LA FRASE

"HICIMOS MÁS DE 16.000 REFORMAS Y SERÍAN 16.002 SI LOS KUKAS Y ZURDOS TERRORISTAS NO NOS HUBIERAN CAGADO LA LEY DE TIERRAS Y LA DEL MANEJO DEL FUEGO." (JAVIER MILEI)

jueves, 25 de febrero de 2016

PREGUNTONTAS CENTRALES


Decíamos ayer acá que el gobierno de Macri apelaba al acuerdo con los fondos buitres como "la bala de plata" a través de la cual espera lograr el despegue económico del país, basándose en la idea de que salir del defáult decretado por Griesa significaría "un shock de confianza" que haría llover los dólares al país, y estos serían el combustible para el despegue.

No están solos Macri y su "mejor equipo de los últimos 50 años" en esa idea: ayer también en medio del Congreso del PJ, Pichetto sostenía que los legisladores del FPV debían dar quórum en el Congreso para tratar la derogación de la ley cerrojo y la de pago soberano; y ratificar el acuerdo con los fondos porque las provincias y municipios necesitan tomar créditos para financiar obras de infraestructura. Más o menos lo mismo viene diciendo desde hace bastante Urtubey, con lo que a 70 años del "Braden o Perón", nos quieren imponer el "Singer y Perón". 

Como fuere, ahora que todo indica que el gobierno estaría cerca de lograr su propósito acordando con los fondos más duros (en qué términos es aun un misterio, pero nos podemos dar una idea) cabe preguntarse si la hipótesis central del macrismo tiene sustento, y a partir de ahora lloverán los dólares. 

Porque lo cierto es que lo mismo dijeron con el levantamiento del "cepo" y la eliminación de las retenciones, pero el monzón de verdes no se produjo: el dólar sigue subiendo (o por lo menos ha pegado un estirón significativo en las últimas semanas), las reservas caen, las exportadoras no liquidan y aumenta la fuga de capitales ("liberación de encajes" lo llaman algunos).

Esta misma semana en Infobae nada menos que Beldi señalaba que "el mercado" intuye que el Banco Central no tiene un poder de fuego real para contener del todo la escalada del dólar, al menos hasta que empiecen a ingresar los dólares de la cosecha. Y en ese caso, hay que recordar que el propio gobierno puso la llave del precio de la divisa en manos de los grandes exportadores; al eliminarles el plazo para que liquiden, y permitirles depositar los dólares del comercio exterior a plazo fijo en los bancos. Algo así como darle al gordo Valor la clave de la caja de seguridad.

Sobre estos aparentes contrasentidos de la política del Banco Central, leíamos ayer en El Cronista que "En la autoridad monetaria ayer explicaban que la intervención en el mercado cambiario tiene que ver más con evitar que la divisa adopte patrones predecibles. No hay objetivo de precio ni bandas de flotación. La relación con la lucha contra la inflación, a lo sumo, está en que a cambio de los dólares vendidos sacó pesos de la calle.". (la negritas son nuestras)

Es decir entonces que -contra toda evidencia que aportan los hechos- el diagnóstico de Sturzenegger y cía. es que la mono-causa de la inflación es el exceso de emisión monetaria, y secando la plaza de pesos la contendrán (volvieron a subir las tasas). ¿Han evaluado en ese caso los efectos sobre el nivel de actividad, el empleo, el consumo y por carácter transitivo, la recaudación y el déficit fiscal que tanto les preocupa?

Tras haber cuestionado el ancla del tipo de cambio del kirchnerismo como estrategia para contener la inflación, ¿seguirán apelando exclusivamente ellos al ancla monetaria y la suba de tasas para contenerla, y sosteniendo que el dólar no tiene nada que ver con ella?

Las cifras del artículo marcan que -en apenas un mes- se fueron por la canaleta de la fuga de divisas la tercera parte de los dólares que aportaron los bancos extranjeros por el "ingenioso" "repo"; que habrá que devolver con intereses en diciembre sumando 5350 millones de dólares a los 6525 millones de vencimientos de deuda en moneda dura con acreedores privados y organismos multilaterales previstos en el presupuesto de éste año. De paso: ¿no es el "repo" con los bancos la prueba más contundente de que al gobierno no le resultó imprescindible arreglar con los fondos buitres, para volver a los mercados a tomar deuda?

