina es también la única que mueve el amperímetro cuando habla y cuando calla, y como se puede comprobar casi a diario en San José 1111, es la única que genuina adhesión popular, por una mezcla de nostalgia -como enfatizan algunos para bajarle el precio al fenómeno-, agradecimiento y esperanza, lo que nos lleva a otro asunto: como estarán las cosas en el país, en nuestra democracia, en el sistema político en general y en el peronismo en particular, para que una mujer viuda, presa y proscripta se haya convertido si no en la única, seguramente en la principal esperanza de salida a este presente de oprobio para muchos argentinos.  

Bastaría recordar los sucesos del 17 de octubre del 45' y el comportamiento de muchos argentinos después de la caída de Perón y la proscripción del peronismo para entender la importancia de las emociones en política; pero al igual que pasaba con Perón, en la vigencia de su liderazgo en las mentes y los corazones de muchos hay mucho de racionalidad pura y dura: siguen fieles a quien se acordó de ellos, y veló por sus intereses. Como fuere, hay en ese vínculo entre Cristina y la gente un fenómeno político cuya potencia es única e incomparable en el presente, e interpela (o debería interpelar) a todo el sistema político.

Casi cinco años atrás decíamos nosotros al respecto  en ésta entrada"Es el propio volumen político de Cristina el que determina su absoluta centralidad en la agenda, y ese volumen político se acrecienta en el tiempo por esa centralidad que le reconocen los propios y extraños (más incluso éstos últimos que los primeros); de lo que resulta que Cristina es, más que una persona de carne y hueso o un excepcional cuadro político del que hemos tenido la suerte de ser contemporáneos, un fenómeno político en sí mismo, digno de estudio. Fenómeno que marca ya casi 15 años de permanencia indiscutida en el centro del escenario, más allá del rol institucional que le toque circunstancialmente cumplir. Como pasó en su momento con Perón o con la misma Evita (con quiénes no hay que tener temor de parangonarla, en éste preciso punto), Cristina provoca pasiones contrapuestas, con la misma intensidad: la aman o la odian, pero nunca les resulta indiferente,...".

"A punto tal que podría decirse que en ella se corporiza la verdadera "grieta" de la que tanto nos hablan, que en términos políticos es la que separa dos modos diametralmente opuestos de hacer política, de los que ella representa cabalmente uno, y al que los otros (la mayoría) quedan adscriptos; porque ella los expone en su miseria, en sus pequeñeces, debilidades y cobardías. Cristina es la política llamando a las cosas por su nombre, sin lugares comunes, sin eslóganes huecos y vacíos diseñados por algún creativo publicitario para ganar votos, la política como defensa de una idea, como afán obsesivo de representación social, como compromiso militante con la custodia de los intereses generales, en particular los de las grandes mayorías nacionales. Si durante sus gobiernos vivimos mejor, en sus propias palabras, "no fue magia", sino la consecuencia de gestionar el Estado desde esa idea de lo que debe ser la política.".

"Es desde allí donde Cristina se planta frente a las estructuras del poder "real" que trasciende los formatos electorales y la propia incertidumbre de las urnas (es decir, los grandes medios, el poder económico, la corporación judicial) para decirles en la cara lo que ellos saben perfectamente -porque lo diseñaron en detalle-, pero para que sepan que fueron descubiertos, y ya no podrán seguir mintiendo a todos, todo el tiempo, o posando de lo que no son. Lo que en otros podría sonar a relato conspiranoico, en la palabra precisa y contundente de Cristina cobra verosimilitud, adquiere sentido, ilumina y resignifica porciones sustanciales de nuestro devenir político en los últimos tiempos.".

Frente a la presencia del fenómeno -que no se puede ignorar- tratan de invisibilizarlo, porque lo contrario supone hacerse cargo de lo que ese fenómeno implica, y obrar en consecuencia, pero el problema es que parece que no hay muchos dispuestos a hacerse cargo. Porque de lo contrario en lugar de ignorarla o normalizar su injusta detención, condena y proscripción podrían hacerla bandera, aun cuando por un mezquino cálculo electoral opten por no nombrarla. Se trata de sustituirla en términos políticos (si fuese posible), diciendo y haciendo lo mismo que diría y haría ella, si las circunstancias se lo permitieran. 

Pero lo que sucede en buena parte de la dirigencia del peronismo con la situación de Cristina no es más que consecuencia de lo que ocurre al peronismo con la experiencia kirchnerista; que nunca terminan de incorporar a la tradición histórica del movimiento fundado port Perón, y peor aun, muchos proponen no superarlo en términos dialécticos, sino borrarlo de la memoria y dar vuelta la página, como si nunca hubiera ocurrido; o reducirlo a un problema contable de superávit fiscal, o de la balanza comercial: Si alguien encuentra un parecido en la descripción que hacemos con la actitud que históricamente asumieron los gorilas frente al peronismo -en especial desde el 55' en adelante- no es pura casualidad.

1 comentario:

Miguel dijo...

Asi es ver a Cristina hoy nos lleva a los años de la resistencia