LA FRASE

"PARA ANALIZAR SI REALMENTE HABÍA NECESIDAD Y URGENCIA PARA QUE EL PRESIDENTE DICTARA EL DNU 70 EN 2023 NOS VAMOS A TOMAR TODO EL TIEMPO QUE SEA NECESARIO." (HORACIO ROSATTI)

martes, 25 de septiembre de 2018

TODO BUSCA SU LUGAR


Mauricio Macri ganó las elecciones y llegó al gobierno -también- con el voto de muchos trabajadores, y con el apoyo más o menos disimulado de muchos dirigentes sindicales, que creyeron en "la necesidad de un cambio" y en algunas promesas electorales, como la eliminación del impuesto a las Ganancias. Se creía entonces en un Macri "desarrollista", que como empresario provenía de la industria, y no pocos suponían que encarnaba un proyecto en el que había lugar para esa industria, y dentro de ella, para su correlato sindical. El caso del SMATA y el "plan de un millón de automóviles" es arquetípico al respecto.

También se suponía que su triunfo representaba el ocaso definitivo del kirchnerismo y de Cristina, y el surgimiento de un "peronismo moderrno, competitivo y funcional", donde parte de ese sindicalismo recuperaría un lugar de protagonismo que había perdido. Macri gozaba además de amplios apoyos dentro del empresariado (incluso del vinculado al desarrollo del mercado interno), donde no pocos compartían -por ejemplo- la necesidad de "sincerar las tarifas de los servicios públicos". 

Se creía a pie juntillas en el discurso oficial sobre que un gobierno "pro mercado" convocaría -por su sola presencia- la tan ansiada lluvia de inversiones que hiciera posible el crecimiento, sobre la base de no retroceder en los avances conseguidos durante el kirchnerismo. 

No es preciso aclarar que en los casi 34 meses que lleva Macri de gobierno, nada de eso sucedió, porque las predicciones de la "campaña del miedo" fueron superadas por los crudos indicadores de la realidad: la inflación más alta desde 1991, el salario más bajo en términos de poder adquisitivo desde el 2002, el PBI per cápita más bajo desde el 2007, el desempleo más alto desde el 2005, la capacidad instalada ociosa de la industria más alta desde el 2002, y una distribución del ingreso severamente empeorada desde el 2015.

El fracaso estrepitoso del modelo de valorización financiera, o su éxito rotundo en términos de pulverizar el salario y subir el desempleo para disciplinar los reclamos de la fuerza laboral, terminaron empujando a la calle a los sindicatos; y a Macri a hacer el triste papel del millonario mendigo, suplicando apoyos en el FMI y en Wall Street para evitar el defáult de la deuda cien veces negado, y para conectar al modelo a un respirador artificial de fondos especulativos, que le permita llegar con algo de aire a las elecciones de renovación presidencial.

El módico éxito (por no decir rotundo fracaso) de su viaje se vio reflejado ayer en la bolsa, el dólar y el escepticismo que crece al interior del empresariado: desde la propia UIA hablan ahora de pesificar las tarifas de los servicios públicos, y suspender por 180 días los aumentos; y el gobierno saca de la galera el swap de monedas con China que heredó del kirchnerismo y antes desacreditó, para reforzar las reservas del Banco Central frente al magro refuerzo (muy por debajo de las expectativas previas) de los fondos acordados con el FMI: un grosero bandazo no exento de connotaciones estratégicas, de un gobierno que hasta ayer ataba su suerte al alineamiento sin fisuras con los objetivos políticos de los EEUU y su administración.

Ayer medio millón de personas coparon la Plaza de Mayo anticipando la contundencia del paro convocado para hoy, por una conducción de la CGT cuya pasividad la llevó hasta acá a dilatar todo lo que pudiera la adopción de medidas de fuerza, o a anunciarlas con tiempo para descomprimir la protesta social, y tener tiempo para negociar algo con el gobierno a cambio de posponerlas o desactivarlas.

Una estrategia que se vio superada desde adentro, por la presión de la Corriente Federal de los Trabajadores primero, y del flamante FreSiMoNa después; los nucleamientos de los sectores más combativos del sindicalismo tradicional encabezados por Moyano y Palazzo que ganaron la calle junto a las dos CTA, precedidos de un documento con fuertes definiciones políticas en el acto de Ferro, y con la exigencia de que el paro sea el inicio de un plan de lucha más extendido.

