LA FRASE

"PARA ANALIZAR SI REALMENTE HABÍA NECESIDAD Y URGENCIA PARA QUE EL PRESIDENTE DICTARA EL DNU 70 EN 2023 NOS VAMOS A TOMAR TODO EL TIEMPO QUE SEA NECESARIO." (HORACIO ROSATTI)

jueves, 27 de septiembre de 2018

DADY CONDUCCIÓN


Acá completo: 



LOS CIPAYOS Y EL SER NACIONAL


Si hubiera que juzgar por las reacciones sociales que generó la decisión del gobierno de Macri de volver a endeudar al país con el FMI y atarlo a sus designios económicos, pareciera que aquellos tiempos en los que Néstor Kirchner cancelaba la deuda del país con el organismo, y como consecuencia de esa decisión su imagen positiva en la opinión pública llegaba al tope; tanto como crecía el rechazo de buena parte de los argentinos a una institución a la que -con justicia- se asociaba como co-responsable de la implosión de la convertibilidad, y el estrepitoso fracaso del gobierno de De La Rúa.

Alguien podría acotar que lo constatado no sorprende, porque la misma llegada de Macri al poder por el voto popular está hablando a las claras de un indulto social a la Alianza, y sus principales protagonistas, entre ellos la UCR, y estaría en lo cierto.

Pero volvamos al Fondo: en pocos años pasamos de no deberles un peso y que cerraran su oficina en Buenos Aires (a tal extremo llegó su grado de alejamiento del proceso de toma de las decisiones económicas del país), a pedirles más de 50.000 millones de dólares, que pongan y saquen funcionarios del gobierno, y que el presidente nos pida que todos nos enamoremos de Christine Lagarde; lo cual -reiteramos- no sería tan grave como en sí mismo lo es, si no hubiera una parte importante de la sociedad argentina a la cual esas muestras de genuflexión le son indiferentes, y otra no menor, que las considera correctas, adecuadas o necesarias para que el país crezca y prospere.

Así, el decadente ballet de Macri en cada paso de su penoso desempeño reciente en los Estados Unidos (que incluyó un bochornoso discurso en la ONU en el que se sumó a la ofensiva imperial contra Venezuela), si bien genera rechazo y vergüenza ajena en muchos argentinos, es visto por otros con simpatía, o como el precio que hay que pagar para “volver al mundo”, lo cual es a su vez -parece- una condición sine qua non para tener destino y futuro como país.

Algo parecido ocurrió ya cuando, nada menos que en los festejos del los 200 años de la declaración de la independencia, Macri protagonizó aquel papelón del “Querido rey”, que quedará en la historia triste de nuestro país; y otros tantos episodios por el estilo, que se podrían citar, en estos tres años de gobierno de “Cambiemos”.

Con lo dicho hasta acá estamos anticipando opinión respecto a que no atribuimos todos los males del país al extranjero, a las grandes potencias y poderes económicos dominantes en la esfera internacional (que por supuesto aportan lo suyo a ellos), sino en nuestras propias falencias como sociedad; o por lo menos de una parte importante de la misma. Como decía Jauretche (a quien vamos a citar seguido en estos temas) “si es malo el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”.

Una vez más se nos propone como único futuro posible para el país un destino apendicular, rotulado como “inserción inteligente en el mundo”, pero que no es más que ofrecernos como paraíso fiscal, granero colonial y territorio liberado para la penetración del capital financiero especulativo, o la inversión multinacional depredadora. No parece haber en la mente de Macri, su gobierno y la coalición social y política que lo sustenta, más que ese estrecho rol para la Argentina.

La derecha argentina, llámese conservadora, liberal o neoliberal, tiene una larga tradición colonial que se remonta a los orígenes mismos de nuestra organización nacional (sustentada en una derrota nacional, la de Caseros, vendida como una gesta libertaria); y si se quiere ver más atrás, incluso a los tiempos de la Revolución de Mayo y las luchas por la independencia: siempre hubo en el país sectores que confiaron toda nuestra suerte a oportunas alianzas con el extranjero, en las que este imponía las condiciones, más que en las propias fuerzas y capacidades del país y de sus hijos, para labrar por sí mismos su propio destino.

