LA FRASE

"REGLAMENTAMOS EL FAL DE LA REFORMA LABORAL PARA QUE MENOS EN PAGAR INDEMIZACIONES POR DESPIDO SE PUEDAN INVERTIR ESOS RECURSOS EN PRÁCTICAMENTE CUALQUIER COSA." (LUIS CAPUTO)

jueves, 26 de enero de 2017

MAURICIO TE ESCUCHA


A nadie debería llamarle la atención que un gobierno cuyo presidente asumió estando procesado por montar una red de escuchas ilegales espíe a sus opositores políticos: por el contrario, el sobreseimiento dictado a favor de Macri en esa causa a los pocos días de haber asumido parece haber sido leído como un salvoconducto para reincidir; ahora disponiendo de una estructura estatal con experticia en el tema, como la AFI.

Tal como describió con acierto Graciana Peñafort en su cuenta de Twitter, el modus operandi utilizado en el caso de los audios que se difundieron de las conversaciones de Cristina con Parrilli, es exactamente el mismo que se usó en las escuchas por las que Macri fue procesado: con la excusa de investigar un delito y apelando a los contactos con un juez amigo, se monta una red de espionaje para enterarse de lo que hacen los opositores políticos (en éste caso Cristina), como antes los familiares molestos, o los empresarios competidores.

La inverosímil denuncia de Marijuan, para proteger a Stiusso no hizo sino ratificar los vínculos promiscuos de buena parte del Poder Judicial de la nación con sede en Comodoro Py con lo más sórdido del mundo del espionaje local; pero de un modo que resulta -no casualmente- funcional al gobierno: mientras se hablaba mucho del ex jefe de la AFI, poco se decía de que el actual (bajo cuyo mandato los espías volvieron a escuchar teléfonos por orden judicial y sin control) debía explicar en los tribunales las transferencias que recibió de Odebrecht en una cuenta oculta.

En el afán de acosar judicialmente a Cristina y emparentar al kirchnerismo con una asociación ilícita conformada al solo efecto de delinquir desde el Estado, el gobierno de Macri no ha vacilado un instante en aliarse con personajes sórdidos traídos desde las cloacas del hampa (como Pérez Corradi o los hermanos Lanatta), o en aceptar los serviciales oficios de Stiusso y su pandilla; formen o no parte formalmente de los cuadros del espionaje estatal.

Pero fueron mucho más lejos aun: recordemos el DNU dictado por Macri en sus primeros días de gobierno traspasando las escuchas telefónicas de la Procuración General a la Corte, y la exención a la AFI de rendir cuentas del uso de todos sus fondos, y no solamente de los directamente afectados a las tareas de inteligencia.

También por DNU Macri pospuso la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Penal de la Nación que había aprobado el Congreso durante el mandato de Cristina, con el que los jueces federales perderían buena parte de sus poderes discrecionales para manejar las causas a su cargo. Un favor a cuenta de los que luego les pediría a los pandilleros de Comodoro Py.

Medidas todas que marcaron un claro retroceso institucional y en términos de consolidación democrática, a las que se sumaron luego los cuestionables candidatos propuestos para dirigir la AFGI (por cierto: votados por la “oposición responsable” en el Senado; respecto a los cuáles por ejemplo Carrió (“parte importantísima del gobierno” según ella misma se ha definido) dice que Madjalani la espía.

Claro que con la impunidad verbal que la caracteriza omitió señalar por cuenta y orden de quien, si de Macri (lo que confirmaría por fuente insospechada de kirchnerismo que el gobierno espía), o por decisión “libre” de la cúpula de los espías; supuesto en el que se reafirmaría la sospecha de que opera -cuando lo cree conveniente- sin control alguno, y con agenda propia. En cualquier caso, las conclusiones son inquietantes.

Desde que asumió Macri su gobierno se impuso como tarea de primer orden la cacería judicial de Cristina, a través de una entente de periodistas, jueces, fiscales y ex y actuales servicios, fuera de control, con operatorias más o menos organizadas; como lo comprueba el papelón de Patricia Bullrich pactando con Pérez Corradi su regreso al país para declarar contra el kirchnerismo en la justicia, para que luego embarrara a Ernesto Sanz (lo que lo hizo desaparecer bruscamente de los medios oficialistas) y finalmente fuera sobreseído por no poder comprobársele ningún vínculo con el triple crimen.

