LA FRASE

"LO QUE PASÓ LOS OTROS DÍAS EN LA PUERTA DE MI CASA FUE UN INTENTO DE ROBO, NADA QUE VER CON SAQUEOS Y ESAS COSAS." (EDUARDO DUHALDE)

miércoles, 23 de marzo de 2022

UNIDADES


"Bienvenido el debate en el campo nacional y popular. Bienvenida la discusión entre compañeros y compañeras. Bienvenido el intercambio de ideas y la explicitación de los posicionamientos y matices sobre cómo avanzar en la construcción del programa político, económico, cultural y social latinoamericano. El debate público es una fortaleza de todo proyecto político nacional y popular. Nunca es una debilidad. El concepto de unidad es estratégico y, como tal, está sometido a una serie de tensiones y discusiones. ¿Queremos la unidad? Por supuesto que sí. Unidad como concepto estratégico."

"Para que sea posible, es necesario dotarla de sentido; dejar que aparezca lo que ha estado y sigue estando por fuera de ella: las políticas que le dieron origen; la memoria histórica que la habilita. Es necesario polemizar con una operación que despolitiza: aquella que sustituye la discusión de las políticas que estructuraron la unidad por la apelación aislada a la palabra unidad. La unidad no se mantiene porque se la nombre. Se mantiene si continúan activas las políticas que le dieron origen. Es desde el exterior de sí misma que la palabra unidad toma sentido. Hay unidad porque hay otra cosa que justifica que la unidad exista. Esa otra cosa son las políticas que la estructuraron. La negación de ese exterior constitutivo de la unidad despolitiza la discusión de las tensiones de la unidad."

"Las crisis suelen resolverse con la apelación a lo obvio: la unidad política requiere de permanente debate político. Ello es lo que falta y a eso convocamos. En este sentido, un grupo de compañeros y compañeras proponen, en un reciente documento, una discusión en la que el gobierno del Frente de Todos parece no tener ni origen ni sujeto. Por un lado, la palabra unidad flota en un vacío autosuficiente, como si no hubiera sido consecuencia de acuerdos entre diversos sectores políticos. Por el otro, el sujeto al que debieran dirigirse las políticas públicas -la base electoral del Frente de Todos- es apenas nombrado en un par de párrafos rápidos. Ni la memoria colectiva, ni el pueblo trabajador, ni la base social del Frente de Todos son protagonistas. Apenas hace alguna referencia lejana a mantener la “unidad para construir la transformación material progresiva sobre la cual se despliegue el día a día de las trabajadoras y los trabajadores y sus familias”."

"Los términos “Macri”, “macrismo”, “Juntos por el Cambio”, “sistema financiero”, “precarización”, “concentración”, “desigualdad” no son utilizados en el documento citado. No hay oponente concreto. En el mundo del consenso, y en las formas suaves del lenguaje, no hay lugar para oposiciones fuertes ni para el desarrollo de conflictos. Hay un lenguaje de la política encapsulado. Mientras tanto, la política gubernamental ha llegado a su punto más trágico: la preparación de escenarios de anuncios donde no se realizan anuncios. Es la práctica fallida de anticipar políticas que no se concretan: el mismo gobierno genera las expectativas y la defraudación de las expectativas. Allí irrumpen los instantes crueles en donde la moderación se transforma en impotencia. Deciden bajarle la intensidad a la política y, como efecto no deseado, suprimen a la política. Proponen ir despacio pero terminan inmóviles. Pretenden hablar suave pero se vuelven inaudibles. Todo lo que se presenta moderado termina siendo débil y sin capacidad transformadora. Es necesario recordarlo: los gobiernos no se evalúan por sus intenciones, sino por sus realizaciones."

"Juntos por el Cambio ha construido su identidad, supuestamente racional e institucional, en contraste con otra “irracional y extrema”, la de los partidarios y partidarias de la actual vicepresidenta. Trasladar ese criterio de legitimación política desde afuera hacia adentro del Frente de Todos estaría más en línea con la eliminación del adversario que con el compromiso de ampliar el debate político. Las crisis se superan muchas veces con redundancia: las diferencias políticas se resuelven con más política. A eso convocamos a los compañeros y compañeras que, lo sabemos, están plenamente comprometidos con la ampliación de la discusión pública."

