LA FRASE

"YO TRABAJABA DE PAPÁ NOEL EN FALABELLA PERO SE FUERON DEL PAÍS, Y NO ME QUEDÓ MÁS REMEDIO QUE PONERME A INTERMEDIAR EN EL REPARTO DE LOS PLANES SOCIALES." (EMILIO PÉRSICO)

sábado, 28 de mayo de 2022

COMO HACER TODO MAL

El culebrón a cielo abierto por la suba del mínimo no imponible de Ganancias que terminó -por lo menos por ahora- ayer con los anuncios que hicieron en conjunto Alberto, Guzmán y Massa es uno de esos típicos casos -a los que el gobierno nos tiene acostumbrados- en los que se hace todo mal; de modo tal que, se resuelva lo que se resuelva, será a pura pérdida y dejará a todos descontentos.

Primero, plantear en público entre dirigentes del oficialismo una disputa en torno a un tema que, aunque para algunos sea un reclamo justo, parece anclado en la agenda del Frente Renovador del 2013, como si en el medio no hubiera pasado nada; incluyendo el macrismo y la pandemia. 

O como si el gobierno no tuviera asuntos más urgentes que atender, como el más del 50 % de la población bajo la línea de pobreza, o los trabajadores con empleo formal que igual son pobres, y no llegan a fin de mes, por la elevada inflación, en especial de los alimentos. Sí, ese tema que el gobierno comenzó anunciando una "guerra contra la inflación", para terminar diciendo que hay batallas que no tiene sentido dar, porque se sabe que se pierden.

Después, el presidente de la Cámara de Diputados (del cual ya dijimos algo hace poco acá) que está más preocupado por su agenda personal -a punto tal que "amenazó" al ministro de Economía con impulsar los cambios en Ganancias por ley- que por activar otros temas que preocupan de modo más acuciante a mucha más gente, como las modificaciones a la ley de alquileres.

Para seguir el ministro Guzmán tratando de posponer el mayor tiempo posible los cambios en Ganancias para garantizarse recursos y que cierren los números fiscales de cara a las revisiones del FMI, mientras se niega a incrementar los recursos por otras vías, por ejemplo cobrando retenciones más altas o impulsando en serio el impuesto que él mismo llamó "a las ganancias inesperadas".

Y para finalizar, el presidente y su vocera (la pregunta es quien sobra en la comunicación oficial: la vocera, o el presidente que no deja cagada por hacer cada vez que abre la boca), una diciendo que los cambios en Ganancias se posponían para más adelante, y el otro forzando los anuncios de ayer, apenas un día después, para contener a Massa; porque como ya se peleó con Cristina, no puede darse el lujo de pelearse también con él.

Hasta la escenografía de los anuncios transmite la idea de que las jerarquías políticas en el oficialismo no se corresponden con los roles institucionales, ni con los volúmenes electorales que cada uno aporta: el mismo Alberto que dijo esta semana en un reportaje - de  esos en los que va dejando jirones de su credibilidad e investidura - que un día de éstos se va a juntar con Cristina (cuyos reclamos viene ignorando sistemáticamente hace dos años), tardó menos de un día en protagonizar un acto con el presidente de la Cámara de Diputados, para contenerlo y darle el gusto.  

Postales de un gobierno a la deriva, como consecuencia de que quien debe conducirlo está a la deriva, y no es tanto que no tiene un plan, como que el que lleva adelante no es el que la gente votó cuando lo puso en el cargo. Un presidente que -por decir algo - propone un debate público sobre las retenciones en lugar de aumentarlas, cuando él mismo está diciendo que son el único instrumento eficaz que conoce para desacoplar los precios internos de los internacionales.

O que dice explícitamente - porque lo dice - que la agenda parlamentaria está en manos de la oposición, o que se reúne con los principales formadores de precios para pedirle que lo ayuden a controlar la inflación, como si a los tipos les diera lo mismo ganar más o menos plata, y no fueran los que la generan. Tuits relacionados:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero como se ve en la foto, tiene en un cuadro la foto de Bob Dylan. Eso cambia todo.
El Colo.

Anónimo dijo...

Cada tanto paso para ver qué todo sigue igual de bien