El combo incluye la participación de buena parte de la dirigencia comunitaria judía, y servicios de inteligencia extranjeros como la CIA y el Mossad y sus conexiones en el aparato judicial local, como ocurren el caso de la muerte de Nisman y de su denuncia contra CFK. Y la complicidad por acción y omisión de la Corte Suprema, que se despega de la difusión de las escuchas, como si controlar que no se filtren por fuera de las causas en las que están ordenadas no fuera responsabilidad suya.

Un  mecanismo al que cada vez más previsiblemente se apela cuando la economía y la gestión traen malas noticias, o cuando el gobierno tiene que salir a tapar de apuro escándalos propios; algo que para su desgracia sucede cada vez con mayor frecuencia.

Porque es público y notorio que al gobierno de los CEO’s que soslayaron y naturalizan los conflictos de intereses le sobran los escándalos y donde tocan buscando “corrupción k”, sale pus de las heridas propias; desde los “Panamá paper´s” al “lava jato”, pasando por los turbios manejos de la fundación de Michetti, las cuentas en Bahamas o las sociedades off shore del presidente.

Un gobierno que ostenta el récord -en tiempos democráticos- de denuncias de corrupción en su primer año de mandato; y un presidente que a título personal y de su padre, su mujer, su familia, sus amigos y el núcleo duro del gobierno tiene un cementerio lleno de esqueletos en el placard, ¿tienen certeza de que los espías de los que hoy se valen no están juntando material para propinarles sus propios carpetazos cuando lo crean conveniente o necesario, pueden dar fe de que no los están escuchando también a ellos, podrían aseverar que de ese modo no conoceremos más cosas turbias?

¿O no fue acaso una "escucha anónima" que le llegó a su despacho a Patricia Bullrich lo que casi terminó con Gómez Centurión fuera de la Aduana, en un claro ajuste de cuentas interno? 

En lo que hasta hoy parece ser su principal (si no única por momentos) estrategia política el macrismo va acumulando un oneroso pasivo de “favores” que en algún momento tendrá que empezar a pagar, y si bien es cierto que estas cuestiones suelen interesar poco al común de la gente (preocupada en cuestiones más acuciantes, como llegar a fin de mes, o no perder el empleo), cuando estallan terminan impactando sobre el conjunto del sistema político e institucional, con derivaciones imposibles de prever.

De La Rúa terminó yéndose en el helicóptero por la implosión del modelo de la convertibilidad y el “corralito” que derivaron en un estallido social, pero su credibilidad política y la suerte de su gobierno quedaron heridas de muerte cuando se produjo el escándalo de la Banelco, en el cual los fondos oscuros de la ex SIDE jugaron un papel trascendental.

Sin pretender paralelismos forzados cabe preguntarse que pasará cuando a un gobierno que hace rato no puede anunciar buenas noticias (y que se palpen en el bolsillo, sobre todo), con apoyos contingentes en el Congreso (supeditados al toma y daca y al humor cambiante que traducen las encuestas) y que se ha hipotecado con medios, jueces, fiscales y espías buena parte de su futuro, los que hoy operan a su favor le suelten la mano. 

miércoles, 25 de enero de 2017

DURANBARBISMO TROSCO


UN PLAN DE OBRAS A LARGO PLAZO, CON VISIÓN DE FUTURO Y SIN DEJAR NINGÚN DETALLE LIBRADO AL AZAR




"EL MUNDO SE NOS CAYÓ ENCIMA"


¿Se acuerdan como se reían de Cristina cuando decía que el mundo se nos había caído encima por la crisis de las sub prime y Lemahnn Brothers, complicando la economía del país?

Por entonces -y hasta poco tiempo antes de que terminara el gobierno kirchnerista- los que hoy son gobierno, los economistas de consulta habitual de los medios y el periodismo hegemónico se obstinaban en desconocer la magnitud de los cambios que se estaban dando en el mundo y como repercutían en el país y la región.

Insistían con la teoría del “viento de cola” al cual atribuían el crecimiento, y despreciaban las políticas desplegadas por el gobierno para sostenerlo en base al consumo, la demanda, el salario, el empleo y la inversión pública.