"A riesgo de ser repetitivos: el problema del documento con el cual estamos dialogando, a nuestro juicio, es que, en sus páginas, no resulta nítido ni el origen de la unidad ni el sujeto destinatario de sus políticas. En ese sentido, la ausencia absoluta del nombre “Macri” es muy elocuente. El expresidente neoliberal le entregó el gobierno al presidente Alberto Fernández con una economía 4% más chica de cómo la recibió, con una caída de 20 puntos de los salarios reales y con sendas crisis externas y de endeudamiento (público y privado) mutuamente reforzadas. Tampoco es cierto que entregó un país sin déficit fiscal: sólo cambió la composición de ese déficit a través del incremento del pago de intereses de su creciente endeudamiento. En paralelo, el gobierno macrista avanzó con la colonización y la cooptación de las herramientas de poder del Estado, sobre todo en materia de política económica."

"Ni en aquel momento, apenas asumió el nuevo gobierno del Frente de Todos, ni ahora, en el documento con el que dialogamos, ha aparecido la decisión de describir con nitidez las ruinas que dejó este nuevo experimento neoliberal. Hay, por lo tanto, una doble renuncia al origen: a la constitución de la frontera con el macrismo, por un lado, y a la defensa del lazo representativo con los sectores afectados por ese proyecto neoliberal, por el otro. Esa doble renuncia es una sola: la nitidez del proyecto propio requiere de una clara diferenciación con el programa neoliberal. El dilema que se presenta entonces es que cuando se pretende hablarles a todos se termina hablándole a nadie. Cuando se pretende no pelearse con nadie, se termina peleado con todos. El conflicto existe. No asumirlo, lejos de ampliar la base de sustentación, diluye, a los que no lo protagonizan, en la nada política." 

"Por eso, el problema de la unidad se resuelve reponiendo el origen y el sujeto destinatario de la unidad. No se soluciona con una apelación a la reducción de la intensidad (es decir, a la moderación). El problema más importante no es de velocidad ni de magnitud: es de orientación de las políticas. Paradójicamente, la unidad a la que se convoca, en el marco de políticas regresivas, puede profundizar la crisis de la otra unidad: la de la base electoral del Frente de Todos. La unidad por arriba puede continuar desorganizando la unidad por abajo. Por eso, no se puede pensar la unidad desvinculada de las políticas que esa unidad expresa en términos de políticas públicas. En este sentido, insistimos, en las dimensiones de representación electoral y social: la “Unidad” del Frente de Todos se rompió en noviembre de 2021 cuando más de cuatro millones de electores que lo acompañaron en el 2019, ya no lo hicieron en las elecciones de medio mandato. Reconstruirla es el objetivo.

"La debilidad de la diferenciación discursiva de ambos proyectos – el macrista y el de nuestro gobierno- se extendió al diseño de algunas políticas: en el último trimestre de 2020, con la centralización de la estrategia económica en torno a los lineamientos del FMI, comenzó un camino de ajuste relativo. Esta política económica se extendió hasta las elecciones PASO de 2021 (sólo comenzó a corregirse en el último trimestre de ese año). Si bien la crisis global producida por la pandemia sanitaria explica parte de la debacle electoral en las elecciones legislativas de 2021, no es el único factor. A ello hay que sumarle las políticas de ajuste implementadas por nuestro propio gobierno.

"La clase trabajadora, por ejemplo, perdió en la puja distributiva y se produjo una nítida transferencia de recursos del trabajo hacia el capital, con especial énfasis desde finales de 2020. Si comparamos el salario real promedio de los trabajadores registrados del bienio 2018-2019 con el mismo valor promedio del período 2020-2021, la caída fue del 8%. Este atraso del salario explica que el excedente empresario haya captado más de 3 puntos del PBI adicionales respecto del gobierno de Macri. Desde finales de 2020 el excedente empresario se recuperó en términos reales, mientras la masa de salarios perdió valor real."