Esos mismos sectores sindicales vienen acentuando sus contactos con el kirchnerismo, en paralelo con el reacomodamiento silencioso de piezas al interior del peronismo, con eje en Cristina o por lo menos, sin bolilla negra para ella. El dato central es la novedad de un sector importante del sindicalismo apurando a la política no tanto por un lugar en las listas electorales (sin perjuicio de que la exigencia se plantee naturalmente) como era tradicional, sino por la conformación de una alternativa electoral capaz de desplazar del poder a Cambiemos, para imponer otro programa económico y social más acorde con los intereses de sus representados.

En esa clave hay que leer las declaraciones de Pablo Moyano convocando a Sergio Massa a una interna amplia del peronismo "con todos adentro", o casi todos: no es un dato menor que se entienda y se diga que algunos (como Urtubey) juegan a otra cosa, admitiendo aun sin decirlo que los rótulos tradicionales (como "peronismo") ya no representan necesariamente lo que representaban. Algo parecido está sucediendo hacia el interior de los movimientos sociales, y el replanteo de su relación con el gobierno, con el kirchnerismo y con Cristina.

Con la crudeza del modelo de valorización financiera desplegando los efectos que le son propios y al paso acelerado de la crisis, las cosas se acomodan y clarifican: del sueño de Durán Barba de un electorado votando por sensaciones y emociones y no en defensa de sus propios intereses, a una sociedad (o por lo menos buena parte de ella) que demuestra que está viva y dispuesta a ganar la calle en defensa de sus derechos; marcándole un límite al gobierno al mismo tiempo que le exige a la oposición estar a la altura de las circunstancias.

Un gobierno con fuerte sesgo de clase, que ejecuta un duro programa de revancha social, termina donde debía terminar: ganándose la oposición del conjunto mayoritario del sindicalismo, con sus matices, y con la sola excepción de los desclasados tíos Tom de la oligarquía de las 62 organizaciones peronistas, el sello que manejara hasta su muerte el "Momo" Venegas: hablemos de siglas vaciadas de contenido.

El nuevo acuerdo que se apresta a anunciar el gobierno con el FMi para llegar a marzo y a las elecciones, supone una necesaria estación en la discusión del presupuesto en el Congreso; donde lo que está en juego es en esencia el paso de un goteo o desangramiento económico y social diario de despidos, recorte de derechos y pérdida de los salarios, a la consagración de reformas estructurales regresivas de las que luego sea más dificultoso retroceder en el retorno de un gobierno popular, como sucedió en los 90' con los cambios del menemismo.

De allí que no se trate simplemente de aprobar un presupuesto para darle a una administración una herramienta "de gobernabilidad", y que el rol que jueguen al respecto Massa y el "peronismo racional" sea crucial. Al respecto, nos permitimos ser más escépticos que Pablo Moyano respecto al rol que termine jugando el Kennedy de Nordelta, que hace rato juega su propio juego, que no es el mismo que el nuestro; pero acaso la realidad nos desmienta, hay que esperar para ver, pero los antecedentes no le jugan a favor: ver sin ir más lejos, lo que dicen acá.

Como fuere, el partido no está terminado ni mucho menos, pero el resultado está abierto: mientras decrecen los apoyos al gobierno en la sociedad civil, la calle y el palacio se enfrentan a una disyuntiva: o profundizan su disociación como en el 2001, o uno termina reflejando de algún modo el pulso de la otra, para conservar legitimidad y no acelerar la crisis política.

lunes, 24 de septiembre de 2018

LA CULTURA CIERRA GRIETAS


¿Dónde habíamos leído antes tanta saraza para justificar no hacer licitación pública y contratar directamente a una empresa "por la extraordinaria complejidad" de lo que hay que hacer, la "excepcional capacidad técnica" que requiere y coso?


Y ahora contratan acá, para el "Museo de la Constitución" a la misma empresa que contrataron para el Monumento a la Bandera de Rosario.