Dado que el gobierno dice que discontinuará la política del kirchnerismo de pagar esos vencimientos con dólares de las reservas (de hecho, piensa seguir negociando con la banca extranjera más préstamos contra entrega de los títulos del Tesoro que posee), la pregunta sería ¿de donde saldrán los pesos para que el Tesoro compre los dólares necesarios para pagar los vencimientos, si estos se han duplicado y se deja flotar casi en total libertad al dólar, y por ende serán necesarios cada vez más pesos para pagar deuda; y a su vez el BCRA quiere bajar la emisión?

¿Hay acaso en marcha medidas más drásticas aun que el tarifazo para bajar el gasto y generar excedentes para pagar deuda, mientras nos entretienen con el sainete de la pelea interna entre el "gradualista heterodoxo" Prat Gay, y los "ortodoxos partidarios del shock" como Sturzenegger? De lo contrario las cuentas no cierran, en un gobierno que dice que hacerlas cerrar, es un objetivo prioritario.

Tras haberse quejado de los contratos de dólar futuro pactados por Vanoli y los perjuicios que le acarrearían al Central (perjuicios que no existirían si el mismo gobierno no hubiera devaluado la moneda en más de un 55 % en dos meses), ¿seguirán perjudicándolo al dejar flotar libremente el dólar, o interviniendo lo menos posible?

El gobierno dice que necesita derogar las leyes que impedían mejorarle a los buitres las ofertas de los canjes para poder cerrar el acuerdo (y así lo exige Griesa), y tomar nueva deuda para pagar la vieja con Singer y los otros fondos. Con lo que los dólares que entran con ese fin por una puerta (la emisión de deuda) salen por la otra (pagos cash a los "hold outs"); es decir, no mejoran las reservas. De hecho, el levantamiento del "stay" de Griesa las hará caer en casi 3000 millones, al liberar los pagos retenidos durante el gobierno de Cristina.

Y está por verse -como dijimos- que se el acuerdo con los buitres lo que atraiga las inversiones. Sobre la visita de Obama leemos: "Pero la clave para los anuncios nuevos y reiterados de inversiones que tendrán lugar cuando se realice la visita de Barack Obama a Buenos Aires es otra. El levantamiento del cepo resulta el principal anzuelo, tanto para los estadounidenses como para los europeos. No sólo porque las inversoras extranjeras tendrán amplia libertad para girar dividendos sino, básicamente, por la garantía global de que cualquier capital que entra puede salir cuando lo desee." (otra vez las negritas son nuestras)

Lo que deja claro (como lo señalábamos acá) cual era el "cepo" que verdaderamente preocupaba: las restricciones al giro de utilidades, y el encaje bancario a los capitales del exterior. ¿Está evaluado el impacto de ambas medidas por el Central y el gobierno, de modo de prevenir los riesgos de la penetración de capitales golondrina que presionen al tipo de cambio -a la baja si entran, a la suba cuando se van- buscando realizar ganancias fáciles de corto plazo?

El gobierno (empezando por el propio Macri) insiste en que luego del arreglo con los buitres, lloverán las inversiones (lo mismo prometieron al levantar el cepo). La pregunta es en tal caso ¿qué tipo de inversiones, en qué sectores, cuánto ayudarán al desarrollo de la estructura productiva del país? ¿No se estará habilitando una temporada de caza para que capitales extranjeros se queden -a precio vil por un dólar en alza contra el peso- con activos y empresas argentinas? 

Todos estos interrogantes requerirían que las autoridades del Banco Central más que exponer sus "metas de inflación" o de "déficit fiscal" explicaran el programa de divisas, es decir de dónde y en qué medida concreta entrarán dólares al país, y cuantos se irán, pero con cifras, no con "expectativas" y sanata sobre la "confianza". ¿Ha evaluado por ejemplo el gobierno pedirles algún compromiso a las mineras de liquidar acá las divisas (recordemos que están parcialmente exentas de hacerlo) a cambio de haberles eliminado las retenciones?

Ya está visto que pese al levantamiento del "cepo", la pronunciada devaluación y la eliminación de las retenciones, no se ha producido el esperado shock exportador (chocolate por la noticia: como si realmente dependiera de esos factores, y no de la demanda mundial); y las cerealeras no cumplieron ni con la mitad del compromiso adquirido con el gobierno de liquidar divisas, pese a los numerosos e importantes "regalitos" recibidos. 