El cipayismo es, entonces, casi una marca de fábrica de buena parte de la sociedad argentina, que atraviesa toda nuestra historia política y fue sistematizada teóricamente por Sarmiento en el “Facundo”, el Evangelio fundacional de nuestro complejo de inferioridad cultural; lo que Jauretche llamaba las zonceras de autodenigración, y que en tiempos más modernos está muy bien representado por Luis Solari, el personaje de Capusotto, que “no viajó pero le contaron”·como afuera hacen todo mejor que acá, siempre.

De allí viene también esa tara cultural de no confiar ni creer en nuestras propias capacidades si no son elogiadas o validadas desde el extranjero, o prestar atención todo el tiempo a “como nos ven desde afuera”; rasgo este compartido por muchos sectores de izquierda o “progresistas”. 

El cipayismo es entonces una cosmovisión cultural, con consecuencias sociales: se manifiesta en el deseo aspiracional de trabajar para una multinacional extranjera como símbolo de status social, o de sacar la doble ciudadanía para irse del país a la primera de cambio, el afán por obtener la “green card”, una beca o pegar un programa de intercambio cultural; comportamientos todos donde la línea entre el legítimo deseo de progreso o perfeccionamiento individual o familiar, y el abandono de todo compromiso con el país y su destino, se torna borrosa.

No hablamos, claro está, de aquel que se ve forzado a buscar otros rumbos empujado por la crisis y la falta de perspectivas, sino del que lo hace aun en tiempos de bonanza, y mientras tanto vive exiliado en su propio país, del que nada le gusta ni lo conforma, y por eso no ve con malos ojos que un gobierno le plantee como proyecto político dejar que otros decidan por nosotros, para poder así ser tal vez como esos otros.

Un rasgo constitutivo -por paradójico que parezca- de nuestro ser nacional, si tal cosa existe y puede ser aprehendida; un destino de país satelitario de un sistema de poder extraño y ajeno, una colonia cuyo rumbo definen otros, y que no depende de lo que nosotros queramos, sepamos o podamos hacer; porque nos han convencido que no podemos ni sabemos, y en consecuencia no importa lo que queramos. 

Mirá si nosotros vamos a ser capaces de lanzar satélites al espacio, o construir reactores nucleares, ni tan siquiera de tener nuestra propia marina mercante: Sarmiento (cuyo nombre lleva el buque escuela de nuestra Armada) se reía de la "ocurrencia de los gauchos al timón".

Como decíamos más arriba, una mentalidad arraigada entre nosotros, que presupone un pesado lastre social, político y cultural para la construcción de un gran país, un país que sea -como dicen las banderas originales del peronismo, sin ir más lejos- justo, libre y soberano. Y a ese país (he allí el desafío) hay que hacerlo con todos adentro, incluso con ese lastre de los que no quieren que seamos siquiera un país, digno de ese nombre.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

SIGAN HACIENDO CONTRATOS EN DÓLARES, NOMÁS


Varias veces hemos hablado acá de los costos para el Estado de hacer contratos en dólares, o pagaderos en pesos pero de acuerdo a la cotización del billete de verde; algo que en la provincia de Santa Fe y en las gestiones del socialismo es bastante frecuente.  

Hace uno días atrás en ésta entrada contábamos el caso de uno de esos contratos, en los que encima la provincia hacía uso de la opción para ampliarlo en la cantidad de cosas que compraba, sola opción que le costó (al tipo de cambio de ese momento) tener que desembolsar más de 84 millones de pesos adicionales.

Más tiempo atrás, les contábamos en ésta otra entrada el caso del mega-contrato para la instalación y puesta en funcionamiento de un sistema oficial integrado de comunicaciones oficiales con tecnología digital; que se adjudicó a la empresa BGH en más de 38 millones de dólares.

Se imaginarán ustedes lo que pasó cuando el dólar empezó a subir: sí, el contrato al Estado provincial le empezó a costar cada vez más caro.

Tanto que tuvo que reforzar las partidas para atenderlo con 100 millones de pesos, como muestran las imágenes del decreto que ilustran el post.


