LA FRASE

"PARA ANALIZAR SI REALMENTE HABÍA NECESIDAD Y URGENCIA PARA QUE EL PRESIDENTE DICTARA EL DNU 70 EN 2023 NOS VAMOS A TOMAR TODO EL TIEMPO QUE SEA NECESARIO." (HORACIO ROSATTI)

miércoles, 29 de mayo de 2019

FINAL CANTADO


* Ratificando su pertenencia a "Cambiemos", la UCR hizo lo mismo que viene haciendo no desde la convención de Gualeguaychú de 2015, sino desde 1945: organizar el polo opositor al peronismo, la bestia negra populista, o formar parte de él.

Y lo hizo por las mismas razones por las que entonces formó la Unión Democrática: presentando la defensa de los valores y posiciones de una sociedad conservadora que se resiste a los mínimos cambios que impone la modernidad para hacerla más justa e inclusiva, como la abnegada salvaguarda de las instituciones de la república amenazada por el totalitarismo. El olor a naftalina ideológica que sale de las boinas blancas apesta.

* Confirmando que competirá en la interna presidencial de "Alternativa Federal", Massa ratificó que hará lo mismo que viene haciendo desde que en el 2013 formó el Frente Renovador: generar una vía de fuga de votos del kirchnerismo y sus apoyos en los sectores mayoritarios del peronismo, para impedirle el retorno al poder.

El gran interrogante es cuanto es su peso real en votos, que fue en declive desde el 43 % en PBA en 2013 (en alianza con el PRO, y teniendo a Felipe Solá), al 21 % nacional en 2015 (en alianza con De La Sota), para terminar en el 11 % de la PBA en 2017, más o menos un 4 % nacional. Habrá que ver en que otras provincias puede pescar votos, cuando sus armados fueron tras el peronismo unido tras haber sido ampliamente derrotado cuando fue por afuera (como en Santa Fe o Entre Ríos), en alianza con "Cambiemos" (como en Mendoza o Jujuy), o colgado de los votos de otro (el aporte de De La Sota desde Córdoba).

* La apuesta de Massa y de "Alternativa Federal" es la misma de siempre, la misma de Lavagna y la misma que el propio Lavagna ensayó en 2007, en pleno kirchnerismo; construir una "tercera vía" capaz de captar votos de la "ancha avenida del medio", o de "los dos lados de la grieta". Sostener esa posibilidad a partir de acuerdos con fuerzas provinciales (como el socialismo santafesino, el "cordobesismo" de Schiaretti o el MPN) con presencia en distritos donde Cristina y hasta Macri (como en Córdoba) miden mejor que el propio Massa o cualquier contrincante suyo en "Alternativa Federal", parece bastante voluntarista.

* Macri será (como todo lo hacía indicar) el candidato del oficialismo, en primer lugar porque de bajarse se convertiría al instante siguiente en un "pato rengo" sin capacidad de intervención política, hasta el final de su mandato. La ficción de la reelección lo sostiene, tanto como los dólares del FMI. Por otro lado, "Cambiemos", más que una coalición política, es una sociedad con un accionista mayoritario (el PRO), cuyas acciones están escrituradas a nombre de un solo socio (Macri). 

Concederles a Vidal o Rodríguez Larreta la autonomía política suficiente como para cuestionar ese liderazgo o sustituirlo, es tan ingenuo como suponer que alguno de los dos (en especial la gobernadora) pueden salvarse del incendio electoral que viene abrasando al oficialismo desde que empezó la ronda de elecciones provinciales. Para peor, la asamblea de accionistas minoritarios (léase la convención nacional de la UCR) acaba de ratificarle la confianza al dueño y CEO de la firma, con algunas manifestaciones para que consten en actas.