Lo que nos hace preguntarnos, considerando que los dólares que hasta ingresaron no corresponden al ciclo normal de liquidación de las divisas sino a la prefinanciación de exportaciones, ¿cuando se ingrese en las semanas en que esa liquidación debería normalizarse por los tiempos de la cosecha esos "beneficios" (no tener plazos para liquidar, depositar los dólares en los bancos) se mantendrán, permitiéndoles quedarse con la llave del precio del dólar?

O dicho de otro modo ¿el gobierno seguirá resignando todos los instrumentos para ejercer algún control sobre el tipo de cambio, mientras se endeuda crecientemente en dólares?

Una pena que no se puedan discutir todas estas cuestiones "centrales" en el Congreso cuando se traten los pliegos de Sturzenegger y el resto del directorio del Banco Central; sencillamente porque están nombrados "en comisión", y Macri no se ha dignado a mandarlos.

O a lo mejor precisamente para evitar estos temas tan espinosos (y la discusión de sus cuestionables medidas de liberalización del mercado financiero) es que ha elegido mantenerlos flojitos de papeles.

miércoles, 24 de febrero de 2016

"HAY QUE"


Antes que nada, aclaremos que nos parece muy bien que el secretario general de la CGT Caló se de una vuelta por Santa Fe para ocuparse de las empresas en las que hay peligro de que se pierdan puestos de trabajo, aunque sea solo en aquéllas en que los trabajadores están afiliados a la UOM que es su sindicato: era hora de que se sacaran las telarañas los muchachos, y empiecen a mover un poco las cachas.

Como también nos parece muy bien que el gobernador de la provincia se haya hecho un tiempo en su agenda para recibirlo junto con los empresarios del sector, y se comprometiera a acompañarlo en las gestiones que hagan ante el gobierno nacional para reclamar medidas para evitar los despidos. 

Hace bien el gobernador en preocuparse, porque las balas están picando cerca: a los casos ya conocidos de Paraná Metal y la curtiembre SADESA de Las Toscas (donde su gobierno prometió aportar una solución que no llega) se sumaron en los últimos días los de Vassalli en Firmat, las suspensiones de Acindar en Villa Constitución, la crisis del sector tambero y la paralización de Ar-Zinc en Fray Luis Beltrán; casos todos que ponen en juego salarios y puestos de trabajo.  

Lo que no está tan bueno es que no explique que va a poner de parte de su gobierno -además de la buena voluntad y predisposición al diálogo- para resolver los problemas. ¿O acaso no tiene en su gabinete un ministerio de la Producción, o está para la foto nada más?

En la entrevista con sindicalistas y empresarios Lifschitz se quejó -insólitamente- del aumento de lo costos de producción de las industrias metalmecánicas como consecuencia del aumento de las tarifas de la electricidad, cuando Santa Fe tiene la tercera energía más cara del país, la más cara por lejos de la región centro y pampeana y está aplicando desde el 1º de enero (es decir, antes del tarifazo nacional) un aumento de la EPE del 27 % en promedio, al que se sumará desde el mes que viene otro 50 % adicional, por la baja de los subsidios nacionales.

Pero lo más insólito es que no exista la más mínima autocrítica del gobernador por la actitud del socialismo de cara al balotaje de la elección presidencial: todas las cartas estaban echadas sobre la mesa, se dijo que esto iba a pasar si se aplicaban determinadas medidas, Macri las aplicó y lo que se dijo que iba a pasar, pasó. Y peor aun que lo advertido.

Ante una disyuntiva clara como pocas veces en nuestra historia reciente, el partido de Lifchitz y él mismo optaron por lavarse las manos, y "dejar en libertad de acción a sus votantes".

Sin perjuicio de reclamar alguna medidas -como el levantamiento del "cepo" o la eliminación de las retenciones- que Macri terminó tomando, provocando los efectos que ahora le preocupan.

Está claro que "hay que" defender la producción, el empleo y los salarios. El tema es que "hay que" hacerlo siempre, y en especial cuando las circunstancias exigen ser claros, y actuar sin medias tintas ni ambigüedades. 

No cuando lo único que queda por hacer -al menos hasta acá no se sabe que el gobierno provincial haya ensayado otro curso de acción concreto- es llorar sobre la leche derramada. 