Llegados al gobierno y cuando las cosas no resultaron ser como habían pensado, descubren de golpe todos los males juntos: ahora el viento (que es el mismo que viene soplando desde el 2008) es de frente, el comercio mundial se retrae, Brasil es un problema, el “mundo” al que pensaban volver se cierra y todo parece conspirar contra sus propósitos.

Entre las primeras medidas de su gobierno y en un todo de acuerdo con lo que sostuvo en campaña Trump anuncia la salida de los EEUU de los TPP y el cierre de su mercado interno a las importaciones de una amplia gama de productos, entre ellos nuestros limones y presumiblemente, otras producciones de las economías regionales, y hasta el biodiésel.

También asoman en un horizonte no muy lejano la suba de las tasas de interés por la FED para aspirar dólares de todo el mundo que vayan a financiar el plan de infraestructura con el que Trump aspira a acelerar el crecimiento de la economía yanqui, lo cual complica no sólo el nuevo endeudamiento que el gobierno aspiraba a contraer para financiar el déficit (de todos modos, haber conseguido una rebaja de menos de medio punto de interés a cambio de destrozar la economía interna en un año, no parece un gran logro como para exhibir), sino además el precio de nuestros commodities exportables y el acceso a otras líneas de financiamiento; como los créditos chinos para obras de infraestructura.

Por esas razones -entre otras, previsiblemente no verbalizadas- el gobierno recibe “fuego amigo”: desde el FMI hasta Moody’s moderan el optimismo, y en sus proyecciones rebajan a la mitad las expectativas de crecimiento para éste año; y al fracaso de la vuelta del país al sistema del SGP de Estados Unidosse suma la perspectiva de que naufrague el acuerdo de intercambio fiscal con ese país, justo en el tramo final del blanqueo.

Esos son -en apretada síntesis- los datos duros de la realidad en la que a Macri le toca gobernar, más las restricciones y dificultades que él mismo y su gobierno se crearon, sin ayuda de nadie: la apuesta al endeudamiento para superar la restricción externa mientras se les concede a los exportadores 10 años para que liquiden las divisas, la absoluta desregulación de los flujos de capitales, la pésima lectura que hicieron de cómo funciona el mundo real al cual querían volver (a esta altura el nivel de amateurismo exhibido al respecto no deja de sorprender) y las gruesas anteojeras ideológicas neoliberales que les impiden ver la realidad tal cual es, hasta que les estalla en las narices.

En casi 14 meses de gobierno han destruido el mercado interno, el consumo, el empleo, el salario y parte del tejido industrial, y no hay signos de reversión a la vista: la obra pública es una promesa eterna (al punto de que echaron presuntamente por ineficiente al responsable del área, y no tienen pensado reemplazarlo en lo inmediato) y el “campo” representa -hoy por hoy, inundaciones mediante- más demandas que soluciones: a cada restricción objetiva de los mercados mundiales el gobierno le responde con algún privilegio cedido a los exportadores (como el aumento de los reintegros a las exportaciones de carne), como si de ese modo creara mágicamente demanda para nuestros productos.

 Hace un par de días hasta Sticco en Infobae desacreditaba la credibilidad del “papper” secreto de la alegría en base al cual Dujovne y el propio Macri sostienen que ya estamos creciendo, demostrando con cifras que el año pasado y contra la “lluvia” prometida, cayó la inversión extranjera directa, siguiendo el mismo trayecto que la inversión en general. Exportaciones, ingreso de capitales extranjeros, endeudamiento: los pilares centrales del modelo económico de “Cambiemos” están puestos en duda en su viabilidad a corto plazo.

En ese contexto el apuro por concretar ciertas reformas (como los cambios por DNU al régimen de la ART, la insistencia en lograr acuerdos de flexibilidad laboral en diferentes sectores o en ponerle techo a las paritarias) parecen más el cumplimiento estricto de un memo interno de una empresa, que una estrategia de crecimiento económico, o lo que verdaderamente son: un intento de reestructuración a fondo de las relaciones del trabajo, en exclusivo beneficio del capital.