* Tanto "Cambiemos" como "Alternativa Federal" y por que no Lavagna (¿estará dispuesto a seguir hasta el final  con su aventura?) sueñan con reconstruir el "partido del balotaje" del 2015, y capitalizarlo, para impedir un triunfo del kirchnerismo en primera vuelta, y derrotarlo en la segunda. Además de las dificultades para conseguirlo cuando parten dividiendo en tres espacios lo que hasta acá eran dos (Cambiemos y el massismo), el contexto es muy distinto; justamente porque pasó Macri y el gobierno de "Cambiemos", con los resultados desastrosos admitidos hasta por los radicales que votaron por seguir en la coalición oficialista.

Lo tengan o no en claro, apostar por otro balotaje para ganarle al kirchnerismo como hace cuatro años, no puede tener otro resultado práctico que continuar las mismas políticas del actual gobierno, por otros cuatro años más. Siendo "oposición responsable" (en el caso de Massa y "Alternativa Federal") o proponiendo simplemente "saltar la grieta" (como Lavagna), se han ganado esa percepción social, que se nota en las encuestas.

* Si se prestaba atención a las señales y no tanto a las especulaciones, era posible advertir como acabaría más o menos la cosa: hoy apuestan al balotaje los que coincidieron en aportar sus votos para aprobar la ley que permite los aportes de las empresas a las campañas de los políticos, y los que protegen a la mafia judicial de los Bonadío, Stornelli y D'Alessio, sea explícitamente (como el macrismo), con su silencio (Massa), o aprestándose a juntar fuerzas para hacer avanzar el enjuiciamiento de Ramos Padilla en el Consejo de la Magistratura, como Pichetto y Camaño.  Es decir, la construcción de un dispositivo de poder político que no dependa de los votos, ni la fortaleza electoral.

Y por si hicieran falta más pruebas, el oficialismo ampliado (Cambiemos, más Pichetto y el hermano de Urtubey) trataron de colar una tanda de jueces por la ventana, y volverán a intentarlo apenas puedan. El paso del tiempo pone en su justo lugar la "unidad panperonista" en el Consejo de la Magistratura, muy sobrevalorada por algunos, en nuestra modesta opinión. 

* Siendo el kirchnerismo desde el 2015 la principal oposición (por vocación propia, y por elección del gobierno), es absolutamente coherente con la lógica del proceso que sea en torno suyo y a Cristina que se construyera el polo opositor más amplio para darle una salida política y electoral a la crisis generada por Macri y el gobierno de "Cambiemos". Como dijimos hace tiempo, la dinámica de los hechos fue clara, y determinó que cada uno terminara estando donde quería estar.

El kirchnerismo y en especial Cristina, fueron los primeros en entender (no sin esfuerzo) que no se podía simplemente volver al 2003, porque pasó Macri: hicieron autocrítica en acción, pero de su gobierno y si alguno lo quiere ver así, de la derrota del 2015. No de su rol opositor, eso lo tuvieron que hacer otros, a las apuradas y sin convicción. Por eso terminaron donde terminaron, que es donde habían empezado. 

* El gesto de Cristina corriéndose de la candidatura presidencial aceleró los tiempos, del espacio propio y de todos: en menos de dos semanas desde el anuncio de la fórmula y cuando aun faltan dos semanas para el cierre de las alianzas, las principales incógnitas están despejadas. Lo cual deja claro quien tiene peso en el panorama político nacional, y quienes dependen de los movimientos de otros.

En ese marco se instaló en Buenos Aires la candidatura de Kicillof, el candidato militante que se construyó a si mismo, y terminó imponiéndose por su propio peso, más que por el dedo de Cristina. Para los que gustan de los paralelismos, no es Aníbal (que cargaba con la cruz de su demonización mediática) y deberá enfrentar como él a Vidal, pero a la Vidal que gobernó (desastrosamente), y peor aun: a la que le tocó compartir el gobierno con Macri. Su candidatura y la fórmula bonaerense son también una consecuencia política natural de lo que cada uno hizo o no, durante estos cuatro años.