NOS TOMAN POR PELOTUDOS


Leíamos días pasados en El Cronista: "En la era Cambiemos el sistema ya está listo para funcionar aunque de Mauricio Macri para abajo, ningún funcionario dejó constancia de reunión alguna. Pero está la promesa oficial de solucionarlo: con el envío a mediados de año al Congreso de un proyecto de "Ley de Lobby", o de Gestión de Intereses, en la que se pondrá a trabajar el Secretario de Asuntos Políticos y Fortalecimiento Institucional, Adrián Pérez. Según adelantaron en su oficina, ese texto (que iluminaría una actividad no regulada en el país, a diferencia de los Estados Unidos o el más cercano Chile), está en carpeta para después de la presentación de la esperada reforma política, para implementar la boleta única electrónica, y del acceso a la información pública en forma de ley. Ambas normas, el ex lilito quiere tenerlas pulidas en marzo para remitirlas al Parlamento.

Ahora bien: ¿Qué es el lobby? Eso lo determinará la letra chica de la ley. La normativa chilena, por ejemplo, diferencia "gestores de intereses particulares", sujetos con intereses para influir en una decisión oficial (modificar un proyecto, forzar una política pública); de "lobbistas", ídem anterior pero que reciben una remuneración a cambio. En la Rosada piensan en reunirlos en un registro para identificarlos, más allá de que cada ministro tenga que publicar su respectiva audiencia.(las negritas son nuestras)

El "sistema" del que habla la nota es el que en su momento dispuso Néstor Kirchner por el Decreto 1172/03, para que se dieran a publicidad en Internet las "audiencias de gestión de intereses" del presidente y los funcionarios del gobierno; es decir cuando reciben a alguien que va a pedir o interceder por un interés específico, sea un grupo empresario, una entidad patronal o dirigente sindical, o de cualquier índole.

Lo que es verdaderamente insólito es que sea este gobierno (del que la nota dice que no cumplió la norma hasta acá) el que pretenda que va a avanzar en el tema, cuando casi todo el gabinete es un completo lobby: el mejor registro que podrían hacer al efecto es el listado de autoridades. A poco de comenzado el gobierno de Macri reseñábamos acá los múltiples casos de "puerta giratoria" que hay en el gabinete (funcionarios que vienen del sector privado, y a él volverán cuando dejen sus cargos), pero advertíamos también en ésta otra entrada que esos casos eran parte de un fenómeno mucho más complejo y grave; que es el asalto liso y llano de las estructuras del Estado por los grandes grupos empresarios y económicos del país y el extranjero.

Y un asalto "quirúrgico", como que está dirigido a blancos precisos que van conquistando con una precisión y velocidad que el gobierno no tiene -ni por asomo- para tomar medidas en favor de los sectores populares que atemperen el peso del ajuste: sólo consultando los diarios del mismo día en que se publicó que el gobierno regulará los lobbies, nos encontramos en El Cronista con que los reguladores oficiales del mercado de las telecomunicaciones (De Godoy y Aguad) viajaron a España para "conversar" con las autoridades de Telecom la venta de la empresa a Fintech, la empresa del socio de Clarín David Martínez. 

Como si fueran gerentes del Grupo Clarín, al que además de limpiarle la ley de medios, le dejaron el camino abierto para ingresar al negocio de la telefonía celular: acá en Página 12 nos cuentan que estos mismos funcionarios removieron todo obstáculo para ello, con la Resolución 64 del Enacom. 

Y también en Página 12 del martes leíamos sobre despidos en la UIF que implican virtualmente desmantelarla, en especial en las áreas dedicadas a investigar las maniobras de lavado de dinero que realizan los bancos: una limpieza llevada a cabo por las nuevas autoridades del organismo, que llegaron a sus puestos tras haber defendido justamente a los bancos en causas judiciales por lavado de dinero promovidas por la propia UIF. Por último hace unos días veíamos acá que lo mismo pasó con el área de delitos cambiarios del Banco Centralas del Banco Central: fue desmantelada a piacere de los propios bancos; y "cajoneados" miles de expedientes con sumarios por violaciones a la ley penal cambiaria.