AÑOS EDUCANDO AL PERONISMO

BREVES FUNDAMENTOS DE LA CONDENA PENAL A LUIS CAPUTO


Tomaste deuda externa por montos siderales cobrando altas comisiones,  y llegaste a emitir un bono de deuda por 100 años. Te vas y te llevás las comisiones, pero nos dejás la deuda que pagaremos todos los argentinos.

CÓDIGO PENAL-Artículo 256: Será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años e inhabilitación especial perpetua, el funcionario público que por sí o por persona interpuesta, recibiere dinero o cualquier otra dádiva o aceptare una promesa directa o indirecta, para hacer, retardar o dejar de hacer algo relativo a sus funciones.

Desde el gobierno hiciste negocios personales con Lebacs y dólar futuro. Usando la información privilegiada que tenías como funcionario, ganaste en pocos meses más de 40 millones.

CÓDIGO PENAL- ARTICULO 268 . - Será reprimido con la pena del artículo 256, el funcionario público que con fines de lucro utilizare para sí o para un tercero informaciones o datos de carácter reservado de los que haya tomado conocimiento en razón de su cargo.

Hiciste que el Fondo de Garantía de Anses comprara Lebacs pagando una enorme comisión a un Fondo de tu propiedad, cuando Anses no tenía ninguna necesidad de recurrir a un intermediario para comprar esas letras.

CÓDIGO PENAL- ARTICULO 261. - Será reprimido con reclusión o prisión de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua, el funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo. Será reprimido con la misma pena el funcionario que empleare en provecho propio o de un tercero, trabajos o servicios pagados por una administración pública.

Fuiste socio de los fondos buitres a través de las tenencias de bonos argentinos que vos manejabas, y cobraste esos títulos a causa del arreglo de Macri con los buitres, arreglo del cual  fuiste principal protagonista y beneficiario.

ARTICULO 265. - Será reprimido con reclusión o prisión de uno (1) a seis (6) años e inhabilitación especial perpetua, el funcionario público que, directamente, por persona interpuesta o por acto simulado, se interesare en miras de un beneficio propio o de un tercero, en cualquier contrato u operación en que intervenga en razón de su cargo. Se aplicará también multa de dos (2) a cinco (5) veces del valor del beneficio indebido pretendido u obtenido.

Como mesadinerista de profesión, desde el Banco Central organizaste el canal de fuga de las divisas que llegaban al país a través del endeudamiento. Los miles de millones de dólares por los que nos endeudaste, terminaron en el bolsillo de tus clientes y amigos, entre ellos el Presidente.

El país perdió miles de millones en tu gestión. La toma de ganancias ilegales fue solo para vos y tus cómplices.

CÓDIGO PENAL- ARTICULOS 256, 261, 265 y 268.

martes, 25 de septiembre de 2018

EL PAÍS, BAJO EL CONTROL OPERACIONAL DEL FMI


Los que afirman que el gobierno de Macri tiene -como el Chapulín Colorado- todos sus movimientos fríamente calculados, deberán explicar el papelonazo de la renuncia de "Toto" Caputo al Banco Central mientras Macri pasaba la gorra entre los inversores en Wall Street y le hacía declaraciones de amor a madame Lagarde, Dujovne negociaba con la burocracia del FMI  un nuevo desembolso del organismo (que será bastante menor de lo anunciado, si es que llega), y el país está paralizado por una huelga general.

Un signo más de la descomposición del gobierno -si es que faltaran-, que dio por la borda con tres días de relativa tranquilidad cambiaria por el arribo de nuevos fondos especulativos, que movieron a Macri a lanzar su reelección desde las oficinas de bloomberg en Nueva york; otro síntoma de un tiempismo muy particular, por lo mal calibrado. 

Por cierto: con la nueva corrida que se disparó con la salida de "Toto", esos fondos perderán lo que esperaban ganar con su entrada a la bicicleta recargada de las LECAPS con interés mensual del 4 %, capitalizable; como le pasó en su momento a Templeton comprando los BOTES en plena corrida, para darle una mano a "Toto": entre tahúres ese tipo de joditas, más tarde o más tenprano, se pagan; el asunto acá es que es con la de todos.