"Volvemos al inicio, entonces: ¿Unidad para qué política? ¿Unidad que garantice la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital? ¿Unidad que rompa el contrato electoral y en la que los trabajadores resultan perjudicados? Queda claro: no estamos ante un problema de moderación o intensidad. El problema es de orientación de las políticas. La unidad del gobierno del presidente Alberto Fernández y de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner nació alrededor de un decidido proyecto de crecimiento con distribución e inclusión social. Ese es el proyecto que nos convoca y que nos moviliza. Es unidad, sí: pero para llevar adelante un programa de transformaciones."

"En el contexto del acuerdo con el FMI, y de sus previsibles presiones trimestrales, resulta imprescindible dinamizar las instancias institucionales de debate, movilización y búsqueda de acuerdos en el Frente de Todos. Como se dijo en estos días: “Las diferencias que tenemos entre quienes debatimos cuál es la mejor manera de resolver este problema son infinitamente menores de las diferencias con quienes generaron este problema”. Tenemos una nueva oportunidad. Esta vez hay que ir a fondo: con institucionalidad y con decisiones consensuadas entre los integrantes de la coalición. Todos y todas juntos para sostener la utopía de una patria justa, libre y soberana."

2Lo afirmó de modo muy contundente Néstor Kirchner: “Todos hablan del consenso, de todos juntos. Sí, todos juntos, pero ¿para qué? ¿Todos juntos para hacer un acuerdo de espaldas a la gente para mantener la burocracia política? No. Todos juntos para transformar la Argentina, para renunciar a privilegios, para construir lo que nuestro país necesita. ¿Todos juntos para decir que hay que renunciar a principios que son fundamentales para construir este país, todos juntos para bajar banderas? No. Todos juntos para sostener banderas, para sostener principios, para sostener las utopías que creyeron toda la vida y que sostuvieron nuestro inmortal conductor Perón y la inmortal Evita que era la llama viva del cambio permanente. Para eso todos juntos”."

"La correlación de fuerzas no es una foto. Es una construcción social, un devenir dinámico y endógeno. No es un dato exógeno de una ecuación a “resolver”. Un elemento central en la constitución de la correlación de fuerzas son las propias acciones y posicionamientos. Analizar esa correlación de fuerzas sin incorporar cómo modificarlas es un mecanismo conservador que inmoviliza. Las políticas públicas rupturistas de un orden injusto e insustentable no son irracionales e infecundas; son las que mejoran la vida de nuestro pueblo, fortalecen la base material de nuestra economía y expanden los grados de libertad de la Patria." 

"La obligación de la política nacional y popular es expandir el campo de lo posible y no al revés: a partir de la definición de lo posible, sostener el statu quo. Hay muchos ejemplos latinoamericanos que demuestran que las correlaciones de fuerzas económicas, sociales y políticas no son un “hecho natural”, fijo y establecido para siempre. Mencionemos sólo el del compañero Néstor Kirchner: asumió el gobierno con el menor porcentual de votos de la historia argentina y una “correlación de fuerzas” mínima a su favor. La respuesta popular a cada una de las medidas de gobierno fue construyendo una nueva correlación de fuerzas que habilitó un período de 12 años de continuidad del gobierno nacional-popular y la concreción de decenas de políticas que mejoraron ostensiblemente los niveles de vida de nuestro pueblo y ampliaron derechos como nunca antes, desde el gobierno del primer peronismo con Perón y Evita."