Si uno no supiera que el neoliberalismo tiene una noción muy particular de la ética y la transparencia en la función pública, y una apreciación "flexible" de las situaciones de conflictos de interés, pensaría que nos están tomando a todos por pelotudos. 

Va acá abajo un cuadrito para suplir el "olvido" de Macri y sus funcionarios de registrar en Internet las "audiencias de gestión de intereses". Sin saber con quiénes y para qué se reunieron, se puede saber como "gestionan intereses":


¿PAUL SINGER, EL PILOTO DEL HELICÓPTERO?


Sobre las implicancias del arreglo con los buitres leíamos ayer en Infobae: "El Congreso probablemente derogará las leyes que impidieron al país poner fin a la disputa legal. Un acuerdo en el litigio permitiría al gobierno de Mauricio Macri acceder al mercado de bonos globales y reactivar la economía sin imponer el tipo de ajuste fuerte que erosionó el poder de otros gobiernos en el pasado, incluso causando su salida antes de término." (las negritas son nuestras)

¿Se entiende no?: la secuencia es 1) el Congreso sí o sí debe derogar la ley cerrojo y la de pago soberano local, 2) si no lo hace no hay acuerdo posible con los buitres, ni posibilidad de salir al mercado de capitales a endeudarse para pagarles, 3) si no solucionamos el diferendo con los buitres, no podremos acceder a los mercados de deuda para "financiar el crecimiento", 4) si no logramos endeudarnos, la economía no se pondrá en marcha, 5) si la economía no arranca, el gobierno se verá forzado a imponer un ajuste salvaje y 6) si lo hace, corre riesgo la continuidad del mandato de Macri. 

De donde se seguiría que si uno se opone a derogar las leyes que impiden arreglar con los buitres en los términos propuestos por el gobierno (pagándoles el 75 % de lo que reclaman, de contado y con toma de nueva deuda), estaría siendo poco menos que un golpista, que quiere que Macri se vaya antes.

También sobre las implicancias del arreglo con los fondos buitres, leíamos en El Cronista: "Pese a tomar deuda, las reservas no van a crecer demasiado, porque el financiamiento se usará para pagar vencimientos y para que el nivel de consumo no caiga de forma drástica."

Tomar deuda nueva para pagar deuda vieja y para sustentar un consumo insostenible con los recursos propios, previamente deprimidos por las medidas que tomó el propio gobierno: devaluación, eliminación de retenciones, piso a las paritarias, desempleo disciplinador de los reclamos salariales y tarifazos. 

Nada nuevo o que no se haya ensayado antes en el país, y que no haya fracasado estrepitosamente cada vez que se intentó: pocas veces tan cierto aquello de Einstein de que "locura es hacer lo  mismo una vez tras otra, y esperar resultados diferentes".  

Sin embargo, eso es exactamente lo que están planteando Macri y su gobierno, como única opción para salir del atolladero. Y no parece que tengan disponible a la mano un "Plan B", por si el "A" falla.

Si poner en manos de Paul Singer y los fondos buitres más reacios al acuerdo la llave para el despegue de la economía es -como estrategia negociadora- un completo disparate, como prospecto de horizonte futuro del país y su economía es -lisa y llanamente- para preocuparse.

El gobierno que se autodenominó "la revolución de la alegría" pretende extorsionar al Congreso y al conjunto de la sociedad para que le deje las manos libres para cerrar un acuerdo ruinoso para los intereses del país y que lo endeudará por 20 años o más (además del funesto precedente que sienta para futuras reestructuraciones de deuda).

Y la alternativa que ofrece es un ajuste aun más salvaje, como única salida para volver a crecer: otra idea novedosa.

Espanta comprobar como a menos de tres meses de gobierno y con un formidable respaldo mediático y del poder económico detrás, a Macri y su "mejor equipo de los últimos 50 años" se les quemaron los papeles, y las opciones solo serían taba (arreglo con los buitres, a como dé lugar) o culo: ajuste y helicóptero.

Lo que supone admitir que todos los "regalitos" que hicieron en este tiempo (devaluación, eliminación de retenciones, tarifazo, liberación de controles de capitales, desregulación del mercado financiero, eliminación de la ley de medios) no bastaron para "liberar a las fuerzas productivas" y que la economía despegue.

En todo caso, sirvieron para cagarnos a todos, no resolver ninguno de los problemas del país y por el contrario, empeorarlos y crear otros donde no los había.