* El kirchnerismo pasó de Scioli, el "candidato que más medía", impuesto por "el peronismo realmente existente" como les gustaba decir por entonces a algunos, a Alberto Fernández, el candidato que no medía nada pero pasó a medir todo, porque lo eligió Cristina, que es realmente "la que más mide"; con la amplia aceptación del "peronismo realmente existente", que advierte con pragmatismo que pueden ganar. Y Cristina no es Zannini, sino ella misma, con su rostro y su nombre en la boleta.

Además y a diferencia del 2015, el kirchnerismo no gobierna, con el desgaste y los errores que inevitablemente se terminan cometiendo cuando se gestiona el gobierno 12 años: más aun, los movimientos de Cristina desde que dejó la Casa Rosada dejan entender a las claras de que tomó debida nota de cuales fueron, y como resolverlos, en lo que de ella dependiera. Pero la gran diferencia es que hoy gobierna Macri, y la brutalidad de sus políticas pone otro lente para mirar la realidad, y las perspectivas electorales: la posibilidad de ganar en primera vuelta, e incluso en un eventual balotaje, está a la vuelta de la esquina; es cuestión de ser inteligentes para poderla aprovechar.

martes, 28 de mayo de 2019

ESTAMOS CON USTED MINISTRA,.....


...no vamos a permitir que la prensa inescrupulosa le haga bullying.

¡Fuerza Pato!

APOSTEMOS...


....a que en breve conocemos un informe de la CEPAL dando cuenta de lo extraordinarias que son "las políticas activas del gobierno de Santa Fe para favorecer a los sectores productivos", o algo por el estilo.


Eso sí, con esa costumbre de vestir a un santo desvistiendo a otro, las partidas para pagarle sus servicios a la CEPAL salieron de "Transferencias" (subsidios) destinados a la industria para -por ejemplo- los parques industriales.

En fin, todo no se puede: 


CENTRALIDAD


Desde que se supo que Cristina lo eligió como candidato a la presidencia, todos los medios le piden a Alberto Fernández definiciones sobre todo: la deuda externa, la relación con el FMI, la política exterior, la relación con los medios, la justicia, la corrupción, la situación de los presos políticos, un posible indulto a Cristina, la economía, las tarifas, la despenalización del aborto, el futuro gabinete, la relación con el kirchnerismo, y la lista sigue.

Y si sobre algo no da definiciones, las inventan y listo: la idea es presentarlo no como el candidato que eligió Cristina sabiendo que hay cosas en las que piensan distinto, sino como una marioneta suya (en una versión), o alguien completamente distinto y ajeno al kirchnerismo, que la dejara de lado apenas pueda, en la otra.

Para eso e inmunes al fracaso ostensible de no haber visto venir su nominación, se basan en brumosas e incomprobables “fuentes cercanas al candidato”, el subterfugio al que suelen acudir cuando no están dando información, sino traficando carne podrida, para operar política e influir en los acontecimientos, y las preferencias del electorado; más que nada el kirchnerista, sobre la base de instalar la idea de que están apoyando a un candidato que al final, los va a cagar.

Pero la cuestión es que, de golpe, todos tienen interés y ansiedad por conocer lo que piensa y lo que hará el candidato de los que no volvían más, porque estaban definitivamente condenados al ostracismo político, o a la cárcel. Y no solo los medios o sus periodistas: también los empresarios o inversores, del país y del exterior.

A Macri, en cambio, no le preguntan que hará porque ya lo saben, porque él mismo lo dijo: más de lo mismo, pero más rápido; o sea, peor. En general le preguntan y se preguntan y preguntan si será candidato, o por qué no se baja, para evitar perder, lo que no es un dato menor.

Tampoco a Lavagna o al Cuarteto Leo de “Alternativa Federal” les preguntan que harían si llegaran al poder, con cualquiera de los temas de la realidad nacional sobre los cuáles sí les interesan las definiciones de Alberto Fernández: a ellos solo les preguntan si van juntos o separados, en el armado opositor con el kirchnerismo y la mayoría del PJ, o en el armado oficialista en un “Cambiemos” ampliado. Eso, y como resolverán sus disputas internas: si con PASO, por “consenso”, o como.