Así entra el gobierno de Macri a un año crucial, en el que un proyecto para minorías que ha ido acentuando ese carácter con el paso del tiempo buscará ser revalidado en las urnas, resolviendo el dilema de como excluir económica y socialmente, y captar votos para poder seguir haciéndolo, con mayor velocidad y profundidad.


Acaso las bizarras operaciones contra Cristina de personajes del calibre de Stiusso, Marijuán y Majul estén marcando que al mago se le están agotando los conejos de la galera para mantener entretenido al público, mientras él intenta sus verdaderos trucos y no pocas veces le fallan; y acaso también el mayor (si no único) activo político del gobierno siga siendo la fragmentación y desorientación opositora; como decían muchos que pasaba durante buena parte del kirchnerismo.

martes, 24 de enero de 2017

LA POBREZA CERO, AL ALCANCE DE LA MANO

4 AÑOS DESPUÉS, SIGUEN GRITANDO. Y CUESTA CARO


¿Se acuerdan del monumento al centenario del "Grito de Alcorta", que se cumplió en el 2012?

Ese para el cual el gobierno de Cristina había entregado un aporte de 2 millones de pesos, y el gobierno de Binner dio casi otro tanto (ver acá), pero después se encareció y pasó a costar el doble o el triple, porque la Federación Agraria contrató como arquitecta para hacer el proyecto a la ex mujer de Binner, mientras aun era funcionaria provincial (ver acá).


Lo cierto es que el centenario del "Grito" pasó de largo, y como toda obra en la que el socialismo tiene algo que ver, el monumento ni siquiera se empezó. ¿Qué habrán hecho con la plata que mandó la nación y con el "aporte no reintegrable" de Binner"?

Porque tal como lo muestran las imágenes del decreto que ilustran el post, ahora será la provincia la que contratará y pagará la ejecución del monumento, y costará bastante más: un poco más de 22 millones de pesos para ser precisos, con una oferta adjudicada de un 14,5 % por encima del presupuesto oficial.

Y encima con anticipo financiero del 15 %, lo que supone que la empresa ganadora cobra el sobreprecio, antes de empezar a trabajar. Y aun hay más, como podemos ver en éste otro decreto:


Si sumamos lo que costará el monumento, más el "espacio conmemorativo", más los subsidios que le dieron a la comuna, solo a la provincia de Santa Fe el centenario del "Grito" le saldrá más de 26 millones de pesos; sin contar adicionales de obra, redeterminaciones de precios o "trabajos extracontractuales", ni más "aportes no reintegrables".

Esperemos que por lo menos lo terminen antes del bicentenario.


Y YA QUE ESTAMOS, ESTUDIEN UN CAMBIO DE MINISTRO


Después de la guerra de concheros al interior del Frente Progresista por los pases de facturas por las inundaciones y los rajes en el gobierno de funcionarios del área recomendados por Corral y Barletta, el ministro Garibay sale a blanquearse en esta nota del diario aun del Loco Lindo; donde -curiosamente- no le preguntan por el tema.

Esta lumbrera de la gestión pública es el autor del fabuloso "convenio de rescisión de mutuo acuerdo" de la concersión de la autopista Santa Fe-Rosario analizado acá; un indulto a las empresas amigas como Pecam, para que puedan seguir quedándose con contratos del Estado. 

En una entrada anterior repasábamos algunos números de la gestión del FPCyS en éste tema de prevenir las inundaciones, y se nos ocurrió hacer lo mismo a partir de los dichos de Garibay, que arranca diciendo que "Nosotros veníamos trabajando con pequeñas intervenciones como ampliaciones de alcantarillas, la limpieza y el ensanche de canales... ".

Lo cual es interesante, porque hete aquí que revisando las Cuentas de Inversión de la provincia en los años que van desde el 2008 al 2015 (es decir los gobiernos de Binner y Bonfatti) para "Tareas de limpieza y desobstrucción de canales" en toda la provincia, se registraba una asignación de fondos de apenas $ 3.697.740,81, de los que se gastaron solo $ 2.174.515, 19, o sea el 58,80 % por ciento de lo presupuestado. Con éste detalle: desde el año 2009 que la provincia no gasta un centavo con ese fin, y desde el 2010 ni siquiera lo presupuesta.  