Llegamos así al punto en el que nos preguntamos que mete más miedo: si tener un gobierno que tiene el rumbo claro y definido pero que nos lleva directo al iceberg; o uno al que se le perdió la brújula y ni siquiera sabe como evitarlo. 

martes, 23 de febrero de 2016

¿CORRAL LE INTERVINO LA PROVINCIA AL SOCIALISMO?


Que el tipo se viene mostrando más macrista que Macri, no es ninguna novedad.

Y que se muere de ganas por entrarle a palazos a la negrada, tampoco: como la intendencia, eso lo heredó de Barletta.

Tanto se afana por ser el elegido de Mau en Santa Fe, que no vacila en calentar la ya caliente interna del Frente Progresista: ahora lo cruza a su correligionario radical Pullaro (ministro de Seguridad de la provincia) que se desmarcó del "protocolo de la protesta social" de Pato Bullrich.

Y salió a pedir que la policía provincial sea "menos tolerante" con los piquetes y cortes de rutas y calles; que por estas horas se multiplicaron en Santa Fe, sobre todo reclamando por los cortes de luz que en algunos barrios de la ciudad llevan varios días.

Lo que no se sabía es que, si su pedido no tenía eco en las autoridades provinciales y la policía santafesina, lo solucionaba fácil: levantaba el tubo, hablaba con Pato Bullrich, y listo.

Y lo atienden, y enseguida le ponen los gendarmes a su disposición. Igual, fea la actitud con sus socios del socialismo:


"SOMBRA TERRIBLE DE LA BANELCO, VOY A EVOCARTE"


Se acaba de posponer la reunión de la Comisión Bicameral Permanente del Congreso que debe analizar los DNU de Macri, justo cuando debía tratar el que dejó sin efecto el DNU de Cristina que dispuso devolverles a las provincias la parte de la coparticipación que se destinaba a la ANSES; tras los fallos de la Corte en los casos de San Luis, Córdoba y Santa Fe (sobre el tema ver acá).

La Bicameral está dividida por mitades iguales (8 miembros de cada lado) entre el FPV (primera minoría en ambas Cámaras), y "Cambiemos" y sus aliados "funcionales": Rodríguez Saá y el massismo.

En caso de empate el dictamen de mayoría es el que lleva la firma del presidente, en éste caso de "Cambiemos" (el año que viene le toca al FPV, porque se acordó hacerla rotativa).

Empate que en los análisis previos no se iba a dar, porque el único diputado que tiene en la Comisión el Frente Renovador de Massa iba a votar en contra del DNU, y para que se le restituyan los fondos a las provincias: ver acá en El Cronista, y acá en Ambito Financiero.

Sin embargo a la hora de los bifes, Massa "cambió de opinión" y negocia con el macrismo una "solución intermedia" (los DNU -recordemos- solo pueden ser aprobados o rechazados por el Congreso); que reintegre los fondos a las provincias sin desfinanciar a la ANSES. 

Cosa que ya había hecho el DNU 2635 de Cristina, que Macri derogó por el que ahora analiza la Bicameral: son los riesgos de ser oposición y oficialismo al mismo tiempo, Massa.

Riesgos que se verán acrecentados cuando aterrice en el Congreso el Decreto 394 publicado hoy en el Boletín Oficial  (verlo completo acá) que instrumenta los cambios en Ganancias; a los que Massa se ha opuesto en declaraciones públicas.

Como se puede ver en el artículo 4º de la norma, se da intervención a la Comisión Bicameral porque se trata de legislación delegada por el Congreso en el Ejecutivo, en éste caso a través de la Ley 26.731 (2011); y por tal razón sujeta a contralor parlamentario de acuerdo con la Ley 26.122 (2006). Sobre el trámite de control por el Congreso de los DNU y demases, ver acá.

A ver como se las rebuscan Massa para zafar de los escollos donde se metió solito (prestándose a cogobernar con Macri, mientras dice ser opositor), y Macri faltando a sus compromisos electorales con Ganancias y el federalismo.

Aunque a lo mejor para este problema lo dos tienen resuelto el financiamiento, y sin necesidad de acordar previamente con los fondos buitres.

