“Más de una vez me escuché decir que en la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida…"
“Vivir solo cuesta vida…”
El dolor nos parte, pero la música y la poesía van a permanecer.
El Indio se va de gira eterna, pero deja una marca cultural imborrable.
No solo poeta y cantante, fue constructor de un sentimiento colectivo que nos atraviesa, así como el pogo más grande del universo nos martilla el corazón.
Su obra es grandiosa y con el tiempo más grande se va a volver.
Dijo todo lo que había por decir, sin necesidad de decirlo directamente; y nos participó de su obra dejándonos la posibilidad de tomarla y recrearla, de imaginarla, de llenarla de contenido, nuestro contenido.
Con sus canciones dio, da y va a seguir dando voz a los heridos del sistema; himnos para cuestionar y combatir la alienación capitalista, para resistir. Nos mostró belleza donde el sistema ve marginalidad.
Lo suyo fue militancia.
Demostró que es posible autogestionar la contracultura.
Le dolían los dolores de los desposeídos. Amaba a Evita.
Estuvo al lado de Madres y Abuelas, denunció la violencia institucional y el abuso del poder policial (Walter Bulacio lo marcó a fuego), combatió la depredación de la casa común y a los gobiernos entreguistas, asumió la exposición de defender gestiones de gobierno que querían un país grande, con todos adentro.
Denunció la cárcel injusta y la proscripción de Cristina.
Duele mucho...
Y encima la noche se pone cada vez más oscura, va a haber que encontrar la luz en nuestro corazón.

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