Sigue Garibay: "Vamos hacer las obras con el derecho que tenemos los santafesinos de pasar por el campo de quien sea para garantizar el escurrimiento de las aguas. Vamos a desarrollar algunos procesos para acelerar esto.". 

Alguien debería explicarle que ya en el año 2000 la Ley 11.730 (aun vigente) en su artículo 25 declaró: "...genéricamente de utilidad pública y sujetos a expropiación los inmuebles de cualquier naturaleza de cuyo dominio fuera menester disponer para el cumplimiento de los fines de esta ley, y de aquellos que resulten necesarios para la construcción, reconstrucción, conservación y/o mantenimiento de obras de defensa contra inundaciones, de evacuación de excedentes hídricos y de las obras complementarias que el Poder Ejecutivo, a través de sus organismos centralizados o descentralizados decida ejecutar.". O sea que no necesitan "desarrollar" nada para avanzar en la materia.

Claro que por ejemplo en el caso de las obras de la Laguna La Picasa (que el ministro menciona en el reportaje) los gobiernos del FPCyS recién individualizaron cuáles son los inmuebles que deben expropiarse para hacer las obras, en diciembre del año pasado, aunque las obras que hizo la Nación en el gobierno de Néstor Kirchner se culminaron en el 2004.

En un gesto para celebrar, Garibay descubre que faltan hacer obras, y que existen los comités de cuenca: "...nos faltan obras e intervenciones, pequeñas en algunos casos y, en el caso del departamento Castellanos, una inversión de gran magnitud. Algunas se están ejecutando y otras se van a ejecutar a través de los Comités de Cuencas y de algunas localidades.". 

Siempre con base en los datos oficiales, podemos señalar que entre 2008 y 2015 la provincia invirtió apenas el 26 % de los $ 10.535.000 asignados para obras a realizar a través de los Comités de Cuenca; y desde el 2012 que no invierte ni un centavo en obras ejecutadas de ese modo; y va disiminuyendo cada vez más año a año lo que presupuesta con ese fin: de 2,35 millones de pesos en el 2011 pasó a $ 300.000 en el 2013, y apenas 100.000 pesos (sí: $ 100.000) el año pasado, encima no ejecutados. 

Se habla en el reportaje -y mucho por éstos días- del canal Vila-Cululú en el Departamento Castellanos, una de las zonas más afectadas por las últimas inundaciones; lo cual nos permite recordar que en marzo del 2014 por el Decreto 603 Bonfatti adjudicó obras de arte (puentes), protecciones de fondo y alcantarillas nuevas a Constructora Pilatti S.A. por $ 5.069.376,84, las que deberían haber estado terminadas -de acuerdo a los pliegos- en septiembre del 2015.

Sin embargo nueve meses después -en junio del año pasado- y por el Decreto 1253 Lifschitz prorrogó el plazo de ejecución hasta fines de julio, aprobando un "adicional de obra" por el 45,87 % del contrato original; y la obra aun hoy (a 16 meses del plazo original) no está concluida.   

Y para terminar, cuando comenzó el reparto de culpas entre radicales y socialistas acá en la provincia y el reclamo de obras y fondos a la nación, desde el gobierno provincial "presentaron las carpetas" para financiar seis proyectos considerados "prioritarios" para resolver los problemas de las inundaciones en Santa Fe: la estación de bombeo Norte de la Laguna La Picasa (Departamento General López), el puente sobre la ruta provincial 21 en el canal Constitución, las obras en el arroyo Colastiné entre Coronda y Arocena (Departamento San Jerónimo), el canal trasvasador de la cuenca del arroyo Candelaria entre Sanford y Arequito (Departamento Caseros), la readecuación del canal Vila-Cululú ya citado (obra que el gobierno estima costará 300 millones de pesos) y el canal trasvasador Oliveros, en el Departamento San Lorenzo.

Pues bien, revisando el plan de obras contenido en el presupuesto para éste año que aprobó la Legislatura en diciembre del año pasado, nos encontramos con que las tres primeras obras ni siquiera figuran; y las tres restantes (que tienen un costo estimado total para las tres de 400 millones de pesos) tienen asignados diez mil pesos (sí: $ 10.000) cada una para ser ejecutados éste año.