AHORA AFIRMAN QUE NO HABÍA CRISIS, Y HAY POLÉMICA


Cuando era inminente la asunción de Macri, dijimos nosotros acá: "Después de años de acusarnos a nosotros de "sostener un relato" para ocultar lo que sería una lacerante realidad, están empezando a hacerlo ellos aceleradamente, antes de asumir y con la obscena complicidad de un enorme aparato de medios que hoy -recalcamos: hoy- les responde incondicionalmente. Mañana quizás -como la justicia- les cobrará sus favores.

Y ese relato comienza por señalar que el kirchnerismo les deja poco menos que tierra arrasada y un panorama desolador que no les dejará otro remedio que adoptar medidas duras, impopulares e incluso en contra de sus promesas de campaña; pero "inevitables para poder asegurar el crecimiento". La promesa del paraíso futuro, otro mito recurrente del neoliberalismo.

El nudo gordiano del problema es que están evaluando seriamente aplicar políticas económicas vaciadas en el molde de las que aplicó en su hora Martínez de Hoz (ver por ejemplo acá las escalofriantes similitudes), pero en democracia y sin el corset represivo de toda dictadura, a la previsible protesta social que generarán.

O que quieren replicar las terapias de shock de Menem y Cavallo, sin la hiperinflación que lanzó a Alfonsín de la presidencia antes del vencimiento de su mandato, y con un desempleo menor al 6 %: ahí tienen a la mano un ejemplo de "transición complicada", por si les falta memoria histórica. 

Si se advierte esto, el engaño neoliberal queda al descubierto: siempre aplican las mismas recetas, sin importar ni los contextos históricos donde las medidas se despliegan, ni los resultados que antes tuvieron cuando fueron aplicadas. Pero todo eso en nombre del "fin de las ideologías" y -muy por el contrario- acusándonos a nosotros de ser los talibanes aferrados a ideologismos.

Claro que tampoco hay que ser ingenuos: la persistencia en el manual del ajuste perpetuo tiene que ver no tanto con su adscripción a determinada vertiente del pensamiento económico (que la tienen), como con los intereses concretos que defienden; estén o no en el gobierno."

Y muy lejos no anduvimos: a cada medida impopular que fue tomando, el gobierno la justificó bajo esa lógica, señalando que era "dolorosa, pero necesaria e inevitable": desde los aumentos de luz hasta la postergación de los cambios en Ganancias, y el mismo libreto está ensayando ahora con el aumento del gas. 

Sin embargo, en la campaña electoral las cosas fueron muy distintas: por consejo de Duurán Barba, Macri se la pasaba transmitiendo tranquilidad ("no te vamos a quitar nada de lo que tenés", "vamos a estar a tu lado cuando nos necesités", "vamos a mantener lo bueno y corregir lo malo"). De allí que justamente una de las dificultades nuestras en ese momento fue convencer a la gente de que muchas cosas estaban en riesgo si ganaba Macri: muchos no lo sentían así del mismo modo que tampoco entendían que votándolo, votaban un plan de ajuste.

Lo que vino después es historia conocida: los presagios que se calificaron como "campaña del miedo" se quedaron cortos, y la fábrica del libreto macrista machacó sobre la "pesada herencia recibida, que es mucho peor de lo esperado". 

Y ahora al parecer estamos asistiendo a otra vuelta de tuerca del relato oficial. Así leíamos el domingo a Morales Solá en La Nación: "En el Gobierno conviven halcones y palomas de la economía. Es un equilibrio inestable, como llamó un ministro esa cohabitación. El Presidente está por ahora, con todo, más a gusto con las palomas; es decir, con los gradualistas. Las razones de Macri para recostarse en el flanco menos ortodoxo de sus economistas son varias.... Una tercera razón para la opción de Macri por los gradualistas es que la sociedad no percibe una crisis económica. La gente común sabe que las cosas no están bien, pero no palpita un clima como los de 1989-1991 o 2001-2002, cuando todos los ajustes eran posibles en medio de la desesperación colectiva. Aplicarle una política de shock a una sociedad que vive cierta normalidad sería una decisión demasiado audaz. El último argumento de Macri, pero no menos importante, es que siente cierta desconfianza del diagnóstico (sobre todo por las soluciones) de los excesivamente ortodoxos. Justo él que hizo algunos cursos de economía en el ultraortodoxo CEMA. "Los ortodoxos me pronosticaron la catástrofe final durante 10 años y Cristina se fue sin catástrofe", suele recordar." (las negritas son nuestras) 

Como leyeron: ahora resulta que la crisis no era tal ni tan grave, y que los economistas "estrella" la pifiaron sistemáticamente en sus pronósticos durante todo el ciclo kirchnerista. Algo que -por lo menos nosotros- ya sabíamos, pero muchos (empezando por Morales Solá) al parecer han descubierto recién ahora.