Se va Caputo tras 100 días de gestión que quedarán en la historia: rifó 15.000 palos de las reservas que entraron como deuda con el FMI que habrá que pagar, para que los amigos pudieran fugar, y pese a eso, llevó el dólar de 20 a 40 pesos en ese lapso. Eso sí: multiplicó por dos su patrimonio, saliendo a tiempo de las LEBAC's para pasarse a verdes, al principio de la corrida; por lo que algún juez o fiscal dignos de ganarse el sueldo (si es que aun queda alguno que no responda a los dictados de la banda gobernante) debería asegurarse que tras haberse ido del gobierno, no pueda irse del país.

La salida de Caputo es consecuencia de la sorda pelea que venía librando con Dujovne y la burocracia del FMI por el uso de las reservas, que "Toto" regalaba baratas sin poder contener al dólar; pese a toda la batería de negocios alternativos que fue montando para engordar los bolsillos de los inversores, tarea en la que -habrá que decirlo- Dujovne lo asistió, sin fisuras. Porque en eso no hubo ni hay internas.

Ese contexto hace suponer (aunque con este gobierno nada puede darse nunca por sentado) que ahora las ventas del Central de dólares que no son suyos sino que debe devolver, se retacearán, y en consecuencia aun con un mercado acotado por la recesión (que merma las importaciones) y la no liquidación de los exportadores (eximidos de hacerlo por el gobierno), el billete verde se volverá a disparar, con las consecuencias conocidas: mayor inflación y en consecuencia empobrecimiento de los sectores de ingresos fijos (asalariados, jubilados).

Y también mayor posibilidad de default, porque el Estado necesitará cada vez más pesos, para comprar los dólares que necesita para pagar los vencimientos de la deuda. Lo que a su vez refuerza para el gobierno la necesidad de un ajuste en las cuentas públicas, que encuentra cada vez más resistencia social: el macrismo en su laberinto, que es ni más ni menos que lo que olfatearon los mercados, cuando le cortaron el crédito.

A través de Sandleris (uno de los gestores técnicos del acuerdo con el FMI) el Fondo asume directamente los comandos operacionales de la economía, porque los del país ya los tiene desde que Macri aceptó firmar el stand by: desde entonces para acá no vaciló en entregar primero a Sturzenegger (el tipo que mejor expresaba su pensamiento económico, si es que tal cosa existe) y ahora a Caputo, a quien admiraba por su habilidad para hacer negocios que incrementaran su fortuna personal; una cualidad sumamente apreciada en la escala de valores macrista, aun cuando quedó demostrado que no garantiza el éxito en el ejercicio de funciones públicas tan delicadas, como conducir el Banco Central.

Eso demuestra que Macri está dispuesto a entregar todo, con tal de permanecer a flote, tanto que incluso ha entregado la presidencia, sus atributos y sus potestades constitucionales para dirigir los destinos del país: como aconsejaba Rudi Dornbusch en los tiempos de Anne Krueger, el país está hoy en manos de una buocracia (la del FMI) desprestigiada aun en los países centrales que suelen recomendar seguir sus políticas, que supervisará sus cuentas disponiendo hacia donde va cada peso que salga de ellas.

Un FMI que ya no será -como pensó Macri- el prestamista de última instancia que supla el auxilio financiero que provenía de los mercados, que le cerraron el grifo, sino (como viene siendo en sus últimas intervenciones en contextos de países en crisis) el síndico de la quiebra, cuyo objetivo exclusivo es administrar el patrimonio del deudor, para garantizar que puedan cobrarse de él los acreedores. 

En ese marco deberán leerse todos los sucesivos acuerdos que de ahora en más se anuncien, incluso si contemplaran más desembolsos de fondos: ahora se entiende tanta insistencia en meter en el presupuesto una cláusula tramposa para poder negociar otro "megacanje" de deuda, endosándole la cuenta al gobierno que suceda a Macri.