Esto otro también tiene un aire familiar:


¿De dónde nos suena el nombre de esa empresa Dinalight, que Corral contrató para instalar pantallas LED en toda la ciudad?


¿Ven como la cultura termina cerrando la grieta, en este caso entre radicales y socialistas? 

¿LE LLEGÓ EL AJUSTE AL DURÁN BARBA DEL SOCIALISMO?


La crisis avanza impiadosa, y se devora todo a su paso: ahora le tocó nada menos que al Durán Barba del socialismo (más información acá), al que como pueden ver en el decreto de apertura, volvieron a contratar hasta febrero del año que viene.

Pero con una merma del 5,3 % en sus honorarios, en relación al contrato anterior vigente, por el que cobraba casi 79.000 pesebres mensuales.

¿La necesidad tiene cara de hereje y el hombre agarró igual porque pinta malaria, o es su módico aporte al equilibrio de las cuentas públicas santafesinas.

Como sea, esperemos que esto no lo coloque por debajo de la línea de pobreza. 

A menos que de junio para acá haya ligado una cláusula gatillo.

ENGORDARÁN LOS SOBRES


La planilla de apertura está sacada de los anexos del proyecto de presupuesto nacional para el año que viene que acaba de enviar Macri al Congreso; en la parte que refiere a la Jefatura de Gabinete, más concretamente la Secretaría de Comunicación Pública de su dependencia, que es la encargada de distribuir la pauta publicitaria oficial en los medios.

Como ven en el recuadro, contará para esos fines con algo más de 2458 millones de pesos, lo que representa en relación a la disponible para este año (de 1800 millones) un aumento del 36,56 % interanual, más o menos en línea con la inflación.

Por fuera de esto, la "torta" publicitaria oficial se complementa por ejemplo con los 200 millones de que dispone a esos fines la ANSES (donde hubo una poda, porque este año tuvo 350 millones de pesos para publicidad), más las empresas del Estado, el Banco Nación y algún otro ente manejado por el Estado nacional.

Eso claro está, hablando de pauta en blanco. Los sobres de la AFI son otra cuestión, y para eso nos remitimos a éste otro cuadro del presupuesto:


Como ven, en el presupuesto de la AFI la mayor parte se lo llevan los gastos en personal, y veíamos acá que los cargos correspondientes no figuran en el presupuesto; con lo cual un periodista -por ejemplo- bien podría revistar allí sin que lo sepamos.

Pero aunque así no fuera, y luego de que por decisión de Macri (que por Decreto 656/16 derogó el Decreto 1311/15 de Cristina) todos los gastos de la AFI volvieron a ser reservados y por ende exentos de la obligación de rendir cuentas, hay otro rubro que viene creciendo año tras año, desde el 2015: "Otros Servicios" (recuadrado en rojo).

Tanto que el año que viene tendría un incremento del 57,33 % interanual, cuando el crecimiento en el mismo lapso del presupuesto total del organismo de los espías es del 23,82 %.

Como consecuencia de esa disparidad, "Otros Servicios", que era este año el 27,47 % del presupuesto total de la AFI, pasaría a ser el año que viene el 34,90 %.

Ese mismo rubro que moviliza el "fondo de reptiles" del gobierno en los medios adictos y para otras operaciones (recordemos la Banelco en los tiempos de De La Rúa), era en el último año del gobierno de Cristina el 8,68 % de los gastos del organismo que reemplazó a la SIDE. 

domingo, 23 de septiembre de 2018

UVA VERSUS PROCREAR









SUBE Y BAJA


"La crisis cambiaria iniciada en abril reveló la fragilidad de un modelo asentado en el megaendeudamiento/ingreso de capitales especulativos. La Argentina fue una de los mayores receptores de capitales especulativos (medidos en términos de PIB) entre 2015 y 2017. La única nación “emergente” que la superó fue la República Checa. Eso explica por que la economía argentina quedó tan expuesta a la reversión del flujo de capitales."

"En ese marco, el pésimo manejo de variables claves generó una fuerte devaluación acompañada con elevadas tasas de interés y pérdidas de reservas internacionales. El 29 de agosto, un breve mensaje de Macri desnudó la desorientación gubernamental. En apenas 102 segundos, el presidente anunció un acuerdo con el FMI para que adelantar para el año que viene los desembolsos previstos para 2020 y 2021. Sin embargo, el acuerdo todavía no estaba cerrado. La respuesta del “mercado” fue contundente: el tipo de cambio subió 7,5 por ciento, a pesar de que el Banco Central se desprendió de 396 millones de dólares."