Además del desparpajo de hacer borrón y cuenta nueva con lo que hasta ayer se sostuvo (ahí están los archivos de las columnas del propio Morales Solá anunciando el "fin de ciclo" como testimonio irrefutable), nos quieren vender ahora el cazabobos de la "interna" del gobierno entre "palomas gradualistas" y "halcones partidarios de las políticas de shock", en la cual Macri laudaría a favor de los primeros; de modo que el ajuste no sea tan severo. 

Y en ese marco, si Macri no denuncia con todas las letras "la pesada herencia recibida" es exclusivamente por un acto de generosidad política de su parte, para apostar al futuro y "no seguir anclados en los conflictos del pasado". Además de -por supuesto- velar para que el ajuste sea lo menos doloroso posible.

La realidad es muy otra: las medidas que el gobierno tomó desde el primer día de su gestión son los que siempre pensó tomar, lo dijera con todas la letras, o lo negara con el mismo énfasis (como la devaluación o los tarifazos); porque -como decíamos en la entrada anterior- forma parte del paquete tradicional del neoliberalismo y la ortodoxia. 

Medidas que son inmunes al contexto en el que se aplican, porque no tienden a corregir desajustes, sino a satisfacer intereses. Porque si el país no estaba en crisis como ahora dicen o la crisis no era tan grave, no se justificaba tomar algunas medidas que se tomaron.

Y satisfacer esos intereses (que son los de los sectores que verdaderamente sustentan a Macri y su gobierno) implica necesariamente sacrificar otros, que son lo de las grandes mayorías nacionales, en particular los sectores de ingresos fijos; hayan votado a Macri o no.

Así las cosas, al aparato comunicacional del gobierno le resulta imprescindible articular una nueva estrategia para amortiguar la decepción creciente que van generando las medidas que toma, o el incumplimiento de las promesas de campaña; como pasa con Ganancias. 

El universo del voto macrista se puede descomponer en un sector que quería que se terminara el ciclo kirchnerista a como dé lugar sin reparar en las consecuencias e implicancias de su voto; y aquéllos que querían un "cambio" que reducían a aspectos formales o de modos y estilos, sobre la base de la seguridad (reiteramos: transmitida insistentemente por el propio Macri) que "lo que estaba bien no lo iban a tocar": básicamente salario, empleo y consumo.

En el primer grupo se avizora una actitud militante (aunque la palabra les duela y moleste) de bancar cualquier cosa "con espíritu de sacrificio": así los que caceroleaban porque no podían comprar dólares o se les dificultaba viajar al exterior, no vacilan en decir que están dispuestos a pagar el doble la carne "para que despegue el campo, que es el motor del país"; o cinco o seis veces más caros la luz y el gas "porque se acabó la fiesta del despilfarro k, y hay que ponerle el hombro al país". 

Un voto claramente ideológico, otra palabra que les molesta, pero les calza; pero del que no renegarán porque éste es "su gobierno"; e incluso aplauden algunos ampulosamente aspectos del ajuste, como los despidos en el Estado: era lo que esperaban cuando votaron.

El problema lo tiene el gobierno lcon el otro grupo de sus votantes, aquéllos que están empezando a sopesar los datos cncretos de la realidad que le pegan en el cuero propio (reiteramos: salarios, consumo y empleo) y provocan desencanto. Y tratándose -en buena medida- de clases medias, del desencanto a la decepción, y de la decepción a la bronca y la protesta, suele haber apenas un paso.

Es a ese sector al que apunta la fábula de los halcones, las palomas y la disputa por el gradualismo o el shock al interior del gobierno: a convencerlos de que Macri sigue pensando en ellos y pelea por sus intereses; incluso contra sus propios funcionarios y consejeros. De allí el neustadtiano "No me dejan solo" del presidente en la conferencia de prensa de ayer.

Algo nos dice que esta vez se va a tener que esmerar un poco más que lo habitual Durán Barba.