Uno podría inferir -con escaso margen de error- que es porque dan por descontado que, de llegar al gobierno, no harían nada muy distinto de lo que está haciendo el macrismo; sobre todo porque algunos de ellos (como Pichetto o Sciaretti) se han desvivido en gestos para demostrar que eso es efectivamente así.

Ni que hablar que nadie les pregunta a los candidatos de la izquierda que harían si llegar al gobierno, por varias razones, a saber: contestarían exactamente lo mismo que vienen diciendo desde 1983 (inmunes a los diferentes contextos), y nadie ven su sano juicio computa siquiera esa posibilidad; de modo que sería perder el tiempo.

Si a lo dicho se le suman los ataques de todo tipo (denuncias judiciales y mediáticas incluidas) que ha empezado a recibir AF desde que se supo que será el candidato del frente encabezado por el kirchnerismo y la mayor parte del PJ, la conclusión es bastante clara: lo apuran con definiciones y le pegan, porque puede ganar. Es más, si nos apuran diremos que es porque ya está ganando.

Alguno con mayor precisión lo llamaría “centralidad política”. Ese es el dato relevante, lo demás es cotillón.

lunes, 27 de mayo de 2019

EL GOBIERNO, SIEMPRE ATENDIENDO A LAS NECESIDADES BÁSICAS INSATISFECHAS


PREMIO ESPECIAL PARA EL ÑOCAJE


En sus 12 años de gobierno el socialismo se caracterizó no solo por sostener un nutrido plantel político, sino por tenerlo bien pagado: “Si hay miseria que no se note”, pareció ser la consigna, que va a contramano de la imagen de austeridad que sus dirigentes dan o pretenden dar en público.

Esa característica se nota en primer lugar y como lo dijimos muchas veces acá, en la cantidad de componentes de esa planta política: a la fecha y de acuerdo con los últimos datos disponibles, tiene 1067 miembros, resultado de sumar 592 Autoridades Superiores (funcionarios propiamente dichos) y 475 Personal de Gabinete (asesores, coordinadores). Para comparar, el último gobierno del PJ (el segundo mandato de Jorge Obeid) terminó con un plantel político de 270 funcionarios. (*)

Y a cada uno de esos 1067 funcionarios (comenzando por el propio Gobernador) les “engancharon” los sueldos a las paritarias de los agentes estatales, de modo tal que cada vez que estos obtenían un aumento, los funcionarios políticos se colaban, con el mismo porcentaje; y la última paritaria no fue la excepción: el Decreto 840 del 25 de abril (la semana previa a las PASO) aprueba la política salarial, y por el artículo 11 la traslada en el mismo porcentaje de aumento a las Autoridades Superiores y el Personal de Gabinete.

Pero hay más: el artículo 20 del mismo decreto fijó el valor del viático diario para el personal a partir del 1º de marzo en $ 2351,06 y a partir del 1º de junio en $ 2414,03. Como en el caso de los funcionarios esos montos se incrementan en un 30 %, a partir de marzo (o sea, en plena campaña de las PASO) percibieron por cada viático que hicieron $ 3056,38; y a partir del mes que viene (o sea, en la recta final de la campaña para las elecciones generales) pasarán a cobrar $ 3138,24, por día de viático.

Claro que los funcionarios políticos del gobierno provincial (en especial los que son de Rosario u otros puntos de la provincia y no de la ciudad de Santa Fe) tienen otros beneficios, como los “Gastos de manutención propios de la responsabilidad jerárquica” creados por Binner por los Decretos 259 y 267 del año 2008: el 3 de mayo pasado (o sea, la semana posterior a las PASO) y por el Decreto 1007 Lifschitz aumentó los montos diarios que perciben los distintos funcionarios por esos conceptos.