"Esta perspectiva de una “correlación de fuerzas negativas”, que condicionan las posibilidades de llevar a cabo medidas de profundización de un modelo nacional- popular, se transforma así en una puerta de justificación que –con sus más y sus menos- favorece el statu quo, lo que en nuestras sociedades significa el mantenimiento de la inequidad, la desigualdad y el incremento de la pobreza. Y de allí surge la idea de que, lo que debe primar en el Frente de Todos a cargo del gobierno, es la moderación en la toma de definiciones políticas. El concepto “moderación” es por demás riesgoso para cualquier gobierno popular latinoamericano. En primera instancia, porque todos los gobiernos de carácter nacional-popular deben enfrentarse cotidianamente con elites que aplican todo el tiempo la lógica de la desmesura política. La experiencia histórica de este Siglo XXI en América Latina nos indica claramente que, de manera precisa, aquellos gobiernos nacional-populares que aplicaron medidas que iban en contra de la lógica “moderada”, fueron no sólo los que más cambios positivos lograron, sino los que mayor apoyo popular tuvieron: Néstor y Cristina Kirchner, Hugo Chávez, los dos mandatos de Lula Da Silva, Rafael Correa, los gobiernos de Evo Morales."

"No parece que sea útil apelar a unidades de medida. Es decir, definir al otro según las cantidades de moderación con la que cuenta y, a partir de allí, delimitar el espacio político “extremo e irracional” que es necesario separar o marginar. Ello supondría trasladar al interior del Frente de Todos, las prácticas estigmatizantes utilizadas por el macrismo contra Cristina Fernández de Kirchner y el Kirchnerismo. ¿Es posible negociar con el poder real y las derechas desde la búsqueda de consensos basados en la idea de una moderación “compartida”? No pareciera ser el caso en estos dos años de experiencia de gobierno de nuestro Frente de Todos: la respuesta a propuestas políticas moderadas (acuerdos de precios, control cambiario, congelamiento de las retenciones, por ejemplo) y, aún, a políticas imprescindibles –por ejemplo, las políticas de cuidado y vacunación durante la pandemia global – contaron con la oposición brutal y desmedida de las derechas."

"¿Cuáles fueron los consensos logrados de este modo? ¿Cuál es, entonces, la mejor estrategia para enfrentar en el contexto latinoamericano a las fuerzas de las derechas? La lógica de la moderación y la correlación de fuerzas negativa nos lleva a una paradoja circular: si los gobiernos toman medidas “moderadas”, entonces ganarían en gobernabilidad frente al poder real. El problema es que la moderación deja a los dos sectores en pugna –el poder real y los sectores populares- en situación de descontento: las elites de derecha y el establishment leen la moderación como debilidad de los gobiernos populares y, en vez reducir la presión política, la incrementan. A la vez, los movimientos sociales, los partidos políticos y los sectores populares sienten y viven –en el caso de los más vulnerables- la situación de que la vida cotidiana no les ha mejorado sustancialmente desde la llegada de un gobierno popular al poder.

Cuando en el año 2019 la compañera Cristina ideó y convocó a la construcción de un Frente de Todos como herramienta electoral para derrotar al más crudo neoliberalismo, se dirigió a todas las fuerzas del campo nacional-popular. La razón de ser de ese Frente de Todos no era, claramente, sólo derrotar al macrismo sino reponer e incrementar las políticas de derechos e inclusión de los 12 años de gobiernos nacional-populares movilizando al pueblo y nunca moderando sus demandas o “mandando a desensillar hasta que aclare”. La discusión, desde nuestro punto de vista, es sobre la orientación de las políticas públicas que deben expresar la unidad de las fuerzas que integran el Frente de Todos.

Se sale con más política y no con más encierro. Se sale compartiendo con el pueblo el conocimiento de las dificultades: enfrentándolas y no eludiéndolas. Se sale convocándonos todos y todas a un proceso de discusión pública fecundo y fraterno."

(Las negritas son nuestras, el original acá)

martes, 22 de marzo de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 21 de marzo de 2022

EL AMOR Y LA GUERRA

 

Un par de veces hemos dicho acá que éste es un gobierno que parece funcionar a dos velocidades: rápido para atender las demandas de los que no lo votaron y del poder real (especialmente el económico), lento y dubitativo para responder a las de su propia base electoral. Y lo que está pasando con la "guerra a la inflación" parece confirmar la comprobación.