El peor gobierno del que se tenga registro de memoria en tiempos democráticos ha batido su propio récord: el año pasado sepultó la meta de inflación prevista en el presupuesto a las 12 horas de que el Congreso lo aprobara, en aquella célebre conferencia de prensa de los cuatro fantásticos, de los que hoy solo dos siguen siendo parte del gabinete. Ahora pulverizó la inverosímil estimación del precio del dólar contenida en el proyecto de presupuesto para el año que viene, antes de que el Congreso comenzará a analizarlo siquiera en comisiones: ¿quedará aun algún "opositor responsable" dispuesto a votar ese mamarracho?

Con todo y su importancia, estos son los detalles si se quiere técnicos y económicos del asunto, pero los más graves son los políticos e institucionales: Macri hace rato ya que no gobierna sino es gobernado, y como viene advirtiendo entre otros Artemio López, ingresamos en una espiral indetenible de disolución del poder político, y de la autoridad presidencial.

Como consecuencia de ello el país, que ya está sumido en una profunda crisis económica y social, se asoma al abismo de una crisis institucional; porque la descomposición del gobierno transcurre a una velocidad infinitamente superior a la de la articulación de una alternativa opositora en condiciones de hacerse cargo de sus destinos; y con un calendario electoral que parece distante años luz, medido en términos de la magnitud de esa crisis.

BOLETÍN EURNEKIÁN


¿Cuántas posibilidades hay de que en un mismo día (y justo un día de paro general, cuando todos están en otra cosa), y en la misma edición del Boletín Oficial, se conozcan dos decisiones de dos organismos distintos del mismo gobierno, que favorezcan a un mismo grupo empresario? 

No muchas, ¿no? Bueno, eso es justamente lo que pasó hoy con el amigazo Eduardo Eurnekián (con Macri en la foto de apertura) y dos de sus empresas emblemáticas.

Primero su petrolera y gasífera Compañía General de Combustibles (CGC) obtuvo una autorización para exportar gas a Chile de la ahora Secretaría de Energía (antes ministerio), por Resolución 12/18 (completa acá); en el marco del régimen del polémico Decreto 893/16, legado de la gestión Aranguren.

Polémico porque el negocio de la exportación de gas (posible ahora porque mermó el consumo interno, por la caída de la industria, y hay excedentes) consiste en vendérselo a las plantas chilenas de la canadiense Methanex (la principal empresa mundial en su ramo), para luego reimportarlo como metanol desde allí, para que las petroleras que operan en el país lo incorporen al corte obligatorio de biocombustibles de sus naftas.

Ayer salieron en el Boletín Oficial otras dos autorizaciones de la Secretaría de Energía bajo el mismo régimen, uno para Total Austral, y otra para Panamerican Energy (PAE) de Bulgheroni, con lo cual alguno podría pensar que Eurnekián no hizo más que entrar en un negocio donde ya había otros jugadores.

Sin embargo, ése no fue el único beneficio que obtuvo del gobierno de Macri por estos días: en el mismo Boletín Oficial de hoy, como decíamos, aparece la Resolución 849 del Ministro de Transporte Guillermo Dietrich (completa acá), uno de los sobrevivientes de la poda de ministerios que hizo Macri hace poco.

Por la resolución se transfiere al ámbito de la concesión de Aeropuertos Argentina 2000 (la empresa de Eurnekián que explota desde 1997 la mayoría de los aeropuertos del país) los espacios del aeródromo de El Palomar que el Estado nacional reformó a través de obras encaradas por la cartera de Dietrich; para transformar lo que era una base aérea militar, en un lugar desde el que pueden operar las líneas aéreas low cost como Avian (de la famiglia presidencial) o Fly Bondi.

Para que se entienda: el Estado le amplió el negocio a Aeropuertos Argentina 2000, poniendo plata en obras en una estación aérea que la empresa no explotaba hasta ahora, y que podrá pasar a hacerlo por decisión de ese mismo Estado, pero sin poner un peso. 

Hace unas semanas Eurnekián también se había quedado con dos de los seis corredores viales de rutas nacionales licitados bajo el sistema PPP (Participación Pública Privada), a través de su constructora Helport.

Digan que el hombre quedó mencionado en la causa de los cuadernos como uno de los que pagaron coimas durante el kirchnerismo, si no le entregaban las llaves de la Casa Rosada. Aunque pensándolo bien, no las necesita.