"Al día siguiente, el que intentó tranquilizar las aguas fue el Jefe de gabinete. “No estamos ante un fracaso económico” afirmó Marcos Peña. El golpe fue más duro aún: el riesgo país trepó a 780 puntos, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York cayeron hasta un 18 por ciento y el dólar subió 15,6 por ciento. El mes de agosto cerró con una suba del tipo de cambio cercana al 35 por ciento. Así, la cotización del dólar creció 100 por ciento en los primeros ocho meses del año. Este escenario permite estimar que el piso para la inflación de este año sea cercano al 45 por ciento."


"El descalabro económico de estos últimos días deja a las claras, tal como habíamos anticipado, que la mayoría de las metas pactadas con el FMI (inflación del 29% al 32%, incremento de las reservas netas) eran incumplibles. Eso obligó al gobierno nacional a renegociar el acuerdo, a menos de tres meses de su firma, en un marco de extrema debilidad."

"El último informe de La Deuda Externa elaborado por el Observatorio de la UMET, dirigido por Arnaldo Bocco, señala que el Programa Financiero oficial es “poco realista en un contexto financiero internacional crecientemente hostil”. En efecto, el Programa del Ministerio de Hacienda sostiene que las necesidades de divisas para cumplir con los vencimientos podrán cubrirse con renovación de títulos, financiamiento externo e interno. El informe de la UMET advierte que ese Programa sólo prevé el cronograma de vencimientos del Tesoro Nacional, pero no la necesidad de divisas “del conjunto de la economía”. Las estimaciones más optimistas indican que a la Argentina todavía le faltan 10.000 millones de dólares (aunque el FMI adelante todos sus desembolsos) para cerrar el programa financiero 2019. Algunos estiran esa cifra a 50.000 millones."


"En ese contexto, la reapertura de mercados financieros luce muy complicada. Atrás quedaron los días en que el gobierno festejaba la calificación como mercado emergente. El jefe de deuda de mercados emergentes de UBS Asset Management, Federico Kaune, sostuvo que “los inversores ya se han quemado varias veces con Argentina. Hasta que no haya algo tangible (recuperación de la economía), los inversores preferirán perderse la primera parte de un eventual rally (alcista) que tratar de atrapar un cuchillo que cae”."

"El ajuste fiscal (en pesos) será destructivo para la economía interna y, además, no soluciona el problema externo (en divisas). En ese sentido, el ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis explica que “ninguna política es tan contraproducente en épocas de recesión como tratar de obtener superávit fiscal con el objetivo de contener la deuda pública, es decir, las políticas de austeridad…cuando en respuesta a la caída de la recaudación tributaria un gobierno recorta el gasto público, deprime sin darse cuenta el producto nacional (que es la suma del gasto privado y público) e inevitablemente sus propios ingresos”"


"Actividad económica: el principal factor explicativo de la fuerte caída de junio (-6,70 %) es el retroceso de actividad agropecuaria (-31 por ciento). Sin embargo, la retracción económica es general e incluye al sector manufacturero (- 7,5 %) y la actividad comercial (- 8,4 por ciento). Otros sectores que retrocedieron fueron Transporte y comunicaciones (- 6,1 por ciento), Hoteles y restaurantes (- 2,5 por ciento) y construcción (-0,2 %). El valor de junio representa la caída más pronunciada desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada. La economía está por debajo de los niveles de diciembre de 2015: -2,2 por ciento en la mediciòn desestacionalizada. El porcentaje de crecimiento previsto en el Presupuesto 2018 (+ 3,5 %) ya es cosa del pasado. Fuente: Indec."