Los altos niveles de inflación -en especial de alimentos- viene siendo un fenómeno persistente en los dos años y pico de gestión de Alberto Fernández, sin que se pueda decir que el gobierno haya puesto mucho entusiasmo por enfrentarlo, incluso después de la derrota electoral del año pasado; en la que el fenómeno inflacionario fue -en nuestra opinión- un factor decisivo.

La semana pasada el gobierno puso todo su esfuerzo en conseguir la aprobación por el Congreso del acuerdo con el FMI, tanto que apenas el Senado lo trató y en horas de la madrugada, la ley fue promulgada y publicada en el Boletín Oficial. Lo consiguió al precio de fracturar el "Frente de Todos" porque hubo votos en contra del kirchnerismo en ambas cámaras, y tejiendo una alianza transversal con la oposición, que duró lo que duró la discusión del acuerdo; cuyas consecuencias, ciertamente, durarán mucho mas.

Recién entonces -ante la evidencia de que el acuerdo salía- el presidente anunció el inicio de la "guerra contra la inflación"; que hasta acá se redujo -en términos de medidas concretas- al aumento de dos puntos de las alícuotas de las retenciones a la harina y aceite de soja, que generará recursos que se destinarán a un fideicomiso con el que se piensa subsidiarle a los molinos la compra de harina, ante el alza importante de los precios del trigo. Es decir, una redistribución de recursos al interior de los propios sectores exportadores, y no mucho más.

Salvo que se cuenten como medidas la amenaza de aplicar la ley de abastecimiento y otras herramientas legales a los empresarios que aumenten injustificadamente los precios, o de suspender las autorizaciones para exportar a los frigoríficos del consorcio ABC que no cumplan con los cortes a precios populares (es un decir) pactados con el gobierno.

No obstante la tibieza de la "guerra", ya ha provocado que la oposición, que venía de acordar el apoyo al acuerdo con el FMI, le muestre los dientes al gobierno cerrando filas con los sectores exportadores y las patronales agropecuarias, que amenazan con volver a las rutas como si estuviéramos en el 2008, y se hubieran aprobado retenciones móviles. En esas condiciones, los estrategas políticos del gobierno (empezando por el propio presidente) siguen alimentando las rencillas al interior de la coalición oficialista, operando por los medios a Cristina y el kirchnerismo.

Si el plan (por llamarlo de alguna manera) oficial de lucha contra la inflación despierta serios interrogantes sobre su eficacia, el plan político diseñado por el gobierno para darle cobertura y respaldo es, como mínimo, desconcertante. El gobierno hegemonizado por los que le pedían autocrítica a Cristina y el kirchnerismo en otros tiempos, parece incapaz de revisar su plan original; que consistía en seducir a fracciones del capital con concesiones y beneficios para conseguir apoyos y esperando el "derrame", pero hasta acá lo único que ha logrado es empeorar la distribución del ingreso, o no compensar sino en mínima parte la regresividad heredada del macrismo, aun en un contexto de crecimiento.     

Lo cierto es que Alberto Fernández ha empezado a transitar la segunda mitad de su mandato con una derrota electoral a cuestas, una situación compleja en el Congreso y un conflicto abierto con Cristina y el kirchnerismo, que no parece muy interesado en encauzar. Y una inflación persistente, que se devora los ingresos de los sectores de ingresos fijos que constituyen la principal base electoral del FDT -muchos de los cuales lo abandonaron precisamente por eso-; de la que en buena medida son responsables sus "nuevos amigos": la cúpula empresaria agrupada en la COPAL y la AEA.

Habrá que ver, de acá en mas, cuanto hace de amor y cuanto de guerra, y con quien en cada caso. Y no tiene margen de error, es la bala de plata: un proceso inflacionario sostenido sin solución a la vista compromete no solo la equidad en la distribución del ingreso, o los niveles de pobreza y consumo, sino que termina afectando a la gobernabilidad. Mucho más incluso que un resultado electoral adverso.  