Los nuevos montos significan un aumento del 24,54 % respecto a los fijados por el Decreto 844/18, a partir del mes de agosto del año pasado, y quedaron en los siguientes valores: Gobernador y Vicegobernador $1612, Ministros, Secretarios de Estado y Fiscal de Estado $ 1.273, Secretarios Ministeriales $ 1120, Subsecretarios Ministeriales $ 1086, Directores Provinciales y Secretarios Privados $ 747, Asistentes Técnicos y Asesores $ 645.

Es necesario tener presente un dato clave: esos montos deben multiplicarse en todos los casos por veinte (20) para determinar el monto mensual que cada uno de los funcionarios citados cobra junto con sus haberes, porque así lo estipulan los decretos de Binner que crearon el “beneficio”; y deben sumarse a su vez a los viáticos (porque no son incompatibles), y al sueldo en sí, aumentado en la misma proporción que el aumento otorgado a los agentes estatales, invariablemente en cada paritaria.

Como los planteles de fútbol que arreglan los sueldos por un lado y los premios por el otro de acuerdo a los resultados, Lifschitz  se quiso asegurar que la ñocada socialista eche el resto en el tramo final de la campaña, para intentar revertir el resultado de las PASO, y no perder el gobierno de la provincia después de 12 años. A lo mejor estos datos ayuden a entender la virulencia de algunas campañas instaladas por estos días en las redes sociales: no se trataría de un voluntariado, digamos.

(*) La imagen de apertura de una reunión del gabinete provincial podría ser apócrifa.

NINGÚN ERROR



¿En serio quieren que creamos que la no inclusión de 430.000 jóvenes mayores de 16 o que los cumplirán el día de la elección fue "un error" del RENAPER (Registro Nacional de las Personas), que no comunicó las altas a la Cámara Nacional Electoral?

¿Justo en uno de los sectores en los que, según la unanimidad de las encuestas que circulaban hasta que se supo la fórmula "FF" Cristina le sacaba la diferencia más amplia a Macri en intención de voto?

¿Quieren que creamos que se equivocaron en eso los mismos que habilitaron por decreto el voto por correo de los residentes en el extranjero, donde la situación es a la inversa y la mayoría votarían por el actual gobierno?

¿Tan por boludos nos toman?

Vienen manejando el proceso electoral más viciado desde el retorno a la democracia, cambiando a su favor las reglas de juego en medio de la campaña, desde el decreto que prohibió las colectoras (recurrido en la justicia), hasta la ley que a pocas semanas del inicio de la campaña redujo a la mitad los espacios gratuitos de publicidad en los medios audiovisuales y -más grave aun. permitió el aporte de las empresas a los partidos políticos.


Todo indica que el gobierno más flojito de papeles democráticos desde 1983 intentará malversar la voluntad popular (que supone esquiva, y con razón), por todos los medios a su alcance; y que no aceptará mansamente el pronunciamiento de las urnas.

Por eso en lugar de preocuparnos tanto por las roscas, los cierres, las listas, las fórmulas y las alianzas que se dirimen en otros ámbitos, hagamos nosotros la parte que nos toca: por lo pronto y de acá al miércoles que viene (plazo hasta el cual se puede hacer el reclamo) asegurómonos de que todos los mayores de 16 años que quieran votar que conocemos, puedan hacerlo; y que los que no quieren, quieran, y nos voten.

Y después, además de militar en la campaña a nuestros candidatos, a fiscalizar, con compromiso militante, en las PASO, en la primera vuelta y todas las veces que haga falta.

A garantizar un triunfo tan amplio y contundente, que no deje lugar para ningún intento de fraude, del tipo que sea.

En estas cuestiones, ellos no cometen ningún error: todo lo que hacen está perfectamente planeado, y van a avanzar todo lo que les permitamos. Nosotros tampoco podemos darnos el lujo de cometer ninguno, porque para ganar no sobra ningún voto: todos son necesarios.