"Uso de capacidad instalada industrial: la utilización de la capacidad instalada de la industria es 5 puntos porcentuales inferior al mismo período del año pasado. Los sectores más afectados en la comparación interanual son refinación de petróleo (- 18,2 puntos); productos textiles (- 11,9 por ciento); y caucho y plástico (-10,7 puntos). Fuente: Indec"


AL FINAL, SERÁN SOCIOS DEL AJUSTE


No se puede decir que la noticia (ver más detalles al respecto, acá) sorprenda: finalmente el gobierno de Santa Fe terminaría apoyando el presupuesto nacional enviado por Macri al Congreso, en base al ajuste comprometido con el FMI.

Así lo habría comprometido Lifschtiz con Frigerio, como "una contribución a la gobernabilidad" en modo Pichbetto on, tras días y declaraciones por todos los medios jurando que "no serían siendo socios del ajuste".

Pero ojo, no se trata de una rendición incondicional ni una abdicación de los principios socialistas sin más ni más, no señor: pondrían como condición para votar el presupuesto que se elimine la cláusula que contempla que las cooperativas pasen a pagar Ganancias, y que se incluya la alícuota del 1 % en Bienes Personales para los que tengan bienes en el exterior.

Lo primero es un placebo puesto por el gobierno en el proyecto precisamente para estos casos, tal como lo puso (y luego lo sacó) en la reforma tributaria: para que los opositores que quieran bancar, puedan exhibir un "logro" que justifique su agachada.

Y lo segundo no lo puso, ni lo pondrá, porque significaría meterle la mano en el bolsillo al presidente, su familia, sus amigos, su gabinete y su clase, por los bienes que declararon por sí y por testaferros a través del blanqueo. 

Pero el socialismo bancará igual el presupuesto, como bancó precisamente el blanqueo de capitales, en el que se disminuyó la alícuota del impuesto: no se sabe que a cambio (porque hasta acá las contraprestaciones escasean), es lo que bien vale una misa.

El "progresismo" santafesino será entonces y como se preveía, cómplice del ajuste: del mega endeudamiento, del recorte del gasto en salud, educación, obra pública, desarrollo social y ciencia y tecnología, en jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares en la Patagonia.

Cómplice de la eliminación del fondo sojero, del saqueo del Banco Nación, de darle al gobierno de Macri la herramienta legal para un nuevo megacanje ruinoso de la deuda externa, de la eliminación de los subsidios al transporte, de la posibilidad de terminar con la tarifa social de la luz, y de la continuación de los subsidios a las petroleras y generadoras de electricidad; entre otras cuestiones que figuran en el presupuesto, pero no figuran (al menos por lo informado hasta acá) en las condiciones que Lifschitz pondría para apoyar la sanción del presupuesto.

Ojo, no es que tampoco se trate de un apoyo muy contundente: desde 2015 el socialismo no tiene senadores en el Congreso de la nación, y como consecuencia de tres desastres electorales consecutivos en elecciones de diputados nacionales, cuenta con uno solo, o contaba: se trata de Luis Contiggiani, el ex ministro de Producción de Lifschitz; que entró al Congreso en diciembre pasado y se desmarcó del bloque del Frente Progresista (que integra él solo) por su postura en contra del aborto.

Otro que transitó los medios locales por estos días hablando pestes del presupuesto, y que quizás lo termine votando a cambio de que el gobierno no le cobre Ganancias a Sancor o a AFA, la cooperativa exportadora de la Federación Agraria, de donde proviene.

Una muestra más (por si hiciera falta) de que el "progresismo" del oficialismo santafesino y su "modelo Santa Fe" son productos de exportación, para que los consuman los porteños horrorizados porque alguna vez votaron a Carrió creyendo que era Rosa Luxemburgo, y se convirtió en lo que siempre había sido: una gorila hecha y derecha.

Acá nunca engañaron a nadie (puede haber algún paspado suelto, que no cambia la ecuación), y siempre se supo que son otra vertiente más del antiperonismo, como decíamos acá hace unos días; y como tal, siempre dipuestos a terminar coincidiendo con el PRO.

Tal es así que el paro del martes (que en Santa Fe como en todo el país arranca con la movilización de CTA el lunes) del Movimiento Obrero Santafesino (que nuclea a gremios de todas las centrales sindicales) acá incluye el reclamo a la Legislatura provincial para que no sancione la adhesión a la ley de ART impulsada por Macri, conforme a un proyecto que acaba de presentar Rubén Galassi, una de las principales espadas legislativas del socialismo.