Tuits relacionados: 

domingo, 20 de marzo de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

sábado, 19 de marzo de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 18 de marzo de 2022

PROPUESTAS SUPERADORAS

 

Hace un par de días decíamos en ésta entrada que las diferencias internas en el "Frente de Todos" eran más profundas que las puras ambiciones personales, o los posicionamientos frente a los temas de la coyuntura. Y que preexistían a la conformación de la coalición y no fueron saldadas, porque nunca se habilitaron los canales para eso; de allí que no extrañe que hoy asomen con toda crudeza. Sin que esto signifique que sean insalvables, o que no se puedan armonizar en busca de objetivos comunes, que excedan ganar una elección.

Y lo que está pasando en estos días con la creciente inflación (en especial en alimentos y bebidas) que erosiona los ingresos de los sectores populares (trabajadores, jubilados), y las medidas que el gobierno debería tomar al respecto, son una buena muestra de eso.

En la imaginación de un sector del oficialismo (mediático, de las redes sociales) el fracaso de la anunciada expropiación de Vicentín tuvo más que ver con la "propuesta superadora" que en su momento presentó Omar Perotti al gobierno nacional, que con la reculada de Alberto por las manifestaciones en contra de cuatro boludos con un Duna, en lugares  y con gente que jamás nos votarían, bajo ninguna circunstancia. A la derecha del blog en la etiqueta respectiva están los posteos del blog sobre el tema para el que le interesen, y verán que la cosa es más compleja, y toda propuesta (incluida la de Perotti) que no significara validar el vaciamiento de los Nardelli y Padoán en perjuicio de sus acreedores estaba destinada al fracaso, por las complicidades con que estos cuentan en el aparato judicial que tramita el concurso.

Por si eso fuera poco, no olvidemos que -siempre en el contexto del proceso inflacionario que vive el país- hace unas semanas el gobierno anunció que "analizaba" crear una empresa estatal de alimentos; anuncio que, como tantos en ésta gestión, se diluyó sin que supiéramos por qué, y sin que mediara ninguna "propuesta superadora" de Perotti. Más aun, esta vez ni siquiera marchas en contra hubo: otra vez, nos remitimos a lo dicho en su momento sobre las diferentes visiones políticas que conviven en el "Frente de Todos".

Ahora el gobierno anunció hace casi una semana el cierre del registro de las exportaciones de harina y aceite de soja, y cuando todo indicaba que habría un aumento de las retenciones de ambas cosas, hasta acá no se ha producido, como tampoco en ningún rubro exportable. Y si tuviéramos que apostar. diríamos que no se producirá por las razones antes expuestas, que hacen a la dinámica política de éste gobierno, por las convicciones del presidente y el núcleo duro que lo asiste en la toma (o no) de decisiones.

El año pasado y a propósito de idéntica medida (el cierre de exportaciones) para la carne, análizabamos en ésta entrada la medida y éramos escépticos respecto a su eficacia para evitar los aumentos, cosa en la que nos remitimos a los resultados por todos conocidos. También repasábamos en el posteo la complejidad que la cuestión presentaba para aquellas provincias como Santa Fe, en que la producción agropecuaria y los rubros industriales derivadas de ella son parte esencial de su economía; como sucede con los biocombustibles (asunto tratado en su momento acá) y con el polo aceitero.

Con el 80 % de las plantas de industrialización de granos y oleaginosas del país en Santa Fe, pedirle a Perotti que no plantee su preocupación por el cierre de esos dos rubros de exportaciones, sería como pedirle al gobernador de San Juan o el de Catamarca que no se interesen por la actividad minera. También es cierto que, como dice Perotti, un cierre de exportaciones (porque insistimos, hasta acá es la única medida que hay, no existe aumento de retenciones a nada) de rubros industrializados que agregan valor fomenta la reprimarización de la economía y afecta el balance de divisas que el país necesita, no solo para pagarle al FMI o los acreedores privados, sino para crecer y sostener ese crecimiento.

Pero las cosas son más complejas que eso que plantea el gobernador, que al reunirse ayer con el presidente planteó una serie de estímulos para incrementar la producción de trigo, que permita atender la demanda internacional creciente que generará el conflicto en Ucrania. Una mayor producción de algo (tanto destinado al mercado interno, como el exterior) no depende tanto de los estímulos que se puedan plantear desde las políticas públicas (básicamente, rebajas o exenciones de impuestos, créditos blandos a tasa preferencial, subsidios), sino de la demanda de lo que se produce.

Y en un contexto de alza de los precios internacionales de los alimentos que se viene verificando hace meses, y con una demanda que se dispararía por menor disponibilidad de recursos provenientes de los países envueltos en la guerra (como es el caso del trigo), no son necesarios mayores estímulos; ni tampoco está comprobado que una mayor producción redunde en menores precios para el consumo interno, si no se adoptan otras medidas. Como por ejemplo fijar retenciones altas e incluso móviles, algo que el ministro Guzmán acaba de descartar en el Congreso para el caso del trigo, el maíz, el girasol o la soja, productos todos que inciden -de modo directo e indirecto, por rentabilidades comparativas- mucho más en la inflación doméstica y la accesibilidad a bienes esenciales, que la harina o el aceite de soja, cuyas exportaciones se cerraron.

Los "estímulos" en todo caso (como los que plantea Perotti para el trigo) más que aumentar la producción (lo que terminan haciendo, pero de un modo indirecto), lo que provocan es reducir los costos de la producción, y aumentar en consecuencia los niveles de rentabilidad de los productores y exportadores; que son ya, en éste momento, colosales en dólares, precisamente por el contexto internacional descripto.  

El problema de la necesidad de divisas que bien señala Perotti no es indisociable del problema del consumo interno, y ambos son dos facetas del mismo problema: la definición de un modelo de desarrollo productivo con inclusión social y redistribución del ingreso, que no es ni más ni menos que el dilema original al que se enfrentó el primer peronismo; con alineamientos sociales que permanecen más o menos estables desde entonces, aun con todo el tiempo transcurrido. Si se los disocia, ocurre lo que bien señalaba Jauretche, cuando decía que denominaban "sobrantes de exportación" a lo que en realidad eran "faltantes del consumo interno". 

Como se ve, estas cuestiones económicas se reconducen rápidamente en políticas, pues saldadas (al interior del oficialismo o fuera de él) las disputas sobre el modelo económico y social a seguir, es necesario -en democracia- legitimarlo políticamente, para lo cual hay que ganar elecciones. Y si bien se puede conceder (y en parte en base a eso plantea Perotti lo que plantea) que hay electorados que cuidar no repitiendo errores del conflicto del 2008 (algo parecido le sucede a Kicillof con el interior agrario bonaerense), hay un electorado que nunca se debe abandonar, aunque nos haya abandonado el año pasado, y precisamente por eso: perdimos millones de votos -entre otras razones- porque el crecimiento económico o las vacunas no sirvieron de nada, si hay gente que hace malabares para llegar a fin de mes, y los precios de la comida son inaccesibles para los ingresos del trabajador promedio, o de un jubilado. 

De allí que sin discutir la necesidad de exportar más, agregar valor y sumar divisas necesarias para el país, no hay -no debería haber- prioridad mayor para el gobierno (en especial si es un gobierno que llegó al poder en nombre del peronismo) que hacer lo que haya que hacer para cuidar el bolsillo de los trabajadores y los más golpeados por la crisis; aunque haciéndolo se afecten intereses poderosos. 

Máxime cuando no estamos hablando de lujos asiáticos ni consumos innecesarios o derroches, sino simplemente de poder llegar a fin de mes, comiendo todos los días. Porque eso es, ni más ni menos, lo que se está haciendo difícil en la Argentina en estos días, y de lo que todos deberíamos estar hablando y mejor que hablar, viendo como se puede empezar a resolver ya, ayer. A menos que queramos volver a perder en la próxima elección.

jueves, 17 de marzo de 2022

TWEETS POLÉMICOS